Ibérica por la libertad
Volumen 11, Nº 4, 15 de abril de 1963

«El referéndum es la expresión suprema de la voluntad de la nación»
IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
Directora:
- VICTORIA KENT
Presidentes de Honor:
- SALVADOR DE MADARIAGA
- NORMAN THOMAS
Consejeros:
- ROBERT J. ALEXANDER
- ROGER BALDWIN
- CLAUDE G. BOWERS1
- FRANCES R. GRANT
- JOHN A. MACKAY
- VICTOR REUTHER
IBÉRICA is published monthly on the fifteenth of the month, except July-August when bimonthly, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19 th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1963, by Ibérica Publishing Co.
Price: Single copy, 25 c. Year's subscription: $ 3.
Second Class Mail Privileges Authorized at New York, N. Y. Second Class Postage Paid at U. S. Post Office, New York, N. Y.
¿Qué régimen ha de darse España al término de la dictadura franquista? Con esta única pregunta -para responder en contadas páginas- nos pone Ibérica frente al transcendental problema -el problema por antonomasia dice- que hoy tiene planteado España. Haremos en torno a ella algunas consideraciones, parte de las cuales apenas nos atrevemos a escribir por obvias. Pero tan descarriada ha sido nuestra trayectoria política en el curso de la reciente historia, tan desatinadas las actitudes colectivas, tan estériles los esfuerzos y sufrimientos de nuestros pueblos, que para un estudio serio del tema nos parece necesario partir de elementales principios.
Comenzaremos por preguntarnos: ¿Por qué tan terribles luchas entre españoles? ¿Por qué tantas guerras civiles? ¿Por qué la última y tremenda de 1936-39 en la que, como tantos otros compatriotas, pusimos «la vida por nuestra ley al tablero»? Y sobre todo, ¿por qué tanto dolor infecundo? Desde luego, que no por culpa exclusiva de «los malos», los egoístas, que se oponen al progreso nacional porque va contra sus intereses. Tales ha habido en otros países y han tenido que ceder antes y a menor costo que en el nuestro. Otras razones hay que nos envuelven también a «los buenos», los que con la mejor intención hemos intervenido en la vida política española.
Después de dar muchas vueltas a estas, para nosotros obsesionantes, interrogaciones hemos llegado a precisar, junto a otros de menos bulto, tres grandes errores entre las causas de nuestros infortunios nacionales. El primero de ellos ha sido el carácter negativo de los esfuerzos que han consumido las energías colectivas de nuestra generación y las inmediatamente anteriores. Hemos luchado siempre contra algo personificado en el compatriota opuesto a nuestras ideas, y sólo después por algo más remoto e impreciso. Unos contra el absolutismo, la monarquía, el clericalismo, la burguesía, el fascismo, el imperialismo, el franquismo...; otros contra el ateísmo, el comunismo, el separatismo, la anarquía... Sin pensar -verdad de Pero Grullo- que los antis, buenos para derribar todo lo derribable, no sirven para construir, y que de lo que se trata -o debería tratarse- es de levantar una nueva España.
Si supimos llamar al combate contra el enemigo, no hemos sido capaces de trabajar juntos por algo, ni aun siquiera de concertarnos para definir ese algo, propósito de una actividad creadora. De ahí que tras alguna victoria demoledora de lo existente, con unión circunstancial para la pelea, como por ejemplo el derribo de la monarquía, tuviéramos que improvisar después, aprisa y corriendo, el quehacer inmediato.
Esta actitud negativa sigue siendo la de los obstinados en el anti -sobre todo en el antiraciocinio-, los del mero antifranquismo a ultranza: «lo primero es derribar a Franco, y luego, ya veremos», aunque lo que veamos sea otra catástrofe más. Tan simplistas hoy -cuando no revolvedores de aguas turbias en que pescar- como los que en 1931 decíamos que lo importante era «echar al rey», y después ya veríamos qué hacer... y ya vimos. No teniendo nada previamente acordado -ni siquiera una elemental reforma agraria-, se improvisó todo. Y como la improvisación más sencilla consiste en copiar al vecino, al vecino se copió más de la cuenta, sin reparar -otra verdad obvia- en que la receta buena para la salud de Pedro, puede resultar mortal para Juan.
Si la repentización es el segundo de nuestros grandes errores, el tercero es el remedo. Los progresistas españoles -con raras excepciones, como la de Costa-, siempre han tratado de imitar: en el siglo XIX a los franceses, en 1931 a la república de Weimar -ya en trance de agonía-, muchos siguen hoy la pauta de Moscova, algunos piden un régimen presidencialista como el norteamericano, y hasta los hay que ponen como modelo a Castro... todo menos estudiar a fondo nuestras realidades nacionales, nuestros problemas, nuestras propias experiencias en comparación con las ajenas.
Para no montar entelequias constitucionales incapaces de resistir al primer vendaval que el incierto futuro sople, antes de responder a la pregunta sobre el régimen que haya de darse España a la caída del franquismo debemos hacernos esta otra: ¿qué régimen será entonces posible si no queremos volver a las malas andadas? Ello dependerá en gran parte de cómo se produzca esa caída y de la actitud de las fuerzas políticas que sustituyan al dictador.
No es, pues, lo primero derribar a Franco, ni aun siquiera lo segundo. Lo primero será concertarse para qué se va a derrocar al dictador; saber, sin titubeos, qué se ha de hacer inmediatamente después. Lo segundo, cómo. Y una vez de acuerdo sobre todo ello, sí procederá poner manos a la obra sin perder tiempo. Lo contrario sería dar un nuevo salto en el vacío; y, si no por elemental raciocinio, ya sabemos por experiencia en que trágicos abismos podría despeñarnos.
Derribar a Franco para que ocupe transitoriamente el poder un gobierno anodino encargado de convocar enseguida cortes que promulguen una nueva constitución sería provocar tremendo desorden y reincidir en el primer grave error de los republicanos de 1931, que creyeron convertir tranquilamente, de la noche a la mañana, una monarquía de terratenientes y señoritos en república de trabajadores por la mera inserción de un artículo en el código constitucional. No confundamos, otra vez más, una constitución con los buenos deseos de los diputados que la redactan.
El gobierno provisional que inicie por buen camino y con paso seguro la transformación democrática de España deberá ser fuerte y dinámico: capaz de llevar a cabo, rápidamente y sin la menor vacilación, un conjunto bien definido de reformas fundamentales en las estructuras políticas, económicas y sociales del país, mientras restablece, paulatinamente y sin precipitación, las libertades y los derechos ciudadanos. Reformas de carácter irreversible que, por responder a indiscutibles imperativos de justicia y seguir la corriente ineludible del progreso histórico, una vez realizadas nadie podrá anular. Tales por ejemplo: la que, de una manera inteligente y sin menoscabo de la producción agrícola, acabe con el latifundio; la que ponga fin al pillaje del tesoro público y castigue a sus más conspicuos saqueadores; la que dé nueva vida a las regiones, comarcas y municipios; la que restablezca el bilingüismo en nuestros pueblos de habla vernácula no castellana; la que libere a la enseñanza de toda clase de dogmatismos; la que devuelva la libertad de conciencia a todos los españoles, sin desconocer torpemente que millones de ellos profesan la religión católica...
Estas reformas, sobre todo las de carácter económico, deberán hacerse con la mayor rapidez -no se lea precipitación- para evitar un largo lapso de desorden e incertidumbre que ocasione retraimientos en el desarrollo económico y descensos en la producción y el ingreso nacionales. (Los españoles y los extranjeros relacionados con España deberán saber pronto y con certeza a qué atenerse para continuar su trabajo con el mayor provecho para todos). Algunas de ellas, como la reforma agraria en las zonas de latifundio, son tan importantes y de tal urgencia que en el mismo boletín en que el gobierno provisional comunique a la nación haber asumido el poder deberán publicarse los correspondientes decretos. Lejos de la garrulería inoperante y sembradora de confusiones tan frecuente en nuestro pasado, el nuevo gobierno deberá distinguirse por ser «parco en el hablar y largo en obras»: pocas y mesuradas palabras y firmes hechos.
Una vez cumplido, en plazo prudente y no rígido, su programa básico, restablecidas las libertades y derechos políticos, informados fielmente los ciudadanos sobre la situación y el acontecer español e internacional, reeducada en lo posible la juventud y asentadas las organizaciones políticas de la democracia, el gobierno provisional convocará a cortes encargadas de redactar y promulgar el Fuero Constitucional que defina las bases jurídicas de la nueva realidad nacional.
Esta sería, a nuestro juicio, la manera más prudente de llenar el peligroso vacío histórico que separa al actual régimen español, en sus aspectos más anacrónicos, del que imperiosamente reclama nuestro día. El gobierno que así procediera tendría autoridad moral y apoyo popular para poner al descubierto y reprimir con energía las maniobras de provocadores y demagogos de toda laya durante tan difícil etapa.
¿Y cómo llegar a ese gobierno?, preguntará el lector. Responderle nos llevaría fuera de los límites de este artículo. Aquí sólo podemos decirle que el primer paso para ello sería que la idea de su necesidad arraigara en los sectores más vivos de la opinión pública.
Veamos rápidamente algunos de los rasgos fundamentales que deberán caracterizar al nuevo régimen constitucional de España.
Este será, desde luego, liberal y democrático. Pero andémonos aquí con cuidado, que el terreno es sumamente peligroso.
Decía Machado -nuestro grande y modesto don Antonio- que los periodos más fecundos de la historia son aquellos en que los modestos no se chupan el dedo. Distinguía, pues, claramente, entre ser modesto y chuparse el dedo. Siguiendo sus enseñanzas, no confundamos nosotros el respeto a la libertad y el ejercicio de la democracia con el arte de tocar el violón en orquesta seráfica; confusión que en la historia ha dado al traste con más de una democracia.
Distinguiendo lo uno de lo otro no podrá desconcertarnos, como desconcertaba a nuestros abuelos, aquel desvergonzado argumento del absolutista «Como tú eres liberal, tienes que respetar mis ideas; y como yo no lo soy, no tengo porqué respetar las tuyas». Porque, como liberales y demócratas modestos, estamos dispuestos a respetar todas las opiniones y actividades de quienes no pensando como nosotros... tengan igual respeto por las nuestras. O dicho de otra manera: Para mantener la libertad en tiempos difíciles no basta respetarla: es preciso defenderla con energía frente a todos sus enemigos.
