Ibérica por la libertad
Volumen 7, N.º 11, 15 de noviembre de 1959

«Les liaisons dangereuses».
IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
Directora:
- VICTORIA KENT
Presidentes de Honor:
- SALVADOR DE MADARIAGA
- NORMAN THOMAS
Consejeros:
- ROBERT J. ALEXANDER
- ROGER BALDWIN
- CLAUDE G. BOWERS1
- FRANCES R. GRANT
- JOHN A. MACKAY
- VICTOR REUTHER
IBÉRICA is published monthly on the fifteenth of every month, except July-August when bimonthly, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1959, by Ibérica Publishing Co.
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El día 3 de noviembre, o sea al día siguiente del de Difuntos, el Caudillo de todas las Españas (menos los tres Gibraltares costeros y otros interiores) se ha cantado un himno a sí mismo. «Si de punto de partida tan arduo», ha dicho a su auditorio de quinientos paniaguados, «hemos llegado a este logro y a esta plenitud, imaginad lo que será dentro de veinte años, cuando Dios mediante, podremos presentaros otro balance de veinte años de paz»2. Perspectiva esplendorosa ante la cual a los quinientos paniaguados se les hacía la boca champagne.
Para nosotros, los treinta millones menos quinientos de españoles que no somos sus paniaguados, no queda más que una admiración más objetiva. Comenzaremos por admirar la modestia del Caudillo que se ha abstenido de puntualizar las vistas que su perspectiva de veinte años ofrece; y procuraremos a nuestro modo llenar el vacío por el procedimiento que llaman los matemáticos extrapolación, y que en realidad descansa sobre una sencilla regla de tres. Si en veinte años se ha llegado a tanto, en cuarenta se llegará a cuánto. Aquí no se engaña nadie, que el Pardo queda muy lejos.
Si de 1936 a 1938 el Caudillo le ha dado esquinazo a la República, al Rey, a Hitler y a Mussolini, de 1958 a 1978 tendrá tiempo sobrado para darles esquinazo a otros cuatro amigos. Los candidatos más probables son los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania.
Si de 1938 a 1958 la peseta cayó de 10 el dólar a 60 el dólar, de 1958 a 1978 habrá caído a 360 el dólar.
En 1938 la deuda pública no llegaba a 19.000 millones; pongamos que fueran 20.000. En 1958 era de 71.000. Pongamos 70.000. A este paso, en 1978 la deuda habrá aumentado tres veces y media, o sea que llegará a 245.000 millones de pesetas. Se comprende la satisfacción del Caudillo.
Si de 1938 a 1958 ha aumentado el número de presos políticos (con grandes altibajos) de 300 a 3000, de 1958 a 1978 aumentará a 30.000, cifra altamente satisfactoria para un dictador.
Si de 1938 a 1958 el número de Gibraltares costeros ha aumentado de uno a tres, de 1958 a 1978 habrá aumentado de tres a nueve.
Si de 1938 a 1958 el número de españolas que la pobreza obligaba a ir a Europa a ganarse la vida como sirvientas ha pasado de una cifra que puede calcularse en centenares a otra que puede calcularse en decenas de miles, en 1978 hay derecho a esperar que podrá calcularse en millones; y otro tanto podrá decirse de los mineros que van a Bélgica en busca de más pan y menos guardia civil.
Si de 1938 a 1958 los parados forzosos han pasado de miles a cientos de miles, y si se calcula que en marzo del 60 habrá más de un millón, ¡qué triunfo aquí para el régimen! Porque resulta que en 1978 habrá que calcular los parados en millones, y no pocos.
Según el TIMES de Londres, en 1958 se calcula en un 25% las importaciones que entran en España de contrabando. Suponiendo que la ya evidente victoria le haya permitido al régimen alcanzar en 1938 el 2.5% de importaciones de contrabando, el progreso del contrabando en los primeros veinte años es de uno a diez. Por simple regla de tres llegaríamos en 1978 a un contrabando de 250%, que es naturalmente mucho mayor del alcanzable para el contrabandista más ambicioso.
Pero donde la modestia del Caudillo toca a lo sublime es en lo concerniente al estraperlo; porque si de 1934 en que se inventó la palabra a propósito de un escándalo que derribó a un gobierno se han logrado bajo este régimen estraperlos fabulosamente más altos en sólo veinte años, las cimas de estraperlo que se podrán escalar de aquí a 1978 rebasan lo imaginable. Y quizá por eso los 500 paniaguados que escuchaban al Caudillo, después de aplaudirle a rabiar, gritaron con tanta convicción ante aquellos pináculos de estraperlo: Arriba España.
