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Teatro. Tomo tercero

Juan Eugenio Hartzenbusch

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El bachiller Mendarias

Drama en cuatro actos en verso

Estrenado en el teatro del Príncipe a 15 de octubre de 1842.

Personas



MENDARIAS
DON JUAN
DOÑA BEATRIZ
DON BELTRÁN DE ERIL
ELVIRA
MELITONA
ALFONSA
Sorianos, presos, criados, soldados.

La escena es en Soria el año 1388, por San Juan. Los actos primero y segundo pasan en la ciudad; el tercero y cuarto en el Alcázar, extramuros.

Acto primero

Sala de una casa particular: las paredes blancas, el techo de armadura en cuadros, con una moldura alrededor, que forma un encasetonado sencillo. Sitiales de nogal y un escritorio: a un lado un altar de San Juan con muchas luces y muy adornado de colgaduras y flores. Óyense en la calle músicas y gritería.

Escena primera

DOÑA BEATRIZ, con manto; DON JUAN.

BEATRIZ
Ya lo ves: por más que Elvira
Quiera hacerse la devota,
Ella no pierde una fiesta
De cuantas ofrece Soria.
Vamos a salir tapadas,
Y, sin embargo, se adorna
Con esmero tan prolijo
Como si fuese a una boda:
La que se engalana tanto,
No piensa meterse monja.
JUAN
Ella asegura que sí.
Vos pecáis de bondadosa;
Vos no hacéis nunca valer
El fuero de protectora
O de madre (pues al cabo
No ha tenido jamás otra),
Y lejos de procurar
Inclinarla a ser mi esposa,
Le ofrecéis un rico dote
Si llega a ceñir la toca,
Le asalariáis un maestro
De letras, la compráis joyas,
Y en todo su voluntad
Sirve a la vuestra de norma.
BEATRIZ
¡Qué pesadumbre recibo
Con tus quejas envidiosas,
Don Juan! Niño abandonado,
Mi marido (que esté en gloria)
Te trajo a su casa, y hoy
La manejas como propia.
Tú cuidas de mi caudal;
Tú arriendas, vendes y compras
Mis tierras: Doña Beatriz
De Lara no es la señora
Aquí; Don Juan es el amo:
A ti la familia toda
Por tal obedece, y hasta
El clérigo de corona,
Ese maestro de Elvira
Que ya tal vez te incomoda,
Tú me le trajiste a casa
Para enseñar a tu novia.
JUAN
De Mendarias nada temo:
El bachiller es persona
Que se ha criado conmigo
Y hace lo que se me antoja.
BEATRIZ
Cierto: porque tú lo quieres,
Él tan rígido se porta
Con Elvira.
JUAN
Ese interés
Vivísimo que en vos notan
A favor de una muchacha
Huérfana...
BEATRIZ
Me desazonas,
Don Juan. Lo he dicho mil veces:
Hay un secreto que ignoras
En ello.
JUAN
Vos la tratáis
Como la más cariñosa
De las madres.
BEATRIZ
¡Madre! Tú
Cuando hablas viertes ponzoña.
Sí, Don Juan: mi corazón
Es de madre; así me nombra
Elvira por gratitud:
Me consuela, me ilusiona
Ese título; mas ¡ay!
Si alguna vez de otra boca
Lo hubiese oído... ¡Qué dicha,
Qué dicha inefable goza
La que tiene un hijo, digno
De la madre que le adora!
En su atavío empleara
Yo la tela más costosa;
No envolverían su cuerpo
Lienzos que no fueran obra
De mi mano; yo arreglara
De su cabello las ondas,
Yo le vistiera la aljuba,
Yo le ajustara la cota,
Yo le tuviera el estribo
Cuando la bélica trompa
Montar le hiciera a caballo
Para ir a lidiar con honra.
Y mis ojos seguirían
Su carrera polvorosa;
Y de allí volara al templo,
Y a la luz de mil antorchas,
Ante el ara de la Madre
Del Dios de misericordias,
Ante el ara por mí llena
De ofrendas propiciatorias,
Alzárase cada día
Mi súplica fervorosa
Por el pedazo del alma
Que me tenía en zozobra.
¿Qué supone la belleza
De la hija más hermosa
Para lo que vale un hijo
Cuando de la guerra torna,
Y pide a su madre un beso
En premio de la victoria?
Negome el cielo este bien;
Mas pues en cambio me otorga
El amor de una doncella
Confiada a mi custodia,
Déjanos en paz querernos
Como sabemos nosotras.
JUAN
Ella abusa de ese amor.
BEATRIZ
Órdenes que yo le imponga,
¿Podrán hacer que te quiera,
Si tú mismo no lo logras?
JUAN
Cuando se trata de hacer
A una doncella dichosa,
Y ella su bien desconoce,
Una buena directora
Manda, y se hace obedecer.
Yo, si Elvira es religiosa,
De todo seré capaz.
BEATRIZ
Calla por Dios, no nos oigan.
JUAN
Ignoro quién fue mi padre:
El cura de la parroquia
Me criaba con el nombre
De Don Juan, y esto denota
Sangre ilustre; vuestro esposo
Me igualó con su persona
En la educación que darme
Quiso; por su muerte pronta
Y sin hacer testamento,
Nada de mi origen consta;
Pero creerme hijo suyo
No fuera una paradoja.
Con todo, perdí su herencia.
BEATRIZ
Yo seré tu bienhechora:
Dividiréis tú y Elvira
Mi hacienda.
JUAN
Es harto cuantiosa
Porción la mitad; no obstante...
BEATRIZ
Ya: tú la quisieras toda.
JUAN
La mano de Elvira quiero.
Darámela sin demora
Si vos habláis en mi apoyo.
BEATRIZ
Es imposible: perdona.
JUAN
Por el día de mañana...
BEATRIZ
¡Ah!
JUAN
Por la tierna memoria
Que en el día de San Juan
A vuestros ojos agolpa
Tantas lágrimas.
BEATRIZ
No más:
Con ese recuerdo postras
Mi voluntad a la tuya
Siempre. Basta.
JUAN

(Aparte.

Se sonroja:
He vencido.) No creáis
Que os amenazo, señora;
No: yo sé callar; la fama
Vuestra, pura, esplendorosa,
Brillará siempre, cual esos
Ricos balajes1 que adornan
El relicario que nunca
Vuestro seno desaloja.
BEATRIZ
Basta, digo: yo seré
Con Elvira rigorosa;
Diré que le niego el dote
Ofrecido, y se la arroja
De mi lado, si no es tuya.
JUAN
Con esa advertencia sobra
Para que ella reflexione...
BEATRIZ
Pero si no reflexiona,
¿Qué he de hacer? -A Elvira nunca
Faltará quien la socorra.
Consultaré a Don Beltrán.
JUAN
La opinión suya, ¿qué importa?
BEATRIZ
Respeta mi gusto. Haz tú
Pesquisas indagatorias
Sobre tu origen también.
JUAN
¿A qué fin?
BEATRIZ
Pregunta ociosa.
Porque yo lo quiero así,
Y basta que lo disponga.

Escena II

ELVIRA, con manto; ALFONSA, dichos.

ELVIRA
Aquí estoy ya. ¿Qué os parezco,
Madre?
BEATRIZ
Un ángel.
JUAN
Una diosa.
ELVIRA
Un solo Dios hay, Don Juan.
Palabras blasfematorias
Repugnan a mis oídos,
Aunque suenen a lisonja.
Vamos, madre, que esta noche
Me he de divertir a costa
De todo el mundo: el señor,
Para que no nos conozcan
Tapadas, que no nos siga.

Escena III

MENDARIAS, dichos.

MENDO
Dominus vobiscum.
JUAN
¡Hola!
El maestro.
ELVIRA
¡Ay! ¡ay!
BEATRIZ
Salud,
Bachiller.
MENDO
¿Se va de broma?
BEATRIZ
Es víspera de San Juan...
ELVIRA
Hay velada...
JUAN
Se alborota,
Se canta, baila y chancea...
ELVIRA
Cosas inocentes todas.
MENDO
¿Inocentes? Ya lo creo,
Si se hace la vista gorda...
Y ¡qué peripuesta sale!
¡Disposiciones famosas
Para echarse encima el sayo
Burdo y quedarse pelona!
Pero al caso: ¿y la lección?...
ELVIRA
Una ocupación forzosa...
MENDO
Vine a las diez...
ELVIRA
Sí...
MENDO
No estabais.
Vuelvo por la tarde...
ELVIRA
¡Toma!
Por la tarde...
MENDO
Volavérunt.
Dije: «Fuerza es que la coja
De noche en su casa.» Vengo,
Y ¡escapáis también ahora!
Pues no, señor: sin dar antes
Lección, no hay escapatoria.
ELVIRA
¡Madre!...
BEATRIZ
En eso él es quien manda,
Yo no.
MENDO
Para ser lectora
De provecho, es menester
No hacerse la remolona,
O tendréis en el convento
Que aprenderos de memoria
El rezo, y será imposible
Que lleguéis a ser priora
Ni aun sacristana.
BEATRIZ
Al momento
Despachas.
MENDO
Tómale, Alfonsa,
Tómale el manto.
ALFONSA

(Que está lejos de ELVIRA.)

¿Voy?
ELVIRA
Sí.
MENDO
Los guantes están de sobra
También.
ELVIRA
Me los quitaré.
MENDO
Y cuenta que hay palmatoria
Flamante, en lugar de aquélla
Que echó al pozo esa fregona.
ELVIRA
¡Vaya!
ALFONSA
Como yo la pille...
MENDO
Creo que no estéis quejosa.

(Aparte con BEATRIZ.)

De la dulzura que gasto
Con la niña.
BEATRIZ
Me destroza
El corazón el oíros;
Pero si no hay otra forma
De obtener que se disguste
Del monjío. ¡Y aún me agobia
Don Juan a reconvenciones
De que no le sirvo!
ELVIRA

(A ALFONSA.)

Corta
Es la detención: no dobles
El manto.
MENDO

(Aparte a DON JUAN.)

¿Vendrá a la hora
La gente?
JUAN
MENDO
No saldrá
De su jaula la paloma.
ELVIRA
¿Dónde puse los papeles?

(Registrando un escritorio)

MENDO
¡Discípula cuidadosa!
Ni los ha visto.
ELVIRA
Sí tal.

(Aparte.

Por lo blanco de las hojas.)
Ya han parecido.
MENDO
Laus tibi,
Christe. Ocupo mi poltrona.

(Siéntase en un sitial: ALFONSA coloca un escabel delante de MENDARIAS, y sobre él se hinca de rodillas ELVIRA para dar lección: santíguanse ambos antes de empezarla.)

Vamos allá. No diréis
Que la letra es mala: copia
Es hecha por mí de un pliego
Del Rey, que me proporciona
Por gran favor el notario
Del concejo.
ELVIRA

(Aparte.)

¡Qué enfadosa
Tarea!
MENDO
Sabéis así
Cualquier novedad de monta
Que ocurre, al punto. Empecemos
Por el trato de Bayona.

(Lee.)

ELVIRA «Trato de paz habido entre los mensajeros2 del Rey Don Juan el primero de Castilla, e el Duque de Alencastre, hermano del Rey de Inglaterra, firmado en la cibdad de Bayona en este año del nascimiento de N. S. de mil e trecientos e ochenta e ocho años.»

MENDO
Bien: al primer otrosí.
Y va un punto.
BEATRIZ
Ese se borra.

ELVIRA3 «Otrosí, que finada ya la guerra, los dichos Rey de Castilla e Duque de Alencastre, e la Duquesa Doña Costanza su mujer, fija del Rey Don Pedro, farán que se faga casamiento por palabras de presente entre el Infante Don Enrique, fijo primogénito del Rey de Castilla, e Doña Catalina, fija de los dichos Duque e Duquesa.»

MENDO
Aquí.

ELVIRA «Otrosí, que el dicho Rey de Castilla dará e pagará al Duque de Alencastre seiscientos mil francos de buen oro e justo peso; e amén desto, cada un año por toda su vida de los dichos Duque e Duquesa, cuarenta mil francos puestos en la cibdad de Bayona.»

JUAN
Ya sabe el inglés
Vendernos cara la torta.
ELVIRA
¿Pero Bayona en Francia
No está?
MENDO
Sí tal.
ELVIRA
¿Se aloja
Ese Duque inglés, o manda
Hoy allí?
MENDO
Vaya de historia.
Bayona y Burdeos son
De los ingleses ahora.
JUAN
Seiscientos cuarenta mil
Francos se le desembolsan
Al Duque este año.
MENDO
Seguid.

ELVIRA«E que los dichos Duque e Duquesa renunciarán e demitirán en el Rey Don Juan e sus herederos todo el derecho que dijeren que hubieren a los regnos de Castilla.»

MENDO
Vamos, estáis mentirosa
Esta noche como nunca.

ELVIRA «Otrosí, de los fijos del Rey Don Pedro que el Rey de Castilla tiene presos, que esto fincará (ELVIRA lee «finará».) en la cuerda...»

MENDO
¿Qué cuerda ni qué maroma?
En acuerdo... y porque vos
Os acordéis...

(Tómale la mano.)

ELVIRA
Perdón: otra
Vez lo haré mejor.
MENDO
Estudie,
Que no es ninguna mocosa.

(Le da palmetas.)

(Repitiendo)

MENDO y ELVIRA«De los fijos del Rey Don Pedro que el Rey de Castilla tiene presos, que esto fincará en acuerdo del Rey e del Duque.»

Escena IV

DON BELTRÁN, dichos.

BELTRÁN
Guárdeos Dios.
JUAN
¡Señor alcaide!
BEATRIZ
Don Beltrán, su servidora.
BELTRÁN
Elvira, altar y lección.
Cosas son contradictorias.
ELVIRA
Ya; pero...
BELTRÁN

(A MENDO.)

¿Adelanta?
MENDO
Nada.
BELTRÁN
La tenéis medio llorosa.
MENDO
Si me cuesta el enseñarla
Más que a vos regir la tropa
Que tenéis de guarnición
En el alcázar de Soria.
BELTRÁN
Don Juan, a buscaros vengo.
JUAN
¿Queréis que hablemos a solas?
BELTRÁN
Quiero antes oír a Elvira.
MENDO
Esta letra es más redonda.

(Dale otro papel.)

A ver.

(ELVIRA, lee, y DON BELTRÁN le va diciendo las palabra en voz baja.)

«Hase ordenado en las Cortes de Briviesca que para cobrar la cuantía que el Rey ha de dar al Duque de Alencastre, que se demande un empréstito general al regno.»

MENDO
Don Beltrán, silencio.
¡Qué bien se va cuando sopla
Algún espíritu santo!
Esta alumna me deshonra.
Dos docenas de palmetas
Merece una perezosa
Tal.
BELTRÁN
Perdonadla.
MENDO

(A DOÑA BEATRIZ.)

El señor,
Que siempre por ella aboga,
Me precisa a conmutar
La sentencia percusoria.
No salga esta noche Elvira.
BELTRÁN
Eso...
ALFONSA

(Aparte.)

Mal lobo le coma,
ELVIRA
¿Que no salga?
MENDO
Y bajo llave
Esté encerrada en su alcoba.
ELVIRA
¿Por qué?
BEATRIZ
¿Por qué?
MENDO
Porque estamos
En la víspera ruidosa
De San Juan, que a las doncellas
El cerebro les trastorna.
ELVIRA
A las que piensan casarse...
MENDO
Y ese altar con tanta rosa
Y tanta luz, ¿no se ha puesto
Para hacer la ceremonia
Sabida de orar al santo,
Y quedarse silenciosa
Con un pie en agua después,
Atendiendo a ver si nombran
A alguno los que vocean
Por la calle hasta la aurora?
BEATRIZ
No hará eso Elvira.
JUAN
Sería
Pecar de supersticiosa.
BELTRÁN
No es capaz...
ELVIRA

(Aparte.)

No había yo
Pensado en ello, y me acosan
Con prohibírmelo, tanto,
Que ya...
BEATRIZ
¿Con que habrá encerrona?
BELTRÁN
¡Pobre Elvira!
JUAN
Os haré yo
Compañía.
BELTRÁN
Y yo.
ELVIRA
Gustosa
La admitiera; pero ved
Que era entonces ilusoria
La pena. (Aparte. Así me liberto
De la presencia enojosa
De Don Juan.) Adiós, señores.

(Vase.)

MENDO
Cuidado tú, cariboba,
Con la puerta.
ALFONSA
¿Abrirla yo?
¡Pues ya! (Aparte. Lo he de hacer a posta.)

(Vase.)

BEATRIZ
Venid, por si la presencia
Nuestra a Don Beltrán estorba.

(Vanse DOÑA BEATRIZ y MENDARIAS.)

Escena V

DON BELTRÁN, DON JUAN.

JUAN
Noble Don Beltrán de Eril,
¿Qué me tenéis que mandar?
BELTRÁN
De vos quiero confiar
Un negocio harto sutil.
JUAN
Cuando salís del castillo
A tales horas, barrunto
Que es gravísimo el asunto.
BELTRÁN
El venir es muy sencillo
En noche de tal jarana:
Os hablo, y al paso noto
Si hay síntomas de alboroto
En Soria para mañana.
JUAN
¿Qué puede a este vecindario
Conmoverle, Don Beltrán?
BELTRÁN
Ese préstamo a que dan
El nombre de voluntario.
JUAN
Soria no lo paga.
BELTRÁN
Veo
Que ignoráis una noticia.
JUAN
¿Se deroga la franquicia
De la quema y el saqueo?
BELTRÁN
Señor, no hay que hacer asombros:
Cura el tiempo los reveses.
JUAN
¿Qué dejaron los franceses
Aquí? Ceniza y escombros.
BELTRÁN
Pero en diez y ocho años
Desde esa calamidad,
Bien pudo ya la ciudad
Reponerse de sus daños,
Y fundada en esta base
Ya la nueva ley de fisco.
Con todo, temo un pedrisco
Mañana, y dudo que pase.
JUAN
Si ya la saben algunos,
Pondrán el grito en los cielos
Desde hoy, y vuestros recelos
No serán inoportunos.
BELTRÁN
Vamos ahora al encargo
Que hace poco recibí
Del Rey, y aunque me honra, a mí
Me repugna, sin embargo.
Lo haré; pero al Rey después
Diré en frases comedidas
Que es mal averigua-vidas
Un soldado aragonés;
Y si no lo escribí ya,
No fue por falta de gana,
Sino porque esta semana
Parece que viene aca.
JUAN
¿Y qué es lo que va conmigo
En tal averiguación?
BELTRÁN
El descubrir quiénes son
Los padres de vuestro amigo.
JUAN
¿Quién?
BELTRÁN
El Bachiller.
JUAN
¿Mendarias?
BELTRÁN
Con él os habéis criado...
JUAN
¿Son para bien del Estado
Tales nuevas necesarias?
BELTRÁN
Trajo un caballero inglés
El pliego, y a lo que siento,
En ese descubrimiento
Pone el Rey gran interés.
JUAN
¿Un inglés?
BELTRÁN
Que ha conocido
A Mendarias en Bayona.
JUAN
No equivoca la persona.
Mendo en Bayona ha vivido.
BELTRÁN
Es preciso hacer que dé
Completa razón de todo,
Preguntándolo de modo
Que hable y no sepa de qué.
Me lo previenen así.
Vos que sois joven capaz,
Disimulado y sagaz,
¿Me haréis este encargo?
JUAN
Sí.
Pero vos cuya prudencia
Tal respeto en casa inspira,
Y tiene en Beatriz y Elvira
Irresistible influencia,
¿No haréis para que el desdén
De Elvira se disminuya,
Y pueda llamarla suya
Quien muere por ella?
BELTRÁN
Bien.
Pero no es fácil mandar
En el ajeno albedrío.
JUAN
Tampoco el encargo mío
Es fácil de ejecutar.
BELTRÁN
Malcasar a una mujer
Es exponerla a un desastre.
JUAN
Servir pudo al de Alencastre
El padre del Bachiller,
Y por secretas razones
Quizá les puede importar
Al Rey y al Duque a la par
Echar al hijo prisiones.
BELTRÁN
¡Oh! si hacéis un acertijo,
Lo armaréis según os cuadre;
Pero en la culpa de un padre,
¿Qué tiene que ver el hijo?
JUAN
Padece grave desmedro
Vuestra memoria, por Dios.
¿No hay preso, encargado a vos,
Un hijo del Rey Don Pedro?
¿Un Don Juan?
BELTRÁN
Sí, señor, haile;
Y ni de él se me permite
Hablar, ni que le visite
Sino un médico y un fraile.
JUAN
Niño era, y en reclusión
Le puso cruel decreto.
BELTRÁN
¿Es el Bachiller sujeto
De tanta suposición?
JUAN
No será ningún infante;
Pero el cura que nos dio
Enseñanza, le crió
Con el esmero bastante
Para poder afirmar
Que, enseñándole latín,
No era hijo de un galopín.
BELTRÁN
Eso me habéis de aclarar,
Y os ofrezco en recompensa
Favorecer vuestro amor,
Aunque de uno a otro favor
Hay una distancia inmensa.
Disimulad la lisura
Propia de un guerrero anciano,
Que no adula cortesano,
Pero tampoco murmura.
Si Elvira os hace penar
Porque prefiere el convento,
A tan respetable intento
No se puede replicar;
Pues aunque seáis un lince,
Si a Cristo Judas tasó
En treinta dineros, yo
No diera por vos ni quince;
Y la muchacha, al revés,
Creo que es tesoro tal,
Que está el doncel más cabal
Con mucho honor a sus pies.
Mas al fin, si ha de tener
Esposo, y pocos hay buenos,
El que la merezca menos,
Más la debe de querer.
¿Es con vos feliz? he sido
Casamentero de estrella.
Que no lo es: os mato, y ella
Se buscará otro marido.
No hay, pues, en lo que ofrecí
Peligro que me acobarde.
Adiós, y en su gracia os guarde
Para guardaros de mí.

(Vase.)

Escena VII

DON JUAN
No le he replicado al viejo;
Mas no ha de quedar impune
Su amenaza, como pueda
Yo darle una pesadumbre.
Esa información... En ella
Hay misterio a todas luces,
Y no debe ser misterio
Que en beneficio redunde
De Mendarias, cuando quieren
Que con maña le pregunte.
A él y a mí juntos el cura
Don Celebrún Celebrúnez
Nos recogió: diré a Mendo
Que necesito me busque
Noticias mías; y como
Las de entrambos se confunden,
Las suyas vendrán con ellas,
Y él las da y no lo trasluce.

Escena VII

MENDARIAS, DON JUAN.

MENDO
Cuidado con que el encierro

(Cruzando por el fondo.)

Por toda la noche dure.
Adiós, señora.
JUAN

(Llamando a MENDO.)

Chist.
MENDO

(Llegándose a DON JUAN.)

Presa.
Queda la niña; y no dudes
Que con haberle vedado
Que haga la oración y escuche
Las voces de los que pasan,
Basta para que procure
Hacer uno y otro, y logren
Su fin tus solicitudes.
JUAN
Los músicos están cerca,
Y así que yo les anuncie
Por mi ventana que es tiempo,
Comenzarán.
MENDO
¡Qué de embustes,
Qué de marañas te cuesta
La ambición que te consume!
JUAN
Dirás el amor.
MENDO
El tuyo
Es un amor ad utrumque:
A Elvira y al dote. Aquí
Tienes tu amor en resumen.
JUAN
¿Qué entiende un capigorrón
De eso?
MENDO
Cuenta, no me atufe;
Que aún puedo ceñir espada
El día que me disguste
Del manteo.
JUAN
¿Y la promesa
Que a Don Celebrún y al Duque
De Alencastre hiciste? ¿Así
Lo que les juraste cumples?
MENDO
¡Pobre cura! Era un presbítero
De apostólicas virtudes.
¡Qué de afanes y regaños!
¡Qué de varas de acebuche
Le tengo de costa yo!
JUAN
Eras aquí un bulle-bulle
Insoportable.
MENDO
Si acierta
A ser de mayor volumen
Aquel ladrillo de marras,
Te dejo en el sitio.
JUAN
Estuve
Dos meses descalabrado.
MENDO
Desde entonces nos reúnen
Los lazos de una amistad
Que ha de ser indisoluble.
Tienes derecho a mandarme.
JUAN
No verás que de él abuse.
MENDO
¿No es abuso el exigir
Que atolondre y atribule
A esa pobre niña, ese ángel
De candor y mansedumbre,
Para que, harta de aguantar,
Case contigo? No supe
Lo que hacía cuando aquí
De dómine me introduje.
JUAN
Veo que te has hecho en Francia
Muy tierno.
MENDO
Soy... homo duplex,
Mezcla de galán y docto:
Mendarias lidia y arguye.
Y lo mismo es para él
Amo amas que musa musae
JUAN
¡Oiga!
MENDO
Díganlo en Bayona
Damiselas y monsiures.
JUAN
¿Te querían?
MENDO
Todas: yo
Odio las ingratitudes;
Correspondía: me hallaba
Con un rival; cada lunes
Y cada martes había
Pendencia.
JUAN
¡Buena costumbre!
De fijo a Don Celebrún
Le diste mil inquietudes.
MENDO
Cuando yo maté al inglés
Que era de la servidumbre
Del de Alencastre, por poco
Le cantan el de profundis
Al viejo. El Duque también
Hizo por mí cuanto pude
Apetecer: me escondió;
Si no, mi garganta cruje.
JUAN
La gracia de Dios entonces...
MENDO
Por ella y la certidumbre
De que ordenándome yo
Lograba quedar inmune
De la justicia seglar,
Dije: -Ea, que me tonsuren.
Hago confesión; me importen
Una penitencia dulce,
Pero extravagante; mandan
Que vaya a Inglaterra y curse;
Me gradúo; el pobre cura
De gozo, y de cien octubres,
Se muere; torno a Bayona;
Al de Alencastre le ocurre
Que entre religioso para
Que en su gracia continúe;
Rehúso, enfádase y vuelvo
A nuestros lares comunes.
JUAN
Y nuestra amistad antigua
Se renueva.
MENDO
Me seduces
Mostrando la cicatriz
Que hace en tu sien un pespunte,
Y de atormentar a Elvira
Entro en el villano ajuste.
JUAN
Por darte ocupación...
MENDO
Me haces
Verdugo.
JUAN
Pronto concluyes;
Y si quieres emplearte
En cosa que más te guste...
MENDO
Desde luego.
JUAN
Pues a ver
Si mis padres me descubres.
Tú, Elvira y yo somos huérfanos:
No hay cosa que más abunde
En el día que los hijos
Fruto de amores volubles;
Pero se los reconoce,
Y a nosotros no: me aturde
Esto, y me obliga a pensar
Si es que una sangre nos une.
MENDO
¡Hermanos tú y yo!
JUAN
A la puerta
Del piadoso Celebrúnez
Juntos nos echaron.
MENDO
Envuelto en sedas y tules,
Y yo en estopa y sayal;
Tú al cuello con un estuche
Verde y una alhaja; yo
Con unas cuentas azules.
¡Vaya una igualdad!
JUAN
No importa:
Yo estimaré que te ocupes
En esta investigación,
o muéstrame los apuntes
Que te dio Don Celebrún
Sobre los dos.
MENDO
Es inútil:
Están en cifra.
JUAN
Recuerda,
Hombre, nuestras juventudes,
Y no me desaires. Mira
Esta señal.
MENDO
Me destruyes
Con ese argumento, al cual
Mi resistencia sucumbe.
JUAN
¿Y por qué es la resistencia?
MENDO
Razón hay en que la funde.
¿No fuimos expuestos juntos?
Pues cuantos datos ilustren
El hecho, revelarán
También quién soy yo; y aburre
Mucho a un bachiller en cánones,
A quien hidalgo presumen,
Salir hijo de un pelgar
O de una judía.
JUAN
Anduve
Con mi súplica imprudente:
Justo es que por ti renuncie
A saber mi origen.
MENDO
Eso
Es hacer que se estimule
Más mi generosidad,
Y nadie excederme juzgue
En ella.
JUAN

(Aparte.)

Cayó en el lazo.
MENDO
Mañana, así que despunte
El sol, corro las iglesias,
Y encargo en todas que anuncie
El predicador que importa
Mucho para un casus juris
Saber quién abandonó
A la piedad transeúnte
Dos niños la noche tal;
Que hay prendas de que resulte
La identidad del sujeto,
Y que si él las restituye,
Por mucho que pida, nada
Habrá que se le rehúse.
¿Qué te parece?
JUAN
Soberbio.
MENDO
Cito a mi posada; acuden,
Y veremos si en tiniebla
Tal se nos da una vislumbre.
Dinero, ¿habrá?
JUAN

(Aparte.

Beltrán debe
Pagar... ) Sí. Adiós.
MENDO
Él te ayude.
JUAN
Yo voy a mi cuarto.
MENDO
Yo
A ver qué galán se luce.

(Vanse.)

Escena VIII

ALFONSA, y luego ELVIRA.

ALFONSA
Ya los he visto salir;
El dómine me ha encargado
Con esta puerta cuidado:
Con cuidado voy a abrir.
El ama se recogió,
Y Don Juan se encerrará:
Nadie nos escuchará.

(Abre y llama a ELVIRA, que contesta desde adentro.)

Chist, salid.
ELVIRA
¿No hay nadie?
ALFONSA
No.
ELVIRA
¡Ay! es mucho rigorismo
Este.

(Sale con el cabello tendido y vestida de blanco.)

ALFONSA
¡Calle! ¡Despeinada,
De blanco! ¿Hacéis la velada
Que os prohíben?
ELVIRA
Por lo mismo.
ALFONSA
Bien.
ELVIRA
Se acaba la paciencia.
¡Una noche que deseo
Salir un rato a paseo,
Se me ha de negar licencia!
ALFONSA
Señora, si es un Nerón
El diantre del cleriguillo,
Y dais en el estribillo
De no estudiar la lección.
ELVIRA
Es que a poco que estudiara,
Ya supiera yo leer.
ALFONSA
¿Y no queréis aprender?
ELVIRA
No por cierto.
ALFONSA
¡Cosa rara!
No os debe dar escozor
La férula.
ELVIRA
Te parece
A ti; pero, amiga, escuece
Más otra cosa peor.
ALFONSA
Mi pobre discernimiento
Cuál sea no ha conocido.
ELVIRA
En leyendo de corrido,
Me zampan en el convento.
ALFONSA
Vos queréis con harto afán
Ser monja.
ELVIRA
¿Qué he de querer?
ALFONSA
Casaos.
ELVIRA
No puedo ver
Al maldito de Don Juan.
Por él he dicho que dejo
El mundo: así tiempo gano;
Lo malo es que cada mano
Lo paga con el pellejo.
ALFONSA
¿Por qué dudáis en decir
A mi ama la verdad?
ELVIRA
¿Ir contra su voluntad?
¡Jesús! Primero morir.
ALFONSA
Yo pienso que por el gusto
De Doña Beatriz, no fuera
Don Juan a quien escogiera
Para esposo vuestro.
ELVIRA
Justo.
Pero él rige el albedrío
De ella como por milagro,
Y yo, por deber, consagro
A Doña Beatriz el mío...
ALFONSA
A ser yo vos...
ELVIRA
¡Oh! no se hable
De inobediencia formal
A una dama, sin la cual
Fuera yo una miserable.
Voy dando largas; resisto
A medias, a ver si encuentro
Escape: si no le hay, entro
Monja, me caso con Cristo.
ALFONSA
Pero, vamos, con franqueza:
Si casaros no queréis
Con Don Juan, ¿es que tenéis
Quebradero de cabeza?
ELVIRA
Yo creo que pide a voces
Un huésped mi corazón.
ALFONSA
¿A quién diera habitación?
Decid.
ELVIRA
Si no le conoces.
ALFONSA
¿Que no lo conozco? ¡Bah!
Esa disculpa no pasa.
Veamos. ¿Quién entra en casa?
¿Es el maestro quizá?
ELVIRA
¡Qué!
ALFONSA
No merece desprecio.
ELVIRA
¡No, y aun digo sin rebozo
Que me parece buen mozo
Cuando no sacude recio.
ALFONSA
¿Es Don Beltrán?
ELVIRA
Loca estás.
ALFONSA
Me habéis de decir su nombre,
Porque os di suelta.
ELVIRA
Es un hombre
A quien no he visto jamás.
ALFONSA
Tal querer se me figura
Un poquillo estrafalario.
ELVIRA
No te diré lo contrario;
Pero amor todo es locura.
Ni es tampoco una pasión
Lo que siento, no lo creas:
Combato con mil ideas,
Y una vence a la razón.
En fin, de blanco vestida
Me ves, y el cabello suelto:
Es que a San Juan he resuelto
Pedir que de mí decida.
Tráeme agua.
ALFONSA
Aquí está el lebrillo
De plata.

(Sácalo de debajo de la mesa que sirve de altar.)

ELVIRA
Quítame al pie
Izquierdo el chapín.
ALFONSA
Bien.
ELVIRA
Ve
Y echa ahora aquel pestillo.
ALFONSA
Sí, por si acaso.

(Mientras ALFONSA cierra, ELVIRA echa agua de uno de los jarrones del altar en el lebrillo.)

ELVIRA
El misterio
Empieza. ¡Dios de Israel!
¿Qué nombre oiré?
ALFONSA
Si es Manuel...
ELVIRA
Entonces... al monasterio.

(Pone el pie izquierdo desnudo dentro del lebrillo que ha colocado ALFONSA frente al altar.)

Profeta precursor, estrella hermosa,
Cuya luz anunciándonos venía
La del místico sol que trajo el día
Término de la humana esclavitud;
Que viste al Unigénito del Padre
Inclinar la rodilla reverente
Cuando tus manos la divina frente
Regaron con el agua de salud;
A ti en la noche de hoy en que te place
Revelar a la virgen amorosa
Quién ha de ser el que la llame esposa,
A ti los ayes de mi pecho van.
Y el pie me baño en ceremonia pía,
Y con túnica blanca el traje imito
Del pueblo que buscándote contrito
Cercaba la ribera del Jordán.
Tú ves mi corazón desde la silla
Que gozas entre mártires triunfante;
Indeciso le ves y vacilante:
Dispón ahora de mi honesta fe.
La voz de tus oráculos decida
Entre el mortal y el vínculo divino:
Dime a quién debo amar, y mi destino
Con el que tú me nombres uniré.

(Suena dentro música y cantan lo siguiente.)

       Maravilla siendo están
       De la gente de Teruel
       Una dama y un galán.
       Finos aman ella y él.
      Aprender podrán
      El cariño fiel
       Las doncellas, de Isabel,
       Y los hombres, de Don Juan.
ELVIRA
¡Don Juan! Don Juan dicen.
ALFONSA
¡Hemos
Hecho negocio! ¡Voto a!...
ELVIRA
Pero ¿qué Don Juan será?
Juanes hay mil.
ALFONSA
Escuchemos.

(Cantan dentro.)

       Los amantes de Teruel
       Ya es el nombre que les dan;
       Pero ¿cuándo se unirán?
       Rica es ella, pobre es él.
       Con este afán
       Que es tan cruel,
       Penando están.
       Pero Isabel
       Quiere a Don Juan.

(Se repite este verso varias veces.)

ALFONSA
Que améis a Don Juan ordena
La voz.
ELVIRA
Si un Juan indicara
Que yo sé, no me costara
Obedecer mucha pena.

Escena IX

DON JUAN, saliendo por la puerta que da a la calle; dichas.

JUAN
Elvira...
ELVIRA
¡Oh Dios!
ALFONSA

(Aparte.)

¿Hay hurón
Como él?
JUAN
¿Os he sorprendido?
No hay por qué: sólo he venido
A sacaros de prisión.
Bajé a la calle, di vuelta
Por la puerta principal,
Y no he de llevar a mal
Que vos...
ALFONSA
Yo le he dado suelta.
ELVIRA
Os ruego que no digáis
A madre...
JUAN
¿Cuál os encuentro?
No temáis. Vete tu adentro.
ELVIRA
Vete,

(Vase ALFONSA.)

JUAN
Hermosísima estáis.
Un ser parecéis que dudo
Si a la tierra pertenece,
Que adoraciones merece...
¡Ah! tendréis el pie desnudo.
ELVIRA
¡Eh!...
JUAN
La prueba.

(Señalando el chapín.)

ELVIRA
¡Qué apurar!
Alzad ese chapín.
JUAN
. Le alzo.
ELVIRA
Salid mientras me le calzo.
JUAN
No, que yo os le he de calzar.
ELVIRA
No.
JUAN
Sí.
ELVIRA
No.
JUAN
La noche que es
Lo dispensa.
ELVIRA
Lo permito
Por San Juan.
JUAN
No es un delito
El que me postre a esos pies.

(Pone ELVIRA el pie sobre el escabel en que se apoyó para dar lección, y DON JUAN le calza el chapín. Vuelve a sonar la música dentro, y cantan.)

      Con este afán
      Que es tan cruel,
      Penando están.
      ¿Será Isabel
      Bien de Don Juan?
JUAN
¿Hicisteis ya la oración?
ELVIRA
La hice.
JUAN
Soy afortunado,
Pues el nombre que ha sonado...
ELVIRA
Es el vuestro.
JUAN
La canción...
ELVIRA
Acaso es vuestra.
JUAN
Esa es mucha
Suspicacia.
ELVIRA
Vos cantar
Mandasteis.
JUAN
¿Pude acertar
Yo si estabais en escucha?
ELVIRA
A la calle habéis salido...
JUAN
Por la otra puerta salí.
ELVIRA
Visteis músicos, y...
JUAN
Vi
Mucha gente haciendo ruido,
Y de paso me acerqué
(Porque venir me importaba
A donde mi Elvira estaba),
Y la ocasión pregunté
De la bulla: unos ingleses
De carácter algo esquivo
(Que están aquí con motivo
De la paz), poco corteses,
Parece que promovieron
Una quimera; llegó
El alcaide y les habló,
Y todos se contuvieron;
Y con la amistad que brilla
Cuando no hay quien la trabuque,
Dieron mil vivas al Duque
Y al Rey Don Juan de Castilla...
ELVIRA
¿Don Juan de qué? No he entendido.
JUAN
De Castilla.
ELVIRA
Pues, entero,
Ese es el nombre primero
Que hirió esta noche mi oído.
JUAN
Picáis algo en ambiciosa.
¡En el Rey habéis pensado!
ELVIRA
Está el Rey muy bien casado,
Y Dios le guarde su esposa:
Rijan entrambos la grey,
Que yo gobernar no espero;
Mas ¿no hay ningún caballero
Que se llame como el Rey?
JUAN
Castilla no es apellido;
No hay tal linaje en España.
ELVIRA
¿Fuera cosa tan extraña
Que empezara en mi marido?
JUAN
Ansiabais antes la toca,
¡Y ya de marido habláis!
ELVIRA
Vos de anunciar acabáis
Mi suerte por vuestra boca.
Yo con respeto profundo
Rogué a San Juan me dijera
Dónde a Dios servir pudiera,
Si en la celda, si en el mundo;
Y aquí de mi vocación
Dando por vos testimonio,
Me señala un matrimonio
Que era toda mi ambición.
JUAN
¿Qué escucho?
ELVIRA
Una maravilla
Que al cielo no cuesta nada:
Él me tiene destinada
Para un Don Juan de Castilla,
Y aquél a quien prefiriera
Mi pecho sin duda alguna,
Aquél (mirad ¡qué fortuna!)
Se llama de esa manera.
Don Juan de Castilla nombran
Por vía de distintivo
Al triste Infante cautivo,
Y yo mi señor.
JUAN
Me asombran
Ese brío y ese exceso
De franqueza. ¿Cómo hicisteis,
Elvira, que conseguisteis
hablar al Infante preso?
ELVIRA
Si aún no le vi.
JUAN
¿Por escrito
Fue?...
ELVIRA
No sé escribir tampoco,
Ni aun leer.
JUAN
Me volvéis loco.
¿Le amáis por fe?
ELVIRA
Cabalito.
Cada vez que visitábamos
A Don Beltrán en el fuerte,
Se disponía de suerte
Que siempre nos colocábamos
Frente al torreón aquél
Que sirve de calabozo
Al desventurado mozo
Hijo de Pedro el Cruel;
Y detrás de los barrones
De la espesísima reja,
Cuya distancia no deja
Ver de un rostro las facciones,
Parecía allá lejana
Movible sombra indecisa,
Que ya lenta, ya de prisa,
Cruzaba por la ventana;
Y que al pasar, entre el son
De la cadena rodante,
Lanzaba un ¡ay! penetrante
Que partía el corazón.
Y mirando yo a la torre
Donde el gemido se oía,
Secretamente decía:
«Nadie a ese infeliz socorre,
Nadie en salvarle se afana,
Y en esa cárcel angosta
Se aja mísera y se agosta
La flor de su edad temprana;
Y allí vejez prematura
Su sien encanecerá,
Y allí olvidado tendrá
Solitaria sepultura.
¡Cuánto ese hombre estimaría
El don de la libertad,
O hallar en su soledad
Consuelos y compañía!»
Pareciome tal empleo
Muy digno de ennoblecer
A quien está de su ser
Dudosa, cual yo me veo;
Y el plan vine a concebir,
Que en empeño se convierte,
De obtener que se liberte
O con él presa morir.
JUAN
¿Quisierais encarcelada
Sufrir ajeno castigo,
Pudiendo vivir conmigo
Libre, dichosa y honrada?
ELVIRA
Sois argumentante diestro;
Pero ¿dudáis en conciencia
Que fuera más penitencia
Vivir una al lado vuestro?
JUAN
¿De dónde inferir podéis
Que conmigo padezcáis?
ELVIRA
Del modo con que tratáis
A quien todo lo debéis.
No sé qué causa secreta
Os da autoridad tan rara
Con madre; mas basta para
Que yo no me comprometa.
JUAN
Si de mi parte se pone,
¿Qué diréis a su precepto?
ELVIRA
Don Juan de Castilla, acepto;
Don Juan a secas, perdone.
JUAN
¿Con tan ingrata osadía
Le responderéis?
ELVIRA
Sí tal,
Que una voz hoy celestial
Me reveló mi energía;
Además de ser mal visto
Que vos, cual yo vil gusano,
Resistáis, siendo cristiano,
La voz del primo de Cristo.
Yo a su oráculo me entrego,
Pues fuera error bien notorio
Tener con vos purgatorio,
Y hallar el infierno luego.
JUAN
No agraviéis la fe sencilla
Que humilde os vengo a ofrecer.
ELVIRA
Pero sí he de ser mujer
De ese Don Juan de Castilla.
JUAN
El Rey con motivo grave
Quiere que no tenga medro
La sangre del Rey Don Pedro,
Y que en sus hijos acabe;
Y si el Don Juan pretendiera
Casarse, lo estorbaría.
ELVIRA
¿Y cómo lo impediría
Si yo lograra que huyera?
JUAN
Poner al reino en discordia
Merece penas crueles.
ELVIRA
Dios manda hacer a los fieles
Obras de misericordia.
JUAN
vos imposibles tratáis,
Desatinando de intento.
ELVIRA
Por más imposible cuento
Que a ser mi esposo vengáis.
JUAN
Eso es ya claro decir...
ELVIRA
Que está la noche muy buena
Para coger la verbena,
Y haréis mal en no salir.
JUAN
¡Me despedís!
ELVIRA
Perdonad:
Yo soy la que se despide;
Que a vos ninguno os impide
Quedaros aquí.

(Toma una luz.)

JUAN
Aguardad.
ELVIRA
Ea, dormid bien.
JUAN
¿Y cómo?
¡Ah! Dejad ese capricho
Por Don Juan.
ELVIRA
Harto os he dicho.
Dios me le da; yo le tomo.
JUAN
Consultad...
ELVIRA
¡Qué taravilla!
Consultaré con la almohada
Si seré buena casada...
JUAN
¿Con?...
ELVIRA
Con Don Juan de Castilla.

Acto segundo

Escena primera

MENDARIAS, DON JUAN.

MENDO
¡Te luciste, vive Dios!

(Riendo a carcajadas.)

JUAN
¡Bien conmigo te diviertes!
MENDO
No te olvidas de Don Juan
De Castilla fácilmente.
JUAN
Medidas tengo tomadas
Para que el mal se remedie.
Ya verás lo que te dice
Doña Beatriz.
MENDO
¡Hola! ¿Tiene
Su misterio la llamada?
JUAN
Y grande.
MENDO
Perfectamente.
Aguardo a saberlo.
JUAN
¿Diste
Los pasos correspondientes
Para aquel anuncio?
MENDO
Sí.
Si alguno a buscarme fuere
A casa, enviaranle acá:
Una nota clara y breve
En cada iglesia dejé,
Que en alta voz a los fieles
Repetirá el sacristán
o el predicador. -Me debes
Agenciar algún dinero
Para premiar a esas gentes
Por el favor que nos hacen.
JUAN
¿Cuánto será suficiente?
MENDO
Poco: cien maravedís
De cobre, viejos.
JUAN
Tú siempre
Tiras de largo.
MENDO
Tú pecas
De corto.
JUAN
Basta con veinte.
MENDO
¡Qué miseria!
JUAN
Por tu rumbo,
Tus padres fueron marqueses.
MENDO
Ya tomara yo que fueran
Hidalgos: no me recuerdes
La hilaza de mis pañales;
Que juro por mi bonete
Que no veo zapatero
Ni tundidor sin que tiemble
Que va a decirme: «Seo dómine,
Vuesarced nos pertenece.»
JUAN
Igual temor puedo yo
Abrigar.
MENDO
Es diferente.
JUAN
¿Por qué?
MENDO
Llevas don, y en cuanto
Haces revelas quién eres,
Yo me dejo dominar
De todos; tú nunca cedes:
Combinas un plan, y allí
Te fijas, y erre que erre;
Aquello ha de ser, y nada
De tu designio te mueve;
Ni atenciones, ni respetos,
Ni sentimientos: de Reyes
Tu sangre debe de ser,
Pues son los que únicamente
Logran que lo que desean
Se haga, cueste lo que cueste.
No es muy regio el reparar
En el dinero; pero ese
Será influjo de la madre.
JUAN
Me voy: Doña Beatriz viene.