Esto es, sin duda, lo que determinó a los actuales demócratas alemanes, gentes como nosotros con hartos motivos de escarmiento, a poner fuera de la ley las actividades de todos los grupos totalitarios.
España no es una nación homogénea sino familia de pueblos con unos caracteres y sentimientos comunes a todos y otros particulares que definen la personalidad de cada uno de ellos. Nos guste o no -para nosotros esta rica variedad es uno de los tesoros más hermosos de nuestra patria- así es y ha sido siempre; y cuantos esfuerzos se han hecho para imponer a todos un uniformismo que repugna a su naturaleza han fracasado con grave daño para el conjunto y cada una de sus partes.
Todo fuero constitucional democrático auténticamente español tendrá que basarse en esta realidad nacional. Habrá de ser, pues, una constitución que armonice la unión con la variedad, armonía que es precisamente la esencia del federalismo. Lo hemos dicho ya en otra ocasión y nos parece oportuno repetirlo en ésta: «Si hay alguna nación en el mundo llamada por su geografía, su tradición, su cultura y el carácter de sus hombres a constituir un estado democrático de estructura federal firmemente trabada, ninguna más que España»3. Organización federal con fuerte gobierno de la unión o federación y bien definidos derechos de las entidades federales, llámense estados (como en los EE.UU. y Méjico), repúblicas (como en la U.R.S.S. y Yugoslavia), regiones, países (como en la República federal alemana) o pueblos (como sería de nuestro agrado), que el nombre es lo de menos.
La solución federable de 1931 nos parece una transacción desafortunada. Los «estatutos» de autonomía concedidos primero a Cataluña y luego al País vascongado lejos de resolver definitivamente el problema de la integración española, lo complicaron, pues la existencia de unos españoles «con estatuto» y otros «sin estatuto» originó grave dicotomía en la conciencia nacional. Nada, pues, de estatutos especiales ni constituciones híbridas: es preciso ir decididamente a la descentralización administrativa y a la organización federal de la nación española. Y esto no sólo por razones políticas de por sí definitivas; también por motivos económicos y de buena administración.
Constitución federal con soluciones inteligentes y de buena voluntad, como la del bilingüismo, acierto verdaderamente español de la constitución de 1931, que dio plena satisfacción a los catalanes -y la daría después a vascos y gallegos- al reconocer oficialmente su lengua vernácula en pie de igualdad con el castellano, a la vez que mantuvo a éste como vínculo cultural entre todos los españoles. Idioma castellano -dice bien aquella constitución- y no español, porque españoles son todos los idiomas hablados en España (y el vascuence más que ninguno si nos atenemos a su mayor antigüedad).
Así como no lo son la geografía de España ni el folklore y las culturas de sus diversos pueblos, tampoco tendrá que ser uniforme la organización interna de las entidades autónomas. Son de respetar las costumbres y particularidades locales y regionales.
Federalismo que no será nada extraño en España, sino al contrario: continuación de nuestras mejores y más auténticas tradiciones. Porque federal era, aunque el nombre sea moderno -prueba de que no siempre hemos ido a la zaga en Europa- la estructura de la vieja Castilla; y federal la unión a ella, por libre decisión, de las repúblicas vascongadas, uno de los hechos más altamente significativos de nuestra historia; y eminentemente federal la unión de los estados de la corona de Aragón, con la que España se adelanta en la historia hacia las creaciones federalistas. Lo extraño, lo extranjerizante, lo que ha perturbado gravemente el proceso de nuestra integración nacional han sido los intentos de imponernos, por la fuerza o con artilugios el uniformismo centralista contrario a nuestra propia naturaleza, de encajarnos en lo que Bosch-Gimpera llama superestructuras inadecuadas a nuestra manera de ser.
En principio y como base para la descentralización administrativa y constitución federal se considerarán las regiones tradicionales: Galicia, Asturias, León, Extremadura, Andalucía, Castilla, La Mancha-Toledo (viejo reino de Toledo o Castilla la Nueva), País vascongado o Euzcadi, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Murcia, Islas Baleares e Islas Canarias. Si algunas de ellas quisieran unirse para formar una sola entidad, a sus ciudadanos, y solamente a ellos, correspondería decidir.
Constitución con las puertas fraternalmente abiertas a Portugal, sin cuya integración en la familia el nuevo estado no podrá llamarse con plenitud España o Iberia, voces sinónimas que geográfica y políticamente abarcan el conjunto de todos nuestros países y pueblos (peninsulares e isleños).
EL FUERO (¿por qué abandonar este nombre de tan magnífica tradición española a quienes moralmente son los menos llamados a usarlo?) CONSTITUCIONAL que al final del proceso de democratización se dé España deberá ser claro, y definir sin equívocos la naturaleza del estado, los poderes federales y de las entidades autónomas, los derechos y deberes de los ciudadanos, las instituciones económicas y las funciones de la propiedad, especialmente la propiedad y tenencia de la tierra...; pero no demasiado extenso y detallado, para dejar amplio margen de actuación a los gobiernos que con diferentes orientaciones y programas ejerzan en cada momento el poder.
Hay que evitar la promulgación de una constitución redactada a la medida estrecha de un partido, lo que obligaría a inmediatas reformas constitucionales al primer triunfo de la oposición o, lo que sería peor, a que el nuevo gobierno, acatándola formalmente, actuara con espíritu contrario al de la ley fundamental.
Constitución liberal y democrática que no proclame dogmáticamente ninguna doctrina socialista pero en la que quepan todas las modalidades del socialismo democrático y todas las formas de propiedad, desde la socialización de la gran industria hasta el taller individual o familiar, pasando por las sociedades cooperativas y las empresas de economía mixta; de manera que con el consentimiento de la opinión pública democráticamente manifestado, sin necesidad de revoluciones violentas y dentro del marco constitucional, puedan efectuarse las más profundas transformaciones en la estructura económica de la sociedad.
Es necesario acabar con la falsa incompatibilidad entre liberalismo y socialismo. No hay contradicción entre ambos conceptos, aunque algunos la expongan doctoralmente hablando del mercantilismo liberal inglés y de la libertad de comercio. Al contrario, podemos considerar que el socialismo democrático -socialismo humanista- es la forma más completa y verdadera de la democracia en la sociedad industrial moderna. Libertad, democracia y socialismo no sólo no son cosas incompatibles entre sí sino que las tres se complementan y cada una es consecuencia natural de la anterior.
El adjetivo liberal, de limpia estirpe española, tiene significación ética completamente ajena al comprar y vender mercaderías. Se aplicaba originalmente al hombre atento y generoso con el prójimo: respetuoso con la dignidad de la persona humana. Después adquirió carta de naturaleza política en las Cortes de Cádiz y de allí se expandió por el mundo entero. Los comerciantes e industriales ingleses primero y el capitalismo internacional después han tratado de identificar la libertad política con la llamada «libertad de empresas» -en ocasiones libertad de presa- que no tiene relación esencial con nuestro liberalismo español y no pocas veces trata de disfrazar con hermosas palabras algo que nada encierra de bello, porque en realidad es poner bonito nombre a la codicia. Pues ninguna ley prohíbe bautizar con lindas palabras las peores cosas, así se podría arropar con el caballeresco nombre de «libertad de ejercicio de armas» el asesinato a tiros, o con el romántico de «libertad de impulso amoroso» la violación de una doncella. Invocar la «libertad de empresa» para defender el capitalismo burgués en nombre de la libertad es sacar al liberalismo de sus quicios morales.
Por otra parte, la confusión tiene noble origen. Era plausible que nuestros abuelos liberales de 1812 defendieran la propiedad privada y el comercio sin trabas como garantía de libertad frente a la servidumbre feudal y al absolutismo regio. Como también lo es que sus herederos espirituales defendamos hoy la propiedad social de la gran industria como garantía de libertad frente a la servidumbre proletaria.
Régimen democrático; pero no gobierno parlamentario (o lo que hasta ahora se conoce por gobierno parlamentario). Hay que terminar en España con esa errónea identificación de la democracia con el parlamentarismo, del gobierno democrático con la oratoria parlamentaria.
El gobierno parlamentario, eficaz en Inglaterra y los países escandinavos, no lo ha sido tanto en otros (recordemos las III y IV repúblicas francesas, la de Weimar alemana, las constantes dificultades de los gobiernos italianos...). En España sus resultados están en la memoria de todos.
Tal vez algunos sientan la nostalgia de las grandes sesiones de las cortes republicanas. Mirando retrospectivamente hacia ellas y a lo que después vino, y pensando en el futuro, recordamos con horror aquellos debates parlamentarios. «La intervención del ilustre catedrático resultó una magistral lección de derecho político». «El discurso del señor A. fue una pieza oratoria digna de exigente antología». «El orador al final de su demoledora requisitoria hizo un llamamiento a la opinión pública para que ponga fin a la nefasta actuación del gobierno. Éste salió del debate herido de muerte». «Fue un momento de suprema emoción. Los diputados puestos en pie como movidos por un impulso eléctrico, tributaron al orador indescriptible ovación. El triunfo del señor A. ha sido sin duda el mayor de su carrera política». «La interrupción del diputado Fulano, que desconcertó al orador, provocó general hilaridad en la cámara». «Sereno, demostrando sus grandes dotes de polemista, con gran habilidad el señor B. capeó desde la tribuna un temporal que había puesto en peligro la vida del gobierno». (Párrafos análogos a éstos, que hemos improvisado con el recuerdo, eran frecuentes en las reseñas periodísticas).
Muy de otra manera concebimos el futuro gobierno de un renacimiento español. No han de ser las cortes cátedra universitaria, ni de ateneo literario o juegos florales; ni tribuna de agitación política; ni palestra de lucha entre partidos; ni molino triturador de gobiernos; ni ocasión de arrebatos líricos; ni escenario de chistosas ocurrencias; ni campo de habilidades maniobreras; ni tantas otras ajenas a la concienzuda tarea de dar prudentes leyes a la nación.
