Ibérica por la libertad
Volumen 3, N.º 1, 15 de enero de 1955

IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
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IBÉRICA se publica el día 15 de cada mes, en español y en inglés por Ibérica Publishing Co., Inc., 112 East 19 th St., New York 3, N. Y. Todo el material contenido en esta publicación es propiedad de Ibérica Publishing Co., Inc. y no puede ser reproducido en su integridad. Copyright 1955 Publishing Co., Inc.
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EL EMBAJADOR DE FRANCO DICE
En el programa Tex and Jinx (Tex MacCrary y Jinx Falkenburg) en la noche del 11 del corriente mes por la estación WRCA, el señor Areilza, embajador de Franco en los Estados Unidos, contestó a algunas preguntas formuladas por teléfono por radioyentes de esa emisión.
Un colaborador de Ibérica tomó por escrito los puntos más salientes de esa entrevista, que transcribimos.
New York Times
Pregunta: «¿Cómo explica Vd. la recogida del New York Times en España?» Respuesta: «Esos números que se dicen han sido recogidos -yo ignoro si es cierto- si los han recogido ha sido porque las informaciones que contenían de su corresponsal no eran verdad. Con respecto a los artículos sobre la nueva ley de Prensa, no hay tal ley, ni siquiera el proyecto. El que trataba de la multa a un periódico, no decía verdad; el asunto era sencillamente una redistribución de papel. Y sobre el acuerdo de los matrimonios americanos en España, digo que ese acuerdo no ha sido firmado, ni siquiera aprobado».
«Esas falsas declaraciones no ayudan a las mutuas relaciones entre los dos países. El New York Times debe trazar un cuadro mejor de la situación».
Las Naciones Unidas
Otra pregunta formulada por un radioyente fue: «¿Espera España entrar en las Naciones Unidas?». A lo que el señor Areilza contestó: «Yo creo que es absolutamente necesario para las Naciones Unidas admitir a España».
Franco
«¿Cómo explica usted las críticas que se hacen de Franco como dictador?». A lo que el Embajador contestó que estas críticas parecen que se aumentan en proporción de la importancia de Franco en la defensa del mundo libre contra el comunismo. «Franco», añadió, «está en posición llave en la defensa de Europa, en la del hemisferio y en la de la Cristianidad».
Figuras culturales
Jinx Falkenburg misma formuló la siguiente pregunta: «¿No hay otras personalidades importantes en España además de Franco?».
El señor Areilza enumeró algunos nombres de ministros y colaboradores de Franco que son ignorados fuera de España. Añadiendo que «todas las grandes figuras culturales, literarias y artísticas estar al lado de Franco, como: Marañón, Ortega y Gasset, Pérez Ayala, Pío Baroja. Todos están al lado del Gobierno. No tenían otra alternativa, de otro modo les hubiesen fusilado»1
Otra pregunta formulada se relacionó con la negativa de Pablo Canela a volver en España, Areilza contestó impaciente: «A él toca decidir. Yo creo es una actitud de snob. En cualquier momento que quiera entrar en España será bien recibido».
El colaborador de Ibérica formuló por teléfono la pregunta siguiente:
«¿Puede el señor Embajador explicarnos por qué el poeta Federico García Lorca fue fusilado?».
La persona que estaba encargada de tomar las preguntas por teléfono contestó:
«El Embajador no contesta a ningunas preguntas sobre García Lorca».
«¿Por qué?»
«Porque está muerto».
PROYECTO DE PRENSA APLAZADO
A mediados del pasado mes de diciembre se estaba ultimando un proyecto de Ley por el cual el Gobierno español controlaría la prensa misma y los propietarios de periódicos. Según las informaciones el proyecto se había elaborado sin conocimiento de los propietarios. Se afirmaba en los círculos periodísticos que el proyecto de Ley concedía al Director poderes absolutos por ser de hecho representante del Gobierno.
Actualmente existen en España 116 periódicos diarios, 38 pertenecen a Falange y, según esos círculos periodísticos, la nueva Ley no afectaría a éstos.
En un consejo de ministros celebrado el 17 de diciembre, se acordó tener en cuenta los puntos de vista de los propietarios de los periódicos, quienes hasta ese momento no fueron consultados. El proyecto mismo ha sido aplazado.
Viene de perlas para iniciar el tema que va a ocuparnos, recordar un refrán español, intencionado y certero, donde se nos advierte que «de los hombres se hacen los obispos»
. Con tanta o mayor razón podríamos afirmar que de los hombres
se hacen también los demás eclesiásticos, igual que los seglares dirigentes, inspiradores o simples miembros de los grupos y partidos que, en forma más o menos ostensible, invocan una inspiración confesional o proclaman, (a veces en impaciente concurrencia con otros grupos de similares pretensiones político-religiosas) su propósito de salir por los fueros de la Iglesia y de sus instituciones. Todos -como, por otra parte, los diputados, ministros, jefes militares, profesores, artistas, proletarios, creyentes o no creyentes- son siempre y ante todo HOMBRES... Hombres de carne y hueso, como le gustaba decir a Unamuno. Hombres y... ¡mujeres! Es decir, seres humanos de ambos sexos, con sus grandezas y sus miserias; sin que,
al señalar el supuesto personal en que descansan todas las actividades históricas, podamos olvidar al mal llamado «sexo débil», que con tanta justicia como energía, se derrama hoy por los campos de la vida política y cultural.
Lo recordado quiere decir que si el hombre, el sujeto humano es rubio o moreno, inteligente o corto de alcances, de buena o de mala índole, etc., eso mismo será el eclesiástico, el jefe, diputado o miembro del partido confesional, hecho del ser humano que tenga aquellas características. Desde un cierto punto de vista teológico se me podría argüir: «Pero usted olvida la gracia, que modifica y mejora la naturaleza humana». Yo respondería que no la olvido; pero que no olvido tampoco otros principios elementales de la doctrina cristiana, a saber: 1.º que la gracia no destruye la naturaleza, y 2.º (esto es más importante), que el hombre, precisamente el hombre de que está hecho el obispo y, de igual modo, cualquier personaje sea clérigo o seglar, tiene el terrible privilegio del libre albedrío y, por tanto, la posibilidad de rechazar la gracia o de malograrla. En la Edad Media, empapada hasta los tuétanos de doctrina católica, esta verdad fundamental fue abundantemente ilustrada por una iconografía donde, con la más despreocupada naturalidad, figuraban en el Infierno, o en su camino, tocas monjiles, cerquillos y mitras. (Dante, en su Divina Comedia, no ha regateado los más llamativos ejemplos. Y ¿qué otro sentido tiene la condenación, por desconfiado y desesperado, del viejo ermitaño en el gran drama religioso de Tirso de Molina...?).
Alguien me podría redargüir: «¡Pero la Iglesia es santa!». Yo respondo: «¡De acuerdo...! No seré yo quien lo niegue. Lo que sucede es que los mismos Maestros que enseñan esa verdad se cuidan de precisar que, si la Iglesia es santa, muchos de sus miembros pueden ser y, de hecho, han sido y son pecadores. Y no hace falta ser gran teólogo para saber que los miembros eclesiásticos o laicos de la Iglesia, además de pecadores, o incluso cuando son virtuosísimos, pueden equivocarse de medio a medio y desbarrar de lo lindo, sobre todo en materias temporales, contingentes, terrestres, que son las que ahora nos importan2. Pero aun sin pecar ni quizá cometer errores gruesos, los cristianos inspiradores, dirigentes y componentes de grupos y movimientos políticos, pueden actuar con torpeza y poco tacto, dejándose llevar a veces de sus reacciones temperamentales, como hombres de carne y hueso, que es lo que todos somos.