(Vase.)

Escena II

DOÑA BEATRIZ, MENDARIAS.

BEATRIZ
Os he mandado llamar
Para un asunto no leve.
MENDO
Mayor placer para mí,
Como a serviros acierte.
BEATRIZ
¿Sabéis que quiere Don Juan
A Elvira?
MENDO
Y que ella prefiere
A otro Don Juan.
BEATRIZ
Un delirio
Es; pero ¿cómo se vence
La resistencia?
MENDO
¿Es Elvira
A la voz vuestra rebelde?
BEATRIZ
Si no me atrevo a mandarle
Que a Don Juan la mano entregue;
Si temo hacerla infeliz.
MENDO
Mandad a Don Juan que deje
La pretensión.
BEATRIZ
¡Ay maestro!
MENDO
Señora...
BEATRIZ
¡Ojalá pudiese!
MENDO
Siendo vuestra voluntad...
BEATRIZ
Su voluntad es más fuerte
Que la mía.
MENDO

(Aparte.

¡Aquí hay misterio!)
Don Juan es un mequetrefe
Como yo, un hijo de nadie,
Y no le toca dar leyes
A...
BEATRIZ
No prosigáis.
MENDO
Decidle
Que vos sois quien le mantiene;
Que deje a la niña en paz,
O desocupe este albergue.
BEATRIZ
Es que él exige que a Elvira
Diga eso yo cabalmente.
MENDO
¿Lo exige? ¿Puede exigirlo?

(Aparte.

¿Será esta su madre?)
BEATRIZ
Puede,
Aunque no debiera.
MENDO
Entonces
¿Qué sé yo qué os aconseje?
De cualquier modo, bondad
Sobrada es la que concede
Tal poder a un... intruso
Como Don Juan.
BEATRIZ
Él posee
Mi confianza... y secretos...
Ha manejado papeles
Importantes.
MENDO
Sí, los hay
Que uno los fía, y lo siente
Luego.
BEATRIZ
Hay hallazgos casuales...
A él debo que se conserve
Íntegro hasta hoy el más
Precioso de cuantos bienes
Gozaba antes de casarme.
MENDO

(Aparte.)

Hijo suyo es.
BEATRIZ
Me parece
Mejor lo que vais a oír.
MENDO
Decid, que estoy impaciente.
BEATRIZ
Yo quiero a Elvira en el alma,
Y me reconozco débil
Para darle pesadumbre
Con rigores aparentes,
Con una amenaza en vano,
Si los ojos la desmienten.
Vos, Mendo, sois la persona
Sola a quien Elvira teme:
¿Queréis ver si conseguís
Que su capricho deseche
Por ese infante invisible,
Y admita a quien la pretende?
MENDO
¿Qué medios he de emplear?
BEATRIZ
Emplead los que quisiereis.
Os permito la amenaza
De mi abandono.
MENDO
De suerte
Que... ¿vos me dais firma en blanco?
BEATRIZ
Sí, Mendo. -Pero se entiende
Que no la habéis de afligir
Demasiado.
MENDO
¡Qué excelente
Carácter!
BEATRIZ
Idos con tiento,
Porque sois un poco agreste.
MENDO
Señora, no habéis llegado
Todavía a conocerme.
BEATRIZ
¡Oh! sí tal; y más os digo:
Vuestras facciones prometen
Más dulzura que tenéis.
Cuando yo os vi... francamente...
La cara, la voz, el ser
Expósito... ¡Me conmueve
Tanto un huérfano!...
MENDO
¡Ah señora!
Llanto vuestros ojos vierten;
Llanto vertisteis también
Cuando os vi primeramente:
Si algún secreto dolor
Suele agitaros al verme,
Y es de aquellos que se alivian
Cuando hay quien los compadece
Sépalo yo, y con mis lágrimas
Vuestra amargura se temple.
BEATRIZ
¿Sabéis, Mendo, que ese tono,
Esas razones corteses
Y sentidas, os están
Muy bien?
MENDO
¡Pues qué! por haberme
Echado a cuestas el hábito
De San Pedro (y ciertamente
No por mi gusto), ¿creéis
Que tengo el pecho de nieve?
El dómine y el amigo
Son cosas muy diferentes.
BEATRIZ
Lo empiezo a ver. -¿Y sois clérigo
No muy voluntariamente?
MENDO
Si recibí la tonsura,
Fue...
BEATRIZ
¿Por qué?
MENDO
Por una muerte...
BEATRIZ
¿Que hicisteis?
MENDO
Sí.
BEATRIZ
Y era el muerto...
MENDO
Rival mío.
BEATRIZ
¡Matasiete
Vos y enamorado!
MENDO
Un joven
Sin padres que le sujeten,
¿Qué ha de ser?
BEATRIZ
¿Fue desafío?
MENDO
No los evita un valiente...
O un presumido. -Conozco,
Señora, que no conviene
A mis años el honor
De ser vuestro confidente;
Pero mirad en mí un hijo...
BEATRIZ
¡Hijo!
MENDO
Que a su madre ofrece
Su voluntad, sus deseos;
Que servir de algo pretende
A la que tiene que amar,
Si ha de cumplir sus deberes.
BEATRIZ
Perdonad, amigo. ¡Y yo
Que os creía indiferente,
Y hasta incapaz de ternura!
MENDO
Si a vuestro lado se aprende.
No he sido muy cariñoso
Yo tampoco anteriormente;
Pero vos amansaríais
A la fiera más silvestre
Con vuestro acento no más.
BEATRIZ
¡Ojalá que poseyese
Tal secreto!
MENDO
En fin, yo sé
Guardar los de toda especie.
Quien ha de ser sacerdote,
Ya veis... Tengo yo igualmente
Mi secretito también.

(Sale ELVIRA y quédase escuchando.)

Escena III

ELVIRA, dichos.

BEATRIZ
Decidlo, si pertenece
A vuestro origen; decídmelo.
MENDO
No; si es esto: al concederme
Las órdenes, me impusieron
La penitencia siguiente.
Día de la Trinidad
Maté al inglés...
ELVIRA

(Aparte.)

¿Esas tiene
Mi dómine?
MENDO
Y por cinco años,
Siempre que decir oyese:
«¡Válgame la Trinidad!»
Al momento he de ponerme
De rodillas, y besarle
La mano al que lo dijere.
Por cierto que se ha compuesto
De manera, que el presente
Mes fina el plazo, y aún
Ni una vez arrodilleme.
BEATRIZ
Secreto de más cuantía
Esperé.
ELVIRA
Madre...

(Acercándose a los dos.)

BEATRIZ
¿Qué quieres?
ELVIRA
Ha venido Don Beltrán.
BEATRIZ
Voy corriendo allá. Detente
Aquí tú.
ELVIRA
Bien.
BEATRIZ
Y oye al dómine
A quien dejo mis poderes.

(Vase.)

Escena IV

MENDARIAS, ELVIRA.

ELVIRA
Antes que empiece a reñir
Hoy el señor Bachiller,
Sepa que sabré leer
Muy pronto, y quizá escribir.
MENDO
Yo lo celebro, y confío
Que cumpliréis la promesa.
¿Tiráis a ser abadesa?
ELVIRA
¡Qué! ya se acabó el monjío.
MENDO
¿Queréis boda?
ELVIRA
Es claro y obvio.
MENDO
Entonces se me figura
Que está de más la escritura.
ELVIRA
Si ocurre escribir al novio...
MENDO
En casa vais a tenerle,
Y siempre mal pareciera.
ELVIRA
No está en casa, que está fuera,
Y donde no es fácil verle.
MENDO
¿No es Don Juan?
ELVIRA
¿Tengo yo trazas
De amar a un Don Juan casero?
MENDO
Madre quiere...
ELVIRA
Yo no quiero.
MENDO
Y él espera...
ELVIRA
Calabazas.
MENDO
Daréis un pesar agudo
A madre, que le apadrina.
ELVIRA
También ella está que trina
Con ese hombre testarudo.
¿Por qué mi valor no iguala,
Y su imperio recobrando,
No quita a Don Juan el mando
Y le envía noramala?
MENDO
Ya quiere hacer vida nueva,
Ya su dominio recobra;
Mas hace al ponerlo en obra
En vos la primera prueba.
Ved que para convenceros
De hablar por ella me encargo;
Ved, si se enoja, el amargo
Conflicto en que habéis de veros.
Con toda formalidad
Os ruego que el sí otorguéis:
De lo contrario, os perdéis.
ELVIRA
¡Válgame la Trinidad!
MENDO
¡La Trinidad!

(Cae de golpe de rodillas.)

ELVIRA
¿Qué os ha dado?
¿Qué es esto?
MENDO
Cumplir así
La pena que merecí
Tiempo hace, por un pecado.
Dejad que os bese la diestra
Humillado a vuestras plantas.
ELVIRA
Eh, vaya esta vez por tantas
Como he besado la vuestra.
MENDO
Prosigo, pues...

(Se levanta.)

ELVIRA

(Interrumpiéndole.)

Dispensad.
Yo, sin hacerme favor,
¿No merezco algo mejor
Que Don Juan?
MENDO
En realidad...
ELVIRA
Si Doña Beatriz se enoja,
Si de su auxilio me priva,
¿No habrá un alma compasiva
Que en su casa me recoja?
Yo sé servir a una dama,
Yo entiendo hilado y costura...
Vamos, si fuerais ya cura,
¿No me quisierais por ama?
MENDO
Tal vez no. -Si no os casáis,
Hacéis a madre perjuicio.
ELVIRA
Ese es un puro artificio
Que para asustarme usáis.
MENDO
Hay un secreto espantoso...

(Aparte.

Finjamos: la aturdiré.)
ELVIRA
¿Cuál?
MENDO
No puedo...
ELVIRA
Guardaré
Mi mano para otro esposo.
MENDO
No lo será el que os agrada:
Pensarlo es un desacierto.
ELVIRA
Si del uno me liberto,
Ya me doy por bien librada.
Pero es muy rara manía
Que por Don Juan aboguéis,
Cuando oponeros debéis
Más bien a su tiranía.
Vos sois joven, y jurara
Que habéis loqueado en grande:
¿No encontráis nada que ablande
Vuestro rigor en mi cara?
MENDO
¡Vive Dios! ¡Qué liviandad!
¿Así olvidáis mis lecciones?
¿Así las obligaciones?...
ELVIRA
¡Válgame la Trinidad!
MENDO
Permitid...

(Arrodillado.)

ELVIRA
Hay que ajustarse
Antes; pronto se despacha:
El besar a una muchacha
La diestra, debe pagarse;
Y un pecador que se humilla,
Disculpa ajenos errores.
MENDO
Decid.
ELVIRA
Servid mis amores
Con Don Juan el de Castilla.
MENDO
De seducirme hacéis gala
Vos.
ELVIRA
Y no vale mentir;
Mas dejaos seducir,
Que esta seducción no es mala.
MENDO
¿Vos queréis que yo prometa?...
ELVIRA
¿Resistiréis por ventura
A la mano en que tan dura
Descargabais la palmeta?
MENDO
Por Dios...
ELVIRA

(Aparte.

Veamos si priva
Más bien con él el ultraje.)
Basta: de vuestro linaje
Dais prueba en la negativa.
MENDO
¿Cómo?

(Alzándose de pronto sin besar la mano a ELVIRA.)

ELVIRA
No es de caballeros
A una dama desairar;
Mas yo no debí rogar,
Porque debí conoceros.
MENDO
Supe ya tales hablillas
Mil veces desatender;
Mas vos lográis encender
El color de mis mejillas;
Y aunque pudiera excusarme
Con que mi suerte no ordeno,
Pues me tuvisteis por bueno,
Como tal he de portarme.
ELVIRA
Con que...
MENDO
Cesan mis reparos.
Ya soy vuestro.
ELVIRA
Sois la prez
De España. Vaya, esta vez
Tomad sin arrodillaros.
Es la mano de una amiga.

(Dándosela.)

(Aparte.)

Sé que tiene vanidad.
MENDO

(Aparte.

¡Qué hermosa!) Determinad
Lo que queréis que consiga;
Bien que parece un absurdo
Amar sin saber a quién.
ELVIRA
¿Y es absurdo mi desdén
A Don Juan?
MENDO
Menos me aturdo
De eso: él y todos los Juanes
Habidos y por haber
No merecen poseer
A Elvira.
ELVIRA
Para mis planes
Lo primero es apartar
De mí a ese Don Juan tan ávido,
¿Le tenéis por hombre impávido,
No fácil de amedrentar?
MENDO
Ni es cordero ni es león;
Y séalo o no, se ensaya...
ELVIRA
Lograré tenerle a raya
Si me auxilia un campeón.
Don Juan oprime a Beatriz.
Represalia: amenazadle
En nombre mío, y dejadle
Con un palmo de nariz.
MENDO
Será darle celos.
ELVIRA
Hasta
Darle celos se os consiente.
MENDO
Mas dados por un suplente,
son celos de mala casta.
ELVIRA

(Aparte.)

¿Valdrá lo que el Bachiller
El Infante que he pensado
Que me está predestinado?
MENDO
¿Cómo os he de defender?
ELVIRA
Como... alumna.
MENDO
¡Elvira!

(Tomándole una mano.)

ELVIRA
Quedo,
Que diré: como una hermana.
MENDO
¡Ah! Ved...

(Con énfasis.)

ELVIRA
Veo una sotana.
MENDO
¡Oh! Ved el alma que hospedo
Bajo la fría apariencia
Que labraron por mitad
La idea de mi orfandad
Y una extraña penitencia.
No es para mí el soberano
Empleo del sacerdocio,
No: mi ventura negocio
Por un camino más llano.
Desechad el devaneo
De esa imposible conquista;
Que amor pide trato y vista
Y recíproco deseo.
Infantes quieren infantas;
Elegid con igualdad:
En vez de que os honre, honrad
Al que suspire a esas plantas.
Hombre a quien van a brindarle
Con un amor gratis dato,
Como le halla de barato,
No piensa nunca en pagarle.
Si decís a mis demandas
Que una notabilidad
Queréis, harta novedad
Es un galán hopalandas
Cual yo, que entré por enganche
(Dios me perdone) en el clero,
Y por vos torno al sendero
De vida de más ensanche.
Fue ardiente mi juventud;
vuestros labios lo acertaron:
Siempre mi pecho inflamaron
La belleza y la virtud.
¡Mirad si esfuerzo penoso
Me habrá costado el fingir
Dureza, y hacer gemir
A un serafín tan hermoso!
Fúlgido sol de beldad,
Si rígido me mostré
Contigo, sábelo, fue...
ELVIRA
¡Válgame la Trinidad!
MENDO
¡Ah! oíd.

(Se arrodilla.)

ELVIRA

(Aparte.)

¡La salida es chusca!
MENDO
Oídme, y todo se explica.

Escena V

MELITONA, dichos.

MELITONA
Guárdela Dios, Elvirica.
ELVIRA
Tía Melitona, ¿qué busca?
MELITONA
Busco al dómine.
ELVIRA
Escuchad.

(Rabia aparte con ella.)

MENDO

(Aparte.)

Para que mi orgullo dome,
¡Buena lección!
MELITONA
Alce, tome.

(Llegándose a MENDO.)

¡Válgame la Trinidad!

(MENDO besa la mano a MELITONA y se levanta.)

ELVIRA

(Aparte.)

¡Qué risa!
MENDO

(Aparte.)

¡Y aún lo celebra!
ELVIRA

(Aparte.

¡Así fuera tan gallardo
Como éste el preso bastardo!)
Adiós. Y en paz. (Aparte. ¡Bien requiebra!)

Escena VI

MENDARIAS, MELITONA.

MENDO
¿Quién es ella? ¿Qué me quiere?
MELITONA
Repárame y lo verás.
¿No dice el traje que soy
Plañidera titular?
MENDO
Aquí no se ha muerto nadie.
MELITONA
Peralvillo el sacristán
Me dirige a ti, hijo mío,
Porque parece que estás
Encargado de informarte
Sobre ese particular
De unos niños...
MENDO
¡Ah! sí.
MELITONA
Estuve
En tu posada, y acá
Me encaminaron.
MENDO
Y bien,
¿Qué me podéis revelar?
MELITONA
Lo que sé de mi compadre
Aniceto Barragán.
MENDO
¿Quién es ese?
MELITONA
Un sevillano.
MENDO
¿Noble?
MELITONA
Matón: ¡una sal,
Un garbo tenía!
MENDO

(Aparte.

¡Ay Dios!
¿Tendré consanguinidad
Con él?) ¿Dónde para ese hombre?
MELITONA
¡Ay! paró en el hospital,
De resultas de un paseo
Que hizo por esta ciudad,
Con chilladores delante
Y envaramiento detrás.
MENDO
¿Se hizo el amigo de pencas?
MELITONA
No lo pudo remediar.
¡Murió la prez de Sevilla!
MENDO
¿Murió?
MELITONA
Sin publicidad,
Sin ser visto de ninguno.
¿Quién lo creyera jamás?
En alto acabar debiera,
Bien que espiró en un desván.
MENDO
Ya es algo. (Aparte. Me burlo, y casi
Por él debiera rezar.)
¿Qué tenía con los huérfanos
Que entender ese jayán?
MELITONA
Él los trajo de Sevilla.
MENDO
¿Somos andaluces Juan
Y yo?
MELITONA
¿Eres aquel Mendillo,
Aquel travieso rapaz
Que se llevó a Francia el cura?
¡Huy! Estás hecho un deán.
Pues sí, Aniceto os guardó
Hasta que os hubo de echar
A la puerta de la casa
Del cura.
MENDO
¿Tenéis señal
Alguna?
MELITONA
El día que fue
Sacado a despolillar
Aniceto, por si acaso
Le sentaba el aire mal,
Me mandó llamar, y diome
Unas prendas a guardar.
MENDO
¿Hay papel o pergamino
Con ellas?
MELITONA
Sí que los hay.
MENDO
Vaya, pues dádmelos.
MELITONA
¿Cómo?
MENDO
Que los deis.
MELITONA
Y tú ¿qué das?
MENDO
Señora, haced vos la entrega,
Y luego se os premiará.
MELITONA
Da tú la paga, y después
Daré yo mi propiedad.
MENDO
¿Con que antes?
MELITONA
Antes.
MENDO
¡Oh! no;
Antes no.
MELITONA
Pues a la par.
Toma y daca: ya rebajo.
MENDO

(Aparte.

Ello para mí es igual:
De mi bolsillo no sale.)
Fijemos la cantidad.
MELITONA
Hijo, en mi oficio hay apenas
Un ardite que ganar.
De siglo a siglo se muere
Un sujeto principal;
Para Santiago de julio
Cumplo medio centenar,
Y de día en día voy
Perdiendo la habilidad
Para quedar sin esfuerzo
Airosa en un funeral.
Yo que antes, cuando quería,
Lloraba a cántaros, ya
Sin la cebolla, no puedo
Una lágrima arrojar,
Si doy alaridos, cojo
Una ronquera tenaz;
Y si hago que me repelo,
Me hago daño de verdad.
Por eso, hijo, en este lance
No te debes espantar
Si aprovecho la ocasión.
MENDO
Pues decid: ¿acaso hará
Mi dinero que lloréis
Con mayor facilidad?
MELITONA
No; pero tendré con él
Menos veces que llorar.
MENDO
¿Cuánto, para llorar menos,
Es lo que necesitáis?
MELITONA
Mil maravedís de cobre.
MENDO
¿Mil?
MELITONA
Mil... y pico.
MENDO
¿Serán
Nuevos, supongo?
MELITONA

(Aparte.

Subamos.)
Viejos.
MENDO
Se os dará el millar.
MELITONA

(Aparte.

Poco he pedido, pues no
Me pone dificultad.)
Los mil se entiende que son
Por los pliegos nada más.
Las joyas no entran en cuenta.
MENDO
Las joyas ¿qué costarán?
MELITONA
Hay un relicario...
MENDO
¿De oro?
MELITONA
No.
MENDO
¿De plata?
MELITONA
De metal;
Pero menos de doscientos
Maravedís, no saldrá
De mi poder; que aunque liso,
Quizá vale un dineral.
Pues ¡y las cuentas azules!
MENDO
No tengo curiosidad
De verlas. (Aparte. Son de las mías.)
MELITONA
Es que...
MENDO
Nada: os quedarán
De beneficio. Y bien, ¿cuándo
Me entregaréis lo demás?
MELITONA
Cuando puedas entregarme
Los dos mil.
MENDO
Disimulad:
Son mil y doscientos.
MELITONA
¿Eso
Son?
MENDO
Sí.
MELITONA
Yo no sé contar:
Doscientos y mil, creí
Que eran dos mil.
MENDO
Pues erráis.
MELITONA
Pues para no errarlo, cuenta
Los dos mil, y acertarás.
MENDO
Venid esta tarde.
MELITONA
Vengo,
Traigo, tomo, doy, y en paz:
Por dos mil maravedís,
Heredas a Barragán.
¡Ay pobre Aniceto! ¡Ay! ¡cómo
Tenía aquel espaldar!
¡Ay pobre compadre mío!
¡Ay pobre andaluz! ¡Ay! ¡ay!
MENDO
¡Eh, tía, eh!
MELITONA
Creí que estaba
Viendo llevarle a enterrar.

Escena VII

DON BELTRÁN, MENDARIAS.

BELTRÁN
Maestro, esperando estuve
Que esa vieja carcamal
Se fuera.
MENDO
Señor alcaide,
¿Qué me tenéis que mandar?
BELTRÁN

(Aparte.

El Rey y el inglés lo exigen...
¡Buena es mi sagacidad
Para ello!) ¿Hay trazas en Soria
Que os hagan creer que habrá
Bulla?
MENDO
Lo que es por ahora
Reina la tranquilidad.
BELTRÁN
Me alegro. Don Juan me ha dicho...
MENDO
¿Qué cosa?
BELTRÁN
Que ¿cómo andáis
De descubrimientos?
MENDO
Bien.
El velo se va a rasgar
Esta tarde.
BELTRÁN
¡Oiga! ¿Tan pronto
Sabréis con seguridad
Quién os dio el ser... a los dos?
MENDO
Sí.
BELTRÁN
Quisiera presenciar
El acto.
MENDO
¿Por qué no?
BELTRÁN
Pues
Hoy por la festividad
Tengo convidada a Elvira:
Si me quisierais honrar...
MENDO
¿En el castillo?
BELTRÁN
En mi casa.
MENDO
La llorona traerá
Aquí los pliegos.
BELTRÁN
Que vaya
Al alcázar: avisad...
Sé dónde vive.
MENDO
Corriente.
Iré. -¡Qué miedo cerval
Tengo de que!...
BELTRÁN
¿Miedo? El hombre
Se debe de preparar
A todo.
MENDO
Ya; mas la negra
Honrilla, la vanidad...
Si se encuentra uno con sangre
De Mahoma o de Caifás...
Entrañas de tigre tiene
Todo padre que es capaz
De abandonar a sus hijos
Con tal inhumanidad.
BELTRÁN
¡Entrañas de tigre! Vaya,
Que eso es mucho ponderar.
Puede un hombre a veces...
MENDO
Nunca
Puede hacer una ruindad.
BELTRÁN
¿Ruindad llamáis?...
MENDO
Condenada
Por la fe, por la moral.
BELTRÁN
Hombre...
MENDO

(Aparte.

Don Beltrán se turba:
¿Será el padre de Don Juan?)
¡Negar su nombre, su amor,
Su cuidado paternal
A una infeliz criatura,
Que tal vez perecerá
De miseria!
BELTRÁN
Se le puede
Asistir sin declarar
El nombre.
MENDO
¿Y quién el cariño
De los padres suplirá?
De los vicios que contraiga
Por efecto regular
De esta educación un hijo,
Cuenta al padre pedirá
La justicia del Señor
En su recto tribunal.
BELTRÁN
¿Y si el hijo no es vicioso?
MENDO
Cualquiera infelicidad
Que sufra, todas las lágrimas
Que vierta, recaerán
Sobre el padre despiadado...
BELTRÁN
Bachiller de Barrabás,
Puede no ser infeliz.
¿No estáis viendo un ejemplar
En la casa? Juan y Elvira
¿Qué echan menos?
MENDO
¿Ignoráis
Tal vez que Doña Beatriz
Va de su lado a lanzar
A Elvira?...
BELTRÁN
¡Qué oigo!
MENDO
¿Y que el otro
Sufriera el propio desmán,
Si Doña Beatriz tuviese
Un poco de aliento más?
BELTRÁN
¡Justo Dios! ¡Y me decía
Que los iba a desposar!
MENDO
Contra su gusto.
BELTRÁN
¿Por qué?
Pues ¿quién la precisará
A dar su consentimiento?
MENDO
La ingrata importunidad
De Don Juan, la fuerza. Elvira
Le odia.
BELTRÁN
¿Qué es eso de odiar?
¿Quién es ella para odiarle
Sin un mandato especial?
MENDO

(Aparte.

Le defiende: es su hijo.) Yo
Os voy a desengañar.
Elvira tiene otro amor.
BELTRÁN
¡Qué superficialidad!
¿Quién es?
MENDO
Don Juan de Castilla
BELTRÁN
¡Jesucristo! ¿Aquel bausán?
Mejor iría con un
Pobre de solemnidad.
¡Y a mí se me calla todo!
Es una loca de atar
La chica, y Doña Beatriz,
Que no la corrige, más.
Esto no ha de ser. Señora,

(Gritando.)

Don Juan, Elvira, llegad.
MENDO

(Aparte.

¿Habré hecho alguna torpeza?)
Oíd.
BELTRÁN
¡Voto a mi solar,
Mendo, que ha sido el hablaros
Inspiración celestial!

Escena VIII

DOÑA BEATRIZ, ELVIRA, DON JUAN; dichos.

BELTRÁN
Señora, bastante tiempo
Usé de vuestra bondad;
Demasiado tiempo fui
Esclavo del qué dirán
De una familia orgullosa
Y de un pundonor falaz.
El depósito que os dí
Os lo vengo a reclamar,
Porque yo desde este día
Principio a ser su guardián.
¡Soy padre!
MENDO

(Aparte.)

Juan es el hijo.
JUAN y ELVIRA
¿Padre de quién?
BELTRÁN

(A DOÑA BEATRIZ.)

Publicad
A quién dio el ser Magdalena
De Falces, mi angelical
Esposa.
JUAN y ELVIRA
¿Fuisteis casado?
BEATRIZ
Y lo tuvo que ocultar.
BELTRÁN
Aun después de muerto el ídolo
De mi amor.
ELVIRA

(A BEATRIZ.)

Hablad.
JUAN y MENDO
Hablad.
BEATRIZ
Abraza a tu padre, Elvira.
ELVIRA
¡Padre!
BELTRÁN
¡Hija mía!
MENDO

(Aparte.)

Fatal
Descubrimiento!
JUAN

(Aparte.)

Es legítima.
MENDO

(Aparte.)

¡Y estaba yo por jurar
Que iba a ser masculina esta
Recuperación filial!
ELVIRA
Vos siempre seréis mi madre.
BEATRIZ
Siempre me lo llamarás.
ELVIRA
De alcaidesa va a tenerme
Vuestro tocayo, Don Juan.

(Aparte a él.)

BELTRÁN
Hoy hallas padre; mañana
Tendrás esposo.
JUAN
Aceptad
Mi enhorabuena.
ELVIRA

(A BELTRÁN.)

¿Y quién?...
BELTRÁN
Eso
No lo debe preguntar
Una niña bien criada:
El que la den, tomará.

(Aparte a ella.)

Si Don Juan resulta noble,
Con Don Juan te casarás.
JUAN

(Aparte.)

Él me prometió...
ELVIRA

(Aparte a él.)

¡Ay Mendarias!
MENDO

(Aparte a ella.)

En Dios y en mí confiad.

Acto tercero

Sala en el castillo de Soria. Una puerta en el fondo, otra a un lado, y al opuesto ventanas. Mesa y sitiales.

Escena primera

DON BELTRÁN, DON JUAN.

JUAN
Es echar por el atajo.
BELTRÁN
Todavía estoy perplejo.
JUAN
¿No os parece mi consejo?...
BELTRÁN
Me parece vil y bajo.
JUAN
No sé qué tenga de vil
Cumplir una orden real.
BELTRÁN
¿Es cosa noble y marcial
Convertirme en alguacil?
Presos sabré mantener
Aquí los que se me fíen;
Mas ¡que a un alcaide le envíen
Mandato para prender!
JUAN
¿No fue el convidar a Mendo
Para ponerle a recado?
BELTRÁN
Sólo me estaba mandado

(Por eso en ira me enciendo)

Traerle, para que hablara
El inglés explorador
Con él; y mi buen milor
Ahora sus instrucciones
Me muestra, y su excelentísima
Dice cual vos, con poquísima
Diferencia de expresiones:
«Que venga la Melitona,
Que dé el título, y leído,
Se le hace a Mendo un cumplido,
Y se le encaja en chirona.»
¿Qué cumplido ni qué arenga
Tamaño rigor ablanda?
JUAN
Añadid que el Rey lo manda,
Y que a él tal vez le convenga.
BELTRÁN
¿A quién? ¿a Mendo? Eso irrita.
JUAN
Él ha sido un perdulario,
Y un retiro sedentario
Es lo que más necesita.
BELTRÁN
Si fuerais vos...
JUAN
¿Y entendéis
Por qué el Rey prenderle quiere?
BELTRÁN
Mirad: lo que no os dijere,
Nunca me lo preguntéis.
A otra cosa menos seria
Pasemos, que si no...
JUAN
Hablemos
De Elvira.
BELTRÁN
Nada tenemos

(Afectando despego y orgullo.)

Que tratar en la materia.

(Aparte.

La muchacha no se libra
Del novio que yo a propósito
Contemple: a ver si este expósito
Es hombre de buena fibra.)
Elvira no disimula
Que no puede soportaros;
La promesa de auxiliaros
Que os hice, resulta nula.
JUAN
Como yo la adoro aún...
BELTRÁN
No le hacéis grande merced.
JUAN
Ya no es mi igual; mas creed
Que sale de lo común
Este amor que le es molesto.
BELTRÁN
Resignaos.
JUAN
Me resigno;
Mas fuera de amarla indigno
Si la olvidara tan presto.
BELTRÁN
¿Queréis haceros justicia
Completa? Pues confesad
Que en vuestro amor, la mitad,
A lo menos, es codicia.
Vos vivíais hasta ahora
Con una niña hechicera,
Como vos coheredera
De vuestra fiel protectora,
Y dijisteis: «No me prive
La partícipe presunta
De nada: todo se junta
Si ella mi mano recibe.»
Hoy dan más brillo a sus prendas
Caudal nuevo y jerarquía,
Y decís: «Bueno sería
Pillar entrambas haciendas.»
Está muy bien calculado;
Pero sírvaos de gobierno
Que no quiero para yerno
Un huérfano desechado.
JUAN
No imaginéis que yo tilde
Vuestra determinación:
Conozco mi situación,
Y me toca ser humilde.
Quizá hoy descubra en mi abono
Que sangre noble heredé;
Pero me consolaré
Si no, que no lo ambiciono.
BELTRÁN
¿Cómo no?
JUAN
Si mi homenaje
Con gusto Elvira aceptara
Siendo yo hidalgo, me holgara
De ser hombre de linaje:
Esto es poco meritorio
Para ella, y en consecuencia
Espero sin impaciencia
Noticias de mi abolorio;
Y oigo sin indignación
Llamarme hijo de desecho,
Porque os debo de derecho
Respeto y veneración.
BELTRÁN
Ese respeto es ya mengua;
Más hubiera yo querido
Que con el rostro encendido,
Trémula de ira la lengua,
Me dijeseis: «Don Beltrán,
No hay que mirarme con ceño,
Porque el grande y el pequeño
Todos son hijos de Adán.»
¡Respeto! ¿Qué hidalgo sufre
Lo que yo os digo, con calma?
Vos tenéis de nieve el alma,
Y la del noble es de azufre.
Sabed que un experimento
Fue esa palabra afrentosa:
Elvira por melindrosa
Me tenía descontento;
Que no es bien que me despoje
Yo, por ser ella una perla,
Del poder de establecerla
Con aquél que se me antoje.
Dijo con tal arrogancia
Que os aborrece, que el modo
Me irritó mucho, con todo
Que no hace mal en substancia;
Y afirmo por San Jerónimo
Que si os me ponéis soberbio
Aquí, si me habláis con nervio
Al nombraros hijo anónimo,
Me seducís, se me altera
El caletre, pierdo el tino,
Y emparentar determino
Con vos, quiera ella o no quiera.
JUAN

(Aparte.)

¡Ah!
BELTRÁN
Pero os vi tan flemático
En el instante fatídico,
Que tuve ya por verídico
Lo que antes fue problemático.
Debéis tener sangre hebrea;
Yo gasto un humor diabólico,
Y no trata un buen católico
Con gente de esa ralea.
Cuando la llorona llegue,
Yo como real ministro
Haré con vos el registro
De las señales que entregue;
Os daré luego en dinero
De tal servicio el salario
(Porque oléis a mercenario
Vestido de caballero);
Y si aquí nunca volvéis;
Si en la calle, al encontrarme,
Os pasáis sin saludarme,
Un grande favor me haréis.
JUAN
Veréis que sin vacilar
Os serviré complaciente.

(Aparte.)

¡Vive Dios viejo insolente,
Que me las has de pagar!

(Vase.)

Escena II

ELVIRA, DON BELTRÁN.

ELVIRA
Padre...
BELTRÁN
¿Qué ocurre?
ELVIRA
¿Son ciertas
Las sospechas que he formado?
¿Estáis conmigo enojado?
BELTRÁN
Me alegro de que lo adviertas.
ELVIRA
¿Porque os dije que se fragua
En mí cierta propensión?...
BELTRÁN
Es que tal declaración
Merece encierro a pan y agua.
ELVIRA
Yo me someto al castigo.
BELTRÁN
¡Ah! ¡bueno!
ELVIRA
Pero si erré,
Fue sólo que equivoqué
El padre con el amigo.
BELTRÁN
Eso muda de apariencia.
Salvando la dignidad
paterna, ya la amistad...
ELVIRA
Permite alguna licencia.
BELTRÁN
La mayor satisfacción.
ELVIRA
Lo de la inclinacioncilla
A Don Juan el de Castilla,
Fue solo una indicación
Hecha al amigo.
BELTRÁN
Muy bien.
ELVIRA
Hubiera dicho a mi padre:
Haced de mí lo que os cuadre,
Por siempre jamás, amén.
BELTRÁN
Esto es ser honrada y buena.
ELVIRA
Yo mi obligación acato.
BELTRÁN
Eres el vivo retrato
De mi pobre Magdalena.
Sigue, con tu voz recréame.
ELVIRA
¿Filial o amistosamente?
BELTRÁN
Como a ti más te contente.
ELVIRA
A lo amigo.
BELTRÁN
Pues tutéame.
ELVIRA
Si nos oye algún soriano,
Dirá que os falto al decoro,
Que así se hablan mora y moro.
BELTRÁN
También hermana y hermano.
ELVIRA
A ver si cojo el estilo.
Beltrán...
BELTRÁN
¿Qué quieres?
ELVIRA
Pedirte
Un favor.
BELTRÁN
¿Puedo servirte?
ELVIRA
¡Oh, sí!
BELTRÁN
Cuenta con él: dilo.
ELVIRA
Como hago de piedad gala,
De ver al Infante trato.
BELTRÁN
Le verás dentro de un rato.
ELVIRA
¿En la torre?
BELTRÁN
En esta sala.
ELVIRA
¿Sale de allí el prisionero?
¿Quién ese milagro hizo?
BELTRÁN
Es que hay un Don Juan postizo
y otro Don Juan verdadero.
ELVIRA
El Don Juan original,
¿No es el que preso se encuentra?
BELTRÁN
No: quien hoy en la cárcel entra
Es el Infante real.
ELVIRA
¿Y hasta hoy en la torre pena
Otro lo que no debía?
BELTRÁN
La deja un Don Juan vacía,
Y el otro Don Juan la llena.
ELVIRA
No entiendo esa trapisonda,
Y toma el diálogo un sesgo...
BELTRÁN
Oye, pues que nada arriesgo,
La verdad monda y lironda.
Muerto Don Pedro en Montiel
A manos de Don Enrique,
Se fue su poder a pique,
Y rindiéronse en tropel
Al vencedor en un punto
Los pueblos que aún peleaban,
Menos Carmona en que estaban
Los hijos del Rey difunto.
Quitose al fin el padrastro,
Y cuando en Carmona entró
El Rey, un niño encontró
Que dijeron de la Castro.
ELVIRA
Pues yo estaba en la creencia,
Según es pública fama,
De que a Don Pedro esa dama
No le dejó descendencia.
BELTRÁN
En la misma persuasión
Estaba el Rey; mas se hallaron
Indicios que demostraron
Que le quedó sucesión
De otra dama sevillana,
Que supo ocultarse honesta;
Y por si era el hijo de esta
El que por de Doña Juana
De Castro pasar se hacía,
Quedó en la duda acordado,
Conforme a razón de estado,
Ponerle en carcelería:
Libre pudiera intentar
Hacer su nombre valer
Un día, y el precaver
Excusa de remediar.
Dieron a Beltrán Claquín
El niño de unión bastarda
Para velar en su guarda,
Y aquí el francés paladín
Le trajo cuando de Soria
Vino a tomar posesión
En virtud de donación
Del Rey de ilustre memoria.
ELVIRA
Y la ciudad al francés
No quiso feudo prestar...
BELTRÁN
Y él la mandó saquear...
ELVIRA
Y quemarla luego.
BELTRÁN
Pues;
Y por esa rebeldía
De Soria, el aventurero
La vendió al Rey por dinero
Y se me dio la alcaidía.
ELVIRA

(Aparte.)

¡Oh! ¡qué pormenores tan!...
BELTRÁN
Y yo en esta fortaleza
Respondo con mi cabeza,
Desde entonces, de Don Juan.
Casi solo un sacerdote
Le ve, y al cabo se ha hecho...
ELVIRA
Un galán de honra y provecho.
BELTRÁN
Un tonto de capirote.
ELVIRA
¿Cierto?
BELTRÁN
El que te figurabas
Un mozo brillante, eximio,
Tiene una cara de jimio...
ELVIRA
¡Ay Dios!
BELTRÁN
No vale dos habas.
ELVIRA
¿Es por ventura bisojo?
BELTRÁN
Cabal. Y ha estado perlático.
ELVIRA
No tiene una tos de asmático
También?
BELTRÁN
Y es bastante cojo.
¿Le viste ya?
ELVIRA
Sí.
BELTRÁN
¡Prohibídolo
Tengo, y te le dejan ver!
ELVIRA
Yo no quería creer
Que fuera él.
BELTRÁN
Pues es tu ídolo.

(Aparte.

Yo di la orden...) ¿Te entusiasma
Ese Adonis todavía?
ELVIRA
La obra de mi fantasía
Se trueca...
BELTRÁN
En una fantasma.
Como que del cautiverio
Sale el pobrecillo tal,
Que de aquí irá al hospital,
Y desde allí al cementerio.
ELVIRA
El Don Juan de alto coturno
Será cosa muy distinta.

(Aparte.)

Si no tiene mejor pinta,
El pronóstico nocturno
Queda sin ejecución.
BELTRÁN

(Aparte.)

Confundida ya la noto.
ELVIRA
Atemos el hilo roto,
Beltrán, a la relación.
BELTRÁN
De un hombre de poco lastre
No has de ser tú.
ELVIRA
Cuando gustes...
BELTRÁN
A efecto de los ajustes
Hechos con el de Alencastre,
Dicen que ahora resulta
Por un examen prolijo
Quién es de Don Pedro el hijo
Y de aquella dama oculta.
La hermanastra del bastardo
Que hoy de Alencastre es Duquesa,
Dio al Rey la noticia; y esa
Es la causa porque aguardo
Que el descendiente genuino
De la prosapia que se odia,
Sea bajo mi custodia
De una torre hoy inquilino.
ELVIRA
¿Con que si a Don Juan se encierra,
Sufre que se le encadene
Su hermana?
BELTRÁN
Hija, así conviene
A Castilla y a Inglaterra.
ELVIRA
Y en caso de interesar
A los dos reinos coger
Y encerrar a esa mujer,
¿Se dejaría pillar?
BELTRÁN
Como amigo y sin enfado,
Te diré que una muñeca
Bien puede hilar a la rueca,
Pero no hilar tan delgado.
ELVIRA
¡Líbreme el señor San Roque
De tales deudos y hermanas!

(Óyese a la lejos tocar a rebato.)

¡Calle! tocan las campanas
En la ciudad.
BELTRÁN
Ese toque...
ELVIRA
Es a rebato.
BELTRÁN
Ya infiero
La causa: está alborotada
Ya Soria.
ELVIRA
Si hay asonada,
El futuro prisionero
No vendrá.
BELTRÁN
No iré a cogerle
Yo.
ELVIRA
Ni yo lo permitiera.
Verle prender lo sintiera...

(Aparte.)

Pero mucho más no verle.

Escena III

DOÑA BEATRIZ, ALFONSA, DON BELTRÁN, ELVIRA.

BEATRIZ
¿Oís? ¿Oís? ¿Qué alboroto
Es éste, señor alcaide?
BELTRÁN
El préstamo voluntario,
Sin duda.
ELVIRA
Decidme, padre,
Si es voluntario ¿por qué
La gente ha de alborotarse?
BELTRÁN
Es voluntario el pedirlo;
Pagarlo es inevitable.
Repetir quiero a mi tropa
Las órdenes dadas antes.

(Vase.)

Escena IV

DOÑA BEATRIZ, ELVIRA, ALFONSA.

ALFONSA
Mirad, mirad.

(Asomándose a la ventana.)

ELVIRA
¡Cuántos vienen
Al castillo a refugiarse!

(Llegándose a la ventana también.)

ALFONSA
Son judíos de la Aljama.
BEATRIZ
Gente opulenta.
ELVIRA
Y cobarde.
BEATRIZ
Dos motivos de temer.
Inspiración de algún ángel
Fue venirnos al castillo.
ELVIRA
Sí, señora: en todo trance
Estamos seguras.
BEATRIZ
¡Ay!
¿Y tu maestro?
ELVIRA
¡Qué diantre!
Y es verdad. Estaré inquieta
Mientras que Mendarias falte...
Y Don Juan.
BEATRIZ
Don Juan aquí
Está.
ELVIRA
Si son tres los Juanes.
Juan el de casa; otro Juan
Que entra en ésta, y el que sale.
BEATRIZ
No entiendo...

Escena V

DON BELTRÁN, dichas.

BELTRÁN
No hay que temer
Por ahora.
BEATRIZ
¿No se sabe
De Mendo?
BELTRÁN
Pronto estará
Aquí: con los capellanes
Nadie se mete.

Escena VI

MENDARIAS, MELITONA, detrás DON JUAN, dichos.

MENDO
Señores...
BELTRÁN
¿Veis?
MELITONA
¡Ah!

(Dejándose caer en una silla.)

JUAN
¿Puedo presentarme?

(A DON BELTRÁN desde la puerta.)

BELTRÁN
Hombre, sí: luego que digo
Yo dos o tres sequedades,
Tan amigos como siempre.
MELITONA
¡Ay! ¡ay! ¡qué miedo tan grande!
Nunca he llorado con menos
Esfuerzo.
BELTRÁN
¿Qué novedades
Hay en Soria?
MENDO
Poca cosa
Es gritos descomunales,
Carreras, pedradas, muchas
Lanzas y espadas al aire,
Ocho o diez vecinos muertos...
BEA., ELV. y ALF.
¡Muertos!
MENDO
. Unas casas que arden,
Otras que se han de arrasar,
Orden de fortificarse
Otras; en fin, todo es una
Miseria que nada vale.
JUAN
¿Tan poca importancia das
A tales atrocidades?
BEATRIZ
En efecto...
MELITONA

(Sollozando.)

¡Ay Jesús mío!
ELVIRA
Me pongo esta vez de parte
De Don Juan: es la primera.
MELITONA

(A ALFONSA.)

¡Diez van ya!
ALFONSA
Esos funerales
Más tenéis.
ELVIRA
Y ¿cómo ha sido
Que a esos infelices maten?
MENDO
Eran los que sostenían
Que el préstamo se pagase.
JUAN
¿Y quiénes eran?
MENDO
Haedo,
Ruiz, Tello, Artal, los Garayes,
Monroy... en fin, los que están
Libres de todo gravamen,
Porque no tienen de donde
Una blanca se les saque.
BELTRÁN
Pues ¿y los nobles?
BEATRIZ
¿Y el clero?
JUAN
¿No resisten?
MELITONA
No tal.
MENDO
Hacen
Causa común todos.
BELTRÁN
¿Cómo?
BEATRIZ
Explicad...
MENDO
Hasta los frailes
Se proponen rechazar
La poca tropa que trae
El Rey, que se halla en un pueblo
Dos o tres leguas distante.
BEATRIZ
Pues ¿qué?...
MENDO
Si el tributo alcanza
A todos.
BELTRÁN
¿A toda clase?
MENDO
A toda: a nobles...
BELTRÁN
¡A nobles!
MENDO
A damas...
BEATRIZ
¡Qué disparate!
MENDO
A doncellas...
ELVIRA
¡A nosotras
También!
MENDO
A viudas...
MELITONA
¡Qué infame
Ley!
MENDO
A sirvientes...
ALFONSA
¡Qué horror!
MENDO
Jornaleros, estudiantes,
A todos coge, hasta al santo
Ministro de los altares.
BELTRÁN
Yo sólo sabía el cupo,
Mas no cómo lo reparten.
Pues entonces justo es
Que unos y otros se levanten.
BEATRIZ
Justísimo.
JUAN
¡Atropellar
Derechos tan respetables!
ELVIRA
Pague el pechero.
MELITONA
No paso
Por eso: no pague nadie.
BELTRÁN
¿Qué repúblico habrá sido
Autor de tan gran dislate?
JUAN
¡A una ciudad hasta ahora
Exenta de cargas casi,
Echarle una!...
MENDO
Que rehúsan
Pagar las demás ciudades.
ELVIRA
Todas, en efecto.
BEATRIZ
Y todas
Consiguen que se recaude
De otro modo.
MELITONA

(A MENDO.)

