Ibérica por la libertad
Volumen 4, Nº 10, 15 de octubre de 1956


IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
Directora:
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Presidentes de Honor:
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- VICTOR REUTHER
IBÉRICA se publica el día 15 de cada mes, en español y en inglés por Ibérica Publishing Co., Inc., 112 East 19 th St., New York 3, N. Y. Todo el material contenido en esta publicación es propiedad de Ibérica Publishing Co., Inc. y no puede ser reproducido en su integridad. Copyright 1956, Ibérica Publishing Co.
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Nuestros lectores recordarán la noticia que sobre «Las Juntas de Oficiales» publicamos en nuestro número Julio-Agosto y nuestro editorial del pasado mes. Presentamos hoy los párrafos más salientes del manifiesto que los jóvenes oficiales han dirigido a sus jefes y que ya circula por España.
«La desorganización de las clases dirigentes de la Sociedad española en cuanto se refiere a objetivos comunes que trascienden lo puramente económico, es fenómeno visible y conocido. Mientras los intelectuales por una parte, y los obreros por la otra, van sintiendo en mayor o menor grado conciencia del cuerpo social y procuran agruparse según cierta solidaridad espontánea superior al interés particular, las clases dirigentes no han superado aun sus problemas económicos, con lo cual se han ido tejiendo la red en la que se debaten prisioneras.
«La ejemplaridad de las clases dirigentes han sido hasta la fecha equívoca, y puede afirmarse que no han aceptado aún la parte alícuota de responsabilidad que indudablemente les toca en la estructuración definitiva de España...
»Sin embargo las cosas empiezan a evolucionar rápidamente. No todos los que pertenecen a la esfera directiva suscriben afortunadamente en estos momentos aquella renuncia a la responsabilidad del futuro de España. Saben que nada podrá alterar la urgente necesidad de constituirnos en un Estado de Derecho que resuelva pacíficamente la interinidad de la actual situación, la cual, tras nacer jurídicamente como totalitaria, va a remolque de los acontecimientos, tratando inútilmente de adaptarse nominalmente a ellos para perpetuar un Sultanato, un Mandarinato que ahora se precipita al caos.
»Sí. España amenaza precipitarse al caos, arrastrada por la ceguera de un hombre que, si en unos momentos tuvo vigencia histórica y prestigio, se ve hoy desbordado en todos los sentidos, por lo cual reproduce con sus pasos el eterno ciclo de los dictadores. Los síntomas son alarmantes y dan a la situación un peligroso aspecto semejante en cierto modo al de 1930.
»La falta de autoridad y prestigio del Gobierno; la división en el seno del Consejo de Ministros; la absoluta inoperancia de las Instituciones creadas como instrumentos del Estado; la pobreza y la esclavitud jurídica de la clase trabajadora privada de las libertades y garantías mas elementales del Cristianismo y del Derecho natural; los crecientes conflictos entre la Gran Logia de la Masonería, que es el actual Ministerio de la Gobernación, y la Iglesia al haber sido encarcelados sacerdotes; la división latente entre el clero joven, identificado con el pueblo, y la Jerarquía; la creación de problemas insolubles en la Universidad; la entrega de España y de sus lugares estratégicos a los americanos a cambio de un bíblico plato de lentejas o acaso menos aún; la dolorosa incertidumbre que rodea a la inalienable Soberanía Nacional sobre las plazas de Marruecos en aras de una política internacional arriesgadísima; el tono apocalíptico de los discursos del Jefe del Estado que define los bandazos que va dando la nave del Estado; la escandalosa inmoralidad de ciertos Ministros que en un régimen de autoridad serían procesados como delincuentes vulgares; la inautenticidad de la prensa, que sometida a un régimen de absoluta arbitrariedad es obligada a seguir siendo alta voz del Gobierno; la incompatibilidad del régimen de Partido único con una Constitución operante; en fin, la desintegración de una Dictadura aconstitucional y antinatural no por accidente, sino por esencia, de una Monarquía virtual sin rey, sin doctrina y sin instituciones. Esta es la situación, trazada no con ánimo derrotista, sino por el contrario con afán objetivo, patriótico y responsable.
»Superado el cerco extranjero que hizo agruparse a los españoles alrededor del Régimen como el mal menor, hora es ya de hacer un examen objetivo, un balance de este. La verdad es que aparte de la ortopédica paz que ha impuesto y de aciertos parciales que nadie desea negarle, ninguno de sus objetivos fundamentales se ha logrado pese a la concentración de poderes de que ha gozado durante veinte años.

»No ha obtenido la pacificación y unidad de los españoles; ha falseado los ideales del Movimiento Nacional; ha especulado con sus caídos; no ha superado el liberalismo y el totalitarismo, sino que los ha mezclado en un cuerpo híbrido; no sólo ha fracasado en sus intentos de recobrar Gibraltar, sino que ha creado nuevos Gibraltares cediendo a los americanos bases navales y aeródromos vitales para nuestra independencia; ha perdido la adhesión de la juventud y ha sido en definitiva incapaz de crear la ilusión nacional, el ideal objetivo, la justicia social, el Estado representativo, la Administración decorosa y la Sociedad justa que había prometido.
»La crisis política actual hace que pueda establecerse, como hemos dicho antes, en términos generales la semejanza del momento presente con los años de 1930, así como de aquellos otros que precedieron a la Restauración de Don Alfonso XII, experiencias estas que no deben ser olvidadas, pues si bien es cierto que la Historia de los pueblos jamás se repite exactamente, también es verdad que los acontecimientos humanos presentan cierto carácter cíclico debido a la permanencia, a través de todos ellos, de un factor inmutable cual es el hombre.
»A fines del siglo pasado también el proceso iniciado en una Monarquía sin Rey, en un Estado amorfo presidido por otro "Salvador de la Patria", por el general Serrano, acabó en una situación insostenible. Pues bien; entonces llegó un momento en que las Fuerzas Armadas dijeron ¡basta!, prefirieron a España puestas en el doloroso dilema de optar entre ella y el dictador...
»Este ejemplo histórico adquiere en este año 1956 de incertidumbre política, de desorientación nacional, gran ejemplaridad y significación. Como entonces, la desintegración de una Dictadura va a obligar fatalmente a los español es a optar entre España y un Estado que se ha extralimitado, que ha abusado de la confianza y del poder que la Junta de Defensa Nacional le concedió el 29 de septiembre de 1936. A los veinte años de tal fecha, cuando se cumple el ciclo de aquella generación, España se incorpora consciente de sus derechos políticos, madura en su ciudadanía, fatigada de la tutela sufrida, y solicita la pacífica devolución de los poderes a quienes corresponde para restablecer la legitimidad rota... Las minorías, deshechas por cuatro lustros de unidad artificial, van rehaciéndose rápidamente y se está creando un clima de salud pública que permite la aparición de figuras directivas en todas las esferas. Ha comenzado un proceso de rehabilitación nacional que nada ni nadie podrá detener.
»Los españoles quieren paz para ellos y para sus hijos. Saben que la violencia engendra ciclos indefinidos de violencia... Las clases directivas están obligadas a impedir que llegue a producirse ese tremendo dilema que se adivina en el horizonte: España o el General Franco, imponiendo a este la devolución de sus poderes antes que el pueblo alce la voz varonilmente para escoger sin vacilación alguna la Patria.
»¡Españoles! ¡Firmes!
»¡Viva España!»

La Edad Media en España se caracteriza por la íntima y especial convivencia de cristianos, mahometanos y judíos. Uno de los propósitos de Felipe II, que consiguió realizar más plenamente, fue la separación de España del resto de Europa. Así, los rasgos de la cultura española, ya extraordinariamente personales en el siglo XV, se van acentuando. A esas dos notas, únase la conquista, exploración y colonización del Muevo Mundo, no tanto con sus riesgos y peligros como con la índole de esos peligros y la sustitución ineludible de la autoridad del Estado por la improvisación y el impulso individuales; ahora podremos explicarnos el aspecto diferente de lo español con respecto al resto de Europa. Además, los diversos miembros del mundo europeo, a los cuales hay que añadir, a partir de fines del siglo XVIII, Estados Unidos, ponen sus características propias al servicio de una labor instintiva y conscientemente común, en tanto que España de una manera entre consciente e instintiva se ha ido alejando más y más de Europa o sencillamente ha hecho lo que sentía la necesidad de hacer sin tener para nada en cuenta al resto de la comunidad de la cual forma parte.
