31
A. Maczak, Viajes y viajeros..., 395-397; C. Morange, «Le voyage en France...», 243.
32
«Entrar ahora con que París es la ciudad más grande, más famosa, más rica y más comerciante del mundo, con que a ninguna cede en edificios, gobierno, cultivo de ciencias y artes, en agricultura y todo género de industria, etc. sería una repetición fastidiosa de lo que se encuentra en infinitos libros franceses, que V y otros tienen bien leídos, y saben el valor que debe darse a cada cosa»
(I, 74-75).
33
Valora más favorablemente la gestión de otras instituciones caritativas, como la casa de expósitos y el hospital de la Salpêtrière en París o los hospitales de Rouen o Lyon (I, 84, 157; II, 246-248, 293).
34
Louis Sébastien Mercier, «Des parfaits badauds», en Tableau de Paris, París, 1782, I, cap. 26. Extractado por Ponz en I, 192-200.
35
Así, censura algunos aspectos de la obra del Louvre (I, 98) y de la iglesia de Saint Sulpice (I, 188), mientras que reserva para su finalización el juicio sobre la basílica en obras de Sainte Geneviève (I, 167).
36
«Por juzgar que hablarán infinito las Gacetas y papeles públicos de esta famosa invención, excuso remitir a V. más difusa relación. Los más están en que ha llegado el tiempo de que viajaremos por el ayre, y aun hay quien dice que podré volver a Madrid en pocas horas. Buen provecho les haga a los que ya están maquinando y preparándose al vuelo, que yo mientras haya tierra oiré a pie firme lo que nos cuenten de estos nuevos y futuros Ícaros. La invención es digna sin duda de que la admiremos, pero no creo tan fácil, como muchos creen, de que llegará el caso de usar de ella con entera seguridad»
(II, 251). Las noticias enviadas por testigos de la demostración se difundieron, en efecto, por España, donde en noviembre de 1783 se realizaron exhibiciones en Aranjuez, y a partir de 1792 se efectuaron ensayos de vuelo tripulado, el más célebre, aunque no el primero, el del 12 de agosto de 1792 en el Retiro.
37
Sobre las teorías estéticas en la España del siglo XVIII, véase Andrés Úbeda de los Cobos, Pensamiento artístico español del siglo XVIII, Madrid, 2001, y Helmut C. Jacobs, Belleza y buen gusto. Las teorías de las artes en la literatura española del siglo XVIII, Frankfurt, 2002; acerca de las actividades de la Academia, Claude Bédat, La Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1744-1808. Madrid, 1989 (reed.).
38
Sobre la influencia de la crítica literaria y artística en la constitución del concepto ilustrado de «opinión pública» y en los nuevos usos del espacio público, véase Roger Charrier, Espacio público, crítica y desacralización en el siglo XVIII. Los orígenes culturales de la revolución francesa, Barcelona, 1995, Cap. 3: «Espacio público y opinión pública», pp. 37-50.
39
«Varios [de los retratos] que había de las señoras académicas Le Brun, Guiard y Vallayer Coster fueron muy aplaudidos, en lo que tendría alguna parte la consideración debida al bello sexo»
(I, 111). Sobre las pintoras del siglo XVIII y su relación con la crítica y la clientela artística, véase Mary D. Sheriff, The exceptional woman: Elisabeth Vigée-Lebrun and the cultural politics of art, Chicago, 1996.
40
«En ninguna de estas ciudades falta paseo público con deliciosas arboledas»
(I, 68; también I, 58, 62, 119, 122-124, 127).