Leyes con arreglo a las cuales deberá gobernar el Gobierno, cuyo nombramiento habrá de ser aprobado por las Cortes, que sólo podrán deponerlo en determinadas circunstancias.
Dice un refrán castellano que «de los escarmentados nacen los avisados» (aunque también afirma otro que «nadie escarmienta en cabeza ajena», y tentados estamos de añadir que el celtíbero ni aunque se descalabre la propia). Los demócratas alemanes de hoy, avisados por los tremendos escarmientos de ayer, cuando hitlerianos y estalinistas unidos en voto negativo derribaban gobiernos con el propósito de quebrantar a la república que en tales crisis quedaba temporalmente al garete (contubernios parecidos agitaron en los parlamentos franceses antes de la V República, y todavía alborotan en el italiano), han otorgado al parlamento federal la facultad de deponer al gobierno, pero no por simple voto de censura pues éste tiene que ir acompañado de la propuesta de nuevos gobernantes. Los diputados alemanes no pueden derribar monda y lirondamente a un gobierno: han de nombrar simultáneamente al sucesor. «He aquí una lección de gente modesta que no se chupa el dedo» -pensaría Machado. Nosotros deberemos recordarla cuando llegue el caso.
Si para salir con ventura del tremendo atasco presente el español necesita no sólo poner al día su pensamiento sino cambiar fundamentalmente de actitud, mañana tendrá que darse nuevo régimen y crear nuevas instituciones. ¿Cuál? ¿Cuáles?
Por lo pronto un régimen adecuado a la realidad española y a tono con el momento histórico. Cada tiempo, cada sociedad, ha tenido sus instituciones y sus dirigentes. El ágora griega, el senado romano, la convención francesa desempeñaron su papel en la historia. Hoy nadie pretendería resucitarlos para gobernar un estado moderno; ni poner a Cicerón al frente de la Comunidad Económica Europea.

El oficio del político, que en generaciones pasadas solía ser cosa de abogados, tiene hoy no poco de ingeniero; de ingeniero con capacidad de ensueño, facultad poética; de hombre que conjugue imaginación y realidad, fantasía para proyectar y sentido práctico para llevar a cabo la obra con los recursos disponibles; que sobre ejercer el raciocinio se atenga a la experiencia (en política, donde no caben ensayos de laboratorio, toda experiencia lo es histórica); que aprenda de todos y no copie a nadie.
Convendrá a nuestra patria un régimen democrático cuyo gobierno no viva pendiente del bullir del parlamento, con cortes que trabajen serenamente y no sean foco perturbador. No poco se puede aprender de los regímenes americanos de fuerte poder ejecutivo (sin adoptar la elección del presidente por voto directo de los ciudadanos, que entraña graves inconvenientes); y mucho más de nuestra propia experiencia nacional. Resulta absurdo que mientras se han hecho toda clase de intentos para establecer en España conceptos e instituciones extraños a ella, han sido relegadas nuestras más genuinas creaciones políticas (el municipio, el concejo rural abierto, las comunidades de Castilla y Aragón, las juntas vascongadas, la confederación catalano-aragonesa...).
La experiencia histórica, el estudio de nuestras realidades nacionales y las nuevas corrientes universales nos indican como régimen más adecuado para una nueva España la democracia federal escalonada con órganos de gobierno que partiendo del municipio, o la familia, y ascendiendo por la comarca y la región lleguen al gobierno federal del conjunto español, unión o comunidad ibérica. (Madariaga ha expuesto interesantes opiniones y puntos de vista sobre este tipo de gobierno).
En el nuevo régimen de democracia política, y progresivamente económica, junto a los órganos de gobierno y las instituciones del estado, corporaciones como los sindicatos tendrán funciones en muchas actividades económicas y sociales (trabajo y producción, sanidad, vivienda, seguridad social...). Éstos, que nacieron como instrumentos de lucha contra la explotación patronal, asumirán funciones positivas con el progreso democrático.
El nuevo régimen pondrá fin al aislamiento, cuando no vasallaje, internacional de España. Será destino y misión suya la plena incorporación de nuestra patria a Europa, a la que geográfica y moralmente pertenecemos y es en parte obra de nuestro hacer en la historia.
Uno de los mayores daños causados a España por el franquismo es haberle impedido participar como fundadora en la creación de la Unión Europea. Esperamos que algún día llegará a ser en ella puente con esa otra gran comunidad, hoy en gestación, de las naciones iberoamericanas.
Pero antes tenemos que ganar la libertad y llevar a cabo la plena reintegración nacional de Iberia.
ANSELMO CARRETERO JIMÉNEZ
Las «Islas Afortunadas» fueron descubiertas por los navegantes peninsulares en 1395. Castilla, que no les dio importancia, las cedió a Juan Bethencourt en 1417, el cual a su vez traspasó sus derechos a Diego de Herrera. En el reinado de los Reyes Católicos fueron conquistadas para Castilla, tras una lucha muy dura, en la cual pereció casi toda la población adulta masculina. Las Afortunadas constituyen pues la primera colonia de Castilla. El descubrimiento de América y la navegación consiguiente entre el viejo y el nuevo continente, dio importancia a las Islas facilitando su repoblación con inmigrantes peninsulares. Canarias, puente africano entre España y América, fue a partir de la conquista del hemisferio occidental, un apéndice de la gran empresa americana. Todo rastro de tradición guanche desapareció, siendo sustituido por el idioma, la cultura, la religión, las costumbres y la organización política de Castilla. En el siglo pasado se constituyó la provincia de Canarias y hace unos lustros fue desdoblada en las dos que hoy integran el archipiélago.
La emigración canaria a América es notable, de manera singular a Venezuela, donde los canarios forman una colonia de más de cien mil miembros, los cuales tienen su organización propia, distinta de las restantes emigraciones peninsulares. En esa colonia vino al mundo el general Francisco de Miranda, hijo de canarios y nieto de vascos.
En Canarias se sublevó el General Franco en julio de 1936, dejando en las islas al salir para España un legado de represión muy fuerte, pues que la población de Canarias era conocidamente republicana y socialista. El único consuelo de los perseguidos ha sido Mons. Pildain, el obispo, que no ha ocultado ni su desafección al franquismo ni su asistencia pública a los perseguidos por él, llegando a pasar la noche en capilla con un condenado a muerte por el Consejo de Guerra, hecho insólito en la historia del episcopado español a partir de 1936.
Era hasta hace unas semanas Gobernador civil de Tenerife Don Manuel Ballesteros Galbrois, profesor de Historia de la Universidad de La Laguna. Su gobierno ha sido tachado de represivo e inmoral. Las protestas contra él se estrellaban ante su influencia en El Pardo, proveniente de servicios de espionaje prestados por su familia al régimen durante la guerra civil. Han vencido aquellas resistencias obreros, estudiantes e intelectuales asociados en reiteradas huelgas de panaderos, lecheras, transportes y portuarios. En la huelga del 14 al 17 de enero pasado, el Gobernador ordenó el asalto de la Universidad de La Laguna por dos compañías de guardias. Los profesores de la Universidad, puestos en vanguardia de los estudiantes, ofrecieron su resistencia física a la fuerza pública, obligándole a retroceder. El Rector de la Universidad, Sr. Navarro, pronunció airado aquella frase lapidaria dirigida contra la persona del Gobernador, Profesor de la misma, Sr. Ballesteros Galbrois, a firmando enfáticamente que, «en el claustro de la Universidad no haya lugar para él», por haber ordenado el asalto de la misma.
Vino a unirse a las protestas de la Universidad, de los intelectuales y trabajadores, un incidente que fue consecuencia de la brutalidad de la represión ordenada por el Gobernador. Un turista alemán, que observaba los acontecimientos, sacó su máquina fotográfica y comenzó a tomar impresiones de los sucesos. Ni que decir tiene que la máquina fue destruida y su propietario puesto en prisión, tras una paliza monumental. La protesta del cónsul alemán logró que el detenido fuera puesto en libertad e indemnizado y se le dieran cumplidas explicaciones. Pero es posible que sea «ese alemán» el que ha echado de su sitial a Ballesteros.
Para sustituirlo ha sido nombrado Don José María Quiroga de Abarca, Teniente Coronel de Artillería, Diplomado de Estado Mayor y Vieja Guardia. Este nombramiento, enmarcado dentro de los sucesos que han dado lugar al mismo, entraña una significación de desafío al país mediante la aplicación de los medios «idóneos» utilizados por un militar falangista para resolver los conflictos que se le planteen.
Canarias no posee, como Cataluña, Galicia o Euzkadi, un idioma propio y una cultura autóctona con un sistema institucional arrastrado por largos siglos de historia. Canarias tiene, en relación a España, el mismo origen que el mundo ibero-americano, primero descubierto, después conquistado, trocado en colonia y por último en Provincias de Ultramar, como Cuba, Puerto Rico, Filipinas y el Continente americano descubierto, conquistado y poblado por España. La unidad geográfica conduce a la económica y a la política, no tan sólo mirando a la Península, sino mirando al Continente, pero Canarias no participa de aquella unidad geográfica. Por su situación está llamada a seguir viviendo en Francia. Las Islas Canarias deberán ser, por su propia naturaleza, puertos francos que faciliten la relación y el comercio entre Europa, África y América.
La violencia represiva del régimen franquista y su absurda centralización, han hecho que nazca en Canarias el «Movimiento Autonomista». Los pensadores y líderes de este Movimiento son autonomistas. Pero los gritos escapados entre la multitud, que comenzaron proclamando la «autonomía» de Canarias, últimamente aclaman su «independencia». ¿Será preciso recordar que el Movimiento de independencia de todo el hemisferio ibero-americano comenzó siendo un Movimiento legitimista, que tenía por finalidad la de defender a Fernando VII contra José Bonaparte el intruso? ¿Habremos de traer al texto las inspiradas palabras de Don Manuel Azaña de 27 de Mayo de 1932 cuando, desde la Presidencia del Gobierno afirmó que en Cuba se había preferido la guerra con Estados Unidos y la pérdida de la colonia, al otorgamiento de una autonomía?