Si no formara parte de ella -si España no fuera europea, si en algunos momentos Europa no hubiera tenido su centro en España- nada tendría de particular; como forma parte de la cultura cristiano-occidental nos explicamos el gesto de extrañeza -admirativo o repulsivo- de los de fuera, y la llamada de algunos de los de dentro a la europeización. No sabemos con exactitud lo que se ha querido decir por europeización desde mediados del siglo XVIII hasta el siglo XX. Cada época ha expresado algo propio y se ha servido de distintas metáforas y distintos mitos; al utilizar los mismos mitos, por ejemplo, el Cid -Costa, Ganivet- se le ha dado un sentido diferente. Está claro, sin embargo, que no se significa lo mismo que si nos referimos a la China o a Etiopía. Es más, la pugna que se establece en Rusia, durante el siglo XIX, entre eslavófilos y europeizantes, a pesar de sus semejanzas externas con lo español, nada tiene de común con nuestro problema, el cual quizás ofrezca como nota constante la necesidad de ponerse al paso de Europa, pues a partir del siglo XVII es ya evidente no que España haya hecho cosas diversas de los otros países, sino que se queda a la zaga.
Este rezagamiento es lo que da un carácter tan especial a nuestro siglo XIX. Lo que Alemania, Inglaterra y Francia han vivido en el siglo XVI -transformación de la estructura religiosa y por lo tanto política del hombre y de la sociedad-, España tiene que vivirlo desde la Guerra de la Independencia hasta la Restauración. Junto a la revolución religiosa y a la política, hay que tener en cuenta la filosófica, la científica y la económico-industrial. España ni se ha opuesto ni podía oponerse a las tres últimas. Y las ha vivido no ya sin colaborar en ellas, sino siendo incapaz de aprehender los lineamentos esenciales. Las corrientes modernas han llegado a España de una manera tan accidental e indirecta, que cuando ha surgido un pensador moderno o un hombre de ciencia o un inventor, más que un guía ha parecido un ser estrafalario. El filósofo in partibus infidelium de Ortega. Para la mayoría de los extranjeros es por eso lo español motivo de reacciones violentas, o no comprenden nada o no pueden comprenderlo en su complejidad. Repitámoslo: se encuentran con un trozo de Europa que es muy diferente del resto del Continente.
Un trozo de Europa, al cual le debe el mundo occidental contribuciones de valor extraordinario y, sobre todo, más que extraordinario, esencial y vital. Hoy es sabido que sin España la Divina Comedia no hubiera existido; el pensamiento y la ciencia medievales reciben de España una de las corrientes más fecundas. Luego viene la empresa de América. Al lado de Lutero, Calvino y Erasmo hay que poner a Ignacio de Loyola; más tarde, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz son faros del sentimiento y la religiosidad de Occidente. Pero en esto ni hay problema ni lo ha habido nunca. La cuestión reside en que de la España inquisitorial y reaccionaria, de la España retrasada y en decadencia, de la España con la cual no hay que contar, surgirán inesperadamente, insospechadamente, las palabras liberal y liberalismo. Cuando un país acuña una palabra y a él se acude para tomarla prestada se debe a que es ese centro el que en ese momento interpreta y sirve mejor las necesidades espirituales y materiales del mundo cultural en que está inscrito. No se trata de que exageremos y confundamos. Los países que hacen la Revolución son Francia y Estados Unidos, pero España no está muerta. De repente ella se pone a la cabeza de Europa y su voz, su entusiasmo sirven de aliento, de sostén, de guía. La voz de España se oye, y, digámoslo para los que se quejan sin fundamento, cuando ha hablado, el resto del mundo la ha oído con alegría e interés.

La paradoja reside en esto: ¿Cómo de la España tan bien clausurada por Felipe II, puede salir, en 1812, la voz que precisamente es la que la cultura occidental necesita? Dejemos ese momento para situarnos en 1936, ya que de otra manera vuelve a ocurrir lo mismo.
Cuando el mundo todavía quería la paz, estalla la guerra de 1936; cuando la lucha mundial empieza, España, la retrasada, la rezagada, ha terminado ya su tarea. Fijémonos en este no llevar el paso, en no marchar con los demás1; tengamos también en cuenta que la solución de España es radicalmente distinta a la del resto del mundo, aunque coincida con todas las aspiraciones reaccionarias internacionales gubernamentales y las satisfaga por completo.
En la Guerra de 1936, hemos de descontar la lucha entre fascismo y comunismo. En España no ha habido nunca fascismo, ni a la italiana ni a la alemana. Si la península hubiera limitado con Rusia, la organización comunista española, muy pobre en calidad y en cantidad, hubiera conseguido sin duda el poder, pero dada la situación geográfica tuvo que resignarse a ser el instrumento gracias al cual los Soviets pudieron intervenir en el aspecto internacional de la contienda. La lucha de 1936, por lo que se refiere a los españoles, se debe a las dos corrientes políticas que han estado forcejeando desde la segunda mitad del siglo XVIII. De un lado, una masa tradicionalista muerta y de otro lado, una masa tradicionalista viva. Esta, la mayor en número, aparece sin organización o con organización muy somera y rudimentaria y con diferentes ideales y actitudes contradictorias o ideales mal definidos; aquella, cuenta con la organización, no vital pero sí fuerte, de la estructura social del Estado -Iglesia, ejército y propiedad- y si no tiene ideales, en su lugar dispone de intereses, de costumbres de mando, de sentimientos muy arraigados.

Pues a pesar del carácter completamente local, la lucha de 1936 desplaza un inmenso volumen político internacional y sobre todo adquiere un significado moral de una intensidad y una trascendencia como el mundo euroamericano no había conocido todavía en el siglo XX. 1936 es la fecha en la cual el hombre occidental logra salir del marasmo y de la confusión en que se encontraba desde la Guerra del 14. España se agita y el Mundo occidental se siente terrible, profundamente sacudido. La República de 1931 apenas si había despertado algún interés; se llegó a decir con conmiserativa ironía que la Revolución francesa había tenido una tardía nietecita. Se podría creer, pues, que el hombre occidental lo único que hacía en 1936 era proyectar en lo español su propio conflicto. Lo cual es verdad, es claro; si el hombre occidental no hubiera vivido en tensión desgarradora, España no hubiera provocado en él ninguna conmoción. Pero, este es el caso precisamente, que el francés y el yanqui, el mejicano y el sueco, el inglés y el uruguayo luchan en España por sí mismos. Y mientras los gobiernos tejen y destejen la madeja política en tierras de España, hay un joven en Teruel o en Madrid, en París o en Londres, en Copenhague o en Nueva York que está viviendo física y moralmente su tragedia espiritual al compás fríamente, laceradamente alucinador y rítmico de la contienda española. Otra vez España, como en 1812, vuelve a ser, la que viviendo de espaldas a Europa, interprete el alma europea de la manera más volcánica, con la sacudida más violenta. Es España la que lanza a los cuatro puntos cardinales el gesto desgarrador del dolor del mundo occidental.
Sin fascistas y sin comunistas, sin democracia, sin ciencia, sin capitalismo, con sus propias aguas profundas, el grito desesperado de España es el clamor de la civilización de Occidente. Sin todo eso que acabo de indicar y que es el fundamento de Euroamérica, pero sería completamente erróneo pensar que de una manera inconsciente o parroquial: el español en su historia en lugar de universalizar lo hispánico ha hispanizado lo universal. Ha vivido a su manera y por su cuenta el ser europeo. Francia hizo una Revolución que era exportable; fascismo, nazismo, comunismo son productos que pasan las fronteras, como las pasaron el protestantismo o el racionalismo. El punto de origen tiene poca importancia, lo que cuenta es esa capacidad de expandirse por todo el ámbito cultural. En cambio, España hace exactamente lo contrario, coge lo universal y le pone el marchamo español. España imprime carácter a lo universal. ¿Es posible que Goethe y Goya pertenezcan al mismo mundo ideológico y sentimental? Todo europeo, todo español, se reconoce en Goethe; pero qué trabajo cuesta descubrir en los lienzos goyescos la vibración de lo europeo. Y no obstante es exclusivamente europeo. Es este un fenómeno de la vida cultural tan desconcertante que todavía hoy no se sabe que una de las cumbres máximas del espíritu de finales del siglo XIX no se debe ir a buscar a Francia o a Bélgica, a Inglaterra o a Italia, a Noruega o a Alemania, sus obras se encuentran en León, Astorga, Barcelona; me refiero a Gaudí. ¿Cómo es posible que de la España del 98 pueda surgir uno de los grandes intérpretes del Mundo occidental? Pues, de la misma manera que han de venir después Picasso, Gris y Falla.
