1
VICENTE GAOS: «Los ensayos», en Baroja y su mundo, t. I, Arión, Madrid, 1961, pp. 246-255.
2
Sintiéndome vivir (V. Suárez, Madrid, 1906) lleva por subtítulo «Salidas de tono»; La lámpara de Aladino se subtitula «Notículas». En esta última colección señalaba su autor: «No tengo fortuna, o tengo demasiada fortuna con ciertos títulos. El año de 1904, en la edición madrileña de Pequeña ópera lírica, anuncié un libro que iba a llamarse: Viéndome vivir. Poco después, es decir, poco después del año 1904, apareció un volumen de Fray Candil. ¿Cómo se bautizó a ese volumen?: Sintiéndome vivir.»
(RUFINO BLANCO-FOMBONA: La lámpara de Aladino, Renacimiento, Madrid, 1915, p. 569).
3
JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ escribía en Charivari (1897): «Fray Candil es una de mis pasiones literarias; le quiero, como hombre, por su honradez, por su caballerosidad; como escritor, por su exquisito gusto, por su estilo sencillo, impedante, naturalísimo -a lo Stendhal-»
(Azorín: Obras completas, t. I, 2.ª ed., Aguilar, Madrid, 1959, p. 248. Otros elogios, en el mismo volumen, pp. 71, 182 y 218).
4
«Hay en la obra de Baroja una perla, un volumen delicioso: Juventud, egolatría. No se trata de otra novela, sino de sensaciones volanderas, biliosas, locas, de mucha sinceridad. Lo que prueba que si el autor alternase la novela con obras de la índole de Juventud, egolatría, saldría ganando. Los lectores también. Se ha dicho que Juventud, egolatría tiene un antecedente: La lámpara de Aladino. No me toca insistir»
(R. BLANCO-FOMBONA: Motivos y letras de España, Renacimiento. Madrid, 1930, página 143). En el libro de ALBERTO GUILLÉN, La linterna de Diógenes (Ed. América, Madrid, s. a., 1921?, p. 95), puede comprobarse que la dependencia de la obra de Baroja respecto a la de Blanco-Fombona había sido propalada por «varios críticos americanos», entre ellos el peruano Alberto Hidalgo.
5
MAX NORDAU: Entartung, t. II, 2.ª ed., Berlín, 1893, p. 7; POMPEYO GENER: Literaturas malsanas, F. Fe, Madrid, 1894, p. 197: «El Ipsuismo, o el Egotismo propiamente hablando [...] es la reproducción del estoicismo en nuestros días»
.
6
PÍO BAROJA: «Nietzsche íntimo (II)», en El Imparcial, 7 octubre de 1901.
7
MIGUEL DE UNAMUNO: Obras completas, t. V: De esto y de aquello, A. Aguado, Madrid, 1958, pp. 418-425.
8
JULIO CASARES: Crítica efímera, Col. Austral, Madrid, 1962, páginas 261-265. El mismo descuido cometen, por ejemplo, Juan Chabas, en su Literatura española contemporánea (Cultural, La Habana, 1952, pp. 78, 81, 83), y A. DEL RÍO y M. J. BENARDETE, en El concepto contemporáneo de España (Las Américas, Nueva York, 1962, p. 201).