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Ibérica por la libertad

Volumen 5, N.º 4, 15 de abril de 1957

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Ilustración

IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.

IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.

IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.

Directora:

  • VICTORIA KENT

Presidentes de Honor:

  • SALVADOR DE MADARIAGA
  • NORMAN THOMAS

Consejeros:

  • ROBERT J. ALEXANDER
  • CLAUDE G. BOWERS
  • ROGER BALDWIN
  • FRANCES R. GRANT
  • JOHN A. MACKAY
  • VICTOR REUTHER

IBERICA is published on the fifteenth of every month, in English and Spanish editions, by the Iberica Publishing Co., 112 East 19th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publicacion is the property of the Iberica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1957, by Iberica Publishing Co.

Price: Single copy, 25c. Year's Subscription: $3.

«Application for second class mail privileges is pending at New York, N. Y.»






ArribaAbajoDictaduras: comunismo puro

Salvador de Madariaga


Hoy existen en el mundo hispánico catorce dictaduras. Incluyo, claro está, la dictadura española. Todas estas dictaduras descansan sobre el poder militar. Todas pretenden defender los países que oprimen contra los peligros del comunismo. Todas están preparando el triunfo del comunismo en el mundo hispánico.

Todas estas dictaduras, en efecto, echan al pueblo del ágora de la vida pública. Todas lo están acostumbrando a obedecer sin protestar. Todas le nombran desde arriba los mandones que han de obligarles a obedecer en vez de dejarles elegir los mandatarios que los representen y administren. Todas están atrofiando el sentido de la responsabilidad directa de cada cual en el gobierno de su país y acostumbrando a las gentes a ver en el gobierno un extraño que lo hace todo. Todas están dividiendo a sus respectivos países en dos partes desiguales: una minoría irresponsable porque manda y una mayoría irresponsable porque obedece. Comunismo puro.

Todas estas dictaduras sin excepción carecen de ley. Donde hay ley, se aplica a todos, incluso al jefe del Estado. Cuando el General Eisenhower recibe a su mesa amigos personales en visita no oficial, tiene que pagarles el almuerzo de su bolsillo particular. Si la ley no obliga al jefe del Estado, no es tal ley. En todas las dictaduras del mundo hispánico, el mandamáximo -y no sólo él, sino un número considerable de mandamases- gozan en la práctica de una exención total de la ley y se ponen por montera los reglamentos. Comunismo puro.

Todas estas dictaduras sin excepción se arrogan sobre las mayorías que oprimen derechos y privilegios sólo comparables a los que disfrutaban en su día los señores de horca y cuchillo. Prenden a quien quieren, insultan a quien quieren, deshonran a quien quieren, condenan a quien quieren, matan a quien quieren. Las hay -una o dos en los trópicos- donde hasta el derecho de pernada se ha desempolvado de la Edad Media para complacer a un dictador rijoso. Del respeto a la persona humana, que está en los diez mandamientos, de los derechos del hombre que formulan Declaraciones y Cartas, no queda ni rastro. Vidas, honras y haciendas dependen del capricho de la dictadura. Puro comunismo.

Todas estas dictaduras han abolido de hecho la propiedad privada. Casas, tierras, haciendas, están a la merced de los mandones. Sometida la administración de la justicia al poder dictatorial, reducidos los magistrados al papel de voceros de las órdenes de arriba, suprimida la crítica de la opinión pública y de la prensa, los mandones pueden empapelar a quien quieren, confiscar a quien quieren, quedarse con lo que quieren, con la fortuna o haberes de quien quieren. Todos los dictadores son ricos. La propiedad de las gentes queda abolida de hecho, y nadie posee nada sino de precario. Comunismo puro.

Todas estas dictaduras monopolizan los órganos de opinión. No hay prensa más que para los criados de la dictadura. Se censuran, con más o menos eficacia, los libros; pero el libro importa menos, porque las masas no leen y los intelectuales son pocos y caben en las cárceles. El país se atonta falto de crítica y aun de información. Se cierra y abotarga el ambiente, y como ocurre con una multitud encerrada, se aduermen los cerebros. Puro comunismo.

Todas estas dictaduras pues, trabajan para Moscú. Moscú lo agradece y les sonríe a todas. Los comunistas están en todas partes a partir un piñón con los mandamáximos del mundo hispánico. Recuérdese con que entusiasmo votaron los soviéticos por España en las Naciones Unidas, y cómo la invitan siempre a sus congresos y vienen gustosos a los que en España se celebran. Antaño solían decir los comunistas que Hitler era su rompehielos. Hogaño tienen un rompehielos en cada una de las dictaduras. Por eso la táctica comunista en estos países dictatoriales suele ser muy sutil. Daré como ejemplo lo que ocurre en la Argentina, donde, caída la dictadura de Perón, subsisten no obstante circunstancias que permiten a los comunistas jugar la carta dictatorial con el cinismo en ellos corriente.

En opinión de muchos observadores, el peronismo consiguió corromper de modo tal a la clase obrera no especializada de la Argentina que aun hoy subsiste un núcleo de obreros peronistas considerable. Mientras duró el peronismo, los comunistas operaron en ambos bandos; apoyando al dictador pero también infiltrándose en la oposición. Perón logró establecer excelentes relaciones con Moscú, tanto en el terreno comercial como en el diplomático. Caído Perón, la alianza continúa. Los comunistas tratan de infiltrarse en las organizaciones obreras adoptando para ello las consignas y los latiguillos de los tiempos de Perón; y a su vez los peronistas predican a sus secuaces la alianza con el comunismo.

Tácticas idénticas se observan en los países hoy sometidos a la dictadura. Los comunistas intentan infiltrarse en los organismos de oposición al dictador; pero la operación es difícil. En cambio, logran bastante éxito en los organismos políticos creados por la dictadura. Tal es el caso, por ejemplo, de Venezuela y de Colombia donde los criptocomunistas no han perdido ni el tiempo ni la labor, ni el dinero que nunca les falta. Pero quizá sea todavía más elocuente el caso de España, donde se van poco a poco apoderando de la Falange. ¿Cómo se explica este éxito? ¡Porque comunistas y falangistas tienen de común que ambos detestan la libertad!

SALVADOR DE MADARIAGA

Ilustración




ArribaAbajoLa Transición española

Julián Gorkin


Durante los últimos años he tenido ocasión de mantener un contacto bastante frecuente con la emigración republicana española instalada en los países iberoamericanos y en las principales ciudades de Francia. Y durante los últimos meses he tratado de multiplicar los contactos con los que yo llamo españoles de la España real. Son ellos, en realidad, los que me han buscado, los que nos han buscado y nos buscan, pues los contactos han sido y siguen siendo múltiples. El Pirineo, que durante largos años fue como una cortina de hierro -la cortina de hierro del lado occidental- ha dejado de serlo. Creo que hemos empezado a descubrirnos mutuamente, no sin sorpresa y con una satisfacción íntima, mal disimulada por un cierto continente grave y formal; el diálogo, largamente rehuido no obstante comprender su necesidad, ha sido iniciado, en progreso de día en día; el puente sobre el abismo ha ido echando sus cimientos en las conciencias y en la realidad. Asistimos, en suma, a la creación de la nueva conciencia nacional entre los que perdieron la tierra por conservar su libertad -los desterrados- y los que, enraizados en la tierra patria, hubieron de perder su libertad, exilio quizá el más dramático de todos. Todo ello debe tender -tiende inevitablemente- a la reconciliación de los españoles para la reconquista a la vez de la tierra y de la libertad.

Hay días, semanas o meses que se plantan en la historia de los pueblos como un mojón caracterizador de un año o de una época. Febrero fue el mojón caracterizador -y determinativo- del año de 1956 para España. La explosión estudiantil de Madrid le reveló a la opinión mundial, aquejada por graves preocupaciones y poco atenta al largo y profundo drama español, que el régimen franquista entraba en la «hora veinticinco» de su agonía. Una juventud formada bajo ese régimen, amamantada durante cerca de veinte años de verdades totalitarias -es decir, de mentiras- se pronunciaba rotundamente contra él y contra sus estamentos básicos. Fue ésta como una revelación para los propios españoles, de dentro y de fuera; de repente el pesimismo, una cierta desesperación y la inercia en que parecían siestear sintieron como una sacudida y fueron trocándose en nuevo y esperanzado optimismo, inicio de una sana dinámica colectiva. De febrero acá las cosas han madurado mucho y hoy todos creen -subrayo el todos- que el de 1957 será el año crucial.

¿Necesita demostración el desquiciamiento completo del régimen franquista? La inflación incontenible y la no menos incontenible subida en flecha del costo de la vida -alrededor del treinta por ciento en unos meses-, la constante disminución de la capacidad de compra de los salarios y, por consiguiente, el aumento de la miseria y del hambre han acumulado -aún más- los explosivos descontentos. Huyen los capitales asustados. El régimen hace las más extrañas y ruinosas operaciones para conseguir divisas. Lo apuntan los ministros responsables con creciente alarma: en otros tiempos, todo eso no sería mortal; en los que corren, puede serlo. La Falange, la Iglesia, el Ejército están divididos, superdivididos incluso; son contados los que creen en la salvación, en el porvenir, y cada día más los que proclaman que la situación está perdida y que Franco es un obstáculo, el obstáculo. ¿Qué hacer?