La nota disonante y sorprendente la está dando España en el mundo moderno desde el siglo XVI. Lo que quiero mostrar es que lo español por más extrañeza que produzca no sólo pertenece de manera entrañable a la comunidad europea, sino que con frecuencia tiene un desarrollo paralelo a lo europeo, aunque -y así se hace más complejo el fenómeno- se deba a otros motivos y sea incluso de un signo diferente. Por ejemplo, en 1950 Europa se hallaba postrada en la miseria económica, la misma situación nos encontramos en España. Esa miseria en Europa tenía un halo de hermandad, en España de odio. Hoy bajo el peso muerto de la Iglesia, de la policía, del ejército; bajo la grasa ciega y egoísta de Franco hay en España un cambio, una inquietud, una agitación cínica o idealista, inocente o interesada, poco importa fijar ahora su cualidad, pues lo que me propongo es hacer notar la coincidencia de ese temblor de la nueva generación con la ondulación que de una parte a otra sacude al mundo euroamericano a ambos lados de la cortina de hierro, cortina que era, que es aún una realidad y que ya comienza a estar claro que todos tenían interés en mantener corrida. Pues bien, en España, que no había tal cortina o que si la ha habido era más bien de la materia que revelaba Ortega; en España, que sin cortina ha permanecido completamente aislada, pues los que salían fuera iban ciegos, tiene lugar la misma actitud que en el resto del mundo. Eso no quiere decir que yo suponga sin más que va a entrar en el concierto europeo. Al contrario, sería conveniente que nos dedicáramos a pensar si no es posible poner fin a tal anomalía. No nos bastan los momentos positivos y vitales del mundo español, tampoco deben descorazonarnos los largos interregnos negativos, pero quizás todos tendríamos que coadyuvar en hacer que España salga de su soledad. Es necesario que España forme parte verdaderamente, realmente, de las Naciones Unidas. No basta con decir que Franco es un hábil, un pícaro ventajista que juega haciendo trampas. Es necesario oponerse a Franco. ¿1936 no fue bastante oposición?, se preguntará alguien. No me refiero a una lucha cruenta. Supongamos que mañana se derrumbara el franquismo ¿cómo afrontaríamos esa situación? Hay que pensar en mañana, un mañana que estará muy pronto aquí (ni optimismo, ni pesimismo, sino una realidad temporal) y que será tal cual hayamos sabido y podido hacerlo. El tiempo basta para destruir: se crea con la inteligencia y la voluntad y el corazón. Del esfuerzo común ha de salir el mañana, siempre ha tenido el mismo origen.
S. MORAGAS

Diariamente sale a las ondas por Radio Nacional de España una emisión de agricultura, llamada «España Agrícola» que muy bien puede confundirse con cualquier otra que Radio Moscú lance al espacio hablándonos del campesino soviético.
La analogía entre una y otra nos confirma el dicho de «que los extremos se tocan», y llegan a confundirse. Si en una quitáramos las palabras «revolución sindicalista» y en otras suprimiéramos «revolución comunista» la esencia sería la misma: palabrería demagógica.
A través de «España Agrícola» nos hemos enterado día por día, que el campesino español, gracias al régimen nacional-sindicalista, ha alcanzado un nivel de vida elevadísimo y que no tiene nada que envidiar al de cualquier parte del mundo. Naturalmente nosotros no estábamos muy seguros de que hubiera un ápice de realidad en lo que con machacona obstinación nos decían diariamente. Pensamos que era otro de los tantos «slogans» que el régimen usa para su autobombo, y desde luego no andábamos alejados de la dolorosa realidad.
Visitamos varios pueblos de Castilla, hablamos cordialmente con los campesinos y hemos conseguido obtener un detallado conocimiento de su situación y sus problemas.
Después de los años de la guerra y gracias a la escasez de alimentos, algunos de los labradores adinerados protegidos por el régimen dictatorial, consiguieron pingües ganancias con la venta de sus productos a precios abusivos, situándose al mismo tiempo en puestos base de la administración, en los que continúan a pesar del tiempo transcurrido y de la incapacidad demostrada.
En contrapartida a estos, existe el labrador humilde, que trabaja desde el amanecer hasta la puesta de sol para poder ir viviendo, en un ambiente cada día más hostil y que le hace pensar en la emigración hacia las grandes urbes, donde a pesar de la escasez de las viviendas y del escaso salario que percibe por su jornada de trabajo normal, puede hacer unas horas extraordinarias remuneradas que le ayudarán a supervivir en mejores condiciones que en el campo.
El abandono del agro por parte del campesino, dirigiéndose hacia las grandes capitales, ha influenciado de una manera asombrosa en la cada día mas paupérrima economía nacional, que se ve más y más debilitada al haberse abandonado los caminos lógicos de engrandecimiento nacional, que indiscutiblemente, en España, han partido siempre de la agricultura. Ya se empieza a vislumbrar el grave peligro de ese abandono de la tierra que hace encarecer los artículos de primera necesidad y la escasez asoma su terrorífica faz en algunos de los pueblos castellanos.
Cuando la República estaba dispuesta a encararse con el problema agrario, vino la revolución cuartelaria fascista que echó a pique todos los proyectos que el gobierno republicano tenía en gestación y hoy, después de veinte años, al haberse empeorado la situación el gobierno franquista mantiene su tambaleante equilibrio gracias a la escasez de viviendas que hace que todo labrador que va hacia las grandes urbes, especialmente hacia Madrid, sea bien recibido en la extensa actividad de la construcción que es el único trabajo que puede obtener el campesino español en la capital, contando con el bajo salario que se le paga.
En varios pueblecitos castellanos hemos encontrado un exacerbado reaccionarismo por parte de los dirigentes contra cualquier progreso que se quiera introducir para el bien de la comunidad, y parece increíble que en el siglo XX y en un país civilizado como es España, queden aún pueblos que no tengan luz eléctrica ni vías de comunicación accesibles debido a la despreocupación de las autoridades franquistas, que llevan dos décadas hablando de reformas sin efectuar ninguna.
El Seguro Obligatorio de Enfermedad, y todas las llamadas conquistas del régimen, que al fin y al cabo no son sino otra serie de ficciones, no han llegado aun a la mayoría de los pueblos, aunque creemos que en nada mejoraría su situación.
La enseñanza ha quedado relegada a un plano ínfimo, de tal manera que muchos niños de los ocho a los diez años abandonan la escuela para ayudar a su familia en las faenas del campo, sin haber aprendido a leer y escribir ni medianamente.
El profesorado que suele ser de concepciones ultramontanas y con insignificantes conocimientos pedagógicos, no trata de influir cerca de los padres para que los hijos de estos asistan diariamente a la escuela, porque así sus horas de asueto se verían considerablemente disminuidas. Sus conceptos del apostolado de la enseñanza son tan vagos que la mayor parte de las veces confunden sacrificio por comodidad, despreocupándose de la correcta enseñanza de las más elementales reglas pedagógicas. En muchos pueblos la escuela y el centro político falangista son una misma cosa y en algunos, donde el profesor es falangista, la enseñanza queda relegada, ante la necesidad de influenciar a la juventud con ideas nazi-fascistas.

El problema agrario, que no se ha conseguido superar, es una tragedia en la economía nacional. La ineptitud de las autoridades franquistas fuerza al labrador a abandonar la tierra.
El problema del agua
Por creer elocuente en extremo, relacionado con el problema del agua y la tierra en España, copiamos a continuación un diálogo aparecido en el periódico español Pueblo del 29 de septiembre, 1956:
En Vallecas, suburbio de Madrid, el cántaro de agua costaba hace algún tiempo una peseta, pero la demanda es mayor ahora, por eso el precio también es mayor, o sea el cántaro se vende a 1.25 peseta. Para estudiar el problema hemos hablado con un residente de dicho pueblo.
