11
Citamos por la novela de Baroja (O. C., V, pp. 410-415). El ensayo de Ortega puede leerse completo en el tomo II de O. C. de éste, 6.ª ed., Madrid, 1963, pp. 121-125.
12
«Andrenio», op. cit., p. 268.
13
El autor afirma
que el ambiente de su novela y la mala vida de su protagonista
«son los mismos, más o menos
modificados tan sólo por el siglo, que han dado lugar a una
de las glorias de nuestra literatura»
(página
preliminar) e invoca los nombres de Trotaconventos, Celestina,
Lázaro y Guzmán, Justina y Marcos de Obregón,
Teresa de Manzanares y Don Pablos, la Garduña de Sevilla y
Estebanillo. Salvo las correrías de Lola niña por los
campos andaluces, nada hay que recuerde a la picaresca y sí
mucho al cine de postguerra y al folletín de todos los
tiempos.
14
J. M. Castellet, Notas sobre literatura española contemporánea, Barcelona, 1955, p. 63.
15
J. Van Praag Chantraine, «El pícaro en la novela española moderna», en Revista Hispánica Moderna, XXIX, 1963, pp. 23-31.