De cuanto queda dicho creo que podemos sacar tres conclusiones sucesivamente ligadas: Primera, que los cristianos, aislados o en grupos, con títulos y cargos o sin ellos, pueden presentar sobre todo en el orden temporal y contingente (es decir, fuera del unum necesarium), numerosísimas variedades y hasta marcadas oposiciones. Segunda, que vistas de un cierto modo o en un momento dado, todas podrían ser igualmente legítimas o igualmente explicables; pero también lo contrario, es decir: algunas aceptabilísimas y plausibles y otras criticables y aún reprobables (esto último cuando son evidentes las faltas morales, o los garrafales errores, o simplemente las torpezas y despistes). Tercera, consiguientemente que tenemos la obligación de contar con esas variedades y contrastes, pero también el derecho de preferir algunas de aquellas, no sólo cuando en otras asoman maldades, errores o distracciones, sino también cuando reconociendo la licitud o la explicabilidad (quiero con este término decir: las atenuantes y eximentes), de ciertas actitudes y conductas, nosotros poseemos buenos motivos para estimar francamente preferibles otras.
La Iglesia, para los enterados, queda fuera de estas discusiones. Se pertenece o no se pertenece a ella, (o se pertenece invisiblemente, como les sucede a todos los espíritus justos, rectos y bien intencionados, afanosos de Bondad y Verdad, donde quiera que estén); pero un deber elemental de probidad informativa impone a todos saber qué es la Iglesia, y, sobre todo, no confundirla ni identificarla con algunos de sus miembros, sueltos o en grupos, por muy altos o muy en candelero que se hallen. La distinción es particularmente necesaria cuando se trata de cuestiones temporales, y de modo especial cuando, en cualquier terreno, pululen las miserias morales o intelectuales, los apasionamientos, las ligerezas o los simples descuidos de las gentes. Mayúscula y demasiado frecuente insensatez ha sido la de meter y comprometer a la Iglesia en el ámbito inmenso de lo opinable, abierto y entregado a las legítimas y libres discusiones de los hombres, donde las más diversas teorías son defendibles sin pretensiones dogmáticas, y a veces no hay más luz que la del movible criterio de la oportunidad, el tacto y el buen sentido.
* * *
Explicada así la diversidad que de hecho presentan en todos los órdenes y formas de su actuar histórico los hombres y los grupos católicos, y plenamente justificado el derecho de preferir lo bueno, lo inteligente, lo avisado y oportuno, lo valorado por esa gran maestra que es la experiencia, o simplemente lo que, entre diversas posiciones igualmente discutibles opinables, nos parece mejor, creemos llegado el momento de expresar, (con legítima libertad y sin mengua de ningún obligado respeto) nuestra preferencia por ciertos comportamientos y actitudes, que con el mayor encarecimiento proponemos a la consideración de las personas, cualesquiera que fuesen sus ideas religiosas y políticas, interesadas por estas cuestiones. Sin que se tome a retador desplante ni al deseo de incoar polémicas (que tampoco habría de rehuir), quisiera dirigirme a mis queridos compatriotas, de modo particular a quienes creen que la defensa de la Religión exige incluso en el terreno político una feroz y cerril intransigencia, y a quienes, con desdichada reciprocidad, piensan que con la Iglesia no se puede dialogar nunca porque está formada por manadas de intransigentes cerriles y feroces... Unos y otros parecen desconocer en que grado son responsables de la actitud de sus contrarios, con tanto daño para la Religión como para la libertad y la dignidad del hombre.
Volviendo a las anunciadas preferencias las merecen, en general, los católicos de Francia e Italia, salvo algunas excepciones de rigor y sin interferir para nada en el libre juicio técnico-político que los ciudadanos de esos países tienen derecho a formular sobre el proceder de los partidos católicos, o los católicos en los partidos, franceses e italianos. Pero lo que inspira nuestra preferencia y nos impele a señalar esos ejemplos como dignos de escrupulosa atención y merecedores de ser imitados, es que, hoy por hoy, los católicos franceses e italianos defienden su Fe por medios prevalentemente, por no decir exclusivamente espirituales y culturales, excluyendo en absoluto de la controversia religiosa y no digamos
nada de la esfera política, la tiranía intransigente, la coacción legal o física, los procedimientos sistemáticamente intimidatorios. Puede haber abusos aislados y reprobables, pero la regla general es esa. Se aceptan, en las manifestaciones de la vida religiosa y en las varias formas de la actividad política los que, con acertada frase de Don Sturzo, se llaman «métodos de libertad». Los católicos de Francia y de manera parecida los de Italia (aunque haya explicables diferencias entre los dos países), respiran y se mueven muy a gusto en una atmósfera de tolerancia, de controversias ideológicas y de democracia (salvo algunos cavernícolas que en todas partes sobreviven, como interesantes piezas de museo); y se morirían de vergüenza, sobre todo los responsables y dirigentes, si se les demostrare que utilizan el poder estatal o social para proteger coactivamente la propaganda del propio credo religioso y político o para estrangular la de los adversarios y discrepantes. La Democracia Cristiana italiana, partido por el que reiteradamente vota la inmensa mayoría de los católicos de este país, defiende a capa y espada una Constitución republicana, democrática y liberal, con régimen
representativo y fuertemente parlamentario; una Constitución (definitivamente aprobada el 22 de diciembre de 1947)
en la que hay artículos como los siguientes: «Todas las confesiones religiosas son igualmente libres ante la ley. Las confesiones religiosas diversas de la católica tienen derecho a organizarse según sus propios estatutos mientras no se hallen en contraste con el ordenamiento jurídico italiano»
(art. 8). «La libertad personal es inviolable... Será castigada toda violencia física o moral ejercida sobre personas que se hallen de algún modo sometidas a restricciones de libertad»
(art. 13). «Todos tienen derecho a profesar libremente la propia fe religiosa... a propagarla y
a ejercer privada o públicamente su culto con tal que no se trate de ritos contrarios a las buenas costumbres»
(art. 19)
. «Todos tienen derecho a manifestar el propio pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio de difusión. La prensa no puede quedar sujeta a autorizaciones o censuras...»
(art. 21). «Son electores todos los ciudadanos, hombres y mujeres, que hayan llegado a la mayor edad...»
. (art. 48) «Todos los ciudadanos tienen derecho a asociarse libremente en partidos para contribuir, por métodos democráticos, a la determinación de la política nacional»
(art. 49), etc., etc.
Conviene añadir que la Democracia Cristiana, siempre el partido más fuerte y durante cinco años, a partir de abril de 1948, en posesión de la mayoría absoluta, ha compartido el poder con Socialistas, Liberales y Republicanos históricos (y en Italia, desde el Risorgimento, ser liberal o republicano significa algo que no tiene precisamente sabor clerical ni debilidad por la intransigencia), sin que, por motivos propiamente o exclusivamente político-religiosos se hayan producido entre la Democracia Cristiana; sus colaboradores o adversarios, roces ásperos ni fracturas irreparables. No faltan, claro está, recíprocas imputaciones de clericalismo o anticlericalismo, de intransigencia e incomprensión, y a veces se producen episódicos rifirrafes no tanto sobre los principios cuanto sobre el modo de aplicarlos. Pero si existen -no faltaba más- discusiones y cuestiones político-religiosas, no existen ni son siquiera concebibles tragedias en ese terreno ni fundados temores de dictaduras clericales ni incompatibilidades graves e irreductible, por motivos religiosos aún entre los partidos más opuestos, en ese orden de cosas. Se debe hacer constar, finalmente, que muchos católicos italianos no son partidarios de la Democracia Cristiana; pero lo son de los principios democrático-liberales y votan por los partidos que invocan esos principios.