Eduardo Crospo es albañil, joven y madrileño, lleva tres años viviendo allí.
-¿Cómo está el agua en esta zona?
-Fatal.
-¿No hay servicio del ayuntamiento?
-Ahora no. Antes había uno y los tanques subían hasta aquí dos días a la semana. Los lunes y los jueves.
-¿Entonces?
-Tenemos una cooperativa.
-¿De quién nació la idea de la Cooperativa?
-De un grupo de vecinos. Porque vimos que era la solución más factible.
-Pero Vds. ¿no venden el agua?
-Sí y no. La verdad es que al principio cobrábamos veinte céntimos por cántaro, pero con ese dinero pagábamos a los obreros que están en el depósito, averías, etc.
-¿Y ahora?
-Es gratuita. La paga la Comisaria de Urbanismo.
-¿Está racionada el agua?
-Sí -un cántaro por cada familia.
-¿Y si necesitan más?
-La compran, naturalmente.
El doctor Grindo es el médico de servicio. Amablemente nos plantea el problema del agua.
-... el problema en sí es sumamente difícil. Con pozos y aguadores sale carísimo. Además, el agua de pozo no es potable, y no sirve para lavar. Y para esta labor se necesita cuatro o cinco cántaros. A 1.25 pesetas, haga números...
-Técnicamente, ¿crea dificultades?
-Enormes, puesto que al carecer de agua las condiciones de higiene son deficientes. Además existe la posibilidad de trasmisión de enfermedades, etc.
-¿Qué enfermedad se acusa más por falta de agua?
-Colitis.
-Doctor, ¿qué solución le daría Vd. a eso?
-Más depósitos de agua.
Y nos volvemos pensando en el problema del pueblo de Vallecas.

La era de Trujillo2
«Lo grave no son las detenciones ilegales, ni siquiera los asesinatos, lo grave es la destrucción total del espíritu en un pueblo.» |
Terror difuso en vez de libertad
(Continuación de los extractos del libro.)
Es difícil documentar un análisis de los derechos humanos y libertades individuales básicas en un régimen de dictadura prolongada como el de Trujillo. Se pueden citar casos de persecución individual, hasta de asesinatos; pero esos casos agudos no revelan algo más básico que no deja huella, el ambiente difuso de terror que sella lenguas y pervierte los espíritus.
Sin embargo, hay algo sintomático que sí puede probarse. Para mí la prueba de la libertad o tiranía de un régimen se revela en la prensa diaria.
Por eso, la mejor prueba de la tiranía de Trujillo en la República Dominicana está en las páginas de sus periódicos. En el silencio del «Listín Diario» desde mediados de 1930, y en su nueva literatura de elogios tras la detención de su director en 1933. En los continuos elogios ditirámbicos a Trujillo (sobre todo en «La Nación» y «El Caribe»); en la carencia absoluta de crítica (salvo el breve interludio de «La Opinión»).
Para quien vive en la República Dominicana hay muchas más pruebas en las cátedras universitarias, donde se rehúyen los temas de controversia; en el silencio repentino de una tertulia cuando se acerca alguien que no es de la más absoluta confianza; en los elogios públicos a Trujillo de quien en privado le ha criticado.
Hoy ese terror difuso está tan arraigado que muy pocas veces se precisan pruebas de ejemplaridad; aunque de vez en cuando se producen. El arma principal sigue siendo la fuerza pública, el Ejército 5, la Policía Nacional, contra los cuales no cabe resistencia alguna. Pero la más efectiva es el extenso servicio de espionaje que informa expresiones escapadas en un momento de descuido, y hasta silencios cuando se debió elogiar al régimen.
Principios constitucionales sobre Derechos Humanos
Según es clásico en el Derecho Constitacional iberoamericano desde que fueron redactados sus primeros textos, la Constitución de la República Dominicana siempre ha contenido un capítulo dedicado casi en cabeza a enumerar los derechos individuales básicos. Es una importación directa de la Declaración francesa de los Derechos del Hombre. Lo que pasó es que bien pronto esas Declaraciones de derechos individuales fueron ignoradas en la práctica diaria.
Para probarlo, voy a tratar de exponer cómo se aplican, o mejor dicho se burlan, estas garantías constitucionales en la vida diaria.
Los derechos individuales en la realidad
El único derecho individual que he encontrado, en mi convivencia durante seis años con los dominicanos y en mi investigación complementaria, como más o menos aplicado íntegramente en la práctica es el proclamado en el inciso 3º del art. 6; es decir, el relativo a la libertad de conciencia y de cultos.
Oficialmente, la casi totalidad de los dominicanos son católicos. Existe una separación oficial entre la Iglesia y el Estado, pero de hecho la religión católica es la oficiosa. Pero al mismo tiempo se respeta el culto de la minoría protestante, y en los últimos años de algunos refugiados judíos.
Hay otra libertad que también se aplica casi íntegramente, si nos aproximamos a ella con criterio latino y no sajón. Me refiero a la libertad de enseñanza. No es la libertad de enseñanza de los Estados Unidos, puesto que en la República Dominicana como en general en todos los países latinos el Estado marca las líneas de la enseñanza en todos sus grados.
La restricción a esta libertad de enseñanza es de otra índole, difusa. Es la imposibilidad de enseñar o discutir en las cátedras ideas que directa o indirectamente puedan suscitar inquietudes contrarias a la política del régimen trujillista.
Colocaría en un tercer grupo otros tres derechos individuales, que normalmente se respetan aunque siempre existe la posibilidad de que en casos concretos sean violados descaradamente. Me refiero al derecho de propiedad (inciso 7º), el de propiedad literaria y científica (inciso 11º), y la inviolabilidad del domicilio.
El derecho de propiedad no suele correr más peligro que cuando se entrecruzan los intereses privados de Trujillo, y a veces algunos de los miembros de su familia o favoritos de turno. Si surge ese interés, está repetidamente probado que no cabe intentar acción judicial alguna, y difícilmente será posible encontrar un abogado que se atreva a defender el caso. Me resulta imposible probar documentalmente esta afirmación; pero puedo citar algunos casos que he probado personalmente. En 1939, un refugiado español (el Teniente Coronel de Aviación Díaz Sandino) inició una explotación pesquera en la capital; poco tiempo después recibió la visita de unos agentes oficiosos insinuándole que compartiera sus posibles beneficios a cambio de protección; prefirió abandonar la explotación y el país. Hacia 1944 o 1945 se inició la explotación de una fábrica de jugos de fruta, en la que entró como socio industrial otro refugiado español que tenía patentada una fórmula química, al efecto: este refugiado me visitó algunos años después en Nueva York, y me exhibió los documentos que probaban su contrato con otro agente personal de Trujillo, pese a lo cual tuvo que abandonar la explotación y el país. Es generalmente conocida en la República Dominicana la forma legal en que miembros directos o colaterales de la familia Trujillo se han adueñado de extensas porciones de bosques en las montañas de la cordillera central, antes cultivadas parcialmente por modestos campesinos sin título regular de propiedad, cuya riqueza maderera las hizo repentinamente objeto de codicia y trucos legales. También es generalmente conocido el hecho de que muchos negociantes prósperos, más pronto o más tarde, tienen que aceptar como socios a personalidades del régimen so pena de sufrir fiscalizaciones y multas que arruinen el negocio.
En cuanto a la inviolabilidad del domicilio, de hecho se suele respetar. Pero nadie duda de que no existe protección alguna del mismo, si un día la policía decide practicar un registro o una detención. Los casos se han repetido con tal «normalidad» que no extrañan. Es también natural entre los dominicanos pensar que la criada o un visitante puede ser espía del régimen; el hecho es que ni siquiera en la intimidad del hogar se suelen atrever a hablar libremente, si está presente una persona que no es de la más estricta confianza. Para hablar es preferible estar dos personas a solas, y mejor al aire libre.