Con todo, el Caudillo tuvo razón en afirmar que una de sus mayores preocupaciones era la balanza de pagos. Cuando llegue el día de ajuste de cuentas se verá que no le faltaba razón.
SALVADOR DE MADARIAGA
En Febrero de 1957 tuvo lugar el último cambio Ministerial que se ha realizado hasta ahora en España, y Alberto Martín Artajo fue sustituido por el «gran reivindicador» Fernando María de Castiella. En los dos años y medio de su Ministerio vamos a verle presidir la última esfumación de cualquier presencia española en Marruecos y de toda amistad hispano-marroquí, liquidadas en la «guerrita» de Ifni; el derrumbamiento final del viejo «puente entre dos mundos», el acercamiento a Francia, y, finalmente, la supeditación rígida y total de la política internacional española a los imperativos de la situación económica. Fácil tarea sería entresacar de «Reivindicaciones de España» las más duras condenas de su gestión3.
Cuando ocupó Castiella el Ministerio quedaban pendientes tres graves problemas entre España y Marruecos: la retirada de la peseta, la transferencia de Tarfaia (Zona sur del Protectorado), y el problema de Ifni. Esta cuestión, con una larga historia, deriva en su concreción actual del Tratado de Paz entre España y Marruecos de 1860, en el que Marruecos reconocía el derecho de España de establecer una pesquería en la costa occidental marroquí. El Gobierno español sostiene que este reconocimiento suponía transferencia de soberanía, y que, por tanto, cuando en el Tratado de 1912 reconoció España la soberanía de Marruecos dentro de sus fronteras, quedaba Ifni excluido; el Gobierno marroquí sostiene que no se cedió soberanía, sino sólo pesquería. Pero resulta un poco ridículo que en 1957 se plantee un problema como este en términos estrictamente jurídicos.
Los disturbios comenzaron en junio de 1957 y pronto descubrió la prensa española que el Ejército de Liberación estaba al servicio de Rusia. Los disturbios y las discusiones siguieron incesantemente, hasta que el 23-XI, al alba, se produjo un levantamiento en el interior coincidiendo con una incursión desde Marruecos. Cuando el día 27 publicó el primer comunicado el Ministerio del Ejército español, aunque desmintió las noticias marroquíes sobre muertos y heridos españoles, habló de los alrededores de Sidi-Ifni, es decir que los atacantes habían ocupado la casi totalidad del territorio. En los días siguientes comenzaron las incursiones en el Sahara.
La reacción del Gobierno español, parece que impuesta a Franco, siempre más cauto, por sus compañeros irritados por el fin del Protectorado, fue violentísima y un tanto ridícula. Resulta en efecto ridículo desenterrar las fanfarrias imperiales por estas dos fanegas de arena desértica. Resulta ridículo, pero resulta también trágico, porque en estas dos fanegas se derramaba sangre española y se enterraba la amistad de dos pueblos que debieron ser siempre amigos. Pocas cosas tan trágicas y tan ridículas como la impotente demostración naval ante Agadir del día 7 de Diciembre y las notas diplomáticas que la acompañaron.
De todo esto resultó, naturalmente, una gran tensión. El día 25 pronunció un discurso el Príncipe Muley Hassan, en el que habló de incursiones aéreas españolas y ordenó disparar contra todo avión que volase sobre territorio marroquí; el 3-XII declaró que la imposibilidad en que se encontraba España para controlar Ifni resultaba un peligro para Marruecos, y ofreció sus buenos oficios si se cedía enseguida Tarfaia y se iniciaban negociaciones sobre Ifni; el Gobierno español rechazó rotundamente ambas declaraciones y afirmó que jamás abandonaría Ifni, poco después Ifni y el Sahara eran declarados provincias españolas. Mohammed V, desde Nueva York, protestó por la demostración naval y habló de llevar el asunto ante el Consejo de Seguridad. El día 19-XII pronunció un violento discurso ante las Cortes el Ministro español del Ejército en el que afirmó claramente que estos acontecimientos eran instigados por Rusia. En Estados Unidos celebró algunas conversaciones Areilza con Balafrej, pero fracasaron, y se volvió a hablar de presentar el asunto ante el Consejo de Seguridad.