Según parece, está bastante avanzada la formación de un bloque de derechas, conservador, partidario, en la medida de lo posible y por natural instinto de conservación, de una transición incruenta; debe constituir -lo constituye ya en potencia- su espina dorsal el partido socialcristiano, refugio de los separatistas del régimen y a la vez esperanza de no pocos jóvenes y adultos partidarios generalmente de un programa de reformas sociales bastante avanzado. Parecen comprender estos últimos que sin este programa -sin una revolución por arriba- las grandes masas obreras y campesinas, explotadas hasta el extremo límite durante los años totalitarios, se lanzarán inevitablemente a la acción revolucionaria directa. En su concepto, esa revolución por arriba debe cortarle el paso a la revolución por abajo: a la revolución social.

Otros grupos jóvenes y de edad relativamente madura -muchos de ellos rebeldes del falangismo y en abierta ruptura con él, por haber traicionado la idea de la «revolución nacional» y por su apego a lo más podrido del régimen- están articulando dos partidos nuevos o «novedosos», pues según ellos las generaciones que han crecido bajo el régimen quieren algo nuevo. Estos elementos no se consideran inclusos en el bloque de derechas; en contra de las generaciones «fratricidas», responsables de una o de otra manera y en mayor o menor grado de la guerra civil, aspiran a reconstruir la fraternidad española. Concretamente: a servir de puente o de coyuntura entre las derechas y las izquierdas. En estas izquierdas entran las formaciones tradicionales de la República: el Partido Socialista Obrero Español, las dos centrales sindicales, los partidos republicanos y las fuerzas catalanas y vascas.

Traduciendo un sentimiento que parece bastante generalizado en España, todos esos elementos quieren evitar una nueva guerra civil, la idea de revancha, el salto en el vacío y las aventuras y el caos. No se supera un abismo profundizándolo aún más o abriendo otro. Los que han venido al mundo durante estos espantosos veinte años y los que eran niños cuando la guerra civil, llegados o a punto de llegar a adultos, aspiran a vivir y a reconstruir el hogar deshecho y a no perecer en una nueva contienda. España debe reconquistar su puesto -el puesto que le corresponde- en el concierto de los pueblos sanos, pacíficos y libres y no cerrarse -o seguir cerrándose- la plena integración en ese concierto. Este sentimiento me parece harto legítimo y lógico y no creo que se encuentre un solo español en su juicio que no lo suscriba. Yo, por lo menos, no lo he encontrado durante mis múltiples correrías, como no sea entre los pequeños núcleos de los desaforados y los irresponsables que no han aprendido nada ni olvidado nada.

¿Pero qué nos proponen esos elementos? ¿Qué esperan de nosotros? Y por nosotros entiendo no sólo a los refugiados o desterrados de España, sino a los que en España se han visto privados de libertad y del derecho a manifestar su fidelidad a la causa republicana, socialista y sindicalista. Es decir, a los que forman o pueden formar el bloque de las izquierdas. ¿Qué esperan de nosotros? Esperan garantías y seguridades de cara al porvenir o, por lo menos, respecto de los años inmediatos a la caída del franquismo. Las derechas españolas se encuentran ante un dilema dramático: si permiten la continuación del régimen actual, la crisis se agrava de día en día, las materias explosivas cobran volumen y se agudizan y, el día menos pensado, se produce el chispazo que lo incendie y arrastre todo; y si le dan el golletazo decisivo al régimen, desatan los elementos largamente contenidos y susceptibles de desbordarles en unos meses, quizá en unas semanas. En un caso como en otro, puede producirse lo que más interés tienen en evitar: el desbordamiento y la revolución con la consiguiente secuela de desórdenes y de violencias.

Ese es el drama casi terrorífico -o sin el casi- de las derechas conservadoras españolas. ¿Pero no nos encontramos las izquierdas ante un drama también? Ya que somos capaces de plantear el uno, tenemos que plantearnos asimismo, honesta y sinceramente, el otro, el nuestro. En realidad existe un tremendo drama español que afecta e interesa a todos los españoles. Es absolutamente necesario buscarle una solución, una salida, pues de lo contrario los males se agravan y pueden conducir a una catástrofe general. Todos -toda España, todas las fuerzas vivas y responsables de España- tenemos interés en liquidar cuanto antes al régimen secuestrador e irresponsable, a la anti-España, y en evitar la catástrofe. Después de lo que ha sufrido nuestro pobre país, ¿podría soportar un período de desórdenes y violencias, de caos y de consunción catastrófica de sus energías creadoras? El simple buen sentido dice que no. Tenemos que confesar no menos sinceramente otra verdad: las izquierdas no estamos en situación hoy de liquidar solas al régimen franquista, pues si lo estuviéramos lo hubiéramos hecho o lo haríamos sin aguardar más. No es posible hacer eso desde fuera y nuestras fuerzas interiores están todavía desarticuladas y no tienen ni la suficiente confianza en sí mismas ni la confianza de las nuevas generaciones. Como era natural que ocurriera, éstas se han formado sin conocernos o conociéndonos mal -muchos de los jóvenes que logran salir de España buscan afanosamente nuestros textos, viejos o recientes- al margen de la tradición, la mentalidad y la mecánica de nuestros partidos; son, en realidad, una creación de las circunstancias que ha conocido España durante los últimos tres o cuatro lustros.

Establecidas estas realidades, ¿qué es lo que nos proponen las derechas españolas para asegurar la transición y qué es lo que podemos aceptar o rechazar las izquierdas? Monárquicas convencidas o por conveniencia e instinto de conservación, en su conjunto proclaman las derechas que sólo la restauración monárquica puede asegurar la transición incruenta. Sin esta condición, los elementos militares sobre todo no pueden correr el riesgo de darle el necesario empujón a Franco. Y solicitan de las izquierdas que suscribamos su fórmula, es decir, que elaboremos un pacto y un programa sobre la base de la Monarquía, comprometiéndonos a aplicarlo durante un mínimo de dos o tres años y hasta que sea posible una consulta electoral.

En bien de España, de la liquidación -y la superación- de estos ominosos veinte años y de un porvenir digno y libre, las izquierdas pueden y deben elaborar un pacto y un programa con las derechas para asegurar la transición, pero no sobre la base de la inmediata restauración monárquica. Responsables esas derechas -y no englobo en esta responsabilidad a las jóvenes generaciones- del desencadenamiento de la guerra civil, del feroz terrorismo ulterior, de la ruina general de España, ¿con qué derecho pueden pedirles ahora a las izquierdas, que habían instituido un régimen libremente elegido y sancionado por el pueblo y que han sido las víctimas, que renuncien a sí mismas y apoyen, aun cuando sólo sea por un plazo de dos o tres años, a la monarquía restaurada? ¿Cómo pueden las fuerzas republicanas aceptar semejante condición sin comprometerse para siempre, sin cerrarse las puertas y los caminos del porvenir? Sobre esa base, el compromiso es imposible.

Un compromiso sano, legítimo, constructivo sólo puede ser sobre la base de una coalición circunstancial que, sin condicionar la forma institucional y de régimen, se comprometa a restablecer la normalidad española, a tratar de impedir -en la medida de lo posible- las violencias vengativas y a preparar, en un plazo racional y con las mayores garantías mutuas, la consulta electoral. ¿Quizá unas elecciones municipales primero y las elecciones generales después? Lo esencial, a mi juicio, no es eso; lo esencial es que sea el pueblo el que diga libremente el régimen que quiere darse y que su decisión, sin renuncia a los propios idearios, sea acatada por todos. Sobre esa base -y sólo sobre esa- el compromiso es necesario y posible.

Al decir esto no tengo tan solo en cuenta la solución inmediata del problema español -la liberación del franquismo- sino la solución ulterior, constructiva, duradera. A ninguna fuerza responsable que quiera asegurar el porvenir de España le interesa el descrédito y el desgaste de las formaciones de izquierda. Si éstas se desacreditaran mediante el compromiso capitulador -y sin razón- que ahora se les pide, se socavaría el futuro equilibrio y se abriría un vacío que no dejarían de aprovechar los elementos extraños y los aventurerismos de toda laya. En suma: los comunistas, los extremistas de la gimnasia revolucionaria o algún nuevo aspirante al caudillaje y la dictadura.

Estas reflexiones son las de un hombre que no pertenece, hoy por hoy, a ningún partido, que cree interpretar el sentimiento de un gran número de españoles y que centra sus mejores anhelos en el porvenir y en la salvación de España.

JULIÁN GORKIN




ArribaAbajoEl credo de Gabriela

Victoria Ocampo1


Gabriela Mistral es la más representativa, la más importante de todas las mujeres de Hispanoamérica, en nuestra época. Creo que nadie lo discutirá. Representativa en cuanto a su personalidad; importante en cuanto a poeta. No veo a nadie que esté al mismo nivel que ella.

América (la indoespañola), los niños, la poesía fueron sus constantes amores. Y acompañada de estos amores recorrió la vida y el mundo, con su ceguera de vidente y su paso seguro de sonámbula.


Creo en mi corazón, el que no pide
nada, porque es capaz del sumo ensueño
y abraza en el ensueño lo creado.

La índole misma de sus amores la obligaba a ese no pedir nada.

El niño pequeño no tiene siquiera conciencia de que se le quiere; siente, eso sí, el benéfico clima en que respira. Sentir no es siempre saber. ¿Qué puede esperarse del niño fuera del amor que se le da?

¿El indio?...


En el campo de Mitla, un día
de cigarras, de sol, de marcha,
me doblé a un pozo y vino un indio
a sostenerme sobre el agua
y mi cabeza, como un fruto,
estaba dentro de sus palmas.
Bebía yo lo que bebía,
que era su cara con mi cara,
y en un relámpago yo supe
carne de Mitla ser mi carne...

Al indio que sostenía la cabeza de Gabriela sobre el agua para que pudiera beber las dos caras confundidas en el tembloroso espejo... ¿qué se le puede pedir fuera del amor que se le da?

¿Y a nuestra América, la hispánica, india y latina?...