Supongo suficientemente conocida, no sé si suficientemente valorada, esa élite de espiritualidad y de cultura, esa vanguardia del catolicismo que hay en Francia. Me limitaré a reproducir algunas de las palabras pronunciadas recientemente por el Cardenal-Arzobispo de París, Monseñor Feltin con ocasión de una misa celebrada en la Cámara francesa el 17 del pasado noviembre: «La Iglesia es una ciudad realmente humana y se sitúa sobre el plano temporal y a la vez sobre el espiritual; pero tiene por misión propia el asegurar el destino eterno del hombre. Su papel específico es de orden espiritual: establecer el reino de Dios y la salvación de todos los hombres. No está encargada del ordenamiento (aménagement)
temporal de la ciudad terrestre. Los miembros de la Iglesia pueden y deben contribuir activamente a ese ordenamiento. Pero la Iglesia deja a sus hijos en este terreno de las realizaciones temporales y de las soluciones técnicas, una gran latitud y
una verdadera libertad de opción...»
.
¿Cómo no preferir tales actitudes y comportamientos -igual que otros de Suiza, de Alemania, de Bélgica- sobre todo si les ponemos en contraste con las iniquidades, los errores, las ligerezas y las pusilanimidades de otros desdichados países...? Pero esto abre ya un nuevo y áspero capítulo.
Roma, diciembre 1954
JOSÉ M.ª DE SEMPRÚN GURREA

El filósofo norteamericano Sydney Hook, en uno de sus estudios distingue atinadamente entre lo que él llama la herejía marxista y la conspiración de los partidos comunistas. En una sociedad liberal -dice- todo el mundo tiene derecho a discrepar, pero no se puede negar al Estado el derecho a defenderse de una conspiración internacional montada por un imperio extranjero, a la sombra de una ideología seductora y sirviéndose de ella en provecho propio.
Sin embargo, nos parece que Sydney Hook no ha llegado hasta el fondo del problema. La estrategia de la libertad, ante la agresión totalitaria en general, presenta dos aspectos diferentes y complementarios: las medidas de carácter defensivo que el Estado liberal pueda emprender sin negarse a sí mismo, y la ofensiva ideológica para desalojar al adversario de sus baluartes o para reducir al menos su evidente acción corrosiva. Nos atendremos ahora a lo primero.
Comencemos por establecer de manera categórica que el Estado democrático debe tener especial cuidado en no desvirtuar sus propias esencias, adoptando inconscientemente las tácticas y principios del adversario, lo que equivaldría prácticamente a implantar el totalitarismo, sin más que cambiarle de nombre. La lucha contra el comunismo, antes que negación de su sistema, ha de ser afirmación de los principios de la libertad; sólo esto justifica lo otro. «También los Hitler y los Franco
-ha escrito Sydney Hook- son anti-rusos y anti-Stalin: pero no son anti-totalitarios, pues que no rechazan los campos de concentración y el terror político organizado; en cambio, suprimen la libertad cultural y las demás libertades. Cualesquiera que fueren las diferencias entre Hitler y Stalin, desde luego no se fundaban en el respeto a la dignidad de la persona humana. En lo que atañe a los valores esenciales para una sociedad libre, las semejanzas entre ellos eran mucho mayores que las diferencias»
.
Manes Sperber ha esclarecido a maravilla la esencia de esa rivalidad entre dictadores: El principio de que «el enemigo de mi enemigo es mi aliado»
-ha dicho en suma- no puede aplicarse desde el punto de vista de una estrategia liberal a los regímenes totalitarios de signo contrario; porque éstos no son entre sí enemigos, sino meros concurrentes que se disputan un beneficio común: la inmolación de las libertades democráticas. El argumento que pretende justificar la alianza con los pequeños despotismos de occidente para preservarse de la colosal tiranía oriental es, pues, un
pretexto falaz, inmoral y contraproducente. La libertad no puede sin negarse a sí misma combatir a la herejía totalitaria, si no es con las armas y maneras propias. Afirmado este principio, debemos preguntarnos ¿cómo puede negarse, en nombre de la libertad, a las conspiraciones totalitarias la soltura de movimientos de que se valen para socavar por sus cimientos la sociedad democrática y desmoronarla?
Paréceme a la sazón de gran provecho y adoctrinamiento recordar la experiencia española y sacar sus enseñanzas. Sólo la falta de madurez o la irreflexión explican que los gobernantes de aquella república identificaran el respeto de las libertades constitucionales con la inhibición del poder público que permitió la conjura descarada contra la patria y toleró a los conspiradores totalitarios de uno y otro bando que soliviantasen y desbordasen a la inmensa mayoría del país, pacífica, liberal y republicana, y arruinasen a una nación en la contienda civil más bárbara, cruel e innecesaria de cuantas registra la historia de España, tan fecunda en episodios del mismo linaje. Y es que una cosa es la libertad en el orden ético y metafísico, el libre albedrío, esencia misma del ser moral, y otra el ejercicio de las libertades y derechos políticos, que derivan filosóficamente de aquel albedrío y lo suponen, pero no lo comprenden y agotan de manera absoluta. En el sentido transcendental, la libertad es inherente a la naturaleza específica y permanente del hombre; mas, en el sentido político las libertades aparecen cuando la ley las define y la autoridad las regula y las ampara.
Es incuestionable que todos los hombres tienen el mismo derecho de creer y adorar libremente a Dios; pero la libertad de cultos por la que tan sublimes sacrificios llevara a cabo el cristianismo primitivo con sus apologistas y sus mártires, y por la que se desencadenaron las guerras de la Reforma, no se consolidó como libertad política hasta el día en que las leyes decretaron que todas las conciencias tienen derecho a rendir al Dios de su elección el culto que voluntariamente crean deberle, y hasta que la autoridad decidió proteger los templos -todos los templos- para que los creyentes -todos los creyentes- pudiesen orar confiados sin temer la agresión de fanáticos o iconoclastas.
Generalizando el ejemplo, sin agotarlo, llegaríamos a concluir que las libertades, en el sentido político del vocablo, suponen siempre un orden, una ley y una autoridad. La mayor flaqueza de la filosofía liberal, que le viene de la nefasta influencia del naturalismo rousseauniano, consiste en identificar la libertad con la anarquía. Ya Proudhon había esclarecido las razones por las cuales el comunismo se traduce prácticamente en opresión de las individualidades vigorosas por las masas amorfas; y la anarquía en la esclavitud de estas masas de hombres débiles e indefensos bajo el despotismo de los más fuertes. La anarquía solo supone libertad en el mundo quimérico de J. J. Rousseau, padre de la mitología revolucionaria moderna, según la cual existe un orden natural libre que ha sido suplantado por la sociedad civil, engendradora de jerarquías, leyes y servidumbre. Mas, en el mundo real de la vida y de la historia las cosas acaecen de manera harto diferente; el orden natural es esclavitud, miseria, violencia, ignorancia, guerra. Para protegerse de esos horrores la sociedad civil ha ido creando poco a poco la libertad, la abundancia, la justicia, la ciencia y la paz, es decir, la relativa civilización de que gozamos. Síguese que la ley y la autoridad tienen por misión definir los límites de las acciones particulares y de ordenarlas equitativamente, si es que los hombres han de gozar de libertades.