Hablando ahora
De recaudar, si aprontaste
Aquellos maravedís,
Según me has dicho, los traes,
Y te entregaré los...
MENDO

(A DON JUAN.)

¿Tienes
Aquel dinero?
JUAN
Sí.
MENDO
Dásele
A esta mujer.
JUAN
Tomad.

(Da una bolsa a MELITONA, que vacía el dinero sobre una mesa, y lo cuenta.)

MELITONA
¿Vos
Pagáis?
JUAN
Yo... por el alcaide.
MELITONA

(Aparte a DON JUAN.)

¿Mendo es rico?
JUAN
No.
MELITONA
¿Va a serlo?
JUAN
Va a ser perpetuo habitante
Del alcázar.
MELITONA
¿Eso hay?
BELTRÁN
Hija,
Puedes de aquí retirarte,
Porque debemos quedarnos
Solos.
ELVIRA
Haced que me llamen
Si viene Don Juan.
BELTRÁN
Ya estoy.

(Vanse ELVIRA y ALFONSA.)

MENDO
Yo no trato de quedarme
Tampoco.
BELTRÁN
Sí tal.
JUAN
Sí.
MENDO
Tú,
Que las nuevas deseaste,
óyelas y goza en ellas;
Noticias desagradables
Como las que espero yo,
Recíbalas lo más tarde
Posible. Ahí va eso.

(Deja un envoltorio sobre una mesa.)

BELTRÁN
Bien:
De todo os daremos parte
Después.
VOCES

(Dentro.)

¡Arma, arma!
BELTRÁN
¡Demonio!
DENTRO

(Muy lejos.)

¡Vivan nuestras libertades!
BELTRÁN
¿Qué es esto?
DENTRO

(Más cerca.)

¡Viva el Rey!
BELTRÁN

(A una ventana.)

¡Firmes!
Tratan de dar un ataque
Los sorianos al castillo;
Yo mando en él: dispensadme.
Vos, señora, y vos, Don Juan,
Mirad eso, y Dios os guarde.
MENDO
Yo os sigo; y si hay cuchilladas,
Ya veréis ¡con qué donaire
Sacudo!

(Vanse DON BELTRÁN y MENDARIAS.)

Escena VII

DOÑA BEATRIZ, DON JUAN, MELITONA.

MELITONA
¿Con que a los dos
Se me remite?
JUAN
Sí: dame
Los testimonios. Sentaos.

(Siéntanse todos.)

BEATRIZ
¿Qué cosa va a averiguarse?
JUAN
Los padres de Mendo, y míos
Quizá.
BEATRIZ
Es muy interesante.
JUAN

(Aparte.)

En verdad que el corazón
Ya fuertemente me late.
MELITONA
Tomad.

(Desenvuelve un pañuelo, y saca de él un pergamino, un relicario, un rollo de tiras de lienzo, unas cuentas azules, etc.)

JUAN
Venga: un relicario
Cerrado. ¿Cómo se abre
Esto?
BEATRIZ
Ya probaré yo
Luego.
JUAN
Unas cuentas de jaspe
Azul compañeras de éstas.

(Tomando otras del envoltorio que dejó MENDARIAS.)

BEATRIZ
Unas tiras de pañales.
MELITONA
Unos de lienzo muy rico;
Mas los otros...
JUAN
Una clave.
Esto es lo que importa más.
Por ella ha de descifrarse
El escrito que ha dejado
El Bachiller.
BEATRIZ
Confrontadle.

(DON JUAN pone la clave, que es un pergamino calado, sobre otro pergamino o papel que trajo MENDARIAS.)

¿Sacas algo en limpio?
JUAN
Sí.
Cosas muy particulares.

(Aparte.)

Don Beltrán nada me ha dicho
Del motivo de encerrarle...
¿Si será?...
BEATRIZ
Lee, por Dios.
JUAN

(Aparte.)

¿Vendremos a ser rivales?
MELITONA
Leed.

(Lee.)

JUAN«En el nombre de Dios, amén. Sepan cuantos esta carta vieren, cómo yo Don Pedro, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, etc.»

BEATRIZ
¿Es el Rey Don Pedro?...
JUAN
Sí, señora, el otorgante.

(Lee.)

«Por mi alma salvar e desembargarme a fuer de caballero, declaro de haber conoscido a una doncella sin decilla mi nombre, a la cual ansimesmo voto jurado fice de callar el suyo.»

BEATRIZ
¡Otra desdichada, víctima
De los caprichos reales!

(Lee.)

JUAN«E porque la dicha dama, que agora va a ser casada en Soria, si algún día le pluguiere, haya razón e manera donde conoscer el fijo que ella puso en mi poder para que fues criado, digo que a una legua de la mi cibdad de Sevilla...»

BEATRIZ
De Sevilla...

(Lee.)

JUAN«Puse en su cuello por mi mano un día de San Juan...»

BEATRIZ
¡De San Juan!

(Lee.)

JUAN«Una joya de oro de preciada labor e de finos balajes...»

BEATRIZ
¡Una joya de balajes!

(Lee.)

JUAN«Con una cifra como la que he fecho entallar por de dentro en un relicario de cobre, que se abre sotil e disimuladamente de la propia guisa que la joya.»

BEATRIZ
Ese relicario... venga.
JUAN
Señora...
BEATRIZ
Sigue, adelante.
JUAN
Os indisponéis.
BEATRIZ
No, no.
JUAN
Pugnáis por abrir...
BEATRIZ
Dejadme.
Seguid, leed.
MELITONA
Sosegaos.
BEATRIZ
Leed.
JUAN

(Aparte.)

Principio a inquietarme.

(Lee.)

«Este relicario y carta habrá consigo, en señal de su nascimiento, el Infante fijo mío e de la dicha dueña, de quien me fice llamar Don Alfonso, como mi padre.»

BEATRIZ
¡Él es!... y la cifra es esta:

(Abriendo el relicario.)

Sobran las demás señales.
JUAN
¡Vos... de Don Pedro!...
BEATRIZ
¡Oh rubor!
¡Madre de Dios! amparadme.

(Se desmaya.)

MELITONA
Señora... -¡Socorro!
JUAN
¡Cielos!
De Mendarias es la madre.

Escena VIII

ALFONSA, dichos.

MELITONA
Venid, venid.
ALFONSA
¡Mi señora
Desmayada!
JUAN
Pronto; al aire:
En esa pieza estará
Mejor.
MELITONA
Vamos.
ALFONSA
Ayudadme.

(MELITONA y ALFONSA se llevan a DOÑA BEATRIZ a un cuarto que está a un lado.)

Escena IX

DON JUAN ¡Qué descubrimiento! Adiós Mis esperanzas y planes. Es Mendo su hijo; no heredo A Doña Beatriz; va a amarle Elvira, y yo voy a ser Blanco del común desaire; Voy a verme abandonado, Escupido, miserable. Rasgara de buena gana El escrito... Aunque lo rasgue, ¿Qué importa ya? Fuera en vano, Pues todo Beatriz lo sabe. Concluyamos de leer Estas razones fatales. ¿Dónde es la fecha? En Toledo, Poquísimos días antes De partir para Montiel. Adivinaba el desastre Sin duda que le esperaba, Y quiso reconciliarse Con el cielo ese Rey Monstruo, Deshonra de cien linajes. ¿Cómo sigue?

(Lee.)

«Dicho infante mi fijo ha sido dado criar ansimesmo con otra joya de mediano valor que se guarda en un estuche verde...»

También es
Verde el que al abandonarme Me pusieron.

(Lee.)

«Que tiene labrada en marfil una figura del bienaventurado Ildefonso.»

¡Ildefonso!

(Lee.)

«Y ha sido baptizado con el nombre de Don Juan.»

¡Don Juan! Un rayo me mate. ¡Don Juan! ¿Luego yo soy hijo Del Rey! -¿Será que me engañe?

(Lee.)

No: soy hijo de Don Pedro, ¡Y he maldecido a mi padre! Y la que allí de vergüenza Casi sin aliento yace, ¡Es quien me tuvo en su seno! Madre mía, perdonadme. Pero si aquí me declaro, Van al punto a encarcelarme: A un hijo del Rey Don Pedro No hay quien de prisión le salve. ¿Qué he de hacer?

Escena X

MELITONA, DON JUAN.

MELITONA
Ya ha vuelto en sí.
JUAN
¡Gracias a Dios! Voy...
MELITONA
Infante,
Oíd.
JUAN
¿Cómo es eso? ¿Qué?
MELITONA
¿Os admiráis de que os trate
Como debo?
JUAN
¿Sabes tú?...
MELITONA
Sé que debéis contemplarme,
Si no queréis que os encierren
Para siempre en una cárcel.
JUAN
¿Te has quedado con algún
Pergamino?
MELITONA
En esta margen,
(La inferior de la clave.)
¿No veis unas ondas? Prueba
De que han debido cortarle
Un pedazo.
JUAN
Y tú le guardas.
MELITONA
Le guardaba para un lance.
JUAN
¿Le has leído?
MELITONA
Yo no sé
Leer; pero el personaje
Que me lo entregó, me dijo
Las palabras literales
Escritas allí.
JUAN
¿Y qué?...
MELITONA
Si uno
Las borrara, y en dos frases
Pusiera...
JUAN
Habla bajo. ¿Qué?
MELITONA
¿No lo adivináis?
JUAN
Declárate.
MELITONA
Que a Mendo y a vos...
JUAN
¿Un trueque?
MELITONA
Sí. -¿Qué os parece?
JUAN
Admirable.
MELITONA
Huir, no podéis: por una
De tantas casualidades,
El castillo está cerrado.
JUAN
¿Cómo he de recompensarte?
MELITONA
No soy codiciosa yo,
Ni gusto de estos enjuagues;
Pero porque cuando muera
Me pueda a mí llorar alguien...
JUAN
Acaba.
MELITONA
Dadme quinientos
Maravedís en rescate
(De plata se entiende), y uso
De mis plenas facultades,
Y se os desinfanta.
JUAN
Advierte
Que urge escribir al instante
Eso.
MELITONA
Donde presos hay,
Como aquí, ¿pensáis que falte
Algún escribiente diestro
En esas habilidades?
Corre de mi cuenta.
JUAN
Yo
No tengo suma tan grande
conmigo; pero esta noche
Ve a casa.
MELITONA
Quiero fiarme
De vos esta vez.
JUAN
Pues corre
A eso.
MELITONA
Voy.
JUAN
Y no tardes.
MELITONA

(Aparte.)

Él nunca dirá que es hijo
Del Rey: bien hago en pelarle.

(Vase.)

JUAN
Encubramos, por ahora,
El esplendor de mi sangre,
Que día vendrá después
En que se muestre brillante:
Orgulloso Don Beltrán,
Tiembla ya del que injuriaste:
Elvira será mi esposa.
Y tendrás que resignarte
A consentirlo.

Escena XI

DON BELTRÁN, MENDARIAS, ELVIRA, DON JUAN.

MENDO
Tuvieron
Por fuerza que retirarse.
JUAN
¿Los amotinados?
MENDO
Pues.
BELTRÁN
Que ellos alboroten, pase:
Razón tienen; mas pensar
Que había yo de entregarles
El fuerte, eso no: primero
Sufrir que me despedacen.
ELVIRA
Y mientras tanto Don Juan...
BELTRÁN
Le vas a ver. -¿Aclarasteis
Aquel negocio?
JUAN
No falta,
Para que todo se aclare,
Sino un escrito que pronto
Veréis... (Aparte.) ¡Dios mío! ¿quién sale?

Escena XII

DOÑA BEATRIZ, que sale apoyada en ALFONSA; dichos.

BEATRIZ
Don Beltrán... un caballero

(Hablando con fatiga.)

Como vos, que por oficio
Tuviera el bien, el servicio
Del Rey Don Juan el primero...
Que por la guerra civil
Hubiera visto arrasados
Pueblos, montes y sembrados
Desde el Ebro hasta el Genil;
Que temblara con la idea
De ver entre furia y duelo
Nuevamente en este suelo
Arder la extinguida tea...
Si supiese de un contrario
Del Rey, que blasfema de él,
Y del que murió en Montiel
Fue constante partidario,
¿Cómo con ese enemigo
Vasallo tan fiel obrara?
¿Qué afecto en vos excitara
Esa persona que os digo?
BELTRÁN
Mientras un real mandato
Me dejara algún residuo
De albedrío, a ese individuo
Le dijera: «Mentecato,
Si no quieres dar lugar
A que te eche la garra,
Cállate, o vete a Navarra
o Aragón a blasfemar.»
BEATRIZ
¿Y si en su acaloramiento
Vuestro aviso no admitiera?
BELTRÁN
Yo el aviso repitiera
Una vez y otra, hasta ciento.
BEATRIZ
¿Y si a vos la comisión
Os dieran de la captura
De esa persona?
BELTRÁN
Ya apura
Mucho la suposición.
El propio Amadís de Gaula
Dijera: «Ya hice, y no poco,
Por vos: ¿disteis en ser loco?
Pues os zampo en una jaula.»
BEATRIZ
Pues bien: yo que no me arredro
Ante el poder que hoy blasona
Real, yo soy la persona
Que fue parcial de Don Pedro.
BELTRÁN
¿Vos?
MENDO y ELVIRA
¿Vos?
BEATRIZ
Yo la que en ardientes
Quejas sin cesar insulta
A quien en vida sepulta
A sus deudos inocentes.
JUAN Y BELTRÁN
Señora...
BEATRIZ
Yo rica fembra,
Con villas fortificadas,
Unida con los Moncadas
Y Haros; yo la que si siembra
Hoy sediciosa semilla,
Puede harto más al Estado
Dañar, que ese desdichado
Mozo, Don Juan de Castilla,
Cuya verde juventud
Hoy va en prisión a gemir,
Para ya sólo salir
Llevado en un ataúd;
Yo, en fin, la que con sollozo
Triste pido se conceda
A Don Juan que partir pueda
Conmigo su calabozo.
JUAN
¿Con vos?
BELTRÁN
¿Por qué?
ELVIRA

(Aparte.)

¡Ah! ya comienzo
A adivinar el por qué.
BEATRIZ
Sobrado tiempo callé:
Ya mis escrúpulos venzo.
Deje de dama el pudor
Quien madre mostrarse debe.
TODOS
¡Madre!
BEATRIZ
Sí: porque la plebe
Con su dedo mofador
No me señale, yo elijo
No traspasar el umbral
De este castillo fatal,
Que si no, me roba un hijo.
ELVIRA
¿Hijo vuestro?
BELTRÁN
¿Vuestro?
MENDO
¿Quién?
JUAN

(Aparte.)

¡Qué ansia!
BEATRIZ
El del Rey destronado,
El que hoy será encarcelado,
Ese es el mío también.
MENDO
¿Vos madre de Don Juan?
BEATRIZ
Sí,
De Don Juan que está presente.
ELVIRA
¿Con su nombre o diferente?
MENDO
¿Aquí está el Infante?

Escena XIII

MELITONA, dichos.

MELITONA
Aquí.
Leed.

(Dando un pergamino a DON BELTRÁN.)

JUAN
Leed.

(Dándole la clave y el otro pergamino.)

MENDO
No seáis tardo.
BEATRIZ
¿No le dice una voz fiel
Aquí a alguno que es aquél
Cuyos abrazos aguardo?
MENDO
Eh, la voz del corazón
Es de las más engañosas:
A mí me dice mil cosas,
Y todo será aprensión.

(Leyendo.)

BELTRÁN«Seyendo cercano de mi finamiento yo Lope Arias, conoscido por Aniceto Barragán, declaro haber confesado al clérigo Celebrúnez, cómo he tomado para mí (que non debiera) el cabdal que me dio el Rey para la crianza de un su fijo; e atraído por el deseo de mejorar al que hobe yo de mi difunta, cambié ropas y señas a dambas criaturas para echarlas; e por ende, el niño que llevaba un papel en que decía haberse baptizado con el nombre de Don Juan, es mi fijo legítimo Mendo, y el que decía llamarse Mendarias es el verdadero Don Juan, fijo del Rey Don Pedro.»

MENDO
¡Ah! mi pecho no mentía.
BEATRIZ
¡Hijo querido del alma!

(Se abrazan.)

JUAN

(Aparte.)

Me salvé.
MELITONA
Ved cómo empalma
Un trozo y otro.

(Juntando los de la clave.)

BELTRÁN

(Llamando.)

¡García!
ELVIRA
¡Mi maestro!
BELTRÁN

(Aparte a ELVIRA.)

La verdad,
Hija. ¿este Don Juan inclina
Tu amor?
ELVIRA
Dios me le destina:
Cúmplase su voluntad...
Y sea la vuestra.

(Sale un soldado con una bandeja cubierta con un tafetán.)

BELTRÁN
Infante

(De rodillas con la bandeja en las manos.)

Don Juan, en la precisión
De cumplir mi obligación
(Que es hoy harto repugnante),
Ya que a mi Rey satisfice,
Desquitarme con vos quiero,
Reparando caballero
El mal que súbdito os hice.
Esto os da mi soberano:

(Descubre la bandeja: hay en ella unas prisiones.)

Preso quiere que viváis
Él; yo, si vos me aceptáis
Por suegro, os doy esta mano.

(Tomando la de su hija.)

BEATRIZ
¿Es posible?
MENDO
¡Oh dicha!
JUAN

(Aparte.)

¡Oh rabia!
MENDO

(A ELVIRA.)

Vos...
ELVIRA
Según vos, el deber
Filial es obedecer.
JUAN
¿Y si el monarca se agravia

(Interponiéndose.)

De que sin su venia?...
BELTRÁN
Espero
Que no.
MENDO
¡Bah! Por de contado:
Un hombre que se ha dejado
Atrapar como un cordero;
un infante, sin razón
Justa preso, me parece,
Señores, que bien merece
Alguna indemnización.
BEATRIZ

(Aparte.)

Salvarle será mi anhelo.
MENDO

(Aparte.

Quizá me libre mi esposa.)
Señor... madre... Elvira hermosa...
Estoy tan... así... tan lelo
Con esto de mi linaje...
Y lo de aquella bandeja...

(DON JUAN tira del brazo a MENDO.)

Y con éste, que no deja
Que uno piense en su noviaje,
Que lleno de cortedad
No sé si mi diestra unir...
ELVIRA
Vaya, os tendré que decir:
¡Válgame la Trinidad!

(MENDARIAS se arrodilla y besa la mano a ELVIRA.)

Escena primera

(Es de noche aún, pero cerca de amanecer.)

DON BELTRÁN, ELVIRA, soldados.

BELTRÁN
En su puesto cada cual
Con brío, con decisión.
Nada importa que tengamos
A ese pueblo gritador
Dentro de la cerca, nada:
Sois valientes, y ellos no;
La tregua que nos dan, muestra
Su falta de corazón.
Marchad. -Si algún preso trata
De huir, muera.
ELVIRA
¡Qué rigor!
Exceptuad por lo menos...
BELTRÁN
Para nadie hay excepción.
Alanceado en el acto:
¿Oís? -El embajador
De los rebeldes, que venga:
Yo mi seguro le doy.

(Vanse los soldados.)

ELVIRA
¡Ay padre! ¡qué horrible noche!
BELTRÁN
¡Buena ha sido, voto al sol!
Salen Don Juan y la vieja
De aquí; reina la mayor
Quietud un rato, y de pronto...
ELVIRA
¡Qué estruendo! ¡qué confusión!
Esos judíos que dentro
De la muralla exterior
Tienen sus casas, habrán
Abierto algún boquerón...
BELTRÁN
Tendrá el concejo la traza
Por la cual se fabricó
Este fuerte; sabrá alguna
Fácil comunicación
Para poder penetrar
En la Aljama, y la ocupó.
ELVIRA
Pero si ciegan el foso,
Si labran algún pontón...
BELTRÁN
Se abre la puerta, matamos
Al que entre, y se concluyó.
Márchate a rezar con Doña
Beatriz, y estad sin temor.

(Vase ELVIRA.)

Escena II

DON JUAN, DON BELTRÁN.

BELTRÁN
¿Sois vos el comisionado?
JUAN
Señor Don Beltrán, yo soy.
Me han supuesto amigo vuestro...
BELTRÁN
¡Extraña suposición!
¿Y qué quiere la ciudad?
JUAN
Cosa que sin deshonor
Podéis otorgar. El pliego
Vuestro al Rey, se interceptó.
BELTRÁN
Dudo...
JUAN
Vedle. ¿Os quedará
Duda?
BELTRÁN
Ya ni la menor.
Este lo llevaba Frías.
¿Y el que llevaba Muñoz?
JUAN
Eran los correos...
BELTRÁN
Eran,
Por si uno fallaba, dos.
JUAN
No le hace. En este anunciáis
Al Rey que ya se prendió
Al hijo del Rey Don Pedro.
Un pueblo en agitación
Pide un jefe: si libramos
A Don Juan, nos es deudor
De un beneficio que es fuerza
Comprometa su tesón
A defendernos; es rica
Su madre, él joven precoz
E Infante: aclamarle, pues,
Caudillo nuestro y señor,
Ya podéis imaginar
Lo bien que nos pareció.
BELTRÁN
Mas yo tengo aquí el objeto
De vuestra proclamación.
JUAN
Para que nos le entreguéis
Me envían de mediador:
Saldréis así del castillo
Con toda la guarnición
Libre y...
BELTRÁN
¿Antes de vencer
Habláis como vencedor?
JUAN
El castillo va a ser nuestro.
BELTRÁN
Pues es una indiscreción
Que me pidáis a Don Juan,
Pudiendo cogerle vos.
JUAN
¿Rehusáis?...
BELTRÁN
¿Que si rehúso?
Por ventura ¿os ocurrió
Que accediera?
JUAN
Escuchad.
BELTRÁN
¿Qué?
¿Otra idea?
JUAN
Otra mejor.
Vos, si queréis defenderos,
Moriréis sin remisión.
Vuestros soldados son pocos:
Un trabuco se aprestó
Frente a la puerta, y al punto
Que a su impulso arrollador
Caiga, entramos; y de preso
O muerto no escapáis.
BELTRÁN
¡Oh!
Eso está por ver.
JUAN
¿Queréis
Conservar la posesión
Del Bachiller y el castillo,
Y hacer al Rey un favor?
BELTRÁN
Sí quiero.
JUAN
Decid en estos
Momentos de suspensión
A los sorianos que el hijo
Del Rey Don Pedro soy yo.
BELTRÁN
¿Vos?¡Una impostura a mí!
JUAN
No seréis tan impostor.
Enseñadles el escrito
Del Rey, sin la aclaración
De Arias: no sabiendo el cambio
Que con los niños se obró,
Me tendrán por el Infante;
Me aclamarán: yo al feroz
Ímpetu del pueblo haré
Tomar otra dirección,
Y que el armisticio dure
Hasta que un posta veloz
Avise al Rey, os socorran
Y acabe la sedición.
BELTRÁN
¿Y en espera de qué paga
Os echáis a redentor?
JUAN
Señor Don Beltrán, Elvira
Ha de ser mi galardón.
BELTRÁN
¿Por ella?...
JUAN
Sólo por ella
Me puse a alborotador.
BELTRÁN
Don Juan Mendo Barragán,
Quien antes os la negó,
Dice ahora que si hacéis
Otra demanda ulterior,
Sin respetar el seguro
Va a tiraros de un balcón.
JUAN
Más calma, si no queréis
Hacer ese viaje vos.
BELTRÁN
¡Oiga! ¿De dónde esos humos?...
JUAN
De mi... de mi posición.
¿Me negáis a Elvira?
BELTRÁN
Sí.
Ya a Don Juan palabra dio.
JUAN
¿Y si fuera yo Don Juan?...
BELTRÁN
¡Ridícula pretensión!
JUAN
¿Qué me dijerais?
BELTRÁN
Dijera:
Venid a ser defensor
Del castillo, quedad preso
Después, ganad el amor
De Elvira, y con ella os caso.
JUAN
Vuestra muerte decidió
Esa respuesta quizá,
Don Beltrán: sangre y horror
Sembraré en este castillo:
Pronto a mi disposición
Elvira, sin padre, y lejos
Del esposo que eligió,
Tendrá por ventura grande
Hallar en mí un protector.
BELTRÁN
¡Protector suyo!... ¡Mendarias!
Vos, cobarde o baladrón,
Me irritáis siempre. Idos fuera.
JUAN
Un choque exterminador
Va a empezar: Doña Beatriz,
Que de madre me sirvió,
Se halla aquí; sepa yo de ella
Si prefiere esta mansión
A la suya en la ciudad.
BELTRÁN

(Llamando.)

¡Alfonsa!
JUAN

(Aparte.)

Crimen atroz
Fuera dejar a mi madre
Aquí.

Escena III

ALFONSA, dichos.

ALFONSA
¿Sois vos quien llamó?
BELTRÁN
Sí. Doña Beatriz, que venga.

(Vase ALFONSA.)

Muy breve conversación
Os permito. Beatriz creo
Se quedará.
JUAN
Tal vez no.
BELTRÁN
Donde está su hijo...
JUAN
Es probable
Que ceda a mi persuasión.

(Vase DON BELTRÁN.)

Escena IV

DOÑA BEATRIZ, DON JUAN.

JUAN
Señora, rápidos huyen
Los instantes que os dedico:
A Don Beltrán significo
Los riesgos que le circuyen,
Y nada en su ánimo influyen:
Su orgullo le va a perder;
Seguidme para no ver
La lid que se va a trabar,
En que el hierro popular
Sangre a ríos va a verter.
BEATRIZ
¿Van a entrar a sangre y fuego
Los bárbaros sitiadores?
Desvanece mis temores:
Dime la verdad, te ruego,
Cuando a ver un hijo llego,
¿Debo temblar por su vida?
Él, yo, esposa, padre, unida
Tenemos todos la nuestra;
Y herido uno en la palestra,
Sentiremos tres la herida.
JUAN
Salvar a todos pretendo;
Mas ya recelo y desmayo:
Don Beltrán provoca el rayo
Que le amenaza tremendo:
Quiere morir combatiendo
Con inútil vanagloria;
Opone a su hueste Soria
Por cada espada cuarenta:
Bien poca duda presenta
De quién será la victoria.
BEATRIZ
Yo no me puedo apartar
Del hijo que al fin recobro.
¡Dios mío! en el mundo sobro:
Llévame tú en su lugar.
No pudo menos de armar
Beltrán su diestra briosa:
Quiere lidiar por su esposa;
¿Le perderá por valiente?
¿No respetará esa gente
Su real sangre generosa?
JUAN
Para hacerse respetar,
Esté preso y no combata;
Pero lidiando, se trata
De morir o de matar.
Eso es querer arriesgar
Su vida, sin proteger
La vuestra: ese proceder
Os debe hacer inferir
Que el que os expone a morir,
De vos no pudo nacer.
Un hijo a quien en verdad
El nombre de tal le cuadre,
Debe alejar a su madre
De un sitio de mortandad.
Por eso de la ciudad
Aquí vengo a ver si humilla
Su tesón quien acaudilla
Esas lanzas mercenarias.
No es hijo vuestro Mendarias:
Yo soy Don Juan de Castilla.
BEATRIZ
Vano es quererme engañar
Con tan grosero artificio,
Que ya la causa malicio
Y es fácil de adivinar.
Tú me quieres heredar;
Tú, que fuiste mi verdugo
Desde que al cielo le plugo
Que supieras mi desliz,
Con ese cuento infeliz
Quieres volverme a tu yugo.
Nunca te abandonaré:
Mi esposo te protegió;
A mí te recomendó:
Yo su encargo cumpliré.
Pero ¿pretender que dé
Mi maternal afición
A quien en toda ocasión
Debí dureza y desdenes?
Jamás: usurpa mis bienes,
Déjame mi corazón.
No pido que traigas pruebas
De tan villana impostura;
Prueba es contra ti segura
Conocer el fin que llevas:
Admiro, sí, que te atrevas
A venir con esa traza
Que mi seno despedaza,
Cuando ha tanto que estás viendo
Cómo ha latido por Mendo
Y cómo a ti te rechaza.
¡Hijo de mi seno hidalgo!
¡Hijo tú de sangre regia!
Quien la tiene tan egregia,
Siempre lo revela en algo.
Ni del tronco de que salgo,
Ni del real eres rama.
¿En qué muestras tú la llama
Que al pecho noble hace hervir?
JUAN
¿No es noble saber sufrir
Una acusación que infama?
La vieja y yo supusimos,
Por no quererme dejar
Para siempre encarcelar,
Que el día que expuestos fuimos
Yo y Mendo, un trueque sufrimos
Que no se verificó.
Mano comprada escribió
Las líneas que visto habéis;
Falsas son, y lo sabréis
Del mismo que las trazó.
Sois mi madre: sí. Dudad,
Aunque será duda vana;
Pero escuchad a esa anciana:
Descubriréis la verdad.
Oídla, y abandonad
Este asilo mal seguro;
Y creed, aunque tan duro
Mi corazón suponéis,
Que no vivo hasta que estéis
Al otro lado del muro.
BEATRIZ
No es posible.
JUAN
Aprovechemos
Esta propicia ocasión,
Y mientras la rebelión
Dure, la fuga tracemos.
Enemigo al Rey tenemos:
Él por su Seguridad
Nos persigue; renunciad
Al país que me hate guerra,
Y busquemos otra tierra
De sosiego y libertad.
VOCES

(Dentro.)

¡Libertad! ¡libertad!

(Ruido de armas.)

BEATRIZ
¡Cielos!
¿Qué oigo?
JUAN
Rompiose la tregua.
DENTRO
¡Por la ciudad el alcázar!
JUAN
Dentro del castillo suenan
Los que lidian.
BEATRIZ
La ciudad
Ha faltado a su promesa.

Escena V

ELVIRA, dichos.

JUAN
¿Qué es esto, Elvira?
ELVIRA
Los presos
Han quebrantado las puertas
De los encierros, y ya
Desde las torres alientan
A los sorianos que abajo
Están, para que acometan,
Mi padre les hace frente;
Don Juan con ellos pelea
También; pero ya un tropel
Baja por las escaleras
Para abrir y echar el puente.
Id, y haced que se detengan
Los sorianos; id.
JUAN

(A ELVIRA.)

Seguidme.
Venid vos también con ella.
ELVIRA

(A BEATRIZ.)

Pero ¿y Don Juan?
JUAN
Yo os prometo
Cuidar de que no padezca
Don Juan de Castilla.
DENTRO
Arriba,
Arriba.
JUAN
Vamos apriesa.
BEATRIZ
Yo te acompaño.
ELVIRA
¡Dios mío!
Velad vos en su defensa.

(Vanse.)

Escena VI

MELITONA, presos armados.

MELITONA
Señores presos, por Dios,
Libértense enhorabuena;
Mas no hagan un atropello
Con una honrada doncella.
UN PRESO
Calle.
MELITONA
No soy del castillo
Señores; vine de fuera:
Don Juan consigo me trajo
Para...
PRESO
Entregue cuanto tenga.
MELITONA
Para servir de testigo
A todo lo que él dijera
Deje la manga.
PRESO
¿Qué tiene
Aquí?
MELITONA
Nada.
PRESO
A ver si suelta.
MELITONA

(Aparte.

¡Maravedís de mi alma!)
Son medallas.
PRESO
Es moneda.

(Sacándola un bolsillo.)

MELITONA
Miren que no es mío.
PRESO
¿Qué
Nos importa de quién sea?
Si no es suyo, nada pierde;
Si es suyo, tenga paciencia.

(Vanse los presos.)

MELITONA
¡Los quinientos que me ha dado
En oro Don Juan se llevan!
Oigan, escúchenme por
La Virgen de las Candelas.

(Vase.)

DENTRO
¡Viva Don Juan de Castilla!

Escena VII

MENDARIAS y sorianos, todos armados.

MENDO
¿Qué importa que viva o muera
Para que de mano armada
Entréis en la fortaleza?
¿De este modo la ciudad
Un armisticio respeta?
SORIANO 1.º
La fuerza que ya mandaba
El castillo, hizo la entrega:
Que se nos dé por los presos,
Que Don Beltrán lo rindiera,
Todo es lo mismo: el tomarlo
Era cierto: él señorea
La ciudad; ella no puede
Hacer una resistencia
Temible sin él, y entonces
La corte no conviniera
En revocar el tributo
Que a todo el reino subleva.
SORIANO 2.º
Haciéndonos respetar,
Lograremos que se avenga
El Rey a un reparto justo,
Y la condición primera
Del trato ha de ser que os nombre
Marqués de la ciudad nuestra.
MENDO
¿Yo vuestro señor?
TODOS
Sí, sí.
MENDO
Mil gracias por la fineza.
No puedo...
ALGUNOS
Aceptad.
MENDO
No debo...
SORIANO1.º
Cuando Soria lo desea...
MENDO
Ni soy...
SORIANO2.º
¡Oh!
MENDO
Ni soy capaz
De desairar tal oferta.
TODOS
¡Vítor!
MENDO

(Aparte.

A ver si reduzco
A esta gente, de manera
Que ellos logren lo que quieren
Y el Rey un favor me deba.)
Amigos míos...
TODOS
Vasallos.
MENDO
Vasallos amigos, fuerza
Es sobre la causa pública
Tener una conferencia.
TODOS
Sí.
MENDO
Celebrémosla al punto.
TODOS
Al punto.
MENDO
Que se suspenda
Toda hostilidad: no sigan
A Don Beltrán.
SORIANO 3.º
Él se aleja,

(Mirando por una ventana.)

Y se han parado los nuestros.
MENDO
A mi madre se prevenga
Que cuide de Elvira.
SORIANO
Bien.

(Vase.)

MENDO
Sillas. -La sesión comienza.

(Siéntanse todos.)

Honrados varones, de Soria vecinos,
Que al hijo de Pedro señor elegís,
Que firme rechace consejos dañinos
Al Rey inspirados en mal del país:
Oídme primero que pública jura
Recíproca ligue la vuestra y mi fe;
Sincero mi labio la suerte futura
Revele del pueblo que yo regiré.
SORIANO 1.º
Oigamos.
SORIANO 2.º
Pues habla con mucho despejo.
SORIANO 4.º
Y anuncia más fondo que importa quizás.
SORIANO 1.º
Por mozo de brío le nombra el concejo.
Con todo, él es dócil y harásele más.
MENDO
Engendro de un padre bizarro y valiente,
Nacido en aquella lozana región
Que riega del Betis la clara corriente,
Con alma respiro de bravo león.
Crieme abatido soñando grandezas,
Hambriento de goces vedados a mí:
Desquíteme ahora, nadando en riquezas,
Del tiempo azaroso que pobre viví.
De sedas y de oro se teja mi ropa,
Soberbios palacios albergue me den,
Gentiles donceles me sirvan la copa
Y hermosas me ciñan de flores la sien.
SORIANO 4.º
Palacios nos pide.

(Aparte a los que están a su lado.)

MENDO
Mas no se presuma
Que pueda el regalo mi aliento menguar:
Tendido en el lecho de mórbida pluma,
proyectos de guerra sabré meditar.
Hermanos me quedan que gimen en grillos.
Yo juro salvarlos; mi estado armare:
Vasallos que saben entrar en castillos
Pondrán, como en este, en otros el pie.
SORIANO l.º
Señor, ¿puede Soria lidiar con un reino?
SORIANO 2.º
El juicio ha perdido.
SORIANO 1.º
¡Qué temeridad!
SORIANO 4.º
Señor, soy un hombre que ya canas peino:
Mostraros quisiera...
MENDO
Buen vicio, callad.
Si el título de ayo alguno se arroga,
Y tiene el capricho de darme lección,
Recele que al cuello le ciña una soga
Un día la mano del rudo sayón.
ALGUNOS
¡Ay! ¡qué humos!

(Murmullo general.)

MENDO
¿Qué es eso?
SORIANO 4.º
Yo digo que a un tigre,
A un monstruo, rehúso mi voto prestar.

(Vase.)

MENDO
Si Dios no le inspira que calle y emigre,
Del monstruo le juro que se ha de acordar.

(Murmullos.)

Mi arenga no agrada, y yo no adivino
Por qué mis razones disgustan así:
Quien no esté contento, que siga el camino
Del buen ciudadano que parte de aquí.
¿Por qué he de ofreceros como un San Fernando
Ser pío, y prudente como un Salomón,
Si en mí sus pasiones está renovando
El Rey de Castilla que fue su Nerón?
SORIANO 2.º
¡Infama a su padre!
MENDO
Traed a mis arcas
Tesoros; yo quiero la pompa oriental:
Fabríquese el nieto de tantos monarcas,
Envuelto en placeres, un reino ideal.
SORIANO 1.º
Seréis un perdido.
SORIANO 2.º
Seréis un tirano.
MENDO
¿Y qué se promete el pueblo infeliz
Que tiembla de un yugo que amaga lejano,
Y quiere con otro cargar su cerviz?
Si el Rey os desangra con recios tributos,
Con un nuevo dueño, ¿saldréis del afán?
De vuestra fatiga los míseros frutos
Por dos devorados entonces serán.
SORIANO 2.º
Mirad, pues en eso razón tiene, y grande.
MENDO
Pondranse de acuerdo monarca y señor,
Y el Rey sobre Soria tendrá en quien la mande
De leyes e impuestos un ejecutor.
No es fácil de un brazo que está siempre encima,
Cual de otro distante, el golpe evitar.
SORIANO 2.º
El nombre de un dueño me pone ya grima;
Pero esta asonada ¿cómo ha de acabar?
SORIANO 1.º
Declare el Infante con toda franqueza
Respecto a nosotros cuál es su sentir;
Que no se ha fingido tan mala cabeza,
Si no es para hacernos a un punto venir.
TODOS
Que diga, que diga.
MENDO
¿Queréis de lo hecho
La sola ventaja posible sacar?
SORIANO 2.º
Es llano.
SORIANO 1.º
Mirando su bien y provecho,
La plebe y nobleza armose a la par.
MENDO
Pues bien: el impuesto, en menos cuantía
Con otro reparto al Rey ofreced.
TODOS
El tercio.
MENDO
Corriente. Si a mí se me envía
En esta embajada, tendrelo a merced;
Pero he de ir con otro, persona pudiente.
SORIANO 1.º
Sí, vaya el Infante y lleve la voz.
MENDO
Bien que es en la corte mi riesgo eminente,
Me arrojo al peligro de hoz y de coz.
Diré al Rey, haciendo la salva rendido
Con una protesta de eterna lealtad,
Que aquéllos que han muerto, la culpa han tenido
De haberse alterado ayer la ciudad.
SORIANO 1.º
Y sólo a tal punto su empeño nos trajo.
MENDO
Al fin era gente de poco valor,
Y es regla que debe, quien queda debajo,
De todo lo malo pasar por autor.
En tanto que pinto al Rey apagada
Aquí la centella de lucha civil,
La villa a la sorda mantiénese armada,
Sin cosa que lleve asomo de hostil.
La corte comprende cuál es el partido
Que a todos liberta de un recio vaivén;
Acepta el dinero que se ha recogido,
Y en punto a los muertos, requiescant, amen.
Los pliegos se cruzan, el hecho se abona,
Se dan al Rey vivas, hay fiesta y sermón,
Renuévase el lazo de pueblo y corona,
Y dura la calma... hasta otra ocasión.
SORIANO 1.º
Sí, sí, que se abracen tan cuerdos consejos.
TODOS
Tal es mi dictamen.
SORIANO 2.º
Mil gracias se os dan.
SORIANO 1.º
Honor a este joven que enseña a los viejos.
SORIANO 2.º
Que viva el Infante.
TODOS
Que viva Don Juan.

Escena VIII

DON JUAN, dichos.

JUAN
Huyó el alcaide: los árboles
De la convecina selva
Nos le han ocultado. Tiempo
Es ya de que se proceda
A la elección...
MENDO
Otra cosa
Tiene la ciudad resuelta.
JUAN
¿Cómo?
MENDO
No quiere encargar
A nadie que la proteja.
SORIANO2.º
Le sale caro.
SORIANO1.º
Y ha visto
Que sabe hacerlo bien ella.
JUAN
Con que mi proposición...
SORIANO 1.º
Se ha pensado...
SORIANO 2.º
Y se desecha
MENDO
Retiraos a elegir
El que ha de ser mi colega.

(Vanse los sorianos.)

Escena IX

MENDARIAS, DON JUAN.

JUAN
¿Qué gente de gravedad
Es esta, cuyos afectos
Cambian con tal veleidad?
MENDO
Amigo, son los efectos
De mi popularidad.
Yo su bien les demostré,
y me nombran su emisario:
Cuando hable al Rey, probaré
Que le serví, y en salario
Mi libertad pediré.
JUAN
¿Tú servírle? Me da risa
Que esa esperanza te halague.
MENDO
Doile una ciudad sumisa,
Y de rebelde y remisa
En pagar, hago que pague:
Luego con mi petición
No de lo justo me alejo,
Que no es grande galardón.
JUAN
¿Sabes tú que ese manejo
Tiene un viso de traición?
MENDO
¿Traición?
JUAN
Cabal. ¿No comprendes
Que te perdiera, a contarlo?
MENDO
Bien sé yo que no me vendes:
Darme un sustillo pretendes,
Y callar después de darlo.
Todo es, a lo que colijo,
Envidia al que te robó
Dama y nombre; pero yo
¿Qué culpa tengo en ser hijo
Del padre que me engendró?
JUAN
¿Sabes quién el ser te ha dado?
MENDO
Saber... el interesado
Siempre de saberlo dista:
Yo no puedo ser citado
Como testigo de vista.
JUAN
Pues hoy, señor capellán,
Que reconozcáis confío
Por padre al buen perillán
Aniceto Barragán.
MENDO
¿Y Don Pedro?
JUAN
Ha sido el mío.
MENDO
¿Y el trueque?
JUAN
Frases escritas
De mi orden hacen el trueque:
Prueba hay, si la solicitas.
MENDO
¡Me das padre y me le quitas
Cual si fuera un zarambeque!
JUAN
Inmenso caudal disfruto,
Y siempre fue mi intención
Pagar la sustitución.
MENDO
¡Ser preso yo sustituto!
¡Yo infante de quita y pon!
JUAN
Si erré, ya ves que deshago
La equivocación a tiempo.
MENDO
Tú nunca das golpe en vago:
Hablas porque no hay amago
Para ti de contratiempo.
JUAN
Pronto oirás por una cruz
A Melitona jurar
Que es tu padre el andaluz
Arias.
MENDO
Ello ha de quedar
Tan claro como la luz.
JUAN
Ya mandé con eficacia
Llamar a la vieja, y pienso
Que la duda más reacia
Disipe.
MENDO
Estoy bien propenso
A creer una desgracia;
Y aunque saber me disguste
La nueva desagradable,
Siendo intriga que se entable
Por ti, siendo algún embuste,
Me parece muy probable.
¡Luz clara en esta contienda
Pedí! -Una prueba especiosa
Que tu infantazgo defienda,
Me hará cederte prebenda
Tan poco beneficiosa,
Y hasta el mismo nombramiento
Que a los sorianos licurgos
He debido hace un momento,
Que fue el de llevar en Burgos
La voz del ayuntamiento.
Quizá allí tu suerte fijen
Méritos míos que cobras:
Mis conatos se dirigen
Desde hoy a realzar mi origen
y a renacer en mis obras.
Quedo sin madre, y lo siento;
Pero la mía, aunque humilde,
Celebró su casamiento:
Si pierdo un gran nacimiento,
Gano otro limpio de tilde.
Con esto, y con la esperanza
Que concibo de medrar
En la guerra por mi lanza,
Soportará la mudanza
Que va mi suerte a cambiar.
Conducirá Elvira quiero
A su padre antes que irradie
El sol, y diré sincero
Que ya no soy caballero,
Que soy un cualquiera, un nadie,
Que no merece aspirar
A la ventura de unirse
Con Elvira en el altar;
Mas porque el lazo al partirse
No le haya de avergonzar,
Sabrá buscar entre infieles
De honor abundante mies,
Que fatigando corceles,
En preseas y laureles
Iré enviando a sus pies;
Y todo sin otro fin
Que el de adquirir nombradía,
Porque pueda el serafín
Que la dicha me ofrecía
Con su mano de jazmín,
Decir al más engreído
Un día con justa ley:
«A ser Mendo mi marido,
Nadie hubiera conocido
Que no era el hijo de un Rey.»
JUAN
Aunque juzgo muy sensata
Esa tu resolución
De la partida inmediata,
Reparo en ella una errata
Que merece corrección.
Está muy bien que te afanes
Por dar a la envidia enojos
Degollando musulmanes;
Que rico botín les ganes,
Y laureles a manojos;
Pero eso de conducir
Fuera del castillo a Elvira,
Ya lo puedes omitir:
El que por ella suspira,
No te lo ha de consentir.
MENDO
Pues no dudes que saldrá.
JUAN
Saldrá, no digo que no;
Pero le acompañará
Quien pronto la llamará
Esposa, que seré yo.
MENDO
Es que te aborrece.
JUAN
Apelo
Al tiempo: Elvira, en quien brilla
Tanto y tan cristiano celo,
Sabe que la guarda el cielo
Para Don Juan de Castilla.
MENDO
Es que el padre, aunque es tu cepa
Real, te tiene aversión.
JUAN
Es que hoy, sin más dilación,
Antes que nadie lo sepa,
Me voy con ella a Aragón.
MENDO
Si ella consiente en el viaje...
Basta que yo lo disponga.
MENDO
¿Y si hay alguien que se oponga?
JUAN
No sé yo ese personaje
De qué modo se componga.
MENDO
Hará presente el derecho
Que da una boda ajustada,
Y hablará a la interesada.
JUAN
Ese plan está deshecho:
Su puerta queda cerrada.
MENDO
¿La tienes tú prisionera?
JUAN
No; mas tengo prevenida
Gente allí de poca espera,

(Señalando al foro.)