En los filos altos
del alma he vivido...

dice Gabriela. Desde esas alturas ha querido a América. Y a esas alturas, ¿qué puede esperarse, qué puede pedirse? Son lugares despoblados como polos. Sólo se vuelven soportables si «un corazón siempre vertido pero nunca vaciado» los puebla. Esas terribles soledades de los filos altos, por ser irrespirables para los pulmones humanos, suelen llevar a la locura si no estamos provistos de una cantidad de amor suficiente, pegado a la cara del alma como la máscara de oxígeno que usa el piloto o el buzo.

Gabriela Mistral no tuvo otra alternativa. Para amar lo que amaba, desde «los filos altos», tenía también que creer en su corazón. Los niños exigen que así sea, y la poesía, hasta la de los más descreídos, también. Por más que se burlara Valéry del famoso verso de Musset:

Rien ne nous rend si grand qu'une grande douleur... y agregara, para ridiculizarlo: «Une rage de dent, par exemple»; o que desmenuzara con el mismo espíritu satírico (nada ajeno a nuestro Borges) la no menos famosa frase de Pascal: «Le silence éternel de ces espaces infinis m'effraye», él mismo no supo ni pudo escapar a las leyes del corazón


Après tant d'orgueil, après tant d'étrange Oisiveté...

Y tanto como los niños, tanto como la poesía, nuestra América necesita que se la quiera así. Y si así no se la quiere, casi no existe. Pues ese amor crea lo que ama, o por lo menos lo ayuda a ser.

He oído a Gabriela conversando con los niños de mi casa. La he oído explicar cómo nacían sus poemas. La he oído hablar de América con ese temblor del ser ante otro ser de su sangre, amenazado... (pues la pasión de Gabriela por América era la más carnal de sus pasiones). Todo eso era una sola y misma cosa; producto del corazón.

Al decir Gabriela en su poema «Credo», creo en mi corazón, decía: creo en el valor, en el espíritu, en el interior de todas las cosas, a menudo designado con la palabra corazón. Creo no sólo en la cáscara, la pulpa, sino en el carozo de la fruta, que lleva la semilla. Creo en todas las raíces. Las que crecen en sentido inverso al tallo y siempre a oscuras; las que están en las ramas y se hunden en la luz, como en tierra las otras. Creo en el presentimiento cuyo nombre popular deriva del corazón. Creo en esa vulnerable antena de presagios que llevamos, latiendo, en el pecho.

Ese era, en suma, el credo de Gabriela.

En su última carta de Long Island, escrita hace un año justo, me decía: «Estoy, desde que llegué (había ido, huyendo del invierno, al sur de los Estados Unidos), esperando noticias tuyas».

«Nosotros vivimos en un lugar de puro bosque. Es lindo en verano. Ven si puedes. Hay un gran silencio triste para algunos, muy dulce para mí, con tristeza y todo. Aunque vienen algunas personas a veces, lo cotidiano es que no hay gente extraña. Todavía yo no sé si ustedes viven en la dulce paz que tuvieron siempre en su patria...».

«Cuando veas tú esta casa te agradará su paz vegetal. Digo todo esto aunque sé la distancia que nos separa porque tengo esta costumbre: no aceptar el hecho de que todos los míos están lejos. Y vivo aquello de la extranjería per vita. Me haría mucho mal declararme esto a mi misma cada día. Acompáñame tú unos momentos. Así: escribiéndome...».

Cuando llegué a la casa cuya paz vegetal debía agradarme, y en efecto me agradaba, no me preguntó ya si vivíamos en la «dulce paz» que conoció algún tiempo nuestra patria. No se acordaba que la habíamos perdido. Ni quise recordárselo.

Entendí que la única memoria que guardaba Gabriela en esos días en que se alejaba de nuestras orillas debía de ser La Memoria Divina, de que una vez habló. A ella, que pensaba:


Si me dais una estrella
y me la abandonáis, desnuda ella
entre la mano, no sabré cerrarla
por defender mi nacida alegría

A ella se le iba la vida «sin grito de agonía», sin cerrar la mano para retenerla. De otros bienes dijo que no supo guardarlos, ni entendió que oprimirlos era amarlos. Tan segura estaba de venir de una tierra donde no se perdía, que ese perder último no le pareció distinto de los otros.

VICTORIA OCAMPO

Ilustración




ArribaAbajoNuestra encuesta

Contestación de don Manuel de Irujo


Miembro del Gobierno autónomo Vasco


P. ¿Cómo concibe Vd. el futuro de España?

R. Políticamente: en Comunidad de naciones de tipo federal.

Cívicamente: en régimen democrático y republicano. Económicamente: otorgando a la agricultura la condición de industria preferente, reduciendo los gastos improductivos del presupuesto del cuarenta al quince por ciento, adhiriéndose a la Comunidad europea y entregando los problemas de industrialización a la iniciativa privada y a la gestión de los países autónomos, regiones y municipios.

P. ¿Cuál sería su fórmula para articular un programa de reconstrucción nacional?

R. Reconstrucción política y ciudadana: Con aplicación de los derechos de la persona humana en su aspecto individual y colectivo: derechos del hombre, autonomía de los municipios, de los puertos, de las universidades y de los diversos países peninsulares que la reclamen.

Reconstrucción económica: Haciendo del país una democracia social, comenzando por realizar una reforma agraria, que debe ser confiada en su caso a los países autónomos.

P. 1. ¿En qué forma aspira a gobernar España el partido a que Vd. pertenece?

R. 1. El Partido Nacionalista Vasco aspira a gobernar Euzkadi, no a gobernar España, pero sí a participar en la gobernación de la Comunidad con los restantes partidos democráticos y países autónomos. Concebimos el gobierno de esa Comunidad en régimen democrático y republicano, con un Presidente designado si fuera posible por la ciudadanía mediante elección directa por sufragio universal, un Parlamento elegido de la misma forma por circunscripciones cuyo territorio corresponda al de los países autónomos o regiones, un Senado federal e instituciones complementarias que ejerciten la iniciativa y sirvan la técnica.

P. 2. ¿Cómo cree posible lograr la colaboración de los restantes Españoles?

R. 2. Poniendo el Estado al servicio de la nación o naciones que lo integren, lo cual exige edificar sobre la verdad, garantizar la libertad de los hombres y de los pueblos, hacer respetar la autoridad y la ley y acometer la resolución de los problemas pendientes, de manera singular los de orden social, económico y educacional.

P. 3. ¿Qué estudios o trabajos ha realizado el grupo o partido a que Vd. pertenece durante estos últimos años acerca de estos puntos?: (No hacemos alusión a los Estudios oficiales realizados, por los motivos que diremos después).

R. 3. a) capacidad técnica de los españoles para mejorar la explotación de los recursos económicos del país (agrícolas o industriales).

Ha sido puesto de manifiesto en la emigración que cientos de miles de exilados han desempeñado puestos de profesores, técnicos de toda clase de disciplinas, publicistas, obreros especializados, artistas y poetas. En los países donde se ha producido el hecho de la emigración masiva, como son Francia e Iberoamérica, el triunfo de los exilados es patente. Todo lo que hace falta es que, al repatriarse esos exilados y al reunirse con el resto de la ciudadanía, el país legal se acomode y sirva al país real, en lugar de luchar contra él y dificultarle su natural desarrollo.

b) ¿Cómo explotar la riqueza nacional con medios propios?

Reduciendo los gastos improductivos del presupuesto, como son los militares, represivos y suntuarios; adoptando una política agraria fundamental y siguiéndola con honradez y constancia; y cortando radicalmente sueños utópicos de industrialización ordenada por Decreto del Gobierno, dejando que las fuerzas e iniciativas autóctonas se produzcan y estimulando su desarrollo.

c) ¿Cómo va a ser posible librarse de la actual opresión eclesiástica sin horrores ni violencias?

De la misma manera que debe ser posible y real librarse de las opresiones militar, social, económica, política y civil, notoriamente mayores que la eclesiástica. En un régimen de libertad religiosa que no resulte alcanzado por preceptos sectarios como el artículo 26 de la Constitución de 1931, por actividades realizadas al servicio de un partido como la Pastoral colectiva de 1937, o por actos diplomáticos tan inconvenientes como el Concordato de 1953. Un clero como el clero vasco, actuando en un régimen de libertad religiosa, permitiría que fuera creado el clima de tolerancia, respeto y educación cívica, que harían innecesario el planteamiento de la cuestión propuesta en este apartado.

d) ¿Cómo concibe la relación entre las diversas regiones y mediante qué medios efectivos puede establecerse una mayor solidaridad entre las distintas zonas y gentes de España?

Concebimos la relación de los diversos países peninsulares como la existente en una «unión de unidades» o lo que es lo mismo, una comunidad de tipo federal. Para que la relación exista y la solidaridad se acreciente, es preciso que cada país se constituya, viva y se desarrolle, satisfecho de sí mismo. Negar esta condición a las naciones peninsulares equivale a crear el separatismo como fuerza necesaria. Reconocer las diversas personalidades que viven dentro del Estado dará lugar a que las fuerzas que en otro caso serían separatistas y centrífugas, se truequen en concurrentes y colaboren al buen gobierno y a la prosperidad de la comunidad. De la aplicación de estos principios existen en la actualidad ejemplos bien patentes en el mundo, pero España no necesita buscarlos fuera de su propia historia. Le basta con considerar que la monarquía española pudo realizar hace más de un siglo la Comunidad de naciones que es hoy una realidad en lo que fue imperio colonial británico. Una monarquía pudo cometer aquellos y otros errores, porque ponía la nación al servicio del Estado: de la Corona. Una democracia republicana no puede cometerlos, porque ha de constituir el Estado al servicio de la nación, o lo que es lo mismo del hombre y de sus creaciones.

