Ibérica por la libertad
Volumen 11, N.º 7-8, 15 de julio-agosto de 1963

PABLO VI
La silla pontifical está marcada
IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
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- VICTOR REUTHER
IBÉRICA is published monthly on the fifteenth of the month, except July-August when bimonthly, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19 th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1963, by Ibérica Publishing Co.
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Estados Unidos y el Vaticano en 1953
Los Acuerdos militares hispano-americanos, firmados en 1953, juntamente con el Concordato con el Vaticano, del mismo año, significaron la legalización internacional de la dictadura personal del general Franco. Franco, tardíamente, se convertía en aliado de los Estados Unidos y, consecuentemente, en aliado del bloque occidental. El hecho de que dos grandes potencias -Estados Unidos y Vaticano- formalizasen jurídicamente, en 1953, un reconocimiento explícito del general Franco significaba que su régimen político era entendido como aceptable y con posibilidad real de entrar en el juego internacional democrático.
El Vaticano, con el Concordato de 1953, legalizaba una situación de hecho: la exclusividad religiosa. Es decir: Estado confesional católico, censura eclesiástica, no-libertad religiosa a las iglesias protestantes, enseñanza católica obligatoria en las escuelas y Universidades, etc. Al mismo tiempo, la Iglesia católica obtenía, en el orden económico, beneficios importantes: exenciones fiscales, control de facto de la Enseñanza Media por medio de los colegios de las órdenes religiosas, sueldo a los sacerdotes y obispos, etc. Como contrapartida, el Vaticano cedía la tradicional prerrogativa regia española: la designación, por terna, de los Obispos. La jerarquía eclesiástica, de esta forma, queda garantizada, por su nombramiento, en aliada del régimen franquista.
Los Estados Unidos, con los Acuerdos militares, obtenían el derecho de establecer bases militares en España: tres bases aéreas, Sevilla, Zaragoza y Torrejón, en Madrid; la base naval de Rota, dos depósitos navales, siete establecimientos de radar y el oleoducto Zaragoza-Rota. El gobierno español obtenía, como contrapartida, inversiones económicas que pondrían a flote una economía autárquica, resultado del nacionalismo, y desorganizada. Estas inversiones, según el New York Times, de fecha 9 de junio de 1963, ascendieron, en estos diez años, a más de 2.000.000.000 de dólares. Al mismo tiempo, implicaba por parte del gobierno americano la modernización de los establecimientos y del equipo militar español. Para los Estados Unidos, en un momento de guerra fría muy acusada, y con predominio del sector logístico aéreo -hoy, ineficaz,- estos Acuerdos eran una exigencia militar del Pentágono.
Este apoyo de Roma y Washington -político, militar y económico- produjo, interior y exteriormente, un fuerte impacto en los gobiernos y en la opinión pública. Internamente, dando la sensación -por otra parte, real- de que la política de ambigüedad americana con respecto al general Franco desaparecía y era sustituida por una amistad cariñosa. La actuación del embajador Lodge, en este sentido, adquirió características pintorescas y, en el orden político, casi similares a la de los representantes fascistas en los años de 1936 a 1945. Así nació un sentimiento anti-norteamericano entre los sectores populares y de la oposición democrática, en el interior de España, sentimiento que ha ido aumentando considerablemente en el curso de estos años. Internacionalmente, la actitud norteamericana animó a los países europeos, que poseían una mayor vigencia ideológica liberal y democrática, pero en una fase ya de ascensión conservadora, a aumentar las relaciones con el régimen de Franco. De igual modo, sirvió de incentivo para que le fuesen abiertas las puertas en las organizaciones internacionales.
Del franquismo al neo-franquismo
El año de 1953 significa, políticamente, la desaparición de la etapa fascista del régimen de Franco. Era necesario superar el franquismo, sin cambiar los supuestos sociológicos del franquismo: así nace el neo-franquismo. Neo-franquismo significa lo siguiente: comenzar una liberalización económica: inversiones de capitales extranjeros que el fracaso de la política autárquica exigía; pseudo-liberalización cultural y política: pequeños cambios formales a efectos de propaganda exterior; y, por otra parte, sostenimiento de las mismas estructuras socio-económicas: evitar la reforma agraria, la reforma cultural, la reforma impositiva.
El abandono de la fase autárquica nacionalista, con la que el régimen nació, fue aplaudido por los sectores conservadores internacionales. No sólo los gobiernos, sino también sectores de opinión, en donde predominaban los elementos tecnocráticos, aparentemente no-ideológicos, entendieron esta etapa como una coyuntura espléndida para una lenta liberalización del régimen de Franco. Franco, con su anti-comunismo militante, era útil y necesario: los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Los grupos conservadores internacionales, y sus gobiernos, como buenos pragmáticos, pusieron a un lado la ideología liberal y democrática, y aceptaron el régimen franquista. Franco era, sobre todo, un hecho inevitable con el que había que contar. La solución aparecía clara: había que liberalizar a Franco. Primero, económicamente, mediante un desarrollo económico; segundo, políticamente, como consecuencia inevitable del supuesto anterior.
Entre los sectores internacionales liberales y progresistas, hubo dos tendencias: una, la más radical, seguir sosteniendo la ilegitimidad de Franco y su régimen. Otra, menos radical, que opinaba, tal vez de buena fe, que, de esta forma, se podía presionar lentamente al régimen para su liberalización y democratización. Así nació, internacionalmente, y con apoyo de ciertos sectores del interior de España, el neo-franquismo: el intento de liberalizar desde dentro.
Diez años después: 1963
Esquemáticamente, la situación actual del balance del neo-franquismo, después de diez años de vigencia de los Acuerdos militares, de la ayuda política, militar y psicológica americana, puede ser reducida así:
1. Que la iniciada liberalización del régimen de Franco «desde dentro» no ha seguido una evolución progresiva. Franco ha entrado en la mayoría de las organizaciones internacionales sin ceder su poder político personalista. El argumento de la liberalización por presión ha fracasado. El neo-franquismo ha sido lo que se había pensado que fuese: una cobertura exterior sin cambios en el interior.
2. Concretamente, en el sector cultural, salvo en un pequeño período, la prometida liberalización de la prensa, no ha existido. La censura en los libros, revistas y periódicos ha sido constante en todo este período. El ministro Arias Salgado elevó la censura a dogma religioso; el ministro Fraga Iribarne «practicó» una tímida liberalización: escasamente cuatro meses. Distintos proyectos de ley de prensa han sido eliminados por distintas causas.
3. En estos diez años, se han acentuado las medidas represivas contra la oposición liberal y democrática. Los tribunales militares, que extienden su competencia a la mayoría de las cuestiones políticas y de opinión, han actuado constantemente, condenando a intelectuales, estudiantes y obreros. Líderes liberales, como Dionisio Ridruejo, Prados Arrarte, Ruiz García; demócrata-cristianos, como Gil-Robles, Álvarez de Miranda, Barros, Cavero; monárquicos, como Satrústegui y Miralles, han sido desterrados o están en el exilio. Tribunales militares han condenado a penas que oscilan entre dos y quince años a jóvenes estudiantes y obreros. Recientemente, se condenó a muerte a Julián Grimau. Otros, como el estudiante católico Conill, se salvó de la pena de muerte por la intervención del cardenal Montini.
4. El pretendido desarrollo económico no ha sido hecho con la inteligencia debida ni ha tenido en cuenta las fundamentales necesidades nacionales. Ha sido un programa que ha hecho más ricos a los ricos, y más pobres a los pobres. El Informe del Banco Mundial, redactado por expertos de distintos países, ha puesto de relieve la desorganización de la Administración pública española. La reforma de la Administración, hecha bajo la dirección del Sr. López Rodó, miembro del Opus Dei, se ha limitado a cuestiones formales y puramente exteriores. No se ha hecho reforma agraria, ni de la enseñanza, ni impositiva.
5. Desde el punto de vista social, el descontento popular ha aumentado considerablemente. Las huelgas, que se extendieron por toda España en la primavera de 1962, demostraron, al régimen y a la opinión pública internacional, un descontento que era superior al temor de una represión policíaca. La política del régimen, en este sentido, se ha reducido a canalizar la emigración de los obreros a Alemania Occidental, Francia y Suiza. En la actualidad hay más de 100.000 obreros, muchísimos de ellos especializados, en estos países europeos, lo que perjudica grandemente la economía nacional. No hay que olvidar que, estructuralmente, España es un país semidesarrollado: un 74% de la población tiene un nivel de vida proletario, un 25% de clase media y un 1% de clase alta. Otro hecho importante es que la renta per capita, anual, no llega a los 170 dólares.
¿Qué hacer?
La actitud que adopten los Estados Unidos, en las actuales conversaciones sobre las Bases, será un dato muy importante y que influirá mucho en el futuro. La propia salud quebrantada del general Franco, el aumento considerable de la oposición en el interior de España, la política de izquierda que ha llevado el Vaticano, la tendencia de izquierda de Italia y, probablemente, de Inglaterra, el inminente derrumbe colonial portugués, son factores que el gobierno de los Estados Unidos debe tener en cuenta para una política de uno a cinco años. En este sentido, el gobierno americano debe contar con ciertos supuestos:
(a) Que, en el orden político internacional, sobre todo europeo, una política de flexibilidad en las actuales negociaciones, será entendida como la continuidad -a pesar del fracaso de la liberalización- del apoyo del gobierno demócrata de los Estados Unidos a la dictadura del general Franco.
(b) Que, en el orden político interno, el pueblo español y los grupos de oposición democrática, entenderán que a los Estados Unidos no le interesa tanto la defensa de la libertad, como el buscar ciertas garantías militares en defensa de una libertad propia, pero no ajena. Consecuentemente, los grupos demócratas españoles, en el futuro, no estarán en condiciones de llevar buenas relaciones con un gobierno que ha apoyado, ya inútilmente, a un dictador.