Durante el mes de Febrero se produjo un recrudecimiento de la tensión con motivo de la colaboración franco-española en el Sahara. Una violenta campaña de irredentismo sahariano fue desencadenada en todo Marruecos, campaña que fue sancionada por el propio Mohammed V, en discurso pronunciado el 25-II en el oasis de Midi Hammid. Y esta campaña fue acompañada de una violenta ofensiva diplomática, y disminuyó cuando se obtuvo la transferencia de Tarfaia. A fines de marzo fue enviada una misión de información a los Estados Unidos, que se entrevistó con Foster Dulles y Hammarskjoeld, y se dio a entender que, de no haber arreglo, se presentaría el asunto ante el Consejo de Seguridad. Finalmente el 3-IV, en la Conferencia de Cintra, se acordó la transferencia; en Washington no se ocultó que se había presionado a España para que cediese. El 27-VII tomó posesión oficial de Tarfaia el Príncipe Muley Hassan. En la semana del 9 al 16 de febrero se habían ejecutado las operaciones de retirada de la peseta4.

Desde entonces las relaciones hispano-marroquíes no han vuelto a ser cordiales; Ifni y Sahara siguen siendo provincias españolas; en el Rif se descubren de vez en cuando maniobras alentadas por el Gobierno español; la amistad hispano-árabe acaba de naufragar; pero en el Norte de África comienza a fraguarse la creciente cordialidad hispano-francesa.
Y no menos absoluto que el fracaso de la política marroquí es el derrumbamiento del «puente entre dos mundos», tanto en su arco occidental como en el oriental. El último intento de política árabe independiente, como hemos visto, fue el realizado por Artajo durante las Conferencias de Londres sobre Suez. A partir de este momento desaparece toda simpatía por el nacionalismo árabe, y toda la política del grupo de Bandoeng despierta violenta hostilidad. Esta exclusión del Próximo Oriente fue reconocida por el mismo Franco cuando, en declaraciones hechas con motivo de la revolución del Irak, habló del «margen muy estrecho que las naciones poderosas nos dejan en los asuntos internacionales». Por aquel entonces España estaba ya totalmente alineada con la política norteafricana de Francia, manifestada, por ejemplo, en el hecho de que fuera la prensa española la única entre las europeas que aprobó el bombardeo de Sakhiet.

Pero el derrumbamiento del arco occidental ha sido quizá aún más aparatoso, con la caída de las dictaduras de Rojas Pinilla, Pérez Jiménez y Batista. Las revoluciones cubana y venezolana toman aires de profundos movimientos de emancipación popular. Y en un Caribe en efervescencia se multiplican los esfuerzos por derribar a los restantes dictadores; y aunque los restantes dictadores son primordialmente Trujillo, Somoza, etc., cuando se habla de ellos está también presente, como convidado de piedra, Francisco Franco. El giro se ha completado, y es que, del mismo modo que las oligarquías hispano-americanas encontrarán siempre su apoyo en la Hispanidad oficial, los pueblos americanos saben que su liberación ha de completarse con la de sus lejanos hermanos de Europa. La prensa española lo sabe también, y, después de algunos titubeos, ha abierto fuego contra la agitación en el Caribe; para la prensa española, Fidel Castro es pura y simplemente un agente comunista.
Así pues, España, desaparecida ya la ilusión de política independiente, bien fija «en el margen muy estrecho que las naciones poderosas nos dejan». Situación reforzada por la dependencia unilateral de los Estados Unidos, confirmada una vez más cuando en 1957 fracasó un nuevo intento de ingreso en la OTAN, ante la decidida oposición de los Países Escandinavos. Esta situación de estrecha dependencia quedó bien patente cuando Foster Dulles fue a Madrid en Diciembre de 1957 después de la resistencia encontrada en París a la instalación de rampas de lanzamiento en los países europeos de la OTAN. Dulles, al salir de la entrevista, declaró que en ningún momento se había tratado de la instalación de rampas, pero el General Maxwell D. Taylor, interrogado en Madrid pocas semanas después por los periodistas sobre si iban a instalarse esas rampas, contestó que estimaba más cortés no responder y que se interrogase al Ministro español del Ejército.