P. 4. ¿Qué forma de gobierno prefiere Vd. para España y cómo espera y concibe que una mayoría suficiente de españoles la apoye sin necesidad de imponerla mediante procedimientos violentos?

R. 4. Lo hemos dicho ya: Una comunidad de naciones, democrática, republicana y confederal, que permita un día a Portugal su libre asociación y que siente las bases de una política permanente, puesta más allá de las diferencias de partidos, que desarrolle y estimule hasta donde sea posible la gran comunidad Iberoamericana, mediante el régimen de doble ciudadanía, reciprocidad de títulos y abanderamientos. Esta política solo requiere para que una mayoría suficiente de ciudadanos la apoye que se convoque una consulta electoral en condiciones de plena libertad y con garantía de orden público y respeto a las ideas de los demás. Ello, claro es, sin mengua de la adhesión peninsular a la unión europea. Es preciso, no menos para la Península que para el Continente, que Europa comience en el Estrecho de Gibraltar.

P. 5. Cómo concibe las relaciones internacionales en este momento.

R. 5. La Península Ibérica es geográfica e históricamente parte del Occidente. Lo son también las culturas que en ella tienen asiento o de ella derivaron para extenderse por otros continentes. Lo es no menos nuestra condición actual, positivamente democrática con el Occidente, y opuesta al régimen totalitario comunista impuesto en el Oriente. Y no de otra manera la concebimos en nuestro inmediato futuro y mientras no puede existir en el mundo una paz fundada en el respeto del derecho, de la ley erigida sobre él y de la palabra empeñada por los hombres. Cuanto sea servir estos principios y normas lo reputamos acertado. Todo lo que nos aparte de ellas y mucho más si nos enfrenta en sus aplicaciones, lo consideramos inconveniente, lesivo y dañoso. Entendemos que, ni siquiera para combatir el régimen franquista, debemos olvidar cuáles son los términos de nuestra posición internacional. El que haya quien queme incienso al realismo no nos autoriza a reaccionar contra nuestras propias bases doctrinales y políticas yendo contra nuestros propios actos y convicciones. La comunidad democrática que constituye nuestro programa inmediato ha de estar situada en las Naciones Unidas, en la Comunidad Europea y en la Atlántica, y ha de procurar estrechar, mejorando las relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica, y vivir en régimen concordado con el Vaticano.

Cuanto va expuesto responde, pura y exclusivamente, al parecer de quien firma esta respuesta, con la cual, ni directamente ni indirectamente queda ligada la organización política a que pertenece.

París 20 de Marzo de 1957

MANUEL DE IRUJO

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ArribaAbajoSin permiso de la censura

Treinta días después

Un mes de actuación del nuevo gobierno justifica un examen de conjunto sobre su labor. Espacio de tiempo bien breve, dirán algunos, para emitir juicios. En efecto; pero las circunstancias críticas en que el general Franco ha tenido que formar este gobierno son razón suficiente para examinar si se han operado o si se esbozan ya cambios esenciales. Porque para hacer balances de mayor envergadura bastaría con pensar que hace precisamente dieciocho años que las fuerzas llamadas «nacionales» entraban en Madrid y que rara es ya la persona que no reconozca la trágica ineficacia de aquel sacrificio de un millón de españoles. «Echados a las fieras», como en la parábola de Ganivet, pero sin salvar por ello el destino de la Nación.

Volvamos, pues, a lo cotidiano. Si la «declaración de intenciones» del nuevo gobierno dejó perfectamente indiferentes a los españoles sencillos, en algunos corrillos políticos se observó interés por la manera de cómo se afrontarían los problemas nacionales de la hora. Estos pueden situarse, con método sumario, en los planos político, económico y diplomático.

En el orden político, el nombramiento de altos cargos no ha hecho sino confirmar nuestras predicciones de una disminución de la influencia falangista y de un acrecentamiento de la derecha ultramontana, que encuentra una de sus expresiones más adecuadas en el «Opus Dei». El desmantelamiento de las posiciones falangistas ha sido mayor que lo previsto. De hecho, han perdido todas sus posiciones en el Ministerio de Información y en el propio Ministerio del Trabajo, donde muy especialmente se han visto privados de toda intervención en el ramo de Previsión (Seguros Sociales), antiguo feudo de los amigos de Girón.

La llegada a la dirección de prensa de D. Juan Beneyto ha sido acogida con un suspiro de alivio por tirios y troyanos, pues el Sr. Aparicio, cuyas intromisiones en la vida de la prensa eran tan famosas como sus accesos de cólera, se había enajenado la simpatía de todos. El cambio sólo se ha hecho sentir hasta ahora en la suavización de la campaña antifrancesa y en la reaparición de la revista Ínsula; los diarios han publicado una réplica del periodista Jean Creach a las acusaciones calumniosas de que había sido objeto por orden de Aparicio2. Este asunto ha producido muchos dolores de cabeza a los periodistas. Aun hace pocos días, un importante redactor de La Vanguardia de Barcelona se quejaba amargamente de este incidente y rogaba a un amigo que presentase sus excusas al Sr. Creach por lo que «sólo había sido obra de Aparicio».

El nuevo subsecretario de información, D. José Luis Villar, es hombre moderado, y del secretario general del Ministerio, D. Adolfo Muñoz Alonso, baste con decir que es Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y director de una revista de los Agustinos, para saber cuál es su matiz político. En resumen: aunque el «Opus» no ha copado el Ministerio, las palancas de la prensa e información «dirigidas» han pasado de la Falange al más ortodoxo de los catolicismos.

Si pasamos al Ministerio del Trabajo, el nombramiento del Sr. González Bueno para dirigir el Instituto Nacional de Previsión, ha producido una verdadera irritación en los medios falangistas y ha dado lugar a que el director saliente, Sr. Pinilla, convirtiera el acto de transmisión de poderes en un mitin demagógico.

En fin, el nuevo Subsecretario de Comercio, D. Faustino García-Moncó, reúne en su persona las cualidades de banquero (ha sido director adjunto del Banco de Bilbao), requeté y hombre de confianza de la jerarquía eclesiástica. El visto bueno del «Opus Dei» no podía faltar en el ministerio que regenta el Sr. Ullastres.

El llamado «liberalismo»

La reducción de la base política del gobierno o, dicho de otro modo, la salida del equipo gubernamental del centro católico y la caída vertical del falangismo explican ciertos conatos de «liberalización» acariciados por los gobernantes. Entendámonos; se trata de mantener a esos grupos en la oposición «legal», con lo cual se logra el doble objetivo de anular su peligrosidad y de dar cierta apariencia de libertad. A ese fin está encaminado el debate sobre la palabra «conservadores», iniciado por ABC en defensa del «orden», con apoyo de Informaciones, que ha dado lugar a una respuesta muy violenta por parte de Arriba y de la prensa sindicalista.

Sin embargo, este juego puede resultar peligroso: en la prensa sindicalista (por ej. Afán) se hace anticapitalismo, cuidándose bien de criticar a los que «piden libertad» que son presentados a los obreros como «explotadores que los quieren hacer caer en la trampa política». Pero los obreros toman tan al pie de la letra ciertas consignas que, estos días en Asturias, bastantes mineros que antes creyeron en Girón, están haciendo huelga en unión de sus compañeros izquierdistas.

En los medios de Acción Católica se presenta un fenómeno análogo. Enrique Miret, en Informaciones, dice que entre los católicos españoles «en estos últimos tiempos soplan vientos de apertura a todo lo nuevo y original». Alusión, sin duda, a la defensa de Unamuno hecha por dos religiosos y condenada por Ecclesia. Pero no para ahí la cosa: Alonso García en Ya, ha llegado a escribir que «no puede nunca ser política ideal de un católico militar en el comunismo y sí puede serlo, en cambio, hacerlo en la democracia cristiana o mantener una ideología republicana». Las ovejas van más allá que los pastores.

La reciente convocatoria de elecciones sindicales en sus grados local, provincial y nacional tiende igualmente a canalizar la oposición de los medios obreros. Se trata de elegir 214.852 vocales de los jurados de empresa (mitad obreros y mitad patronos), así como los enlaces sindicales de miles de empresas (con un total de 5.400.000 obreros en números redondos) para el mes de octubre; en diciembre se harían las elecciones provinciales y en enero del 58 las nacionales. Ya se sabe que en estas elecciones intervienen toda clase de coacciones. Sin embargo, las de primer grado (enlaces y vocales) pueden proporcionar muchos disgustos a los falangistas a despecho de su propaganda «anticapitalista».

Barcelona y Asturias

El falso liberalismo del régimen quiebra cuando se enfrenta con la realidad. Nada menos liberal que la situación actual de Barcelona, donde bandas armadas, bajo la mirada complaciente de las autoridades, siembran el terror al estilo de los años 1939-40. Así ha sido asesinado el estudiante Masoliver. Por otra parte, las detenciones continúan, entre ellas la de la casi totalidad de redactores de la revista católica Ciervo. El gobernador, Acedo Colunga, dirigiéndose a 300 alcaldes, ha proferido nuevas amenazas contra los jóvenes, manifestando que «no puede permitirse a las nuevas generaciones que labren su desgracia». La manera fuerte parece que ya no hace mucho efecto sobre la población de la ciudad condal, puesto que de nuevo circulan octavillas y aparecen pintadas las paredes llamando a un nuevo boicot de transportes y espectáculos.

