21
Diario de Avisos, 27 jun., 4 jul., 1831 y 22 feb., 1832. El articulista que presentaba la obra en junio del 31 consideraba inútil «añadir que esta obra no pertenece a la literatura clásica» (esto es, a la del Siglo de Oro).
22
Prueba del interés que suscitaban, el artículo que dedicó Larra al «primer atleta de Europa» Mathevet «y su discípulo el señor Triat, Hércules francés» (Obras, B. A. E., 127 [Madrid, 1960], 249).
23
Véase A. Rumeau, «Le Théâtre à Madrid à la veille du Romantisme», en Hommage à Ernest Martinenche (París, s.a. [1936]), p. 338.
24
Así, por ejemplo, cuando se representan en una misma función la opereta El Califa de Bagdad, y El avaro, de Molière (o Los dos sobrinos, de Bretón, El regañón enamorado, o El duque de Pentievre), sin contar el baile, los trozos de «bel canto», como ocurre en 1831-1832.
25
Este programa es más o menos idéntico al esquema que propone Larra en su artículo «La vida de Madrid», de 1834: «1.º Sinfonía; 2.º Pieza del célebre Scribe; 3.º Sinfonía; 4.º Pieza nueva del fecundo Scribe; 5.º Sinfonía; 6.º Baile nacional; 7.º La comedia nueva en dos actos, traducida también del ingenioso Scribe; 8.º Sinfonía; 9.º...» (B.A.E., 128 [Madrid, 1960], 39-40).
26
Citado por Nicholson B. Adams, «Notes on Spanish Plays at the Beginning of the Romantic Period», RR, 17 (1926), 130.
27
Diario de Avisos, 2 y 3 feb.; cit. también por Rumeau, ob. y lug. cit. en la n. 22.
28
Véase E. Allison Peers, ob. cit. en n. 4, 351 y 352.
29
Diario de Avisos, 8 sept., 1832.
30
Ob. cit. en la n. 22, 329. (El subrayado es mío).