El cuarto grupo de mi clasificación lo integran dos derechos políticos, tan inexistentes desde hace años que ni siquiera se toma el régimen el cuidado de restringirlos. Me refiero a la libertad de expresión del pensamiento y la libertad de asociación y reunión. A nadie se le ocurre en la República Dominicana la posibilidad de celebrar un acto, público o privado, donde esta supuesta libertad de expresión de pensamiento suponga la más ligera disconformidad con el régimen y su actuación; menos aún organizar de modo permanente un partido político o asociación cualquiera de semejante índole, sin previa aprobación del Gobierno.
El quinto grupo lo constituyen otras cuatro libertades que en apariencia se respetan, pero que de hecho están tan restringidas o violadas que puede afirmarse también su inexistencia práctica. Son la inviolabilidad de la vida (inciso 1º), la inviolabilidad de la correspondencia (inciso 8º), la libertad de tránsito (inciso 10º), y la seguridad individual (inciso 12º).
Inviolabilidad de la vida. Según la Constitución, no podrá imponerse la pena de muerte, más que en casos de traición o espionaje durante períodos de guerra. Este es el principio, y de hecho no conozco un solo caso de pena de muerte durante la Era de Trujillo. Sin embargo, son ya muchas las personas que de hecho han sido ejecutadas. En unos casos han muerto «en combate» con la fuerza pública; como el general Desiderio Arias en 1931, como siete expedicionarios de Luperón en 1949. En otros casos han muerto en la cárcel, sin que jamás se hayan dado explicaciones de su desaparición; como el Coronel Leoncio Blanco en los primeros tiempos del régimen, como Freddy Valdés en años recientes. En otros casos han aparecido muertos en la carretera en extraños accidentes, como Trene Pérez; o «suicidados» como algunos dirigentes de la huelga de La Romana en 1946. O simplemente han desaparecido sin dejar rastro, como el Dr. Miniño.
Inviolabilidad de la correspondencia. Yo mismo he visto cómo se practica la censura en la Oficina Central de Correos. Durante mi estancia en la República Dominicana había dos censuras distintas, una para las cartas y otra para las revistas y periódicos. La censura de las cartas solía ser realizada en persona por el Administrador General de Correos.
Libertad de tránsito. En apariencia no existen más restricciones públicas que para entrar y salir del país; en ambos casos la dificultad es extrema; los consulados no extienden visados de entrada sin previamente asegurarse de la ideología política del visitante, y en este caso tengo prueba documental; ni la Secretaría de Relaciones Exteriores extiende un pasaporte sin previa investigación que a veces se dilata indefinidamente: a veces los aeródromos están cuidadosamente vigilados. En cuanto al tráfico interior, no se exigen documentos especiales, pero la policía ejerce una cuidadosa supervisión sobre todos los movimientos de ciudad a ciudad.
Otra vigilancia policial es la obligación de llenar una ficha al ingresar en cualquier hotel, ficha que el propietario debe remitir diariamente a la policía con todos los datos personales del transeúnte; también tengo prueba documental de esta supervisión.
Seguridad individual. Conforme al inciso 12º del art. 6, nadie podrá ser detenido sin previa orden judicial salvo en caso de flagrante delito; toda persona detenida debe ser puesta a disposición del juez dentro de las cuarenta y ocho horas de su detención o puesta en libertad. La realidad multiplicada durante los 25 años de la Era demuestra que ninguno de esos preceptos se cumple. Si la policía decide detener a una persona, es detenida: y a veces la detención policial se prolonga por meses antes de que el caso se resuelva en libertad o en un juicio que dé legalidad retardada a todo lo sucedido.
Las libertades políticas
Comencemos con la libertad de expresión del pensamiento. La cruda verdad es que este derecho no existe desde mayo de 1930; sus últimas manifestaciones en la campaña electoral de ese año fueron ahogadas por el terror de «La 42» y las detenciones post-electorales de dirigentes de la Alianza Nacional-Progresista. Bastaría para demostrarlo revisar los periódicos dominicanos de estos 25 años, como he dicho antes.
La única excepción al silencio salvo en elogio del régimen, fue el período de 1946 en que primero «La Opinión» por algunos meses, y después el Partido Socialista Popular (comunista) y Juventud Democrática por otras semanas, pudieron llevar a cabo una moderada campaña de oposición. Merece la pena analizar los matices de este período.
En primer lugar la campaña de «La Opinión». Se inició en enero de 1946, a sugerencia de la Presidencia de la República. El propio Secretario de la Presidencia visitó una noche al director del periódico para solicitárselo, agregando que el Gobierno deseaba dirigir la campaña y estaba dispuesto a subvencionar personalmente al director. El director José Ramón Estella no aceptó las condiciones y solicitó una entrevista con Trujillo, que le fue concedida a la mañana siguiente. En esta entrevista se le concedió libertad de acción, con la única condición de que no atacara al Presidente ni al Ejército.
En las semanas sucesivas «La Opinión» realizó una activa campaña de crítica en problemas sociales, obreros, costo de vida, etc.; entre otras cosas destacables es de mencionar el acta taquigráfica de la sesión celebrada por el Comité Nacional de Salarios para discutir y aprobar la nueva tarifa de los cortadores de caña, en que se afirmó que había trabajadores ganando 25 centavos al día sin comida. Cuando la campaña de «La Opinión» pasó al campo político publicando la carta del Lic. Bonilla Atiles en que expresaba su criterio de que Trujillo no era el único posible candidato presidencial, el Gobierno se alarmó ante la reacción despertada en extensos sectores estudiantiles y no estudiantiles. De momento cesó la campaña abierta de «La Opinión», y muy poco después el periódico fue adquirido por Trujillo, un nuevo director lo orientó a la línea habitual trujillista, y algún tiempo después desapareció.
En cuanto a la campaña política del Partido Socialista Popular, es cierto que durante algunas semanas se les permitió celebrar mítines públicos hasta llegar al ruidoso de Ciudad Trujillo que dio pretexto para las medidas represivas, pero destaca la evidente intención del gobierno de jugar con una amenaza comunista para reforzar el propio régimen. La constitución del Partido y sus primeras actividades fueron fomentadas por agentes de Trujillo que se trasladaron a Cuba para dialogar con los comunistas exilados; no se fomentó semejante libertad de expresión a la mayoría de los dominicanos que deseaban un cambio de política pero abominaban del Comunismo; y a la postre se presentó la campaña en estos términos: los únicos enemigos del régimen son los comunistas, Trujillo está salvando los valores democráticos y espirituales de la República Dominicana frente a la amenaza del Comunismo perturbador y ateo.
Estas son las únicas manifestaciones que conozco en 25 años de expresión de pensamiento y actividades políticas, que no sean pura y exclusivamente el elogio del régimen y de Trujillo. Tanto el Partido Trujillista como después los Partidos Nacional Democrático y Laborista Nacional fueron meros frentes montados y respaldados por el Gobierno para simular apariencias de multiplicidad de partidos.
No solo no hay libertad de expresión, sino que se pudieran multiplicar pruebas de que se fuerza una expresión del pensamiento activa en favor del régimen y de Trujillo. Citaré en general las demostraciones callejeras periódicas, en que previamente se cita por circular a todos los empleados públicos.
En primer lugar el cuestionario que debieron llenar todos los funcionarios públicos en 1945 ante la «Comisión Depuradora de Empleados Públicos». En ella se pedía datos no sólo sobre familiares y conocidos desafectos al régimen, sino que se exigía contestar los siguientes datos personales: «11.- ¿Qué labor política ha realizado? 12.- Detalles de su cooperación al actual Gobierno: a) Actos a los cuales asiste; b) Actos a los cuales no asiste; c) Propaganda que ha efectuado en favor del Gobierno; d) ¿Cuántos artículos no políticos ha escrito?; e) ¿Cuántos artículos de carácter político?; f) ¿Cuántas charlas, conferencias y discursos ha pronunciado sobre temas de interés para el Gobierno?; g) ¿Qué otras manifestaciones de lealtad ha realizado Ud.?; h) ¿Asiste Ud. puntualmente a Te-Deums en las fiestas patrias, actos político-culturales, mítines, revistas agrícolas, juntas y subjuntas del Partido Dominicano, etc.?; i) ¿Qué labor especial de carácter político ha realizado Ud. este año?; j) ¿A qué actividades se dedicaba Ud. antes de ser empleado público?; k) Antes de inscribirse en el Partido Dominicano, ¿cuáles eran sus actividades políticas?»
