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«El principio de que se sea digno de ocupar un cargo porque lo ocupó nuestro padre o nuestro abuelo, nadie de modo general lo sostendría; si se propusiese la sucesión hereditaria en la presidencia del Supremo o en la Dirección General de Ferrocarriles, no se obtendría ni siquiera un éxito de risa». «No veo qué bien pueda procurarnos la monarquía». Estas acertadas e intencionadísimas palabras no son las de un demagogo, ni estrictamente, las de un viejo republicano militante: son las de un Catedrático, precisamente de «Disciplina Eclesiástica» en la Universidad de Roma, hombre cultísimo, independiente, de cepa burguesa liberal, y católico. Hemos nombrado a Arturo Carlo Jemolo, y sus citadas palabras están en su libro Italia tormentata, Bari, 1951, p. 13-14.
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Motivos de delicadeza me impiden hacer aquí un examen análogo de la Monarquía italiana. Lo hará el discreto lector, recordando por ejemplo, el último reinado sucesivamente ultraliberal, antivaticanista, miembro de la tríplice, aliado de los aliados, dictatorial-fascista, concordatario, liquidador del fascismo, nuevamente constitucional...
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Uno de nuestros corresponsales en España nos ha facilitado un ejemplar del folleto del Dr. Pedro Laín Entralgo, Rector de la Universidad de Madrid destituido por el general Franco. El folleto, de corta tirada, estaba destinado, como el mismo autor indica, a la información privada de algunas autoridades políticas o religiosas.
A continuación reproducimos en su integridad el escrito del Dr. Laín Entralgo.