Que te enseñe la salida
Si tardas en irte fuera.
MENDO
Necesitaba más arte
Hombre que a tanto se arroja.
¿Cómo has podido olvidarte
De que abre paso la hoja
Que tengo en el talabarte?
JUAN
Es Mendo buen castellano,
Y a una ligera señal
Pondrá esa espada leal
A los pies de su rival,
Que es hijo de un soberano.
MENDO
Como aún no vi documento
Fehaciente, no es imprudencia
Que suspenda mi creencia,
Y con todo miramiento
¡Me niegue a tal exigencia.
Libre Elvira ha de elegir
Permanecer o marchar:
Si alguno la ha de escoltar,
Háselo él de suplicar
Y ella lo ha de decidir.
JUAN
Te aviso que a vueltas ando
Con el recuerdo importuno
De que he sufrido callando
Sonrojos... y estoy ansiando
Vengarlos hoy en alguno.
MENDO
Y yo debo de avisarte
Que si por incuria ciega
Tuve en tus enredos parte,
Ya es ocasión de enseñarte
Que conmigo no se juega.
JUAN
¡Infeliz! si doy un grito...
MENDO
Yo soy Don Juan todavía
En Soria.
JUAN
¡Criados!...
MENDO
Chito,
Si entra alguno, antes te quito
La vida.
JUAN
¡Qué alevosía!
MENDO
Ya que temiste exponerte
Diciendo a todos quién eras,
Pues tuve tu nombre, advierte
Que, para que tú le adquieras,
A mí me has de dar la muerte.
JUAN
¡Yo lidiar!... ¡qué desatino!
¡Lidiar con un clerizonte!
Rece el oficio divino.
MENDO
¡Don Juan!...
JUAN
Apártese.
MENDO

(Desenvainando.)

Ponte.
En defensa, o te asesino.
JUAN
¡Villano!
MENDO
Nadie me afrente:
La lid servirá de dato
Que la sangre experimente.
Vamos a ver si te mato
Villana o bizarramente.
JUAN
Acata mi dignidad
Primero.
MENDO
No me arrodillo
Con hierro en mano: lidiad,
O salgamos del castillo.
JUAN
¡Válgame la Trinidad!
MENDO
¿Sabéis?...

(Cáesele la espada.)

JUAN
Postraos.
MENDO
¡Qué exceso
De humillación!
JUAN
No repara.
Nadie; no temáis por eso.
MENDO
. Con esta mano que os beso
Os he de cruzar la cara.

(Bésale la mano, se levanta, y toma y envaina la espada.)

Vamos.

Escena X

ELVIRA, dichos.

ELVIRA

(A MENDO.)

Don Juan, ¿es posible
Lo que madre me revela?
JUAN
Yo soy Don Juan. -Ya observáis
Que el Bachiller no lo niega.
ELVIRA
¿Es verdad?
MENDO
No lo sé ahora:
Yo lo diré cuando vuelva.

(Vanse MENDO y DON JUAN.)

Escena XI

DOÑA BEATRIZ, ELVIRA.

BEATRIZ
Don Juan... Arias... -No me escuchan.
Sus miradas centellean.
¿A dónde irán? ¿Observaste?...
ELVIRA
Harto observé, pues vi impresa
En el rostro de Mendarias
De su oprobio la certeza.
BEATRIZ
¿Habrán tenido razones?...
ELVIRA
¿Qué importa que las tuvieran?
No habléis de eso; habladme solo
De lo que dice esa vieja.
Yo no lo puedo creer,
Hasta que vean la letra
Los maestros, y declaren
Si es antigua o contrahecha
Recientemente.
BEATRIZ
Muy pronto
Darán su informe: sosiega
Tu agitación.
ELVIRA
¡Sosegar!
Pues ¡qué! vos ¿no estáis inquieta?
¡Qué! ¿no vale más el hijo
Que perdéis, que ese que os queda?
¿No os habéis ya acostumbrado
A su halago que embelesa,
A su cariño leal
Que el alma nos encadena?
¿No le queréis como yo?
BEATRIZ
Lo confieso con vergüenza:
Temblando estoy de que vayan
A reñir una pendencia,
Y no me atrevo a decir
Por quién mis entrañas tiemblan.
ELVIRA
Madre mía, ya lo veis,
He quedado sola, huérfana;
Don Juan querrá ser mi esposo;
A Mendo su baja esfera
Le separa de mí; vos,
Porque a Don Juan no le prendan,
Vais a Aragón: yo no.
BEATRIZ
Pero,
Hija querida, contempla
Que en medio de una ciudad
Sublevada, estás expuesta.
ELVIRA
No: dejadme en un convento
Aquí, porque estoy resuelta,
Si no puede ser Mendarias
Mi esposo, a que Dios lo sea.
BEATRIZ
¿Eso resuelves?
ELVIRA
Sí, madre,
Y ha de ser con diligencia
Y secreto, no se oponga
Don Juan. Si ahora estuviera
Ocupado, era ocasión...
BEATRIZ
Probemos.
ELVIRA
Vamos.

(Llegan a la puerta y se presenta un criado.)

CRIADO
Se os veda
Salir.
ELVIRA
¡Qué oigo!
BEATRIZ
¿Quién lo manda?
CRIADO
Lo manda Don Juan.

(Retírase.)

ELVIRA
¿Él? Esta
Infamia faltaba solo
Para que yo maldijera
Su nombre.
BEATRIZ
¡Qué desafuero!
ELVIRA
¿Con que es decir que estoy presa?
BEATRIZ
¡Oh! yo te juro...
ELVIRA
¿Es decir
Que Don Juan me considera
Como esclava suya, y quiere
Llevarme a lejanas tierras,
Para que allí, por la fuga
Puesta ya mi fama en lenguas,
Tenga que unirme con él
Por no acabar de perderla?
BEATRIZ
No, no: quedarás aquí.

Escena XII

MENDARIAS, dichos.

MENDO

(Dentro.)

Huid, infame caterva.

(Se ve a dos criados cruzar por el fondo huyendo.)

BEATRIZ
¡Cielo! Es él.
ELVIRA
Él es.
MENDO

(Saliendo.)

Elvira...
ELVIRA
Ven.
BEATRIZ
Esa espada sangrienta...
MENDO

(Aparte.)

¡Fatal encuentro!
BEATRIZ
¿De quién
Es la sangre que gotea
Ese acero?
MENDO
¡Ah! perdonadme:
Los celos, la ira, la afrenta...
Yo, señora, tengo bríos,
Aunque me falte nobleza.
BEATRIZ
¿Habéis herido a Don Juan?
MENDO
Ya socorriéndole quedan:
No hacéis a su lado falta.
BEATRIZ
¡Ah! corro con mi asistencia
A salvarle. Si él perece,
¡Temblad de mí!

(Vase.)

Escena XIII

MENDARIAS, ELVIRA.

MENDO
No se pierda
El tiempo: Don Juan quería.
ELVIRA
Líbrame de sus violencias,
Que ya lo sé: un monasterio
Es asilo que respetan
Todos; ocúltame en uno
Mientras noticias me llegan
De mi padre.
MENDO
No es temible
Ya Don Juan.
ELVIRA
¿Crees que muera?
MENDO
Odio eterno me juró.
No pienso que me aborrezca
Por mucho tiempo.

Escena XIV

MELITONA, dichos.

MELITONA
Repito

(Hablando, al salir, con personas que están adentro.)

Que no doy otra respuesta.
Elvirita, libertadme
De esos maestros de escuela.
MENDO
¿Quiénes?
ELVIRA
Son los que hemos hecho
Avisar para que vean
La declaración del cambio.
MENDO
¡Oh! yo también he de verla.
ELVIRA
¿Y qué dicen?
MELITONA
Que no pueden
Creer que es cosa supuesta;
Que les presente yo el preso
Que la escribió.
MENDO

(Aparte.

¡Qué sospecha!)
Es preciso. -Se le manda
Escribir...
ELVIRA
Pues.
MENDO
Se coteja
La letra...
MELITONA
Huyeron los presos,
Señor: ¿cómo se le encuentra?
MENDO
Nombradle, y se le hallará,
Aunque le esconda la tierra.
ELVIRA
Nombradle.
MELITONA
Yo necesito
Que Don Juan me dé licencia.
MENDO
Que le nombréis digo, o juro...
MELITONA
A mí no se me amedrenta
Con voces: yo sólo temo
A quien debo.

Escena XV

DOÑA BEATRIZ, dichos.

BEATRIZ
¿Quién me venga?
¿Quién me consuela? Don Juan
Ha muerto.
ELVIRA
¡Cielos!
MELITONA
¿De veras?
MENDO
Señora, yo...
BEATRIZ
Aparta. ¿Sabes
El dolor que experimenta
Una madre, que después
De tantos años que lleva
Sin conocer a su hijo,
Le halla, y se le matan? Diera
Mis tesoros por verter
Toda tu sangre.
MENDO
Vertedla,
Señora: vedme postrado...
ELVIRA
Perdón...
MELITONA
¡Jesús! ¿quién tal piensa?
¿Somos herejes o moros
Aquí? Mirad, si estáis cierta,
Bien cierta, de que Don Juan
Murió, y murió de manera
Que no resucite, entonces...
Asignadme alguna renta
Corta... lo que os pueda al año
Costar una camarera...
Y os aconsejaré...
BEATRIZ
¿Qué?
MENDO
Decid.
MELITONA
Que no compréis tela
Para el luto, pues el pliego
Que los peritos observan,
Aseguran que no es
Escrito de ayer, y aciertan.
BEATRIZ Y ELVIRA
¡Ah!
MENDO
Pues...
MELITONA
Juran que está escrito
En el año de la fecha.
MENDO
¿No es fingido?
MELITONA
No, señor.
MENDO
¿Alguna tramoya nueva
De Don Juan?
MELITONA
Esta fue mía:
Lo primero es la conciencia.
MENDO
¡Infame!
MELITONA
Si me insultáis,
La declaración os cuesta
Más cara.
BEATRIZ
Hablad.
ELVIRA
Ese pliego...
MELITONA
Ayer en la faltriquera
Lo traje con los demás.
Dejo que los otros lea
Don Juan; se da por Infante,
Ve de fijo que le encierra
Don Beltrán, se asusta, ideo
Suponer un trueque, acepta;
Finjo que voy a buscar
Quien el falso escrito extienda,
Vuelvo con el verdadero,
Lo muestro y... requiem aeternam.
BEATRIZ
¡Soy madre aún!
ELVIRA
¡Soy esposa!
MENDO
¡No era dable que mintiera
Mi sangre!
ELVIRA

(A MELITONA.)

¡Bien nos has hecho
Padecer!
MELITONA
Harto me pesa.
Yo engañé con la verdad,
No creyendo que quisiera
Pasar nunca por Infante
El muerto; y me hice la cuenta
De que al fin él me pagaba
Muy bien el que le sirviera
Mintiendo, y que si servía

(Por MENDO, o sea DON JUAN.)

Al señor, era una pena
Decir la verdad de balde.

Escena XVI

SORIANOS, dichos.

SORIANO 1.º
Venid, venid con presteza,
Don Juan: el alcaide ha vuelto;
Las tropas del Rey se acercan.
SORIANO 2.º
El mismo Rey en persona,
La espada envainada llega
Proclamando paz a Soria.
SORIANO3.º

(Saliendo.)

Este pliego el Rey ordena
Que se os entregue, Don Juan.
MENDO
¿Para mí? Rompo la nema.

(Abre y lee el pliego.)

BEATRIZ
¡Pliego del Rey!
ELVIRA
Toda tiemblo.
MENDO
¡Qué veo!
ELVIRA

(A BEATRIZ.)

Mirad: se altera.
Don Juan...

(A él.)

SORIANO 1.º
¿Qué hacemos?
MENDO
Abrid,
Abrid sin temor las puertas
A Don Beltrán, pues el Rey
Se anticipa a la propuesta
Que íbamos a hacerle.
TODOS
¡Viva
El Rey!
MENDO

(A ELVIRA.)

Le pidió licencia
Tu padre para casarnos...
ELVIRA
¿Y qué?
MENDO
Verás la respuesta.

Escena XVII

DON BELTRÁN, soldados, dichos.

BELTRÁN
Paz, señores, paz y olvido.
ELVIRA
¡Padre!
BELTRÁN
¡Hija! Voto al infierno
Ya te he recobrado. -Yerno,
¿Qué hacéis?

(Viendo inmóvil a MENDO, o sea a DON JUAN.)

MENDO
¿Os es conocido
Lo que me escribe su alteza?
BELTRÁN
Asunto es para mí oculto;
Lo respectivo al tumulto
Es lo que conmigo reza.
De la imposición infausta

(A los sorianos.)

Dad lo que queráis, con tal
Que entre algo en el arca real
Que está, como siempre, exhausta.
Mas por ser en vilipendio
Del Rey, cualquiera motín,
Y más este en que hubo al fin
Sangre, y su poco de incendio,
Fuerza es la sabida treta
En estos lances usar,
Haciendo algún ejemplar
Para salvar la etiqueta.
Y así al que la conmoción
Produjo, o se le supone,
Un castigo se le impone,
Y es...
MENDO
¿Cuál?
BELTRÁN
Perpetua prisión.
Con que rebuscad en Soria
Cualquier viejo sin hogar,
A quien convenga pasar
Por víctima expiatoria.
MENDO
Alto: no hay que recurrir
A tan ruin superchería.
El tumulto es obra mía:
Yo la pena he de sufrir.
BELTRÁN
¿Vos?
ELVIRA
¡Don Juan!
SORIANO 1.º
No se recibe
La oferta.
SORIANO 2.º
No asentiremos...
MENDO
Moderad esos extremos.
Oíd lo que el Rey me escribe.

(Lee.)

«Un tratado me precisa
A limitar mi bondad:
Se os diera la libertad
Si os ordenarais de misa.»
BELTRÁN
¡Cómo!
BEATRIZ
¡Oh Dios!
ELVIRA
¡Ay de mi amor!
MENDO

(Lee.)

«Si casaros pretendéis,
En la prisión viviréis:
Ved lo que os está mejor.»
ELVIRA
No quiero yo tan costosa
Prueba...
MENDO
Al cetro de un imperio
Prefiero yo el cautiverio
Con mi madre y con mi esposa.
ELVIRA
¡Mi bien!
BEATRIZ
¡Hijo!
MENDO

(A los sorianos.)

Ya observáis
Que del motín en descargo
Quieren un preso; me cargo
La culpa y eso ganáis.
SORIANO 3.º
Señor...
MENDO
Fuera cumplimientos.
BELTRÁN
¡Hundir vuestra juvenil
Edad!...
MENDO
Eh, preso por mil,
Preso por mil y quinientos.
Después del feliz hallazgo
Que de angustias me redime,
Debo con algo sublime
Inaugurar mi infantazgo.
BEATRIZ
¡Hijo!
MENDO
Quien de esto se asombra,
Nunca ha sabido querer,
Y yo debí de nacer
Para vivir a la sombra.
BELTRÁN
¡Don Juan!
BEATRIZ
¡Dios a quien invoco!
Salvad...
ELVIRA
¿Cuándo merecí
Tal sacrificio?
MENDO
Por ti
El de mi vida era poco,
Y por mí no hay que llorar,
Señores: si yo me río.
Soy preso por gusto mío;
Yo me lo sabré pasar.

(Abraza a su madre y a ELVIRA. Cae el telón.)

Drama en cinco actos en verso

PRIMERA Y SEGUNDA PARTE

Estrenado en Madrid en el teatro del Príncipe a 6 de mayo de 1843.

Personas



HONORIA
DESIDERIA
JIMÉN
DON GARCILLÁN
EL DOCTOR ALMORAVID
DON LOPE
BONIFAZ
DAMAS
Caballeros, embozados, criados y criadas, pajes, alguaciles, aldeanos y aldeanas, una hermana lega, un religioso.

La escena es cerca de Sepúlveda, en Segovia, y en un pueblo inmediato. La acción pasa por los años de 1458.

Primera parte

Acto primero

Bajada desde la ermita de San Julián, en el término de Sepúlveda, a la orilla del río Duratón, que corre por entre una quebrada profundísima. Árboles, peñascos y matas por todas partes; del horizonte se ve muy poco.

Escena primera

HONORIA, DESIDERIA.

(HONORIA desciende con tristeza y lentitud una de las sendas que serpentean entre los peñascos. DESIDERIA baja de puntillas por otra senda observando a HONORIA, y al llegar a lo llano, la alcanza y la toca en la espalda.)

HONORIA
¡Ay!
DESIDERIA
Te observé, te cogí:
Te vi registrar el árbol.
HONORIA
¡Qué susto!
DESIDERIA
Bien cerca tienes
Agua, si te has asustado;
Limpio corre el Duratón,
Y traje en mi cesta vaso:
Beba y sosiéguese el ídolo
Del pueblo sepulvedano.
HONORIA
Déjate de chanzas.
DESIDERIA
Que conmigo te has criado
En San García, tú que hoy
Vives como yo al amparo
De Doña Inés en Sepúlveda,
¡Te reservas de mí tanto!
¿Qué es esto, Honoria?
HONORIA
Cumplir
Un juramento sagrado.
DESIDERIA
¿Juramento de callar?
No es delito quebrantarlo
Entre mujeres.
HONORIA
Hoy cesa
La obligación; hoy el plazo
De mi silencio se cumple.
DESIDERIA
Auto en favor. Ea, vamos;
¿Para qué ha sido el hacerme
Levantar hoy tan temprano?
HONORIA
Para subir de las huertas
Fruta.
DESIDERIA
Y luego que llenamos
Las cestas, ¿no me has traído
Poco a poco paseando
Hasta San Julián? ¿No has hecho
Que entrara en el santuario,
Para que no reparase
Cómo en el hueco del álamo,
Que hay junto al pozo sin fondo,
Introducías la mano?
¿Qué buscabas allí?
HONORIA
Cosa
Que no hallé.
DESIDERIA
¿No?

(Poniéndose la mano delante de la boca, para que HONORIA no la vea sonreírse.)

HONORIA
Condenado
Vicio tienes de reírte
Cuando una está suspirando.
Descubre esa boca; y hagas
Burla o no, véase claro.
DESIDERIA
Vaya en gracia. -¿Y qué debías
Hallar? ¿Papel o regalo?
HONORIA
Papel.
DESIDERIA
¿De un galán?
HONORIA
Galán
En todo.
DESIDERIA
Por muchos años.
¿Algún muchacho del pueblo?
HONORIA
Ni es del pueblo, ni es muchacho,
DESIDERIA
¿Con que forastero?
HONORIA
Sí.
DESIDERIA
¿Labrador?
HONORIA
No, cortesano.
DESIDERIA
¡Oiga! ¿Un caballero?

(Mordiéndose los labios.)

HONORIA
Mucho.
DESIDERIA
¿Rico?
HONORIA
Pobre.
DESIDERIA
¡Ah! ya.
HONORIA
Soldado.
DESIDERIA
Y ¿a quién sirve, hoy que Castilla
Está dividida en bandos?
¿Al Infante Don Alonso?
HONORIA
Al Rey Don Enrique cuarto.
DESIDERIA
¿Dónde has conocido tú
A ese hombre? ¿Cómo fue? ¿Cuándo?
HONORIA
Hace tres años, aquí.
DESIDERIA
¿En sitio tan solitario?
HONORIA
Cuando recia enfermedad
En Doña Inés se cebó,
Cuya incesante bondad
Desde siete años cuidó
Nuestra mísera orfandad,
Por ella el ánimo inquieto
A rogar aquí me trajo;
Pues trabajando a destajo
Muchas noches en secreto,
Del precio de mi trabajo
Gasté parte en cera, y pan
De ofrenda, y en el bolsillo
Guardé el resto con afán
Para echarlo en el cepillo
Del bendito San Julián.
Hecha con alma contrita
La humilde oración al santo
De quien fiaba mi cuita,
Bajaba yo de la ermita
Vertiendo mis ojos llanto,
Y exclamé: -«¿Quién, quién ahora
Su amparo me prestará,
Si falta mi bienhechora?»
Y oyose una voz sonora
Que dijo: «No faltará.»
Mi pasmo llegó a su colmo.
Dar gracias al santo quiero;
Torno a subir el sendero...
Y veo detrás de un olmo
Asomar un caballero.
Me habló; yo, sin escuchar,
Emprendí la senda abajo;
Siguiome; empecé a temblar,
Tomé entonces un atajo;
Mas él me vino a atajar.
Me ofreció en la senda inhiesta
Su apoyo; yo rehusaba;
Pero de instancia en respuesta,
Él ya la mano me daba
Desde el medio de la cuesta:
Mi susto cediendo fue
Al verle tan cortesano,
Y hasta llegar a lo llano,
Por hacer caso del pie,
Abandonele la mano.
Dijo que con su bandera
Recorría la Castilla,
Y andando por mí en espera,
¡Me había seguido fuera
De los muros de la villa.
Me llamó lucero y sol
Y cielo; yo le traté
De mentiroso y fistol;
y él me juró quererme, a fe
De caballero español.
Bien que nada le creí,
Dejé seguir el quillotro;
Rogome volviese allí;
Respondí que no... y volví
Otro día, y otro y otro.
La bandera al fin partió;
Él prometió que vendría;
Yo lo dudé, y él cumplió
Estando en la ermita el día
Mismo que me señaló.
Y siempre le encontré lleno
De amor, libre de resabios
Marciales, tan noble y bueno...

(Reparando en la acción de DESIDERIA.)

¡Eh! no te muerdas los labios
Al oír el bien ajeno.
En suma: ¿a quién no interesa
Tanto y tan fiel testimonio
Del amor que se profesa,
Y más con una promesa
Jurada de matrimonio?
La muchacha más esquiva
Se rindiera: de mí sé
Decir que aunque no reciba
Más nuevas de él, le querré
Siempre, siempre mientras vivo.
Buena prueba ahora doy
De mi cariño profundo:
Tres años, que cumplen hoy,
Me mandó que a todo el mundo
Callara que amada soy;
Pero si hoy amanecía
Y él no estaba en mi presencia,
Ni el álamo contenía
Papel que como solía
Justificara la ausencia;
Pudiera yo revelar
Misterio tan escondido,
Y puesta al pie del altar
De San Julián implorar
Venganza de un fementido;
Y tú ves que aunque me toca
Temer, pues a todo falta,
Me tiene de amor tan loca,
Que aún la duda que me asalta
No ha salido de mi boca;
Pues juzgándole por mí,
Cuando me pregunto yo
Si volveré a verle aquí,
Por más que el juicio que no,
Siente el corazón que sí.
DESIDERIA
¡Amor bien encarecido,
Aunque un poco temerario!
Crionos una villana;
Falleció sin declararnos
Nada del origen nuestro;
Que no hay entre las dos lazo
De parentesco, es lo sólo
De que informadas estamos.
Recogionos Doña Inés,
Puramente por un rasgo
De piedad, en San García;
Y aunque nos haya educado
Aquí luego cual pudiera
Perteneciéndola en algo,
«Las bastardas» es el título
Que la villa nos ha dado.
Bastarda, huérfana y pobre,
¿Son circunstancias acaso
Propias para que a nosotras
Nos quiera ningún hidalgo?
¿O pasas tú con el tuyo
Por nieta de Don Pelayo?
HONORIA
Sabe que huérfana soy
Sin parientes ni allegados;
No sabe más: atenciones
Debidas a un tío anciano,
Dijo que le precisaban
A ocultar nombre y estado,
Y que por eso tampoco
Recibir quería en cambio
Más noticias de mí.
DESIDERIA
¡Qué!
¿Ni siquiera le has hablado
De las cajitas de acero,
Que a modo de relicario,
Cuadrada una, otra redonda,
En San García llevábamos?
HONORIA
Sí; pero ya Doña Inés
Nos las había tomado
Cuando a Jimén conocí,
Y luego se las llevaron
Los soldados del infante
Que entraron la villa a saco.
DESIDERIA
¿Jimén se llama tu fiel
Y puntual enamorado?
HONORIA
¡Puntual! No me aflijas: tiempo
Queda para un desengaño.
Respeta a Jimén, cual yo
Respeto a ese desdichado
De Bonifaz, que te quiere.
DESIDERIA
¿Bonifaz? ¿Le hago yo caso?
HONORIA
Es rico, es gran pescador.
DESIDERIA
No me echará un mentecato
El anzuelo a mí. Yo vivo
Sin amorosos cuidados.
Muy feliz: nada me inquieta,
Nada deseo.
HONORIA
¡Qué engaño!
¿Nada? Ya, ya.
Escena II

BONIFAZ, con caña de pescar, chistera y red; dichas.

BONIFAZ
¡Desideria!
¡Honoria!
HONORIA
¡Feliz hallazgo!
Tu galán.
BONIFAZ
¡Qué par de truchas
Entrambas para mi plato!
DESIDERIA
¿Entrambas?
HONORIA
Eso es hacer
A Desideria un agravio.
DESIDERIA
Bonifaz no sabe nunca
Lo que se pesca.
BONIFAZ
¡Canario!
En querer pescarte a ti,
No anduve muy acertado,
No.
HONORIA
¿Por qué?
BONIFAZ
¿Por qué ha de ser?
Porque no muerde en gusano,
Ni entra en la red. ¡Si supieras,
Honoria, cuál me ha tratado
Ayer! Señor, que le den
Calabazas a un cristiano,
Vaya con Dios; pero, amiga,
Que le llamen ranacuajo
A uno, y chisgarabís
Y aguilucho de retablo
Por añadidura, ¡tiene
Escama! Renuncio a barbo
Con tantas espinas.
DESIDERIA
¡Oiga!
BONIFAZ
¡Qué manteo has estrenado
Tan garrido, Honoria! Ayer
Con el disgusto del chasco
No reparé; pero ¡vaya
Si te está pintiparado!
¿Sabes que me gustas? ¿Sabes
Que en ti venía pensando?
DESIDERIA
Honoria no piensa en ti,
Bonifaz.
BONIFAZ
. Ya me hago el cargo
Señor, sin que se eche el cebo,
No viene el pez; eso es claro.
Antes que lo olvide, torna
Todo lo que hoy ha picado.

(Dándole los peces que trae en la chistera.)

¡Harto me picas a mí
Tú!
HONORIA
No, gracias.
BONIFAZ
O aceptarlos,
O creeré que me tienes
También por un monicaco.

(Echa los peces en la cesta de HONORIA.)

Chica, ya lo sabes, yo
Ni soy carne ni pescado;
Pero a hombre de bien no cedo
Ni al Rey Don Gaspar el mago.
Si necesitas un día
Novio, a falta de hombre honrado,
Aquí estoy yo. Adiós; me voy
Hacia el puente de Talcano:
Echaré la red a ver...
Y si alguna anguila atrapo,
Vuelvo y te la doy.
DESIDERIA
¿Y a mí?
BONIFAZ
Linda pesca: a ti, ¡cañazo!

(Vase.)

Escena III

DESIDERIA, HONORIA.

DESIDERIA
¡Miren el mueble!
HONORIA
Ten, es

(Echa los peces en la cesta de DESIDERIA.)

Tuyo de ley su regalo.
DESIDERIA
¿Qué mas da que tú lo lleves?
¿Y sabes que ahora caigo
En que dice bien? Ningún
Traje tan bien te ha sentado
Como ese.
HONORIA
Tú lo elegiste
Para mí.
DESIDERIA
Visto despacio,
Parece mejor que en pieza.
HONORIA
Haré que me dejen dártelo,
Pues te gusta.
DESIDERIA
¡Oh, no!
HONORIA
Con él
Agradará más tu garbo
A Bonifaz.
DESIDERIA
Bonifaz,
Dime ¿será el reemplazo
De Jimén, si no parece?
HONORIA
¿Te han dado envidia las cuatro
Flores que me ha dirigido?
DESIDERIA
No; pero me pesa el trato
Que le hice sufrir ayer
En un momento de enfado.
Así es que deseo...
HONORIA
Sí,
Todo cuanto ves, llevártelo.
Mi manteo y mi obsequiante
Aquí se te han antojado
En un momento: convéncete
De que todos deseamos,
Y tú más que nadie.
Escena IV

JIMÉN, dichas.

JIMÉN
¡Honoria!

(Saliendo por lo llano.)

¡Honoria!
HONORIA
¡Dios soberano!
¡Es Jimén!
JIMÉN
Sí, tu Jimén,
Sí.
HONORIA
No me has abandonado:
Ya soy feliz. ¡Ay! estaba
Con tu tardanza penando.
JIMÉN
Verás como no era mía
La culpa.
HONORIA
No es necesario.
DESIDERIA

(Aparte.)

Nació con ventura Honoria.
Jimén es mozo gallardo.
Retirémonos, no piensen
Que me propongo estorbarlos

(Apártase hacia el fondo, y poco después se va por un costado.)

Escena V

HONORIA, JIMÉN.

HONORIA
Ya del susto me desquito.
JIMÉN
¿Dudaste que yo viniera?
HONORIA
No es mucho lo que quisiera
Quien no dudara un poquito;
Pero yo con vanagloria
Me decía sin cesar:
¿Ha de poder encontrar
Quien le ame como su Honoria?
JIMÉN
Sol mío, tengo también
El orgullo por mi parte
De que no supiera amarte
Ninguno como Jimén.
Ya podemos sin reserva
Tejer el lazo amoroso,
Y ser esposa y esposo.
HONORIA
Di señor y humilde sierva.
¿Cómo es?...
JIMÉN
Entre tantas vidas
Que hoy por toda la comarca
Lleva al sepulcro la parca,
De incógnito mal heridas,
La de mi tío el tributo
Pagó de la humanidad.
HONORIA
Es triste felicidad
La que ha de costar un luto.
¿murió en Segovia?
JIMÉN
No obstante
Que allí es donde residía
Y tiene casa, seguía
Al Rey, cuya corte errante
De lugar en lugar anda;
Y así la incomodidad
Del viaje y su ancianidad
Le postraron en Aranda.
Ahora ¿crees que quepa
Resistencia en Doña Inés
A unirnos?
HONORIA
No; mas ya ves
Que es necesario que sepa
Tu condición y apellido;
Y yo, a mi ver con justicia,
Deseara una noticia
Del tío que ha fallecido.
JIMÉN
¿Oirás de disgusto absorta
Que era Conde?
HONORIA
Di primero:
¿Te dejó por heredero?
JIMÉN
No.
HONORIA
Pues entonces no importa.
JIMÉN
La riqueza ¿no te agrada?
HONORIA
Villana, es mala pareja
De Conde.
JIMÉN
Aunque no me aqueja
Por mi la codicia nada,
Yo quisiera engalanar
A la hermosura que adoro
Con sederías del moro,
Con perlas del indio mar;
Yo quisiera en un bridón
Verba cabalgar, asida
En una mano la brida,
Llevando en otra un halcón;
Quisiera yo que con trajes,
De amor espléndido señas,
Sirviéranla en casa dueñas,
Fuera escuderos y pajes;
Que sólo sobre tapetes
Pisara su pie gentil;
Que aspirara ella el abril
En esencias y en pebetes;
Que lo más precioso y rico
Su camarín ostentase,
Y una princesa envidiase
Las plumas de su abanico;
En fin, quisiérate dar
Cuanta dicha se conoce,
Guardándome sólo el goce
De vértela disfrutar.
HONORIA
Y a mí, entre tanto oropel
Que te prenda imaginario,
Me afligiera de ordinario
La certidumbre cruel
De que, cuanto más empeño
El grande pone en brillar,
Tanto más hace envidiar
Y padecer al pequeño.
JIMÉN
La suerte así lo dispuso.
HONORIA
Muerto ya el Conde tu tío,
¿Quién hereda el señorío?
JIMÉN
Una hija suya que expuso,
De la cual nunca saber
Quiso mientras que vivía,
Y cerca de la agonía
Se dignó reconocer.
Es su última voluntad
Que la busque y dé su hacienda,
Y en pago se me encomienda
A su generosidad;
Por lo cual voy con un juez
A que su partida apreste
A Segovia, y culpa de este
Fue mi tardanza esta vez.
Él a Doña Inés visita
Ahora (es su conocido),
Y yo en tanto, conducido
Por mi amor, cumplo la cita.
HONORIA
¿Luego esa vida opulenta
Que me desea tu amor.
Pende sólo del favor
Dudoso de tu parienta?
JIMÉN
El heredero presunto
Del tío era yo; mas luego
Que supe de su hija, el ruego
Mío decidió al difunto
A no dejar despojada
A la huérfana infeliz,
Siendo ella, por un desliz
De su madre, castigada.
Hay además un secreto
Que mi esperanza resguarde.
HONORIA
¿Lo podré saber?
JIMÉN
Más tarde.
HONORIA
¿No ahora?
JIMÉN
No.
HONORIA
Me sujeto.

(Con cierta repugnancia.)

JIMÉN
Ya ves que si mi leal
Porte la heredera estima...
HONORIA
¿Qué deudo tenéis?
JIMÉN
Es prima
Mía.
HONORIA
¿Qué prima?
JIMÉN
Carnal.
HONORIA
¿La tratas?
JIMÉN
¿Cómo he podido?
Aún no la conozco.
HONORIA
¿Sientes
Que seáis los dos parientes
En un grado prohibido?
JIMÉN
¡Qué temores!
HONORIA
No son raros,
Porque el secreto me agita.
Gracias que la Condesita
Y tú no podéis casaros.
JIMÉN
¿Casarnos? En ley cristiana
Eso no pudiera darse:
Lo mismo es para casarse
Una prima que una hermana.
HONORIA
Cierto: a un Rey que haga consorcio
Con deuda, si se divulga,
Su Santidad le excomulga
Como resista el divorcio.
JIMÉN
Esto al caso no nos hace,
Pues antes de ir a encontrar
A mi prima, he de ajustar
Con Doña Inés nuestro enlace.
¿Quieres más?
HONORIA
No me atrevía
Tanto como eso a pedir.
¿A dónde tienes que ir
Por tu prima?
JIMÉN
A San García.
HONORIA
¡Cómo! ¿A la villa de fama
Por sus lindas hijas?
JIMÉN
Sí:
Paso por Segovia.
HONORIA
Di:
Tu Prima ¿cómo se llama?
JIMÉN
Flor.
HONORIA
No es nombre conocido
En el pueblo que has citado.
JIMÉN
¿Cómo sabes?...
HONORIA
Me he criado
En él, y acaso he nacido.
JIMÉN
¡Dios mío! ¡Qué duda estalla
En mi pecho! Tranquiliza
Mi afán: tu madre o nodriza
¿Cómo se llamaba?
HONORIA
Olalla.
JIMÉN
¿Ruiz?
HONORIA
Sí.
JIMÉN
¿Ruiz? ¡Cielos! En poder
De una Olalla Ruiz estaba
Mi prima Flor.
HONORIA
¡Qué! ¿Cuidaba
De tu prima esa mujer?
JIMÉN
¿Y tu origen es incierto
También?
HONORIA
Nada sé de mí.
JIMÉN
La nodriza...
HONORIA
La perdí
A los siete años.
JIMÉN
¿Ha muerto?
¿Sabes si hay algo escondido
En la caja o medallón
Que?...
HONORIA
Para más confusión,
Esa caja se ha perdido.
JIMÉN
¿Será tal nuestra miseria?...
HONORIA
¡Oh! se ha criado también
Conmigo otra joven.
¿Quién?
HONORIA
A verla vas. -¡Desideria!

(Llamando.)

Escena VI

DESIDERIA, dichos.

DESIDERIA
¿Qué ocurre?
HONORIA
Por Dios, responde
A una duda que se ofrece.
Una de las dos parece
Que ha de ser hija de un Conde.
JIMÉN
Del Conde de Valabril.
DESIDERIA
¿Una?
HONORIA
Sí.
HONORIA
¿Hija... natural?
JIMÉN
No.
DESIDERIA
¿Legítima?
HONORIA
Sí tal.
En nuestra edad infantil,
¿Recuerdas te hayan contado
Algo que deje a entender
Cuál de entrambas puede ser
La heredera del condado?
Siempre a nuestra guardadora
Distinciones mereciste
Que yo no, y además fuiste
Siempre más observadora.
JIMÉN
Decid, que nos interesa
Infinito...
DESIDERIA
Sentiría
Dar pena a quien le vendría
Mejor que a mí lo condesa
JIMÉN
No obstante...
HONORIA
Dí.
DESIDERIA
Yo imagino
Que Honoria, si lo olvidó,
Recordará se me dio
Siempre a mí el traje más fino.
JIMÉN
¿Es verdad?
HONORIA
Sí.
DESIDERIA
Que aunque de ello
Nada se infiera quizás,
Yo no la he puesto jamás
Las manos en el cabello;
Y ella, que me sobrepuja
En todo, hizo mi tocado
Siempre, y aun este labrado

(Señalando el colchado de la cocina.)

Lo debo a su hábil aguja.
HONORIA
No hay duda.
JIMÉN
Es otra señal...
DESIDERIA
El recuerdo que no exijo,
Pues Olalla no lo dijo
A mi amiga servicial,
Es el de una rara especie
Que yo te debí encubrir,
Por ser mal hecho afligir
A persona que se aprecie;
Y porque la confidencia
Se me hizo en tan corta edad,
Que pude, por vanidad
O por mala inteligencia,
Sufrir equivocación
Que sería de interés,
Y más si entendí al revés
Quizá la revelación.
JIMÉN
¿Y es?...
DESIDERIA
Que una... gobernadora...
Me dio a luz.
JIMÉN
¿Fue?...
DESIDERIA
Burgalesa.
HONORIA
¿Y a mí?
DESIDERIA
Decirlo me pesa.
Una renegada o mora.
HONORIA

(Aterrada.)

¡Mora!
JIMÉN

(A HONORIA.)

¿Y qué? -En Burgos nació
La Condesa: allí mi tío
Fue Gobernador. -Bien mío,
No somos primos tú y yo.
HONORIA
Seré morisca.
JIMÉN
Blasones
Para los dos mi nobleza
Tiene: la mejor limpieza,
De sangre son las acciones.
DESIDERIA
Pero...
JIMÉN
Ven, que a Doña Inés
Voy a demandar tu mano.

(Tomando de la suya a HONORIA y partiendo ambos.)

HONORIA
Ella nos dirá...
DESIDERIA
Es en vano:
Ella...
HONORIA

(A DESIDERIA.)

Ven.
DESIDERIA
Oíd.
JIMÉN
Después.

(Vanse HONORIA y JIMÉN.)

Escena VII
DESIDERIA
Satisfagan su capricho;
Pregunten sobre el asunto
A Doña Inés, que por junto
Sabe lo que yo le he dicho.
Id con Dios, primo Jimén.
Sí, porque se mi figura
Que la condesa futura
Soy yo. -Pues señor, muy bien;
Por fin el deseo ardiente
Aquél, que me mortifica
Siempre que miro una rica,
Se cumple de repente.
Voy a heredar un condado,
Luciré joyas y galas,
Tendré en magníficas salas
Mi habitación y mi estrado;
Pero por más que me sobre
Todo en el fausto que espero,
No tendré yo un caballero
Que me haya querido pobre.
De modo que comparando
Suerte con suerte, en rigor
Honoria con el amor
De Jimén sale ganando.
¡Ojalá ella la heredada,
y yo la querida fuera!
De cualquier modo sintiera
No ser condesa y amada.
Es dura cosa en verdad
Dos bienes apetecer,
Y venir a poseer
Solamente la mitad.
Única dueña me veo

(Saca de la faltriquera dos medallones de acero, uno cuadrado y otro redondo, pendiente cada uno de un cordón o cinta.)

De estas prendas tan buscadas,
Que cogí y di por hurtadas
En el día del saqueo.
Deseaba yo inquirir
Lo que hay dentro, y no he sabido
Nada: no las he querido
Romper, ni las pude abrir,
Ni a un artífice fiar
Para tal operación,
Pues por ellas un pregón
Hizo Doña Inés echar.
Humana persona sabe

(Sonriéndose.)

Nada sobre el nacimiento
De las dos: si no presento
Los medallones, no cabe
Justificar en rigor,
Porque yo lo diga y crea,
Cuál entre Honoria y yo sea
La Condesa Doña Flor.
¡Pobre Honoria! En tal enredo
No se podía casar.
¡Buen chasco se iba a llevar!
Ya; pero entonces no heredo,
Y fuera el abrir la puerta
A tan malignos antojos
Sacarme yo entrambos ojos
Por dejar a Honoria tuerta.
Haré con habilidad
Que parezcáis de contado,
¡Malditos! que habéis burlado
Toda mi curiosidad...

(Da enojada contra una peña un golpe a uno de los medallones, que tiene asidos de las cintas, y el medallón se abre. Dentro hay un papel doblado, que toma con una mano, mientras que, conservando en la otra el medallón, examina su mecanismo.)

¡Ah! rompí el medallón. -Pero
No. ¡Qué dicha! no está roto.
Cedió el muelle, y según noto,
Se abren por el asidero.
Ya puedo salir de afanes.
Leamos este papel.

(Lee.)

¿Qué descubro? -¡Suerte infiel!
¿Soy esta yo? Adiós, mis planes.
Viene gente. ¿Los escondo?
No; me infaman: abismarlos
Debo. Sí, voy a arrojarlos
Dentro del pozo sin fondo.

(Sube precipitadamente la senda que guía a la ermita.)

Escena VIII

HONORIA, JIMÉN, DON GARCILLÁN; luego DESIDERIA.

HONORIA
Veréis a mi compañera
De suerte.
JIMÉN
Don Garcillán,
Habladla vos como juez
Y decidnos qué pensáis.
GARCILLÁN
Hasta ahora nos hallamos
En profunda obscuridad.
Visito a Doña Inés hoy:
Ella, como es natural,
A dónde voy me pregunta;
Principióselo a contar,
Y averiguo con asombro
Que aquí la huérfana está
Que en San García los dos
Entendíamos hallar.
Por eso venía a daros
Cuenta de la novedad.
HONORIA
¡Desideria! -¡Ah! ya la veo.

(Al tiempo que HONORIA la llama, aparece DESIDERIA en lo alto de la senda, y baja.)

HONORIA
Baja pronto.
GARCILLÁN
Os es fatal
La pérdida de las cajas.
Doña Inés no sabe más
Que esos indicios que ahora
De descubrir acabáis.
HONORIA
Ven, Desideria.
DESIDERIA
Señores,
¿Qué me tenéis que mandar?
GARCILLÁN
El Conde de Valabril,
Señora (Dios le dé paz),
Figurándose una ofensa
Contra la fe conyugal
(Que luego tuvo al morir
Por una ilusión falaz),
Cuando su esposa murió,
De su casa hizo lanzar
Una hija nacida a costa
De la vida maternal.
Una tal Olalla Ruiz
Encargose de criar
La niña; y dudoso el Conde
Entre cólera y piedad,
A esa mujer un papel
Dio, guardando copia igual,
Que a la huérfana proscripta,
Si en su estado de humildad
Importaba conocerla,
Sirviese de credencial.
Hoy la expósita su nombre
Y herencia va a recobrar.
Yo tengo el traslado; falta
El escrito original:
Vos, que, según se me dice,

(A DESIDERIA.)

Con algún dato contáis
Para presumiros hija
Del Conde Don Sebastián,
Dignaos manifestarme
Cómo lo habré de buscar,
Y decidme todo cuanto
Pueda servir además
Para que pronto se os pueda
Por Condesa saludar.
DESIDERIA
Ignoro si en San García
Luz mayor daros sabrán
Personas que con Olalla
Mantuviesen amistad:
Lo que yo sabía, téngolo
A Doña Inés dicho ya,
Y aun eso con el temor
De poderme equivocar.
JIMÉN

(A las dos.)

¿Nunca os mostró ese papel
Olalla?
DESIDERIA
Nunca.
HONORIA
Jamás:
Recuerdo, sí, que mil veces
Nos ha dicho a cada cual
Que ella misma fue quien hizo
Las dos cajitas labrar,
Y que bien que no tuviesen
Ningún valor material,
Nos importaba muchísimo
Guardarlas. Es de pensar
Que cuando nuestra nodriza
Les daba importancia tal,
Contendrían los papeles
Que hacen falta.
DESIDERIA
Es regular;
Pero los hemos perdido:
Tal vez no parecerán,
Y este misterio sin ellos
Difícil es de aclarar.
GARCILLÁN
Y vos ¿podéis acordaros
Con toda seguridad
De lo que Olalla os decía
Buen número de años ha?
HONORIA
¿Te dijo que era mi madre
Mora?
JIMÉN
¿Lo podéis jurar?
DESIDERIA
Hasta ahora lo creí;
Mas como vos observáis,
Siete años tenía entonces,
Y pude entenderlo mal:
Aventurarme a jurarlo
Fuera una temeridad.
JIMÉN
Me parecisteis más cierta
Antes.
HONORIA
¿Te vuelves atrás
De lo que has dicho?
DESIDERIA
¿Apeteces
El origen musulmán?
HONORIA
Jimén no repara en ello.
JIMÉN
Moros bien hidalgos hay.
HONORIA
Peor que la sangre mora
Es la consanguinidad.
JIMÉN
A San García es forzoso
Partir.
GARCILLÁN
Hay que pregonar
Los medallones.
DESIDERIA
Ya se hizo:
¿Quién sabe dónde estarán?
Escena IX

BONIFAZ, descalzo de piernas; dichos.

BONIFAZ
Desideria, Honoria... -Guarde
Dios a todos.
DESIDERIA

(A DON GARCILLÁN y JIMÉN.)