(c) Que es aceptado por todos los expertos militares, que las bases aéreas en España no tienen ya importancia logística alguna. Las bases, en este caso, pasan de ser un sistema de defensa internacional frente a Rusia, en un sistema de defensa -psicológico y militar- para sostener al general Franco. Evidentemente, significa un factor importante para evitar el establecimiento de un régimen democrático en España.
En resumen, la actual coyuntura permite a los Estados Unidos llevar en las negociaciones una política de dureza, y presionar al gobierno del general Franco a una auténtica liberalización y no pseudo-liberalizaciones. Los seis meses que pueden durar las conversaciones, pueden ser una etapa suficiente para saber si Franco quiere o no liberalizar la vida española. A nuestro juicio, ni quiere ni puede, por la misma naturaleza de su régimen. Sea como sea sólo una política de intransigencia llevará a resultados positivos.
ROGELIO DEL MORAL

No hay cosa más definitiva, al parecer, que un «cadáver», sobre todo en cuanto a las personas se refiere. En el resto del reino animal hay seres que parecen muertos porque se pasan la mayor parte del tiempo adormecidos. También en el orden colectivo (instituciones, clases, grupos o personas morales) suele hablarse en sentido figurado de «cadáveres», para expresar situaciones históricas de consunción. Precisando un poco más, cabe señalar estas características: en esta categoría colectiva se observan, con frecuencia, casos notorios de «cadáveres» que se mantienen en pie años y años, perdida ya su inercia vital. Unos, después de haber desempeñado algún papel más o menos discutido, pero respetable; otros, convertidos en espectros fantasmales, acosados por su propia sombra y su mala conciencia.
Acabamos de citar, como se habrá comprendido, a las tiranías, que suelen convertirse en «cadáveres» con mucha mayor rapidez que los otros organismos colectivos, porque son expresión de interinidades, sin posible normal sucesión. Las tiranías y dictaduras tienen además sus camarillas de cómplices y estos perciben, antes que el propio tirano, los puntos débiles de su carácter inestable, así como la proximidad del fin. Entonces, tales «grupos de presión» como ahora se dice, tratan de salvar el usufructo de sus privilegios, ya que mantener su poder directo no parece fácil. Para ello, apelan con frecuencia al viejo sistema de apoderarse de las nuevas banderas liberadoras para decolorarlas primero y ensuciarlas después, porque las odian. Así ha sucedido por todo lo ancho del mundo y a lo largo de la Historia. Así también, va acercándose -con maniobras y confusiones- el desenlace de la tragedia española.
Para nadie es un secreto que la tiranía española está quemando ya su última etapa «cadavérica». Y también es notorio que, tanto el «cadáver», como sus cómplices y sostenedores, («grupos de presión») están empeñados en mantenerse de pie, buscando una sucesión cómoda o una alegre resurrección, más o menos encubierta. Es lógico que semejante terquedad tenga preocupados a los españoles, que buscan en el cambio inexorable una sustitución lo menos anormal posible. En ello va la vida misma de la Nación. El empeño es, pues, lo suficientemente serio y acuciante para emplear en su análisis un rigor imparcial y objetivo.
En España, «Grupos de Presión» son concretamente y en primer lugar, el Ejército y la Iglesia; después, las oligarquías terratenientes, los monopolios industriales y los grupos mineros, los consorcios bancarios y financieros. Todos ellos divididos y resquebrajados ya por el miedo al «más allá»... Esto les impide dar la cara, llevándolos a buscar intermediarios, y emplear procedimientos de confusión.
Así, uno de los procedimientos más socorridos consiste en lanzar al «mercado político publicitario» a sus abogados y voceros. Tales elementos suelen infiltrarse en las filas oposicionistas; su técnica preferida consiste en desacreditar y calumniar a las personas más prestigiosas, en minar las bases morales de la oposición en nombre del «realismo», de la «primacía de los fenómenos económicos», de la «necesidad de salvar la economía del País»; de «aprovechar los elementos "modernos" del sector industrial». «Fuera la política y los políticos»; «menos política y más administración», etc., etc., slogans y procedimientos equívocos que empujan siempre hacia la demagogia del «hecho consumado», cuya carencia de fundamento moral y jurídico provoca la otra demagogia.
Los «grupos de presión» que todavía rodean a Franco deben pensar como su Caudillo, que no son eternos. O que no siempre hallarán una fórmula maquiavélica de permanecer, burlando al destino histórico. Puede que en último término, lleven su inconsciencia, su carencia de patriotismo, su insensibilidad moral a repetir como todos los dictadores, el famoso «aprés moi, le déluge»... Sólo que hoy, si se desatara la violencia, no deben hacerse muchas ilusiones sobre una nueva Arca de Noe colectiva y providencial.
No se olvide que la coacción ejercida durante un cuarto de siglo sobre el pueblo español a través del aparato ortopédico de la dictadura, lo ha seguido manteniendo «invertebrado». Pero eso no significa que la gran caldera nacional esté sin presión. Al contrario. En su seno rebullen ya otros núcleos que también podrían llamarse «grupos de presión» incipientes pero de signo contrario y de un potencial formidable: las clases medias, cuyo exponente típico son los profesionales, la Universidad, el estudiantado, los pequeños propietarios e industriales; las clases obreras y campesinas..., en fin, la masa enorme de la población activa de la Nación. No sería exacto decir, hablando en términos de militancia política, hoy prohibida en España, que ese 90% de la España «invertebrada» es republicano o monárquico, o cómodamente democristiano. Pero una cosa es rigurosamente cierta, captada por cuantos visitan la Península: existe un sentimiento común, manifiesto y público, contra Franco y su régimen. Por eso, aparece doblemente insensata la demagogia de los «grupos de presión» que sostienen todavía a Franco y no cejan en su empeño de maniobrar a favor de un continuismo más o menos fraudulento.
Veamos a estos Crispines, abogados, periodistas «independientes», economistas, etc., cómo preparan el enorme fraude económico-político para que no se les hunda el tablado de la antigua farsa.
El fraude económico sobre el Mercado Común
En la búsqueda de remedios heroicos, los cómplices del franquismo se acogen con frenesí a las eventuales posibilidades del Mercado Común Europeo.
Aquellos beneficiarios del franquismo saben muy bien que una economía anémica no encuentra compensaciones; conocen la ley que rige las economías de signo y tendencia diferentes: el más potente se fortalece cada vez más y el más débil se empobrece inevitablemente. España, ausente del Mercado Común, no podrá mantener a precios normales sus exportaciones agrícolas a Europa, base esencial de su economía «primitiva»; su industria «de estufa», en condiciones de inferioridad técnica y arancelaria, no podrá soñar en competir; el nivel real de vida será uno de los más pobres del mundo; el déficit de la balanza comercial aumentará progresivamente, sus reservas se agotarán y la quiebra definitiva de su moneda y de su economía se hará inevitable.
Aquí afloran, una vez más, las características fraudulentas del régimen franquista. Es curioso y eficaz señalarlas concretamente, por la indudable transcendencia que el Mercado Común y sus derivaciones pueden tener para los españoles. En efecto, el Gobierno de Franco NO ha pedido su ingreso en el Mercado Común. Sabe muy bien que las características de su régimen lo imposibilitan y que las condiciones taxativas del Tratado de Roma le cierran el paso. Por ello, juega al equívoco del Mercado Común, pero acogiéndose a la accesoria del artículo que rige la calidad de «asociado», la cual no concede a una nación las ventajas de carácter general de Estado miembro, (aranceles bajos, exención de gabelas, reducción de impuestos, transportes baratos, cambios y pagos compensados, etc.). Tampoco concede al pueblo «asociado» beneficio alguno en concepto de ayuda técnica, donativos, préstamos a largo plazo, créditos y financiamientos ventajosos, etc., para educación, salubridad, fomento y desarrollo dentro de la planificación común.
A su vez, la condición de «asociado» no obliga a cambios de estructura, ni social, ni política; a lo sumo, requiere acomodos económicos comerciales para trámites de procedimiento conocidos y corrientes. En cambio -y esto es lo importante para las oligarquías- permite y favorece el establecimiento de ciertos convenios bilaterales, para casos concretos, para operaciones aisladas y tráficos eventuales, de trueque, o de import-export, más algún que otro préstamo a empresas «sólidas» avaladas por el Estado. Es decir, para beneficio exclusivo de los mismos acaparadores, feudales, monopolios, exportadores, consorcios, bancos y negociantes que hasta ahora vienen aprovechándose de la maquinaria del régimen para amasar fortunas fabulosas.
Por si tan turbia maniobra a costa del Mercado Común, necesitara confirmación pública, hela aquí. Se ha celebrado en París, a mediados de Diciembre, la reunión anual de la O.E.C.; asistieron los Ministros franquistas Castiella, Ullastres y Navarro Rubio. A su regreso a Madrid, este último declaró:
«Necesitamos simplificar los impuestos, garantizar las inversiones y adaptar la política comercial. Entrar en el Mercado Común no es vital para España, aunque lo desee». |
Y Ullastres corroboró:
«Queremos entrar en el Mercado Común, pero no a cualquier precio, ni tenemos prisa». |
En definitiva, el simple sentido común lleva a entender: 1.º que las uvas están verdes; 2.º que a «España» (la de ellos) no le interesa entrar; 3.º que no se desea reforma alguna de estructura; es muy caro precio para las oligarquías; 4.º que les basta con «asociarse» al Mercado Común para que las oligarquías continúen viviendo, mediante reformas superficiales que nada comprometan.
De modo que el truco aparece con todo su maravilloso esplendor. Sin comprometerse a cosa alguna, el franquismo y sus oligarquías continuarían su «dolce vita», la misma que llevan desde hace 25 años, sorbiéndose la Nación y los dólares del exterior. Como ha ocurrido con los 3.000 millones norteamericanos en diez años, como ahora mismo pretenden con el indigno chantaje sobre las bases americanas, o llamando ridícula y alternativamente a todas las puertas de Europa, diciendo hoy lo contrario de ayer, en una peregrinación angustiosa sin decoro público.