En fin, las noticias que llegan de Asturias estos últimos días son una prueba más del «liberalismo» de los gobernadores civiles del Caudillo. Los obreros de la mina María Luisa de Sama de Langreo se habían puesto en huelga de brazos caídos reclamando que las primas de producción experimentaran un aumento proporcional al del salario de base, sin cuyo aumento sus retribuciones efectivas seguirían siendo irrisorias. La primera reacción oficial fue militarizar la mina, medida que no quebrantó lo más mínimo la decisión de los huelguistas apoyados por sus representantes sindicales. Entonces se entablaron negociaciones que, no se sabe cómo, han sido rotas hace tres o cuatro días. Al producirse esta ruptura, los obreros de la mina El Fondón, una de las más importantes de Asturias, han declarado la huelga por solidaridad, con lo que el paro se extiende ya a unos cuatro mil mineros. Las noticias que circulan hoy en los medios periodísticos de Madrid (únicos donde se sabe algo, pues el hombre de la calle ignora todos estos hechos) hacen temer represalias por parte del gobernador civil quien, con notoria imprudencia, ha calificado la huelga de política, acusándola de haberse producido por... ¡¡¡instigación extranjera!!! La verdad parece ser menos rocambolesca, pues entre los primeros detenidos de la mina María Luisa figura también un minero falangista. No sería extraño que ciertos extremistas de Falange no desdeñasen colaborar con los obreros influenciados por las organizaciones tradicionales de izquierda, aunque limitando sus propósitos a fines reivindicativos.

La cuestión económica

El talón de Aquiles de la situación sigue siendo la cuestión económica, pues si los obreros están descontentos, los industriales no lo están menos; los representantes de las industrias textiles se lo han hecho ver a los ministros Srs. Ullastres y Sanz Orrio en sendas reuniones celebradas estos días. En cuanto a los grandes capitalistas, su retraimiento no ceja, pues el anuncio gubernamental de que «se orientarían las inversiones» y de una posible -aunque lejana- reforma fiscal, les induce a la reserva, cuando no a la exportación de capitales. El hecho es que la baja en la Bolsa no ha podido contenerse; hace dos semanas, el ministro de Hacienda llamó a los miembros del Consejo Bancario para darles todo género de seguridades en el sentido de que el gobierno no limitaría sus inversiones. Los grandes bancos se mostraron decididos a salvar la situación y durante una o dos jornadas se pudo detener la caída de las cotizaciones, pero posteriormente la depreciación de títulos ha continuado. A manera de ejemplo damos algunas cotizaciones del 4 de marzo y del 27 de marzo: Banco Central: 850 y 809. Español de Crédito: 1045 y 930. Saltos del Sil: 315 y 273. Rif: 850 y 725. Ponferrada: 940 y 833. Explosivos: 475 y 420. Altos Hornos: 493 y 400. Y así hasta el infinito.

El Sr. Gual Villalbí celebró una reunión con los industriales de Barcelona destinada a calmar sus impaciencias, donde manifestó que el jefe del Estado le había expresado personalmente su deseo de «ir lo más rápidamente posible a la restauración de la libertad económica», entonó un «mea culpa» diciendo: «Quizás hemos ido a un ritmo acelerado» y habló de detener la llamada expansión.

Las ilusiones de los industriales duraron poco. No sólo por el jarro de agua fría que supusieron las declaraciones del Caudillo, echándole al clima la culpa de nuestras desgracias y estableciendo una peregrina teoría sobre el valor real de la peseta, sino también porque el Sr. Planell, más en privado, sigue defendiendo tenazmente las posiciones del INI.

Nuestro escepticismo sobre la función a desempeñar por el Sr. Gual Villalbí se ha confirmado plenamente. Su actuación parece ser más la de hacerse simpático y dar buenas palabras que la de tomar decisiones, que son de la competencia de la comisión interministerial presidida por el Sr. Carrero Blanco, donde el Sr. Gual es solo un miembro más. Esta comisión se ha reunido con objeto de tomar medidas contra la evasión de capitales y la caída del fondo de divisas. La primera consecuencia es que los españoles nos quedaremos sin fumar tabaco rubio, pues para ahorrar dólares se ha suprimido su importación. También se ha reunido tres veces la comisión de coordinación y programación económica que, aunque integrada por los secretarios generales técnicos, también está presidida por el todopoderoso Sr. Carrero Blanco quien, al parecer, «está, como Dios, en todas partes».

Y como en esta España de hoy, lo económico ocupa lugar preeminente, pese al «antimaterialismo» de sus dirigentes, las cuitas financieras repercuten también en la política exterior.

La ayuda americana para el ejercicio fiscal 1957-58 ha producido decepción en los medios gubernamentales. De esos 50 millones -30 en realidad, para ayuda económica- los productos energéticos, el cobre para la fabricación de sulfatos y otros cuantos productos se llevarán la mayor parte, sin que se pueda soñar en nada que concierna seriamente al equipo industrial, infraestructura del transporte, etc.

Ante esta realidad, se vuelven a acariciar los proyectos de acuerdo con Alemania, esbozados hace unos meses. El Caudillo acaba de invitar al canciller Adenauer a que visite España, y en esta invitación hay tanto o más interés económico que político. Verdad es que las pasadas negociaciones no cuajaron porque los alemanes querían, por lo menos, un porcentaje de 49 por 100 en sus inversiones. Pero la escasez de divisas y el saldo progresivamente negativo de las dos balanzas (la comercial y la de pagos) pueden hacer reflexionar al gobierno español.

Por otra parte, los progresos realizados hacía el «Mercado común europeo» han atraído la atención de los medios financieros y gubernamentales de España. Un régimen de libre cambio en la zona europea difícilmente podría favorecer a una economía tan atrasada como la española. Esto es, al menos, lo que piensan la mayoría de los industriales. Pero en los medios próximos al gobierno se tiene la doble esperanza de que atraería capitales y de que evitaría -momentáneamente- el pago al contado en divisas de muchas importaciones.

En el plano diplomático

Únase a esto los consejos pontificios al Sr. Castiella en favor de la «pequeña Europa», para darse cuenta de la importancia que puede revestir el viaje de Adenauer a España. La campaña pro-Europa está siendo patrocinada por el «Opus Dei», por medio de la prensa y de conferencias y actos públicos. Se trata de hacer una Europa católica en la que España, Italia y Alemania jugarían un papel de primer orden. En los medios del Ministerio de Asuntos Exteriores se tiene ya por lugar común que la preocupación «europeísta» ha pasado a ocupar el primer plano diplomático. La política que representa el Sr. Castiella es menos universal que la del Sr. Martín Artajo, en el sentido de preferir la «catolicidad» a las buenas relaciones con todos los países árabes. Sin duda, hay estos días grandes esperanzas de un próximo ingreso de España en la OTAN, encubiertas por una actitud de mal disimulada indiferencia. Pero el dogmatismo priva hoy en el Palacio de Santa Cruz. Sabemos de jóvenes diplomáticos que están inquietos porque son tachados de «liberales». Y por si las sospechas de una dominación teocrática no fueran suficientes, un incidente ocurrido estos días ha venido a confirmarlas. El profesor García Blanco debía dar unas conferencias en Francia sobre el tema «Unamuno», las cuales estaban previstas desde hacía varios meses. Pero en ese tiempo dos de las mejores obras del ilustre Don Miguel han sido insertas en el Índice de la Santa Sede. Entonces la Dirección de Relaciones Culturales -seguramente no por iniciativa propia- expuso al Sr. García Blanco la conveniencia de suspender su viaje y sus conferencias. Y así se hizo.

Sin duda alguna, la vocación -siempre frustrada- de mediador que anima en el alma del Caudillo, no está ausente de la visita del «premier» tunecino Sr. Burguiba, coincidiendo con la estancia en Madrid del ministro sin cartera egipcio. Sr. Anwar El Sadat. Pero entre los técnicos de la diplomacia reina el mayor escepticismo sobre semejantes propósitos. Con tanta más razón cuanto ciertas cuestiones en litigio con Marruecos aun no han sido resueltas. Y el único general marroquí con que contaba el ejército español (El Mizzian) ha renunciado a su nacionalidad española y a su grado, pues el Estado marroquí no lo aceptaba de otro modo al frente de fuerzas suyas. Ya puede suponerse que este acto de «desagradecimiento» no ha sentado muy bien en El Pardo.

En resumen, no podemos decir que los treinta días del nuevo gobierno no han sido fecundos. Pero más en suscitar problemas que en aportar soluciones. Al presenciar el Caudillo en la Castellana el desfile de 14000 de sus soldados ¿pensará, por un momento, en el saldo de su «Victoria», al cumplirse los dieciocho años de lograrla? ¿Sospecha acaso que no sólo los vencidos sino muchos de los vencedores de aquel primero de abril se preguntan hoy ¿PARA QUÉ?

TELMO LORENZO

Madrid, abril de 1957




Cartas al director

Ilustración

Desde New York, Marzo de 1957

Distinguida Sra. Directora:

En mi poder por vez primera una de vuestras publicaciones «IBÉRICA por la Libertad» y considero un deber ineludible el dirigirme a Vds. con el objeto de felicitarlos por la edición de la misma pues constituye un órgano más de cultura, una trinchera más en defensa de la Libertad, la Democracia y en el reconocimiento Mundial de los Derechos Humanos.

Como hombre amante de la Libertad opuesto a todo lo que signifique opresión y dictaduras, y como presidente de Acción Revolucionaria Cubana, les reitero mis felicitaciones y les exhorto a seguir en tan loable y grande tarea de cultura y defensa de la LIBERTAD.

De Uds. atentamente.

(Firmado)

Sergio Aparicio



Desde España, Marzo de 1957.