Pues bien, los partidos totalitarios son agrupaciones políticas que se proponen declaradamente el fin ilícito inmoral de asaltar el poder por el amaño o por la violencia, para suprimir luego las libertades de los demás hombres y partidos. A veces, como en el caso de los bolcheviques en Rusia o de los falangistas en España, se trata de una minoría audaz y violenta que se apodera de los resortes del Estado por un acto conspirativo; en otros casos, como el fascismo de Mussolini o el nacional-socialismo de Hitler, se vale de los instrumentos y mecanismos de la democracia para encaramarse al poder a favor de una corriente pasajera de opinión mayoritaria -lo que desde luego es menos reprobable que lo otro- pero una vez instaurados en el poder lo usurpan indefinidamente, conculcando las bases mismas del sistema democrático que no deben ser confundidas con el despotismo de una mayoría eventual. Democracia -ya lo enseñaba Aristóteles hace veinticuatro siglos- es permanente intervención de todos en la cosa pública, con iguales libertades y derechos. La competencia de la mayoría en una democracia no es la soberanía, a que pertenecen todos, sino solamente la facultad decisoria dentro de los límites del respeto a las leyes y costumbres establecidas.
La estrategia de la libertad no se reduce pues a la defensa ocasional de la sociedad, la americana u otra, contra la conspiración comunista al servicio de Moscú; es un problema mucho más hondo y permanente que atañe a la protección de la civilización liberal contra ciertas asociaciones ilícitas, contra los partidos totalitarios, entre cuyos fines y prácticas figura la ejecución del más abominable de todos los crímenes: asaltar el poder, suprimir las libertades del hombre, afianzar la oligarquía permanente de un partido, y abrir en consecuencia la era de las rebeliones y de las discordias civiles necesarias en que perecen los más altos ideales y se envilecen los más nobles sentimientos de la sociedad civilizada.
La estrategia de la libertad no se reduce a la defensa ocasional de la sociedad, sino que ha de luchar contra la estrategia de los partidos totalitarios, contra la cual los Estados tienen el derecho y el deber de concebir y organizar esa estrategia de la libertad.
FERNANDO VALERA
RECTIFICACIÓN
En nuestro número anterior, en el artículo «Arte y Urbanismo» firmado por don Bernardo Giner de los Ríos, se cometieron involuntarios errores que rectificamos en la presente nota. En el primer párrafo, línea 9, debe leerse: Carlos III. E n el segundo párrafo, línea 6, debe leerse: ... así como había iniciado de nuevo los desescombros de Medina Azahara. En el mismo párrafo, línea 11, debe leerse: Resumen Histórico del Urbanismo.

El Secretario general del Ateneo Español de México, don José Luis de la Loma, ha tenido la deferencia de contestar a las preguntas que le fueron formuladas por Ibérica sobre los objetivos y funcionamiento de esa entidad, que honra a la emigración española acogida en México.
¿Cuándo y cómo se formó el Ateneo?
Hace poco más de cinco años, unos cuantos republicanos españoles, refugiados en México, habíamos formado un grupo llamado «Amigos de Las Españas» para apoyar a esta interesante revista literaria, que con tanto esfuerzo como falta de medios, venían publicando varios compatriotas. Este grupo pensó pronto que era necesario alguna entidad que estimulara las actividades culturales españolas, y de su seno nació la idea de crear un Ateneo, que siquiera una trayectoria parecida a la del Ateneo de Madrid, salvando, naturalmente, las distancias impuestas por la escasez de medios y nuestra situación de exilados. Otros intelectuales en el destierro, a la cabeza de los cuales estaba Ceferino Palencia, habían concebido la misma idea, y todos nos unimos para convertirla en realidad. El día 4 de enero de 1949, se celebró la Asamblea constitutiva de la entidad, se aprobaron sus estatutos, y se eligió la primera junta Directiva bajo la presidencia del ilustre cirujano doctor Joaquín D'Harcourt, que actualmente sigue al frente de la institución, por haber sido reelegido varias veces para el cargo de Presidente. El 16 de marzo del mismo año, se inauguraron el local social y las actividades del Ateneo.
¿Cuáles son sus objetivos?
Están éstos claramente definidos en los estatutos: defender la tradición de la cultura española, divulgándola y poniendo de manifiesto su verdadera significación; facilitar todos los medios de expresión de dicha cultura y alentar sus nuevas manifestaciones; estrechar los vínculos de solidaridad de los españoles en el destierro, como vehículo para la difusión de la cultura española clásica y moderna, y como medio de propiciar el alumbramiento de nuevos valores; y coadyuvar, a través de las actividades que implican las finalidades anteriores, y con independencia de toda política partidista específica, a la liberación del pueblo español y al establecimiento de un régimen republicano en su territorio, basado en la libertad y en la democracia.
Los organizadores del Ateneo tenían por propósito fundamental incorporar a su tarea a todos los sectores de la emigración española, buscando un clima de convivencia para una acción común, que dejase a un lado diferencias de criterio en lo político. Esta idea quedó bien patente en las siguientes palabras del discurso pronunciado
en la sesión inaugural por nuestro Presidente el doctor D'Harcourt, que siguen expresando el modo de ser actual de la entidad. Dijo el doctor D'Harcourt: «El Ateneo Español de México no es una torre de marfil en la cual estamos abroquelados unos cuantos. Por el contrario, nuestro más ferviente deseo es que colaboren en nuestras tareas todos los que tengan una inquietud espiritual, una curiosidad intelectual insatisfecha, un afán de mejoramiento humano, individual y social»
.
¿Tiene carácter político el Ateneo?
Desde luego, pero su actividad en tal campo ha huido y huye de cuanto signifique política de partido o pueda enfrentar a unas ideologías con otras, dentro de los hombres que defendieron a la República Española y le prestaron su apoyo de 1931 a 1939. Toda la actividad política del Ateneo se proyecta a la defensa de la causa de la República y al ataque, por los medios a su alcance, al franquismo y falangismo que aherrojan, ensangrientan y venden a España, contra los legítimos intereses del pueblo español. Nada más, ni nada menos. Fuera de esto el máximo respeto por todas las ideologías, compatibles con el ideal republicano.
¿Con qué medios económicos cuenta el Ateneo para subsistir?
Exclusivamente con las modestas cuotas que pagan mensualmente sus socios. No tiene la entidad subvención alguna, ni ingresos de otra índole. Sin embargo, una administración cuidadosa, le permite llevar una existencia digna, y mantener un estricto equilibrio entre sus ingresos y sus gastos.
¿Cómo funciona la institución?
Dirige los trabajos del Ateneo una Junta Directiva, que se renueva por mitad cada año, por elección de la Asamblea General de Socios. Existen diversas secciones, cuyos secretarios son vocales de la Directiva.
Una de ellas, la de Medicina, es la continuación del antiguo Ateneo Ramón y Cajal, que se incorporó al Español de México poco después de su creación, las de Ciencias Físico-Matemáticas, Literatura, Ciencias Morales y Políticas y Filosofía, Teatro y Cine, y Música.
¿Cuáles han sido y son sus actividades más importantes en el aspecto cultural?
Es difícil contestar de un modo conciso a esta pregunta. Desde su fundación ha realizado el Ateneo más de quinientos actos culturales del más diverso carácter, Exposiciones de Pintura y Escultura de artistas españoles y de otras nacionalidades, conferencias individuales o cursos de conferencias sobre determinados temas, conciertos, sesiones de cine, e incluso representaciones teatrales.