Ese y no otro es el significado y el alcance desde dentro del franquismo, de las piruetas de «estabilización» (¿estabilizar qué?, ¿la miseria de las clases media, obrera y campesina?) y de la pretendida «liberalización», con juramento de servir a Franco. Esta maniobra conduce, sin decirlo, a defender los intereses creados, manteniendo las viejas estructuras feudales y económicas; a la continuación, más o menos emboscada, del franquismo, con o sin Franco; o a la restauración de la monarquía borbónica, esto es, a una simple operación de salvamento, merced a un enorme fraude económico y político.
El fraude político
Es obligado exponer opiniones sinceras, frente a otras que también lo sean. Nadie es infalible; nadie puede pretender la posesión de la verdad en exclusiva. Por eso, la última palabra está reservada al pueblo español, cuando sea libre. Nuestra opinión, hela aquí.
Las Monarquías que aún subsisten, han tenido que acomodarse a los tiempos modernos y languidecen a rastras de la inercia histórica. Instalar una Monarquía nueva es muy difícil. Reinstalar una ya caída dos veces requeriría la personalidad vigorosa de un monarca renovador, excepcional e indiscutible; por consiguiente, apoyado en una dinastía prestigiosa, que ofreciera y asegurase la continuidad equilibrada de la Institución.
A juicio de muchos españoles, la Monarquía en España se desacreditó y se hundió, sin lucha, como Institución y como Dinastía. No hará falta recordar 1868, 1923 y 1931. Su ciclo vital quedó virtualmente terminado al perder los últimos vestigios del imperio colonial.
En opinión de observadores ajenos al drama -Toynbee por ejemplo- la Monarquía tuvo en España su última oportunidad en 1939 al terminar la guerra civil; para eso la desencadenaron los monárquicos. En efecto, ese juicio viene confirmado por un testimonio monárquico irrecusable, el de Ansaldo en su libro ¿Para qué...? Es evidente que, en el momento preciso les faltaron a los monárquicos todos los elementos básicos, uno tras otro: generales con corazón, políticos de altura; un mínimo de generosidad y de españolismo; les faltó el pueblo, aplastado en aldeas y ciudades por una represión brutal, que ellos -los monárquicos principalmente- azuzaron y ejecutaron.
Viene a la mano un testimonio irrecusable, público y notorio. El propio Pretendiente ha sellado la incompatibilidad virtual entre su «realeza» y la Libertad, entre su Monarquía y la Democracia, entre él y los que estuvieron en Munich, con un gesto espectacular y nacido de su «soberana» voluntad: expulsando a Gil Robles del Consejo de la Corona por haber asistido a la famosa reunión. Hay quien piensa que el gesto no ha sido espontáneo, lo cual supondría que el aspirante a rey era un simple «robot», también se sospecha un doble o triple juego, muy de acuerdo con la tradición familiar.
En un juego limpio, los propios monárquicos españoles deberían tener la gallardía de proclamar en público lo que confiesan en privado, sobre las características y condiciones personales de la única «realeza» disponible. Por lo demás, para quien se interesa por el tema, puede preguntar e informarse tanto en España como en el extranjero y sabrá inmediatamente a qué atenerse.
Esto no es pasión política. No sería sensato avivar el rencor en una exposición que pretende ser objetiva; pero no está en la mano de nadie borrar la Historia. Aquella última ocasión -si existió- la perdieron. Ahora ya es tarde. La única monarquía «factible» para ciertos «grupos de presión» sería un simple «enroque» franquista. Aunque la reinstaurase el Ejército por la fuerza, viviría contra el reloj. No sería la paz civil, porque subordinada la Monarquía a las oligarquías y a los «grupos de presión» no podría resolver problema alguno; al contrario, avivaría el recuerdo, en aldeas y ciudades, de aquella brutal represión posterior a la guerra fratricida, cuyo recuerdo es el mejor campo de cultivo para todos los extremismos. En vez de mantener un orden civil, provocaría el rencor, la violencia y el desorden.
Ortega y Gasset dijo un día:
¿El hecho consumado?
Muchos son los españoles, republicanos, socialistas, sin partido, que temen esa maniobra múltiple. A ellos y a cuantos de total buena fe quieren dar una salida al problema español interesa examinar tales eventualidades serenamente. Va en ello la eficacia de la acción liberadora.
El mundo vive una etapa de transición, en la cual se dan cada día fenómenos absurdos. Jamás, como actualmente, ha habido «Hombre Fuerte» alguno más respetado, obedecido y bendecido que el nuevo Amo y Señor del Conformismo Universal, S. M. el Hecho Consumado.
Siempre ha habido, en todas partes, en todas las guerras, militares o políticas, un sector partidario de la paz, de las concesiones y del conformismo; bien sea por pereza, por egoísmo de corta vista o candidez ingénita. En todas partes hay demagogos de izquierda y demagogos de derecha. Los de izquierda acusan a los otros de gobernar demasiado. Es verdad. Pero eso es tomar el rábano por las hojas. Lo que hay en el fondo es otra cosa. La acusación contra las clases «dirigentes» españolas no debe basarse en la manera de gobernar, hay que acusarles por desgobernar, es decir, por hacer pura demagogia; por no saber, ni poder, dirigir inteligente y eficazmente al País, según exigen de consuno España y el mundo de 1963.
Las clases que se llaman «dirigentes» que han estado apoyando a Franco, siguen buscando todavía la manera de continuar con su régimen y su sistema. Por esto surge el grito «lo que venga sea como sea» y «lo que venga será mejor que lo actual». El grito, «sea como sea», es natural que surja después de 25 años de opresión, de las entrañas mismas del pueblo como un anhelo profundo de liberación. En realidad, lo aprovechan taimadamente los cómplices, sostenedores y sirvientes de la dictadura, porque buscan una sensación de olvido, de tácita amnistía, de recobro moral, para borrar ante sí mismos, en las postrimerías de su sistema, el recuerdo ominoso de los años que ellos hicieron trágicos y terribles para todos.
Si tal cambio superficial acaeciera, no tardaría en llegar también la desilusión para unos y otros. Estallaría con violencia una lucha que ahora, aun a tiempo, no se quiere afrontar con honradez y clarividencia, para encauzarla eficazmente. Es más, la batalla popular sería entonces contra un monstruo remozado y liberado ya de culpas.
Es evidente que los «grupos de presión» podrán hacer lo que quieran, puesto que disponen de la fuerza todavía. La experiencia demuestra que llegará pronto la ocasión en que esa fuerza se les escape de las manos, en virtud del proceso natural de descomposición del franquismo y por el simple instinto vital de conservación de las zonas más sensibles de la Nación. Pero, de momento, los «grupos de presión» tienen la fuerza. Si una buena mañana establecen una junta de Gobierno más o menos militarizada, o proclaman la Monarquía a espaldas de la voluntad nacional previa -no posterior que sería amañada por los «golpistas»- la responsabilidad será exclusivamente de ellos.
Un «hecho consumado», o un amaño fraudulento, no serían más que «un salir del paso», una nueva fase de la misma interinidad. Sería cualquier cosa, menos una solución democrática y representativa, es decir, todo, menos la política de Munich. Nunca sería la liberación de los españoles. Si algún grupo de la oposición antifranquista facilitara, admitiera, o colaborara en ello, quedaría invalidado para siempre. En política, hay algo peor que un fracaso, o un error: la candidez.
Ante la realidad española una cosa es evidente: lo actual no puede continuar, ni directamente ni disfrazado. Podrán alegarse como soluciones la República o la Monarquía a efectos dialécticos, pero esa realidad española exige el respeto a la decisión popular y ni una solución ni otra puede ser restaurada de contrabando, si se busca la estabilidad, la libertad y la justicia que el pueblo español ansía. El único camino es hacer posible, entre todos, un Gobierno provisional, sin signo institucional alguno, que restablezca la libertad y con ella el orden auténtico, para desembocar en unas elecciones efectivamente libres, en las que aparezca sin equívocos la voluntad popular y se restablezca la soberanía nacional.
Sólo así podrá entrar de nuevo España en un orden jurídico normal, civilizado y democrático, abandonando de una vez la dolorosa, inútil y caótica interinidad que dura ya un cuarto de siglo. Ningún continuismo es tolerable. El sitio normal de esos «cadáveres» es el cementerio de la Historia.
MANUEL TORRES CAMPAÑÁ
El baratillo político
No se me acuse de tentación exagerada por el gusto de la efeméride. La verdad es que la que ahora me viene a mientes no tiene más valor que el de moneda de cobre; se trata de la reorganización ministerial de hace un año y de la prometedora declaración de gobierno publicada, si la memoria no me engaña, el 13 de julio de 1962. ¡Qué júbilo aquel, qué trompetazos victoriosos de los medios oficiales, qué programación optimista de cara al porvenir! Poco ha valido, ¿verdad?, y sin embargo su contraste con los hechos cotidianos, con la simple crónica del mes que termina, sí que tiene mucho más valor.
No voy a gastar el precioso espacio de Ibérica para rememorar aquella declaración, pero sí para decir que en lugar de lo previsto se ha recurrido durante doce meses a la búsqueda azarosa de soluciones de ocasión, a remendar con hilo grueso los trapos rotos, a buscar parches, pociones y ungüentos milagreros en el baratillo político de la España oficial. ¡Qué espectáculo el de estos doce meses! Unos que celebran reuniones misteriosas (secretos a voces) para preparar sus leyes a medida el día que cierre el ojo el «salvador de España»; otros que reclutan adeptos para soluciones y regímenes que entran en el más pintoresco de los arbitrismos (presidencialismos más o menos sospechosos, sindicalismos más o menos poéticos, monarquías de dinastías fracasadas, teocracias fuera de tiempo, ¡qué se yo!). Todo, absolutamente todo, menos plantar cara a la realidad, todo menos ocurrírseles que los asuntos de España tienen que ser resueltos por todos los españoles.