Muy distinguida directora:

Gracias por su carta. Ha de comprender que la opinión suya y la de Semprún Gurrea sobre lo que escribí acerca de España en la encrucijada me ha alegrado grandemente. Mi criterio era sincero y justo. Me explico naturalmente que el libro haya tenido una buena acogida. Hace poco leí una crítica en Cuadernos, de París, muy atinada y calurosa. Lo mejor que tiene la obra es que incluso aun no estando de acuerdo con algunos puntos de vista, hoy de orden adjetivo, como son los de la forma de gobierno, ella es magnífica.

Le reitero mi agradecimiento, etc.

(Firmado)



Desde Francia, Marzo de 1957

Muy estimada compatriota:

La colección de IBÉRICA que ha tenido la bondad de remitirme atendiendo mi petición, la hemos leído con atención mis amigos españoles y yo. Ha habido comentarios para todos los gustos; esto era de esperar. Le doy un resumen que pretendo sea ecléctico de lo que ellos han opinado.

La orientación política de la revista ha convencido a la mayoría, a todos excepto a los naturales extremistas, más abundantes a izquierda que a derecha. Mis amigos preferirían que se disminuyeran los artículos teóricos en beneficio de comentarios dinámicos sobre la actualidad española, aun reconociendo que esto es siempre arriesgado y en ocasiones poco brillante.

Le recuerdo, soy estudiante y tengo 24 años.

Disculpe mi petición y gracias por todo.

(Firmado)




Ibérica y el ABC

El diario ABC, de Madrid, reprodujo en su edición del 1 del mes de febrero del presente año un artículo publicado en La Voz de España, de San Sebastián, titulado «Creach, agente secreto» en el que figura el siguiente párrafo: «La relación de Monconduit (apellido de Creach) con los medios comunistas no es de ahora. Hace ya tiempo que una revista editada en Nueva York por los comunistas exilados españoles, que lleva por título Ibérica, acoge cuanto Monconduit escribe con júbilo, y probablemente incrementa también los ingresos de Monconduit...».

En el momento que llegó a nuestras manos el citado ejemplar de ABC, febrero 7, enviamos a su director el siguiente cable:

«Protestamos enérgicamente de los conceptos vertidos respecto a Ibérica en el artículo reproducido por ABC en el número 1 de este mes, página 22, «Creach, agente secreto». Nuestra publicación tiene como finalidad combatir el totalitarismo de izquierda y de derecha. Somos un grupo anticomunista que nos hemos impuesto la labor de informar libre y objetivamente. Pedimos una rectificación inmediata de los conceptos recogidos y publicados por ustedes en lo que afecta a nuestra revista. Así lo esperamos. Caso contrario nos veríamos obligados a seguir otros procedimientos».

Este telegrama iba firmado por todos los miembros que componen el Consejo de Ibérica.

El ABC no ha contestado directamente a nuestro requerimiento, por lo que hemos puesto en manos de nuestro abogado en Madrid el asunto. Pero el citado periódico, en su edición del 16 del pasado marzo, publicó una carta aclaratoria del periodista francés Jean Creach, de la que copiamos el siguiente párrafo:

«11. En 1954 publiqué tres artículos sobre España en la revista Ibérica, de Nueva York, porque esos artículos me fueron solicitados normalmente, y porque una revista en la que escribe Salvador de Madariaga no es una revista comunista, ya que si lo fuese, el Gobierno norteamericano no toleraría la publicación en su territorio. Desde la fecha de los artículos en cuestión no he vuelto a escribir en esa revista, contrariamente a lo afirmado en su información».






Protestas contra la entrada de España en la OTAN

Del Partido Socialista Español y la Unión General de Trabajadores (UGT)

«Las ambiciones del dictador español no se limitan a la demanda de nuevos créditos, sino que descubriendo tardíamente una nueva vocación europea, tiene la osadía de querer entrar en la OTAN, en las distintas organizaciones y comunidades europeas y en el Consejo de Europa.

Que nadie se llame a engaño. Admitir al dictador español no es admitir a España. Es su antítesis, como lo demuestran los movimientos de protesta que se suceden en España. Las democracias de América y de Europa se deshonrarían aceptando a Franco contra España.

El Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores de España piden a la clase obrera, a todas las organizaciones democráticas y muy especialmente a la Internacional Socialista y a la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres que, cumpliendo con su deber, contribuyan por todos los medios a su alcance a que no prospere en América ni en Europa las pretensiones del dictador español».

De la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)

«Vaya nuestra más enérgica y viril protesta contra el acuerdo de la Cámara Americana. De prevalecer este acuerdo propendente a que el general Franco tenga un sitio en la OTAN los primeros perjudicados serían los Estados Unidos de América, al atentar contra los más sagrados intereses de los Derechos del Hombre y del ciudadano, y contra la democracia mundial. Tal decisión, en caso de ser adoptada por el organismo internacional, sólo serviría a la causa del totalitarismo comunista, perjudicando considerablemente al mundo libre y democrático».

Del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo

«Llamamos la atención de la OTAN sobre el hecho de que la entrada de España de Franco en la Organización daría al traste con su autoridad moral. El preámbulo de su Carta declara que las Partes están resueltas a salvaguardar la libertad, el acervo común y la civilización de sus pueblos, fundados en los principios de la democracia, la libertad individual y el imperio de la ley.

El régimen actual de España no ha ocultado nunca que sus instituciones no son las de la democracia liberal y que antes bien se jacta de ello; y que sea cualquiera el texto de sus sedicentes leyes, de hecho, no existe en España hoy otra ley o institución que la voluntad del dictador, de modo que no hay español que tenga segura su vida, hacienda u honra si se halla en desacuerdo con el mundo oficial.

Por lo tanto, si se considera España indispensable para la OTAN sólo caben dos caminos: exigir que el régimen se califique para entrar adoptando instituciones libres; o borrar de la Carta el preámbulo y el artículo 2».

(Estas informaciones son extractos de las declaraciones que hemos recibido de cada una de estas organizaciones).




Protesta contra la entrada de España en la OTAN

Del Partido Socialista Español y la Unión General de Trabajadores (UGT)

«El dictador Franco, después de haber creado la desastrosa situación que padece España, está gestionando en estos momentos de los Estados Unidos la concesión de nuevos e importantes créditos que le salven de la catástrofe, como gestiona igualmente que se le invite para visitar oficialmente al Presidente Eisenhower.

La gran democracia norteamericana cometería una gran torpeza política y terminaría de desacreditarse ante el pueblo español si, conociendo como conoce los verdaderos sentimientos de los españoles, se prestase una vez más a correr en auxilio de un régimen corrompido y de un dictador tiránico.

Las ambiciones del dictador no se limitan a eso, sino que descubriendo tardíamente una nueva vocación europea, tiene la osadía de querer entrar en la OTAN, en las distintas organizaciones y comunidades europeas y en el Consejo de Europa... para defender la democracia.

La Unión General de Trabajadores de España y el Partido Socialista Obrero Español entienden que ha llegado el momento de decir públicamente y con toda solemnidad a las democracias que integran esas Organizaciones que, si admiten en su seno al dictador español, no servirían la causa de la democracia española ni los fines que proclaman dichas Instituciones.

Que nadie se llame a engaño. Admitir al dictador español no es admitir a España. Franco no es España. Es su antítesis, como lo demuestran los movimientos de protesta que se suceden en España. Las democracias de Europa y de América se deshonrarían aceptando a Franco contra España. Se convertirían en cómplices de las desdichas que sufre el pueblo español.

El Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores de España piden a la clase obrera, a todas las organizaciones democráticas y muy especialmente a La Internacional Socialista y a la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres que, cumpliendo con su deber, contribuyan por todos los medios a su alcance a que no prospere en Europa ni en América las pretensiones del dictador Español».


De la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)

«La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) eleva su más enérgica protesta contra el acuerdo favorable de la Cámara de Representantes para la entrada de España en la OTAN.

Queremos recordar a todos, porque parece haberse olvidado, el sentido fascista del régimen del general Franco impuesto por la fuerza de la violencia a un pueblo que lucha por revalidar la democracia y conseguir la libertad.

De prevalecer el acuerdo propendente a que el general Franco tenga un sitio en la NATO, los primeros perjudicados serían los Estados Unidos de América, al atentar contra los más sagrados intereses de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y contra la democracia mundial, al revertir sobre ellos la responsabilidad histórica de haber ahogado a la nación española. Tal decisión, en el caso de ser adoptada, sólo serviría a la causa del totalitarismo comunista, perjudicando considerablemente al mundo libre y democrático».


Consejo Federal Español del Movimiento Europeo

«Nosotros, ciudadanos españoles privados del ejercicio de nuestra ciudadanía por una dictadura militar, llamamos la atención de la OTAN sobre el hecho de que la entrada de la España de Franco en la Organización daría al traste con su autoridad moral. El Preámbulo de su Carta declara que las Partes “están resueltas a salvaguardar la libertad, el acervo común y la civilización de sus pueblos, fundados en los principios de la democracia, la libertad individual y el imperio de la ley”; y el artículo 2 añade que “contribuirán al fomento de relaciones internacionales pacíficas y amistosas reforzando sus instituciones libres (y) estimulando mejor comprensión de los principios sobre qué se fundan”.

Nosotros, ciudadanos españoles, apuntamos que el régimen actual de España no ha ocultado nunca que sus instituciones no son las de la democracia liberal; y que antes bien se jactan de ello; y que sea cualquiera el texto de sus sedicentes leyes, de hecho, no existe en España hoy otra ley o institución que la voluntad del dictador, de modo que no hay español que tenga segura su vida, hacienda u honra si se halla en desacuerdo con el mundo oficial.

