61
El artista, I, 177.
62
Campo Alange, en El artista, 29 marzo, 1835.
63
24 marzo, 1835.
64
Ob. cit. en la n. 53.
65
«Not precisely, one would say, a stupendous success» (Peers, ob. cit. en la n. 2, 73).
66
Crítica de Mérope, de Bretón (El artista, 1835, p. 216).
67
El artista (índice citado en la n. 39, pp. 107-108).
68
Revista española, marzo 25, 1835. Desde la publicación de «Rivas: A Critical Study» (véase la n. 2), en que Peers, aunque sin mucha convicción y siguiendo a Lomba y Pedraja, «se inclina» a pensar que el artículo del 25 de marzo impreso en esta revista es, como el del 12 de abril, de Alcalá Galiano (p. 75), y no de Larra, como opinaba Azorín con su falta de sentido crítico (o «impresionismo») habitual, se ha venido considerando acertada dicha atribución. No obstante, F. Caravaca («Romanticismo y románticos españoles», Les Langues Néo-Latines, n.º 159 [dic., 1961], 28), si bien cree «forzoso admitir que fue obra de Alcalá Galiano» el del 12 de abril, pues nadie sino él podía escribir «ayudé a su nacimiento», al referirse al drama de Rivas, se niega en cambio rotundamente a atribuir al amigo del duque las «palabras despectivas» que se imprimieron el 25 de marzo, es decir, a raíz del estreno de la obra, En efecto, el que se trate el 12 de abril de un «segundo artículo» no significa necesariamente que el autor de éste sea también el del anterior. Por otra parte, tampoco es negable que el tono de cada uno sea distinto, pues el 25 de marzo, el redactor se expresa a menudo con cierto desenfado, a veces incluso con una leve ironía; además, según vamos a ver a continuación, ¿cómo era posible que un amigo entrañable del duque, que vio «nacer y crecer» aquel drama, según escribe en abril, se atreviera a afirmar el 25 de marzo que una parte del Don Álvaro es «imitación» y otra «remedo»? Las críticas favorables al drama nuevo también contienen algunos reparos, por supuesto, y también aluden a los que formularon algunos espectadores al concluir la representación e incluso antes de caer el telón; a la «idea metafísica» a que se reduce el Don Álvaro, según Alcalá Galiano, el 12 de abril, hace eco la siguiente frase del 25 de marzo: «en ella no está el interés en la trama, sino en la realización del concepto poético de que es hija la composición». Pero carecemos aún de argumentos irrefutables para confirmar o rebatir la atribución a Alcalá Galiano del artículo del 25 de marzo, de manera que no tendremos más remedio que contentarnos con la hipótesis, algo frágil y es de esperar que provisional, de que debió de ser el amigo del duque el que, a raíz del estreno en que «fueron más los desaprobadores que los aprobantes», trataría de disculpar al autor siguiéndoles en cierta medida el humor a sus detractores.
69
Cueto define el drama de Rivas como «eco de nuestro teatro y del romanticismo moderno» (El artista, índice cit. en la n. 39, p. 56).
70
Léase, entre otros estudios de Russell P. Sebold, «Lo "romancesco", la novela y el teatro romántico», CHA (junio, 1979), 1-22.