El 9 de Mayo de 19'46, el Gobierno de la República española presidido por Don José Giral y del que formaba parte desde los anarco-sindicalistas hasta los conservadores, amén de republicanos, socialistas, catalanes, gallegos y vascos, presentó al Subcomité del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un Memorándum del que forma parte el párrafo que copiamos a continuación, tomado de las actas oficiales de aquel organismo:
No podía figurarse Don José Giral el acierto de sus previsiones. Franco, además de dar estímulo al comunismo, está siendo causante de que surja en Canarias un movimiento separatista, que como Chipre, como Puerto Rico y como Burundy, reclame el libre ejercicio de su derecho de autodeterminación.
MANUEL DE IRUJO
Sergio Vilar, escritor catalán bien conocido en España y en el extranjero, ha formulado una encuesta sobre el sugestivo tema «Arte y Libertad», a la que han contestado escritores del interior y del exilio. Sergio Vilar ha recogido esas contestaciones en un volumen4 que va precedido de un prólogo en el que expone consideraciones de positivo valor sobre la encuesta y sus fundamentos.
Debidamente autorizados insertamos en estas columnas algunas de esas opiniones.
He aquí el cuestionario formulado por Sergio Vilar:
PREGUNTAS
1- El arte: ¿debe basarse únicamente en la libre actitud creadora del artista?
2- ¿Cuál de las siguientes posiciones: liberalismo, «dirigismo», «orientacionismo» o (háblese de algunas otras si se desea) cree usted que debe prevalecer en el Estado respecto a la creación de arte?
3- ¿A quién ha de servir el arte? ¿Su misión es estética o social?
4- ¿Cree usted que para el artista es necesaria una libertad personal y política absolutas?
5- ¿Se considera usted integrado en -o aislado de- la sociedad en que vive? ¿Por qué razones?
6- ¿Merece la sociedad la abnegada y corajuda actitud del artista que muchas veces pone en peligro su seguridad personal al levantarse como defensor de los derechos humanos de quienes le circundan?
RESPUESTAS
Salvador de Madariaga
1- Indudablemente.
2- El Estado no tiene ningún derecho sobre el Arte. En cuanto a sus obligaciones, lo mejor sería que tampoco las tuviera; pero en la práctica, puede ser necesario en ciertos países fomentar el arte mediante un mecenado del Estado. Hay que resignarse a conllevar los defectos inherentes a tal compromiso; no sin procurar garantías, a fin de eliminar en lo que se pueda la estrangulación política del arte. En cuanto a «dirigismo» u «orientacionismo», todo artista que lo sea de verdad los rechaza en absoluto.
¿Que por qué lo pienso? Porque la reacción estética es libre. No digo que debe ser libre. Digo que lo es. Cuando una sedicente creación estética no es libre, sólo es apariencia de tal. El arte es libre o no es.
3- ¿La misión del arte? No hay tal cosa. ¿Cuál es la misión de un bosque? ¿De un niño? ¿De un águila?
El arte es. Y siendo, alimenta la cultura nacional y la universal. Pero no es su misión alimentarlas. El pájaro, al cantar, acrece el encanto de la mañana. Pero no es su misión cantar.
4- Creo que cuanto mayor sea la libertad personal y política del artista mejor será su obra. Pero también creo que el artista oprimido, ofendido, humillado, puede extraer de su sufrimiento oro puro de arte.
5- Esta pregunta plantea un tema candente. Venimos hablando del «artista». Pero hay una clase de artista a quien esta pregunta concierne de modo más especial: el artista verbal-conceptual, que es el escritor.
Hasta aquí pudiera sospechárseme de ser partidario del arte por el arte. No lo soy. Ante esa fórmula, contesto: El arte por la obra. ¿Y la obra? Pues la mujer embarazada o pare o se muere.
Pero aquí no se agota el tema. Antes comienza a dibujarse. El artista produce en actitud estética, limpia de toda orientación consciente filosófica, política o moral. Pero la obra de arte es un puente de materia entre dos espíritus, un modo de comunicar un estado de ánimo. El estado de ánimo comunicado ha de ser puramente estético; pero el ánimo que en tal estado entra ha de ser rico en filosofía y moral para que la obra sea substanciosa.
Vibre la cuerda con movimiento puramente estético; pero si su metal no es rico en elementos humanos, ¿qué sonido dará?
Por lo tanto, mi respuesta a la pregunta 5 es que el escritor creará en su torre de marfil, pero no vivirá en ella.
6- Ya creo que va contestada en mi respuesta a la quinta. El artista, sobre todo el verbal-conceptual, que es el escritor, no puede sustraerse ni a su sociedad ni a los conflictos que plantea, porque es hombre y si se aislara de las luchas que la ética política plantea, su ser se secaría, y por lo tanto su obra artística perdería sustancia. Que la sociedad merezca o no su sacrificio es tema que, si el artista es modesto, se abstendrá de plantear. De todos modos actuará como si la sociedad lo mereciera.
Juan Antonio de Zunzunegui
1- Desde luego; debe basarse solamente en la actitud creadora libre del artista.
2- Respecto a la creación de Arte, el Estado deberá adoptar siempre una posición liberal y si no la adopta, en su actitud, sea la que sea, patentizará su debilidad.
Porque sólo los Estados fuertes pueden ser generosos... y quiero para mi Patria un Estado fuerte.
3- En estos momentos debe ser estética y social ya que su misión es servir al pueblo de donde sale.
4- Así lo creo.
5- Me considero aislado de la sociedad en que vivo. Porque soy un vascongado serio, con un sentido recto y cristiano de la vida... y ahora en este valle de lágrimas, todo anda... manga por hombro.
6- La sociedad merece eso y mucho más, si no, ¿qué pintamos aquí?... pero esa abnegada y corajuda actitud se ha de adoptar honestamente y sin turbios fines políticos.
Juan Goytisolo
1- Debe haber una libertad por parte del artista, pero hay que tener en cuenta los lectores a quienes va dirigida su creación. La verdadera libertad del artista está en comprender el verdadero «encargo» social de la época en que vive y en responder a él con sus medios. Su papel creador está en la forma en cómo responde a este «encargo».
2- Si el Estado tiene un sistema político verdaderamente progresivo puede haber una orientación. Pero ese orientacionismo no supone nunca que se limiten las posibilidades de expresión. El gobierno de cualquier país debe fomentar una cultura asequible al mayor número de personas. Además, el Estado debe facilitar la relación entre el escritor y el pueblo. El papel del Estado está en preparar a la gente para que llegue a comprender todos los valores depositados en la obra artística. Por otra parte, refiriéndome especialmente a la literatura, debe crearse con un lenguaje asequible a la mayoría de la gente, es decir, hacer una literatura que la gente pueda comprender.
3- No se puede separar lo estético de lo social. El artista no realiza su obra para guardarla. No hay arte que no sea social, aunque el arte siempre se sirve por vías estéticas. El arte puede servir a la evolución del mundo siendo siempre artístico. El arte sirve objetivamente cuando es realmente artístico. Creo que es tan perniciosa la idea del arte por el arte como identificar la eficacia artística con la eficacia política.
4- Es una de las condiciones esenciales para el artista. Todo lo que sea poner obstáculos es una censura inadmisible. El arte es esencialmente creación de libertad.
5- Me considero integrado en la sociedad en la que vivo y escribo para esta sociedad, aunque no me guste ni esté de acuerdo con sus estructuras político-ideológicas.
En cuanto respecta a España, podría decirse, remedando la frase de Larra «Para usted no pasan días», que para ella no pasan años, pues continúa todo igual, sin que se vea ninguna evolución que permita al pueblo español una mayor capacidad de manifestación de cada uno de sus problemas e inquietudes.
Por ello es obvio decir que la sociedad española necesita una urgente renovación.
6- Vuelvo a citar a Larra: «El verdadero escritor debe arriesgar la cabeza si es preciso». No se trata de que lo merezco o no, porque esa actitud es un deber moral fundamental para el escritor.
No se puede ser artista sin fomentar la libertad en los demás.
Gabriel Celaya
1- Todo creador apunta evidentemente a algo más que su realización personal.
2- Nadie crea según consignas impuestas desde fuera. Pero hay quien llama consignas a lo que siente como un imperativo interior. Sólo así se entiende que a veces se llame propaganda a lo que los cristianos llaman misión.
3- El arte debe estar al servicio de la liberación del hombre. Todo lo demás es esteticismo.
4- Sí. Un artista consciente se impone a sí mismo ciertas limitaciones. Pero esto no tiene nada que ver con las coerciones externas.
5- No estoy aislado. Estoy enfrentado con ciertas clases porque defiendo a otras.
6- Sí. Un hombre por muy valioso que se crea, no es más que un hombre, y hay millones que se mueren de hambre y de miseria.
Blas de Otero
1- Esto está claro. Lo que no lo está tanto es el concepto «libertad creadora». A fin de cuentas, esta descansa o se ve atada, siempre, por otros supuestos del ámbito individual y, sobre todo, social.
2- En vez de referirme a la posición del Estado respecto al arte, o haré a la inversa. Pienso que la actitud del escritor con respecto al Estado debe ser de colaboración y servicio y que el Estado, a su vez, sirva realmente al pueblo y a la cultura. De no ser así, debe hacer uso de la censura. El escritor.
3- Su misión es social, internacional, a través, entre otras cosas, de la estética.
4 y 5- (Quedan implícitas en la l).
6- Seguramente.
¿Solución de recambio?