Bonifaz
Es un amigo.
BONIFAZ
Un amigo,
Sí, que os viene a regalar,
Entregando a cada una
De su pesca la mitad.
HONORIA
Eh, déjanos.
BONIFAZ
A otro día
Después del saqueo, Blas
El pregonero anuncio
Que os importaba cobrar
A toda costa unos dijes
Perdidos. -¿Os acordáis
De las señas?
HONORIA
Demasiado.
DESIDERIA
¿Y qué?
BONIFAZ
Os voy a aturrullar.
Frente al desembocadero
De un copioso manantial
Acabo de echar la red;
Y al ir tentando, mirad,
Envuelta con unas ovas,
¡Qué pieza vine a sacar!

(Saca de la chistera los dos medallones.)

DESIDERIA
¡Los medallones!
HONORIA

(Tomándolo.)

¡El mío!
¡El tuyo!
JIMÉN
¡Oh felicidad!
GARCILLÁN
¿Es posible?
DESIDERIA
Pero ¿cómo
Irían allí a parar?
BONIFAZ
El caso es que no se cría
Ova en aquel arenal,
y la que traían era
Del pozo de San Julián.
HONORIA
¿Del pozo sin fondo?
BONIFAZ
Así
Lo llaman por ignorar
Todos que no se le encuentra
Fondo, porque es un canal
inclinado que recoge
Varios hilos de agua, y va
Con ellos dentro del río
justamente a desaguar
Donde esas prendas hallé
A mi ver, si algún secuaz
Del Infante las robó,
Las ha debido arrojar
Allí arriba.

(Señalando hacia la ermita.)

HONORIA
¡Ah! me has salvado.
Gracias.
DESIDERIA

(Aparte.)

Me perdió.
HONORIA

(A DON GARCILLÁN.)

Tomad.
Este es el mío: rompedlo.
GARCILLÁN
Sé yo abrirlos.
BONIFAZ

(A DESIDERIA.)

¿No me das
Gracias tú?
DESIDERIA
¿No se podía
Por ahora dilatar
El registrarlos?
HONORIA
No.
JIMÉN
No.
GARCILLÁN
Decid sólo, si gustáis,
Cuál es vuestro y cuál de Honoria.
HONORIA
¡Qué! no hay posibilidad
De trocar uno por otro,
Porque nos desmentirán
Doña Inés y mil testigos,
El redondo es propiedad
De Desideria; el cuadrado
Mío.
DESIDERIA
¿Quién lo ha de negar?
Es público.
HONORIA
Abrid.
GARCILLÁN

(Abriendo el medallón.)

Hay dentro
Un papel.
JIMÉN
Él nos dirá.
HONORIA
Leed.

(GARCILLÁN lo desdobla y lee.)

BONIFAZ

(Aparte.)

Mi pesca produce
Sobrada curiosidad.
DESIDERIA

(Aparte.)

¡Qué ansia!
JIMÉN
¿Es lo que se esperaba?
HONORIA
Oigamos.
DESIDERIA

(Aparte.)

¡Estoy mortal!

(Lee.)

GARCILLÁN «La niña que lleva este papel por señal, que le será puesta al cuello dentro de una caja de acero de figura cuadrada, es Doña Flor, hija de la Condesa de Valabril, Doña Florentina Girón.»

JIMÉN

(Aterrado.)

¡Mi tía!
HONORIA

(Aterrada.)

¡Qué oigo!
BONIFAZ
¡Hija Honoria
De un Conde!
HONORIA
¿No os engañáis?

(Dando el papel a HONORIA.)

GARCILLÁN
Leed. -Y la nota tiene
Completa conformidad
Con la del Conde.
JIMÉN

(A HONORIA.)

¿Sospechas
Que hayan podido trocar
Esa seña?
DESIDERIA
Se la he visto
Desde su más tierna edad...
HONORIA
Es cierto; mas no es posible
Que sea tan principal
Mi cuna. Abre tú esa caja.

(A DESIDERIA.)

JIMÉN
No tengáis dificultad
En permitirnos...
DESIDERIA
Pudiera
Negarme; mas por sacar
A Honoria de dudas... Ten.

(Abre el medallón redondo, saca el papel y dásele a HONORIA.)

(Lee.)

HONORIA«Por este papel, que yo Olalla Ruiz he mandado escribir y guardar dentro de una caja redonda de acero, será conocida Violante, hija natural de una señora cuyo nombre me está prohibido revelar, la cual ahora vive en tierra de moros.»

DESIDERIA
Ya ves: hija natural,
Y acaso morisca soy,
Si confundí la verdad
De lo que Olalla me dijo,
Como se debe pensar.
HONORIA
Luego nosotros...
GARCILLÁN
Señora,
Vos, según esta señal,
Si otra no le quita fuerza,
Sois Doña Flor de Guzmán,
Condesa de Valabril.
DESIDERIA
Condesa, y prima carnal
De Don Jimén.
JIMÉN
¡Primo suyo!
HONORIA
¡Dios mío! ¡piedad! ¡piedad!

(Déjase caer abatida sobre un césped.)

JIMÉN
¡Honoria mía!
GARCILLÁN
¡Infelices!
BONIFAZ

(Aparte a ella.)

Desideria, este galán
Se aflige; Honoria también:
¿Por qué les sienta tan mal
La condadura a los dos?
DESIDERIA
Por una calamidad.
Son primos los dos, se quieren
y no se pueden casar.

Acto segundo

Escena primera

Sala en casa de los Condes de Valabril, en Segovia.

DESIDERIA, con un rico traje de dama; BONIFAZ.

BONIFAZ
¿Con que no está?
DESIDERIA
Debe pronto
Volver.
BONIFAZ
¡Oh! pues yo sin verla
No me voy.
DESIDERIA
¿Y qué me dices
Del lujo, de la grandeza
De esta casa?
BONIFAZ
Que no habrá
Así ni media docena
Aquí en Segovia.
DESIDERIA
La Infanta
Doña Isabel y la Reina,
Que hoy se hallan en la ciudad,
Seguro que no se hospedan
En palacio más magnífico.
Bien puede vivir contenta
Con su estado Honoria... digo,
Mi señora. la Condesa.
BONIFAZ
¿No lleva el nombre de Flor?
DESIDERIA
Ella, como yo, conserva
El del pueblo: había sido
Confirmada con él, suena
Bien, es algo singular
y mil dichas le recuerda,
y, es claro, le gusta.
BONIFAZ
¿Cómo
Logró la reconocieran
Condesa de Valabril?
DESIDERIA
Porque nació con estrella,
Nada más. En San García
No se halló ninguna prueba
Del nacimiento de Honoria;
Y tan sólo por la seña
Del medallón y el papel,
Se le abandona la herencia.
Jimén, que es el inmediato
Pariente, abogó por ella:
Ningún juez peca de rígido
Sí están las partes contentas.
BONIFAZ
Pues, amiga, ese es un rasgo
Nada común de nobleza.
DESIDERIA
¡Simple! Eso es amor.
BONIFAZ
¿Qué gana
Jimén si su prima hereda?
Ella se puede casar,
Menos con él, con cualquiera.
DESIDERIA
No se casará; no hay miedo.
BONIFAZ
Si quiere, ¿quién se lo veda?
DESIDERIA
Hay dos estorbos: el uno,
Que ella también sigue muerta
Por Jimén.
BONIFAZ
¿Y el otro estorbo?
DESIDERIA
El otro es cosa secreta.
BONIFAZ
Quedo enterado: es razón
Que hace muchísima fuerza.
DESIDERIA
El Conde de Valabril
Fundó un convento: ¿creyeras
Que me parece que en él
Ha de ocupar una celda
Honoria?
BONIFAZ
Más natural
Es que se quede soltera,
Si quiere al primo.
DESIDERIA
Pues no:
Me alabo yo de profeta.
BONIFAZ
¿Y qué tal hace de dama
Honoria.
DESIDERIA
Bien mal: no acierta
A comprender que en su clase
Todo el mundo tiene puesta
La mira; y así comete
Gravísimas imprudencias.
BONIFAZ
Vaya, ¿qué sucede?
DESIDERIA
Yo
Soy de Honoria compañera,
Soy (puede decirse) hermana
Suya, según me contempla;
Y me desazona mucho
Cuando hay aquí concurrencia
O asistimos al alcázar,
Oír tantas indirectas,
Y aun tantas acusaciones
Formales, con que se afea
Que vivan en una casa
Ella y Jimén, que no niegan
Tenerse inclinación. Esto
Da lugar a mil sospechas
Injustas, pero que ofenden
A su crédito.
BONIFAZ
¡Pamema!
Si dan en decir que yo
No sé coger una tenca,
Y traigo todos los días
Rebosando la chistera,
¿Qué importa? Pesque yo bien,
Y hablen de mí lo que quieran.
DESIDERIA
Ellos están casi siempre
En una sala; en presencia
De la familia hablan bajo;
Comen juntos, juntos cenan;
Él sale poco, sin él
No pisa las calles ella;
Pero en todo esto no hay ápice
De malicia; ligereza,
Imprevisión, sí: es muy poco
Previsora la inocencia.
BONIFAZ
Ya, ya: libre está que tú
Imprevisiones cometas.
¡Pobre Honoria! Lo que extraño
Yo mucho es que andando en lenguas
Su fama, la trate nadie.
DESIDERIA
Y aun en casa la festejan
Los que fuera la murmuran.
BONIFAZ
¿Y a ti?
DESIDERIA
¿A mí? Nadie se acuerda
De mí.
BONIFAZ
¿A que sí?
DESIDERIA
¿No ves que otra
Toda la atención se lleva?
BONIFAZ
Entonces, ¿por qué rehúsas
Mis amorosas ofertas,
Mujer?
DESIDERIA
Te lo he dicho ya:
No gusto de hombre que pesca.
BONIFAZ
El medalloncito es
El pez que se te indigesta.
¡Rencorosa!
DESIDERIA
¡Yo!
BONIFAZ
¡Envidiosa!
DESIDERIA
¿Yo envidia? Pues a tenerla,
¿Viviera yo aquí?
BONIFAZ
Es verdad.
En parte: ajustemos cuentas.
Eres pobre, y sin embargo
Me das calabazas; dejas
A Doña Inés que te trata
Como hija predilecta,
Y te vienes aquí, donde
Eres casi una sirvienta.
¡Huy, huy, huy! No puede estar
La maula más descubierta.
DESIDERIA
¡Qué aprensión!...
BONIFAZ
Siempre pecaste
De ambiciosa y altanera.
DESIDERIA
¡Bonifaz!
BONIFAZ
Sí tal: si vives
Con tu amiga...
DESIDERIA
Es por quererla.
BONIFAZ
Sí, por quererle quitar
Su amante.
DESIDERIA

(Con rabia.)

¡Infeliz!
BONIFAZ
¿Te quemas?
Otra señal.
DESIDERIA
Calla, calla,
Te digo.
BONIFAZ
Porque padezca
Honoria el dolor de ver
Que con toda su opulencia
No puede quitarte el gusto
De inspirarla celos, fueras
Tú capaz de enamorarte
De un forzado de galera,
De un judío, hasta del hijo
De la hija de mi abuela.
DESIDERIA
Bonifaz, oye.
BONIFAZ
Soy sordo.

(Yéndose.)

Adiós.
DESIDERIA
Ven.
BONIFAZ
No me detengas.
DESIDERIA
Dime...
BONIFAZ
Dime tú, sí quieres
Que algún favor te agradezca,
Dónde tiene su posada
Don Rui-Beltrán de Valera.
DESIDERIA
Pues ¿qué?...
BONIFAZ
Le traigo unos pliegos.
DESIDERIA
¿De quién?
BONIFAZ
No sé de quién sean.
DESIDERIA
Te aconsejo...
BONIFAZ
¿No respondes?
DESIDERIA
Usa de alguna reserva
Para hablar con él.
BONIFAZ
¿Me dices
Dónde vive?
DESIDERIA
Es que se arriesga...
BONIFAZ
¡Dale!
DESIDERIA
Se asegura...
BONIFAZ
¡Toma!
DESIDERIA
Y es fácil que piensen...
BONIFAZ
¡Vuelta!

(Vase.)

Escena II
DESIDERIA
Vaya bendito de Dios,
Pues no quiere que le advierta
Que acusan a Rui-Beltrán
De seguir correspondencia
Con el Infante, y espían
A cuantos con él conversan.
¿Pudiera hacer ese estúpido
Con su informe, que resuelva
Doña Inés mandar llevarme
A Sepúlveda? ¿Partiera
Yo? Jamás, y eso que todo
Aquí, todo me atormenta.
Persuadiré a Bonifaz.
Jimén y su prima llegan.
Escena III

HONORIA, JIMÉN, una Criada, DESIDERIA.

HONORIA

(A la Criada.)

Sí, sí: que con todo espacio
Venga Bonifaz: me agradan
Sus visitas... cual me enfadan

(A JIMÉN.)

Las de convento y palacio.

(La criada quita a HONORIA el velo y se retira.)

A la Infanta y a las monjas

(A DESIDERIA.)

Vimos.
DESIDERIA
¿Y a la Reina?
HONORIA
No:
Un palaciego salió,
Y en medio de mil lisonjas
Dijo que a su alteza era
Imposible recibirme;
Que enviaría a decirme
Cuándo, y su silla o litera
Para ir.
JIMÉN
Don Lope de Utiel
Fue.
DESIDERIA
¿Te recibió la Infanta
Bien?
HONORIA
¿Pues no? Si es una santa
Princesa Doña Isabel:
Admira al mozo y al viejo
Su virtud y discreción.
JIMÉN
Deja esa conversación.
HONORIA
Se acabó, Jimén; la dejo,
DESIDERIA
Si otra de más importancia
Vais a emprender...
JIMÉN
Sí, de mucha.
DESIDERIA
Me voy: hablad sin escucha.
JIMÉN
No, no salgáis de la estancia.
DESIDERIA
¿Les habrá dado materia

(Aparte desviándose a un lado.)

De disgusto la visita?
HONORIA
Jimén, ¿qué hay?
JIMÉN

(En voz baja.)

Honoria, evita
El hablar con Desideria
Sobre aquella indicación
De la Infanta.
HONORIA
Y yo ¿qué pierdo
Con que lo sepa? Recuerdo
Enterita la expresión.
«Ya que no tenéis malicia,
Dijo, portaos de modo
Que, como yo, el pueblo todo
También os haga justicia.»
JIMÉN
Pues tiene su fundamento
Advertencia tan enfática.
Recuerda luego ¡qué plática
Sufrimos en el convento!
HONORIA
Estuvo la madre Cruz
Aún más cansada que estila,
Con la eterna retahíla
De: «Dios os preste su luz,
Presérveos de toda mengua
Su santo conocimiento,
Y líbreos de un juramento
Falso y una mala lengua.»
Pero, señor, porque habito
Contigo, ¿pueden culparnos?
Habernos amado, amarnos,
¿Es por ventura delito?

(DESIDERIA se retira.)

JIMÉN
Y dime, ángel de candor,
¿Piensas que el mundo comprende
Cómo a entrambos nos defiende
Nuestro amor del mismo amor?
A una pasión permitir
En nuestro pecho la entrada,
Y por una ley sagrada
Tenerla que reprimir,
Y hacer en bárbara guerra
Que el rebelde corazón
Arrojara la porción
Que le prestaba la tierra,
¿Es tan fácil sacrificio,
Que posible se contemple
Por espíritus de temple
Medio entre virtud y vicio?
No: palma tan meritoria
La negarán suspicaces
Cuantos fueren incapaces
De imitar nuestra victoria.
HONORIA
¿Qué importa si yo la vía
Del bien impávida sigo,
Y tengo a Dios por testigo
y a mi conciencia por guía?
No repitas el capítulo
De cargos que refuté
Al tiempo que recobré
Mi condición y mi título.
Dijiste que a no habitar
Los dos casa diferente,
Iba en nuestra fama el diente
La murmuración a hincar;
Y de modo asegurarme
De su garra pretendiste,
Que sin compasión quisiste
De tu presencia privarme
Sin fruto, pues no hay poder
Con que al vulgo restringir
La libertad de mentir
Ni el deleite de morder.
Desideria o Garcillán
Nuestro afecto revelaron,
O más bien lo publicaron
Nuestros ojos sin guardián;
Y así resistí y resisto
A tus ruegos sempiternos:
Cuanto perdamos de vernos,
Ha de dársenos por visto.
Dichosa yo en tal estado
Seguir en él me propongo:
El honor tuyo, supongo
No será más delicado.
JIMÉN
¿Y es justo, siendo mentira,
Exponerme a ocasionar
Que me puedan achacar
Una interesada mira?
HONORIA
¿Cuál?
JIMÉN
Pensarán que dependo
De ti.
HONORIA
¿Y bien?
JIMÉN
Que mi hospedaje
Se parece a un pupilaje.
En fin...
HONORIA
¿Eso irán diciendo?
Toléralo, aunque batalles
Con tu honradísimo orgullo,
Como sufro sin murmullo
Que aquel secreto me calles.
Y al fin, si tendrán razón.
Sí tal; yo no lo recato:
Por sujetarte, dilato
Hacerte una donación.
Si yo te enriquezco, dejas
De verme diariamente,
Y aun veo, si habla la gente,
Que de Segovia te alejas.
La oferta testamentaria
Que abandonó a mi querer
Mi buen padre, es menester
Que te sea necesaria.
No lo es aún: ten paciencia.
Si precisa la contemplo,
Si te casas, por ejemplo,
Cesará tu dependencia.
JIMÉN
¡Yo casarme, Honoria! Arguyo
Que olvidas lo que juré.
Yo sólo me casaré
Por gusto y servicio tuyo.
HONORIA
Yo de tu promesa en pos,
Yo en premio de ella, me obligo,
Ya que no viva contigo,
A guardarme para Dios;
Y si violencias o dolo
No me hacen la vida amarga,
Sólo la codicio larga
Para existir por ti solo.
Imítame tú a despecho
De necios o maldicientes:
Si de ellos herir te sientes,
Huye y ven bajo este techo
Que por asilo seguro
La paz doméstica elige:
Aquí la virtud erige
Aras al afecto puro.
Puro, sí; que destinadas,
JIMÉN
Nuestras almas fueron
A unirse; y cuando se vieron,
Una a otra desaladas
Se vinieron a arrojar;
Y al ceder su amor fogoso,
La amistad forma el reposo
En que han debido parar.
Hay sobre el piso convexo
Que forma el globo terrestre,
Hay quien por obra demuestre
Que no tiene el alma sexo.
Y si al girar en sus gonces
Por ti la puerta del ser
Nacieras cual yo mujer,
Lo mismo te amara entonces.
Así mi pecho se ufana
De sentirse palpitante
Con la viveza de amante,
Con la blandura de hermana.
JIMÉN
Basta ya, luz de los ojos
Que en ti se ceban sedientos:
Tú elevas mis pensamientos,
Cobardes antes y flojos.
Ceda el pundonor mundano
A virtud más eminente:
Cuando contemplo tu frente,
Cuando te estrecho esta mano,

(Bésasela)

¿Cómo entrar en tu mansión,
Cómo llegar a mi oído
Pudiera el sordo zumbido
De la voz de la opinión?
En tal bienaventuranza,
En este goce inefable,
Si el corazón insaciable
Algo a pretender alcanza,
Sería mi único anhelo,
Por no ver mi bien cesar,
Morir en él para entrar
Desde un cielo en otro cielo.
Escena IV

DESIDERIA, HONORIA, JIMÉN.

DESIDERIA
Perdonad la distracción
Que a causaros he venido.
Don Lope Utiel me ha pedido

(A JIMÉN.)

Que os diga si la atención
Tendréis de oírle un instante.
JIMÉN
¿Don Lope?
HONORIA
Ve con presteza;
Quizá le envía su alteza.
DESIDERIA
Con recado terminante
De la Reina viene.
JIMÉN
Acudo
A saber qué se nos manda.
HONORIA
Sí, no te detengas, anda.

(Vase JIMÉN.)

Escena V

DESIDERIA, HONORIA.

(Va anocheciendo.)

DESIDERIA
Semblante menos ceñudo
Te advierto ya. ¿Se disipa
La seriedad que trajiste?
HONORIA
Cualquiera pesar de un triste
Mengua si se participa...
DESIDERIA
Con un primo: ya.
HONORIA
Un asunto
Quisiérate consultar
Que dejamos por tocar.
DESIDERIA
Sí, nunca salís de un punto.
HONORIA
Se trata de la persona
Que para ser abadesa
Debo designar en esa
Fundación, como patrona.
Tú que a las monjas conoces
Cual yo, pues las has tratado,
¿Propusieras al prelado
A la madre Ana Quincoces?
DESIDERIA
Para gobernar se pinta
Sola en su cargo interino;
Sin embargo, yo me inclino
A otra elección muy distinta.
Cuando una comunidad
Se funda, siempre se cuenta
Con que hija, amiga o parienta
Se lleve esa dignidad;
Y no faltará en Segovia
Muy a propósito alguna
Que, bien porque la fortuna
La destituyó de novio,
Bien porque a las repetidas
Voces del Señor atienda
Solícita, y ser pretenda
Una de las escogidas,
Tomará de buena gana
Por la prelacía el velo,
Y desplegará más celo
Que puede una pobre anciana.
Una joven hermosura
Capaz de amar con ardor
Su deber y al Criador
En vez de la criatura,
Me parece en sí juntar,
A lo que puedo entender,
Cuanto cabe para hacer
Una prelada ejemplar.
HONORIA
Lo mismo digo; y no es cosa
De dejar que me la roben,
Si sabes de alguna joven
Así para religiosa.
DESIDERIA
Tal vez.
HONORIA
¿Quién es?
DESIDERIA
Por las señas,
A quién aludo verás.
HONORIA
Dí el nombre.
DESIDERIA
Tú lo dirás.
HONORIA
Señala, ya que te empeñas.
DESIDERIA
Es una que goza el don
De una extrema candidez,
Y a la moral rigidez
Debe una satisfacción.
HONORIA
¿Una muchacha?
DESIDERIA
Pues: una
Que, por esa tiranía
Del qué dirán, debería
Acordarse de su cuna.
HONORIA
Ya.
DESIDERIA
Pues: una que al abrir
Los ojos, verá espantada
Que está de escollos cercada
De que no puede salir,
Que al mar que la asalta rudo
Soltó ella el soplo del austro;
Que sólo la salva un claustro;
Que... ¿Sabes a quién aludo?
HONORIA
Amiga, el rumbo perdí
En la borrasca alegórica.
Declárame sin retórica
Si tratas quizá de ti.
DESIDERIA
¿De mí? Llevo una lección
Que en verdad no la esperaba.
Creí que te retrataba
A ti, facción por facción.
HONORIA
¿Quién me impone a mí el deber
De entrar en un monasterio?
¿Por qué culpa? Esto es ya serio.
DESIDERIA
¿Por qué has llegado a entender
Tú que yo lo necesite?
HONORIA
Perdona mi arranque arisco:
Fue...
DESIDERIA
Ser de origen morisco
No es óbice que me quite
Amar a cualquier cristiano;
Y a ser de él correspondida
No hay parentesco que impida
Que pueda darle la mano.
HONORIA
Deja ese entrecejo torvo,
Mujer; que harás maliciar
Que ya principiaste a amar
y yo te sirvo de estorbo.
DESIDERIA
¿Estorbo? ¿De dónde infieres?...
Escena VI

BONIFAZ, dichas.

BONIFAZ
El santo de los cobardes
Me socorra. -Buenas tardes,
O buenos anocheceres.
HONORIA
¡Bonifaz! ¡Tú aquí!
BONIFAZ
Yo mismo.
Del alcázar vengo, y traigo
Tal prisa, que a un tris me caigo
Y en las gradas me descrismo.
Salvadme.
HONORIA
¿Qué te alborota,
Buen Bonifaz? Yo te ofrezco...
BONIFAZ
¡Yo bueno! ¡Yo que merezco
Estar en una picota!
HONORIA
¿Tú?
BONIFAZ
Yo: un hombre de pericia
Me acaba de hacer patente
Que soy un gran delincuente,
Sin tener de ello noticia;
Y que si al buscarme un juez,
Tú (digo, vos), vos... me fallas,
Colearé de las agallas
En el aire como el pez.
HONORIA
¿Qué ocurre?
BONIFAZ
¿Qué ha de ocurrir?
Que por ser yo tan babieca,
Tomé de Gil Raspaseca
Unos pliegos al venir,
Los que me rogó el truhán
Que entregara en propia mano
A un señorón segoviano
Que llaman Don Rui Beltrán.
DESIDERIA
El secuaz de Don Alonso.
HONORIA
Hombre temible.
BONIFAZ
Por cuyo
Temor a un agente suyo
Pueden cantarle un responso.
DESIDERIA
A más de uno han castigado
Ya.
HONORIA
Si Rui Beltrán no aboga
Por ellos...
BONIFAZ
Siempre la soga
Quiebra por lo más delgado.
Yo, ajeno de todo, busco
A mi hombre: había salido,
Al alcázar dirigido;
Voy al alcázar; me ofusco
Entre tanto personaje,
Y digo a cuantos encuentro:
«Don Rui Beltrán ¿está dentro?
Porque le traigo un mensaje.»
Unos, como con enojo,
Miran, bufan y se largan;
Otros, como que me encargan
Silencio, guiñando el ojo.
Hallo por fin en efecto
Al Don Rui tan deseado:
Nos apartamos a un lado;
Me habla al pronto circunspecto;
Pero apenas en la sarta
De preguntas que dirige
Respondo que a todos dije
Que le traía la carta,
¡Huy! fue tal su indignación,
Que a ser menos diligente
Yo, me deja sin un diente
Allí de un sornavirón.
Y vi entonces, al compás
De sus ternos escapando,
Que era del contrario bando.
Ese hombre de Barrabás;
Que he sido sin advertirlo
Traidor a la real corona,
Y que el Don Rui me abandona
Porque canté como un mirlo.
Condesa de Valabril,
A quien sin querer tuteo,
Guárdame de un lance feo
En cualquier chiribitil;
Que si en dos riesgos me quiso
Poner mi bachillería,
Antes con ella te había
Salvado de un compromiso.
HONORIA
Gracias: de cualquiera suerte,
Te tuviera y tendré oculto.
BONIFAZ
Y perdóname el insulto
Del tú.
DESIDERIA
¿Qué ha de agradecerte
Honoria.
BONIFAZ
Mientras andaba
Dando en el alcázar vueltas,
Por unas palabras sueltas
Que oí, vi que se trataba
De ti.
HONORIA
¿De mí?
BONIFAZ
En un corrillo
De unos cuantos mozalbetes.
DESIDERIA
¿Qué decían?
BONIFAZ

(A HONORIA.)

¿Me prometes
No enfadarte?
HONORIA
Sé sencillo:
Dinos...
BONIFAZ
Es que tal maldad
No le ocurre a Belcebú.
DESIDERIA
¿Y es?
BONIFAZ
Que dais Jimén y tú
Escándalo en la ciudad.
HONORIA
¡Escándalo!
DESIDERIA
¿Dicen eso?
BONIFAZ
Angelitos patizambos
Les mueven la lengua. -Que ambos
Viváis aquí ¿es un exceso?
HONORIA
¿Luego hasta con ignominia
Nos tratan ya?
BONIFAZ
. «Les agravia
Quien piensa mal,» dije; «rabia
Es todo, y no más, inquinia.
Que al heredar ella el feudo
Se amaban... ¡Valiente oprobio!
Se quisieron a lo novio,
Y se quieren a lo deudo.
Que algo hay en casa que tire
A Jimén, pues nunca sale.
Y Desideria, ¿no vale
La pena de que la mire?»
DESIDERIA
¿Eso has dicho?
BONIFAZ
Inspiración.
Grande fue: ¿verdad?
DESIDERIA
¡Qué flujo:
De hablar!
BONIFAZ
Pues mira, produjo
Efecto la insinuación.
DESIDERIA
¿Efecto?
BONIFAZ
Y de magnitud.
HONORIA
Fuiste sobrado atrevido
En fingir...
BONIFAZ
Pero he fingido
Con verosimilitud.
HONORIA
Permite que te recuerde...
DESIDERIA
Te he dicho...
BONIFAZ

(A HONORIA.)

¿También me acosas?
¡Eh! no seáis melindrosas:
Tú ganas, y ésta no pierde.
DESIDERIA
¿Y mi crédito? Un embuste
¿Ha de hacérmelo arriesgar?
BONIFAZ
Vamos, que lo regular
Es...
HONORIA
¿Qué?
BONIFAZ
. Que Jimén le guste.
DESIDERIA
¿A mí?
HONORIA
¿A Desideria?
BONIFAZ
Puedo
Engañarme; pero el trato,
El...
DESIDERIA
Eres un mentecato.
BONIFAZ
Quizá.
DESIDERIA
Un idiota.
BONIFAZ
Concedo.
DESIDERIA
Un hablador.
BONIFAZ
No te azores,
Y véase si hay error,
Juzgando de lo interior
Por señales exteriores.
Dime tú... o decidme vos

(A HONORIA.)

Qué hay: la verdad pura y tersa.
Mi antigua novia, ¿conversa
Con Jimén a gusto?
DESIDERIA
Adiós.
Voy a preparar un cuarto
Donde ese necio se esconda.
BONIFAZ
Espérate a que responda.

(Deteniendo a DESIDERIA.)

DESIDERIA
Apártate...
BONIFAZ
No me aparto.
Más: ¿no es justo se cavile,
Al verla con relumbrones
En casa, que habrá razones,
Para que se emperejile?
DESIDERIA
Honoria me está mandando,
Sin cesar que me aderece.
HONORIA
¡Oh! y en eso se obedece
Puntualmente lo que mando.
BONIFAZ
Más: es de tal calidad
La amiguita (y no se enoje),
Que es fácil que se le antoje
Bien de ajena propiedad.
DESIDERIA
¡Que oigas a un loco villano!...
BONIFAZ
Más: ella debe atender
A sí, pues tú no has de ser
El perro del hortelano.
HONORIA
Luego...
BONIFAZ
Más (y de los mases
Aquí va el de más valor):
Ganará mucho tu honor
En que con Jimén la cases.
HONORIA
¡Casarla!
BONIFAZ
. Porque se evite
La común vocinglería.
A las dos os convenía;
Con que... ¿cuál es mi escondite?
HONORIA
¿Lleva eso alguna vislumbre

(Asiendo de la mano a DESIDERIA y apartándose con ella a un lado.)

De verdad? Habla sincera.
Responde.
DESIDERIA
Para ti, ¿fuera
Una grande pesadumbre?
HONORIA
Fuera tan duro tormento,
Fuera tan cruda agonía,
Que no la resistiría.
DESIDERIA
Pues, mujer, mucho lo siento.
HONORIA
¿Le amas?
DESIDERIA
Oye con templanza.
Iba a decir que no sé
Qué prueba te ofreceré
Que me sirva de fianza.
Para que quedes en paz,
¿Qué se te ocurre mandarme?
HONORIA
Casar con otro.
DESIDERIA
¡Casarme!
Cuando tú. -Ven, Bonifaz.

(Vanse los dos.)

Escena VII
HONORIA
Le ama. -¡Y yo no lo advertía!
No, que en mi dulce bonanza
Me cegó la confianza
Y confié en demasía.
¡Le ama! -Es una alevosía.
Me debe ella respetar;
Debe, pues yo del altar
No espero la bendición,
Dejarme por compasión
Libre de celos amar.
Pero el interés villano
Me responderá soberbio
Con ese vulgar proverbio
Del perro del hortelano.
Mío es Jimén: si su mano
Me deniega la fortuna,
Basta que amor nos reúna;
Yo su promesa admití:
Su corazón para mí,
Su mano para ninguna.
¿Para ninguna? ¿Podrá
Jimén cumplir lo jurado?
Hasta ahora no he dudado:
¿Por qué, pues, recelo ya?
Otra le ama: lo sabrá,
Querrá agradecido ser,
Él es hombre, ella mujer,
Yo prima... ¡Ay Dios! Me estoy viendo
Sufrir el martirio horrendo
De envidiar y aborrecer.
¿Qué procedimiento es ese?
¿Manda eso la amistad? ¿Mándalo
El honor? -Ya: doy escándalo;
Mi amiga quiere que cese.
Pues cuidado no le pese
La caridad. -¡Oh! no tal;
Jimén ha de ser leal:
Yo lo conozco por mí.
No la querrá, no; y así
¿Qué me importa una rival?
¡Mas ¿y el empeño cruel
Con que en mí cebarse anhela
Esa voraz sanguijuela
Pegada siempre a mi piel?
Nada: yo le haré un papel
De una donación; reciba
De mí esta merced, y viva
Donde nada menos eche,
Ni a mí ni a Jimén aceche,
Ni sepa de él ni le escriba.
Escena VIII

JIMÉN, DON LOPE; dos pajes que sacan luces; HONORIA.

LOPE
Esto hay.

(Aparte a JIMÉN al salir.)

JIMÉN
Era natural.
Honoria, por ti Don Lope
Viene.
HONORIA
Enhorabuena sea.
LOPE
Condesa, quiere esta noche
Veros la Reina, y me manda
Que os acompañe en su nombre.
Tenéis su litera pronta.
HONORIA
Agradezco sus favores,
JIMÉN
¡Hola!

(Llamando.)

HONORIA
¿Sólo vos me habéis
De acompañar?
LOPE
Se supone
Que irá con vos una dueña.
HONORIA
¿Y nadie más?
LOPE
Mil perdones.
Esa pregunta

(Habla aparte a HONORIA.)

Escena IX

DESIDERIA, una criada, HONORIA, JIMÉN, DON LOPE.

DESIDERIA
¿Quién llama?
JIMÉN
La Condesa se dispone

(A DESIDERIA y a la criada o dueña.)

A salir.
HONORIA

(A DON LOPE.)

Hablad.
LOPE
Señora,
Vuestro primo se conoce
Que se olvida de informaros
De los usos de la corte.
HONORIA
Soy yo quien no los aprende,
No obstante que se me informe.
LOPE
No hacéis bien. Mirad: la Reina
Se negó a veros...
HONORIA
¡Negose
Decís!
LOPE
Se negó, repito,
Porque iba con vos entonces
Don Jimén.
HONORIA
¿Qué me anunciáis?
LOPE
Y extraño en verdad que ignore
Que no parecéis bien juntos
En todas las ocasiones.
HONORIA
Él antes me lo previno,
Y yo...
LOPE
Debéis ser más dócil.
Esto por mi boca os dice
La Reina, y cumplo sus órdenes.
HONORIA
¡La Reina! (Aparte.) ¡Otra nueva afrenta!
LOPE
. Oíd las insinuaciones
De Jimén en adelante,
Y ahora vamos.
HONORIA
Disponte
Para acompañarme tú,

(A DESIDERIA.)

Si gustas.
DESIDERIA
¿Yo? Unas labores
Quería concluir.
HONORIA
¡Ah!
(Aparte. ¿Se quedará por él?) Oye,
Jimén: veo que te debo

(Hablan aparte los dos.)

Mil sacrificios enormes,
Porque me has cumplido mil
Antojos que eran errores:
Haz el último.
JIMÉN
¿Y es?
HONORIA
Haz
Que a Sepúlveda se torne
Con Bonifaz Desideria:
Irá colmada de dones
Míos.
JIMÉN
Pero...
HONORIA
A ti y a mí
Nos importa. -Adiós, señores.

(Hace una seña a la criada, y se va con DON LOPE y con ella.)

Escena X

DESIDERIA, JIMÉN.

JIMÉN

(Aparte.)

¡Despedir a esta mujer!
¡En buen empeño me pone!
DESIDERIA
¿Se ofrece algo que decirme
De parte de vuestra noble
Prima?
JIMÉN
¡Eh!...
DESIDERIA
Sí habrá, sí, pues hemos
Tenido contestaciones.
JIMÉN
¿Se puede saber la causa?
DESIDERIA
Era de interés muy pobre:
Se trató de mí.
JIMÉN
Pues era
Interés de los mayores.
¿Por qué ha sido la cuestión?
DESIDERIA
Porque Honoria se propone
Darme estado, y yo le digo
Que...
JIMÉN
¿Qué?
DESIDERIA
Que no se incomode;
Que sigo el ejemplo vuestro;
Que mientras no se despose
Ella, y mientras no caséis
Vos, no quiero relaciones.
JIMÉN
Bien dicho. Ella ¿manda en vos?
El día que se os antoje
Podéis volver a Sepúlveda.
DESIDERIA
Cierto, no hay quien me lo estorbe.
JIMÉN
Y en verdad, aquí debéis
Sufrir hartos sinsabores.
DESIDERIA
Más que pensáis.
JIMÉN
Ver a Honoria.
Cercada de adoraciones
Y obsequios, mientras que vos...
DESIDERIA
Astro de luces menores,
Desaparezco a su vista.
JIMÉN
Allá en Sepúlveda...
DESIDERIA
Dóblese
Esa hoja: todo menos
Volver a pisar terrones.
En casa de los amigos,
Si hay causas que desazonen,
Las hay de consuelo.
JIMÉN
¿Acaso
Tenéis en Segovia amores?
DESIDERIA
Hay mil obstáculos. ¿Quién
Ha de querer a una joven
De sangre infiel?
JIMÉN
Buena sangre
Tiene quien tiene buen porte.
DESIDERIA
La falta de hacienda...
JIMÉN
Honoria
Va a daros un rico dote.
DESIDERIA
¡Oiga! ¿Sí?
JIMÉN
Lo ha prometido;
Lo sé.
DESIDERIA
Dios la galardone.
Es un gran favor.
JIMÉN
Que debe
Pagarse.
DESIDERIA
Estoy tan conforme,
Que ya tal vez lo he pagado
Con más que le corresponde.
JIMÉN
¿Con qué?
DESIDERIA
Con un sacrificio
De aquellos de primer orden.
JIMÉN
¿Cuál es?
DESIDERIA
Callar un secreto,
Seguir vuestras intenciones.
JIMÉN
¿Un secreto?
DESIDERIA
Vuestro.
JIMÉN
¿Mío?
DESIDERIA
Ya os asoman los colores.
No hay por qué: no puede haber
Un rasgo que más os honre.
JIMÉN
¿Qué queréis decir?
DESIDERIA
Que oí
Lo que con un sacerdote
Y un escribano en Aranda
Tratasteis el diez o el once
Del mes pasado.
JIMÉN
¿Es posible?
¡Desideria! ¿mis acciones
Andáis espiando?
DESIDERIA
Pché;
Soy mujer: esto me abone
O disculpe el ser curiosa.
JIMÉN
¡Por Dios, que!...
DESIDERIA
Hablabais a voces.
Y se leyó tantas veces
Aquella carta del Conde,
Que pude tomar la pluma,
Y, con mil interrupciones
Y enmiendas, copiar lo escrito.
JIMÉN
¿Copiarlo?
DESIDERIA
Ya se supone
Que de malísima letra:
La mía. A ver si está acorde.

(Saca un papel.)

JIMÉN
¡Cielos!
DESIDERIA

(Lee.)

«Hija mía, firmado ya mi testamento, con arreglo a la generosidad de Jimén, te dirijo esta carta para que sepas que voy a morir en medio de una cruel incertidumbre. Si tu madre fue esposa leal, yo he sido injusto contigo separándote de mi lado; si fue culpable, no deberías tú heredar ni transmitir mi nombre. No pretendo forzar tu voluntad; pero si quieres cumplir el último deseo de un anciano pundonoroso, renuncia a la grandeza de tu estado, sé religiosa.»

¿Dice así?
JIMÉN
Así dice.
DESIDERIA
Me alegro. Este papelote
ya, para que no digáis
Que merece se le corte
La mano a toda mujer
Que sabe escribir... se rompe.

(Rasga el papel.)

JIMÉN
Gracias, Desideria.
DESIDERIA
Amigo,
vos me dais tales lecciones
De nobleza, que obligáis
A que hasta en ella se os copie
Digo, ¡perdéis un condado
por no privaros del goce
De ver a Honoria! Es sublime
Heroísmo... con un toque
De simplicidad.
JIMÉN
Señora,
Basta.
DESIDERIA
Pero aunque os elogie
Como caballero, como
Cristiano temo os acose
Algún escrúpulo.
JIMÉN
A mí...
DESIDERIA
Lo que in articulo mortis
Ruega un padre, ciertamente
Que lleva carácter de orden.
JIMÉN
No tanto, no.
DESIDERIA
Confesad
Que al dictar esos renglones
El moribundo, dijisteis
Vos para vuestro capote:
«Cuando los lea la hija,
Se hace religiosa al golpe
Y heredo el vínculo, aunque ella
Todo lo libre se apropie.»
Resulta hija la misma
Que amabais para consorte:
¡Aquí el apuro!
JIMÉN
Si a Honoria
Muestro el papel...
DESIDERIA
Acabose
Para ella la paz: la lucha
Entre sus obligaciones
Y su amor fuera cruel,
Cierto. Acaso los fervores
Amorosos de uno y otro
Con el tiempo se aminoren:
Entonces será ocasión
De dar la carta y de que obre;
Mientras tanto hacéis muy bien
En rogar a vuestros cómplices
Que callen, y callar vos.
Con oro y buenas razones
Ganasteis notario y clérigo:
Don Jimén, ¿de qué resorte
Os valdréis para evitar
Que mi lengua se desboque?
JIMÉN
Amiga de Honoria sois,
Y no ignoraréis que correr,
Acerca de ella y de mí
Bien injuriosos rumores:
Divulgada esa noticia,
Ya veis que fueron atroces
Las sospechas; no querréis,
Que viles suposiciones
La infamen. Vos sois testigo...
DESIDERIA
De que sois acreedores
Entrambos a que por mártires
Del fino amor se os corone.
Por mártir yo del silencio,
¿Puedo imponer condiciones?
JIMÉN
Decid.
DESIDERIA
Si Honoria se empeña
En que de aquí desaloje,
Prometedme interceder
Para que el fallo revoque.
JIMÉN
Lo prometo. ¿Exigís más?
DESIDERIA
¡Oh! las consideraciones
Que a la que guarda un secreto
Se deben, se presuponen.
Jimén me protegerá
Cuando yo su auxilio implore;
Jimén, cuando yo y Honoria
Tengamos nuestras cuestiones,
Pondrase de parte mía
(Si es razón que se coloque),
Y abrazará algún consejo
Mío que a su bien importe.
JIMÉN
¿Queréis que sea un esclavo
Temeroso del azote?
DESIDERIA
Quiero que Jimén su honor
Y su libertad recobre.
JIMÉN
¿Su honor?
DESIDERIA
Que sus compañeros.
Y amigos no le abochornen.
JIMÉN
¡Cómo!
DESIDERIA
Que no se le llame
Entre viejos y entre jóvenes
El galán pupilo, el digno
Modelo de segundones,
El penitente de amor
Y qué sé yo cuántos motes.
JIMÉN
Desideria, si sabéis
Tanto, sabréis que mi estoque
Ha dejado escarmentados
También a los mofadores.
DESIDERIA
Pero con las mofadoras
No se puede.
JIMÉN
Que se mofen.
DESIDERIA
Todos callan si hacéis caso
De mis amonestaciones.
JIMÉN
No cuidéis tanto de mí,
Que riñamos a la postre.
DESIDERIA
¿Reñir? ¡Ingrato! Mas no;
Vuestro corazón es noble,
Y en fin, que me agradezcáis
O no mis disposiciones,
Yo las he de proseguir
Hasta que por ellas logre
Que os veáis libre, estimado
De todos, feliz... y Conde.
JIMÉN
¡Conde! ¿Y Honoria? ¿Y mi amor?
DESIDERIA
Dejaos de exclamaciones.
JIMÉN
¡Oh! yo me propongo hacéroslas
Creer.
DESIDERIA
Vos, Jimén, sois hombre:
De cuanto el hombre proponga,
Dios y la mujer disponen.

(Vase.)

Escena XI
JIMÉN
¿Qué es esto? ¿es amistad, amor o envidia?
Ni yo lo sé, ni descubrirlo intento:
Ver usurpado mi secreto siento;
Pero sin fruto Desideria lidia.
Todo cuanto me cerca, todo insidia
Un cariño que en sí vive contento;
La malicia lo empana con su aliento;
Lazos ya le prepara la perfidia.
Mas ¿por qué justa ley tiene proscrito
El mundo nuestro amor y la mudanza
Me impone por deber a voz en grito?
Señor, cuyo saber todo lo alcanza,
Dime tú en duda igual, di si es delito
Amar a una mujer sin esperanza.

Acto tercero

Habitación de JIMÉN en casa de HONORIA. En el fondo la puerta de entrada; a la derecha del espectador la puerta de un dormitorio, y más arriba una mesa o bufete; a la izquierda un balcón, y un biombo formando ángulo saliente entre el balcón y la puerta de entrada. El techo, todo de madera, compartido en casetones o cuadros, uno de los cuales es un ventanillo, cerrado con una portezuela. Es de noche y la pieza está a obscuras.

Escena primera

HONORIA, que sale en traje de recogerse, con una luz en la mano y pisando con sigilo; después JIMÉN.

HONORIA
No me engañé: descansará sin duda;
Cerrado tiene ya su dormitorio.
Sí: mañana Jimén verá el escrito
Que con furtiva mano aquí depongo.
Tiempo es ya por mi mal de que se cumpla
La voluntad de un padre.

(Va a dejar el papel en una mesa y se detiene al sentir a JIMÉN.)

JIMÉN
Pasos oigo.

(Asomándose a la puerta de su alcoba y saliendo al conocer a HONORIA.)

¿Quién es? -¡Honoria!
HONORIA
¡Ay Dios!

(Llena de turbación, trata de ocultar el papel y se le cae al suelo.)

JIMÉN
En estas horas
Que te llaman al plácido reposo,
¿A qué vienes aquí? ¿Qué pliego es ese
Que tratas de ocultar? Cayó. ¿Lo tomo?
HONORIA
Para ti lo escribí. Si has de leerlo,
No en mi presencia. Adiós.
JIMÉN
¡Ídolo hermoso!

(Viendo el papel y deteniéndola.)