Gases lacrimógenos para el Caudillo
Pero basta de digresión y veamos los hechos que confirman aquella. Bien pudiéramos empezar por ese viaje más a Barcelona, preocupación sempiterna del Caudillo, que ha improvisado deslavazados discursos ante auditorios menos numerosos de lo que esperaba (¿qué me dicen ustedes de ese discursito diciendo que en España no hacen falta cárceles, porque aquí sólo hay amor y todos nos queremos mucho?). Menos gracia ha hecho a los catalanes, la omisión en tanto parloteo de ningún elogio a los valores específicamente catalanes, limitándose a repetir el tópico de su «laboriosidad». No estaban bien dispuestos los barceloneses, ya que el mismo día de su llegada fue recibido el Caudillo, con gases lacrimógenos, lanzados misteriosamente por la oposición, cuando aquel estaba cerca de la catedral. Las lágrimas parecían en algunos de cólera, pero en la mayoría de risa. No se si sería la réplica oficial, pero es el caso que la obra de Bertold Brecht «L'opera de quatre sous», que en su versión catalana llamada «L'opera dels tres reals», debía estrenarse el 19 de junio en el Palacio de la Música Catalana, fue suspendida a última hora por la censura. Se atribuye esta iniciativa al delegado de Información en Barcelona, Sr. Delgado.
¡La catástrofe! Montini Papa...
Todo esto no era demasiado grave, pero los sinsabores de importancia se produjeron el 21 de junio a mediodía al conocerse en el palacio de Pedralbes, una noticia de efectos devastadores: ¡el cardenal Montini había sido nombrado Papa! Eso no se lo esperaba nadie del Gobierno ni de su séquito. La oposición oficial española al nombre de Montini, con el que tan incorrectamente se condujo el Gobierno de Franco en octubre de 1962, era tan conocida que se había creído necesario dar un mentís oficial por vía diplomática. La verdad es que todos esperaban que la pesadilla «roncalliana» hubiera pasado y que el nuevo Papa sería un integrista de talla. Algunos se extasiaban ya pensando que sería el propio Antoniutti, el perseguidor de los sacerdotes vascos. Pero nadie sospechaba que fuese el detestado Montini.
Caso curioso, por una vez la gente sencilla, de la calle (por lo menos en Madrid) estaba pendiente del cónclave, oía la radio, hacía comentarios, etc. Y por una vez se ha podido observar verdadera alegría en esos hombres que estaban en un bar, que tomaban el Metro, etc., al saberse la noticia.
Todo lo contrario aconteció en Pedralbes. Pero hubo que reaccionar prestamente: telegrama a S.S. Pablo VI, orientaciones a la prensa, a la diplomacia, etc. Los argumentos de base, ya se conocen: una cosa es un cardenal y otra la misma persona cuando por la gracia del Espíritu Santo se convierte en Papa. «El Papa es el Papa», y eso basta; el gobierno se complace en su elección, se cantan «tedeums», se hacen declaraciones estereotipadas. Y nunca mejor aplicada la frase de que «la procesión va por dentro». Pero sigamos; la otra parte del «disco» oficial es hablar del «anticomunismo» de Monseñor Montini, como si eso tuviera algo que ver en este asunto. Para estos señores anticomunismo es sinónimo de «Cruzada», de Consejo de Guerra, de censura, de privación de derechos de la persona humana. Precisamente todo lo contrario del espíritu cristiano que informa a Pablo VI, quien sigue con su estilo propio los grandes lineamientos evangélicos de Juan XXIII.
El ABC, siempre en cabeza de la caverna, publicó en primera plana del texto, junto al artículo de loa al nuevo Papa, la reproducción de una pastoral anticomunista de Mons. Montini en 1956, de la que pudiera desprenderse que era opuesto al diálogo (podría contestárseles con su mismo argumento, que no es lo mismo un cardenal que un Papa) y el viernes, antes de que se supiera que había sido elegido, decía también el corresponsal de ABC en Roma, que si Montini «pudiera llegar a reinar en la Iglesia» lo sería «por el Espíritu Santo y no por el sospechoso pronóstico y el erróneo criterio de aquellos que quieren tomarlo como símbolo de algo que el ilustre purpurado y arzobispo de Milán no simboliza en absoluto».
Pero, ¿quién había creado el mito, si mito había? La nota incorrecta de Castiella, inspirada por el Caudillo, en el mes de octubre, la campaña de prensa, las manifestaciones del SEU dirigidas oficialmente y protegidas por la fuerza pública, que gritaban groseramente: «Arriba y abajo, Montini al car...», con unos cartelones en que se leía: «No queremos a Montini, que nos traigan a Sofía Loren».
Y esa ha sido aún la reacción en privado de los «ultras» próximos al Gobierno. El sábado, un alto jerarca decía en el Ateneo la siguiente cursilería «Acato a Montini como católico, pero lo desprecio como español». Y el general V. le decía gritando a un grupo de amigos: «¿Dónde hay que apuntarse para hacerse protestante?»
Como era de esperar, la reacción de la jerarquía es mucho más matizada. Todos rinden acatamiento, unos con sincero júbilo, otros con la pesadumbre de no ver a alguno de sus preferidos en la silla de San Pedro. Son numerosos los obispos que están en completo desacuerdo con la HOAC y con todo el sector «avanzado» del catolicismo. Ahora se les escapa la esperanza de poder dar marcha atrás.
En cuanto al Nuncio, Mons. Riberi, unido por vínculos de amistad con el nuevo Papa, ha tenido que decir: «Los pueblos fieles no temen al cambio de Vicario de Cristo... Espero que España tendrá una vez más como timbre de gloria su fidelidad inquebrantable al Papa».
Alegría en otros medios
No hay que decir que la elección de Pablo VI ha sido recibida con verdadera alegría por los cuadros activos de la HOAC, de la JOC, por los núcleos de intelectuales católicos que se expresan a través de la revista Ciervo o que se agrupan tras algunos conocidos profesores de Madrid. La noticia ha sido igualmente motivo de júbilo entre los católicos y el clero vasco; y numerosos sacerdotes, en su mayoría jóvenes, de otros lugares del país, han expresado su satisfacción, no de encargo, sino auténtica. Pese a los pesares, ABC abrió sus columnas al padre Sopeña que, en cierta medida, expresa el sentimiento de muchos sacerdotes que no quieren estar infeudados al Estado. He aquí sus palabras, cargadas de significación:
Resulta obvio añadir que en los más diferentes círculos de la oposición al régimen, la elevación de Mons. Montini al solio pontificio es considerada como un serio traspiés del régimen (ya se sabe cómo enviados especiales del Gobierno se habían entrevistado en Roma con el cardenal Larraona para frustrar esta elección) y también como una garantía de que la Iglesia, a tono con la marcha del tiempo, no sostendrá la acción política de la dictadura en España.
Aquí se ha comentado mucho, y cada uno a su manera, la visita de Pablo VI a Pla y Deniel (que estaba con gripe) en el Colegio Español de Roma. Sin duda, el nuevo Papa desea borrar el recuerdo del conflicto del mes de octubre, pero también se hace ver que su gesto ha ido dirigido hacia la Iglesia de España y en modo alguno hacia el Gobierno español. La respuesta del Papa al telegrama de adhesión del Caudillo no es tampoco más que una manifestación inevitable del protocolo que, el nuevo Papa, muy prudente en sus actos, está lejos de infringir.
Pero no paran aquí las consecuencias de la elección papal. Ya el viernes se habló en Barcelona de organizar una manifestación de homenaje a Pablo VI, que se dirigiría al palacio episcopal. El Gobierno dio órdenes de movilizar fuerza pública y rogó al Dr. Modrego que cerrase las puertas del palacio (lo que ejecutó dócilmente el Arzobispo-Obispo). Sin embargo, una primera manifestación tuvo lugar el sábado, en la que se dieron voces de «¡amnistía!», reuniendo a unas setecientas u ochocientas personas. La cosa ha sido mucho más seria, ayer miércoles 1.500 barceloneses, en su mayoría jóvenes, han recorrido las calles hasta llegar al palacio episcopal. La fuerza pública no ha intervenido, y una comisión ha sido recibida por el secretario del Arzobispo, al que se le entregaron las conclusiones reclamando la amnistía para todos los presos políticos.
Lo curioso del caso es que hoy mismo se rumorea ya en Madrid que esa amnistía va a tener lugar. Se dice que está incluso redactado el decreto. No conviene exagerar. Cuando la elección de Juan XXIII, hubo un famoso decreto de «amnistía» de ridículos alcances. Ahora, el Gobierno está obligado moralmente a hacer algo más. ¿Lo hará? También sacará un decretito para salir del paso del surtido baratillo político-legislativo que tiene a su disposición.
Lo que se sabe de las elecciones sindicales
Claro es que no paran aquí las preocupaciones del Gobierno. ¿Qué ha pasado, por ejemplo, con las elecciones sindicales?
Es cierto que Solís tenía interés en que por esta vez fuesen relativamente sinceras. El hombre necesita una base popular y unas cartas en la mano para jugarlas en el tapete verde de la carrera hacia el poder. La sinceridad es siempre muy relativa pues, piense lo que quiera el Sr. Solís, el candidato que se presenta con un matiz de oposición ya sabe a que atenerse y los riesgos que corre con el patrón, la policía de la localidad o del barrio, la Guardia civil, etc. ¿Qué sabemos hoy? No demasiado. Han votado entre 70% y 96% de los obreros, según las regiones. Las mayores abstenciones se han producido en Asturias, no de manera regular, sino en aquellas minas y empresas donde existen comisiones de empresa nombradas por los obreros (ni legales ni clandestinas) después del año pasado. Los de «Fábrica de Mieres» apenas votaron.