La celebración del IX Consejo Nacional del Movimiento (antes Falange Española Tradicionalista y de las JONS) ha producido gran revuelo en los corrillos políticos de Madrid, en los corresponsales de prensa, en los diplomáticos... Puede parecer extraño que la reunión de un organismo sin ninguna potestad de decisión y que un discurso más, plagado de lugares comunes, dicho por la voz aflautada del Caudillo, sean considerados como acontecimientos políticos. La verdad es que la reunión del Consejo -o más exactamente, las reuniones de las Comisiones, previas a la plenaria- han sido un reflejo, revelador aunque pálido, del incesante hormiguear, de las idas y venidas de docenas de políticos que han colaborado fielmente con Franco durante un cuarto de siglo y que ahora están buscando una solución de recambio. Ni más ni menos. Ruiz Giménez, ayer monárquico y hoy presidencialista, honesto sin embargo, que reconoce que los jóvenes disienten del régimen. Martín Artajo, intentando siempre conciliar la doble fidelidad al César y a la silla de San Pedro; Solís, simpaticón y ecléctico, empecinado en montar su «laborismo» con los sindicatos en la mano; Fueyo, discutible teórico del nacional-sindicalismo, experto también en poner velas a varios santos. Fraga... ¿qué no se ha dicho ya de Fraga y de su oportunismo? Todos están en la conjura si conjura puede llamarse a cabildeos de súbditos aterrorizados ante la eventualidad de que su amo y señor desaparezca sumiéndolos en el desamparo. Son ellos quienes preparan proyectos de ley sobre asociaciones, quienes postulan que España sea un «Estado presidencial», quienes piensan en fabricar un referéndum para deshacerse de la ley de sucesión y dar el espaldarazo a la de elección presidencial.
Sobre el flanco izquierdo están lindando con ese núcleo falangista que puede llamarse «puro», de «izquierda», «Vieja Guardia», etc., que se manifiesta orgánicamente a través del «círculo doctrinal José Antonio» y de la revista Es Así. Presidencialistas, si se quiere, pero sobre todo aparentemente decididos a liquidar su etapa de colaboracionismo con el régimen al que acusa de haber traicionado la «revolución joseantoniana».
Sobre el flanco derecho, los monárquicos en completa discordia; el núcleo central de fieles (Pemán, López Ibor, Luca de Tena) tampoco llegan a entenderse entre sí más que en el acatamiento a don Juan. Aristócratas, terratenientes y algún que otro general -menos de los que se cree- hacen esfuerzos por contener la baja del monarquismo en la cotización política del país.
Enfrente, los tecnócratas del «Opus Dei» y los que les son próximos aunque no hayan hecho los tres votos (¡tan duros!) que exige el Instituto (hay quien prefiere ser amigo del «Opus» que miembro de él), los jefes militares, a quienes les molesta pensar y les agradan los sueldos, gratificaciones y coche a la puerta, los cavernícolas, a la antigua usanza (Iturmendi y compañía) que todavía quedan, aunque van siendo raros.
Todos se agitan, todos se reúnen, escriben proyectos y programas, trazan planes para el porvenir. Me dirán ustedes, y con razón, que eso es igual que las ondas de agua en un inmenso estanque producidas por el impacto de una leve piedrecita. Pero la vida política española, hoy por hoy, es tan superficial, tan vana, tan reducida a grupos de familias, amigos y otros cotarros, que esa agitación cuenta de veras.
¿Y el Gobierno? ¿Qué hace el Gobierno? Una vez más se repite la historia de la falta de unidad en el Gobierno al que sólo mantiene los lazos de cada ministro con el Caudillo, la iniciativa total de éste y el espíritu de sumisión (nacido, en parte, de las responsabilidades contraídas desde 1936) común a los ministros y a los que preparan la solución de recambio, que, en muchos casos, son los mismos.
El grupo Ullastres-Navarro-L. Rodó tiene cada día menos influencia en el Gobierno. Sin embargo, el Caudillo no quiere deshacerse de ellos hasta ver que da de sí la puesta en marcha del Plan de desarrollo. No sería extraño que en los propósitos de Franco entrase dosificar su Gobierno con nuevas aportaciones falangistas, tratando de evitar así la siempre enojosa oposición de Miguel Primo de Rivera y otros por el estilo. Hasta ahora, cuando alguno de los suyos se ha mostrado descontento, ha resuelto la cuestión con uno de estos dos procedimientos: aplastarlo despiadadamente o hacerle entrar en una nueva combinación gubernamental o diplomática. Si esta vez no diera resultado ninguno de los dos métodos, sería señal de que algo importante ha cambiado en la mecánica del régimen.
El galimatías
¿Qué buscan todos esos grupos que juegan a la conspiración sin riesgos? Pues, sencillamente, el camino para evitar la voltereta trágica de una dictadura que, de manera evidente, está gastadísima y a punto de quebrar coincidiendo con la senectud del hombre que la ha ejercido. Lo que buscan esos señores y esos grupos es el «aquí no ha pasado nada»; buscan una solución que permita el monopolio político, no a un sólo partido (Falange, Monárquicos, Tradicionalistas, etc.) porque saben que ya no es posible, pero sí al «sindicato de vencedores de 1939» o, si se quiere, de «sublevados de 1936». Buscan una solución en la que los «rojos» continúen proscritos, con pretexto del «comunismo y la masonería internacionales», en que los privilegiados de ayer y de hoy sean también los de mañana; en que militares y policías cuya conciencia dista de ser inmaculada, sigan en sus puestos sin inquietudes de ningún género. Hay que convencerse de que lo que intentan todos ellos es perpetuar el espíritu de guerra civil, el foso abierto entre los españoles desde hace un cuarto de siglo. Resulta curioso que incluso aquellas personas de esos grupos que no escatiman sus feroces críticas al Franco de 1963, sostienen todos como verdades del «Credo», la necesidad de la guerra civil, que para unos fue «Cruzada» y para otros «Alzamiento Nacional», según los gustos y el disparate histórico de «la política antinacional de la República», su «entrega a Rusia», el «caos republicano» y otras afirmaciones igualmente temerarias que toda vía se pueden decir y escribir aquí, donde hacer la Historia de los últimos treinta años sigue siendo un crimen. Es el caso del comentado artículo de Miguel Primo de Rivera en Es Así, donde se dice que «España, en 1936, como consecuencia de la desastrosa y antinacional política de la República, había llegado a un proceso de desintegración y de guerra civil» y que «el caudillaje de Franco»... «era la gran posibilidad histórica para España». Pero si se trata de ahora, se dice que «el régimen carece de sistema constitucional», «que España ha venido siendo un Gobierno sin Estado» (!), que «el régimen está en una encrucijada definitiva» de la que tiene que salir por un restablecimiento de las libertades públicas, régimen bicameral, etc. Todos estos señores están obsesionados por demostrar ahora que «la Falange no es fascista», que no lo ha sido nunca, y le echan la culpa a Serrano Súñer (al que tratan de «diputado cedista») de «haber dado unos estatutos fascistas a la Falange», copiados del extranjero.
En este inmenso galimatías todos están de acuerdo en que «llevaban razón» antes y en que se trata de hacer modificaciones en el régimen para salvarlo. Y al decir todos, me refiero a los capitanes de estas banderías, ya que quienes les siguen no pueden medirse siempre por el mismo rasero.
Naturalmente, este género de oposición no tiene por qué inquietar a Franco, pero sí a algunos de sus próximos colaboradores. Se trata de una querella enconada por disputarse una herencia, con la particularidad de que todos, o casi todos saben que si no se hacen ya algunas enmiendas, a la herencia se la llevará la trampa, o mejor dicho, el pueblo español harto de mistificaciones.
Mantener la escisión y sostener el presente
Esta obsesión por mantener la escisión nacional de 1936, se manifiesta día tras día en el «liberal» Fraga, cuyo mejor argumento, en caso de apuro, es hablar de las «checas de la zona roja». Es más, aparece, aunque de manera subconsciente, en la conducta de la alta jerarquía eclesiástica. Ha pasado ya tiempo de una conversación mantenida en Roma por el cardenal primado Dr. Plá y Daniel, el pasado otoño, sobre la que entonces se nos pidió guardar silencio. Ahora, ya no es necesario. El primado acogió benévolamente a la persona que le suplicó una intervención cerca del Sumo Pontífice en favor de los presos políticos de España. Pero lo que al primado más le inquietó es cuando alguien le sugirió hacer extensiva la súplica en favor de una amnistía total, medida que permitiría la libre reintegración de los exilados a la comunidad nacional. Entonces, el patriarca de Toledo, tuvo el siguiente razonamiento: «Pero... si Su Santidad le pide todo eso al Caudillo, éste no tendrá más remedio que acceder... y si accede, y vuelven los exilados... ¿Qué va a pasar entonces?». Este fue el sentimiento, más espontáneo que razonado, expresado en términos análogos a los indicados. Y es que los que han tenido el monopolio de la vida nacional en todos sus aspectos, están dispuestos ya a ceder en muchas cosas, pero todavía no ceden en lo esencial: en hacer tabla rasa de aquel pasado, integrarlo como un capítulo desgarrador en la Historia de España y seguir adelante, partiendo de cero. Y es que al partir de cero serían todos los españoles y no ellos, con carácter privilegiado, los que decidirían la Constitución y los destinos de España. Me parece interesante insistir en esta idea porque ayuda a comprender muchos de los tejemanejes políticos de los últimos meses.
Y volvamos al Gobierno. Este, con el Caudillo al frente, piensa mucho más en el presente que en el porvenir, y juega varias cartas importantes, a saber: el reajuste económico a través, en lo posible, del Plan de desarrollo; las reformas de la Organización Sindical para calmar a los trabajadores; la «liberalización» para calmar a los intelectuales y a algunos de los políticos que hemos mencionado; la obtención del máximo posible de ventajas en la negociación con los Estados Unidos.
El Plan de desarrollo va a estar terminado para el Otoño, con objeto de que entre en vigor el 1.º de enero de 1964. Está estructurado a base de inversiones y créditos del extranjero: las compañías «Seretes» (francesa), «Fry & Associates International» (Canadá), «Diosabis» (greco-americana) e «Investments Corp.». El BIRD concederá un crédito de 3600 millones de pesetas para carreteras y, probablemente, otro para renovar la infraestructura de los ferrocarriles.
Según el Sr. López Rodó el plan se propone lograr un aumento anual de 6,5% de la renta nacional, de 6% del consumo, de 10% del ahorro, de 12% de las importaciones (tomando por base las de 1961, no las desmesuradas de 1962) y de 10% de las exportaciones.