Pero Franco, aún perdida su libertad de movimientos, va a encontrar pronto un nuevo puesto internacional. Franco va a constituir un elemento de lo que se ha llamado la Europa del Orden Moral. La aproximación se hizo patente ya en el verano de 1957 con motivo de las entrevistas de San Sebastián entre Castiella y Maurice Faure. Es la guerra de Argelia, y las frecuentes votaciones en las NU sobre el tema, lo que la hace indispensable para Francia; y Francia ofrece a España su apoyo en los problemas norteafricanos y en los organismos económicos europeos. A partir de este momento España sostiene íntegramente la postura francesa en las NU. Después del bombardeo de Sakhiet resucitó Félix Gaillard en la Asamblea Francesa el viejo tema del Pacto Mediterráneo, y aunque probablemente no se trataba sino de una maniobra parlamentaria, resulta sin embargo una prueba de cómo todo empujaba a la entrada de España en el nuevo orden europeo que se estaba preparando.
El 13-V-1958 es una fecha capital no sólo para Francia, sino para Europa en general. Por las repercusiones en la política interna de otros países, y por la constitución que siguió de un sólido acuerdo entre Francia y Alemania, que, junto con la puesta en marcha del Mercado Común, determina el establecimiento de una coalición conservadora en Europa. Esta importancia del 13-V para Franco fue enseguida resaltada por la prensa española, siempre dócil a las consignas, aunque el hecho de que De Gaulle conservara las formas constitucionales sembró algún desconcierto. En el mismo Mayo de 1958 Franco, con su seudónimo de Hispánicus, decía en ABC que «la pretendida guerra de liberación argelina no es sino una empresa de Moscú contra Occidente». Y en el discurso de fin de año declaró abiertamente que «los recientes acontecimientos ocurridos en un país vecino, signo de una profunda transformación de la conciencia política de Occidente, son otros tantos refuerzos para el Movimiento Nacional». Franco, excelente táctico, vio enseguida cómo en la Europa que se preparaba tenía él su puesto5.
Pero, como dijimos en un principio, la situación está dominada en los últimos tiempos por la gravedad de la situación económica. En los últimos meses se ha acentuado el alza continua de precios, la depreciación constante de la moneda, la recesión, y el agotamiento total de las divisas.
El Mercado Común constituyó desde que fue ideado un problema esencial para España. El comercio español se dirige en gran medida hacia los 6 países del Mercado, pero el carácter rigorosamente proteccionista que desde hace tanto tiempo tiene la economía española, hará que la integración en el Mercado produzca la ruina de una enorme cantidad de industrias españolas que trabajan a precios no competitivos, y ello en todas las ramas de la economía; sin contar que otra parte no menos sustancial del comercio de España se dirige hacia los países europeos no integrados en el Mercado. Es decir que España es un país fundamentalmente enfermo, y para recobrar su salud necesita una enorme dosis de trabajo entusiasta de sus ciudadanos y una gran dosis de solidaridad del mundo exterior; condiciones ambas difíciles de obtener bajo el Régimen de Franco.
El problema del Mercado Común fue enfrentado durante algún tiempo con la vieja táctica del avestruz, y se habla de proyectos más o menos confusos. De una fantástica integración de la Península en un hipotético Mercado Común Latinoamericano. O de un Mercado Mediterráneo; probablemente en torno a este proyecto, en relación con la Zona de Libre Cambio, hay que situar el viaje del Ministro Británico de Comercio a España en junio de 1958, así como el de Castiella a Atenas, y el comienzo del peregrinar de Ullastres con su viaje a El Cairo, ambos por las mismas fechas. También de un vago proyecto de Mercado Común Peninsular, que no se arregló; de esto debieron hablar Franco y Salazar en su entrevista de Ciudad Rodrigo en julio de 1957, y Marcelo Caetano y Gual Villalbí en la de Viana do Castelo en Septiembre, seguida del viaje del último para visitar a Salazar en Lisboa; pero todo quedó en la constitución de sendas Comisiones Interministeriales en ambos países para consulta mutua.