En segundo lugar la circular dirigida por Trujillo en persona a los funcionarios públicos un año más tarde, en que se dice: «Deseo saber si usted ha tenido conversaciones con personas enemigas, desafectas o indiferentes al Gobierno, y qué esfuerzos ha realizado para atraer a su seno a esos individuos. Si no lo ha hecho, ¿cuál ha sido el motivo?...»
En tercer lugar la pregunta que se incluye en casi todo formulario oficial de solicitud, incluyendo pasaportes y permisos de importación, para que se mencione el número y fecha de inscripción en el Partido Dominicano.
Dado este ambiente, en la República Dominicana no extrañan las cartas que de vez en cuando publica la prensa, en que un familiar cercano -inclusive padres- repudia a quien en el extranjero ha hecho manifestaciones o ha actuado en contra del régimen de Trujillo.
En la República Dominicana no existe libertad de crítica política. Y se impone por todos los medios el elogio al régimen y a su Benefactor Trujillo.
Detenciones sin procesamiento y asesinatos
Pese a las garantías que ofrece el inciso 12º del art. 6 constitucional, todo el mundo sabe en la República Dominicana que está expuesto a ser detenido por la policía sin orden judicial alguna, y que esa detención puede prolongarse indefinidamente. En algunos casos la detención es corta, si se trata sólo de sospechas o de un modo de avisar al interesado; en otros casos termina mucho después en un juicio que legaliza lo sucedido, aunque el supuesto delito se retrotraiga a épocas remotas; en algunos el cementerio hace desaparecer al detenido.
Es difícil documentar oficialmente esta verdad. Pero en los puestos más altos del Gobierno dominicano existen hoy personas que la conocen por propia experiencia.
La mejor descripción que conozco del régimen en las prisiones trujillistas se contiene en el libro «Una gestapo en América» de J. I. Jimenes-Grullón. Relata sus experiencias desde que fue detenido el 19 de julio de 1934, como sospechoso de haber intervenido en el complot de Santiago, hasta que fue indultado el 31 de octubre de 1935. En ese año corrido conoció la tristemente famosa Penitenciaría de Nigua y las celdas solitarias de la Fortaleza Ozama, sufrió largo tiempo como preso gubernativo bajo el capricho del general Fiallo y a la postre pasó por el simulacro de un juicio y condena, fue golpeado y vivió las torturas más graves de otros presos, conoce directamente algunos casos de compañeros que fueron asesinados en la cárcel. Su relato es objetivo y a la vez dramático; tiene la veracidad de las fuentes de información directa.
La Penitenciaría de Nigua fue abolida en abril de 1938. Su desaparición marca el final del período de sumisión. Allí los presos eran a veces torturados por jefes y oficiales del Ejército para arrancarles confesiones y delaciones; el resto del tiempo trabajaban en el campo desyerbando con un machete. Son muchas las personas que a los pocos días de estar allí prefirieron rendirse incondicionalmente al régimen, y de la penintenciaría pasaron a ocupar altos cargos oficiales.
Ese amansamiento convincente es a mi juicio la causa de que el régimen de Trujillo no tenga en su haber más asesinatos. En el libro de Hicks se citan 134 víctimas con sus nombres; y posteriormente yo mismo puedo agregar más nombres de que tengo constancia. Pero aún así y todo resulta un número pequeño si se compara con ese otro terror difuso a que me referiré después. Trujillo y sus agentes pocas veces necesitan recurrir al asesinato; es mucho más eficaz el doblegamiento de la voluntad, para humillarla después en una colaboración vergonzante.
Sin embargo citaré algunos de esos asesinatos políticos. El caso más famoso de la primera época es el asesinato de Virgilio Martínez Reyna y su esposa, en junio de 1930; el «Listín Diario» lo denunció en su día públicamente. Otros casos famosos de la primera época fueron el del coronel Leoncio Blanco y el mayor Aníbal Vallejo, jefe y complicado en la conspiración militar de 1934; también el de los hermanos Patiño; y el del joven portorriqueño Eduardo Colom y Piris en 1933. No es posible comprobar su asesinato, pero nadie duda de que así fueron las muertes del Lic. Miguel A. Roca. Presidente de la Cámara de 1930 a octubre de 1936, y del general Ramón Vásquez Rivera, Jefe del Ejército de 1931 a 1933.
Yo he conocido personalmente a algunas de las personas asesinadas durante mi estancia en la República Dominicana como el Dr. Miniño, o después de mi partida como Trene Pérez y algún dirigente de la huelga de La Romana.
Sólo voy a referir con detalle uno de los asesinatos más graves, sobre todo por sus detalles, en la época reciente. Es el asesinato del comerciante Porfirio Ramírez en la noche del 1 al 2 de junio de 1950, juntamente con siete personas más. Porfirio murió por ser hermano del Jefe de Estado Mayor de las invasiones de 1947 y 1949, Miguel Ángel Ramírez. Su negocio era el transporte por carretera; y esa noche salió de Ciudad Trujillo hacia San Juan de la Maguana, con un camión cargado de doscientos quintales de harina; le acompañaba su chofer, Juan Rosario, otro chofer de reemplazo y tres peones; a última hora le rogaron les permitiera viajar en el camión un anciano y una mujer. A cuatro kilómetros de la capital pararon ante el habitual puesto de policía militar; y un sargento exigió que el camión condujera a seis soldados hasta el puente sobre el río Nizao, entre las ciudades de San Cristóbal y Baní. Era el lugar marcado para el asesinato; al llegar allí, varios oficiales pararon el camión, mientras los soldados encañonaban a todos los viajeros; Ramírez fue rematado allí mismo, los demás fueron conducidos a una curva cercana para simular un accidente, pues la muerte fue a palos. El chofer no pereció entonces, aunque simuló estar muerto hasta cuando prendieron fuego al camión; esta vez sobrevivió por pocas horas un testigo que pudo narrar lo sucedido, antes de ser rematado en el hospital de Baní.
Asesinatos en país extranjero
Es difícil probar documentalmente los asesinatos cometidos en la República Dominicana. Pero los agentes asesinos del régimen trujillista han actuado también fuera del país, por lo menos en tres ocasiones: y en esas tres ocasiones es posible probar el crimen, aunque sus autores sigan todavía impunes.
El primer asesinato tuvo lugar en la ciudad de Nueva York, el día 28 de abril de 1935. Esa noche, un desconocido se presentó en una humilde casa situada en 87 Hamilton Place, preguntando a la patrona por el Dr. Ángel Morales. Morales había sido el candidato vicepresidencial por la Alianza en 1930, y tuvo que huir al exilio después. Morales no estaba en casa, y salió su compañero el Lic. Sergio Bencosme (último Secretario de Guerra en el Gobierno Vásquez); Bencosme estaba afeitándose, y el asesino debió creer que era el propio Morales al disparar sobre él los tiros mortales. Diez meses después, el 17 de febrero de 1936, la policía consiguió las pruebas suficientes para que el Gran Jurado de Nueva York procesara a Luis («Chichí») de la Fuente Rubirosa como asesino de Bencosme; cuando se intentó iniciar su extradición de la República Dominicana, donde había pruebas que se había trasladado tras el asesinato, la respuesta oficial fue que no existía tal individuo. Parece ser que así era la verdad.
El segundo caso no podemos llamarlo aún oficialmente como asesinato, pues el cadáver no ha sido jamás recuperado; pero la desaparición absoluta indica sin duda alguna lo que ocurrió. Esta vez la víctima fue Maurico Báez, el dirigente obrero de San Pedro de Macorís, asilado en la Embajada de México tras la huelga de 1946, más tarde dirigente del Partido Socialista Popular, y nuevamente exilado en Cuba tiempo después. El 10 de diciembre de 1950 se presentaron en su casa de La Habana tres individuos, quienes le convencieron para que fuese con ellos a visitar al diputado Enrique C. Henríquez (dominicano de nacimiento y enemigo de Trujillo); parece que Báez al principio sospechó algo y se negó a acompañarles; finalmente accedió. No se ha vuelto a saber más de él, vivo o muerto.
