51
El general Álvaro Obregón, presidente de la República mexicana 1920-1924. Asesinado en julio de 1928 por el místico José León Toral, unos días después de su reelección a la presidencia. A fines de 1926, Obregón había obtenido la reforma constitucional que modificaba el principio revolucionario de «no reelección» y el mandato pasaba de 4 a 6 años.
52
El general Plutarco Elías Calles, presidente de la República 1924-1928. De 1929 a 1935 se convirtió en el «jefe máximo de la Revolución», con influencia para decidir sobre la designación de candidatos a la presidencia y sobre el gobierno de quienes eran elegidos. Fue el general Lázaro Cárdenas, elegido en 1934, el que consumió el fin del callismo, valiéndose del apoyo político de Portes Gil y de Múgica, del apoyo militar del general Cedillo y del apoyo sindical de Vicente Lombardo Toledano, Cárdenas modificó la situación prevaleciente cuando pidió entre el 13 y el 14 de junio de 1935 la dimisión de su gabinete para poder contar con ministros leales y nombró a Portes Gil en la jefatura del Partido Nacional Revolucionario (PNR). El 18 de junio de 1936, Calles dejaba el país para exiliarse en el extranjero.
53
Usigli, Rodolfo, Voces. Diario de Trabajo (1932-1933), México, Seminario de Cultura mexicana, 1967, pp. 28-29.
54
Lerner, Victoria, Historia de la revolución mexicana (periodo 1934-1940), México, Colegio de México, 1979, t. 7, p. 192.
55
Usigli, Rodolfo, Noche de estío, T. C. III, ed. cit., p. 216.
56
Usigli, Rodolfo, «Entre acto», T. C. III, ed. cit., p. 424.
57
Usigli, Rodolfo, Estado de secreto, T. C. III, ed. cit., p. 377.
58
Véase, Fagg, John Edwin, Latin America. A general history, New York, Edit. Macmillan, 1977, p. 544 y 548.
59
Se trata de Corona de sombra (1943), Corona de fuego (1960), Corona de luz (1963).
60
Tavira, Luis de, «Teatro: antihistoria del acontecer humano», in Memoria de los homenajes a Rodolfo Usigli 1990 y 1991, México, CITRU, 1992, p. 82.