Detente, que ya entiendo... sí, ya he visto
Lo que has trazado en él. No me sonrojo
De admitir este don: al hombre nunca
Cubrirle debe de vergüenza el rostro
Una merced de amor.
HONORIA
Eres ya rico;
Satisfechos, Jimén, dejo tus votos.
Hoy por última vez morada tuya
Este asilo será tan venturoso:
Quiérelo así la Reina; así me dice
Que lo manda mi honor y mi decoro.
JIMÉN
¿La Reina?
HONORIA
Una región desconocida,
Un mundo que contemplo con asombro,
Me descubrió su voz: en ese mundo,
Contra el cual combatir es peligroso,
Consiste la virtud en la cautela,
Y es delito la falta de rebozo,
La ingenuidad inútil o nociva,
La verdad nada, la apariencia todo.
Callado nuestro amor, lícito fuera;
Reos de haberle descubierto somos,
Y es fuerza para amarnos todavía
Que uno haya de vivir distante de otro.
JIMÉN
Modera tu pesar, dueño querido:
No porque nos separen queda roto
El tierno lazo que nos une. El mundo
Que reclama un esfuerzo tan penoso,
Harta razón para exigirlo tiene:
La voz de la experiencia habla en su abono.
¿Qué hallarás en Castilla si diriges
Una mirada perspicaz en torno?
Raudal de corrupción pujante brota
Bajo las gradas del augusto solio,
Que las chozas y alcázares inunda,
Y aun salpica el altar de cieno hediondo.
Cuando del regio tálamo los velos
Arrastra la malicia por el lodo,
¿Cómo cabe esperar que se establezca
Privilegio especial para nosotros?
No quiso el cielo que visible al hombre
Pudiera ser del corazón el fondo:
Yerran los que tan mal juzgan del nuestro;
Pero es error que se repite poco.
HONORIA
¡Ojalá que a mi vista fuera dado
Penetrar en tu pecho misterioso!
Comprendería entonces cómo puedes
Un lenguaje emplear declamatorio
Cuando me dejas ¡ay!, cuando obedeces
Un precepto tiránico y odioso,
Que arrancar a tu labio debería
No más que acentos de dolor y enojo.
Tú no sabes amar cual yo te amo.
JIMÉN
¿Qué hablas de más amor? ¿Qué de abandono?
Me verás en tu calle cada día
Regir ufano mi alazán fogoso:
En la corte, en la iglesia, en tu sarao
Me encontrarás también: siempre que el soplo
De la calumnia emponzoñar no pueda
La expresión de la fe con que te adoro,
Mira en tu alrededor; no estará lejos
De ti Jimén, en tu beldad absorto.
Caballero nací, viví soldado,
Y al numen del honor la frente doblo:
De una separación que la honra libra
Y deja a mi querer su casto logro,
No me puedo quejar. Tú que lanzada
Del paternal alcázar ostentoso,
Flor solitaria, cándida creciste
Bajo las ramas de la vid y el pobo;
Tú cuyo espejo allí desde la cuna
Fue la virtud, la sencillez tu adorno,
Aunque ames tanto como yo, no debes
Ni pudieras amar del mismo modo.
Sin miedo tú del qué dirán te ríes,
Tranquila con el noble testimonio
Que la conciencia da; yo no, bien mío:
Para mí la opinión es un tesoro
Cuyo valor a inestimable suben
Pérdida fácil y difícil cobro.
HONORIA
Tú más noble serás, yo más amante,
Y es el único timbre que ambiciono.
JIMÉN
Dividirlo conmigo necesitas;
De merecerlo bien me vanaglorio.
Yo de cada capricho de los tuyos
(Perdón te pido porque así los nombro),
De cada inocentísimo deseo
Para la fama tuya pernicioso,
Yo el inmediato efecto presentía;
Yo lo pronosticaba, y en mi apoyo,
Del amor a las artes acudiendo,
Luchar quería contra ti brioso.
¡Ay! en vano: a un acento, a una mirada,
Mi razón ofrecía por despojo
Las armas a tus pies, y el caballero
En ciego amante se trocaba sólo.
Por fin, al culto fiel de tu hermosura
Me puedo consagrar con desahogo:
Un muro entre los dos alce el respeto,
Y por la inmensa redondez del globo
Vuele después la fama del cariño
Que obsequios mil difundirán famoso.
De tus colores sacaré libreas,
Entallado tu nombre en letras de oro
Mi escudo lucirá, y en un torneo
A donde acudan de país remoto
Cien guerreros de prez, el brazo mío
Siempre por ti lidiando victorioso,
A todo paladín que lid me ofrezca
Le hará rodar por el menudo polvo,
Si de virtud y de beldad la palma
Niega a tu corazón, niega a tus ojos.
Pide mi vida, mi ventura pide:
Si importan a tu honor, te las inmolo.
HONORIA
Quietud y obscuridad es lo que quiero,
No servicios brillantes y ruidosos:
Aldeana primero que señora,
Con el retiro y el silencio gozo;
Y si alguna merced por despedida
Pretendiera de ti, de precio corto
Fuera no más.
JIMÉN
¡Oh! dila!
HONORIA
Desideria
Ya no me inspira ni temor ni encono.
Aunque te ame...
JIMÉN
¿Tú crees?...
HONORIA
Nada importa.
De mi primer impulso me abochorno.
Ruines los celos son: si yo los tengo,
Nobles los he de hacer y generosos.
JIMÉN
No cabe amor en Desideria: envidia
Tan solo sentirá.
HONORIA
Yo lo supongo
Envidió a los principios mi atavío;
Mi fortuna después; más ambicioso
Luego su corazón, que solamente
Creo que se deleita con el robo,
Por envidia es quizá de que me ames,
Capaz de amarte con ahínco loco.
Sea: lícito le es, ¡por mi desgracia
Más lícito que a mí! No me alboroto
Ya por su inclinación: conmigo viva.
El obsequio, Jimén, satisfactorio
Más quizá para mí que un sacrificio
De resolver y ejecutar costoso,
Sería...
JIMÉN
¿Cuál?
HONORIA
Que revelar quisieras
Aquel secreto por el cual malogro
En tu tesón mil súplicas.
JIMÉN
¡Honoria!
HONORIA
¡Estréchasme la mano cariñoso!
¡Pones el labio, suspirando, en ella!
Nada de ti consigo, lo conozco.
JIMÉN
Sí: cuando puedas renunciar a verme.
Sin que baje tus párpados el lloro,
Cuando abra el tiempo con su dura diestra
En tu frente y la mía surcos hondos,
O cuando creas que Jimén ha sido
Desleal a tu fe, vil, codicioso,
Mal caballero, te lo juro, entonces
El secreto diré que tanto escondo.
HONORIA
¡Ah! nunca lo sabré.
JIMÉN
Será entre tanto
Joya que en tempestad cayó en un golfo

(Golpean adentro blandamente la puerta del fondo)

Escena II

BONIFAZ, HONORIA, JIMÉN.

BONIFAZ
Don Jimén.

(Desde dentro a media voz.)

JIMÉN
Que no te vean
Aquí a estas horas: retírate.
HONORIA
Detrás del biombo...

(Se oculta.)

BONIFAZ

(Entreabriendo la puerta.)

Señor
Don Jimén.
JIMÉN
¿Qué hay que motive
Esta llamada?
BONIFAZ

(Saliendo.)

¿Qué hay? Hay
Un miedo atroz. Me persiguen.
JIMÉN
¿Cómo lo sabes?
BONIFAZ
Arriba
Donde tengo mi escondite,
Hay un tragaluz: por él
He visto lo menos quince
Fariseos de una traza
Fatal (traza de alguaciles);
Y rondan la casa, y temo
Que soy a quien se dirigen.
JIMÉN
¿Has visto bien?

(Óyense aldabazos dentro.)

BONIFAZ
A la puerta
Llaman. ¡Válgame la Virgen!
JIMÉN
Escuchemos quién se anuncia.

(Llégase al balcón.)

Es Don Garcillán.
BONIFAZ
Lo dije:
Prendimiento al canto.
JIMÉN
Sube
Al cuarto de que saliste:
No es fácil que allí te encuentren.
BONIFAZ
Yo no lo creí difícil,
Y quería por lo mismo
A campo raso escurrirme.
JIMÉN
Pasa entonces por mi alcoba.

(Llegándose con él a la puerta del dormitorio, y señalándole lo interior.)

Ven, mira: en ese tabique
De enfrente hay puerta; la cierras
Por el lado opuesto...
BONIFAZ
Y firme.
JIMÉN
Tiene un cerrojo por dentro
Y otro por de fuera: sigues
El corredor, y hallarás
La bajada a los jardines.
Con esta llave un postigo

(La saca de un cajón.)

Abres, y si no percibes
Ruido ni gente, sal.
BONIFAZ
¡Bravo!
Hágame Dios invisible
Por las calles; que en el muro
Ya sé por dónde me tire
Sin peligro.
JIMÉN
Para darte
Tiempo, si acaso nos piden
Tu persona, haré que el juez
Toda la casa examine,
Llevándole muy despacio.
Vete, pues, y no vaciles.
Deja al paso este papel.

(Dándole el que trajo HONORIA.)

Ahí.
BONIFAZ
San Pedro me libre,
Que fue pescador.

(Entra en la alcoba, y HONORIA se asoma desde el biombo.)

HONORIA
¿Qué ha sido
Eso?
JIMÉN
¡Qué! ¿No nos oíste?
HONORIA
No.
JIMÉN
Que Bonifaz recela
Que la justicia le espíe.
Escena III

DESIDERIA, JIMÉN; HONORIA, oculta.

DESIDERIA

(Dentro.)

¡Jimén!
JIMÉN
¡Desideria!

(Al oír la voz de DESIDERIA, HONORIA vuelve a esconderse)

DESIDERIA

(Saliendo.)

El juez
GARCILLÁN
está aquí, y dice
Que desea hablar con vos
Un momento, si es posible.
JIMÉN
¿Conmigo a estas horas?
DESIDERIA
Viene
Sin apariencias hostiles;
Quiero decir, sin la ronda.
JIMÉN
¿Sin ronda? (Aparte. El otro belitre
Visiones, de miedo, vio.)
Sepamos, pues, con qué fines
Me busca. -Pasad.
DESIDERIA
Me quedo.
JIMÉN
¿Aquí?
DESIDERIA
Si se me permite.
JIMÉN
¿Para qué?
DESIDERIA
Para esperaros,
Para saber el origen
De esta venida nocturna
Cuando volváis.
JIMÉN

(Aparte.

No malicie
Si me opongo.) ¡Ah! bien. Adiós.
DESIDERIA
Traed noticias felices.

(JIMÉN se encamina lentamente a la puerta; DESIDERIA se llega al balcón y observa la calle.)

Alguna novedad hay

(Al balcón)

En Segovia. Se distinguen
Muchas luces por las calles.

(JIMÉN, aprovechando la distracción de DESIDERIA, dobla una hoja del biombo, hace salir a HONORIA, y ambos se colocan en la puerta.)

JIMÉN

(Aparte a HONORIA.)

Ahora.
HONORIA
Ve a referirme

(A JIMÉN en la puerta.)

Lo que el juez te diga.
JIMÉN
Sí.

(Vase JIMÉN por un lado; HONORIA se oculta por el otro algunos instantes.)

DESIDERIA
Parece un anuncio triste
Ese movimiento sordo,
Ese silencio terrible
De los que vienen y van.
¿Qué habrá que así los agite?
Escena IV

HONORIA, apareciendo por la puerta del fondo, como si viniera de su cuarto; DESIDERIA.

HONORIA
¿Tú aquí, Desideria?
DESIDERIA
Ha sido
Que vine a dar un recado
A Jimén: en casa ha entrado
El juez.
HONORIA
Sí: ya lo he sabido.
¿Sospechas tú cuál objeto
Aquí a Garcillán le traiga?
DESIDERIA
Un recelo se me arraiga,
Y tal que con él me inquieto.
¿Habló por casualidad
La Reina de si se iba
A hacer una rogativa
Pública en esta ciudad?
HONORIA
Sí, porque paz y concordia
Tenga el reino.
DESIDERIA
Oigo decir
Que aún hay más por qué pedir
Al cielo misericordia.
HONORIA
¿Sí?
DESIDERIA
Y es voz de mal presagio
Cuando principia a extenderse.
HONORIA
¿Qué es?
DESIDERIA
Que comienzan a verse
Los indicios de un contagio.
HONORIA
¡Su Majestad nos defienda
Del mayor de los azotes!
DESIDERIA
Por eso los sacerdotes
Encargan tanto la enmienda
De las costumbres, que están
¡Huy! en una corrupción
Espantosa.
HONORIA
Es ocasión
De volver en sí.
DESIDERIA
Un volcán
Pisamos, un precipicio
Se abre bajo nuestra planta.
HONORIA
Un contagio ¿a quién no espanta?
DESIDERIA
¿Te ha encargado algún servicio
La Reina. ¿Para qué fue
Llamarte?
HONORIA
Benevolencia
Pura: me hizo una advertencia
Útil, y la cumpliré.
DESIDERIA
Como ella plática enjergue,
Dicen que habla de provecho.
HONORIA
Mañana bajo este techo
No tendrá Jimén albergue.
DESIDERIA
¿Tan gran novedad ocurre?

(Sonriéndose.)

¡Vaya! ¿Con que?...
HONORIA
¿Eso te alegra?
DESIDERIA
Así os libráis de la negra
Nota con que se os aburre.
Ello, sí, te habrá costado
Mucho: las separaciones
Exigen explicaciones...
HONORIA
Pues no se han necesitado.
DESIDERIA
Estará muy bien resuelto
No darlas; pero en tan crítico
Lance, fuera muy político
No dejar un cabo suelto
Que luego a dar guerra vaya.
En caso tal se cancela
Todo escrito, y se revela
Cualquier secreto que haya.
HONORIA
¿Cualquier secreto?
DESIDERIA
Es razón.
HONORIA
Ya: pueden tanto los buenos
Modos...
DESIDERIA
Vaya, tú echas menos
Alguna revelación.
HONORIA
Cierto.
DESIDERIA
¿De Jimén?
HONORIA
Pues ya.
DESIDERIA
¿Tú le rogaste?...
HONORIA
Y se niega.
DESIDERIA
¡Miren qué gracia! Y ¿qué alega?
HONORIA
Que si habla, me pesará.
DESIDERIA
¡Oh! como den en ser cautos
Los hombres, todo lo abultan.
Si fuera la que te ocultan
Cosa que constara en autos...
En papeles.
HONORIA
Sí. ¿Qué harías?
DESIDERIA
Aprovechar un momento,
Y hacer un allanamiento
Sin andar en niñerías.
HONORIA
¡Registrar con tan endeble
Motivo!... ¡Idea siniestra!
DESIDERIA
Tú tienes llave maestra
Para toda puerta y mueble.
HONORIA
Se va mañana.
DESIDERIA
Este juego
La diligencia lo gana:
Hoy es antes que mañana,
Y ahora es antes que luego.
HONORIA
No, no.
DESIDERIA
Pronto se escudriña
Lo que hay dentro de un bufete.
A no ser que...
HONORIA
Basta: vete
DESIDERIA
¿Si temerás que te riña?
HONORIA
¡Mujer! Por Dios... -Pero dime:
¿Y si hago un descubrimiento
Fatal?
DESIDERIA
¡Qué presentimiento!
Jimén es hombre sublime:
De su carácter estoico
Es muy propio colegir
Que así trata de encubrir
Algún rasgo suyo heroico.
HONORIA
Él afirmó que a excitarse
Entre ambos la disensión,
Haría esa confesión.
DESIDERIA
Pues, para justificarse.
¿Cuánto va que es una oferta
De una boda ilustre y rica?
HONORIA
Eso no me perjudica.
DESIDERIA
¿Quedaría brecha abierta
Quizás en la sucesión?
¿Guardará algún documento
Que a tu reconocimiento
Hiciera contradicción?
Eso sí que el ocultarlo
Era un deber por su parte,
Y a ti podría dañarte
Quizás el averiguarlo.
HONORIA
También por delicadeza,
Por un escrúpulo urgente
De conciencia, es conveniente
Procurarse la certeza.
DESIDERIA

(Aparte.

Es mía.) Era aventurar
Mucho; no te lo aconsejo:
Ya me desdigo, y te dejo.
Buenas noches; descansar.
HONORIA
¿Te vas?
DESIDERIA
Antes que me acueste,
Quiero ver a qué el alcalde
Viene, que no será en balde.
¡Dios nos libre de la peste!

(Vase.)

HONORIA
Amén. Adiós. -Tal vez labro
Mi mal; más no hay quien reprima
Tal ansia. Ya se fue: encima
Tengo la llave; entro y abro

(Entra en la alcoba.)

DESIDERIA
Clavado quedó el arpón:

(Apareciendo furtivamente en la puerta.)

¿Habrá sido bueno el tiro?
Sí; por aquí no la miro:
Entró en esa habitación.
Tengo de acechar antojo...
Por la otra puerta, se entiende.
¿Y si sale y me sorprende
Allí? Pasaré el cerrojo.
El hidalgo desvarío
De Jimén debe acabarse.
¿No empiezan a separarse?
Que los separe un monjío.

(Vase.)

Escena V
BONIFAZ

(Abriendo con precaución la ventanilla del techo y asomándose por ella.)

¿A dónde va la trampilla
Esta que por ver me queda?
Ya estoy: a donde se hospeda
El primo de la primilla.
Pues por el observatorio
De al lado, si por lo listo
Que miré no erré, la he visto
A ella abrir un escritorio.
No hay que pensar por ahora
En salir a cielo raso;
Nada: hay gente a cada paso
Que transciende a prendedora.
Quédome en este desván
A pagar aquí metido
La culpa que han cometido
Raspaseca y Don Beltrán.

(Cierra la trampa.)

Escena VI

JIMÉN, DON GARCILLÁN, DON LOPE, alguaciles, criados; HONORIA, dentro de la alcoba, BONIFAZ, arriba.

LOPE
La Reina propia me dijo

(A DON GARCILLÁN.)

Que estabais aquí.
GARCILLÁN
Sí, vine
A dar aviso a Jimén,
Pues me encargan que le invite
A la junta que esta noche
De pronto ha de reunirse.
JIMÉN
Es favor...
GARCILLÁN
Me coge al paso.
LOPE
Concurro también.
GARCILLÁN
Asisten
Nobles, médicos, teólogos
Y otras personas visibles,
Entre ellos un forastero
Que quiere a vos dirigirse:

(A JIMÉN.)

El Doctor Almoravid.
JIMÉN
No le conozco. -Indecible
Es mi sorpresa: creía
Que eran temores pueriles
Los del contagio.
GARCILLÁN
No puede
El hecho contradecirse.
Abundan las pruebas, y antes
Que la ciudad se contriste,
Importa infinito ver
Bien lo que se determine.
LOPE
Pero antes de todo quiere
La Reina que se averigüe
Dónde para un Bonifaz,
Que parece que les sirve
De correo a los rebeldes:
A entrambos se nos remite
Este encargo, y así traje
Vuestra ronda que os auxilie
Para prenderle.
JIMÉN
Os afirmo
Que no es persona temible
Ni culpable: ha visitado
A Honoria, como os previne;
Después se marchó: veréis,
Si mandáis que se registre
La casa, que no está aquí.
GARCILLÁN
Haced que nos autorice
La Condesa con su venia,
Y si ella no lo resiste...
LOPE
Como se trata de un reo
De estado, no es presumible
Que se niegue.
JIMÉN
Ved mi cuarto
Primero, y luego seguidme
Al de Honoria.
HONORIA
¡Ah!

(Entreabriendo la puerta de la alcoba para salir, y volviéndola a cerrar al ver gente.)

GARCILLÁN
¿Qué sonó?
LOPE
Cerraron, sin advertirse
Quién.
GARCILLÁN
¿Puede esconderse ahí
Bonifaz?
JIMÉN
No es verosímil.

(Aparte.)

Desideria se quedaba
Aquí: es ella.
LOPE
¿Se decide
Que entremos, ya que Jimén
Consiente que se principie
El registro?
GARCILLÁN
No: que él entre,
JIMÉN
Bien.
LOPE
¿Él solo?
JIMÉN
Permitidme,
Don Lope, que os diga...
GARCILLÁN
Entrad:
Amáis al Rey Don Enrique,
Y no negaréis un hombre
Que se teme que conspire
Contra él.
JIMÉN
Obraré de suerte
Que esa opinión justifique.

(Aparte.)

Habrá corrido el cerrojo
Bonifaz, y eso le impide
a Desideria salir.

(Llégase a la puerta, levanta el picaporte y no puede abrir.)

¿Cómo?
LOPE
¿Qué hay?
GARCILLÁN
¿No puede abrirse
La puerta?
JIMÉN
Con llave está
Cerrada.
LOPE
Todo coincide
Para creer...
JIMÉN

(Alzando la voz.)

Quien seáis,
Dejad que el cuarto visite
Yo solo. Abrid.

(Entreábrese la puerta y pasa JIMÉN; BONIFAZ abre la trampilla.)

BONIFAZ

(Aparte.)

Ruido suena.
¡Huy! La gavilla de tigres
Ya se coló.
LOPE

(A GARCILLÁN.)

Dentro está
Sin duda el correveidile
De Don Beltrán: de esta casa
No le vio salir Martínez.
GARCILLÁN
¿Vos le conocéis?

(A un alguacil.)

ALGUACIL
No hay miedo
De que a mí se me despinte.
Le he visto, y tengo buen ojo.
BONIFAZ

(Aparte.)

¡No te los sacara un buitre!
JIMÉN
¡Honoria encerrada! Todo

(Aparte al salir de la alcoba.)

Menos decirlo.
GARCILLÁN
¿Qué visteis?
JIMÉN
Señores, me equivoqué
Antes.
LOPE

(A GARCILLÁN.)

¿Qué tal?
JIMÉN
Persuadidme
De que Bonifaz estaba
Fuera de Segovia libre.
Está en casa.
BONIFAZ

(Aparte.)

¡Diantre!
JIMÉN
Espero
Que os dignaréis consentirme
Vaya a que de vos mi prima
Una gracia solicite.
GARCILLÁN
¿Cuál?
JIMÉN
Que a Bonifaz dejéis,
En lugar de conducirle
A la cárcel, arrestado
Aquí.
BONIFAZ

(Aparte.)

¡Sancta mater Christi!
GARCILLÁN
No hay inconveniente, siempre
Que a custodiarle se obligue
Honoria.
JIMÉN

(Aparte.)

A descorrer voy
Ese cerrojo. Es creíble
Que ella del preso responda.

(Aparte.)

Yo trataré de eximirle
De pena. Os le entregaremos
Vivo o muerto.
BONIFAZ

(Dando una voz.)

Mil y miles
De gracias, seo Don Jimén.
GARCILLÁN
¿Dónde?...
ALGUACILES
Él es.
JIMÉN

(Aparte.)

¡Maldito simple!
¡Yo que pensaba salvarle!
BONIFAZ
Para esto no se recibe
A nadie en la casa.
JIMÉN
¡Imbécil!
BONIFAZ
Se le echa, y se excusa el chisme
De decir: «Ahí está el pájaro;
Agarradle, ministriles.»
GARCILLÁN
Bajad.
BONIFAZ
Diga la Condesa
Si sale por mí, si admite
Este es mi cuarto; aquí puede
Ponérseme quien me atisbe,
Y oír mi declaración
El juez.
GARCILLÁN
Dice bien: que avisen
A la Condesa.
BONIFAZ
Ahí está,
En ese cuarto.
JIMÉN
¿Qué dices?
¡Bárbaro!
LOPE
¿Aquí la Condesa?
GARCILLÁN
¡A estas horas! Imposible.
ALGUACILES
¡En el cuarto de su primo!
JIMÉN
Creed...
BONIFAZ
Que Dios me castigue
Si no es ella la que andaba
Mirando los cajetines
De un bufete: en fin, que sea
O no, importa dos ardites.
¿Qué tiene de extraño?
GARCILLÁN

(Aparte a LOPE.)

Hagamos
Que no se desacredite.
Guiad a su habitación.

(A JIMÉN.)

LOPE

(Aparte a DON GARCILLÁN.)

Ella es.
GARCILLÁN

(Aparte.)

¿Por qué nos trajisteis
Aquí?
BONIFAZ
Es ella o Desideria.
GARCILLÁN
Vamos.
BONIFAZ
Pues aquí estoy ínterin.

(Cierra la trampa.)

No presumáis...
GARCILLÁN
Basta.
LOPE
Callar.
Escena VII

DESIDERIA, dichos.

DESIDERIA
Señores, oídme.

(Saliendo de la alcoba.)

TODOS
¡Ah!
GARCILLÁN y LOPE
¡No era ella!
JIMÉN

(Aparte.)

¡Qué sorpresa!

(JIMÉN habla a un criado al oído, y este se va.)

DESIDERIA
Salgo, bien que con rubor,
Pues veo en duda el honor
De mi amiga la Condesa.
GARCILLÁN
Desideria, perdonad...
LOPE
El cielo nos es testigo...
DESIDERIA
Este lance es un castigo
De... de mi curiosidad.
Abandona esta mansión
Mañana Jimén, y Honoria,
Con la bondad que es notoria,
Le ha hecho esta donación.

(Muestra un papel.)

Para que él no lo supiera
Hasta después que marchara,
Quiso ella que se la echara
A él en su papelera.
Hallé cartas, me entretuve
Registrando una, traté
De escapar, me acobardé
Al veros, y me detuve.
GARCILLÁN
No hay mal.
LOPE
No.
DESIDERIA

(Aparte a JIMÉN.)

Ruido sentí
En la puerta, abrí en el acto,
Salió Honoria, hízose un pacto
Entre ambas, vine y mentí.
JIMÉN

(Aparte a ella.)

¡Bien! ¡bien!
DESIDERIA

(Aparte.)

La he comprometido.
Escena VIII

HONORIA, un criado, dichos.

HONORIA
Este hombre me da noticia...

(Con grande agitación que procura reprimir.)

GARCILLÁN
Perdonad a la justicia
Que se os haya interrumpido
A tal hora vuestra paz.
Ya veis...
HONORIA
Todo se me alcanza;
La más completa fianza
Ofrezco por Bonifaz.
LOPE
Culpad a la lealtad mía
Que este disturbio ocasione.
HONORIA
No es cosa que desazone
Lo solemne de este día;
Día, señores, que Honoria,
Por muchos años que cuente,
No ha de poder fácilmente
Desterrar de la memoria;
Día, en fin, tan señalado,
Que mi primo y yo... (Aparte a él: Atención.)
Irrevocable elección
Hemos hecho en él, de estado.
JIMÉN

(Aparte.)

¿Qué va a decir?
HONORIA
Yo, cumpliendo
Lo que mandó moribundo
Mi padre, abandono el mundo.
GARCILLÁN
¿Vos, señora?
JIMÉN
No te entiendo.
HONORIA
Sí, Don Garcillán, con harta
Razón creo que aprobéis
Mi designio, si leéis
Lo que contiene una carta.

(Aparte a JIMÉN.)

La vi, lo sé todo.
JIMÉN

(Aparte.)

¡Oh Dios!
HONORIA
Fijo está nuestro destino.
Vos pudierais ser padrino

(A LOPE.)

De Jimén, y mío vos.

(A GARCILLÁN.)

GARCILLÁN y LOPE
Señora...
JIMÉN
Esta no es materia
Para...
GARCILLÁN
¿Quién ya a ser esposa
De Jimén?
HONORIA
¡Mi generosa
Amiga, aquí, Desideria.
JIMÉN

(Aparte.)

¡Ella!
HONORIA
La que al cuarto aquel
Viene, y siendo mi ministra,
Cartas de Jimén registra,
¿No se ha de casar con él?
LOPE
Reciban ambos así
Mi parabién.
JIMÉN

(Aparte a HONORIA.)

Yo no llevo
Al altar...
HONORIA
La honra le debo:

(Aparte a JIMÉN.)

Págasela tú por mí.
JIMÉN

(Aparte.)

Nunca.
LOPE
Entrambos callan.
HONORIA
¡Oh!
No se deshará el enlace:
Ella le quiere, y él hace
Siempre lo que mando yo.
JIMÉN

(Aparte a ella.)

Por Dios...
HONORIA
Muestra de otorgar
Él da callando modesto,
Y ella dice que con esto

(Dando a DESIDERIA la mano de JIMÉN.)

No la queda qué envidiar.

Segunda parte

Acto primero

Jardín de una casa de campo a una legua de Segovia. Una elevada escalinata en el fondo; a la derecha del espectador el muro de la casa con ventanas y puerta; a la izquierda dos pedestales o machones, coronados con una escultura cualquiera, que indiquen ser aquella la entrada o paso a una calle del jardín.

Escena primera

JIMÉN, DESIDERIA, GARCILLÁN, damas y caballeros, todos de caza.

(Aparecen bajando por la escalinata a la parte inferior del jardín, donde hay una mesa que varios criados están acabando de servir. JIMÉN da la mano a DESIDERIA y trae una saeta en el cinto.)

DESIDERIA
En el jardín se descansa
Hoy de nuestra cacería;
Con que bajad: no permito
A ninguna que se vista
Ropa casera, sin que antes
El agasajo se sirva.
Vamos, señores, aquí
Todos: yo mando en mi quinta.
DAMA 1.ª
Señora Condesa, el Conde

(En tono de chanza.)

Dar la mano debería
A una huéspeda, y no a vos,
JIMÉN
Viene de la caza herida...

(De chanza también.)

DESIDERIA
Y a título de doliente,
Mi buen esposo me mima.
DAMA 1.ª
¿Sentís, en efecto?...
GARCILLÁN
¿Es algo
Más de lo que parecía?
DESIDERIA
No es nada, Don Garcillán:
Una saeta perdida,
Tirada desde muy lejos,
Que ya al suelo se caía,
¿Qué daño puede hacer? Cuanto
Saltó la sangre.
DAMA 1.ª
Expuestilla
Habéis estado.
DESIDERIA
Eso es cierto
Haré decir unas misas,
Para dar gracias a Dios
Que del peligro me libra.
Dame tú la flecha.

(A JIMÉN.)

JIMÉN
Ten.

(DESIDERIA rompe la flecha por medio.)

DAMA 1.ª
¿Para qué es el dividirla
Por la mitad?
DESIDERIA

(A un criado.)

Lucas, lleva
Este trozo a la capilla
De San Sebastián; este otro
Lo guardo para que sirva
De memoria del suceso
En casa.

(Da al criado la punta de la flecha y el criado se va. DESIDERIA clava el otro pedazo en la tierra de un jarrón.)

JIMÉN
Desearía
Saber quién la disparó.
UN CABALLERO
Es a la verdad distinta
De las nuestras.
DESIDERIA
Algún pobre
Cazador sin duda iba
En lo espeso del Pinar
Siguiendo al corzo la pista:
Tiró la flecha sin vernos;
Y oyendo después la grita
Que movisteis al mirármela
En una manga prendida,
Calló y se fue.
JIMÉN
Puede.
DESIDERIA
Aquí
Hay fiambres, golosinas,
Frutas, vinos... Cada uno
puede ver a qué se inclina.

(Siéntase.)

DAMA 1.ª
Señora Condesa, ya
Que Segovia queda limpia
De la peste, ¿cuándo vemos
El Azoguejo?
DESIDERIA
¿Qué prisa
Corre? Estamos a una legua:
El día que se decida,
Pasamos.
GARCILLÁN
Es mi cuñada
Leonor algo antojadiza,
Y quiere saber...
DAMA 1.ª
Queremos
Todas saber mil noticias.
¡Tanto luto como habrá,
Tanta herencia repentina!...
DESIDERIA
Lo pensaremos.
DAMA 1.ª
Cuidado,
Que a la primera visita
Que hagáis a Honoria, yo quiero
Ir en vuestra compañía.
DAMA 2.ª
Y yo también.
DAMA 3.ª
Y yo.
TODAS LAS DAMAS
Todas.
JIMÉN
Anda hace tiempo enfermiza
¿No te escribe eso?
DESIDERIA
Pues.
DAMA 1.ª
Hoy
Es ella la maravilla
De Segovia.
GARCILLÁN
Le llamaban
Antes la santa novicia,
Y ahora la santa madre
Honoria.
DAMA 2.ª
Dios la bendiga,
Porque a ella sola se debe
Que mil infelices vivan.
JIMÉN
Ella dio de sus riquezas
Una parte muy crecida
En favor de los dolientes
Que la epidemia sufrían.
Ella sugirió al Obispo
Que se hiciese enfermería
De mujeres su convento.
GARCILLÁN
¡De qué modo hizo asistirlas,
Aunque no mandaba, pues
No quiso la prelacía
De la fundación! Os debe
Dar orgullo vuestra prima.
DESIDERIA
Seguro: yo en especial
Le estoy muy agradecida.
Me casó, dejó a mi esposo
Todo lo que no podía
Quitarle, cediendo el vínculo...
JIMÉN
¡Condesa!

(Aparte a ella.)

DAMA 1.ª
Ahí va esa píldora.

(Aparte a GARCILLÁN.)

GAR., CAB. y DAM
La madre Honoria es un ángel.
DESIDERIA

(Aparte.)

¡Qué enfadosa letanía
De elogios!
GARCILLÁN
Curas se cuentan
A su cuidado debidas,
Que a milagro se atribuyen.
DESIDERIA
¿De ella o de la medicina?
Debe tenerse presente,
Señores, que allí asistía
Ese Doctor a quien nadie
Conoce y todos admiran.
GARCILLÁN
¿El doctor Almoravid?
DESIDERIA
Que parece de familia
Mora, como su apellido.
Seco, alto, cara cetrina,
Pronunciación extranjera
Y unos ojos que intimidan.
JIMÉN
Cierto, es hombre misterioso.
DESIDERIA
A mi casa vino un día;
Me hizo una pregunta o dos
Sobre dónde fui nacida
Y educada; respondí;
Se le escapó una sonrisa
Como de burla o disgusto,
Y va y me pide en seguida
Que en el convento de Honoria
Le procure una entrevista
Con ella.
GARCILLÁN
¿Con ella?
DAMA 2.ª
Es raro.
GARCILLÁN
¿La vio?
DESIDERIA
Sí.
GARCILLÁN
¿Y qué le quería?
DESIDERIA
Eso... los dos lo sabrán;
Pero es tanta la malicia
De las gentes...
JIMÉN
¡Desideria!
DAMA 1.ª
¿Qué? ¿Qué es eso?

(A DESIDERIA con sencilla curiosidad.)

DESIDERIA
La porfía
Del Doctor, en verla cada
Vez que se lo permitían,
Hizo pensar...
DAMA
¿Con que dio
En hablarla?...
DESIDERIA
Y disuadirla
De ser monja.
JIMÉN
Mas Honoria
Rechazó sus tentativas.
DESIDERIA
¿Lo niego yo?
DAMA 2.ª
¿Es el Doctor
Amante de la monjita?
JIMÉN
No lo creáis.
DESIDERIA
La primera
Soy yo que la santifica.
Solo que como el doctor
Almoravid prefería
Él asistir a las madres,
Hay infinitos que opinan
Muy poco piadosamente
De su presencia continua
En el monasterio: en fin,
Murmuraciones...
JIMÉN

(Levantándose.)

Mentiras.
DESIDERIA
Mías no son.
JIMÉN
Estas damas
Querrán quitarse de encima
el traje de caza.
DAMAS 1.ª y 2.ª
Sí.
DESIDERIA
Ya veis que mi esposo os cuida.
No os detengáis.
GARCILLÁN

(A la DAMA 1.ª)

La Condesa
Tiene una lengua de víbora.
DAMA 1.ª
Sí; mas, ¿por qué no hace Honoria
Que a ese Doctor le despidan?

(Vanse GRACILLÁN, las damas y los caballeros.)

Escena II

DESIDERIA, JIMÉN.

JIMÉN
¡Muy bien! ¡Os portáis, señora!
¿Con que ello no ha de bastar
Orden ni ruego a enfrenar
Vuestra lengua detractora?
En un estado brillante
Os veis por esa mujer:
Os dio por satisfacer
La envidia vuestra, su amante;
La gala que lleváis puesta
Es suya, ¡y no os contentáis,
Que aún su opinión envidiáis,
Que es sólo lo que le resta!
DESIDERIA
¡Qué acusación tan fogosa!
Yo siento haberte enojado:
Perdona si he blasfemado
Un momento de tu diosa,
Y alaba la bizarría
Menos de la noble dama,
Que si conserva su fama,
Le cuesta un poco a la mía.
Si contigo me casé,
A Honoria libré de afrenta,
Porque aquello fue una venta
En que, es verdad, yo gané;
Mas desde que nos ha unido
El cura, si bien atiendo
A mi porte; no comprendo
Que conmigo hayas perdido.
JIMÉN
Era sobrado excusada
Para tu abono esa arenga:
Cualquier mujer que yo tenga,
Bien sé que ha de ser honrada.
Pero tu denigrativa
Comezón, ya me disgusta:
Sé, pues, con Honoria justa,
Ya que no caritativa.
No creas que no penetra
Tu esposo tus intenciones:
Cualquier plan que te propones,
Te lo conozco a la letra.
DESIDERIA
Tu gracia divinatoria,
¿Sabe por qué vegetar
Quiero aquí?
JIMÉN
Por no escuchar
Las alabanzas de Honoria.
DESIDERIA
Cabal: oír ensalzarla
Tanto, aburría. -No entro
Más en Segovia, si dentro
Queda Honoria.
JIMÉN
¿Irás a echarla
De su convento?
DESIDERIA
Soy terca,
Si mi bienestar padece:
La rival que me obscurece,
Yo no la quiero tan cerca.
¿No hay conventos a millares
Donde viva sosegada
Una virgen consagrada
Al culto de los altares?
Vaya su camino arriba,
Y hasta el cielo se remonte,
Con tal que yo en mi horizonte
Ni la sienta ni perciba.
Y luego que, en realidad,
Sólo el doctor afianza
Que la cure una mudanza
De aires de su enfermedad.
JIMÉN
¿Se le agravó la dolencia?
DESIDERIA
Un poco.
JIMÉN
¡Y sin ver su escrito,
Por bien de paz, te permito
Llevar la correspondencia!
¡Oh vergonzosa desidia!
Mira si partir prefieres:
Yo voy a Segovia.
DESIDERIA
¿Y quieres
Que no tenga a Honoria envidia?
Parte, sube en tu alazán,
Cruza el camino volando,
Y déjame devorando
Celos que me matarán:
Harto ha que me persuadí
Que de mí prófugo vives,
Y que aunque no ves ni escribes
A Honoria, tu alma está allí.
Solamente en ella piensas,
Y en su efigie idolatrando,
Mi cariño estás pagando
Con celos que son ofensas;
Y no miras lo que excede
La pasión de que hago alarde,
Al amor de una cobarde
Que se encierra y te me cede.
A mí no se me enclaustrara
Si en su puesto hubiera estado:
Yo a mi rival, del trenzado
La hubiese llevado al ara.
La razón aquí me inspira
Que mi violencia modere:
Mujer a quien no se quiere,
Malogra el llanto y la ira.
Me dirijo a un hombre cuerdo
Capaz de considerar
Que nos importa marchar
Ambos de común acuerdo
Bien que morisca y bastarda
Exigente y caprichosa,
Desideria, que es tu esposa
De ti respetos aguarda.
Para que de un día hermoso
Recibamos los reflejos,
Trasládese Honoria lejos;
Y de que en nuestro reposo
No verás hora turbada,
Por fiadora te salgo.
Si conozco yo que valgo
Menos, y a su vista, nada.
En fin, aunque una merced
De rival debe dolerme,
Ella te mandó quererme:
Cúmplamelo vuesarced,
Y no pediré tenaz
La ausencia con que te asedio:
Mientras tanto, ese remedio
Es el único eficaz;
Y por esta convicción,
Contento con tu indulgencia,
Ya di alguna providencia
Relativa a traslación.
JIMÉN
Veo, por más que ingeniosa
Te me vengas vindicando,
Que por la envidia empezando,
Concluyes en ser celosa.
¡Buena prenda has descubierto
Para vivir sin disputa!
Será preciso una gruta
Ir a buscar al desierto:
En cualquier otro retiro
Damas hemos de encontrar,
y te vas a accidentar
Si una me mira o la miro.
Bien: mi noble proceder
Te servirá de lección:
A ver, según mi opinión,
Si el marido hace mujer.
Que deje se tratará
Su pacífica morada
Honoria, y bien apartada
De ti se la llevará.
Mas si soy condescendiente
Así, cuenta no me apures;
Cuenta que de ella murmures,
Ni aun que tu boca la miente;
Que si llegas a irritar
Al que tu bien te aconseja,
La celda que Honoria deja
Tú la puedes ocupar.
DESIDERIA
Para indicarme un deber,
No es preciso amenazarme.

(Aparte.)

Lo veo: no podrá amarme
Mientras viva esa mujer.
Escena III

DON LOPE, de camino; dichos.

LOPE
¡Ah de casa! ¡Hola!
JIMÉN
¡Don Lope!
Recibid mi bienvenida.
DESIDERIA
¿Qué tal venís de Madrid?
LOPE
Bueno. A Segovia volvía
Y quise veros.
DESIDERIA
Veréis
Otros amigos y amigas.
JIMÉN

(A DESIDERIA.)

Manda que dispongan...
DESIDERIA
Voy
Al instante.

(Vase.)

LOPE
Juraría
Que os llega otro huésped.
JIMÉN
¿Quién?
LOPE
A la entrada de la villa
El doctor Almoravid
Está.
JIMÉN
¿El Doctor?
LOPE
Y ya había
Pasado adelante; pero
Una de las averías
Propias del viaje, parece
Que a retroceder le obliga.
Ello es que una gran porción
De gente va dirigida
A una litera parada
Debajo de unas encinas.
JIMÉN
El Doctor es buen jinete:
Supongo que no vendría
En litera.
Escena IV

DESIDERIA, DON GARCILLÁN, damas, caballeros, JIMÉN, DON LOPE.

DESIDERIA
Vedle allí.
TODOS
¡Don Lope!
LOPE
Señoras mías,
Señores... ¡Qué buen encuentro
Me proporciona mi dicha!
Leonor, Garcillán, Vitoria,
Bien hallados.
VOCES

(Dentro muy lejos.)

¡Viva! ¡viva!
DESIDERIA
¿A qué será esto?
VOCES DENTRO
Allí, allí.
Escena V

BONIFAZ, dichos.

BONIFAZ
Dios guarde a la compañía.
DESIDERIA
¡Bonifaz! ¡Tú por acá!
BONIFAZ
Señora, soy espolista
De una amiga vuestra.
DESIDERIA
¿Quién?
BONIFAZ
¿Quién ha de ser, voto a cribas?
¿Por quién puedo yo emplearme
En funciones tan indignas,
A no ser Honoria?
TODOS
¡Honoria!
DESIDERIA
Ya. ¿Con que esa vocería?...
BONIFAZ
Es por ella. ¡Qué! Si está
Alborotada la villa
De gozo, de gratitud,
De... Pues ¡y cuándo salía
De Segovia! Pero viene
Tan mala la pobrecilla...
TODOS
¿Viene enferma?
BONIFAZ
Pues si no,
¿Para qué se pasaría
A otro monasterio?
JIMÉN
¡Cielos!
DAMAS
Corramos a recibirla.
BONIFAZ
Ya entrábamos en el bosque;
Mas se sintió acometida
De un accidente, y paramos
A ver si se tranquiliza.
DAMA 1.ª
Vamos a ver a la santa.
TODAS
Vamos.
DESIDERIA
¡Oh qué algarabía!

(Aparte.

¡Honoria aquí!) Reparad
Que está enferma; no aturdirla
Con voces: una emoción
Fuerte le será nociva.
Jimén, ¿no vienes?
JIMÉN

(Aparte a DESIDERIA.)

Lograste
Por fin lo que pretendías:
De Segovia sale.
DESIDERIA
Sí,
Y viene a mi casa misma:
¡Logro bastante!
GARCILLÁN

(A DON LOPE.)

Aguardad
Vos.
JIMÉN

(Aparte.)

¡Cuánto temo su vista!

(Vanse DESIDERIA, JIMÉN, BONIFAZ, las damas y caballeros.)

UNA VOZ

(Dentro.)

Que se abran todas las puertas
De los jardines.
MUCHAS VOCES

(Dentro.)

Abrirlas.
GARCILLÁN
Ya viene.

(Van saliendo aldeanos, aldeanas y niños por la izquierda, y criados por la puerta de la casa, todos los cuales van colocándose a los lados de la escalinata, a la puerta o en las ventanas.)

VOCES DE LOS QUE SALEN
Aquí estamos bien.
LOPE
Al jardín se precipita
Todo el pueblo.
BONIFAZ

(Dentro)

Coged flores:
Lo manda el amo.
GARCILLÁN
¡Sencilla
Demostración, pero bien
Justa y significativa!
UNOS
¡Viva nuestra madre Honoria!
OTROS
¡Viva muchos años!
TODOS
¡Viva!
Escena VI

HONORIA, sostenida en una hermana lega, y acompañada de un religioso; DESIDERIA, JIMÉN; damas, caballeros, pueblo; DON GARCILLÁN, DON LOPE.

(Al aparecer HONORIA en lo alto de la escalera, los aldeanos tiran las gorras al aire; las aldeanas arrojan flores al suelo, y todos se hincan de rodillas conforme va descendiendo.)

HONORIA
Levantaos por Dios. -¿Qué se reserva
Para Aquel que nos ve desde la altura,
Si ante una miserable criatura
La rodilla dobláis? Indigna sierva,
Quise ambiciosa de renombre vano
Socorros dar a la ciudad doliente;
Fue falsa caridad, y justamente
Dios me castiga con mi fin temprano.
GARCILLÁN
Viviréis, viviréis.
HONORIA
Si mi existencia
Lejos de mi convento finaliza,
Sólo, padre, mi pecho tranquiliza

(Al religioso.)