Aparte de estos actos se han celebrado cursos sistematizados sobre literatura, sobre lengua española y sobre Historia de España. En este momento el profesor Rubén Landa está desarrollando un curso de Historia de España, en 24 lecciones, sobre el periodo comprendido entre el Siglo XV y la época actual.
También ha convocado el Ateneo a varios concursos. Primero, un Concurso de Cuentos, en el que resultó premiado el literato mexicano señor Granguillhome, por su cuento «Pepa Martínez»; después un Concurso de Poesía, dedicado a Pedro Salinas, que ganó el poeta español residente en Madrid, Leopoldo de Luis; actualmente están pendientes de ser fallados por los jurados respectivos otros dos concursos: uno de obras teatrales, y otro de trabajos sobre temas jurídicos, que se convocó como conmemoración al Centenario de la Institución de la enseñanza del Derecho en México.
¿Ha tenido el Ateneo alguna actividad directa en el campo político?
Desde su fundación el Ateneo ha estado atento a todos los problemas que pudieran afectar a la causa de la República, y ha dejado oír su voz en muchas ocasiones en defensa de sus intereses. Por otra parte, ha organizado, con relativa frecuencia, actos públicos con el mismo fin, así como otros destinados a estudiar los grandes problemas políticos españoles, en ocasiones con controversia entre los asistentes a los mismos. Además, ha invitado frecuentemente a destacadas personalidades de la política republicana, de los más distintos matices a exponer públicamente sus puntos de vista de cada momento. En este año hemos oído en la tribuna del Ateneo, en actos de este tipo, al Presidente del Gobierno Vasco, don José A. de Aguirre, al jefe del Gobierno en el Exilio, don Félix Gordón Ordás.
¿Qué carácter tiene la biblioteca del Ateneo?
Se trata por hoy de una biblioteca relativamente modesta, cuya dotación apenas pasa de los 5000 volúmenes. Su mérito es que se ha formado exclusivamente con donativos de libros hechos por los socios y por algunas instituciones editoriales. Se ha procurado preferentemente reunir todas las obras publicadas por los españoles en el exilio, que en ningún otro sitio es fácil que puedan coleccionarse. Constantemente se hacen requerimientos a los escritores españoles para que envíen sus nuevos libros a nuestra biblioteca, y ahora reiteramos ese ruego a través de Ibérica.
¿Tiene relación el Ateneo con la intelectualidad mexicana?
Desde luego; uno de los propósitos de la entidad es mantener viva dicha relación. Figuran entre los socios de la entidad personalidades destacadas de la cultura mexicana y latinoamericana, e incluso son socios de Honor del Ateneo personas tan relevantes como don Alfonso Reyes, don Isidro Fabeia, el doctor Manuel Martínez Báez, don Jesús Silva Herzog, y el ex-presidente de Venezuela don Rómulo Gallegos; antes lo fueron el poeta doctor Enrique González Martínez y el novelista don José Rubén Romero, ambos desaparecidos desgraciadamente.
La colaboración de los intelectuales españoles y latinoamericanos tiene un gran interés, tanto desde el punto de vista del progreso cultural, como desde el no menos importante de las relaciones políticas de España con los países de Centro y Sud-América, en el futuro, cuando nuestra patria libre de la feroz dictadura que hoy padece, pueda mantener un contacto fructífero con los demás países de habla española.
¿Cuáles son los proyectos del Ateneo para el futuro?
Dependerán éstos de las normas que vayan señalando los propios socios de la entidad en sus Asambleas anuales, y de lo que los futuros elementos directivos juzguen conveniente en vista de las circunstancias; pero, creemos que la experiencia adquirida hasta ahora justificará la continuación de la labor del Ateneo bajo normas análogas a las que han venido rigiendo sus actividades, para seguir sirviendo a la causa de la cultura española y a la de la República, y los supremos intereses del pueblo español.
De todo el programa de ayuda a España se destacan dos puntos, ellos están estrechamente conectados con los acontecimientos ocurridos últimamente.
1) El primer punto tiene relación con el reconocimiento de la cruda realidad por parte del Departamento de Estado y el Pentágono que, a no ser que se fomente y asegure la buena voluntad de la actual dictadura, es muy probable que todos los convenios entre los Estados Unidos de América y Franco se conviertan en papeles inútiles. Así lo manifestó en forma más o menos brusca el Secretario de Defensa Charles Wilson el año pasado cuando refiriéndose a España en una conferencia de prensa expresó: «si no se ha ganado la buena voluntad de la otra parte no se ha ganado nada»
. El punto débil de este programa es que los que dirigen los destinos en Washington no parecen ver que el proyecto no tiene en cuenta el ganar la voluntad del
pueblo español.
2) Primer punto: ganar la buena voluntad de la dictadura más bien que la del pueblo español, está estrechamente ligado al segundo que es: las diversas clases de ayuda ofrecidas a España van enteramente en apoyo del programa militar. Si al mismo tiempo se ha ofrecido ayuda económica, no es ciertamente con el propósito altruista de ayudar al mejoramiento del pueblo español mismo, sino sencillamente a fin de promover el programa de ayuda militar.
Lo anterior se revela claramente en las definiciones oficiales de las diversas clases de ayuda prestada bajo el Pacto de Seguridad Mutua de 1954, como lo expuso la Comisión de Asignaciones del Senado:
(a) Ayuda militar. Están comprendidos en este capítulo principalmente artículos con fines militares o para entrenamiento. Funciona bajo la administración del Departamento de Defensa. Incluye toda clase de artículos de ferretería, tal es como cañones, tanques, oleoductos, el desarrollo de armas de diseño avanzado... administración del programa militar, aeropuertos, y así sucesivamente.
(b) Apoyo Directo de las Tropas. Otra forma de ayuda militar: artículos de uso corriente tales como vestuario, raciones, productos petrolíferos y abastecimientos medicinales para el uso de la población civil.
(c) Apoyo de Defensa. Esta forma de ayuda puede denominarse ayuda militar indirecta, ya que contribuye al mantenimiento de las tropas militares apuntalando las economías de nuestros aliados hasta que puedan mantener efectivos militares adecuados a sus necesidades. Este tipo de ayuda es análogo a la antigua ayuda económica... pero difiere de ella en que su objetivo está dirigido más bien a alcanzar potencia efectiva militar que recuperación económica.
Bajo estos tres enunciados se están invirtiendo los dólares norteamericanos en España y es de notar que estos tres tipos de ayuda que han sido nuevamente admitidos, de acuerdo con el Pacto de Seguridad Mutua, son también redefiniciones de la ayuda prestada a España de acuerdo con el Convenio para la construcción de Bases Aéreas firmado en España en 1953.
Para que no quedara duda alguna al respecto, el Doctor D. A. Fitzgerald, Sub-Director de Operaciones de la Comisión de Asignaciones de la Cámara declaró específicamente:
Harold E. Stassen, Administrador de Operaciones en el Extranjero, lo recalca aún más cuando al esbozar ante la Comisión arriba nombrada, la naturaleza de esta ayuda expresó: «Los españoles están pasando por un período de escasez de trigo, les estamos vendiendo trigo por valor de $20 millones de dólares, pagados en pesetas. Utilizaremos estas pesetas para construir nuestras bases aéreas y navales durante los próximos dos años... hemos estado utilizando en 1954, siempre que nos fue posible, productos agrícolas en lugar de dólares»
.