En muchas localidades se sabe que había candidatos de la «oposición falangista de izquierda», de las organizaciones católicas (HOAC y JOC), de la Oposición Sindical (de matiz predominantemente comunista), de la C.N.T.; en algunas empresas se hicieron combinaciones y pactos entre algunos o todos de los tres últimos grupos. Parece, en cambio, que la U.G.T. decidió el principio de no participación. En el País Vasco también tuvieron sus candidatos los Solidarios. Naturalmente -y ya lo dije hace poco- estos grupos no nos van a decir hoy si han sacado o no sus candidatos, para hacerles seguir el camino de la Comisaría. Sólo los falangistas de «izquierda», que se mueven con más facilidad legal, pretenden haber sacado más de la mitad de los candidatos que presentaron. En cambio, en numerosas empresas de menor importancia, no hubo candidatos presentados por los obreros, y entonces la dirección provincial de Sindicatos facilitó nombres de sus paniaguados que, naturalmente, salieron elegidos, aunque con porcentajes de participación más bajos.
Huelgas y otros problemas
La inquietud sindical se muestra de manera bien diferente que en las elecciones. Este mes ha comenzado con la huelga de mineros de Puertollano. Se trata, en realidad, de una huelga de trabajo lento y, a veces, de brazos cruzados, dentro de los pozos, que durante más de una semana ha reducido en 50% la producción. Los mineros actuaban así para apoyar sus peticiones de salarios con motivo de la elaboración del convenio colectivo, ya que no tienen ninguna confianza en los funcionarios sindicales que dicen representarlos para firmar la convención.
Noticias de última hora dicen que se ha declarado la huelga en la «Duro-Felguera» de Asturias (también la ha habido en las minas de Fabero), pero se ignoran los pormenores del caso.
El espíritu reivindicativo ha conquistado también a funcionarios y chupatintas de las organizaciones del Movimiento. La cosa empezó hace días con un plante en toda regla de los ordenanzas de la Casa central de los Sindicatos, en el paseo del Prado, y fue seguida después por los empleadores de la Obra Sindical del Hogar. Se trata de que los jerarcas se han doblado los sueldos, dejando a sus subordinados en la misma situación de antes.
Si todo esto pudiera parecer mucho para ilustrar los chaparrones que caen sobre el Gobierno que tan felices se las prometía hace un año, no crean ustedes que se ha terminado el repertorio. El negocio del aceite, con sus escandalosas subidas, está dando mucho que hablar. Creo haber ya dicho que el Sr. Ullastres denunció con vehemencia a los grupos de presión que, saltándose a la torera, Gobierno y público, habían producido la especulación para lucrarse. La cuestión es ésta: a la cabeza de esos «grupos» se encuentra, según la «vox populi», Domingo Solís Ruiz, hermano del Ministro Secretario General, y vicepresidente de la Cámara Agrícola de Jaén. Él y sus amigos no ceden, y el Banco de Crédito Rural, dominado como se sabe por falangistas, acaba de conceder un crédito de 10 millones a los olivareros de Jaén. Además, los amigos de Solís acusan a varios amigos de Ullastres de haberse beneficiado en sumo grado por la importación de aceite de soja y similares en combinación con la Comisaría de Abastecimientos.
Negociaciones con los E.U. y la «fidelidad» a Salazar
Cuando la fatiga de estos problemas hace al supremo jefe desviar su atención más allá de las fronteras y llega el Sr. Castiella con sus «dossiers», las complicaciones no son menores. Se intenta desbrozar estos días el camino de las negociaciones con Estados Unidos, pero los pasos dados son nulos. De fuente bien informada norteamericana se afirma que el Gobierno español no ha denunciado los Tratados, sino solamente ha manifestado su intención de denunciarlos (véase el texto de febrero) que no es lo mismo. Don Francisco está enfadado y el lector conocerá el violento ataque contra los Acuerdos de 1953 a que se ha entregado Ullastres hablando con periodistas norteamericanos. Ullastres ha dicho que «el material bélico recibido por España ha sido de segunda mano y en algunos casos anticuado, tan viejo que ha representado gastos soportados no por el contribuyente norteamericano, sino por el español». Ha dicho que, «los créditos del Export-Import no han sido sino la compra de un conjunto de bienes en el mercado norteamericano a unos precios altos, que de otra manera no podían haber sido vendidos a nuestro país». Ullastres ha dicho que tras diez años de Acuerdos el déficit de las transacciones entre España y Estados Unidos supone el 28,23 % del déficit total de la balanza española. Y así sucesivamente. No parece sino que el Gobierno español le está haciendo un favor a Estados Unidos. Se olvidan del atolladero de que les sacó la administración Eisenhower en 1953 y esgrimen ahora muchos argumentos que eran los de la oposición antifranquista entonces. Un poco de seriedad, señores.
Y como se suele ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, se piensa menos en el atolladero en que se está dejando al «fiel aliado» Salazar, que no podrá contar con Franco en Angola, pese al Pacto Ibérico. Altos funcionarios de Asuntos extranjeros han precisado a algunos periodistas que si el Caudillo y Salazar están de acuerdo sobre los principios en lo que respecta a África, existen divergencias en cuanto a la manera de aplicarlos. ¿Más claro?
Y todas las culpas no hay que echárselas al Sr. Castiella, al que todos consideran como archigastado en el palacio de Santa Cruz. Se ha dicho que cuando el célebre Consejo de Ministros, en que Castiella le dijo al Caudillo que no era conveniente ejecutar a Grimau, se le respondió: «Ustedes, los diplomáticos, ¡siempre tan cobardes!» No es sólo a causa del ministro que nadie se atreve a dar la cara para que no echen de Angola a Salazar.
Todo es así. Se es valiente para procesar al que fue redactor-jefe de Domingo, Juan Rodríguez, por la famosa caricatura copiada de un periódico de Caracas, calificada de «delito de injurias al jefe del Estado». (Anteayer fue interrogado por el juez del juzgado n.º 7, así como el director de la revista (que es muy reaccionaria), Sr. Cabezas. Se es valiente para procesar al distribuidor de libros Sr. Fajula, al empleado de la «Casa del Libro» de Barcelona, Sr. Laplana y al corredor Sr. Navarro, por vender ejemplares de la Historia de la guerra civil de Hugh Thomas.
Pequeñeces políticas
Pequeña política, grandes escándalos. Escándalo de los 200 millones embolsados por los aceiteros falsificando con mezclas el aceite de oliva (Ullastres «dixit»), escándalo del Director del Banco Español de Crédito, marqués de Deleitosa, quejándose de la falta de beneficios y de los muchos impuestos (!) lo que ha motivado una dura réplica del semanario España Económica. Escándalo de esos presos del penal de Burgos, exponiendo los ultrajes que sufren, llegando a impedírseles hasta que lean (uno de ellos tuvo que porfiar con un oficial de prisiones que se negaba a autorizar la entrada de un ejemplar de Don Quijote) interceptándoles hasta las demandas de beneficios que les corresponden y de revisiones dirigidas al ministro de Justicia.
Baratillo político para salir del paso, descrédito de los arrivistas embarcados en el Gobierno. Y, contra viento y marea, huelgas, manifestaciones, crecimiento de la oposición, muy principalmente en los sectores católicos, que no vienen a relevar, sino a unirse con la oposición de izquierda, de mayor tradición. Se «gobierna» España con frases de relumbrón y chapuzas para tapar los boquetes por los que hace agua el que fue «Nuevo Estado». ¿Adónde va España?
TELMO LORENZO
Madrid, 27 de junio de 1963
El interés con que el mundo ha seguido la elección del nuevo Papa da la medida de la obra realizada por Juan XXIII y de la inquietud casi universal con que se esperaba la elección de su sustituto. Y es que el prestigio de Juan XXIII venía de sus actos y de su bondad; mejor dicho, su bondad se puso al servicio de su inteligencia para lanzar a todos los seres humanos, sin distinción de religión, de raza ni de país, un llamamiento al entendimiento entre ellos dentro de la justicia, de la paz y de la vida material ascendente. El hombre Roncalli amaba la vida y quería hacérsela amar a los hombres de esta generación y de las futuras, el Papa Juan XXIII puso su poder espiritual y material al servicio de la humanidad, dirigiendo al mundo lo que podemos considerar como un «mandato», en el que van unidos la fe en el hombre, el imperativo de la justicia social y la confianza en la libertad.
Por primera vez la suprema autoridad de la Iglesia señala a los hombres el derecho a participar en la vida pública, la obligación por parte de los poderes públicos de proteger eficazmente los derechos del hombre y la necesidad de que las autoridades oficiales sean elegidas conforme a los principios constitucionales. Es decir, se irguió contra las injusticias que sufren algunos pueblos, contra la ilegalidad de las llamadas «leyes» dictatoriales, contra la negación de los derechos humanos, llegando a establecer -lo que está claro en la Encíclica «Pacem in Terris»- la distinción entre pueblos y gobiernos tiránicos. Esa distinción fue recogida en España por el pueblo como una generosa lluvia en tierras sedientas. De ahí el prestigio de Juan XXIII. Pero ese prestigio, que viene de su bondad y de su inteligencia privilegiada, irradia su grandeza espiritual, grandeza que le coloca para siempre a una altura inconmensurable.
La inquietud frente a la elección del nuevo Papa estaba, pues, bien justificada. ¿Recaería la elección en un Papa liberal, o las fuerzas de la derecha de la Iglesia llegarían a desplegar una amplia ofensiva en favor de su candidato? Circulaba la noticia en los círculos liberales católicos de que los cardenales españoles llevaban el mandato de desplegar el máximo esfuerzo para que triunfara Mons. Antoniutti, franquista de la primera hora que auxilió a Franco eficazmente siendo Nuncio Apostólico. Pero la situación internacional y la ruta marcada por Juan XXIII, permitían abrigar la esperanza, al lado de la inquietud. Juan Bautista Montini fue elegido después de tres votaciones y el Papa Pablo VI fue coronado.
