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Se desconoce la procedencia de BNM 2208, Esc. h.I.11, h.I.12 y de los manuscritos de Palacio, RAE, RAH y de la Colombina (para este último cf. J. F. Sáez-P. Jiménez de Cisneros, op. cit., pp. 242-243, it. 212). BNM 9132 perteneció a Pedro Fernández de Velasco, Conde de Haro; BNM 10807 fue de Íñigo López de Mendoza, vid. Mario Schiff, La Bibliothèque du marquis de Santillane, Amsterdam, 1970, pp. 133-34; Esc. h.i.10 perteneció a Isabel la Católica (E. Ruiz, op. cit., p. 512), quien poseía cuatro ejemplares de la obra, uno, en romance depositado en su Cámara (ib. 511), otro en latín y otros dos de los que los inventarios no ofrecen datos sobre la lengua y que tal vez sean los ejemplares escurialenses de los que desconocemos la procedencia. El manuscrito de la Columbia Library formó parte de la colección de Sir Thomas Phillipps (1792-1872), algunos de cuyos libros proceden de Juan de Iriarte y del convento de Trinitarios calzados de Madrid. BdC 518 perteneció en el s. XVII a Nicolás de Mitane (o Mitarne) y más tarde a Pablo I. Dalmau i Ros. En algunos repertorios se menciona el ms. BNM 9332 como otra copia del Valerio Máximo, citada por su antigua signatura «Bb-30» (BNM 9332) por Jaume Massó Torrents, Manuscrits catalans de la Biblioteca Nacional de Madrid, Barcelona, 1896, p. 201, en lo que parece una confusión con «Bb-103», que se corresponde con el actual ms. BNM 9132, que sí contiene una copia del Valerio.

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BETA TEXID 1779. Se tiene noticia de la existencia de dieciocho ejemplares de esta edición. Ambas versiones son inéditas; en la de Juan Alfonso de Zamora trabajamos desde hace años y la de Hugo de Urriés está previsto que se publique en una colección de literatura medieval.

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Sobre Fernando Díaz de Toledo (1380-1452) véanse Vicente Beltrán de Heredia, Cartulario de la Universidad de Salamanca, Salamanca 1970-1972, vol. 1, pp. 529-537 y Nicholas G. Round, «La correspondencia del Arcediano de Niebla en el Archivo del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe», en Historia, Instituciones, Documentos, 7 (1980), pp. 215-268.

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«Comiençan las rubricas del libro que Ualerio Masimo romano compuso, que fue transferido del latin en lengua francesa por maestre Simon de Hedin, maestro en sancta theologia, e despues del lenguaje frances lo translado en el romançe de nuestra Hyspaña mossen Ugo de Urries, cavallero y del consejo y copero mayor del serenissimo rey de Aragon don Juan segundo, digno de inmortal memoria; la qual translacion fizo en la ciudad de Bruges del contado de flanders [sic] en el año mil cccc lxvij stando embaxador en Anglatierra & Borgoña de su majestad & del illustrissimo prince fijo suyo, hoy bienauenturadamente reynante en todos los reynos de Castilla & de Aragon, & e nueuamente en el fuerte reyno de Granada con grande victoria & prosperidad» (BNM I-913, f. ii).

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G. Avenoza, «Antoni Canals, Simón de Hesdin, Nicolas de Gonesse, Juan Alfonso de Zamora y Hugo de Urriés: lecturas e interpretaciones de un clásico (Valerio Máximo) y de sus comentaristas (Dionisio de Burgo Santo Sepulcro y Fray Lucas)», en Essays on medieval translation in the Iberian Peninsula, T. Martínez Romero et al., eds., Castelló de la Plana-Omaha, 2001, pp. 45-74.

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Recordemos que el manuscrito enviado desde Valencia a Barcelona en 1395 se había deteriorado tanto por su continua lectura que en 1409 el consistorio barcelonés ordenó que se realizara una nueva copia.