Mimando a Franco
Acontecimientos recientes explican este deseo de congraciarse con Franco. Esto comenzó mucho antes de que se firmara el convenio para la construcción de las bases aéreas. Mientras estas negociaciones progresaban, el Vice-Almirante John H. Cassady llamó a la España de Franco «un eslabón vital en la cadena de paz y libertad en Europa»
. El Embajador James C. Dunn, visitó a Franco en carroza dorada escoltado por jinetes moriscos y expresó que la cooperación entre los Estados Unidos y España representaba «un baluarte importante en la defensa de nuestra civilización común»
. Dunn ha sido enviado a Sud-América y será reemplazado en España por el Gobernador Lodge de Connecticut. Lodge es hermano del jefe de la Delegación Norteamericana ante las Naciones Unidas. Este hecho ha servido en Washington para especular sobre la posibilidad de la admisión de España en las Naciones Unidas. Franco, que se las ingenió para incorporarse a la UNESCO casi dos años atrás, está empeñado en entrar a formar parte de las Naciones Unidas.
A este respecto, tenemos el discurso pronunciado el 16 de diciembre último por el nuevo Embajador de España José María de Areilza, recomendando la urgente necesidad de que España sea aceptada en las Naciones Unidas, señalando a España como «uno de los países más importantes de Europa»
. Está de más repetir que este asunto constituye una de las preocupaciones mayores del Embajador en Washington.
El problema del matrimonio
Este deseo de captarse la buena voluntad del dictador español también explica el extraño convenio firmado entre los Estados Unidos de América y la organización franquista en virtud del cual los ciudadanos norteamericanos están sometidos al fuero canónico en asuntos de matrimonio. El Cardenal Spellman, cuyas actividades políticas en Washington son considerables y cuyo retrato autografiado adorna las oficinas de muchos senadores, ha sido reconocido por lo general como uno de los principales gestores del pacto. Este pacto ha sido muy criticado por todos lados, muy especialmente por líderes protestantes como el Obispo G. Bromley Oxnam de la Iglesia Metodista, y el Deán James A. Pike de la Catedral Episcopal de
Nueva York. Deán Pike criticó esta ansiedad por complacer a Franco cuando expresó: «Estamos dispuestos a traicionar una de las razones por las cuales se fundó la nación, por temor a que produzca fricción en nuestras relaciones diplomáticas con España»
.
La omisión del régimen franquista de cumplir hasta la fecha con sus promesas en el asunto de la transferencia de terrenos para la construcción de las bases aéreas, es uno de esos augurios de fricción en las relaciones diplomáticas que están causando tanta ansiedad.
The Washington Post ha lanzado una crítica severa contra el convenio matrimonial. Pone en duda la corrección y buen criterio de las autoridades militares y diplomáticas norteamericanas al hacer partícipe al gobierno norteamericano de la observancia de estos estatutos canónicos, y agrega que este convenio provocará serias controversias constitucionales. El Pentágono desea evidentemente mantener el asunto en secreto. Pero ahora que ha salido a la superficie, el Pentágono claramente alarmado ante las críticas, ha explicado que el convenio está sometido a revisión. Hay indicaciones de que será interceptado, y ¿luego qué?
¿Visitará Franco los E.U.?
Estas críticas dirigidas contra la política de complacencia hacia Franco tal vez hagan pensar al Departamento de Estado antes de decidirse aceptar la visita de Franco a Washington -probablemente como huésped del Presidente. Franco está
entusiasmadísimo con la perspectiva de esta visita y el viaje de su hija a Washington el año pasado fue para preparar el camino. En un discurso por radio Franco mismo alardeó sobre la suerte de los Estados Unidos de América de tener como Presidente a un general, «porque los generales saben gobernar mejor un país»
. Para hacer justicia al Presidente Eisenhower, habrá que agregar que las declaraciones de Franco lo pone en apuros, porque por supuesto que no cree que los Estados Unidos necesiten una dictadura como la de España -ni de ninguna otra clase. Sin embargo, el asunto de la visita de Franco se está considerando con mucha seriedad en Washington. The Washington Post decía días pasados: «Aunque oficialmente no se han hecho
comentarios sobre la posibilidad de que el Generalísimo Franco sea huésped del Presidente y de Dulles este año, autoridades oficiales bien informadas anuncian que hay muchas probabilidades de que esta visita se haga efectiva»
.
Pero es más que seguro que la visita tendrá su efecto contra producente -como les gusta decir a los españoles- porque pondrá una vez más a la dictadura de Franco en posición nada agradable. Es de dudar, si en vista de las protestas despertadas por el convenio matrimonial, el Departamento de Estado quiere exponerse a mayores críticas y finalice los arreglos para esta visita. Probablemente los políticos serán suficientemente astutos y aconsejarán al Presidente no cometer semejante error político.
El problema de los terrenos
El proyecto de construcción de bases aéreas en España ha tropezado con una serie de dificultades. Una de las complicaciones más inquietantes y amenazantes por el momento es la adquisición de terrenos para la extensión de las 600 millas de tubería para acarrear la gasolina, y terrenos en que se ubicarán las pistas de aterrizaje. Y es tan seria la situación que ha sido necesario paralizar los trabajos con el consiguiente aumento en el costo de construcción. A pesar de todas las promesas del régimen franquista que aseguraban al gobierno norteamericano que podía contar con todos los terrenos necesarios, aún no se han recibido los títulos de propiedad respectivos. Un grupo de parlamentarios que visitó España hace unas semanas, aconseja no comenzar ningún trabajo antes de que hayan entregado los terrenos, libres de toda obligación, a los representantes norteamericanos. La responsabilidad por esta dificultad recae primeramente en el régimen español, segundo en los norteamericanos, o más bien dicho en la Marina norteamericana. Esta misma comisión parlamentaria ha manifestado que el proyecto de construcción de bases aéreas -el que se ha entregado a la Marina- es tan complicado que deberán tomarse medidas muy eficaces a fin de que no se convierta en una operación oficinesca de libros de contabilidad en lugar de una obra de ingeniería. En otras palabras, la Marina norteamericana está imponiendo tales restricciones a los contratistas en su contabilidad que éstos se han rebelado y han declarado virtualmente que las condiciones impuestas son imposibles de cumplir.
Otra fuente de descontento entre los contratistas es el hecho que hasta la fecha no han recibido aún contratos definitivos en donde se estipulen con exactitud el trabajo que deberán ejecutar ni el costo del mismo. Arquitectos e ingenieros trabajan bajo lo que la marina ha denominado «cartas de prueba» que dejan gran incertidumbre acerca de los contratos finales. De acuerdo con el informe de la comisión, los contratistas están «bamboleándose», pendientes de estas cartas y no han recibido hasta la fecha las asignaciones correspondientes a un año.
La primera dificultad concerniente a los terrenos se presentó cuando los sub-contratistas se trasladaron a la construcción de Torrejón, cerca de Madrid. Trajeron consigo personal y equipo para construir una pista de aterrizaje. Debían utilizar para el trabajo un depósito contiguo para los residuos. Descubrieron después que para poder usar este depósito debían tener permiso de las autoridades españolas; tuvieron pues que suspender los trabajos hasta que el asunto quedara solucionado. Hasta la fecha los trabajos se encuentran paralizados.
Se prevén también muchas dificultades en los trabajos que han de efectuarse para la extensión de las cañerías que forzosamente tienen que pasar por terrenos agrícolas de propiedad de diversas personas. El informe emitido expresa que no se han debido solicitar las propuestas de construcción antes de haber adquirido los terrenos necesarios.