El hombre, el hombre sencillo de la calle empezó a respirar, ese hombre que cree en la justicia y en la libertad como auxiliar del progreso humano, pero se pregunta, ¿qué camino seguirá Pablo VI? La personalidad del cardenal Montini presenta al hombre del Vaticano, al diplomático, al hombre que ha salido poco de Italia, salvo su paso por Varsovia. ¿Cuál será el signo del nuevo pontificado? Esta es la pregunta que aún se formulan los inquietos.
Los veinte años en la secretaria de Estado del Vaticano le han dado una justa reputación de hombre hábil, prudente y liberal; en Milán ha sostenido constantes contactos con los católicos demócratas, desde allí lanzó el ataque vigoroso, noble y abierto contra el general Franco ante la amenaza de la condena a muerte de Conill, el estudiante catalán. La estupefacción fue tal en los medios oficiales franquistas que estando ya firmada la sentencia de muerte de Conill fue destruida. La España oficial de hoy ha recibido un rudo golpe con la subida de Pablo VI a la silla de San Pedro.
Los primeros pasos del nuevo Papa son un indicio de la ruta que ha de seguir, pero examinemos primero actuaciones del pasado de Juan Bautista Montini: por seguir sirviendo a Pío XII rechazó el nombramiento de cardenal en 1953, más tarde le nombró arzobispo de Milán y Montini al recibir su nombramiento preguntó a Pío XII: «¿Está usted seguro de que estoy a la altura de mi misión?» Por toda respuesta el Papa le abrazó. El diplomático Montini dejó de lado el protocolo al día siguiente de su llegada a Milán y fue a visitar los enfermos de los hospitales; más tarde visitaba a los obreros en sus pobres casas y un día declaró: «Yo soy el obispo de los trabajadores». Es necesario subrayar que sostuvo contra la curia romana a los sacerdotes obreros.
El Papa Pablo VI ha comenzado por elegir la más sencilla y pequeña de las tres sotanas que se le presentaron; al recibir al obispo de Nigeria, acompañado de 70 fieles, declaró: «Saludamos el despertar de África a su mayor edad cívica y por consecuencia a la libertad, a la independencia y al progreso y reconocemos los méritos de todos los que han ayudado a los pueblos africanos a encaminarles hacia los caminos de la civilización». El día anterior a su coronación, al recibir a la prensa y recordando a su padre, dijo: «La prensa es una espléndida y valerosa misión al servicio de la verdad, de la democracia, del progreso, en una palabra, del bien público». No debemos dejar de recordar esta frase del cardenal Montini contenida en un discurso pronunciado al día siguiente de la muerte de Juan XXIII: «¿Podríamos abandonar la ruta que él ha trazado de manera magistral para el futuro?».
Por nuestra parte declaramos que la inquietud ante la política que pueda seguir Pablo VI ha cedido el puesto a la esperanza. La España libre del futuro tiene en el nuevo Papa un sólido apoyo, el regocijo del pueblo español está bien fundado. Un día no lejano ese pueblo sufrido, noble y valeroso, se sentirá protegido por Pablo VI. La silla pontifical está marcada.
El nuevo Papa y el franquismo
PARÍS, 22 junio, Ibérica: -Le Monde de ayer publicó la siguiente información de su corresponsal en Madrid:
A continuación, publica el telegrama que Franco ha dirigido al nuevo Papa: «La nación española participa cordialmente en la alegría universal por la elevación de S.S. al supremo pontificado. Interpretando sus sentimientos, reafirmo mi afecto a la cátedra de Pedro y mi devoción al vicario de Cristo, expresando a S.S. mis votos fieles por un largo y fecundo pontificado en el cual la enseñanza de la Iglesia continuará mostrando a todos los hombres el camino de la justicia y de la paz. Vuestro hijo muy devoto, Francisco Franco, jefe del Estado español».
Combat de hoy, en un artículo titulado «El mundo entero ve en Pablo VI al continuador de Juan XXIII», hace, entre otras, las siguientes consideraciones: «El advenimiento del nuevo Papa ha sido saludado en todo el mundo por un deseo: que el nuevo Soberano Pontífice continúe la obra de su antecesor Juan XXIII... Naturalmente, en el conjunto de las reacciones mundiales se pueden descubrir algunos matices: la prisa de los Estados Unidos (se anuncia ya en Washington que el presidente Kennedy visitará a Pablo VI a comienzos de julio); la prudencia de Moscú; la fría reserva de Madrid; la humildad, llena de reservas mentales, de Lisboa... Pero todo eso son matices y reticencias, de poca importancia. El mundo espera que Pablo VI le salvará del Apocalipsis».
Entusiasmo del pueblo español
PARÍS, 22 junio, Ibérica: -El corresponsal en Madrid de Le Monde publica hoy una nueva crónica sobre el efecto producido en España por la elección del nuevo Papa. Después de insistir sobre la diferencia entre la frialdad de los círculos oficiales en general y el calor del pueblo, termina así su crónica: «La elección de Pablo VI ha sido acogida con esperanza por los no creyentes de la izquierda española. Pero, sobre todo, es en los medios católicos obreros donde los espíritus se muestran más entusiastas e, incluso, exaltados. Según ellos, este Papa «conservador pero no inmovilista» sabrá dominar a ciertos sectores de la Iglesia española que hoy están mezclados con la plutocracia para que España, que es un Estado de tendencia teocrática, se transforme en un simple Estado católico. Estos grupos desean la modificación del actual concordato que «a cambio de algunos bienes temporales, alía demasiado la política de la Iglesia a la política del Estado».
El régimen franquista se encuentra ahora en plena crisis de «evolución». En el desarrollo de esta crisis, la personalidad de Pablo VI puede ser decisiva, teniendo en cuenta el papel importante que la Iglesia desempeña en la política española».
Pablo VI visita al Primado
PARÍS, 24 junio, Ibérica: -Le Monde de hoy en una crónica titulada «Los primeros gestos de Pablo VI...» escribe lo siguiente:
Del Cardenal Montini a Pablo VI
MADRID, 24 junio, Ibérica: -La prensa española trata por todos los medios de presentar al nuevo Papa como enemigo no sólo del comunismo sino de la democracia. A este efecto está resucitando viejas pastorales del cardenal de Milán que publica fragmentariamente y con subtítulos que en ocasiones no corresponden exactamente a la realidad del texto. ABC es quien se lleva la palma en esta táctica y estrategia fragairibarnesca.
Para salir al paso de las esperanzas que en los círculos antifranquistas ha despertado la elección de Pablo VI y neutralizar el recuerdo del famoso telegrama que el entonces cardenal Montini envió a Franco con motivo de la condena del estudiante catalán Jorge Valls, ABC ha publicado, el mismo día de la elección papal, una nota bajo el título «El hombre nuevo» a la que pertenecen las siguientes líneas: «Sobre el Pontífice electo han descendido el Espíritu Santo y la gracia de estado. Cualquier especulación que se apoye en su personalidad pasada pierde todo sentido ante ese salto fabuloso que hay entre el estado de obediencia y el de suprema soberanía, entre la posibilidad de errar y la infalibilidad, entre la elección humana y la designación sacra. El cardenal Juan Bautista Montini ya ha pasado a la Historia».
Discurso de Ullastres en Barcelona
BARCELONA, 10 junio, Ibérica: Ullastres inauguró la Feria de Muestras de Barcelona y pronunció un discurso que se puede calificar de «balance de derrota».
«La cuestión de los precios -dijo- equivale a un proceso muy difícil de frenar si no se usan medidas relativamente duras». Afirmó que entre marzo y septiembre de 1962 el índice general de precios al por mayor subió en un 9%, y el de alimentación al por mayor en 13%, y al por menor 10,5% y el índice del coste de vida en 8,5%.
Calificó la situación como de «tipo alcista suave» y reiterando uno de sus viejos estribillos dijo que «los españoles se han dedicado a gastar dinero en televisores, neveras, lavadoras, etc.» El ministro sabe perfectamente que el consumo de esos productos es bajísimo, porque el 80% de los españoles no tienen ingresos suficientes para cubrir las necesidades mínimas.
Por último, hizo una nueva llamada a los inversores extranjeros y al mismo tiempo se mostró satisfecho por sus inversiones. Sin embargo, en las últimas juntas generales del Banco de Vizcaya y de Iberduero, se ha insistido en la necesidad apremiante de intensificar las inversiones extranjeras, ante la insuficiencia de las nacionales.
Proyecto de socialización
PARÍS, 17 junio, Ibérica: -Le Monde de hoy publica esta información de su corresponsal en Madrid: «Por primera vez en España se intenta socializar una empresa y, según el semanario Afán, un grupo financiero y bancario trata por todos los medios de impedirlo. Se trata de la empresa de tranvías de Valencia que, en virtud de un acuerdo del ayuntamiento -si es aprobado por las Cortes- puede pasar a ser propiedad de los 600 obreros que en ella trabajan. Según Afán, el grupo financiero que explota actualmente los tranvías pone toda clase de dificultades para que el proyecto no se lleve a efecto, llegando incluso a «comprar» a los representantes sindicales obreros. Afán, después de atacar duramente al grupo, comenta: «En el fondo, no hay que extrañarse, porque si el capitalismo español apoyara cualquier mejora social equivaldría a una negación de sí mismo».
Proyecto de ley aprobado
PARÍS, 28 junio, Ibérica: -Le Monde de hoy informa que «las Cortes han aprobado un proyecto de ley que permitirá la socialización de los tranvías de Valencia, explotados hasta ahora por un grupo financiero del Banco Central».