Por lo tanto, observamos que si se considera España indispensable para la OTAN sólo caben dos caminos: exigir que el régimen se califique para entrar adoptando instituciones libres; o borrar de la Carta el Preámbulo y el artículo 2. La admisión del Sultanato absoluto actual implicaría que los miembros de la OTAN reconocen públicamente no dar importancia ninguna a sus propios compromisos solemnemente contraídos; lo cual destruiría la autoridad moral de la Organización».


LLAMAMIENTO PARA CONSTRUIR LA UNIÓN DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA

Habida cuenta de que la pervivencia del Régimen, que sufre actualmente nuestro país en una irrespirable atmósfera de descontento popular netamente oposicionista y mayoritaria, es solo posible gracias al vacío institucional creado por el General Franco y al miedo que todos los ciudadanos sienten ante cualquier improvisación o aventura política, al mismo tiempo que exigen que cualquier iniciativa cuente con el respaldo de las fuerzas democráticas del país, se impone:

1.º- Dar consistencia y cohesión a esa mayoritaria ansia de libertad de los españoles con el reforzamiento orgánico de los distintos grupos de oposición, a cuya labor hay que imprimir una mayor eficacia y un alto sentido de responsabilidad y de equipo.

2.º- Orientar la opinión que desea un cambio democrático llevándola al convencimiento de que, tan importante como el propio cambio, es el CÓMO España puede llegar al disfrute de un régimen civil y democrático.

3.º- Ofrecer al mundo un ejemplo de solidaridad humana y de responsabilidad cívica con la creación del instrumento adecuado que pueda dar satisfacción a la grave y urgente necesidad de servir al país a través de la unión de todo el pueblo, aun a costa de los mayores sacrificios.

4.º- Dejar constancia del deseo que anima a los hombres responsables de la dirección política de los distintos grupos de llegar a la democratización de España por la única vía posible que es la concordia nacional y la reconciliación de los españoles que exigirá fraternal generosidad y elevado sentido de responsabilidad patriótica.

5.º- Aceptar el instrumento que consagre esta unión y dé satisfacción a la necesidad de poner a España a cubierto del riesgo de otra conmoción violenta. Proclamar la decidida e irrenunciable voluntad de no cancelar la unión inmediatamente después de la caída de la Dictadura, sino que deberá continuar durante el tiempo preciso para asegurar el definitivo encauzamiento de los destinos de la Patria por derroteros de justicia, libertad y convivencia, corrigiendo así la catastrófica trayectoria que nos ha conducido a través de motines y subversiones, pronunciamientos y guerras civiles al estado en que hoy nos encontramos sumidos.

Anteproyecto de la declaración

El proceso de descomposición interna del Régimen del General Franco Bahamonde es evidente. El desconcierto, el malestar, el cansancio y la oposición de los españoles al Régimen actual, obliga a las fuerzas liberales y democráticas, del interior del país y del destierro, a tomar una posición clara y resuelta que oriente a los españoles y aleje el riesgo de una nueva convulsión política.

La Unión Democrática Española se propone restablecer la confianza ciudadana en la posibilidad de una convivencia pacífica entre todos los hombres y los pueblos de España. En consecuencia, todas las fuerzas políticas, grupos confesionales o de intelectuales, organizaciones profesionales, patronales y obreras, que suscriban este documento, declaran su adhesión a la UDE que se constituye sobre la base del reconocimiento y respeto plenos a los siguientes

PRINCIPIOS

1.º- La UDE es la agrupación de fuerzas políticas que se propone el restablecimiento de la vida civil y democrática en España.

2.º- Todas las agrupaciones que se incorporen a la UDE -conservando su personalidad y características propias- se comprometen a posponer cualquier objetivo particularista al logro del establecimiento de un Régimen Democrático que haga posible la libre expresión de la voluntad nacional y la convivencia pacífica entre todos los españoles.

3.º- La UDE admitirá en sus filas a todas las fuerzas políticas no totalitarias y no consentirá que en su seno se ejerza presión alguna ni se despliegue acción proselitista sobre los demás miembros de la misma que pueda debilitar su unidad de acción, su estructura orgánica o sus objetivos fundamentales.

4.º- En el seno de la UDE actuará un Consejo de Defensa de la Libertad que tendrá la misión de dirigir su acción política.

5.º- Una vez lograda la restauración de un régimen de libertad en el país, y abierto el camino de su estructuración democrática, el Consejo de Defensa de la Libertad se constituirá en órgano supremo de vigilancia permanente para garantizar el normal desenvolvimiento político dentro de los principios liberales y democráticos, sin tolerar ningún atentado contra el orden público o los derechos ciudadanos, que ponga en peligro la pacífica convivencia nacional.

Para ello se considera necesario:

(Sigue la articulación de los Principios que van de la letra a) a la o), los que nos vemos obligados a suprimir por falta de espacio).

6.º- Las fuerzas integradas en la Unión Democrática Española se comprometen formalmente a no dar por cancelado el presente Pacto y a reconocer y a acatar la autoridad inapelable del Consejo de Defensa de la Libertad para dirimir cualquier diferencia o pugna que pudiera surgir entre ellas, hasta que la nueva Constitución entre en vigor.

El Consejo de Defensa podrá decretar la expulsión del seno de la Unión Democrática Española de cualquiera de los grupos o personas integrantes de la misma que atenten contra el orden democrático o quebranten alguno de los principios o cláusulas de este pacto.

En España, marzo de 1957






ArribaAbajoEditorial

Franco y la OTAN


Dos declaraciones simultáneas nos han brindado los dirigentes de la política española, una las del general Franco, hechas espontáneamente al New York Times el 17 de marzo, otra las del Sr. Gual Villalbí, ministro del Gobierno español.

Ha prometido el general Franco dar a su pueblo más libertades. Esa promesa la hace el General en los momentos en que surgen por doquier en España agrupaciones políticas trabajando en la clandestinidad, movimientos de abiertas protestas contra el régimen, lucha declarada entre falangistas y monárquicos, huelgas de mineros en el norte de España.

Esas declaraciones han sido hechas para el extranjero, el general Franco ha querido tranquilizar a los E. U. afirmando con su gran autoridad que «España pasa por perturbaciones debidas a las malas cosechas, pero que no está sufriendo una crisis económica». Tres días antes su ministro sin cartera y presidente del Consejo Económico Nacional, Sr. Gual Villalbí, pronunciaba en Barcelona en el «Fomento del Trabajo Nacional» una conferencia en la que hizo la exposición más completa de las dificultades financieras de España.

El Sr. Gual Villalbí afirmó que «ha sido necesaria la política expansionista que ha llevado a la inflación moderada, pero que no ha sido posible eludir sus efectos fatales en un proceso inflacionario». Señaló así mismo, que las exportaciones individuales han disminuido, que la independencia de Marruecos obligó a liquidar unas posiciones financieras, que en el orden interior la política de salarios determinó una perturbación en el mercado interior y que hay que proceder a una poda que haga posible establecer un equilibrio. Por último, refiriéndose a los rumores de devaluación de la peseta afirmó: «Si algún día hubiese que proceder a una devaluación de la peseta por un acto del Poder público, se tomarían todas las precauciones necesarias y habría que requerir el concurso de todos los españoles».

Estas declaraciones, hechas por la autoridad financiera del país, son una inequívoca exposición de la situación económica de España. ¿Cómo establecer una unidad entre la exposición clara y responsable del Sr. Gual Villalbí y las declaraciones del general Franco? El ministro expone al país la verdadera situación económica por la que atraviesa, el jefe del Estado habla para el extranjero y niega la situación precaria de su economía. Las declaraciones del general Franco no pueden ser ingenuas, tengan la base que tengan son de una audacia ofensiva al pretender ocultar la situación de su país cuando esa situación es conocida de todos los ciudadanos, proclamada por dos de sus ministros -el Sr. Arburúa antes y el Sr. Gual ahora- y cuando es ella, precisamente esa grave situación, la que le obliga a pedir ayuda exterior con urgencia. Claro que están en juego dos grandes objetivos, la entrada en la OTAN y la incorporación a la «pequeña Europa», pero nada puede justificar unas declaraciones que falsean una realidad trágica.

Estas dos aspiraciones ¿puede conseguirlas la España actual? La Carta de la organización de la OTAN declara que «las Partes están resueltas a salvaguardar la libertad, el acervo común y la civilización de sus pueblos, fundados en los principios de la democracia, la libertad individual y el imperio de la ley». La Cámara de Representantes acaba de dar su voto favorable para la entrada de España en la OTAN, pero la partida no está ganada para España. Falta saber si los otros países que integran la organización y que no estaban dispuestos a dar su voto, lo están hoy. ¿Pueden los países que integran la NATO obligar a Franco a modificar su régimen? Ante esa imposibilidad, ¿pasarán por encima de los principios contenidos en la Carta para admitir a un país que hasta hoy rechazaron, justamente por no regirse por ellos?

Por lo que respecta a la incorporación a la «pequeña Europa» la situación es esta: seis países (Francia, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Holanda y Alemania) han aceptado reunir sus bienes y sus destinos. Europa va hacia una comunidad de riquezas: el carbón, el acero, sus productos agrícolas, etc., los pueblos de Europa trabajarán por su futuro común. Eso llevará a transformar a Europa en una comunidad política, ¿está la España franquista dispuesta a transformar su estructura política? No. No porque no puede. Así la España actual dentro de la «pequeña Europa» sería la paletada de arena en el engranaje del nuevo organismo.

Seamos, pues, realistas y consideremos que dar inyecciones diplomáticas a la España actual es ayudar a sostener su agonizante sistema y que estas ayudas nuestras han de pesar en el futuro. La hora de la democracia española apunta ya en su cuadrante.




