Señala Rodríguez Marín que este verso faltaba en el original y lo suplió Quirós de los Ríos. (N. del E.)
«Lo que las gentes del campo en Andalucía llaman blandura, y no llovizna. Y aun dudo si mollizna será metátesis de este último vocablo, como cree la Academia, o se habrá originado de mollis latino, muelle, blando, siendo izna mera desinencia, como lo es la terminación de la otra palabra», dice Rodríguez Marín al respecto. (N. del E.)
Rodríguez Marín recuerda que esta fuente se encontraba al norte de Granada, según un texto anónimo del siglo XVI: «Riéganse aquestos cármenes y tierra / con una acequia de agua cristalina / de la fuente Alfacar, que por su sierra / dos leguas de Granada está vecina...».(N. del E.)
Se omite este verso en Rodríguez Marín, ibid., p. 818, sin indicación alguna al respecto. Ignoramos si faltaba también en el códice que manejaba el crítico; tendría que ser un endecasílabo que rimase en consonante con «flores», según el esquema habitual de estas estancias. (N. del E.)
enodio es el ciervo cuya edad oscila entre tres y cinco años. Barahona es sumamente experto en estas cuestiones, como puede verse en sus Diálogos de la montería. (N. del E.)
Este verso falta en el original y ya lo notó Rodríguez Marín en su edición; en el contenido del mismo puede hacer referencia a la culebra, que se arrastra y «la cual a su pesar todo lo allana», según dice el verso siguiente. (N. del E.)
el fértil cuerno es el de la abundancia, procedente de la cabra Amaltea, nodriza de Júpiter. (N. del E.)
viento Cauro; es el que sopla del noroeste. «Y, por el lugar que el Sol se pone en el verano por junio, marcaron otro viento, que cae entre el poniente y el norte; al qual los latinos pusieron por nombre corus o caurus [...] en España, norueste» apud Pedro Mexía, Silva de varia lección, ed., Antonio Castro, Madrid, Cátedra, 1989, II, p. 525. Se añade que es un viento que tiene muy gran fuerza, por lo que hay que entender que hasta el viento Cauro mitiga su violencia en presencia de la amada. (N. del E.)
las alas: parece subyacer en este verso la historia mitológica de Icaro, que vuela hasta el sol con una las de pluma y de cera, quemándose en la cercanía del mismo astro. (N. del E.)
el viento hurta es un término cinegético; indica que la pastora, identificada aquí con una ninfa cazadora, se coloca en un lugar opuesto al sitio donde se encuentra el ciervo y evitando que el viento lleve su olor al animal, en consecuencia es un lugar más favorable para la caza, por lo que «se mejora» de sitio. Todas estas cuestiones están perfectamente explicadas en los diálogos de caza de Barahona. (N. del E.)