Salidas de escape
Naturalmente, hasta ahora no se sabe que el Plan se proponga transformar las estructuras agrarias, ni cómo se va a distribuir ese posible aumento de la renta nacional, ni cómo va a ser utilizado ese ahorro. En cuanto al mayor aumento de las importaciones que el de las exportaciones, sobre desdecirse de otros proyectos anteriores, supone seguir contando con el turismo y las remesas de obreros emigrados para que la balanza de pagos no sufra el déficit de la balanza de comercio. Y ya hemos dicho en otra ocasión, apoyándonos en datos oficiales, que ese sistema de ingresos de la balanza de pagos está condenado a una vida muy limitada.
En cuanto a las declaraciones de López Rodó, manifestando que el problema de la emigración obrera no puede ser solucionado radicalmente por el Plan, que tratará tan sólo de reducirla, es una confesión de talla, que proyecta luz sobre la naturaleza del mismo.
Un editorial del YA, inspirado seguramente por algún social-cristiano poco amigo de López Rodó, hablaba nace poco en estos términos del Plan:
Más acá del Plan, existen problemas acuciantes: la subida escandalosa y sin freno de los productos alimenticios, el desequilibrio en la escala de salarios y el comportamiento de los grupos de presión. Que estos mantienen su influencia se observa una vez más en el proyecto de la mal llamada ley antimonopolio, enviado ya a las Cortes. Como habíamos previsto, trata dicho proyecto de limitar la cartelización legal, pero no los monopolios de hecho, que dominan en España. En el preámbulo se dice concretamente: «la ley no va contra la concentración económica, deseable por tantos conceptos en España».
La cuestión sindical es otra salida de escape intentada por el Gobierno. En apariencia, las próximas elecciones para enlaces sindicales deben realizarse con las garantías de que cualquier grupo de sindicados puede presentar sus candidatos. La práctica se encargará de decir si van a continuar los procedimientos habituales de otras veces. Además, van a constituirse las juntas Sindicales en la escala local y provincial compuestas por miembros elegidos en elección de segundo grado, representando por partes iguales al sector de trabajadores y al sector «económico» (patronal). Sin embargo, no parece que estas juntas tengan poderes efectivos que, por ahora, quedarán en manos de los jerarcas nombrados oficialmente. La celebración de otro Congreso Sindical para el mes de septiembre, en el que se van a plantear las reformas de estructura, puede que proyecte más luz sobre este asunto. Por el momento, hay derecho a suponer que se trata de conceder reformas de orden secundario, sin acceder a la libertad sindical ni a las garantías dentro de los sindicatos oficiales. Queda, sin embargo, que algunos sectores que pueden levantar la voz, como el de las Hermandades católicas, llevarán una campaña más fuerte que otras veces con motivo de las elecciones.

Esperanzas y vacilaciones
En fin, en el aspecto internacional, continúan las difíciles negociaciones con Estados Unidos. Se dice que Muñoz Grandes ha pedido al general Joseph D. Caldara, jefe de la misión militar norteamericana que, a cambio de la base aérea de Torrejón (sobre la que se sigue especulando) se entreguen a España aviones a reacción, portaviones y cohetes «Nike-Zeus». Hasta el momento, no parece que por parte de Norteamérica se esté dispuesto a conceder demasiadas cosas. Sin embargo hay otros indicios, obtenidos aquí por conversaciones en los medios diplomáticos (dichos por consiguiente con todo género de reservas, puesto que el lector norteamericano puede estar mejor informado que nosotros) de que un sector del Pentágono insiste en la conveniencia de disponer de la base de La Rota para submarinos dotados de «Polaris», aunque oficialmente los representantes de Estados Unidos han dicho a Muñoz Grandes que no les interesa. En el Gobierno y en la embajada española en Norteamérica se tienen esperanzas sobre las posibilidades de influir sobre ese sector, con objeto de obtener la renovación de los Acuerdos con ventajas militares y económicas, ya que las políticas parecen muy difíciles.
Las vacilaciones de la política europea en los medios oficiales se siguen manifestando, no solamente por lo que dicen López Rodó y otros de que el Mercado Común no les interesa, y que si pensaron en él fue contando con la presencia de Inglaterra, sino también por la importancia que ha dado ABC a un agresivo artículo de Serrano Súñer contra el general De Gaulle, al que acusa, no sólo de notorios errores, sino de realizar una maniobra contra Alemania.
Por último, la «liberalización» se manifiesta en la creación de las Asociaciones de cabezas de familia en todos los Municipios (de las que ya hemos hablado) y en el proyecto de aumentar la representación en Cortes de este sector. Igualmente, en la autorización de salida a la Revista de Occidente y a una nueva revista Cuadernos de Diálogo, patrocinada por Ruiz-Giménez, Aranguren y otros demócratas-cristianos.
En realidad, el aparato propagandístico de la «liberalización» choca con tremendas realidades. Ahí está, sin ir más lejos, lo ocurrido con la revista Tierra de los estudiantes de Derecho, que fue prohibida. Después, contando con el apoyo oficial, un grupo de estudiantes del «Opus Dei» y afines, ha organizado la Revista oral Tierra, cuyo primer número se presentaba con una colaboración del Sr. Fraga. Este, después del falangista-conformista García Serrano, hizo uso de la palabra, frecuentemente interrumpido por los estudiantes, y llegó a confesar que la supresión de censura en provincias (que era teórica, más que práctica, puesto que la hacían los directores de periódicos) ha sido anulada porque «la situación se ha alterado estos últimos meses». Los estudiantes terminaron por abuchear al Ministro, gritar «Fuera Fraga» y dar vivas a la FUDE. En el Ministerio se quiso evitar que las agencias dieran noticias de estos incidentes, pero varias ya lo habían hecho, principalmente la Reuter.
La realidad: consejos de guerra y altas condenas
Algo más revelador de la triste realidad que se esconde bajo las cartas que juega el régimen, es la tremenda prosecución de los Consejos de Guerra. Cristino Cea, Agapito Recio, Vicente Luis Llopis, Ángel Martínez, Antonio Álvarez y Julián Vázquez han sido condenados a penas entre 18 y 5 años de prisión, acusados de dirigir grupos clandestinos de la Oposición Sindical. Cea y Recio habían ocupado altos cargos en la Organización Sindical y Llopis era un antiguo militante de Falange que ha declarado ante el tribunal que pertenece a la juventud Comunista. Las condenas de comunistas, supuestos unos y auténticos otros, han ido en aumento. Una señora, Antonia Herrero Muñoz, ha sido condenada a 10 años acusada de organizar células en el Puente de Vallecas. El caso más señalado es el del comunista catalán, don Pedro Ardiaca, condenado a 18 años de prisión. Este caso, del que ya hemos hecho mención, es el de un hombre que viene a España clandestinamente y lo sorprenden en una reunión. Esa es toda la acusación: comunista, católico o budista se trata de un delito de opinión y, en todo caso de asociación o reunión ilegal. La reacción oficial es Consejo de Guerra, «rebelión militar» y una de las mayores penas previstas.
En estos casos, y principalmente en la declaración del Sr. Llopis ante el tribunal, se observa claramente como este género de persecución irracional no puede hacer sino fortalecer el prestigio de los comunistas. En cuanto a la Oposición Sindical, prueba que es fácil para el régimen impedir la resistencia a los jefes sindicales con el pretexto de que hay comunistas que se oponen también a ellos.
Pero, como «hay para todos», también han sido condenados los católicos nacionalistas vascos Srs. Iriarte (a 6 años), Beobide y Albisu (a 3). El hermano de este último está ya en la cárcel condenado a 20 años.
Esta es la realidad que se esconde tras la cortina de humo de una «solución de recambio» buscada por los que quieren impedir que el barco zozobre definitivamente. Es posible que algunos de quienes los siguen sean sinceramente demócratas. Pero para conducirse como tales la única salida es el diálogo con los demócratas sin equívoco para buscar juntos una solución que sea la de todos los españoles.
TELMO LORENZO
Madrid, 28 de marzo de 1963
Hace unas semanas se ha celebrado en Madrid la reunión del Consejo Nacional del «Movimiento», reunión que se ha señalado en España como acontecimiento político y en verdad que los españoles del interior tienen motivos para señalarla así. Aclaremos que lo que se viene denominando desde hace algún tiempo el «Movimiento» no es sino la vieja Falange. En ese «movimiento» se ha pretendido aglutinar los distintos grupos en que Falange se ha dividido -mejor dicho disuelto- y otros grupos más o menos anodinos con ansias de supervivencia.
El auge de Falange ha ido eclipsándose; ministros, altos dignatarios colaboradores de Franco, han sido sustituidos por miembros del Opus Dei. Cierto que a cada uno se le ha buscado un puesto rentable, pero de hecho, Falange, como partido único ha perdido su fuerza. Consecuencia de esta realidad surgieron divisiones en su seno por considerar unos que los principios del fundador han sido traicionados, por estimar otros que el Gobierno, al cabo de los años no llegaba a realizaciones palpables y otros por aspirar a un cambio en la estructura política.
Han ido surgiendo tendencias de ciertos grupos que, aun colaborando con el régimen, y quizá precisamente por eso, pretenden abrir una nueva vía al franquismo. Estos grupos, aprovechando la reunión del Consejo del Movimiento, se han servido de él para expresar sus tendencias y proyectos y en esas reuniones han quedado expuestos. Es necesario aclarar que precisamente esos grupos están integrados por falangistas, monárquicos, tradicionalistas, acción católica y algún cristiano de tinte social, lo que explica que hayan hecho oír su voz en ese Consejo.
Aunque pueda parecer que no hay nada nuevo en estas actividades, ellas encierran previsiones de futuro. La ponencia presentada por el señor Ruiz Giménez sobre «La juventud española y sus inquietudes», ha despertado sensación. En ella ha señalado -según se dice- los resultados de una investigación entre los jóvenes, de la que resulta que el 58 por ciento son partidarios de un régimen presidencialista, lo que ha dado origen a discusiones sobre si España debe ser una monarquía o una república presidencial. Se trató también de la estructura de los sindicatos, tema que debemos unir al anterior para situar la verdadera finalidad de ambas cuestiones. Verdad es que el Consejo del Movimiento -organismo en el que se han examinado ambas cuestiones- no tiene ningún poder de decisión, pero el plantear esas cuestiones en esa reunión, prueba hasta la evidencia que estos temas tenían la autorización para plantearse. No se trata, pues, de tendencias opuestas al régimen, se trata de movimientos conjuntos de «revisión» de los actuales y ya caducos métodos franquistas para remozar al franquismo y preparar su continuidad.
