91
No puedo explicar estas alusiones. El «prócer aragonés» calificado de presidente debe de ser «el esforzado y Excelentísimo Señor Conde de Aranda», quien sucedió en 1763 al oficial general extremeño Nicolás de Carvajal y Lancastre como comandante en jefe del ejército (p. 72).
92
Debe leerse: «a puros...».
93
D. Quijote, naturalmente, no ignora esta expresión bastante frecuente en los romances viejos, que demostraba pesar o intervenía en los juramentos (Parte primera, cap. X: «no comer pan a manteles ni con su mujer folgar»). En un romance del Cid, citado por Rodríguez Marín en su ed. del Quijote, M., Atlas, 1947, I, p. 302, y que reproduce íntegro Menéndez Pidal en su Flor nueva de romances viejos (Buenos Aires, Austral, p. 136), le dice Jimena al «Rey que no face justiçia» que no debiera «...Ni con la reina folgar / Ni comer pan a manteles».
94
¿Diego Rejón de Silva, a quien Forner, en su romance contra Huerta, llama Macro-Longo, según Cueto (B.A.E., LXIII, p. 335, n. 9) y una copia ms. del mismo poema de finales del XVIII (B.N.M., ms. 22425). Dicho escritor, «que de estatura y de versos / tuvo siempre lo que sobra» (ibid.), bien podría ser en efecto el aludido en nuestro romance, pues además de su «facha seca», constituye un «rejón» de 1 m., 95 poco más o menos. Huerta hizo una censura favorable del Poema didáctico de la pintura, de Rejón de Silva, en 1785.
95
Vocabulario de cirujía: se mete la tienta en la herida, y la materia es la «sangre corrompida». Sospecho que estos tres versos tienen un sentido figurado, que no alcanzo bien; existe un expresión proverbial que dice: «no saques espinas donde no hay espigas», para disuadirle a uno de que siga empeñándose en pedir lo que no se le quiere dar: debe de aconsejársele pues a Huerta que siga peleando con tanto denuedo como antes después de bien «limpiadas» las heridas.
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El editor Sancha. Quizá signifique «sanchear» que hace lo que la «Pekadora de Sancha: kerría bever y no tiene blanka», según Correas, es decir que el editor ya no quiere soltar dinero para otra impresión, o que no responde a las solicitaciones de Huerta, pues «al buen callar llaman Sancho». Lo cierto es que a partir de 1783 ya no vuelven las «forjas sanchinas», según expresión de Jovellanos, a estampar ninguna obra de Huerta. En el ms. viene la palabra «sanchea» con S.
97
Lázaro Gaiguer, administrador de la Imprenta Real (Lucienne Domergue, Censure et Lumières dans l'Espagne de Charles III, Toulouse, éd. du C.N.R.S., p. 143, n. 44); intentó en vano intervenir en la polémica suscitada por el artículo «Espagne» de la Encyclopédie méthodique de Masson de Morvilliers. Las distintas «partes» del Theatro Hespañol, editadas por la Imprenta Real, y que se iban publicando de dos en dos tomos, se vendían a 12 reales en pasta cada tomo, 10 «a la rústica» o en pergamino, y 9 en papel. Supongo que se le quiere pedir por lo tanto a Gaiguer que venda las partes sobrantes cuatro reales más caras que las ya vendidas (7 pesetas, o sea 28 reales, menos 12 x 2 = 4).
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Carnicero (véase n. 31).
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Férula para castigar a los alumnos.
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Además del sentido primero, tiene uno figurado «con que se significa y da a entender que alguno que hace galanterías con otro de quien tiene caudales e intereses, las executa a costa del que las recibe, o más propriamente, que de lo principal sale lo accesorio» (Autor.: «del cuero salen las correas», s.v. «correa»).