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G. Avenoza-José A. Pérez Pascual, «La traducción de Salustio obra de Vasco Ramírez de Guzmán», en Studi Mediolatini e Volgari, 41 (1996), pp. 14-15.

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Martin Frühe ha identificado como italiano a Francisco Vidal de Noya, vid. su «Antonio Geraldini en el mundo catalano-aragonés de su época: resultados de una tesis doctoral», en I Geraldini di Amelia nell'Europa del Rinascimento, Viterbo, 2004, pp. 65-69; datos sobre su actividad diplomática, pueden hallarse en Raquel Madrid y Óscar Perea, «Francisco Vidal de Noya, Obispo de Cefalú: clérigo, humanista y poeta al servicio del rey Católico», en El món urbà a la Corona d'Aragó del 1137 als decrets de Nova Planta, S. Claramunt, ed., Barcelona, 2003, vol. 2, pp. 745-767. Véase también C. Alvar-J. M. Lucía, op. cit., pp. 223-225.

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BETA TEXID 1554. El manuscrito de Santander fue adquirido al librero madrileño Gabriel Sánchez y BNM 8724 procede de Plasencia, del monasterio dominico de San Vicente. Juan Carlos Conde y Marta Haro en «Notas sobre la historia y procedencia de algunos manuscritos del Libro de los cien capítulos», en Memoriabilia. LEMIR (PARNASEO), 1997, URL: <http://parnaseo.uv.es/Memorabilia/Notas.htlm>; describen la procedencia de los libros palentinos: «Respecto al primero de ellos (Ms. 8405 BNM) consta que proviene de la biblioteca del convento de los dominicos de San Vicente Ferrer de Plasencia, según las investigaciones de José María Fernández Pomar (1965) y de acuerdo con el asiento del códice en el Inventario General de Manuscritos de la Biblioteca Nacional (tomo XII, pp. 325-326). Los fondos de dicha biblioteca habían sido propiedad de Francisco de Mendoza Bobadilla, Cardenal de Burgos; tras su muerte fue don García de Loaisa Girón, Arzobispo de Toledo, quien adquirió gran parte de los fondos que, junto con los suyos propios, pasaron en herencia a su sobrino don Pedro de Carvajal, Arzobispo de Coria. Y, finalmente, por orden testamentaria de este último, la biblioteca fue cedida por completo al convento de San Vicente Ferrer de Plasencia, desde el que, que a mediados del XVIII, se trasladó a la Biblioteca Nacional de Madrid», cf. José María Fernández Pomar, «Libros y manuscritos procedentes de Plasencia. Historia de una colección», en Hispania Sacra, 18 (1965), pp. 33-102. El primer poseedor de esta colección fue Francisco de Mendoza y Bobadilla (1508-1556 ca.), Cardenal de Burgos, hijo de Diego Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete y Virrey de Navarra; fue catedrático en Évora y Coimbra, Arcediano de Toledo, Obispo de Coria (1535), Cardenal (1544), Obispo de Burgos (1550) y Arzobispo de Valencia (1556); hombre de la corte, era una de las figuras más ilustradas del momento y su biblioteca fue magnífica, y de ella regaló a Felipe II cerca de 400 volúmenes para la biblioteca de El Escorial (cf. José L. García de Paz, «Mendoza, poderosos señores», 1999, URL: <http://www.uam.es/personal pdi/ciencias/depaz/mendoza/bobadil.htm>). BNM 10445 llegó a la Nacional desde la biblioteca del Duque de Osuna, Mariano Téllez Girón y según M. Schiff, op. cit., pp. 68-83 fue del Marqués de Santillana. Y, por último, hay que señalar que los fondos de Santa Cruz de la Biblioteca Universitaria de Valladolid proceden del colegio mayor de ese nombre, fundado en 1483 por uno de los hijos de Íñigo López de Mendoza, el Cardenal Pedro González de Mendoza (1428-1495). La biblioteca del colegio se formó a partir de los fondos donados por el Cardenal y por otros adquiridos gracias a las rentas colegiales.

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BETA TEXID 1555.

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