El discurso del general Franco en esa reunión, que ha sido silenciado por la mayoría de la prensa, o acusado de no contener sino repeticiones o lugares comunes, descubre el acariciado proyecto de Franco: llegar al «referéndum» que ha calificado como «la expresión suprema de la voluntad de la nación». Para llevar a buen puerto ese referéndum Franco necesita contar con esos grupos que, aun colaborando con él, son en cierto modo «revisionistas»; él se pone a la cabeza del «Revisionismo» asegurando así su candidatura en el referéndum. ¿Monarquía o república presidencialista?, será la pregunta; estando como están en escasa minoría los monárquicos y estando -como ha de estar- en las manos de Franco y sus grupos «revisionistas» el referéndum, no hay duda de su resultado. Franco quedará en situación de llegar a asumir la jefatura de esa «república presidencialista», seguro ya por el referéndum, descartada la solución monárquica y abierto el camino para la continuación del régimen presidencial.
La perspectiva de una sucesión inmediata de Franco no existe. Los grupos que, al parecer, se disputan la sucesión del caudillo, pretenden renovar el sistema ya gastado para asegurar la continuidad de Franco dando un aire de democratización a la dictadura y con vistas a que el jefe supremo deje el camino abierto bajo el régimen «presidencialista».
Lejos de nosotros el supuesto recogido por algunos de que el dictador español trata de maniobrar con el grupo de los presidencialistas, para obligar a don Juan a abdicar en su hijo y proceder después a la preparación de un plebiscito que le permita seguir como regente provisional. No. Lo que el general Franco pretende es afirmarse él, reforzando su poder en el interior y, en consecuencia, mejorar su situación exterior. Franco permite que pululen esos grupos que hemos mencionado para asegurarse el referéndum y por su parte esos grupos -unos y otros- ven en la «situación presidencial» la garantía de unos años de labor para ir preparando la futura situación, dentro de una dictadura renovada.
Pero la oposición franquista, la democrática y liberal, también hará oír su voz en el momento propicio.
Informe del general Clay
WASHINGTON, 27 marzo, Ibérica: -La Comisión especial nombrada por el Presidente Kennedy para estudiar la Ayuda Extranjera, presidida por el general Lucius D. Clay, ha encontrado que la ayuda de los Estados Unidos a España, en compensación a las bases, es excesiva.
El informe dice:
Cólera española ante el informe de Clay
MADRID, 4 abril, Ibérica: -En conexión con las relaciones de España con los Estados Unidos, se han producido varios hechos de interés en estos últimos días, pero el más sensacional ha sido la reacción española al «Informe Clay». El informe dictamina, como ya es sabido, que «deben hacerse todos los esfuerzos posibles para reducir la ayuda a países extranjeros especialmente a España y Portugal que ya están más que adecuadamente compensados».
El efecto ha sido el de un par de banderillas en los medios oficiales.
En cuanto a la prensa YA, en un artículo de José Villacampa, y reproducido en una serie de periódicos, llega a decir que España ha cumplido todos sus compromisos, pero que de los Estados Unidos nada se puede saber hasta que llegue el 26 de septiembre. «Mientras tanto -dice el Sr. Villacampa- no se puede saber si ha pagado más o menos de lo debido, porque aun no ha terminado de pagar».
El alboroto se ha producido con el pretexto de unas palabras pronunciadas por el Presidente Kennedy en San José de Costa Rica. El ataque lo inició La Vanguardia de Barcelona y siguieron otros periódicos. La prensa muestra la desaforada nostalgia colonialista que revela la indignación ante las palabras del presidente de los Estados Unidos. Pero lo más importante es que revela que se sigue una política de hostigamiento y de susceptibilidad pretendiendo hacer ver que se está en alto lugar y que ello puede ayudar a conseguir posiciones para negociar con los Estados Unidos.
Manifestaciones contra Estados Unidos
MADRID, 4 abril, Ibérica: -El día 30 del pasado marzo, sábado, hubo una manifestación de unos quinientos estudiantes en Valencia que han protestado ante el consulado norteamericano; tenía todo el aspecto de ser una de esas manifestaciones «teledirigidas» a cargo de los funcionarios retribuidos del Movimiento. Llevaban pancartas ofensivas contra los Estados Unidos.
En Zaragoza unos seiscientos estudiantes de las Facultades de Derecho y Medicina, han desfilado ayer enarbolando pancartas y pronunciando frases cantadas contra los Estados Unidos. Como en Valencia los estudiantes protestaban contra las frases del presidente Kennedy en Costa Rica y como en Valencia, la manifestación tenía todo el aspecto de ser «dirigida».
Washington se niega a entregar cohetes a España
PARÍS, 23 marzo, Ibérica: -El periódico Combat de hoy inserta la noticia siguiente:
Movimiento Autonomista de Canarias
MADRID, 11 marzo, OPE: -En Burgos cumple la pena de nueve años de presidio D. Fernando Sagaseta, abogado de Las Palmas, condenado por Consejo de guerra a nueve años como «separatista canario» con otros diez intelectuales.
Se ha constituido el «movimiento Autonomista de Canarias». Aspira a la autonomía de la región de Canarias, dentro de una organización de carácter democrático y federal en la que disfruten de la misma condición Andalucía y Cataluña, Aragón y Galicia, Castilla y Euzkadi. Si se niega el camino legal para encauzar las aspiraciones democráticas autonomistas de Canarias, derivarán al separatismo. El movimiento tiene delegaciones en París, Londres, Roma y Caracas. En Caracas existe una colonia de diez mil canarios bien situados, que respalda las actividades del movimiento renacentista.
En Tenerife, el 1º de enero de este año fueron quemados veinte autobuses, muchos de ellos de 60 y 70 plazas, en una protesta de transportes que acabó victoreando a la autonomía y a la independencia de Canarias. Como detalle curioso debemos anotar que los manifestantes desnudaron a dos policías y quemaron sus ropas dentro del coche de la propia policía.
Los empleados del puerto de Tenerife han logrado en dos huelgas que les aumenten sus sueldos de 59 ptas., a 120 en la primera y a 150 en la segunda.
¿Sí o no al Mercado Común?
PARÍS, 26 marzo, Ibérica: -Hace dos semanas leíamos en la prensa española las declaraciones del general Franco hechas a la cadena de Televisión C.B.C. en la que afirmaba, entre otras cosas, que «España se prepara para su integración en la sociedad europea a medida que lo permitan sus estructuras básicas y la comprensión ajena. Se empezó -continuó diciendo- por la integración de Europa en lo militar, a la cual nos vemos unidos a través de nuestros acuerdos con los Estados Unidos; le ha seguido la asociación económica de la A.O.E.; hoy se trata del estudio de su asociación en el Mercado Común, realizado por los Seis y en el que se persigue asociar o integrar a los otros pueblos».
Hoy leemos en el periódico L'Aurore unas declaraciones del comisario del Plan de Desarrollo, Sr. López Rodó, hechas al redactor de dicho periódico, Serge Groussard, de la que anotamos lo siguiente: A una pregunta del periodista sobre si después de la petición de entrada en el Mercado Común, formulada por España, había elementos nuevos en el asunto, López Rodó contestó:
El periodista replica:
Como entre las declaraciones del general Franco a la C.B.C. y estas del Sr. López Rodó no ha surgido ningún hecho nuevo que haya podido influir en el criterio del Gobierno español, es difícil entender esa disparidad de criterios -si la hay-. ¿Habla el Sr. López Rodó por su cuenta o lo hace por mandato de la superioridad?
Francia va a conceder a Franco 150 millones
PARÍS, 29 marzo, Ibérica: -El periódico Le Monde de hoy inserta la siguiente noticia: «La cuarta reunión consagrada a los problemas económicos, se celebró el jueves en el Elysée, bajo la presidencia del general De Gaulle y en presencia del Sr. Pompidou. Particularmente estuvo consagrada a las cuestiones relativas al comercio exterior y a la ayuda a los países insuficientemente desarrollados.
Se evocó la nueva política de ayuda a las exportaciones, que consiste en abrir créditos para los equipos a ciertos países. En relación con estos propósitos el ministro de Hacienda, Sr. Valéry Giscard d'Estaing, recordó que se había concedido a México un crédito de 150 millones de dólares y que una operación similar será terminada muy pronto con España».
Franco juega sus bases contra su entrada en la O.T.A.N.
PARÍS, 30 marzo, Ibérica: -Con este título el periódico Paris-Presse de hoy inserta un telegrama de Madrid en el que se dice:
Activistas franceses en España
PARÍS, 20 marzo, Ibérica: -Le Monde del sábado inserta la noticia que damos a continuación: Una decena de activistas franceses, detenidos recientemente en San Sebastián, han salido de Madrid hacia distintas localidades elegidas por ellos como residencia «hasta nueva orden», y han escogido Málaga, Sevilla, Córdoba, Huelva, Valladolid, Soria y Palma.
Es en Palma donde ha sido conducido Michel Fechoz, allí encontrará al ex coronel Laceroy, José Ortiz y Georges d'Anthes.
Se ignora la identidad de los otros activistas puestos en residencia vigilada y entre los cuales se encuentran los miembros del comando que se habían apoderado de armas en la frontera franco-española, en el mes de julio.
«Morir en Madrid» premiado
PARÍS, 22 marzo, Ibérica: -Le Monde de hoy inserta la noticia de haber sido atribuido el premio Jean Vigo al film de Frederic Rossif «Mourir á Madrid». Como lo hemos indicado anteriormente, «Mourir á Madrid» es un film que evoca, con documentos impresionantes, el combate de los republicanos españoles. La aparición ha sido aplazada por razones de oportunidad política. Se cree que será proyectado a mediados del mes de abril.
La reunión del Consejo del Movimiento
MADRID, 14 marzo, Ibérica: -La reunión del Consejo Nacional del Movimiento ha despertado gran interés. Las principales razones de ello son la existencia de diversas corrientes en su seno y la tendencia cada día más fuerte de un régimen presidencialista.