Que lo dejé por vos, por obediencia.
Mas ya que de mi celda desterrada
El pie de nuevo por el mundo traigo.
La dicha tengo de que en brazos caigo
De aquella amiga con quien fui criada.
Ven, Desideria, ven: ¿dónde te has ido?
Vea tu rostro yo, que me comprende.
¡Cuán feliz has de ser si el cielo atiende
Los ruegos que por ti le he dirigido!
Hay, Desideria, un vínculo precioso
Entre las dos que nuestras almas liga,
¿Cómo?... Empiezo a sentir nueva fatiga.
¿Cómo no me presentas a tu esposo?
DESIDERIA
Mira a mi esposo aquí.
JIMÉN
Tu amigo tierno.
(¡Cielos! ¡cuánto dolor leo en su frente! Aparte.)
HONORIA

(Aparte.)

Le miraré, pues ya el Omnipotente
Calmó el afán que imaginaba eterno.

(Alza los ojos para mirarle.)

Jimén... vengo por fin a ser testigo...

(Aparte.

No sé qué turbación involuntaria
Me priva de la fuerza necesaria...)
Jimén... nos une Dios... Él sea conmigo...

(Se siente desfallecer.)

JIMÉN
¡Honoria!...
DESIDERIA
Se desmaya.
HONORIA
Aturdimiento

(Esforzándose a serenarse, pero sin poderse sostener.)

Del viaje, nada más.
DESIDERIA

(Aparte.

Fingir no pudo.
Ella le ama también: ya no lo dudo.)
Esposo, dirigidla a mi aposento.

(Vanse HONORIA, JIMÉN, el religioso, el pueblo y algunas damas y caballeros; otros se quedan.)

Escena VII

DESIDERIA, DON GARCILLÁN, DON LOPE; damas, caballeros.

DESIDERIA

(Aparte.

Lleva testigos: bien puede
Acompañarla Jimén.)
Se cumplió vuestro deseo:

(A la DAMA 1.ª)

Ya lograsteis conocer
A la santa religiosa
Que inspira tal interés.
GARCILLÁN
Es un entusiasmo justo:
El aplauso que se dé
A la virtud, es estímulo
Que la puede promover.
DESIDERIA
Todo requiere fortuna.
Don Garcillán siempre fue
Apasionado de Honoria.
GARCILLÁN
Cierto; pero ¿no es cruel
El ver a esa criatura
Enferma?
DESIDERIA
No os asustéis:
Me parece que su mal
No es cosa muy de temer.
La presencia de su primo
Quizá la cure: es muy buen
Específico la vista
De un deudo fino y cortés.
Escena VIII

BONIFAZ, por la escalinata; dichos.

BONIFAZ

(Aparte.

¡Para buen asunto el médico
Me ha venido a detener!)
Señora... (Aparte. ¡Jesús! ¡Qué lance!
Se armará aquí una Babel.)
DESIDERIA
¿Qué hay, Bonifaz? ¿Quieres algo?
BONIFAZ
Lo diré a solas.
DESIDERIA
Después:
Antes di, ¿cómo es que vienes
Con Honoria?
BONIFAZ
Me arruiné;
Digo, me arruinaron. Cuando
Salí del arresto aquel
Para Sepúlveda, había
Producido un somatén
La noticia del contagio.
Voy a entrar. ¡Dios de Israel!
Cien paisanos míos, hecho
Cada uno un lucifer,
Gritan que traigo la peste,
Que no se me da cuartel.
Los arengo; no consigo
El poderlos convencer;
Viene una razón de a libra
Y me santigua una sien;
Huyo, declara el concejo
Que contagiar intenté
La población, y aplicándome
Su vil codicia por ley,
Me lo venden todo, y quedo
Per istam sanctam, amén.
DESIDERIA
¡Hombre! ¡Qué calamidad!
GARCILLÁN
Se puede ahora poner
Una demanda...
BONIFAZ
A Segovia
Me volví, echando la hiel,
Y dije: «No pesco ya,
No; pero yo cazaré.»
Allá en la ronda de afuera
Ballestero quise ser:
Paró en la ciudad la peste,
Y al cesar, picó también
Dentro de mi pueblo; un día
Vino a Segovia a vender
Frutas el de la pedrada,
Y pagómela, pardiez.
DESIDERIA
¿Cómo?
BONIFAZ
Se empeñó en entrar;
Me opuse, instó; y a las tres
Advertencias, cogí el arco
Y una jara le fleché.
DAMAS 1.ª y 2.ª
¡Qué horror!
BONIFAZ
La orden era esa:
Yo cumplí con mi deber.
DESIDERIA
Tiro tan cercano...
BONIFAZ
Como
Era yo arquero novel,
Primero que los avíos
Aquéllos acomodé,
Ya el otro estaba de mí
Lo menos a veintiséis
Pasos.
DESIDERIA
¡Ah! de esa manera
Sólo le pudiste hacer,
Si le acertaste, una herida
Leve.
BONIFAZ
Cuanto le toqué:
Se iba riendo; con todo,
Rió por última vez.
DESIDERIA
¡Calle! Pues ¿qué?...
BONIFAZ
Es un secreto
De la ronda.
DESIDERIA
¿Correré

(Dirigiéndose en tono de chanza a las damas.)

Peligro por el flechazo
Que hoy me tiró no sé quién?
BONIFAZ
¿A vos?
DESIDERIA
Sí, junto al camino.
Jimén se empeñó en traer
La saeta: ve allí un trozo.
BONIFAZ
¡El arcángel San Miguel

(Aparte examinándola.)

Me asista!
DESIDERIA
No la conoces,
Verdad?
BONIFAZ

(Aparte.

Yo me adelanté
Dos horas con el Doctor,
Y hemos cazado también.)

(Alto.)

¿Tenía el otro pedazo
Una señal? ¿Una B?
DESIDERIA
No hice alto: en la iglesia está,
Si quieres satisfacer
Tu curiosidad.
BONIFAZ
La tengo
Y bien grande; pero... ved
Que me ha encargado el doctor
Que a vos, cual amiga fiel
De Honoria, diga un recado.
DESIDERIA
¿Qué doctor?
BONIFAZ
¡Ah! ¿No sabéis
Que el doctor Almoravid
Se halla aquí?
DESIDERIA
¿Se halla aquí?
BONIFAZ
Pues,
Toma, si acompaña a Honoria.
DESIDERIA
¿La acompaña? ¿Qué tal, eh?

(A las damas.)

GARCILLÁN
Está enferma y necesita...
DESIDERIA
Que vos la justifiquéis.
¡Cuidado si tiene empeño
En curar a esa mujer
El tal Doctor!
BONIFAZ

(Inadvertidamente.)

¡Desideria!...
Señora... No deliréis.

(Reparando.)

Precisamente... Escuchad.

(Hablan aparte DESIDERIA y BONIFAZ.)

DAMA 1.ª
Hijas, principio a temer
Que no es Honoria tan santa
Como yo me figuré.
GARCILLÁN
Nada en contra de ella prueban
Indicios de ese jaez.
LOPE
Imprudente siempre ha sido.
DESIDERIA

(Aparte a BONIFAZ.)

¡Eso dice!
BONIFAZ
Y que no andéis
Con dilaciones.
DESIDERIA
¡Jesús!
¡Qué compromiso! -Veré
De anunciárselo. Aquí llega.
BONIFAZ
Sí, si quería coger
El aire. (Aparte.) Le diré a Honoria
Lo que me temo.

(Vase llevándose el pedazo de la flecha.)

DESIDERIA

(A las damas.)

Tened
La bondad de perdonarme:
Aquí sale, como veis,
Nuestra enferma, y he de hablarla
a solas.
DAMA 1.ª
Está muy bien.
BONIFAZ
Lo que es cierto, no estoy; pero

(Al salir, hablando aparte con HONORIA.)

Al Doctor le prevendré,
Y corro a la iglesia: está
Lejos, y por no perder
Tiempo, mientras vuelvo a casa,
La campana tocaré.
HONORIA
¿Con que si oigo tocar, hablo?
BONIFAZ
Si no, no la amedrentéis.

(Vanse DON GARCILLÁN, DON LOPE, BONIFAZ, las damas y caballeros.)

Escena IX

HONORIAy la religiosa, en la cual sale apoyada; DESIDERIA.

DESIDERIA

(Aparte.)

¿Cómo la he de preparar
A la noticia?
HONORIA
Me alivia
El salir a respirar
El aura olorosa y tibia
Del jardín. Podéis marchar.

(A la religiosa.)

DESIDERIA
A mi esposo prevenid
Que estoy en este paraje.

(Vase la religiosa.)

HONORIA
Salió a ofrecer hospedaje
Al doctor Almoravid.
DESIDERIA
Tu compañero de viaje.
HONORIA
En verdad que no quisiera
Que a casa nos le trajera.
DESIDERIA
A él parece que le gusta
Sentarse a tu cabecera.
HONORIA
Ese médico me asusta.
DESIDERIA
Pues sabe mucho el Doctor.
HONORIA
Perdóneme si le ofendo.
Ha poco me dio un licor,
Y desde entonces sintiendo
Me voy cada vez peor.
Verdad es que lo bebí
Con tan fuerte repugnancia...
DESIDERIA
¿Por?...
HONORIA
Porque al Doctor le oí
Decir una extravagancia
Que es blasfemia para mí.
DESIDERIA
¿Cuál?
HONORIA
Hablando de mis votos,
Dijo: «Poca es mi pericia
En esto; mas con justicia
Me atrevo a dejarlos rotos
Sin dispensa pontificia.»
Me irritó aquella impiedad.
DESIDERIA
Supongamos que lo fuera,
Y no una vulgaridad:
Yo no creo que perdiera
Por ello su habilidad.
Sé con el docto varón
Más tolerante, hoy que tienes
Esa gran satisfacción
Digna de mil parabienes.
HONORIA
¿Cuál?
DESIDERIA
Tu triunfal procesión.
HONORIA
Más vale el placer de hallarte
En este segundo Edén
Feliz con tu esposo.
DESIDERIA
En parte
Lo soy; mas puedo mostrarte
Mujer más dichosa.
HONORIA
¿Quién?
DESIDERIA
¿Quién? El lucero que brilla
En Segovia, y es el pasmo
De gente docta y sencilla,
Que no duda en su entusiasmo,
Inclinarle la rodilla.
HONORIA
Basta.
DESIDERIA
Oye la distinción
Entre ambas, y di si es leve:
Un pueblo, media nación
Te ama, y a mí ni el que debe
Amarme de obligación.
Si ocurre que Jimén pierda
Su frialdad lo que baste
A que conmigo malgaste
Un halago, es que se acuerda
De que tú se lo mandaste.
Yo entre sedas y entre alhajas,
Tú en humilde desaliño,
Dime si no me aventajas,
Pues vivo de las migajas
Que sobran de tu cariño.
HONORIA
Mucho en verdad me entristeces
Con la nueva que me das;
Pero ¿y si acaso mereces
Todas esas esquiveces
Que ponderándome vas?
Yo casi a creer me inclino,
Conociendo el noble y fino
Corazón de tu consorte,
Que la culpa de su porte
La tenga tu poco tino.
A poder mi voz lograr
Que tu pecho desampare
La propensión a envidiar,
Como a él le puedo mandar
Que sus desdenes repare,
Santuario esta vivienda
Hicierais de paz los dos;
Mas ya que de mí no penda
Que ella a vosotros descienda,
Puedo implorarlo de Dios.
Haz tú de ti más caudal;
Mira lo que has adquirido,
No lo que goza tu igual;
No canses a tu marido,
Y no hables de nadie mal.
Nuestro loco devaneo
Los objetos hermosea
En que se fija el deseo:
La posesión vuelve feo
Cuanto engalanó la idea.
Y no fuera muy extraño
Que examinando con pausa
Si hay en tus celos engaño,
Sólo fuera cierto el daño
Siendo aparente la causa.
Yo los tengo por un sueño,
Si de Jimén por mí juzgo,
Y sostendré con empeño
Que, pues mi pecho sojuzgo,
Él será del suyo dueño;
Y de su pasión primera
Ya ni vestigio existiera,
Si tu insano frenesí
Haciéndole no estuviera
Siempre acordarse de mí.
DESIDERIA
¿Con que, según decidiste,
Queda por cosa sentada
Que en mí tan solo consiste
Si yo no soy la casada
Más venturosa que existe?
Creo que lejos del blanco
Tu ingenio los tiros hizo,
Y así no me satisfizo:
No obstante, séame franco
Tu labio, y me tranquilizo.
Juzgas de Jimén, atenta
A que tú vives en calma;
Y es la razón, a mi cuenta,
Porque parece os alienta
A entrambos a dos un alma.
Yo creeré que he soñado
Todas cuantas amarguras
Por Jimén he devorado,
Si me afirmas y me juras
Que tú nunca le has llorado;
Que con el santo sayal
Contra el amor escudada
En el recinto claustral,
Nunca has vuelto una mirada
A mi lecho conyugal;
En suma, que esa incidencia
De perder voz y color
De Jimén a la presencia,
Efecto fue de dolencia
Y no falta de valor.
Con tal, pues, que se me dé
A esta pregunta por ti
Un sí en respuesta, perdí
Mi temor, y esperaré
Que Jimén adore en mí.
HONORIA
Por lo mismo que no miente
Mi boca, no estoy dispuesta
A contestar: es patente
Que a una pregunta imprudente
Fuéralo más la respuesta.
DESIDERIA
No así mi afán se mitiga:
Cuando callas, con razón
Temes la revelación.
HONORIA
No temo lo que te diga,
Sino la interpretación.
Tomará un día otro sesgo
Tu genial, que hoy no lo admite;
Y con el tiempo, en desquite,
Día vendrá en que sin riesgo
El alma en ti deposite.
Si yo de mi enfermedad
Supiera que fallecía,
Toda la dificultad
Cesaba, y satisfaría
Tu inútil curiosidad.
Quizá ese día veremos
Pronto.
DESIDERIA

(Aparte.)

Ella me abre carrera
Para que el anuncio ingiera;
Mas temo...
HONORIA
¿Nos estaremos
Viendo por la vez postrera?
DESIDERIA
¿Por qué tan desalentada
Te entregas a la zozobra?
HONORIA
¡Ay! me encuentro tan postrada...
Quien da esta vida prestada,
Cuando quiere la recobra.
DESIDERIA
Joven eres.
HONORIA
Mi mal dura
Tanto... ¿Sabes en conciencia
Tú lo que de mí se augura?
DESIDERIA
Yerra mil veces la ciencia.
HONORIA
Pienso que el Doctor procura
Que el daño se me reboce.
Dime, por Dios Uno y Trino,
Si es verdad lo que adivino.
DESIDERIA

(Aparte.

Ella su estado conoce.)
Por Bonifaz me previno
El Doctor...
HONORIA
¿Qué?
DESIDERIA
Me ha encargado...
HONORIA
Di.
DESIDERIA
No vayas a creer
Que es caso desesperado.
HONORIA
¿Te puedo ya responder

(Mirando fijamente a DESIDERIA.)

A lo que me has preguntado?

(DESIDERIA baja los ojos y calla.)

¡Ah, sí! El riesgo es inminente.
DESIDERIA
No...
HONORIA
Sí: la muerte me aguarda.
Tu silencio te desmiente.
DESIDERIA
Perdón si fui...
HONORIA
¡Dios clemente!
¡Venga! la culpé de tarda.
¿Qué me podrás exigir
Que yo te niegue en albricias
De venirme a transmitir
La mejor de las noticias
Que pudiera recibir?
¿Cuando, como aletargada
Con apacible beleño,
Llego a la muerte anhelada,
Como quien se rinde al sueño
Tras fatigosa jornada?
Si antes no te satisfice,
Razón es que ya sucumba
La resistencia que hice,
Que a la margen de la tumba
Toda la verdad se dice.
Sí: cuando entre honor y saña
Tendí al altar la cerviz,
Quedó en la equívoca hazaña
En mí el amor cual cizaña
Que no perdió la raíz.
Germen fue emponzoñador
Que, produciendo sus frutos,
Hizo que nunca el dolor
Mis ojos tuviera enjutos
De llanto consumidor.
Tormenta fue de pujanza
Que amansó con lentitud,
Hasta que allá en lontananza
Formó el iris de bonanza
El rayo de la virtud.
Vi entonces la suavidad
De la ley de mi Hacedor,
Y usé de su libertad,
Amándole a Él por amor
Y a Jimén por caridad.
Y nunca la frente lacia
Eché en el rudo terliz,
Sin rogar con eficacia
Para él al Señor la gracia
De ser contigo feliz.
Que esto y nada más quedó
De mi pasión a Jimén.
Todo el deseo murió...
O si no... se convirtió
En deseo de su bien.
Este afecto permitido,
Este amor enaltecido
Fue del alma dulce pasto,
Con el amor confundido
A Dios, reverente y casto;
Bien que, por la misma unión,
Tal vez me aterraba austera
La voz de la religión,
Para que no le ofendiera
Con una profanación.
Ya con el afán termino
Que tuve de poner freno
Al ánimo de contino,
Porque huyese lo terreno
Y abrazara lo divino.
Ya mi pie firme vadea
El peligroso remanso:
¡Mil veces bendito sea
Quien después de la pelea
Me premia con el descanso!
¡Bendito el que, al desatar
Los lazos de mi existir,
Los aparta sin sentir!
DESIDERIA
¡Ah! ¡Se te debe envidiar
Hasta el modo de morir!
Añade a tanto prodigio
Que obrar donde quiera sueles,
Por colmo de tus laureles,
El sobrehumano prestigio
Con que a tus plantas me impeles.

(Arrodíllase.)

HONORIA
¡Oh! no.
DESIDERIA
Deja que humillada
Te ruegue que me perdones...
HONORIA
¿Alguna culpa olvidada?
DESIDERIA
Mil.
HONORIA
Quiero excusar cuestiones
Al salir de esta morada.
DESIDERIA
¡He sido tan criminal!...
HONORIA
Deja mi pecho contrito
En paz.
DESIDERIA
Ven donde tu mal
Cuiden.
HONORIA
Sólo necesito
El médico espiritual.
DESIDERIA
¡Oh! Dios tu fin no consienta
Cuando desterrada sale
De mí la envidia sangrienta,
O haga, porque no lo sienta,
Que una suerte nos iguale;
Y si la sentencia airada
Que sobre ti dar le plugo
Ser no puede revocada,
La víctima no manchada
Que muera con su verdugo.

(Tocan a la lejos una campana.)

HONORIA
¡La campana! ¡Oh Dios!
DESIDERIA
¿Qué es esto?
¿Quién a estas horas la toca?
HONORIA

(Aparte.)

Es Bonifaz.
DESIDERIA
Ven, ven presto
A casa.
HONORIA
¡Oh! no. Dios te ha puesto
Las palabras en la boca.
¡Es nuestro ser tan precario!
¿Podrás (y esto no te agite)
Dar el perdón necesario,
Si por yerro involuntario
Hay quien la salud te quite?
DESIDERIA
¿Quitar la salud has dicho?
HONORIA
Ya ves que hoy te hirieron...
DESIDERIA
¡Oh!
Esto...
HONORIA
Aunque apenas brotó
La sangre...
DESIDERIA

(Aparte.

¡Monjil capricho!)
Yo perdono a quien me hirió.
HONORIA
¿Cierto?
DESIDERIA
Cierto.
HONORIA
No lo olvides,
Y promete obedecerme.
DESIDERIA
¿En qué?
HONORIA
En curarte.
DESIDERIA
¡Ponerme
En cura!...
HONORIA
Y no te descuides.
DESIDERIA
¿Pretendes loca volverme?
Yo manejo brazo y mano
Bien, y siento apenas...
HONORIA
Haz
Cuenta que no hablaré en vano.
DESIDERIA
Recuerdo el sepulvedano

(Medio para sí.)

Herido por Bonifaz.
¿Me podrá en riesgo poner
Mi herida? ¿Será creíble?
HONORIA
En esta época terrible
Verías establecer
Alguna medida horrible,
Jamás usada, inaudita,
Para que no se extendiera
Por una provincia entera
Un mal que sólo se evita
Cuando y como Dios lo quiera.
DESIDERIA
Sí: tenía en general,
Quien de enferma población
Fuese a otra libre del mal,
Inmediata imposición
De la pena capital.
Pero ¿a dónde me conduces
Con esto? Que me acobarda
El afán que en mí produces.
HONORIA
Segovia formó una guarda
Que, por falta de arcabuces,
Fue casi toda de arqueros;
Y el jefe quiso lograr
Que en llegando a disparar
Los tiradores certeros
Al que intentara escapar,
Sin remedio pereciera
El prófugo brevemente
Solo con que se le hiriera,
Aunque, herido y todo, huyera
En un caballo excelente.
DESIDERIA
Y bien...
HONORIA
Cada flecha dada
Con este fin exclusivo
A la gente asalariada...
DESIDERIA
Por Dios...
HONORIA
Estaba empapada...
DESIDERIA
¿En qué?
HONORIA
En un veneno activo.
DESIDERIA
Y la que a mí me ha tocado...
HONORIA
Medio hay que su acción destruya.
Bonifaz la ha examinado...
DESIDERIA
¿Él?
HONORIA
Y el toque que ha sonado
Dice que la flecha es suya.
DESIDERIA
¡Suya! ¡Oh Dios!
HONORIA
Sí, pero espera.
DESIDERIA
¡Suya! ¿No habrá salvación
Para mí?
HONORIA
¿Te descubriera
Yo el riesgo, si antes no hubiera
Pensado la curación?
DESIDERIA
¿Tú? ¿Qué me puede valer
Tu auxilio? (Gritando.) ¡Criados! ¡Hola!
¿Me dejarán perecer
Sola aquí?
HONORIA
Conmigo sola
Tienes cuanto has menester.
DESIDERIA
Quita, mujer, que nació

(Queriendo separarse de HONORIA, y llevándosela consigo hacia la casa.)

Para la vergüenza mía.
Tú en mi pena gozas.
HONORIA
¿Yo?

(Soltándola con un movimiento de indignación.)

DESIDERIA
¡Socorro!

(Precipítase por la puerta del costado derecho.)

HONORIA
Merecería...

(Mira hacia adentro.)

No, no, que se desmayó.

(Va a socorrer a DESIDERIA.)

Escena X

JIMÉN y BONIFAZ, bajando la escalinata.

BONIFAZ
Que me perdone.
JIMÉN
¡Oh Dios! ¡Ambas
Expuestas a perecer!
No vuelvas sin el Doctor.
BONIFAZ
Con sus criados se fue
A ver esas ruinas góticas
Que cerca de aquí se ven.
JIMÉN
¡Honoria! -Mas antes debo
Acudir a mi mujer.
BONIFAZ
Al recogerse a los guardas
Las flechas, las entregué
Todas, menos esa sola
Que yo no debí de ver.
Cruza el venado el camino...
JIMÉN
Vete.
BONIFAZ
. Me inspira Luzbel
Que entre en el monte y le ataje;
Le tiro, ¡y vengo a coger,
La saeta envenenada!
Y no hay duda: las marqué.
La conozco.
JIMÉN
¿Y se consigue
La ponzoña detener
Del modo que tú me has dicho?
BONIFAZ
A todo el mundo lo oiréis.
JIMÉN
Basta: corre.

(Vase BONIFAZ.)

Escena XI
JIMEN
Yo remedio
Tan extraño probaré,
Si me informo del Doctor,
No me dejará exponer
Mi vida, que juzgará
Llena de venturas él.
Aun mi esposa ha de ignorarlo:
Dormida la curaré.
¡Desideria! Vivirás.
No sabrá bien absorber
Un irracional el tósigo
De tu herida: yo lo haré.
Si muere mi Honoria, quiero
Morir a la par también.
¡Traérmela aquí a espirar!
¡Dios mío! Es rigor cruel.
¿No adora mi esposa en mí?

(Con amarga ironía.)

Justo es mi vida ofrecer
Por ella. Sí: yo el veneno
De su herida chuparé.

(Se dirige resuelto a la casa, y en el umbral de la puerta se halla con HONORIA, que le ha estado escuchando un instante.)

Escena XII

HONORIA, JIMÉN.

HONORIA
Sería ya inútil.
JIMÉN
¡Ah!
HONORIA
Como por dicha has tardado,
Mi labio se ha adelantado:
Salvada tu esposa está.
JIMÉN
¿Tú?...
HONORIA
Cuando ella en su sentido
Vuelva...
JIMÉN
¡Tú te envenenaste!
HONORIA
Le dirás que tú sanaste
La herida.
JIMÉN
¡Oh! No. -¡Te has perdido!
HONORIA
No es culpa de gravedad:
Siempre de mi mal muriera.
Lo que hoy en ti crimen fuera,
En mí es generosidad.
JIMÉN
¡Honoria! ¡Y has de dejarme!
HONORIA
Y aun con ánimo gozoso.
Muerta yo, serás dichoso;
Muerta, podrás olvidarme.
JIMÉN
¡Olvidarte!

(Tiéndele los brazos para sostenerla, porque la ve apoyarse en una silla; ella le rechaza blandamente.)

HONORIA
Si hoy de mí
Te apartan mis brazos yertos...
Jimén con ellos abiertos
Te voy a esperar allí.

(Señala el cielo, y toda trémula se entra en la casa.)

Acto segundo

Vista exterior de las ruinas de un palacio gótico, las cuales ocupan un tercio del tablado y casi todo el telón de fondo. En este la puerta principal con dos hojas estropeadas y endebles; sobre la puerta, una ventana grande, a la derecha del espectador, y frente a él, otra puerta también de dos hojas medio carcomidas. Al lado izquierdo, árboles corpulentos y espesas matas. Es de noche.

Escena primera

DON GARCILLÁN, DON LOPE, damas, caballeros, un criado con un farol.

GARCILLÁN
En estas ruinas, aquí,
Sin dársele sepultura,
Quedará depositada,
Mientras el Obispo juzga
Qué nos corresponde hacer
En tan ardua coyuntura.
DAMA 1.ª
¡Jesús! ¡Qué lance!
DAMA 2.ª
¡Qué escándalo!
LOPE
¿Quién lo imaginara nunca?
DAMA 1.ª
Estaría loca Honoria
Cuando le dio aquella furia.
LOPE
Mas ¿quién oye lo que dijo
Que no se aterre y confunda?
Corre la voz de que está
Cercana de ser difunta
La santa, y el pueblo todo
Acude y la casa ocupa.
Un desmayo hace que Honoria
La confesión interrumpa;
Llega el Doctor; da un encargo
Al padre, que se apresura
A cumplirlo; Almoravid
Queda con la moribunda
Un instante; acude luego
La Condesa, y de su aguda
Voz llamados, no tan solo
Nosotros, sino la turba
De afuera, oímos aquellas
Expresiones que espeluznan.
GARCILLÁN
«¡No soy cristiana! ¡No estoy
Bautizada!»
LOPE
Y aquí anuda
Su lengua la muerte, y rinde
El alma.
DAMA 1.ª
Eso fue locura,
Fue un extravío; y sostengo
Que sin razón dificultan
El sepultarla en sagrado.
LOPE
Sabéis la respuesta pública
Del Doctor, cuando la gente
Le preguntaba confusa.
Dijo que no estaba loca
Honoria; que era la pura
Verdad cuanto había dicho,
Y que a él le constaba.
DAMA 1.ª
Y cruza
La alcoba al decirlo; sale,
Y por más que el Juez le busca,

(Señalando a DON GARCILLÁN.)

No se le ha podido hallar
Desde entonces.
GARCILLÁN
Esa fuga
Da motivo de creer
Que es todo tramoya suya.
Pero es negocio eclesiástico;
Y luego la gente rústica
Que ve así morir a aquella
Mujer a quien se tributa
Veneración como a santa,
Se escandaliza y murmura.
Cuanto más la idolatraron,
Repugnancia más profunda
Tal descubrimiento causa.
DAMA 2.ª
Si el médico disimula,
No hay nada.
GARCILLÁN
Pues la Condesa
Merece menos disculpa.
Si hace al escuchar a Honoria
Que su confesor acuda
Solamente, y no vocea
Para que allí se reúnan
Todos, se ignora el suceso
Y el escándalo se excusa.
LOPE
Ya; pero si muere Honoria
Sin que el escándalo cunda,
Quedaba su nombre ileso;
Hubiera metido bulla
Su entierro, y vendría a verle
Media España: era una angustia
Para la rival de Honoria
Semejante baraúnda.
DAMA 1.ª
¿Con que la envidia también
Después de la muerte dura?
LOPE
¿Por qué no, si sobrevive
Todo lo que al muerto ilustra?
GARCILLÁN
Bien pudiera la Condesa
Suspender el que conduzcan
Aquí el cadáver, teniéndolo
En casa mientras pronuncia
Su fallo el Obispo. Fue
Desde Segovia a Sepúlveda;
Pero mañana a las diez
Su decisión absoluta
Nos traerá un propio.
DAMA 1.ª
Luces
Allá abajo se vislumbran.
GARCILLÁN
Sí: vienen ya con el féretro.
DAMA 1.ª
Mirad: ¡es cosa que asusta!
¡Ni un clérigo!
DAMA 2.ª
¡Ni una cruz!
GARCILLÁN
No reza nadie.
LOPE
Circundan
El ataúd en silencio.
GARCILLÁN
¡Hoy entre vítores triunfa,
Y hoy, sin que nadie la llore,
Con infamia la sepultan!
Escena II

DESIDERIA; aldeanas vestidas de blanco que traen en el ataúd a HONORIA, vestida también de blanco. Acompañamiento de duelo. Pueblo, criados con hachas, dichos.

DESIDERIA
Tomad y abrid, ya que es fuerza

(Dando una llave a un criado, que abre la puerta del palacio.)

Que un triste deber se cumpla.
Aquí espero que volvamos
Pronto con la pompa augusta
De la religión a dar
A esa infeliz criatura
Descanso en tierra sagrada,
Que por hoy se le rehúsa.
GARCILLÁN
Sí; pero como personas
Que su crédito repugnan
Al mal; como agradecidos
A una bienhechora; en suma,
Como fieles imploremos
De la Inteligencia justa
Piedad para esa mujer
Que con su fin nos conturba.
Señor, virtuosa siempre
La vimos; de su hora última
No nos es dado juzgar;
Pero a mí mi fe me anuncia
Que le abres tu seno tú
Que reinas en las alturas.

(Pausa, durante la cual oran todos.)

DESIDERIA
Id.

(Entran el ataúd en las ruinas: síguenle los del acompañamiento.)

LOPE
Jimén no habrá querido
Ver la traslación nocturna.
DESIDERIA
Pues, y me encargó del duelo.
LOPE
¿Y eso?

(Designando la herida de DESIDERIA.)

DESIDERIA
Novedad ninguna
Siento en el brazo: el Doctor,
Al tiempo de hacer la cura,
Me dio por libre de todo
Riesgo.
DAMA 1.ª
Por vuestra fortuna,
De rozarse la saeta
En la aljaba por la punta
Tanto tiempo, había ya
Desgastádose la untura
Del veneno.
LOPE
Si el Doctor
Sostiene que de su ayuda
No necesitáis, podéis
Vivir tranquila y segura.
No se engañó en el pronóstico
Funesto que hoy os enluta.
DESIDERIA
Ya observaría que a Honoria
La mataba la clausura.
Se consumía de pena
Ella de verse reclusa.
GARCILLÁN
Libre fue su vocación.
DESIDERIA
Murió, y es inoportuna
La reticencia: no importa
Ya que todo se descubra.
Si mi prima tomó el hábito,
Fue porque está muy en duda
Si su madre ingirió o no
Sangre bastarda en la alcurnia
Del Conde.
GARCILLÁN
¿Es posible?
DESIDERIA
Es cierto.
Y allá cuando la aventura
De prender a Bonifaz,
La dama que estaba oculta
En el cuarto de Jimén
(Aunque yo tuve la culpa),
Era Honoria.
LOPE Y GARCILLÁN
¡Honoria!
DESIDERIA
Allí
Colocada en la estrechura
De quedar sin opinión
La encontré; allí la renuncia
Del mundo y mi casamiento
Le inspiró el cielo: resulta,
Señores, que no fue todo
Virtud lo que se gradúa
De tal; fue interés, deseo
De mantener incorrupta
Su reputación; en fin,
Lo que se ve en la conducta
De la mujer casi siempre,
Que es vanidad y tontuna.
LOPE
¡Excelente oración fúnebre!
DESIDERIA
Puede que sea la única
Donde el orador se atiene
A la verdad, y no adula.

(Salen de las ruinas los que entraron, habiendo dejado dentro las luces.)

GARCILLÁN
Ya salen.
DESIDERIA
Vamos. Yo es cierto

(Un criado cierra y da la llave a DESIDERIA.)

Que fui mil veces injusta
Con ella, y solemnemente
Lo declaro. Oiga la súplica
De perdón que le dirijo
A la región donde alumbra
Luz de desengaño eterna,
Paz que la pasión no turba,
Y desde allí me verá
Mi compañera de cuna
Reconciliada con ella
Al fin.
GARCILLÁN

(Aparte.)

Sí: sobre la tumba,
Cubierta de deshonor,
Donde tu piedad la insulta.

(Vanse todos.)

Escena III
JIMÉN
Todo se desvaneció:

(Saliendo por entre los árboles últimos de la izquierda.)

Lúgubre susurro, luces,
Túnicas blancas, capuces,
Palmas... ya nada quedó.
En silencio indiferente
Yacen las ruinas que habita
Allí una beldad marchita,
Aquí un corazón doliente.
¿Por qué la razón no ahuyenta
De mí este afán, como anhelo,
Si aun de que pise este suelo
Podrá pedírseme cuenta?
¡Honoria! No; no esa tez
Han de ver descolorida
Los ojos que allí la vida
Bebieron alguna vez.
No; tu voto me sujeta
Cuando conmigo contiendo:
Como tu celda viviendo,
Jimén la tumba respeta.
Solo, mi Honoria, a hurtadillas
He llegado a estos umbrales,
Y de tus restos mortales
Me despido de rodillas,
Para rogarte, pues ya
Que te olvide has exigido,
Que tú me des el olvido,
Pues en mi poder no está.

(Mirando a la ventana grande sobre la puerta.)

Mas ¿qué es esto? El resplandor
De las hachas disminuye.
Hielo por mis venas fluye.
Percibo un sordo rumor.
Detenerse es por demás.
La puerta resiste en vano.
La forzaré.

(Abre la puerta de una patada.)

Escena IV

Un embozado con antifaz, que aparece en el umbral de la puerta cuando JIMÉN va a entrar; dicho.

EMBOZADO
Atrás, profano.
JIMÉN
¡Jesús mil veces!

(Retrocediendo.)

EMBOZADO
¡Atrás!

(Retírase el embozado y ciérranse las hojas de la puerta.)

JIMÉN
¿Ha sido una aparición?
¿Es un viviente? -¿Qué dudo?
Con el estoque desnudo
Arranco tras la visión.
Ningún pensamiento impío
Me mueve. (Abre.) ¡Nueva sorpresa!
Ya todo en tiniebla espesa
Está. -¡El ataúd vacío!
¡Qué esperanza! ¡qué recelo!
¡Me la roban! -Luz se ve
Allí... ¡Oh! No la cederé
Ni a los ángeles del cielo.

(Entra.)

Escena V

DESIDERIA; BONIFAZ, con un farol.

DESIDERIA
Es inútil, no me niegues
Que hacia aquí se encaminó
Jimén.
BONIFAZ
Porque daros pude
Muerte, aunque sin intención,
Tenéis derecho de hacer
De mí un lacayo, un pastor...
A todo me avengo, menos
A serviros de soplón.
Ha salido el Conde, sí:
No sé hacia dónde salió.
DESIDERIA
¡La puerta abierta!
BONIFAZ
¡Caramba!
¿No tenéis la llave vos?
DESIDERIA
¡Apagadas las antorchas!
Llega con ese farol.
BONIFAZ
¿Qué habrá ocurrido?
DESIDERIA
¡El cadáver
No está! Desapareció
De aquí.
BONIFAZ
¡Virgen de la Peña!
DESIDERIA
No está.
BONIFAZ
¡Virgen de la Hoz!
DESIDERIA
¿Habrá sido arrebatado,
Por divina permisión?
¿Habrá?... Jimén ha venido
Aquí...
BONIFAZ
¿Si resucitó
Para cristianarse, y luego
Morirse en gracia?
DESIDERIA
El Doctor
Que se oculta... mi marido...
¡Espantosa confusión!
Ánimo. Da esa luz. Sígueme.
BONIFAZ
¡Por la madre que os parió
Y no conocéis, no hagáis
Desatino tan atroz!
DESIDERIA
Sígueme.
BONIFAZ
No entréis, no entréis
En esa horrible mansión.
Aunque os pertenece, ha un siglo
Que no tiene habitador:
Visiones horribles dicen
Que al temerario que entró
Le persiguen sin descanso.
DESIDERIA
¡Cuentos!
BONIFAZ
Quizá un malhechor,
O muchos, tienen aquí
Su guarida, y ellos son
Los que el cadáver se llevan
Para que la población
Se asuste, y huya y no pare
Diez leguas alrededor.
Volvámonos, reunamos
Toda la gente de pro
De la villa, y que ellos vengan
A hacer la requisición.
DESIDERIA
Sí, vamos: es más seguro.
BONIFAZ
Más prudente.
DESIDERIA
Loca voy.
Haré que cerquen las ruinas.
BONIFAZ
Bien: yo seré un cercador.

(Vanse.)

Escena VI

JIMÉN, tres embozados.

JIMÉN
Bandidos, no os libraréis.

(Dentro de las ruinas, a lo lejos.)

EMBOZADO 1.º

(Dentro.)

Romped por aquí.
EMBOZADO 2.º
Cedió.

(Ábrense las puertas de la derecha: dentro de este ángulo del edificio aparecen con antifaces tres embozados, uno de los cuales tiene un hacha y otro cuida de HONORIA, que inmóvil como un cadáver yace recostada en unas gradas.)

Huyamos: estás herido.
EMBOZADO 1.º
Levemente.
EMBOZADO 2.º
Huye, señor.
Abandona tu proyecto
Quédese en esta región
Esa infeliz. O atacar
Todos a Jimén...
EMBOZADO 1.º
¡Qué horror!
EMBOZADO 2.º
O desistir de llevarla.
EMBOZADO 1.º
¿Y ha de ignorar mi intención?
¿No ha de conocerme nunca?
¡Ah! todo se me frustró.
EMBOZADO 2.º
Escríbeselo y salvémonos.
EMBOZADO 1.º
Sé feliz, Honoria. Adiós.

(Vanse los tres por la derecha.)

Escena VII

HONORIA, sin sentido, y luego JIMÉN, ambos en el portal que se ve a la derecha.

JIMÉN

(Dentro.)

No saldréis con vuestra empresa:
Ya en vuestra sangre teñí
La espada. (Sale.) ¡Ah! vencí, vencí:
Abandonaron la presa.
Huyeron. -¡Ay Dios! ni el sello
De la muerte descompone
Su rostro: respeto impone,
Tan candoroso, tan bello.
¿Por qué profana esa gente
Tu morada mortuoria?
Yo no sé, yo no sé, Honoria,
Más que te tengo presente.
¡Ay! aun aquí eres ajena,
Y no me debo atrever
Ni una lágrima a verter
En tu frente de azucena.
Y cuando el pecho se parte
Del dolor que le devora,
¡Ay! ¡El solo que te llora
Se esconde para llorarte!
¡Honoria! -¡Y se ha reducido
A esto la que amaba! -Inerte
Cual piedra... -¿Por qué la muerte
No nos habrá reunido?
Mucho el premio ha de valer
Que Dios nos ha de guardar,
Para podernos pagar
Tanto y tanto padecer.
Horrible es que se dilate
Por tanto tiempo el martirio.
¡Santos del cielo! ¿es delirio?
Creo que su seno late,
Creo notar que respira.
Querer llevarla robada...
¡Dios mío! No me persuada
Yo lo que será mentira.
Sienta yo su mano, sienta
Circular...

(Ásela una mano.)

No, no es prestigio.
Honoria vive. ¡Oh prodigio!
HONORIA
¡Ay!

(Abriendo los ojos.)

JIMÉN
Honoria mía, alienta.
HONORIA
¡Ay!
JIMÉN
Gracias, mi salvador:
Volvisteis por vuestra esposa.
Mírame.
HONORIA
Padre... me acosa
Una duda.
JIMÉN
El confesor
Me cree. Soy Jimén.
HONORIA

(Sin comprender aún.)

Él
Me ha de llevar al abismo.
¿Creeréis... que ahora mismo...,
Temo quererle?...
JIMÉN

(Aparte.

¡Más hiel
Sobre la herida enconada!)
Calla, que Jimén lo exige.
Yo soy Jimén.
HONORIA
¡Tú! ¿Qué dije?
¿Por ventura?...
JIMÉN
Nada, nada
Ni lo sientes ni imaginas,
Ni lo creo: no pensemos
En esto; pensar debemos
En que salgas de estas ruinas.
HONORIA
¿Ruinas? Cierto: no descubro
La ostentosa colgadura
Del cuarto. ¿Qué vestidura
Es ésta con que me cubro?
¿Dónde estoy? No es esta ropa
La de mi Orden.
JIMÉN
A mejor
Ocasión diré...
HONORIA
El Doctor
Al presentarme una copa,
Si no confundo el sentido,
Me anunció...
JIMÉN
¿Qué te decía?
¿Qué?
HONORIA
Que se me creería
Muerta. ¿Si lo habréis creído?
JIMÉN
Sí, sí.
DESIDERIA

(Dentro.)

A este punto acudid.
JIMÉN
De Desideria es la voz
Que oigo.
HONORIA
Búscame veloz
Al doctor Almoravid.
Él un horrible alboroto
En mi razón ha excitado;
Él es el que se ha empeñado
En que era nulo mi voto.
Escena VIII

DESIDERIA, DON GARCILLÁN, DON LOPE, y caballeros con espada en mano; pueblo, damas.

GARCILLÁN
Los que huyen no se la llevan.
DESIDERIA
Aquí debe estar.
JIMÉN
¡Miradla!

(Saliendo con HONORIA.)

TODOS
¡Milagro!
DESIDERIA
¡Vive! ¿Es verdad?
JIMÉN
El cielo quiso salvarla.

(Las damas llegan a sostener a HONORIA, y la traen a un lado de la escena, donde hay unos trozos de las ruinas sobre los cuales se sienta.)

Yo la liberté de manos
De unos viles que intentaban
Llevársela.
DESIDERIA
¿Y quiénes eran?
JIMÉN
A ninguno vi la cara.
GARCILLÁN
Ya los persiguen. Honoria
Pudiera indicarnos...
DESIDERIA
Habla,
Honoria.
HONORIA
Nada comprendo.
Habláis de robo, con arma
Venís... El Doctor podrá
Daros alguna luz.
DESIDERIA
Falta
Del pueblo.
JIMÉN

(Aparte.)

Debió ser él
A quien di la cuchillada.
DESIDERIA
¿Recuerdas, Honoria, habernos
Dicho que no eras cristiana?
HONORIA
Sí. ¡Qué horror!
GARCILLÁN
Deliraríais
Entonces.
HONORIA
No deliraba,
No.
JIMÉN
¿Cómo?
HONORIA
Jura el Doctor
Que yo he sido bautizada
Con agua de flores.
GARCILLÁN
Era
Nulo el bautismo. Sin agua
Natural no hay sacramento.
LOPE
Pero el decirlo no basta.
JIMÉN
Debería darnos pruebas
El Doctor.
HONORIA
Me ofreció darlas.
DESIDERIA
Y no lo ha cumplido, y huye,
Con ser la cuestión tan ardua.
HONORIA
¡Oh! Si ha mentido, es un monstruo:
Por poco el susto me mata.
DESIDERIA
No temas: tu enfermedad
También será imaginaria.
HONORIA
¿También?
DESIDERIA
A favor de pócimas
Para que te desmayaras,
Habrá logrado el Doctor
Que tú de Segovia salgas,
Para simular tu muerte
Fuera del claustro.
HONORIA
¿Qué causa
Pudiera el Doctor tener?...
DESIDERIA
Eso cualquiera lo alcanza.
JIMÉN
¡Desideria!
DESIDERIA
Ya es forzoso
Creer que el Doctor te ama.
HONORIA
¡Oh! vergüenza!
JIMÉN
¿Piensas?...
DESIDERIA

(A JIMÉN.)

Pienso
Que como la circunstancia
De nulidad del bautismo
Los votos invalidaba
De Honoria, quiso el Doctor
De esta manera engañarla,
Para que se figurase
Que podía ser casada.
HONORIA
¡Casada!
DESIDERIA
Y comprometerla
Con el rapto a ello.
HONORIA
Calla,
Que es un puñal para mí
La menor de tus palabras.
DESIDERIA
Yo no te culpo.
HONORIA
Me culpa
La suposición, me ultraja,
Sí; que todos creerán
Que para usar esa traza
De robar una mujer
Ella debió autorizarla.
Mejor sabes tú que nadie
Que es imposible que amara
Yo más que a un hombre... que a Dios...
No sé qué digo: se abrasa
Mi frente, y a un tiempo juicio
Y paciencia se me acaban.
Si puede hallarse al Doctor,
Si lo que afirma se aclara,
No volveré yo al convento,
Cuyos muros no me salvan
De calumnias afrentosas
Y traidoras asechanzas.
Abrazar no quiero vida
Que tantos me hacen amarga,
Ni imponerme obligaciones,
Pues no me dejan guardarlas.
DESIDERIA
Honoria es muy concienzuda,
Y no olvidará la carta
De su padre.
HONORIA
¡Oh Dios! ¡Qué dije!
Fuerza es que mis votos vaya
A renovar en el claustro.
(Mi padre y su honor lo mandan. Aparte.)
Escena última

BONIFAZ, el EMBOZADO 1.º con un brazo vendado, aldeanos armados; dichos.

BONIFAZ
Cuidado, que no se escape.
EMBOZADO
Dejadme paso, canallas.

(Se descubre.)