ArribaResumen de noticias

Manifiesto republicano

Con motivo del XXVI aniversario de la proclamación de la República española, D. Diego Martínez Barrio, Presidente en el exilio, ha dirigido a los españoles un mensaje del que reproducimos los párrafos siguientes:

«El régimen franquista, ya en los umbrales de la desaparición, arrastra al caer los principios fundamentales de su política, pero quedarán grandes trozos de la armazón del sistema, cuyas partes nobles han de ensamblarse e integrarse en las fundaciones posteriores.

Este período de transición van a llenarlo reunidas, las nuevas generaciones y las que doblan la curva de la vida... ¿Cuál será la estructura de la España inmediata? ¿Qué se proponen realizar los hombres en cuyas manos reside la resolución primera? No me consta, ni, si me constara, lo diría.

En esa España, ya visible, tienen que encontrar todos los españoles puesto y hogar. Todos. Ninguna discriminación sería tolerable, salvo las que surjan de las leyes naturales y de aquellas otras que elabore la ciudadanía por el órgano de sus representantes libremente elegidos.

Nosotros somos republicanos. A ese título, que no ocultamos, ni declinamos, se acoge nuestra historia y nuestro honor. Republicanos ayer; republicanos hoy, y republicanos hasta la hora final. La fidelidad a los principios no excluye, ni impide el respeto a otros contrarios. La democracia republicana puede vivir sosegadamente al lado de los españoles que profesan doctrinas distintas, bien llevando la dirección de los negocios públicos, bien desde la oposición si el régimen definitivo tuviera signo distinto al de la República.

España, para ser el hogar de todos los españoles, ha de constituirse conforme a la voluntad de ellos. El derecho de las clases gobernantes a aleccionar al país trae consecutivo el deber de respetar su soberanía».

París, 14 de abril de 1957


España y la NATO

La Cámara de Representantes aprobó el 21 de marzo una resolución en favor de la admisión de España en la NATO. La resolución recomienda al Departamento de Estado continúe sus gestiones a fin de que España ingrese en la organización. Esta resolución del Departamento de Estado ha de pasar al Senado para su aprobación.

En España

La entrada de España en NATO es la suprema aspiración de los dirigentes de la política española. Por esa razón en el palacio de Santa Cruz la reacción ante el voto de la Cámara de Representantes ha sido muy «diplomática», se ha recibido la noticia con una aparente complacencia que cubría mal la profunda satisfacción. La actitud que ha sostenido el Ministerio de Relaciones a este respecto es la expresada por el Sr. Martín Artajo en esta frase, que ha recogido toda la prensa española:

«La entrada de España en la OTAN tiene más interés para los otros que para nosotros, pero si se invita a España no se negará a colaborar».


Noruega opuesta a Franco en la OTAN

Estocolmo: Un telegrama de Oslo comunica que, según el diario Verdens Gangde de dicha capital, Noruega continuará oponiéndose a toda proposición que tienda al ingreso de la España de Franco en la organización del Pacto del Atlántico (OTAN).

El referido diario funda su aserto en una declaración del Ministro de Relaciones Exteriores de Noruega que, al ser preguntado sobre esta cuestión, ha contestado que el punto de vista noruego respecto a España no ha variado. (OPE)


Llamamiento de los intelectuales

Recibimos de España el siguiente llamamiento:

«La ofensiva del régimen del general Franco contra la Universidad española, que en enero y febrero se había concentrado en Madrid y Barcelona, se ha proyectado ahora contra la Universidad de Salamanca. Esta ofensiva se concreta en dos hechos:

1) Que con fecha 13 de marzo, se ha iniciado un expediente académico que terminará, probablemente, en expulsión contra el catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Salamanca, Profesor Vicente Ramírez de Arellano.

2) Que en la misma fecha, y debido a presiones gubernativas, ha sido destituido un Profesor auxiliar de la misma Universidad, sin posibilidad de defensa.

Las causas de estos hechos, que vienen confirmando una vez más la interferencia continua de los poderes públicos en la Universidad Española, se debe a que el Profesor Ramírez de Arellano permitió que en su clase se leyese el escrito en donde los estudiantes de Salamanca se solidarizaban con sus compañeros de Barcelona y firmaron una súplica para la rehabilitación de los que están imposibilitados de estudiar en cualquier Universidad española. Se recogieron en un día 700 firmas en Salamanca y 2000 en Madrid.

Rogamos a todos los Profesores, intelectuales y estudiantes de las distintas Universidades del Nuevo y Viejo continente se solidaricen con sus colegas españoles apoyándonos en la medida de lo posible con el fin de evitar la destitución del Catedrático señor Vicente Ramírez de Arellano y otras medidas que pudiere adoptar el Poder Público».

España, marzo de 1957


Los mineros de Asturias

Durante la segunda y tercera semana del pasado mes los mineros de carbón de varias minas de Asturias, entre ellas de la llamada «María Luisa» y «Duro Felguera» se habían declarado en huelga de «brazos caídos» para protestar contra la disminución de las primas a la producción.

Como resultado de un acuerdo con los patronos, los mineros volvieron al trabajo el 26, pero, al parecer, los patronos han vuelto de su decisión y los mineros han vuelto a reanudar la huelga, la que se ha extendido y agravado a pesar de que los trabajadores de la mina «María Luisa» han sido sometidos a la ley marcial, es decir que siendo la huelga un delito actualmente en España, los mineros pueden ser juzgados por las autoridades militares. La huelga se ha extendido a las minas de «Fondón» y los declarados en huelga ascienden a unos 5000 mineros.

Según noticias las negociaciones han comenzado de nuevo interviniendo el sindicato y se espera que se llegue a un acuerdo.

Una nota del Gobernador civil de aquella provincia exponía las circunstancias que han motivado la huelga insistiendo en que los obreros no han recurrido a los organismos competentes para resolver el conflicto y que el movimiento tiene un carácter político.


Exportación de mineros

Las negociaciones entre los gobiernos español y belga sobre el envío de 5000 mineros españoles a Bélgica para incorporarse a los equipos de trabajadores belgas de la misma industria han terminado. El primer contingente de 100 mineros españoles han llegado a Chatelineau, en la provincia de Hainault. El acuerdo establece que 5000 mineros serán enviados a Bélgica.

Sin embargo, la prensa belga no ha acogido el acuerdo favorablemente, sacamos de ella estos razonamientos:

«A primera vista, ante ciertas necesidades económicas, el acuerdo parece bien, pero si se reflexiona nos damos cuenta de que ese acuerdo tiene aspectos muy negativos. La mano de obra en las minas representa ya una amalgama de nacionalidades diversas, en muchos sitios más de diez lenguas diferentes, costumbres, etc., dificulta la organización sindical. Pero además es sabido que la penuria de la mano de obra de mineros en Bélgica es debido a que las condiciones de trabajo son duras y peligrosas. Gracias a la mano de obra extranjera las condiciones de trabajo no han sido mejoradas ni su rendimiento.


Violaciones de la libertad sindical

El informe N.º 25 del Comité de la Libertad Sindical del BIT ha sido sometido al Consejo de Administración de este organismo reunido en Ginebra en la última semana del mes de marzo. Este informe da cuenta de las quejas sobre violación de los derechos sindicales contra diversos gobiernos.

En lo referente a España el informe expone que «el gobierno franquista ha violado los derechos del hombre al quebrantar las huelgas declaradas en abril de 1950 en Bilbao y en otras ciudades, al encarcelar los huelguistas y al ordenar el cierre de las fábricas perjudicando a más de 40000 trabajadores. No existiendo en España procedimiento legal que permita a los obreros luchar para elevar su nivel de vida y siendo la legislación “sindical” española incompatible con los principios de base del BIT, la CISL ruega al Consejo de Administración invite al gobierno español a modificar la legislación actualmente en vigor, a establecer la libertad sindical y a suprimir las sanciones contra los trabajadores que tomaron parte en las huelgas de abril de 1956».

Protesta del gobierno español

El gobierno español ha respondido a esas declaraciones diciendo que la CISL no está calificada para presentar reclamaciones de esa naturaleza. El Comité de la Libertad Sindical ha respondido que no ha lugar a discutir la competencia de la CISL y ha decidido no dar tramitación a esas objeciones e invitar al gobierno español a presentar observaciones sobre el fondo de la protesta que le ha sido transmitida.


Declaraciones del cardenal primado

Con ocasión de la clausura de la III Asamblea Nacional de Acción social y patronal, el Arzobispo de Toledo, cardenal Pla y Daniel, ha declarado que los obreros tienen el derecho de hacer oír su voz en las organizaciones profesionales. «La Iglesia -dijo el Cardenal- defiende la justicia social, pero ésta no se debe confundir con la simple limosna». Refiriéndose a la misión del Estado dijo: «Desgraciado el Estado que no cuente con la colaboración de los ciudadanos».


Devaluación de la peseta

En Barcelona pronunció una conferencia en el pasado mes de marzo el ministro sin cartera Sr. Gual Villalbí, que es también presidente del Consejo Económico Nacional. Refiriéndose a la situación de la peseta, a las inquietudes de algunos, el Sr. Gual Villalbí dijo que «si algún día hubiese que proceder a la devaluación de la peseta, se tomarían todas las precauciones para que la operación no fallase y habría que requerir el concurso de todos los españoles». Al final de la conferencia expresó que la esperanza del gobierno era «conseguir la revalorización de la peseta mediante la higienización de la economía».


Adenauer invitado

El general Franco ha invitado al Dr. Adenauer a visitar España. En principio el canciller alemán ha aceptado la invitación. La prensa inglesa considera esta invitación como el más significativo paso de la política española para establecer lazos económicos y políticos con Alemania.



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