La ponencia que despertó interés fue la presentada por Ruiz Giménez sobre «La juventud española y sus inquietudes». Esta ponencia, realizada por una comisión y dirigida por Ruiz Giménez -que no se ha hecho pública aun- había basado sus trabajos en una serie de encuestas en los medios juveniles. Las consecuencias fundamentales de ella son: 67% de jóvenes son indiferentes a la política, lo que se explica al saber que el 82% creen que no tienen posibilidad de manifestar su opinión ni de estar representados verdaderamente en ningún organismo. Resulta curioso que si 67% son indiferentes en política, luego resulta que 58% son partidarios de un régimen presidencialista y 22% de la monarquía. Luego resulta que el 80% tiene opinión política, al menos, sobre el régimen.
La ponencia no oculta que entre los jóvenes que han estado en las organizaciones falangistas, hay muchos que «ante un gran número de problemas están en estado de rebelión» y que las diferencias políticas son esenciales.
El discurso de Franco
En realidad, no fue el discurso de Franco el que se comentó, pero hay algo nuevo en él, aunque manejó los viejos tópicos de siempre: que «los principios de la Cruzada siguen vigentes», lo que no le impidió decir a continuación que hay que cambiar la organización actual del Movimiento. Pero debemos señalar que insistió sobre la importancia del referéndum afirmando que era «la expresión suprema de la voluntad de la nación», lo que hace pensar que va a recurrir al referéndum como medio de afirmarse. Esta es la novedad del discurso.
El caso del profesor Prados Arrarte
MADRID, 20 marzo, Ibérica: Continúa la agitación en la Universidad a causa de la orden ministerial anunciada (aunque no publicada aún) decretando el cese del catedrático de Economía Política de la Universidad Central Sr. Prados Arrarte. Se han celebrado varias reuniones de estudiantes y en esta última semana hubo reunión de la Cámara Sindical, y por mayoría de votos, pese a la obstrucción de los extremistas de derecha, se acordó declarar una huelga de tres días si el ministerio comunica en firme la orden del cese. También se reunió la junta de Profesores de la Facultad de Derecho y aprobó una moción, presentada por el Sr. Ruiz-Giménez, pidiendo al ministro que sea retirada esa orden.
Queda pues en las manos del Gobierno el decidir si expulsa o no del profesorado universitario al citado catedrático. Recordemos que el Sr. Prados Arrarte se le persigue por haber asistido a la reunión de Munich, por lo que se encuentra exilado hoy.
Los consejos de guerra actúan
MADRID, 15 marzo, Ibérica: -Siguen las condenas de los Consejos de Guerra. La señorita María de Salas Castellanos, que compareció ante el Consejo de Guerra, fue condenada a nueve meses, pero como ha pasado en la cárcel más de ese término, recobrará ya su libertad. Otro Consejo de Guerra ha condenado a año y medio de prisión a la maestra Srta. Esperanza Boll, y a catorce meses a la Srta. Rosario Puente, ambas acusadas de pertenecer al F.L.P. El abogado Sr. Zayas ha sido condenado a dos años y medio, igual condena le ha sido impuesta al estudiante católico Sr. Peláez. El Sr. Iriarte, nacionalista vasco, ha sido condenado a seis años de prisión.
MADRID, 28 marzo, Ibérica: -Diez españoles comparecieron ante dos tribunales militares bajo la acusación de «rebelión militar», los juicios se celebraron el martes de esta semana. El primero de estos tribunales juzgaba a las personas siguientes, acusadas de haber pretendido formar un comité de «oposición sindical» Ángel Martínez y Julián Vázquez Ruiz; Antonio Álvarez García; Cristino Cea Díaz, jefe de la sección obrera del sindicato de la Marina; Agapito Recio Pena, que había ejercido anteriormente funciones sindicales y Vicente Llopis, militante de Falange, acusado de pertenecer a las juventudes comunistas. Llopis declaró que «tenía que agradecer al partido comunista por haberle hecho conocer el camino de la democracia».
El caso de la Sra. Herrera
El segundo consejo de guerra ha condenado a la Sra. Antonia Herrera, que había sido condenada anteriormente a treinta años de prisión y puesta en libertad después de quince, a una nueva pena de diez años. Igualmente condenó este tribunal a tres hombres, acusados de haber tratado de fundar una célula comunista en el barrio obrero de Vallecas, a penas que van desde cinco a dieciocho años de prisión.
Despidos de obreros en Barcelona
BARCELONA, 20 marzo, Ibérica: -En la Hispano-Suiza han sido despedidos 142 obreros a consecuencia de un conflicto surgido entre el personal y la empresa.
Hubo una huelga limitada en la que los obreros querían manifestar su derecho a negociar con la empresa sobre algunas reivindicaciones. El sindicato oficial intervino inmediatamente lanzando la consigna de que había que reintegrarse al trabajo. Intervino la policía y un inspector del Trabajo, el que, en lugar de conciliar, amenazó a los obreros. Finalmente la dirección de la Hispano-Suiza despidió a todos los trabajadores, con excepción de los que estaban enfermos y de los enlaces sindicales que no participaron en la huelga.
Los trabajadores despedidos buscan trabajo en otras empresas, pero en ninguna se les admiten. En la metalurgia catalana existe malestar por estos despidos.
Fraga Iribarne abucheado
MADRID, 22 marzo, Ibérica: -El jueves de esta semana el ministro de Información, Sr. Fraga Iribarne, pronunció, o pretendió pronunciar, una conferencia ante los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. Fue acogido con ruidos y movimientos estudiantiles poco amistosos. El Sr. Fraga era uno de los oradores del periódico hablado semanal y su conferencia estaba dedicada a la «política de información». Fue interrumpido muchas veces durante su exposición con los gritos ¡A la puerta!, ¡A la puerta!, por los estudiantes de la oposición democrática.
La censura teatral
MADRID, 14 marzo, Ibérica: -La censura teatral ha autorizado la representación de algunas obras que anteriormente estaban prohibidas. El público de butacas se escandaliza, a veces, y hasta ha habido señoras que han telefoneado a Doña Carmen Polo para decirle «que era una vergüenza empezar la cuaresma de esta manera». Pero lo mejor del caso es que entre los miembros de la junta de censura Teatral, figuran cuatro sacerdotes: el padre José M.ª Artola, el padre José Blajot, el padre Luis González Fierro y el padre Carlos María Staehlin, S. J.
Huelguistas en las listas negras
PARÍS, 21 marzo, Ibérica: -El New York Times, en su edición europea, publicó hace dos días una crónica de su corresponsal en Madrid, Paul Hofmann, señalando que se han establecido listas negras para hacer imposible la vida a los huelguistas despedidos. De esa crónica reproducimos los siguientes párrafos:
Un movimiento católico ha lanzado la acusación de que la industria española ha establecido listas negras contra los obreros que participaron en las huelgas del año pasado, en las que figuran algunos enlaces sindicales. Debido a este hecho, los obreros afectados no hallan trabajo.
El grupo católico de referencia acusa a los sindicatos oficiales de su incapacidad para proteger a estos obreros y apoyarles eficazmente.
Un discurso de Jiménez Fernández
MADRID, 3 abril, Ibérica: -Don Manuel Jiménez Fernández ha pronunciado la conferencia más liberal que se haya podido escuchar en Madrid desde hace tiempo. No sólo pidió el reconocimiento de la pluralidad de partidos políticos, sino que añadió que el Estado no debe tener potestad para decidir si un partido es legal o no.
«En un país que se enorgullece de ser católico -dijo- parece extraño que no puedan expresarse diversas opiniones, cuando el Concilio ecuménico se ha caracterizado precisamente por esa misma diversidad». Y aún fue más lejos al decir que teme al partido comunista cuando éste es ilegal, pero no cuando puede sentarse a discutir con ellos en torno a una mesa. Se ignoran las reacciones oficiales, pero lo que sí podemos decir es que se ha ahogado toda información sobre la conferencia.
América del Sur no admite a los activistas
PARÍS, 21 marzo, Ibérica: -Los cuatro activistas franceses expulsados de España, Jean Claude Pérez, Jean Casals, Pierre Sánchez y Alain Ferrer, que salieron para América del sur, no han sido admitidos en Caracas ni en Buenos Aires ni en Chile ni en Río de Janeiro. Los cuatro han vuelto a Madrid. Estas decisiones han causado sorpresa, especialmente la negativa de la Argentina, pues los cuatro activistas estaban provistos de un pasaporte francés con esta mención: «Válido solamente para la Argentina». De otro lado el Gobierno argentino no había hecho ninguna dificultad para admitir, hace algún tiempo, en las mismas condiciones al ex coronel Gardes y a Sarien.
En memoria de Galíndez
El día 12 de marzo, séptimo aniversario de la desaparición de Jesús de Galíndez en New York, la Asociación Interamericana pro Democracia y Libertad, en cooperación con la Pan American Womens Association, organizó un acto público en honor del representante de la Delegación Vasca asesinado por Trujillo. Tomaron parte en el acto Frances R. Grant, que lo presidió, el profesor Frank Tannenbaum, la Embajadora de Santo Domingo Carmen Natalia Martínez y representantes de diversos grupos democráticos de Cuba, Haití, Nicaragua, Perú y Victoria Kent por España.
La Embajadora de Santo Domingo dijo con frases cálidas que «a la desaparición de Jesús de Galíndez toda América vibró de justa indignación, desaparición en vuelta en el más profundo misterio, no habiéndose aclarado hasta hoy ese bestial crimen de Trujillo, pero hemos de hacer lo posible por aclararlo».
A propuesta de Victoria Kent se adoptaron dos acuerdos: uno que la Asociación dirija al Attorney General, Mr. Robert Kennedy, pidiéndole se abran las investigaciones sobre la desaparición en New York de Jesús de Galíndez; otro, dirigirse igualmente al Gobierno de la República Dominicana pidiéndole ponga en práctica cuantos medios estén a su alcance para que se averigüen las circunstancias en que fue asesinado Galíndez. Ambas propuestas fueron aprobadas por la Asamblea, puestos de pie todos sus concurrentes y subrayando su voluntad con prolongadas ovaciones.