BART ALLAN
Washington, enero, 1955
El juicio de Washington
¿Se condena a Falange?
Quince días antes de la entrevista celebrada el 29 de diciembre entre Franco y Don Juan, el semanario El Español publicaba una carta llena de insultos dirigida a «Don Juan López y López», es decir, dirigida al pretendiente Don Juan. Recordemos que unas semanas antes de las llamadas «elecciones municipales», el órgano de Falange Arriba había prodigado también insultos a los Borbones. Cuando hemos interrogado a algunas personalidades de Falange sobre esa actitud, nos han respondido que estaba inspirada por la creencia que abrigaban de que, en el fondo, esa era la política del General Franco «jugar doble juego» y que Franco seguía apoyándose en Falange. Otros falangistas, entre ellos Fernández Cuesta, se muestran menos optimistas.
En los medios militares la entrevista entre Don Juan y Franco ha sido acogida con satisfacción: dicen que es muy probable que Franco conserve Falange como «movimiento de encuadre», pero que modificará los mandos. Pero por el momento lo que observamos es que todos los diplomáticos, funcionarios, militares, médicos, profesores, etc., están inscritos en Falange. No parece que sea muy difícil que Franco encuentre entre ellos hombres de opiniones políticas opuestas y llegado el momento hacerles gritar «Viva el Rey» o «Viva la República» o «Viva el Comunismo».
Ninguno de los ministros de Franco tuvo la más leve noticia de la proyectada entrevista. Conocido como son conocidos, los sentimientos monárquicos de Ruiz Jiménez y Martín Artajo, se dice por Madrid: «Si tuvieran vergüenza habrían dimitido después de lo que Franco les ha hecho»
. De un lado y del otro se propagan hipótesis diversas sobre el cambio que la entrevista de «Las Cabezas» pueda aportar a la política interior de Franco. Pero todo lo que se dice no son más que versiones desprovistas de fundamento. Las verdaderas intenciones de Franco no las conoce nadie.
Para reír
En plena sesión de Cortes se presentó el asunto del nieto de Franco. El 9 de diciembre nació este primer nieto del generalísimo. El 15 se reunieron las Cortes y se votó una ley especial por la cual el niño llevará por nombre Francisco Franco, como su abuelo. No llevará el apellido del padre «Martínez» sino en segundo lugar. Las Cortes votaron, pues, que el nieto de Franco se llamará Francisco Franco y Martínez.
En el banco azul del gobierno los Ministros de pie escucharon la lectura de la ley pomposamente articulada por el Presidente de los Cortes, Esteban Bilbao. Ninguno reía. Dos de ellos conservaban los ojos bajos, a nosotros nos parecía que tenían conciencia del ridículo de la situación. Estos dos ingenuos colegiales eran: Martín Artajo y el Conde de Vallellano, Ministro de Obras Públicas. Mientras asistíamos a esta mascarada venía a nuestra memoria actos bien distintos: los que nos han sido referidos sobre la destrucción en los Registros Civiles de hojas de inscripciones de nacimientos de republicanos españoles. Estos actos no los hemos presenciado, pero la referencia viene de persona que nos merece absoluto crédito.
Las bases
Parece que en Washington se empiezan a inquietar por el retraso en el comienzo de las bases. Aquí nadie sabe nada. Pero ha llegado hasta mí por buen conducto que el almirante Perry, que es el encargado por el Pentágono de la realización del proyecto de construcción de bases en España, ha expresado su disgusto después de su visita a Madrid en el mes de diciembre último. Parece que ha dicho al General Kissner que la construcción de las bases ha debido dar comienzo hace ya seis meses y que aún no han salido de su fase preparatoria. Sólo 225 obreros, en lugar de los tres mil teóricos, trabajan en la base de Torrejón, cerca de Madrid. Nada ha comenzada en Cádiz -base de la Rota- ni en Cartagena, ni en Zaragoza, ni en Tarragona. La adjudicación ha sido hecha solo para la base de Torrejón. Parece que Kissner ha contestado que, en parte la causa es la sequía, pero no es posible consagrar la escasa energía eléctrica a las bases cuando las ciudades y pueblos carecen de ella.
Estos hechos son una confirmación más de la creencia que abriga este pueblo de que los Estados Unidos deben comenzar por dotar a España de una verdadera economía y hacer posible así la producción de energía eléctrica, antes de lanzarse a la construcción de las bases militares.
Madrid, enero 1955
Sobre la entrevista celebrada entre don Juan y el General Franco en Cáceres hemos tenido información copiosa. Conocemos la opinión de los monárquicos, la de los falangistas, las suposiciones más o menos acertadas sobre la actitud de don Juan, y el comunicado oficial de esa entrevista.
Los monárquicos se han mostrado satisfechos considerando que era un signo de respeto, consecuencia de haberse presentado candidaturas monárquicas en las elecciones municipales, que el General Franco se haya desplazado hasta la frontera de Portugal para entrevistarse con don Juan. Los Falangistas, a su vez, dicen que don Juan, al entrar en España para encontrar a Franco, ha rendido acatamiento al Generalísimo y califican la entrevista de astucia para dilatar cuestiones. De igual modo se ha difundido la nota oficial sobre la entrevista, según la cual «se ha llegado a un acuerdo completo sobre el plan de estudios del hijo mayor de Don Juan, Juan Carlos»
. De otro lado se señala que Franco ha reconocido el derecho de la dinastía
de los Borbones a recuperar el trono de España.
Esa entrevista rodeada de misterio puede aparecer preñada de consecuencias para un futuro, pero las apariencias no deben seguirse, hay que perderse por los caminos indirectos. Si los monárquicos presentaron candidaturas en las llamadas elecciones municipales, fue porque tenían el permiso oficial para hacerlo; si la fuerza de asalto intervino en algunos centros electorales, fue acción convenida para dar la impresión de que, en efecto, había lucha electoral; si Franco ha celebrado una entrevista con Don Juan es que juzga necesario presentarse como gobernante previsor que prepara su sucesión y no como un dictador cualquiera (no olvidemos que su punzante deseo hoy es la visita a los Estados Unidos).
Pero nada es auténtico, es decir, todo es falso: las elecciones, y la entrevista misma. La entrevista ha sido rodeada de misterio, luego se ha dado esa nota oficial en la que se dice que la conferencia celebrada tuvo por objeto examinar el plan de estudios del hijo de Don Juan, habiéndose llegado a un completo acuerdo. La verdad es que no hay ningún acuerdo. Y no lo podía haber porque Franco no fue a obtener ningún acuerdo. El silencio que ha precedido a la entrevista y las declaraciones posteriores oficiales anunciando acuerdos ingenuos, no han pretendido otra cosa sino afirmar la importancia para el futuro de España de lo tratado.
En el discurso radiado que pronunció Franco la víspera de Año Nuevo, aunque dijo que la forma monárquica de gobierno era la que más convenía al temperamento español, a renglón seguido advirtió que «sería un error creer que el reloj puede volver atrás o que el agua puede volver a correr por su antiguo cauce»
. No olvidemos que la ley de sucesión establece: «Si la persona designada por el juego de la ley de sucesión no llenara las condiciones requeridas, se podrá nombrar un regente»
.