Elecciones sindicales
PARÍS, 10 junio, Ibérica: -El periódico Combat de hoy publica una crónica de su corresponsal en Madrid de la que insertamos los siguientes párrafos:
Tres millones de españoles sin hogar
MADRID, 11 junio, Ibérica: -Según ABC de hoy, «el déficit de viviendas se elevaba en 1960 a un millón. El ritmo acelerado que lleva el Plan Nacional de la vivienda ha paliado en parte estas necesidades. Aun así, calculando una media de cuatro personas por familia, todavía hay más de tres millones de personas afectadas por la falta de vivienda».
Un ruego al Nuncio
PARÍS, 25 junio, Ibérica: -El periódico L'Aurore inserta la noticia siguiente: «Sindicalistas cristianos clandestinos» han dirigido al Nuncio apostólico de España, Mons. Riberi, un mensaje rogándole solicite de Su Santidad Pablo VI, incluya en sus plegarias a la clase obrera española que sufre y aguanta el desprecio desde hace tanto tiempo».
Conversaciones sobre las bases aplazadas
MADRID, 19 junio, Ibérica: -ABC de hoy publica una crónica de su corresponsal en Washington en la que, después de aludir a la primera entrevista entre Garrigues y Dean Rusk, escribe:
Si ello es así -y habrá que comprobarlo en el curso de las conversaciones iniciadas ayer-, uno de los últimos comentarios de ABC a este respecto cobra una apasionante actualidad: «Si los amigos europeos de Estados Unidos -decía el periódico, comentando la eventualidad de desplegar submarinos «polaris» en el Mediterráneo- tienen que asumir responsabilidades a escala mundial, también tienen que compartir a nivel mundial las decisiones de la política y de la estrategia. ¿O es que los dos grandes se quieren pelear en nuestra propia casa sin que nosotros sepamos nada? Hace unos días un diplomático español me lo decía de otra manera: Se trata del ser o no ser de treinta millones de españoles. ¿Es que en estas condiciones podemos firmar lo que se nos pida sin exigir por nuestra parte condiciones categóricas de responsabilidad e iniciativa?».
Entrevista Castiella y Dean Rusk
MADRID, 1 julio, Ibérica: -Hoy se entrevista en Roma Castiella y Dean Rusk. Se ha presentado la reunión como una «feliz coincidencia», porque el primero había ido a la coronación del Papa. No hay tal coincidencia, sino petición del Gobierno español, que empieza a inquietarse con el asunto de negociar los Tratados. Los sondeos que había hecho a finales del mes pasado no dieron buen resultado. Que esto es así, lo prueba el que el Sr. Sedó, director general de política exterior, ya salió de Madrid con objeto de participar en la entrevista.
La salud del general Franco
MADRID, 6 julio, Ibérica: -En círculos políticos sociales vuelve a ser motivo de comentario la enfermedad del General Franco. Hace unos meses el corresponsal del Observer de Londres levantó la noticia que hoy adquiere visos de verosimilitud y preocupación general en círculos oficiales. Al parecer un médico alemán y un norteamericano han dictaminado Parkinson congénito; la enfermedad es ya en su fase inicial y se espera que los síntomas definitivos aparezcan dentro de un plazo de tres a seis meses.
La noticia es importante y haría más comprensiva la prisa de ciertos sectores de la «oposición tolerada» por orientar el régimen hacia una solución más segura de la que permite un régimen personal del General Franco.
Libertad de expresión
MADRID, 18 junio, Ibérica: -El gran poeta Blas de Otero ha escrito un nuevo libro titulado Que habla de España, que debía aparecer en la Editorial RM de Barcelona. De pronto han surgido dificultades, y la censura se opone a su aparición. Esa es la obra «liberal» de los Srs. Fraga, Cabanillas, Robles Piquer y Quílez, los cuatro responsables del Ministerio. Los poemas de Blas de Otero, algunos de los cuales son conocidos, pertenecen a lo más valioso de su obra poética, y denuncian todos ellos la opresión que sufre España.
Ingreso en la G.A.T.T.
PARÍS, 28 junio, Ibérica: -Según Combat de hoy, «el gobierno español ha sido informado de que ya ha obtenido el número de votos suficiente para su admisión en el G.A.T.T. de Ginebra. La adhesión oficial será firmada próximamente».
¿Otro caso Grimau?
MADRID, 14 junio, Ibérica: -El dirigente comunista Ramón Ormazábal, preso en Burgos, y condenado a veinte años de prisión el pasado mes de septiembre, ha sido sacado de dicho penal y conducido a Madrid, pero nadie sabe dónde está. Se ha dicho, en diferentes medios de la oposición, que el Gobierno intenta procesarlo de nuevo bajo acusaciones por su actividad durante la guerra civil. Esto parece monstruoso, pero ya no puede extrañar nada y debe darse a tiempo la voz de alarma.
Ormazábal en Carabanchel
MADRID, 19 junio, Ibérica: -El dirigente comunista preso, Ramón Ormazábal, ha aparecido por fin, en la cárcel de Carabanchel, trasladado desde Burgos. Se mantiene el mayor secreto sobre este asunto, pero hay serias razones para temer que el coronel Eymar quiere montar aquí otro proceso partiendo de hechos de la guerra civil.
Lo más grave es que, si ese proceso sigue su curso sería con el propósito de hacer entrar definitivamente en la vida procesal española el famoso «delito de rebelión continuada», que serviría para perseguir a cualquier demócrata o adversario del régimen que haya tenido la consecuencia de mantener la misma actitud desde 1936. El hecho, como síntoma, parece harto alarmante.
Se aplaza el proceso de tres franceses
MADRID, 11 junio, Ibérica: -El Consejo de Guerra contra tres estudiantes franceses, que debía celebrarse en esta semana, ha sido aplazado hasta el mes de octubre. Como se recordará están acusados de «actos de terrorismo».

Quiebra del hermano de Franco
MADRID, 15 junio, Ibérica: -Blanco y Negro de hoy publica en su sección financiera: «Manufacturas Metálicas Madrileñas» tiene contraído con el Ministerio de Hacienda una deuda de 1.140 millones de pesetas. En la Junta general extraordinaria, presidida por don Nicolás Franco, se autorizó al Consejo para poner a disposición del gobierno instalaciones e inmuebles suficientes para cubrir la deuda contraída. Las negociaciones que se han mantenido con el Patrimonio Nacional del Estado a efectos de liquidación de la cantidad pendiente, han llegado a su fin. Parece ser que en fecha próxima se hará el traspaso de bienes al Estado, se liquidarán otras cuentas y se hará la liquidación a los accionistas. Las primeras impresiones indican que estos recibirán entre 250 y 300 pesetas por título, cuyo valor nominal es de 1.000 pesetas. Parece ser que de estas instalaciones se hará cargo el Instituto Nacional de Industria, aunque entre algunas personas rectoras del Instituto la solución no sea vista con agrado».
Conflictos en dos zonas mineras
PARÍS, 18 junio, Ibérica: -Combat de hoy publica: «Recientemente han estallado diversos conflictos sociales en las minas de carbón de Puertollano y en la compañía Fabero de la provincia de León. En Puertollano la producción ha disminuido un 40% y en León alrededor del 25».
Dos huelgas de mineros
MADRID, 18 junio, Ibérica: -Dos huelgas de mineros han comenzado el jueves y el viernes de la semana pasada; las dos en minas de Carbón, una en Puertollano y la otra en las minas de Fabero, de antracita, en el norte de León. Los mineros, que en su mayoría no habían sido beneficiados por los aumentos del año pasado, piden mejoras de salarios y primas. Las compañías se niegan en redondo, alegando que la crisis del carbón es constante y que la mano de obra cuesta mucho más, en porcentaje, que en otras industrias (es verdad, porque, entre otras razones, las compañías no han renovado el utillaje ni hecho obras necesarias de infraestructura.). Se sabe que la huelga ha proseguido el lunes y que es en Puertollano donde reviste mayor extensión y gravedad.
Divergencias en el seno del gobierno
PARÍS, 11 junio, Ibérica: -El corresponsal de Combat en Madrid publica hoy: El general Franco embarcó el domingo en Cartagena en el «Azor», para pescar durante unos días, y llegará a Barcelona mañana o pasado mañana. El día 14 se celebrará un consejo de ministros en la capital catalán.
Acompañan al general Franco el ministro de Industria y el director del Instituto Nacional de Industria. Existen serias divergencias entre estas dos personalidades respecto a las inversiones necesarias para la puesta en práctica del plan de equipamiento. El Sr. Suances, teórico de la economía de Estado, pide mil millones de dólares para crear una industria siderúrgica cerca de Sevilla, porque las inversiones públicas y privadas esperadas del extranjero para la aplicación del plan sólo alcanzan 2.500 millones de dólares para cuatro años. El ministro estima, por el contrario, que sólo el ahorro privado extranjero permitirá reunir esos fondos y que los proyectos del señor Suances corren el riesgo de arruinar el plan antes de que sea puesto en marcha el próximo enero.
Parece que el general Franco está dispuesto a apoyar al ministro y el crucero a bordo del «Azor» se interpreta como un pretexto para convencer, sin escándalo, al señor Suances.
Los ministros discuten
MADRID, 14 junio, Ibérica: -Desde hace algún tiempo los ministros discuten la política económica a seguir. Ullastres y López Bravo han propuesto nuevamente que no haya más aumento de salarios que aquellos que estén coordinados con aumentos de productividad. Por el contrario, Romero y Solís, temerosos de que estallen nuevos conflictos sociales, son partidarios de mayor flexibilidad en la política de salarios, ya que, de hecho, la mayor parte de los aumentos establecidos desde hace un año no ha tenido consecuencias reales a causa de la galopante subida de precios de bienes alimenticios.
El caso es que la inflación amenaza ya como mal inminente y que el plan de desarrollo está esperando.