TODOS
¡El doctor Almoravid!
DOCTOR
Yo soy: así se me llama,
Y ese es mi oficio y mi origen:
Mi nombre cierto es Audalla.
TODOS
¡Un moro!
DOCTOR
Cabal: un moro
Noble y rico de Granada.
JIMÉN
Estáis herido: vos sois...
DOCTOR
Soy el que a Honoria robaba;
Soy el que le dio a beber
Una poción que aletarga;
Soy el que para evitar
Que viva la sepultaran,
He descubierto que fue
Con engaño bautizada.
HONORIA
Pero ¿es verdad?
DOCTOR
Me lo ha dicho
Tu madre... que fue mi hermana.
HONORIA
Es imposible.
DOCTOR
Era mora.
DESIDERIA
¿Mora?
DOCTOR
Sí. -Fue cautivada
Niña; a Segovia trajéronla;
Prendó a su señor la esclava;
Murió aquel sin que los vínculos
Del amor legitimara;
Y firme ella en su creencia
(Cual buena mahometana),
Al dar a luz una hija
Cuya vida peligraba,
Para no imprimirle el sello
Que al nazareno señala,
Mandó que un siervo ignorante
La frente infantil regara
Con agua de olor.
BONIFAZ
¡Huy!¡Qué
Mora tan mala cristiana!
DOCTOR
Supimos de ella; partí
Y la conduje a la patria;
De la hija, ya en secreto
A San García enviada,
El nacimiento calló;
Fue luego esposa Zoraida,
Y ya es polvo.
DESIDERIA y HONORIA
¿Ha muerto?
DOCTOR
Sí.
Al morir me lo declara
Todo y me entrega papeles,
Para que venga en demanda
De mi sobrina: la encuentro,
Y viéndola tan fanática
En su fe postiza, tuve
Que apelar para llevármela
A ese medio extraño.
HONORIA
Estáis
En un error.
DESIDERIA
La bastarda
Hija de mora, soy yo.
JIMÉN
Sí.
DOCTOR
Quien lo crea se engaña,
Tú, cuya insaciable envidia

(A DESIDERIA.)

Despuntó desde la infancia,
Codiciosa de la joya
Que al cuello Honoria llevaba,
Cual otra tú, precisaste
A tu nodriza a trocarlas.
TODOS
¿A trocarlas?
DESIDERIA
Falsedad.
Yo no me acuerdo de nada.
HONORIA
Ni yo.
DOCTOR
Teníais tres años.
DESIDERIA
Siempre con la misma alhaja
Se nos vio.
DOCTOR
No permitiste
Que dos horas disfrutara
Honoria su distintivo.
DESIDERIA
¿Y cómo nuestra encargada
No habló de ese trueque a nadie?
DOCTOR
Cuatro años después Olalla
Te dijo que era tu madre
Una noble castellana,
Mujer de un gobernador
De Burgos, y que ignoraba
Si era la madre de Honoria
Una mora o renegada.
Esto deshacía el trueque,
Y la nodriza contaba
No morirse tan de pronto
Sin hacer que destrocarais.
GARCILLÁN
¿Consta eso?
DOCTOR
De todo hay pruebas,
Ya por mí justificadas.
Míralas tú, que eres juez,
Y di si aparecen válidas.

(Entrega unos papeles a DON GARCILLÁN.)

Olalla menciona aquí
El trueque de las medallas
Y los nombres que os pusieron
Para que ocultos quedaran
El de Flor y el de Violante.
En este papel se marca
Entre las señas de Honoria
Un lunar en la garganta.
TODOS
No hay duda.
DOCTOR
No la hay: tú eres
La de estirpe musulmana
Honoria; tú, Desideria,
La Condesa propietaria,
Prima de Jimén.
DESIDERIA
¡Su prima!
BONIFAZ
¡Casado con prima hermana!
¡Jesús! Matrimonio nulo.
HONORIA
¿Podrá ser?
DESIDERIA

(A DON GARCILLÁN.)

Hablad, y salga
De duda si soy esposa
O si quedo divorciada.
GARCILLÁN
No hay tribunal que no juzgue
Evidente la probanza.
DESIDERIA
¡Ay! ¿Y los votos de Honoria?
BONIFAZ
¡Toma! No siendo cristiana,
Tampoco pudo ser monja.
GARCILLÁN
Si los hizo voluntaria,
Entonces...
HONORIA
Los pronuncié
Creyendo que ejecutaba
La voluntad de mi padre.
GARCILLÁN
Quedáis libre.
DOCTOR

(A DESIDERIA.)

Y a ti pasa
La obligación.
JIMÉN
Y el condado,
Pues la donación firmada
Por Honoria es nula.
DESIDERIA
Sí.
Todo es nulo por desgracia.
HONORIA

(Aparte.)

¡Infeliz!
DOCTOR

(A JIMÉN y a HONORIA.)

Vosotros, creo
Que os amasteis y os amabais...
JIMÉN
Por compasión...

(Señalando a DESIDERIA.)

HONORIA
Respetad...
DOCTOR
Vuestra suerte fue cambiada;

(A las dos.)

Destrocáis: a ella tu claustro;
A ti su marido.
DESIDERIA

(Aparte.)

¡Oh rabia!
JIMÉN
Desideria...
HONORIA
Amiga mía...
DESIDERIA
Basta de consuelos, basta.
Yo tu galán te usurpé;
Tú mi esposo me arrebatas:
Monja te hice; monja me haces:
Lícita es la represalia.
BONIFAZ
Bautizo y boda en un día
Vamos a tener en casa.
DOCTOR
La primera ceremonia
No la veré yo: mañana
Torno a mi país.
HONORIA
¡Tan pronto!
DOCTOR
Con el oro que guardaba
Para ti, volveré luego.
HONORIA
Señor...
DOCTOR
Pero antes que parta,
¿No me dará mi sobrina
Los brazos?
HONORIA
Ellos y el alma.
DOCTOR
Los tuyos, Jimén.
JIMÉN
Señor...
DOCTOR
Hijos, Alá os destinaba
El uno al otro; yo tengo
Vuestras manos estrechadas.
¿Pudiera uniros?
JIMÉN
Aún
No es tiempo.
HONORIA
No.
DOCTOR
En mí recaiga
La culpa.

(Hace que se abracen.)

GARCILLÁN
Y en mí.
JIMÉN
¡Bien mío!
HONORIA
¡Jimén! -¡Dios eterno, gracias!
¿Quién más dichosa que yo?
DESIDERIA
Ninguna: huérfana, dama,
En el siglo, en el convento,
Enferma, resucitada,
Tu vida feliz ha sido,
Mi vida triste y amarga.
HONORIA
¡Siempre envidiándome!
DESIDERIA
Siempre
Mereces ser envidiada.

Notas

1.ª Este drama va dividido en dos partes, no porque el autor crea que comprende dos acciones, sino porque abraza dos épocas y corresponde en cierto modo a dos géneros. Los tres primeros actos pertenecen algo más a la comedia que al drama; en los dos últimos casi todo es drama y nada es comedia. El lector a quien incomode ese renglón de primera y segunda parte, considérelo como una errata y bórrelo de su ejemplar.

2.ª El desenlace producido por la nulidad de los votos religiosos, es una imitación de En el mayor imposible nada pierda la esperanza, comedia de Moreto, el cual tomó esta idea de una anécdota o cuento que se halla repetido en varias obras, y en el acto 5.º de Romeo y Julieta; y en cuanto al trueque de los distintivos de ambas huérfanas (medio comunísimo sin ir a copiarlo de La Recherche d'un père), hay que prevenir que, cuando se empezó a escribir este drama, el autor creía que no debería representarse El Bachiller Mendarias, por lo cual no reparó en echar mano de un recurso que le resulta empleado dos veces de seguido.

Derechos póstumos

Loa en prosa

PARA SOLEMNIZAR EL NATALICIO DE D. PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA.

Se estrenó en Madrid en el teatro del Príncipe a 17 de enero de 1856.

Personas



DON APOLINAR
ROSITA (Niña de doce años)
FABIÁN
DON CLETO
UNA SEÑORA
UNA SEÑORITA

La función ordenada con el objeto expresado ya, y con el de ofrecer al público una muestra de las representaciones ordinarias del teatro Español en el siglo XVII, se compuso de las piezas siguientes: La Loa; el acto primero de La Dama Duende.; el paso de Lope de Rueda, titulado Las aceitunas; el acto segundo de La Dama Duende; El entremés de D. Agustín Moreto, La Mariquita; Tercer acto de La Dama Duende; La mojiganga de Calderón, titulada La Muerte, que finalizaba con baile.

Gabinete de un entresuelo, con puerta en el fondo; unas cortinas o antepuertas a un lado, y una ventana al otro. Mesa y sillas.

Escena primera

DON APOLINAR, sentado a la mesa, leyendo un tomo de Calderón.

«Florido almendro temprano4
Con sus nuevas galas era
Albor de la primavera
Y esperanza del verano;
Y al notar que él solo abrió
Al aire las tiernas hojas
De su flor, blancas y rojas,
De suerte se envaneció,
Que a un lirio le dijo allí:
'Planta, que lucir no quieres,
¿No te desmayas y mueres
De envidia de verme a mí?'
Sopló el cierzo de una sierra,
Y el árbol a sus furores
Perdidas lloró las flores,
Que vio rodando por tierra;
Quedando así despojado
De cuanto adornarle pudo,
Ramaje y tronco desnudo,
Yerto cadáver del prado.
Volvió al lirio, que guardaba
Aquel verdor que tenía,
Y contra la tiranía
Del viento se conservaba,
Y díjole: '¡Venturoso
Tú, que inalterable estás
En un mismo ser, jamás
Envidiado ni envidioso!
Tu vivir sólo es vivir:
No llegues a florecer,
Porque tener que perder
Sólo es tener que sentir.'»

¡Cómo escribía este hombre! ¡Venturoso tú! pudiéramos decir a Calderón sus discípulos: floreciste como el almendro, y conservas aún la frescura del lirio, la fuerza del roble.

Escena II

ROSITA, DON APOLINAR.

ROSITA. -(Aparte, abriendo la puerta del fondo con mucho cuidado para no ser sentida. No tenía echada la llave ni el cerrojo: le sorprendí.) (Acercándose de puntillas a DON APOLINAR.) ¡Ah, señor quimerista! Ya le pillamos. ¡A la cárcel, a un calabozo!

DON APOLINAR. -¡Rosita! ¿Quién te ha dicho que estaba yo aquí?

ROSITA. -Nadie; pero hace días que no se abre este gabinete: mi mamá y mi hermana cuchichean a todas horas; apartan comida, y no es para los pobres del barrio: con que por fuerza había de maliciar que teníamos huésped.

DON APOLINAR. -Tu madre y tu hermana, ¿se han vuelto contigo?

ROSITA. -No: mamá y Clarita salían a una diligencia, que se me figura ha de ser negocio de usted. Me las he encontrado en la calle, cuando volvía del colegio con la criada...

DON APOLINAR. -¿Cómo has despachado en el colegio tan pronto!

ROSITA. -Muy fácilmente: no entrando en él.

DON APOLINAR. -¿Por qué, desaplicada!

ROSITA. -¡Ay, Don Apolinar! Ha sido por miedo.

DON APOLINAR. -¿De qué? ¿De quién?

ROSITA. -¡Ay! de un difunto. La vista de un muerto me infunde un terror, que me saca de juicio. Ha fallecido en la casa misma del colegio un señor, que de vivo asustaba de feo: imagínese usted, ahora, ¡qué hermoso estará! Tenían en el portal la caja; esperé un rato a ver si le subían al carro; no llevaban prisa: con que le dije a la criada que nos volviéramos. Hallé abajo a mamá y a Clarita, que parece que iban...

DON APOLINAR. -A casa de mi editor, sí.

ROSITA. -Ello es que se llevaron a la criada y me dieron las llaves, encargándome que me encerrara a estudiar en subiendo. He querido estudiar con usted.

DON APOLINAR. -Enhorabuena. Tus lecciones de historia últimas eran sobre el reinado de Carlos V. ¿Qué quieres que te explique?

ROSITA. -Explíqueme usted por menor la causa de... de...

DON APOLINAR. -¿Del retraimiento del Emperador en Yuste?

ROSITA. -No: de su retraimiento de usted. Sé que ha mediado un desafío; pero...

DON APOLINAR. -¡Chiquilla! ¿Te figuras que yo?...

ROSITA. -¿Se figura usted que una muchacha lista, que anda acechando por espacio de quince días, no ha de oír lo bastante para enterarse de cualquier secretillo?

DON APOLINAR. -Vamos, y ¿de qué te has enterado ya?

ROSITA. -De que usted y un Don Cleto Chinchilla, que ha de ser un calaverón, disputaron en un café, de resultas de lo cual se desafiaron.

DON APOLINAR. -Y ¿qué más?

ROSITA. -Que tuvo usted un miedo... como el que tengo yo a los difuntos.

DON APOLINAR. -¡Miedo yo, picaruela!

ROSITA. -A la justicia, señor, no al desafío; porque parece que el Gobierno, cansado ya de tantos como hay, se ha propuesto castigar de firme a los primeros que se sacudan. ¡Oh! Y en eso hace perfectamente.

DON APOLINAR. -¿Qué entiendes tú de semejantes materias?

ROSITA. -Entienda o no, usted trató de asegurarse la fuga; sacó un pasaporte para Francia con nombre fingido; tornó un billete en el correo; envió su maleta a la casa de postas, y el día de los Inocentes por la tarde fue a batirse con el señor Chinchilla junto al camino de Fuencarral.

DON APOLINAR. -¿Todo eso has oído, bellaca?

ROSITA. -Y se entraron ustedes a reñir en una casucha desmantelada que hay por allí; tiraron los gabanes, y al estar ya con charrasca en mano, apareció la Guardia civil a terciar en el lance, y hubieron ustedes de escapar corriendito.

DON APOLINAR. -No: yo me quedé oculto en la casa. Como trataban de arrestarnos, me propuse aguardar allí a que pasara el correo, hacerle que se detuviera, diciendo que tenía billete para ir en él, y subir en seguida.

ROSITA. -Sí; pero Don Cleto lo arregló de otro modo.

DON APOLINAR. -¿Sabes también que al coger los gabanes Don Cleto y yo?...

ROSITA. -Con la prisa, los trocaron ustedes, y usted no lo advirtió hasta que sintió llegar el correo.

DON APOLINAR. -Eché mano al bolsillo, y me hallé sin la cartera en que tenía mi billete de berlina y el pasaporte...

ROSITA. -Y cuando, al emparejar el correo, quiso usted entrar en explicaciones con el conductor, el insigne Don Cleto, que habría conocido el trueque de ropa al instante y hecho ánimo de aprovecharse de él, asomó la cabeza por la puertecilla del coche, y le dijo a usted riéndose: «Desde Bayona enviaré el gabán; cúideme usted el mío.»

DON APOLINAR. -Y se marchó con mi pasaporte, con mi nombre supuesto de Don Lucas Lafuente, y mi equipaje real y efectivo.

ROSITA. -Para día de los Inocentes no fue mal chasco.

DON APOLINAR. -Como Don Cleto es hombre que ni teme ni debe...

ROSITA. -Deber, sí parece que debe; pero como no teme, no paga.

DON APOLINAR. -Por eso le convenía un viaje al extranjero, sobre todo con asiento pagado.

ROSITA. -Y mientras él iba por esos caminos echando niebla, usted andaba huyendo de los alguaciles, hasta venir a refugiarse a este nido.

DON APOLINAR. -Mi amistad con vosotras...

ROSITA. -¡Amistad! ¿Si pensará usted que soy ciega? Señor Don Apolinar de Aganipe, ¿no trata usted de ser mi hermano político?

DON APOLINAR. -¿También has adivinado eso?

ROSITA. -Ya lo ve usted.

DON APOLINAR. -¡Cuidado, no tengas que arrepentirte de tus curiosidades! A los atisbadores, que andan acechando a los vivos, tal vez se les aparecen los muertos.

ROSITA. -¡Ay! no me diga usted eso: me moriría si se me apareciese una persona del otro mundo. No lo haré ya más: no se sabrá por mí que se halla usted en este rincón.

DON APOLINAR. -¡Mira!...

ROSITA. -No, señor, no. Pero ¿por qué fue la quimera entre usted y Don Cleto Chinchilla?

DON APOLINAR. -Por esa función que han de hacer hoy en el teatro del Príncipe a fin de solemnizar el nacimiento de Calderón. (Suena dentro una campanilla.)

ROSITA. -Llaman. Voy allá fuera, que será mi mamá.

Escena III

DON APOLINAR. -Sí: Clara, la amable hermana de esta graciosa niña, me dará pronto la mano de esposa. He revisado mis escritos, publicados e inéditos; les he hecho correcciones considerables, y mi editor, que tiene interés en imprimir una colección de mis obras mejorada y completa, me abonará por ella 60.000 reales, cantidad con la cual podré atenderá los primeros gastos, imprescindibles cuando toma uno estado. Como él no sabe que estoy aquí, mi futura suegra se entenderá con él en este negocio, mediante un poder y un recibo, firmados por mí con fecha atrasada.

Escena IV

ROSITA, DON APOLINAR.

ROSITA. -Don Apolinar, ¿sabe usted quién llamaba?

DON APOLINAR. -¿Quién?

ROSITA. -Fabián, el criado gallego que sirve a su editor de usted, Don Remigio Durán. Dice en su lengua que tray un mandadu para la señora mamá, de parte del señor Don Ramigiu.

DON APOLINAR. -Será sobre la edición de mis obras. Dile que pase y te dé a ti el recado. Yo le escucharé tras estas cortinas. (Ocúltase detrás de ellas.)

ROSITA. -Bueno, bueno.-Adelante, Fabián.

Escena V

FABIÁN, con un gran legajo de papeles debajo del brazo; ROSITA.

FABIÁN. -¿Dónde posaré bien estos papelorius?

ROSITA. -Ahí en la mesa. Ahora, dígame usted lo que había de decir a mi mamá. Ea, ¿qué se ofrece?

FABIÁN. -Ufrecer... mi amu, el señor Don Ramigiu, ufreciome hartare de varadas, si non daba bien el recadu que traigu. Para eso hízumelo deprendere de memoria.

ROSITA. -Vamos, pues yo le tomaré a usted la lección, a ver si la sabe. Repásela usted un poquito, de cara a la pared. (Aparte a DON APOLINAR, que entreabre las cortinas.) ¿Qué le pregunto?

FABIÁN. -(Para sí.) ¿Qué fue lo que díjume el señor lo primeru?

ROSITA. -(A FABIÁN.) ¿Por qué no viene su amo de usted en persona?

FABIÁN. -Porque parece que los señores poeitus y las señoras poeitas se enfurruñan cuando non se ajusta con ellus, y riñen con él: por si son ustedes de sa familia, envíame a que regañen conmigu.

(Vuelve a otro lado la cabeza, y hace ademanes como de quien trata de recordar algo. ROSITA aprovecha el instante para dirigirse a DON APOLINAR en secreto, lo cual se repite varias veces en esta escena.)

ROSITA. -¿No sabe escribir ese caballero?

FABIÁN. -Es que luegu le ponen sus cartas en los periódicus para hacerle rabiare.

ROSITA. -Y ¿qué! ¿No le gustan las obras del señor de Aganipe?

FABIÁN. -Gústanle mucho; mas non le gusta dare por ellas diñeirus.

ROSITA. -¿Sí? Pues... Pues Don Apolinar tratará en París, donde actualmente se halla, con otro editor.

FABIÁN. -Non tratará. Dice mi amu que esas obras son suyas, porque él compróselas una por una al Don Pulinar, y el Don Pulinar sólo se reservó los derechos póstumos.

ROSITA. -Dice Don Apolinar...desde allí donde está, se supone... que él ha corregido de manera sus obras, que ya son diferentes.

FABIÁN. -Dice mi amu que lu diferente es de Don Pulinar, la verdá por delante; pero que lo non diferente es de mi amu; y como lo diferente non se puede vender sin lo non diferente, es lo mismu que si non valiera nada, y non quiere dare un ochavu por ellu.

ROSITA. -Pero las obras de Don Apolinar ganan mucho con las correcciones que les ha hecho.

FABIÁN. -Pero mi amu despacha bien esos libros así cual están.

ROSITA. -Con las enmiendas los venderá mejor.

FABIÁN. -Mas tendrá que hacer otra imprimidura, que le costará un montón de dublones; de modo que e Don Pulinar aún debiérale dar una ayuda de costa a mi amu.

ROSITA. -Con que ¿quiere las obras y dinero encima?

FABIÁN. -Pudiera querer; mas él se contenta con que se las regalen.

ROSITA. -Primero las haré yo ceniza.

FABIÁN. -Haría usted muy mal, señurita. Guarde usted esos cartapacius donde non se apulillen, mientras viva Don Pulinar; y en muriéndose que se muera, mi amu se los comprará.

ROSITA. -¡Qué! Las obras escritas ¿no valen dinero hasta que se muere el autor?

FABIÁN. -¡Ah! ¡señurita! usted no sabe el tratu que tienen hecho el Don Pulinar y mi amu, conforme a la ley de propiedá luteraria.

ROSITA. -¿Qué propiedad de Lutero es esa?

FABIÁN. -Non me atropelle usted, que voy a embarullare la mía lición. Es una ley que dice... u parece que dice... que si un escribidor vende sus obras a un aditor, y después de vendidas las gubierna y las recumpone, estas obras recumpunidas tienen el derecho de obras postumas: derechu algu torcidu, que, si non lo disputan, puédelu disfrutar el autor en seguidita que le entierren; y, con toda seguridad, cincuenta años después de difuntu5.

ROSITA. -Hombre, usted está loco.

FABIÁN. -Aténgume a la ley luteraria. Si Don Pulinar hubiese muerto en ese desafío que le hizo marchare a París de Francia, los herederos de Don Pulinar eran dueños de los malmutretus que yo he traído; y mi amu, que non quiere pleitus, los compraría porque non los atrapase un librero de Burusuelas venidu a Madrid, que le haría muy mala obra si os imprentulaba. Non ha muerto el Don Pulinar; non los necesita mi amu, y mándame que los deje posare aquí hasta que Dios tenga a Don Pulinar en la gloria. Beso a usted la mano, señurita.

(Vase retirando.)

ROSITA. -El suelo te haría yo besar de un puntapié, si fuera quien...-Por ahí no, hombre; por el otro lado. Venga usted, venga usted.

(Vase, guiando a FABIÁN.)

Escena VI

DON APOLINAR. -Como yo estaba en Francia, según ha dicho mi cuñada futura, no he debido salir a dar las gracias a mi editor en la persona de su sirviente. El buen Don Remigio se había explicado conmigo de tal manera, días antes de mi cuestión con Chinchilla, que yo contaba ya de cierto con esos 3.000 duros, de que a prevención extendí recibo. Ya comprendo lo que será. Parece que había llegado a Madrid un librero belga, encargado de adquirir obras del teatro español moderno, con objeto de imprimirlas para los Estados de América: lo sabría Don Remigio, y por eso me dio a entender que se arreglaría conmigo; el extranjero se habrá marchado, y a Don Remigio se le desvaneció también el deseo de gastar en mi colección.

Escena VII

ROSITA, DON APOLINAR.

ROSITA. -Me he detenido para recibir la Gaceta. (La pone en la mesa.) ¿Es verdad lo que sostenía ese bárbaro sobre la ley de propiedad literaria?

DON APOLINAR. -Sí, hija, es verdad. Con arreglo a esa ley, el autor que refunde sus obras después de vendidas, no puede formar colección de ellas en tanto que vive; pero, según el espíritu de un artículo, que es el 8.º, goza indisputablemente ese derecho medio siglo después de su muerte.

ROSITA. -Eso me recuerda una fábula de Samaniego en que se dice:

«Señor Galeno, su consejo alabo:

Al asno muerto, la cebada al rabo.»


DON APOLINAR. -Mudemos de conversación, porque la materia no me divierte.

ROSITA. -No hay que apurarse; que si esa ocasión se ha perdido, otra se logrará. Yo quiero distraerle a usted leyéndole algo de su poeta favorito, Calderón de la Barca.-Aquí dentro tiene usted un recibo... ¡Ah! ya sé: lástima que esté ya de más.-A propósito del señor Calderón... El altercado con don Cleto Chinchilla provino de la función para celebrar el nacimiento de ese poeta, ¿no es esto? Cuénteme usted lo que pasó.

DON APOLINAR. -La cuestión principió por ahí; pero luego nos corrimos a otro terreno... De Calderón hablamos Don Cleto y yo en los términos que se merece.

ROSITA. -Era hombre que valía mucho, ¿no es verdad?

DON APOLINAR. -Es el mejor poeta dramático que ha producido España, lo cual equivale a decir que en su género es el más eminente escritor del mundo. Fue soldado y fue sacerdote: mientras permaneció seglar, descolló modelo de caballeros; en la Iglesia resplandeció con los rayos de la virtud heroica; a los once años compuso la primera comedia; a los ochenta escribió la ciento diez y nueve, que fue la última; en el orbe literario nació gigante, creció coloso, envejeció sin decadencia, y de todos los escritores de su arte sólo él entre sus coetáneos mantuvo encadenada a la envidia. A Lope, creador de nuestro teatro, le disputaron varios ingenios el cetro de la monarquía escénica: Don Pedro Calderón de la Barca, heredero de Lope, reinó sin competidor, como el sol en el ámbito de su esfera.

ROSITA. -Y ¿es de Calderón toda la función de esta noche?

DON APOLINAR. -No: solamente la comedia y la mojiganga.

ROSITA. -¿Qué significa eso de mojiganga?

DON APOLINAR. -En el teatro antiguo se llamaban así los entremeses con disfraces.

ROSITA. -Y ¿a qué llamaban entremeses? Porque yo tampoco lo sé.

DON APOLINAR. -¿No has visto sainetes?

ROSITA. -Sí: la Casa de Tócame Roque y aquel otro de Los Zapatos.

DON APOLINAR. -Pues el entremés viene a ser un sainete muy corto, que se hacía antes, y esta noche se hará, entre los actos de la comedia.

ROSITA. -¿Y el paso?

DON APOLINAR. -En la esencia es lo mismo: un lance chistoso, desenvuelto en un diálogo de diez minutos de duración. El paso fue la primera forma de nuestro arte dramático: fue verdaderamente el primer paso que dio la comedia en España.

ROSITA. -¡Con qué gusto vería yo la de hoy en el Príncipe!

DON APOLINAR. -Pues ¿y yo! Y eso que la disposición del espectáculo no me gusta del todo.

ROSITA. -¿Por qué?

DON APOLINAR. -Porque tras el felicísimo pensamiento de dar al público una función tal como se hacían en el siglo XVII en España, no debía el teatro del Príncipe haber adoptado un término medio, que ni es la representación de ahora ni la representación del teatro antiguo.

ROSITA. -Pues ¿cómo?

DON APOLINAR. -En primer lugar, no van a salir guitarras antes de la loa.

ROSITA. -Y ¿a qué salían las guitarras antiguamente?

DON APOLINAR. -Equivalían a la orquesta de ahora.

ROSITA. -Pues teniendo orquesta, ¿para qué se necesitan guitarras?

DON APOLINAR. -Luego, parece que la loa se va a representar a telón alzado.

ROSITA. -¿Habían de hablarla detrás del telón?

DON APOLINAR. -Detrás, no; delante, sí, que era donde se recitaban ordinariamente las loas6.

ROSITA. -Allí no hay lugar para que luzca nada, sino los mecheros del gas.

DON APOLINAR. -La Dama Duende la van a poner con decoraciones.

ROSITA. -Con decoraciones se pone toda comedia.

DON APOLINAR. -Ahora sí, pero no en tiempo de Calderón. Las funciones que llamaban de apariencia o de teatro, se exornaban con el aparato correspondiente; las comedias de capa y espada, como La Dama Duende, se representaban entre cortinas.

ROSITA. -¿Entre cortinas!

DON APOLINAR. -Cabalito. El teatro del Príncipe era un corral con unos corredores a los lados y el tablado enfrente: la parte superior de los corredores formaba los aposentos, palcos ahora; en la parte inferior estaban las gradas, que hoy son galerías; el sitio de las butacas lo ocupaba el patio, es decir, unos bancos bajos y estrechos, donde se mojaban los espectadores cuando llovía.

ROSITA. -¿No tenía techo el teatro?

DON APOLINAR. -El de los corrales, azul celeste.

ROSITA. -¿Ni siquiera había un toldo?

DON APOLINAR. -Sí; pero ya ves de qué aprovecharía en lloviendo como este año7; para quitar el sol, vaya, serviría algo más. La escena tenía un dosel en el fondo, y cortinas por ambos lados, con los huecos precisos para la salida de los actores. Aquellas cortinas figuraban sala y caverna, cárcel y bosque, marina y calle, el cielo y la tierra. Para dar a entender que la acción de la comedia pasaba a otro sitio, se entraban los actores por un lado, y salían (ellos u otros) por el opuesto: seña convencional de que estaban en otro punto. Con unas colgaduras de indiana, y con un alguacil delante de cada pilastra de la embocadura, debieran representar esta noche La Dama Duende.

ROSITA. -Para ciegos, ¡excelente función! Para un auditorio con vista... (Llaman.) Ahora sí que son las señoras de casa.

(Vase.)

Escena VIII

DON APOLINAR. -Pues, señor, de la colección de mis obras no hay que esperar un cuarto: dirijamos a otro lado la mira. La pobre Clarita, que había ya consentido... Para desechar ilusiones... leamos la Gaceta.

(Lee.)

«Correspondencia de nuestro periódico. En las inmediaciones de Behovia se ha suicidado un viajero que hizo sacar en Irún su maleta, la cual se halló intacta junto al cadáver. Reconocidos varios papeles, ha resultado ser el difunto el conocido escritor Don Apolinar de Aganipe...» ¡Jesucristo! ¡Yo suicidado! ¡En Behovia yo! ¿Qué es esto, Dios mío! -(Lee.) «Ha resultado ser Don Apolinar de Aganipe, que salió de Madrid en la noche del 28 de diciembre último, con el supuesto nombre de Don Lucas Lafuente.» -Ya lo comprendo. Este infeliz es sin duda alguna Don Cleto Chinchilla, que llevaba mi maleta y mi pasaporte. -¡Clara!... ¡Doña Asunción!... Deben haber entrado por la otra parte. (Vase.) ¡Clara!

Escena IX

ROSITA, FABIÁN.

ROSITA. -Ésta es ya la segunda vez que alzo el picaporte para usted, figurándome que venían mi madre y mi hermana.

FABIÁN. -Non tenga usted miedu de mí.

ROSITA. -Yo no tengo miedo de persona viva ninguna; los muertos, sí, me asustan muchísimo.

FABIÁN. -Lo que es yo, non he muerto aún, que yo sepa: el que ha muerto es el pobre Don... (Aparte. Detente, lengua.)

ROSITA. -¿Aquel tan feo, que vivía en mi colegio? No me le recuerde usted, que me parece se me pone delante. ¿A qué vuelve usted?

FABIÁN. -Yo sientu, par Dios mi alma, incomodar a usted; pero es empeño de mi amu. Topé con él al dublar la esquina... y tiene un bastón de la Habana que se vence y non se quiebra, y puede quebrar la mejor custilla...

ROSITA. -Y ¿qué me importa a mí el bastón de ese amigo?

FABIÁN. -A mí, señurita, impórtame mucho. Él díjume... yo repliqué... en fin, él mandóme que subiese corriendo a platicar con usted otra vez, ya que platiqué la primera.

ROSITA. -Pues yo no estoy ahora para pláticas: ¿oye usted?

FABIÁN.-Encargóme mi amu que le preguntara a usted con muchísimu disimulu, con muchísima de la maña... (Aparte. ¡Ay! Creo que estoy haciendu una barbaridad.)

ROSITA. -Pero, en fin, usted ¿qué quiere?

FABIÁN. -Diga, señurita: aquel papelón que recibió cuando yo salía, ¿era, non lo permita Dios, la Gaceta?

ROSITA. -Sí.

FABIÁN. -¡Virgen de Cuadonga! Y usted... ¿ha tenido usted la mala tentación de leer la Gaceta?

ROSITA. -Nunca. Se la recogemos a un suscriptor que está fuera; pero yo... ni aun la miro.

FABIÁN. -¡Bendiga Dios la boquilla de pimientu que tal me dice! Usted es una niña de muchu saber y de buen corazón, y me va a perdonar una picardigüela.

ROSITA. -¡Picardigüela! A ver: sepamos cuál.

FABIÁN. -Usted quisu que le diera el recadu que yo traía para la señora Doña Mamá...

ROSITA. -Y ¿qué tenemos?

FABIÁN. -Que yo, señurita... por gracia... por broma... por oír ese picu de oro, non respondí verdá.

ROSITA. -Pues ¿cuál era el recado de Don Remigio?

FABIÁN. -¿Cuál habiera de ser? Que él se quedaba con los derechos póstumos de Don Pulinar, dándole por ellos... estos sesenta mil reales.

(Los saca en billetes, desenvolviendo una cubierta de papel.)

ROSITA. -¡Sesenta mil reales!

FABIÁN. -Véalos aquí... Billetes de Banco.-Tómelos, tómelos para dárselos a la señora madre.

ROSITA. -(Aparte. Con este dinero se casarán Don Apolinar y mi hermana, y me pondrán de largo con miriñaque.) Venga, venga.

FABIÁN. -Haberá usted de darme un recibu que andará por ahí.

ROSITA. -Sí, aquí estaba. (Lo saca del libro.) Lléveselo usted.-Cargue también con ese legajo.

FABIÁN. -Llévume el recibu, y también las postumerías. (Coge uno y otro.) Quede cun Dios. (Aparte. Que venga ahora a ufrecer mil y ducientos dublones el librero de Burrusuelas.)

(Vase.)

Escena X

ROSITA, y después DON APOLINAR.

ROSITA. -No está en el despacho: se habrá ido por el pasillo de la derecha. (Sale DON APOLINAR.) Don Apolinar, Don Apolinar, aquí tiene usted los sesenta mil reales que le hacían falta: Don Remigio acaba de enviarlos con el gallego.

DON APOLINAR. -¡Acaba de enviarlos! Ese maulón acaba de leer la Gaceta.

ROSITA. -Fabián me preguntó si la había yo leído.

DON APOLINAR. -Justamente. No podía menos.

ROSITA. -Lo que extraño es cómo ha venido ese hombre tan pronto por las obras de usted, habiendo dicho que no volvería mientras usted viviera.

DON APOLINAR. -Han cumplido su palabra el señor y el criado. No te asustes de lo que te voy a decir.

ROSITA. -¿Qué va usted a decirme?

DON APOLINAR. -No tengas miedo. Yo, Rosita, aunque parece que estoy vivo aquí donde me ves, he muerto en otra parte.

ROSITA. -¡Usted! ¡Ay, Jesús! ¿Dónde?

DON APOLINAR. -En la raya de Francia.

ROSITA. -¿Cómo?

DON APOLINAR. -De un tiro.

ROSITA. -¿Por?... ¿Por?.... ¿Por?...

DON APOLINAR. -Por mi mano.

ROSITA. -Pero ¿por qué?... Pero ¿cuándo? ¿Quién lo dice?

DON APOLINAR. -Te lo digo yo; la Gaceta lo anuncia, y mi editor lo ha creído.

ROSITA. -Entonces, es verdad; si no, ese hombre no hubiera aflojado sesenta mil reales. Usted se ha hecho el vivo para asustarme por ser curiosa; usted es un muerto; usted viene del otro mundo: váyase usted de aquí.

(Huye.)

DON APOLINAR. -¡Rosita!

ROSITA. -Apártese usted.

DON APOLINAR. -Ven, mujer; oye.

ROSITA. -¡Mamá! ¡Que me coge un muerto! ¡Clarita! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mama!

(Vase.)

Escena XI

DON APOLINAR; luego UNA SEÑORITA, UNA SEÑORA y DON CLETO.

DON APOLINAR. -¡Rosita! ¡Muchacha!

UNA SEÑORITA. -(Dentro.) ¡Apolinar! ¡Apolinar!

UNA SEÑORA. -(Dentro.) ¡Don Apolinar!

DON APOLINAR. -Son Clarita y su madre.

UN CABALLERO. -(Dentro.) ¡Señor Don Apolinar!

DON APOLINAR. -Llaman desde el patio.

(Va a abrir la ventana.)

EL CABALLERO. -(Dentro.)Baje usted el gabán y descambiaremos.

DON APOLINAR. -(Asomádose a la ventana.) ¡Canario! ¡Que es el difunto de Behovia! ¡Jesús! ¡Don Cleto es!

DON CLETO. -(Dentro.) No se santigue usted; el suicida no he sido yo, sino otro a cuyo cadáver arrimé la maleta de usted: ha sido una farsa para librarme de un apuro. Salga usted sin reparo, que ya no nos persigue nadie.

DON APOLINAR. -¡Don Cleto! ¿Vive usted de veras?

DON CLETO. -(Dentro.) Pregúnteselo usted a su novia, a quien doy el brazo.

DON APOLINAR. -Mi sombrero... mis guantes... los billetes de Don Remigio...

DON CLETO. -(Dentro.) Despáchese usted, que le aguarda el librero belga, y vamos a ir luego al teatro del Príncipe.

DON APOLINAR. -¡Rosa! Vamos al Príncipe.

(Vase.)

Sube el telón de foro, y aparece la compañía del Teatro del Príncipe: los actores que toman parte en la representación de La Dama Duende, salen con los trajes que les corresponden en dicha comedia. Se recitarán las siguientes décimas:

D. FERNANDO OSSORIO. De parte de Don Ramigiu
Torno per acá y alviertu

Que aunque ese autor non ha muertu,

Queda el tratu sin litigiu.

En gracia de tal prodigiu,

Me encarga el amu también

Que pida a ustedes me den

Algu de ruidu empalmadu,

Si es que Fabián ha parladu

Sus tres recadiñus bien.


DOÑA RAFAELA TIRADO. Dice Don Cleto Chinchilla
Que en la presente ocasión

Oro puro es Calderón

Y la loa calderilla.

Si acierta aquel taravilla

En tal calificación,

Logre de ustedes perdón

Quien, sin querer, les entrega

Un panecillo de pega

En día de San Antón.


D. ANTONIO DE GUZMÁN
Señores, una vejez

Os damos por novedad

Ninguno ha visto en mi edad

Función como esta otra vez.

A un ingenio de alta prez

Rendimos veneración:

La benévola atención

De tanta dama y galán

Implora el viejo Guzmán

Para el viejo Calderón.


D. JULIÁN ROMEA
«¡Vive Dios, que pudo ser!»

Exclama en La vida es sueño

Segismundo, que hace empeño

De reinar por su querer.

Calderón dijo al poner

Esta frase donde está:

«Rey ¡vive Dios! me alzará

De la escena Segismundo.»

Y-«¡Vive Dios, grita el mundo,

Que lo fue, lo es y será!»


D. JOAQUÍN ARJONA
Si está seguro un joyero

De una pieza de valor,

Se la enseña al comprador

Sin alabarla primero.

Joya ilustre considero

Que deja a muchas atrás

La que a ver, público, vas:

Mostrémosla, pues, aquí;

Hable Calderón por sí,

Que no necesita más.


DÑA. TEODORA LAMADRID
Asegúrase del Duende

(Yo en verdad ninguno he visto)

Que es ente que, por lo listo,

Se sale con lo que emprende.

Por si hasta mí no se extiende

Tan dichosa propiedad,

Con la indulgencia escuchad

Que es del entendido prenda,

Y lo que falte a la Duenda

Súplalo vuestra bondad.


NOTA.

Se repitió esta Loa en el Teatro del Príncipe a 17 de enero de 1861, precediendo a la comedia de Calderón, Bien vengas, mal, si vienes solo, refundida por el Sr. D. Ángel María Dacarrete. Los papeles de la Loa estaban repartidos de esta manera:


DON APOLINARDD. José Calvo.
ROSITADoña Elisa Boldún.
FABIÁND. Mariano Fernández.
DON CLETOD. Juan Casarer.
UNA SEÑORDoña Lorenza Campos.
UNA SEÑORITADoña Pilar Boldún.

En la comedia de Calderón representaban las Sras. Doña Teodora Lamadrid y Doña Adela Álvarez.

En la escena VII de la Loa, después del elogio de Calderón, que concluye diciendo «reinó sin competidor, como el sol en el ámbito de su esfera, se sustituyó lo siguiente:

ROSITA. -¡Con qué gusto vería yo la comedia de Bien vengas, mal, que se representa en el Príncipe!

DON APOLINAR. -Pues ¿y yo! Y eso que no me gusta que sea refundida.

ROSITA. -¿Qué quiere decir comedia refundida?

DON APOLINAR. -Comedia antigua, con algunas alteraciones para que el público la reciba mejor.

ROSITA. -Pues eso no me parece ningún disparate.

DON APOLINAR. -Es falta de respeto venir, al cabo de doscientos años, a corregir la plana a tan grande escritor.

ROSITA. -Y, doscientos años hace, ¿no se refundía comedia ninguna?

DON APOLINAR. -¡Oh! más que ahora, infinitamente más. Calderón mismo refundió varias; y, durante su vida, le refundieron, o por mejor decir, le estropearon casi todas las suyas.

ROSITA. -¿Cómo se atrevían a eso!

DON APOLINAR. -Verás. Figúrate que Calderón escribía una comedia, esta de Bien vengas, mal, por ejemplo.

ROSITA. -Sí, señor: ¿qué?

DON APOLINAR. -Supón que la cedía, para que la representasen, a un jefe de compañía cómica, que eran los empresarios de entonces, y que el tal empresario le pagaba por ella setecientos reales, que era el precio corriente.

ROSITA. -¡Gran dineral!

DON APOLINAR. -Pues por esa enorme suma el empresario se consideraba tan dueño de la obra de Calderón, que le añadía y le quitaba versos y lances a su gusto; y desfigurada de este modo, se la revendía a un impresor, el cual, con el nombre de Calderón al frente, se la daba a leer al público tan distinta de la que el autor escribió, que a veces únicamente por el título podía conocerla.

ROSITA. -Y ¿sufrían eso los autores de antaño?

DON APOLINAR. -Tuvieron que sufrirlo, porque llevado a la justicia el negocio, decidieron los tribunales que el comprador de una comedia, como dueño de la compra absoluto, podía hacer con ella lo que se le antojara.

ROSITA. -De suerte que una comedia vendida era entonces una pella de barro, de la cual lo mismo podía el comprador sacar una imagen que un barreño para fregar.

DON APOLINAR. -Precisamente, Rosa.

ROSITA. -Y la comedia de Bien vengas, mal, ¿tendrá también retazos antiguos de otra mano que la de Calderón?

DON APOLINAR. -Más o menos, tendrá como todas. Un amigo del gran poeta decía que D. Pedro Calderón era el escritor más afortunado del mundo; pues como él no había impreso por sí ni siquiera una comedia suya, y había declarado solemnemente que se las habían impreso viciadas, era justo creer que todo lo bueno que tenían era de Calderón, y todo lo malo era obra de sus remendones.

ROSITA. -Pues si en esa refundición de hoy han acertado a quitarle a la comedia lo malo, esto es, lo que no era de Calderón, la tal comedia más habrá ganado que perdido.

DON APOLINAR. -¿Y lo que le hayan puesto?

ROSITA. -Váyase por lo que le pusieron antes.

DON APOLINAR. -Siempre la comedia es ya otra de lo que fue.

ROSITA. -Mire usted, Don Apolinar: cuando usted principió a venir a esta casa traía usted melenas largas, y barbas más largas que las melenas, y uñas larguísimas; después se cortó usted el pelo y las uñas, y se afeitó, y, sin embargo, es usted la misma persona que antes, a pesar de que le falta aquella pelambre y aquellas garras: una comedia de Calderón, peinada a la moda, creo yo que, como hija de un padre tan guapo, no dejará de mostrar la fisonomía de su papá. (Llaman.) Ahora sí que son ellas. (Vase.)

Al fin de la loa, D. Mariano Fernández recitó la décima de Fabián; Doña Elisa Boldún la de Rosa, y después se leyó esta que se añade:

DOÑA ADELA ÁLVAREZ A CALDERÓN.

Soneto.

Con voz clamaste de dolor profundo,

Al contemplar la pequeñez humana:

«Sombra es la vida, como el sueño vana,

Y es fantástico bien el bien del mundo.»

Pero girando tú claro y fecundo

Sol en los cercos de la escena hispana,

¿Cómo ilusión te pareció liviana

La fuerza de tu ingenio sin segundo?

Tú, desde el envidiado Manzanares,

Al Arno, al Rhin y al Plata mereciste

Respeto, admiración, lauros y altares.

Grabe Madrid, para eternal memoria,

Bajo el que allí se ve título triste:8

«Sueño todo será, verdad tu gloria.»


DÑA. TEODORA LAMADRID

La nobleza proverbial

Del público matritense

Perdón a un yerro dispense,

Hijo de afecto leal.

Exige Bien vengas, mal,

Extremada perfección:

Si endeble su ejecución

No corresponde al intento,

Recordad, pues viene a cuento,

Este del gran Calderón9

«Un ciego en Burgos había,

Rematado en su ceguera,

Que ni un elefante viera

Con sol claro a mediodía.

Vino entre niebla sombría

La noche de Navidad,

Y, rebosando piedad,

A misa de Nacimiento

Salió con hacha de viento

El ciego por la ciudad.

Llegose y le preguntó

Un estudiante sopista:

«¿Qué ves con luz y sin vista?»

Y el ciego le respondió:

«La luz no aprovecho yo;

Los que andan la calle, sí;

Y, principiando por ti,

Ningún torpe me atropella;

Porque, sin ver yo con ella,

Con ella me ven a mí.»

Si ciego artístico amor

Nos infunde aliento vano,

Calderón va en nuestra mano

Vertiendo su resplandor.

A quien merece mejor

El escénico laurel

Humilde tributo fiel

Rendimos, a ejemplo de otros:

No tropecéis en nosotros,

Por no tropezar con él.


FIN DE LA LOA.