No podemos dejarnos llevar de las apariencias: las elecciones fueron una farsa, la entrevista otra. Franco no puede reconocer ningún derecho a Don Juan, el único capacitado para otorgar o denegar ese derecho es el pueblo español; Don Juan no puede considerar garantizados sus pretendidos derechos por las promesas del general Franco. Todo esto no es más que «táctica», táctica para sostener sin modificación ninguna el actual régimen de España.

INCIDENTE EN EL HOTEL STATLER
En el Hotel Statler de New York se celebró durante los días 29 y 30 del pasado mes de diciembre, la Asamblea anual de Profesores de lengua española y portuguesa.
El tercer y último orador de la sesión literaria del día 29, fue don Juan R. Parellada, Consejero Cultural de la embajada de España. La costumbre es dar lectura a los trabajos que han sido sometidos al Presidente con anterioridad, pero este año el Presidente de la sección de Literatura, señor L. Loma Barret, invitó al señor Parellada, probablemente con idea de cambiar el programa. La buena intención del profesor Barret ignoraba, claro está, la hostilidad que iba a surgir de una parte del público que llenaba el salón contra un propagandista de Franco. En su mayoría este público simpatizaba con los republicanos españoles y probablemente había algunos exilados.
El programa impreso que se había distribuido anunciaba que el señor Parellada disertaría sobre el tema: «Escritores españoles de hoy». Comenzó a hablar el orador en inglés anunciando que había cambiado el tema y que hablaría acerca de «La influencia de William James sobre Unamuno». A título de introducción empezó a decir perogrulladas y lugares comunes en perfecto inglés para sostener que su discurso simbolizaba los lazos que unen al pueblo español con el americano. El discurso fue pobre, casi estrictamente biográfico y desde luego sin el menor fundamento para probar la «influencia».
Pero el fuego se abrió cuando llegó el momento de discusión. En lengua española un señor dirigió algunas preguntas agudas al conferenciante, una de ellas fue si Unamuno estaba en desgracia ante la Iglesia española. El diplomático respondió a esa pregunta directa: «Solamente Dios puede decidir este asunto en última instancia». Del fondo de la sala otro español indignado disparaba preguntas sobre el acontecimiento, conocido de todos y bien probado, ocurrido en la Universidad de Salamanca en 1936, cuando en la inauguración del año escolar los generales del Caudillo insultaron a Unamuno, rector de aquella Universidad, con el grito: «¡Muera la inteligencia!». El señor Parellada negó la versión del incidente y contó un cuento. El interlocutor, enfadado, le acusó de decir mentiras. La protesta sin gritos del auditorio se oía. La conferencia fue suspendida. El señor Parellada con cara larga, deprisa, ganó la puerta.

Sigue el comercio con Polonia
Madrid, Enero (OPE).- Se han registrado nuevas peticiones polacas para cargamentos mediterráneos, especialmente de Huelva y Melilla. El boletín Josmar ha confirmado esta información declarando que prosigue la
operación carbón contra mineral de hierro, pero dice que «el carbón viene de la Prusia Oriental»
. Entre Huelva y Polonia se han contratado un cargamento de 7500 toneladas de mineral para ser entregado entre diciembre y enero y otro de 8000 para entregarlo del 28 de diciembre al 20 de enero.
Entre los fletes contratados en la última semana figuran uno de 8000 toneladas de mineral de hierro cargado en Melilla para Polonia y otro de 7500 con el mismo origen y el mismo destino, así como un flete de 7000 toneladas de Almería para Polonia.
New York Times recogido
Durante el pasado mes de diciembre el periódico New York Times ha sido recogido en España 5 veces. El total de las recogidas durante el año de este mismo periódico ascienden a 20. Aunque el embajador señor Areilza ha negado estas noticias, en cambio las afama el New York Times mismo.
Aviones alemanes en España
Cinco compañías alemanas y una española, Dornier, Junker, Messerschmidt, Focke-Wulf y Heinkel y la Hispano, han fundado una sola entidad, la «Unión Aeronáutica», para la producción de aviones.
En la Cámara de los Comunes el vizconde Stangate, diputado laborista, dirigió una pregunta sobre este asunto al ministro de Estado para los Asuntos Exteriores, lord Reading. El ministro, contestando al vizconde Stangate, dijo que en el mes de julio último el «D. O. 25» había realizado su primer vuelo; el aparato ha sido construido en España, es aparato de enlace, ligero, completamente metálico y de alas remontadas, provisto de un motor de explosión de 150 caballos. Lord Reading hizo notar que las investigaciones aeronáuticas y la producción de aviones en España no podían ser controladas, ni ahora ni cuando entren en vigor los acuerdos de París, entre cuyos firmantes no se encuentra España.
El vizconde Stangate se extrañó de que cinco compañías alemanas y una española hayan fundado una Unión Aeronáutica para producir aviones de «un tipo inofensivo» como el que el ministro había descrito. Advirtió a la Cámara el precedente alemán; cuando en 1923 y 1926, la República de Weimar, con objeto de burlar las cláusulas del Tratado de Versalles, hizo construir en la U. S. S. R. fábricas de gas y aviones de combate.
Degrelle en España
La prensa belga ha publicado la noticia que León Degrelle, antiguo jefe del partido Rexista, se encuentra actualmente en la capital española. El hecho es evidente porque se ha visto a Degrelle el día 15 de diciembre en compañía del Ministro español del Aire y del Ministro Secretario General de Falange en una ceremonia organizada por el ayuntamiento de Madrid en honor de los antiguos miembros de la División Azul.
La misma prensa sigue recordando que el Gobierno franquista había respondido, en diversas ocasiones, a la demanda de Extradición formulada por la justicia belga, diciendo que Degrelle no se encontraba en España.
Se insta al señor Spaak, Ministro de Asuntos Extranjeros belgas, para que proteste enérgicamente cerca del Gobierno español contra la protección del criminal de guerra Degrelle, condenado a muerte por los tribunales belgas.
Recordemos que León Degrelle ha estado en España desde 1945, a donde fue directamente de Noruega a la terminación de la guerra, y que en 1946 Bélgica pidió su extradición, a lo que el Gobierno español respondió que España accedería a la extradición si Degrelle era encontrado. Ahora el señor Martín Artajo, ministro español de Asuntos Extranjeros, ha prometido al embajador Belga, Príncipe Eugene de Ligne, que el Gobierno español responderá por escrito a la demanda de extradición formulada por Bélgica respeto a León Degrelle. El Príncipe de Ligne ha pedido a las autoridades españolas sea entregado Degrelle a las autoridades de su país.
León Degrelle ha vivido en España con nombre supuesto, se llama allí Juan Sanchiz-Dupré y, según información, tiene una casa de su propiedad en la calle Cea Bermúdez en Madrid. Acaba de publicar un libro con el título Almas Ardiendo. Este libro lleva un prólogo del doctor Marañón.
Convenio con Rusia
En el Suplemento Económico del mes de diciembre publicado por el periódico Herald Tribune, aparece una relación de los convenios comerciales establecidos entre los países occidentales y los situados al otro lado del telón de hierro.
En la relación mencionada se destaca España con tres convenios, que corresponden a los países siguientes; con Hungría, convenio firmado en 1943; con Polonia en 1954 y con Rusia en 1954.
Ecclesia pide libertad de prensa
En su edición del 8 de este mes el periódico Ecclesia órgano del episcopado Católico, ha pedido que se conceda a la prensa más libertad. Sostiene que la libertad de información, aludiendo a una frase del Pío XII, «es una ventaja en cualquiera de las sociedades normalmente organizadas. Si esa libertad se ve forzada por las autoridades se violan los derechos humanos y la dignidad del periodista»
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