El «plan de desarrollo»
GINEBRA, 14 junio, Ibérica:
Intelectuales franceses y españoles protestan
PARÍS, 13 junio, Ibérica: -Le Monde de hoy informa que un numeroso grupo de intelectuales franceses y españoles se han dirigido a las autoridades de Madrid pidiendo que sean aclaradas las circunstancias de la muerte del poeta Moreno Barranco, ocurrida el 13 de febrero, diez días después de su detención. La muerte no ha sido anunciada oficialmente y cuando la madre del poeta recibió una notificación de la policía dándole cuenta de que había intentado suicidarse lanzándose por una ventana de la cárcel, no le permitieron verle.
PORTUGAL Y LAS COLONIAS
Los angoleños se entrenan en Argelia
BRUSELAS, 7 junio, Ibérica: -El periódico Le Peuple de hoy inserta la noticia siguiente: «Soldados angoleños, en uniforme del ejército argelino, han hecho su aparición en las calles de Argel. Según fuentes bien informadas, unos mil angoleños se encuentran actualmente entrenándose en Argelia.
Derrota portuguesa en Guinea
PARÍS, 13 junio, Ibérica: -El «Partido Africano de la Independencia de Guinea Portuguesa e Islas de Cabo Verde» (P.A.I.G.C.) da cuenta en un comunicado de diversos encuentros entre nacionalistas africanos y tropas portuguesas. Según Le Monde de hoy, 25 soldados portugueses resultaron muertos y dos aviones de la misma nacionalidad derribados. Uno de los pilotos resultó muerto. El otro fue hecho prisionero.
Congoleños y argelinos contra Salazar
PARÍS, 13 junio, Ibérica: - Refiriéndose a las conversaciones celebradas entre los presidentes congoleños de Brazaville y Leopoldville, L'Aurore de hoy informa que «han llegado a la conclusión de no celebrar consultas con Portugal mientras no se concede a Angola el derecho de autodeterminación».
PARÍS, 19 junio, Ibérica: -«El gobierno argelino -informa hoy Combat- acaba de tomar medidas concretas para boicotear la importación de productos portugueses, anunció ayer el presidente Ben Bella, en un discurso ante la Asamblea Nacional. Dentro de poco -dijo- quedará constituida una comisión nacional encargada de aplicar estrictamente este boicot. La comisión dependerá directamente de la presidencia del Consejo y tendrá por misión controlar la entrada de productos procedentes de Portugal y cerrarles la frontera. Todo intento de introducción clandestina será severamente castigado».
Cierre de un consulado portugués
MADRID, 18 junio, Ibérica: -El corresponsal de ABC en Tánger informa hoy que «la prensa argelina subraya que el gobierno de Ben Bella es el primero en dar forma práctica a los acuerdos de Addis Abbeba relativos a Portugal. El representante consular de Portugal en Argel fue informado ayer de que a la una de la tarde debería quedar cerrado el consulado».
Los africanos se retiran de la O.I.T.
GINEBRA, 20 junio, Ibérica: -Journal de Genève de hoy informa que «las delegaciones africanas a la Conferencia Internacional del Trabajo han decidido, por unanimidad, regresar a sus países respectivos. Sólo quedarán en Ginebra los representantes en el Consejo de administración. El delegado argelino -añade- nos ruega precisemos que no se trata de que los africanos estén dispuestos a sacrificar la O.I.T. si hace falta -como se ha dicho- sino a sacrificar sus intereses en la O.I.T. para ayudar a los pueblos de África del Sur y de las colonias portuguesas.»
Egipto rompe relaciones con Portugal
PARÍS, 29 junio, Ibérica: -Los periódicos de hoy dan cuenta de que, en virtud de los acuerdos de la reunión de Addis Abbeba, Egipto ha decidido romper sus relaciones diplomáticas con Portugal.
Portugal excluido de la conferencia
GENÉVE, 4 julio, Ibérica: -La Conferencia Internacional de Instrucción Pública celebrada aquí, ha aprobado por 40 votos contra 23 y 17 abstenciones, la exclusión de Portugal de dicha conferencia aprobando la resolución presentada por las delegaciones africanas.
La delegación portuguesa anunció su intención de apelar contra esa resolución.
Campaña antiportuguesa en la ONU
PARÍS, 3 julio, Ibérica: -Combat de hoy escribe que «de fuente bien informada se ha sabido en El Cairo que la República Árabe Unida se dispone a lanzar una campaña para conseguir la expulsión de Portugal de las Naciones Unidas y de todos los organismos internacionales que dependen de la ONU. El delegado permanente de Egipto en la ONU ha celebrado ya varias entrevistas para precisar la táctica a seguir para lanzar esta operación sin precedentes que podría desarrollarse durante la próxima sesión de las Naciones Unidas».
Terror y colonialismo
PARÍS, 4 julio, Ibérica: -Bajo este título publica hoy France-Observateur la siguiente nota informativa: «Informes dignos de fe señalan una agravación de la tensión política en Portugal. Los sacrificios financieros impuestos para la continuación de la guerra en Angola despiertan nuevas resistencias. Uno de los signos más característicos de este estado de espíritu fue la manifestación del 1.º de mayo pasado.
Para tratar de paralizar este movimiento, la PIDE (Policía Política) ha desencadenado una nueva ola represiva. Centenares de detenciones han sido realizadas y el campo de deportación de Tarrafal (islas de Cabo Verde) ha sido abierto de nuevo.
Policías armados de metralletas multiplican los registros domiciliarios, las perquisiciones en cafés y salas de espectáculos y los controles de identidad en las calles y en los trasportes en común».
La «amnistía» franquista
MADRID, 2 julio, Ibérica: -La famosa «amnistía» concedida por el Caudillo y su gobierno, con motivo de la coronación de S.S. Pablo VI no es más que un pobre indulto, de espíritu mezquino, en el que se regatea miserablemente con la libertad de los hombres, igual a disposiciones tomadas otras veces en casos análogos. He aquí su parte dispositiva:
Son muy raros los condenados por «delitos políticos» con penas inferiores a dos años (uno de los que por casualidad se beneficiará del indulto es el abogado católico de San Sebastián, Sr. Recalde). En cambio, casos como el de la pintora María Dapena, condenada a cuatro años (y detenida hace uno) tendrán por efecto reducir la pena a tres. Escasos serán los presos que salgan a la calle por esta «magnánima» disposición.
Interesa destacar, para contrarrestar la propaganda involuntaria o malintencionada de las agencias que hablan de «amnistía», que no hay tal amnistía, sino indulto parcial. La generosidad que supone la amnistía es desconocida en el alma de Franco.
Decepción por la «amnistía»
PARÍS, 3 julio, Ibérica: -Le Monde de hoy publica la siguiente crónica de su corresponsal en Madrid, Juan Antonio Novais: «Los españoles que esperaban que el gobierno diera, con motivo de la coronación del nuevo Papa, una prueba real de su generosidad, han sido defraudados. Entre ellos se cuentan los miles de catalanes que, la semana pasada, se manifestaron ante el palacio episcopal de Barcelona en favor de la amnistía para los presos políticos.
En efecto, el decreto de «perdón general» firmado por Franco «en homenaje a la persona augusta del Papa y a la magnanimidad de la Santa Iglesia Católica» se reduce a una simple rebaja de pena de uno a cinco años para los condenados entre dos y treinta años. Desde hace más de diez años, la concepción del «perdón» no ha evolucionado en el espíritu del Caudillo.
Este decreto está en la línea de los «perdones» concedidos en 1950 por el Año Santo y en 1958 por la coronación de Juan XXIII.
La supresión de los tribunales militares por delitos políticos y las palabras pronunciadas por el jefe del Estado en Barcelona hace quince días, afirmando que en España los muros de las prisiones no eran ya necesarios porque los había sustituido el amor, permitían otras esperanzas. Este «perdón» alcanza a 14.920 detenidos, de los cuales 900 lo son por delito político, con excepción de los reincidentes y de los que fueron condenados a muerte y rebajada la pena a treinta años. Entre estos últimos se encuentran varios «guerrilleros» que, en 1946, atravesaron la frontera francesa para «invadir» España.
Amnistía, no; indulto
PARÍS, 4 julio, Ibérica: -France-Observateur de hoy publica el siguiente comentario: «La elección de Pablo VI tiene ya repercusiones en España. El 26 de junio, mil militantes católicos (intelectuales, estudiantes, sindicalistas pertenecientes a Acción Católica) se manifestaron ante el palacio episcopal de Barcelona. No pudieron ver al obispo, que se encontraba a 200 metros de allí en una recepción oficial en honor de Franco, y dejaron una súplica pidiendo al prelado que interviniera para conseguir del Estado la supresión de la prohibición del uso de la lengua catalana y la promulgación de una amnistía general.
Esta petición ha sido satisfecha de modo muy incompleto por el indulto que acaba de ser promulgado por Franco con motivo de la elección del nuevo Soberano Pontífice. El indulto no es la amnistía, porque no borra la pena, sino que limita su duración. Y ésta reducción no se traducirá por la puesta en libertad inmediata más que para 150 condenados políticos entre los 2.500 que existen. (Sólo en el período que va entre el 1.º de enero de 1958 y el final de 1962 se han pronunciado 580 condenas políticas, de ellas 104 a penas de diez a treinta años de prisión). Los dos estudiantes de Barcelona condenados a dos años por un tribunal militar el 15 de junio de 1962, por haber asistido a una manifestación en favor de los huelguistas asturianos, estarán, seguramente, satisfechos de encontrarse en libertad después de un año de prisión. Pero no se puede esperar el mismo entusiasmo del estudiante Gimeno Lara condenado a veintitrés años de prisión en noviembre de 1959, por propaganda en favor de una huelga, y que, según los términos del indulto, será puesto en libertad... en 1978 en lugar de 1982».
