121
«...ni al otro culto prosista, / lagrimaníaco en melena, / que autorizó el desafío / contra las Musas y Astrea» (vv. 123-126).
122
«...ni te arredre el tal sopista, / que calada otra visera, / quiso desfacer, Quijote, / los entuertos de Minerva, / y echando por esos trigos [i.e.: acometiendo a Trigueros, autor de La Riada] / se desnucó en la Academia» (vv. 105-110).
123
R. A., «Moratín traducteur de Molière», en Hommage des hispanistes français à Noël Salomon, Barc., Laia, 1979, pp. 58-61 y 67-71.
124
O. c., p. 105.
125
No estará de más, ya que de la muerte de Huerta se trata, recordar que ésta no inspiró solamente el conocido epitafio de Iriarte, sino que se publicaron también Tres sonetos a la buena memoria de Don Vicente García de la Huerta, por tres apasionados suyos, vendidos en la librería de Escribano a 6 cuartos (Gazeta de Madrid, 20 marzo 1787, y Memorial literario, marzo, p. 379), en los que manifestaban «sus amigos gran sentimiento por la temprana muerte de Huerta». A ellos se refiere Cotarelo en Iriarte y su época, M., 1897, p. 344, continuación de la nota de la p. ant.
Un tal N. N., en una Carta dirigida al señor Apologista Universal por uno de sus clientes natos, con un soneto a la muerte del Señor Huerta, para que le publique con las obras de algunos que esperan su protección haciendo la correspondiente apología (14 ab. 87) se burla de dos de los sonetos a que me he referido antes y de «catorce versecillos insulsos y ridículos»; en cuanto al tercero, es «el más enfático, ridículo y estrambótico que pueda imaginarse» (pp. 9-10); los reproduce en prosa (!), dejando adivinar unos pocos versos, y concluye con un soneto de propia cosecha, citado íntegro por Cotarelo, que empieza: «Huerta ya se murió; mucho lo siento».
El Diario de Madrid de 31 de marzo (p. 372) puntualiza que los tres poemas en honor a D. Vicente los redactaron «Don R. M. de la C. [Ramón de la Cruz, opina Cotarelo, quien, al parecer, los tuvo a mano; y ¿la M?] y Don C. B.», imitando «el Dialecto de Fernando de Herrera. En el segundo, por boca de un pastor, recomienda Don J. L. a varios compañeros y zagales las exequias y buena memoria de Hortelio, quexándose en el tercero de las parcas».
Según el mismo periódico (15 ab.), otro soneto, escrito por D. I. J. D. M. Q. D. L., también se vendía en la librería de Escribano, calle de Carretas (el mismo anónimo hizo otro a la muerte del duque de Osuna, y lo arregla también en prosa el ya citado N. N. en su Carta...), y el diarista imprime uno nuevo, obra de «Dateo Ormeno» (Tadeo Moreno, dramaturgo menor), que se reproduce a continuación:
| Mendozas, Garcilasos, Argensolas, | |||
| Lopes, Quevedos, Góngoras, y quantos | |||
| con verdes ramas de laureles santos | |||
| hacéis guirnaldas contra el tiempo solas, | |||
| Y acrecentáis las glorias españolas | |||
| con dignas obras y prodigios tantos, | |||
| que a pesar del olvido, en dulces cantos, | |||
| la fama alaba en vientos, valles y olas, | |||
| En este coro eterno en que aparecen | |||
| los más dignos ingenios coronados | |||
| y con durable fuego resplandecen. | |||
| Preparad un lugar porque asociados | |||
| estéis (pues que sus versos lo merecen) | |||
| con Huerta, que ya deja nuestros prados. |