El tercer asesinato es el de Andrés Requena, en la ciudad de Nueva York, la noche del 2 de octubre de 1952. Requena salió de su casa hacia las 9 de la noche, tras decir a su novia: «Voy a ver la gente que tú sabes»; a eso de las 10.30 tomó un taxi en la esquina de la Sexta Avenida y la calle 57; un hombre le acompañaba que jamás se presentó a la policía después; dio al taxista la dirección del 243 Madison Street en la parte baja de la ciudad, y al penetrar en el zaguán fue abatido por cinco disparos certeros.
El asesinato de Requena oficialmente sigue sin solucionar.
La sumisión de un pueblo
Todos los detalles expuestos hasta ahora no describen el estado cívico de la República Dominicana en la Era de Trujillo. Lo grave no son las detenciones ilegales, ni siquiera los asesinatos; lo grave es la destrucción total del espíritu en un pueblo.
El pueblo dominicano que yo he conocido es triste, hasta en sus fiestas. Carece de espontaneidad; y es porque desde la niñez se ha acostumbrado a refrenar todas sus expansiones. El hombre público debe simular un fervor trujillista que no siente, el hombre de la calle debe silenciar sus quejas. Las críticas más acerbas del régimen las he escuchado de labios de prominentes funcionarios del Gobierno, cuando estábamos a solas. Sobre todo cuando partí de la República Dominicana; más de uno me pidió entonces que dijera la verdad.
Ese ambiente de sumisión lo ha logrado Trujillo al cabo de sus 25 años de Gobierno. Lo logró al principio por un terror sistematizado, que quebró toda posible resistencia. Lo ha logrado después con una indoctrinación de la juventud desde las escuelas; el estudiante dominicano no sabe lo que pasa por el mundo. Lo ha logrado con una prensa totalmente adulona. Lo ha logrado con el espionaje constante, con la fuerza de su Policía y Ejército. Pero lo ha logrado sobre todo con la humillación constante de las personas más representativas; es rarísima la personalidad dominicana que no ha colaborado con el régimen.
En cualquier dictadura seria ha habido purgas y castigos; Stalin, Hitler y Mussolini ejecutaron a algunos de sus más cercanos colaboradores. Pero no conozco en ese tipo de dictaduras esta humillación del lugarteniente que es castigado y poco tiempo después acepta otro puesto en el Gobierno. El castigo es lo de menos, lo impresionante es la sumisión.
A veces el dominicano más «trujillista» en apariencia siente la necesidad irrefrenable de sincerarse ante los extranjeros. Pero todos siguen adulando a Trujillo en público, y aceptando cuanto el jefe decide para bien o para mal.
Con razón cierto día, y en uno de esos momentos de desahogo, un miembro del Gabinete de Trujillo me hizo esta parábola que describe mejor que nada la realidad de la República Dominicana bajo la Era de Trujillo. Me estaba hablando del calendario de la Compañía Tabacalera, que el año anterior había impreso un mapa de la República Dominicana y aquel año había impreso un paisaje romántico de las ruinas de La Isabela donde pacía un rebaño de ovejas; el Secretario a que aludo había decidido aprovechar el mapa del año anterior y lo había fijado sobre el nuevo calendario, sin darse cuenta de que al hacerlo había dejado la nueva leyenda al pie de la República Dominicana: «En este lugar donde hoy pace un rebaño de mansas ovejas...»
El Secretario resumió su parábola preguntándome: «¿Qué cree usted, Licenciado, que los dominicanos somos un rebaño de mansas ovejas?»

Aquel discurso pronunciado por el general Franco en el mes de julio en el antiguo Senado, con motivo de la «celebración» de los XX años de la sublevación militar, no fue sino la apertura de un paréntesis que debía cerrarse en este mes de octubre.
La promesa insinuada en el discurso del General en aquella ocasión, de hacer entrar a Falange en el cuadro de las instituciones del Estado, y la hecha por el Sr. Girón, ministro del Trabajo, en el discurso radiado en aquella fecha también, tenían ambas marcado un plazo para cumplirse: el 1 de octubre. Girón fijó el plazo, el general Franco dejó en el ambiente la seguridad de que, tanto la nueva organización política del Estado como la solución del problema de los salarios, cristalizarían en ese mes.
Ha llegado octubre, el general Franco ha pronunciado su discurso en Salamanca, que no en Madrid, y ante un público compuesto exclusivamente de falangistas llegados de todos los rincones de España. Otro discurso pronunció el Sr. Arrese, ministro y secretario general de Falange. ¿Cuál ha sido el contenido de esos discursos? El general Franco, lejos de anunciar ningún acuerdo sobre el aumento de salarios, no mencionó siquiera la fase en que se encontraba el estudio encomendado a una comisión especial. Por el contrario afirmó: «Si la mejora del nivel de vida del pueblo español no se produce, es porque las posibilidades de la nación no permiten acelerar el ritmo» ... «Los problemas económicos son más profundos y complejos de lo que parece a primera vista» ... «El camino tiene que ser forzosamente trabajoso pero el éxito de la victoria se anuncia ya».
A continuación advirtió que «aquellos que creen que la lucha ha terminado y que España puede volver a los años perdidos, se equivocan».
Por su parte, el Sr. Arrese en su discurso «anunció» los cambios constitucionales que están en estudio para establecer el régimen, señalando que estarían contenidos en dos proyectos de ley, los que serán sometidos, primero al Consejo nacional de Falange, y después a las Cortes. Esos proyectos harán de Falange -estas fueron las palabras del Sr. Arrese- el partido único y será el intermediario entre el Estado y la sociedad, a través de Falange se manifestará la voluntad nacional.
Mientras estos discursos se pronunciaban realidades sin máscara acusan la verdadera situación de España. Las «Juntas Militares», constituidas en cinco guarniciones, lanzan un manifiesto en el que hacen el proceso del régimen franquista, y los arzobispos españoles publican, bajo el título «Declaraciones de los Metropolitanos españoles en el presente momento», una pastoral en la que declaran que los trabajadores tienen derecho a un justo salario y a una asistencia eficaz en sus necesidades materiales y espirituales y subrayan el espectáculo nocivo del lujo y ostentación desafiante.
Señalan también los arzobispos españoles como deber del Estado el intervenir en la contienda como representante del bien común.
La cita de octubre ha sido una cita frustrada que patentiza lo que hemos venido sosteniendo hace tanto tiempo, la imposibilidad del régimen franquista para resolver los problemas creados por él.
Ante este divorcio patente de los dirigentes de España y de las dos principales fuerzas que lo sostienen cabe preguntarse si no estaremos en uno de esos momentos en que el destino de un pueblo inicia un nuevo camino.

Los militares atacan a Franco
El Manifiesto de las «Juntas Militares», que insertamos en otras páginas de la revista, pone al descubierto la verdadera situación de España. A este manifiesto hay que unir la Pastoral de los arzobispos españoles, de la que damos un extracto a continuación. Hasta ahora la oposición de izquierda que existe en el país no había dado señales de vida como tal oposición política, ella ha revestido carácter económico; la oposición de las derechas españolas -monárquicos constitucionales, universitarios, intelectuales y demócratas cristianos- se habían abstenido de dirigir ataques personales contra el general Franco.
En ese manifiesto de las «Juntas Militares» los ataques a Franco son directos, sin metáforas y sin paliativos, él enumera, como los lectores apreciarán, los múltiples problemas que ha venido arrastrando el régimen franquista sin dar solución a ninguno, el cansancio del pueblo español ante una situación miserable soportada veinte años y la advertencia de que España puede ser precipitada al caos por la obstinación y la ceguera de un solo hombre: el general Franco.
Esas «Juntas» funcionan en las guarniciones de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Valladolid. Están constituidas por jóvenes oficiales comprendiendo jefes de más alta graduación hasta el grado de tenientes coroneles. El golpe directo a Franco viene no de las izquierdas, en todo momento hostiles, sino de las derechas, de los monárquicos y nacionalistas.
Los arzobispos piden aumento de salario para los obreros
Los arzobispos de todas las regiones de España han dirigido a los españoles una Pastoral colectiva publicada en la prensa del país el 22 de septiembre. En ella hacen una declaración sobre la justicia social, piden el aumento de salario para los obreros y el equitable reparto de una parte de la renta nacional.
Justa retribución del trabajador
He aquí los párrafos más salientes de la Pastoral: «La retribución del trabajador debe ser suficiente para su propia sustentación y la de su familia». «La cuantía justa del salario depende de muchas circunstancias, pero no olvidemos jamás que privar al obrero directa o indirectamente de su remuneración para obtener mayores lucros es hacerse reo de "grave delito", es contra el derecho divino y humano.» ... «Hoy en España muchísimos individuos de la clase media y de los obreros cubren con dificultad las partidas más indispensables de sus modestos presupuestos, a la par que aumenta el número de ciudadanos que disfrutan de rentas reales como nunca entre nosotros se habían conocido».
Cuando se excluye al trabajo de los beneficios.
«Cuando en una sociedad, como norma general y permanente, se excluye al trabajo de la participación en los beneficios comunes y estos se acumulan al capital, no está cristianamente constituida.
»Esto da origen a lo que se llama apostasía de las masas.»
El Estado y la distribución de la renta nacional
«Si ni aun completando el salario con la participación de los beneficios logran obreros y empleados una retribución justa... entonces es obligación del Estado, por el principio de su función supletiva, adjudicar equitativamente una parte de la renta nacional a las clases e individuos más perjudicados.»
Trabajos forzados en Madrid
El Sr. Banús Masdeu, propietario nominal del célebre barrio de la Concepción, cuyos edificios han sido vendidos todos por pisos a precios que oscilaban entre 200.000 y un millón de pesetas, está construyendo unos dos mil hotelitos en Fuencarral (pueblo cercano a Madrid), en la carretera de Francia Km. 9, en la llamada ciudad satélite Mirasierra. Allí, en esas obras, LA MAYORÍA DE LOS OBREROS SON PRESOS a los que le paga 9 pesetas diarias, de las que tienen que abonar por el rancho que les dan diariamente 6 ptas.
El precio de dichos hoteles va de 300.000 a 900.000 ptas. pagándose el 50% a la entrada y el resto en treinta años. Un gran negocio negro. Se dice que el Sr. Banús Masdeu no es más que una pantalla y que el barrio de la Concepción así como la susodicha ciudad satélite pertenecen -dicen unos- a un miembro muy llegado de la familia del general Franco o a la Compañía de Jesús, según otros.
Ingenieros encarcelados
Quince ingenieros barceloneses que habían sido encarcelados a raíz de las huelgas del pasado mes de abril y más tarde puestos en libertad, después de juzgados, han sido encarcelados de nuevo por orden del Gobernador Civil y sentenciados a tres meses de prisión. Han sido acusados de asociación y propaganda ilegal. Esta última acusación ha sido basada en unas octavillas que han aparecido por Barcelona en las que se dice:
«¡Compañeros! El aumento de salarios obtenido ha sido el resultado del movimiento de protesta de los trabajadores, pero ese aumento es insuficiente y ridículo. Nosotros queremos llevar la lucha hasta conseguir un mínimo de salario suficiente al coste de la vida.»
Muchos de los detenidos fueron tratados brutalmente en el curso del interrogatorio de la policía, dos de ellos han necesitado tratamiento en un hospital.
El salario de los sacerdotes obreros
Muchos sacerdotes obreros trabajan en diversas factorías vizcaínas, según se dice, con la finalidad de acercarse y estudiar la psicología y los problemas de los trabajadores.
Todos ellos han trabajado como peones y han percibido el jornal base. En las industrias siderúrgicas este jornal es de 20 pesetas, más un 3,22% como plus especial de carestía de vida. En las industrias químicas el salario es de 21,75 pesetas más un 15% concedido últimamente. Los de la construcción -algunos de estos sacerdotes trabajaron en la construcción de nuevos pabellones- percibían exactamente 23,30 pesetas diarias.
Lo escaso del jornal en sí y los gastos que la situación de estos sacerdotes les ocasionaba les han obligado a prescindir de lo necesario. Quienes trabajaban en empresas con comedor propio tenían la ventaja de un menú abundante al precio increíble de 2 pesetas, pero no todas las factorías cuentan con comedor y en este caso debían resolver el problema en un bar próximo, donde comían por 10 pesetas. La cena les costaba, poco más o menos 4,50. Así pues, del jornal que percibían los más afortunados les quedaba unas 7 pesetas por día para las demás necesidades.
El sacerdote D. Constantino Velasco ha contado que una noche que cenó con ellos tenían el siguiente menú: patatas guisadas, anchoas y dos ciruelas. Huelgan los comentarios.
Monárquico absuelto
Los Tribunales de Madrid han absuelto al escritor monárquico Benigno Varela, que había sido acusado de injurias proferidas al jefe del Estado. Según la acusación los conceptos delictivos estaban contenidos en dos escritos dirigidos por el Sr. Varela a las Naciones Unidas y a la UNESCO. El fiscal había pedido para el procesado la pena de 18 años de prisión y 100.000 de ptas. de multa.
¿El juego en España?
La prensa española, sin duda porque está bajo la censura, se guarda muy bien de decir una palabra sobre la información que, pese a todo, ha pasado los Pirineos.
Se trata de que un grupo financiero del norte de la Península ha hecho proposiciones firmes y precisas al ministro de Hacienda español comprometiéndose a construir casinos y hoteles en ciertas estaciones turísticas. Ese grupo está dispuesto a depositar en las cajas del Estado importantes sumas a condición de obtener la exclusividad de la explotación en toda España. Parece que el único obstáculo es la oposición del clero español. (L'Echo Touristique de Paris, 14 Sep. 1956.)
Repatriados de la U.R.S.S.
A bordo del barco soviético «Crimea» llegaron al puerto de Valencia el día 28 de septiembre procedente de la U.R.S.S. 557 repatriados españoles. Estos repatriados son, casi en su totalidad, los enviados siendo niños a Rusia por los comunistas durante la guerra civil española.
Llegaron todos ellos bien vestidos, algunos con sus aparatos fotográficos y han producido entre sus familiares y representantes de la prensa muy buena impresión. Los acompañaban cuatro delegados de la Cruz Roja soviética que cambiaron cordiales apretones de manos con el presidente de la Cruz Roja española D. Manuel Martínez de Tena. Entre los repatriados se encuentran varios muchachos ya casados con mujeres soviéticas y con hijos.
Estos repatriados han sido dirigidos, en los autobuses de la Cruz Roja española, al Colegio Huérfanos de Zaragoza habilitado a este objeto. Los recién llegados seguirán cursos de readaptación y especialmente de instrucción religiosa.
Emigrantes del interior
Más de mil emigrantes llegan a Bilbao cada mes. Estos emigrantes proceden de varias provincias de España, de Andalucía, de Santander, de Burgos, Murcia y León. Los jornales de hambre que perciben en las faenas del campo y el atractivo de las zonas industriales hacen que los hombres y mujeres se desplacen de los lugares de residencia. «Cada día -dice la prensa española- el tren correo llega a Bilbao y de los coches de tercera clase van descendiendo familias y familias enteras. Algunos se colocan otros no.» «Nadie tiene la culpa -dice el periódico YA- de que la población crezca más en unas provincias que en otras y que en las de mayor crecimiento haya precisamente menos oportunidad de trabajo.»
Reducción del programa de bases
Los Estados Unidos reducen el programa de construcción de bases españolas. De fuentes americanas se sabe que las economías ordenadas por la Administración han determinado la cancelación de una base que era considerada de máxima importancia para los cazas interceptores cuya instalación estaba prevista en Reus (Tarragona). Esta era la única base de aparatos de caza destinada a proteger la entrada de la Península Ibérica.
Un capote de torero al Papa
(OPE)- En el estudio del pintor Vázquez Díaz se reunió el comité organizador del homenaje que la Federación de Asociaciones y Clubs Taurinos dedica al Papa. Se trata de examinar el proyecto de capote que se ofrecerá a Su Santidad cuando los taurófilos sean recibidos en el Vaticano.
La estructura del capote se ajustará a la época de Lagartijo y «el Tato» y será realizado en terciopelo. Llevará en miniaturas las imágenes de las patronas de las provincias, así como las tutelares de México, Perú, Colombia y Venezuela, bajo el manto de la Virgen del Pilar, patrona de España, y de la Hispanidad.