La situación se hizo particularmente grave a principios de año, con la entrada en vigor del Mercado y la serie de medidas monetarias europeas. La coincidencia de estas medidas con la agudización de la crisis económica produjo una honda crisis interior y exterior del Régimen. En los últimos meses se ha visto una febril actividad en este terreno; y salvo el viaje de Ullastres a Londres el pasado mes de abril, todos los apoyos que ha buscado Franco han sido en Francia y Alemania. Ahora bien, agotadas, con la conclusión de las bases, las posibilidades de ayuda incondicionada (sin condiciones económicas, es decir, la recibida en pago de las bases), tuvo Franco que dirigirse a los organismos económicos internacionales (el 10-I-1958 había sido España asociada a la OECE, y el 16-IX había ingresado en el Fondo Monetario Internacional y en el Export-Import Bank). Pero estas instituciones ya no tienen que comprar bases, el General Franco ha tenido que declarar suspensión de pagos, y cualquier institución que pueda prestarle ayuda exige la fiscalización de las cuentas. Así el viaje en otoño del 58 de la misión de la OECE y los dos de la misión del Fondo Monetario durante el año en curso, han conducido a la serie de medidas estabilizadoras del pasado julio.
No estamos interesados en hacer predicciones, y por otra parte no es este un trabajo de política interna, por eso no nos interrogaremos aquí sobre las posibles consecuencias que pueda tener para España y para el Régimen el enorme volumen de desempleo, la recesión, y todas las consecuencias de esa serie de medidas. Lo que sí interesa aquí resaltar es que si en julio de 1957 reconoció Franco «el escaso margen que las naciones poderosas nos dejan en los asuntos internacionales», ahora tendrá que reconocer sin duda «el escaso margen que las naciones poderosas nos dejan en los asuntos internos». Ha pasado mucho, mucho tiempo desde que Franco enviaba sus mensajeros a Berchtesgaden para recoger las órdenes del «César germánico», ahora envía sus mensajeros a recoger las órdenes de la Banca Internacional. Hay que reconocer que esta España roquera del Caudillo, si bien a base de exterminio y represión, ha conseguido que en la fachada sea Una, no es ni Grande, ni Libre.
VICENTE GIRBAU LEÓN
DEMÓCRATAS ESPAÑOLES EN MONREAL
MONREAL, 14 de octubre, Ibérica: -El Día de la Raza, que es también Thanksgiving aquí en Canadá, fue el elegido para inaugurar en Monreal una monumento a Isabel la Católica. El Cónsul General en Canadá, Sr. Fernández-Shaw, venía trabajando el asunto desde hace mucho tiempo y al fin se vieron satisfechos sus deseos. El Instituto de Cultura Hispánica, de Madrid, donó el busto en bronce, y el sitio y el pedestal el Ayuntamiento de Monreal. El alcalde Sr. Santos Fournier eligió el sitio en un parque de la capital e hizo todas las gestiones pertinentes.
Al acto asistieron todos los cónsules acreditados en Monreal, sacerdotes, miembros de la asociación «Hijas de Isabel», algunos concejales y el Alcalde a la cabeza de ellos y una banda de música, periodistas, fotógrafos etc., etc., y toda la colonia española. Al empezar el Cónsul franquista su discurso se vio venir por una calle que desembocaba en el parque, frente al monumento, una manifestación con grandes carteles y banderas de la república española en alto. Eran unos cientos, entre los que figuraban hombres, mujeres y niños. Avanzaban en completo orden, cuatro por cuatro y dos policías a la cabeza, lo que indicaba que esos buenos demócratas españoles habían tenido la precaución de pedir permiso a la policía. El Cónsul creía ver visiones, se pasaba la mano por los ojos y por el pelo, el discurso se interrumpió. La manifestación llegó hasta el monumento, se desplegaron los manifestantes en semicírculo y el Cónsul terminó su discurso en francés, entre tartamudeos y sudores. Cuando el público empezó a aplaudir se oyó un grito de ¡Viva la República! que fue respondido por muchos de los canadienses. Los periodistas y fotógrafos ya no atendieron ni al monumento ni al Alcalde ni a las «Filles d'Isabella» sino a la manifestación antifranquista, la primera en su género en este país.
Siguió el discurso del Alcalde, quien furioso como estaba por lo ocurrido, comenzó a ensalzar el régimen de Franco, señalándole como el salvador de la civilización española. Después de este discurso, que no sentó muy bien a muchos de los cónsules y a algunos invitados, vinieron las flores que pusieron al pie del monumento los representantes de algunas cofradías y sociedades. Cuando ya parecía que no había más flores se adelantó una niña de diez a doce años y colocó en el pedestal un ramo de claveles rojos con cintas de los colores republicanos. Esto provocó una ovación de muchísimos canadienses y hasta de las señoras de algunos cónsules.
La manifestación republicana, con sus banderas y pancartas al viento, se marchó por donde había venido, rodeada de periodistas y fotógrafos. Toda la prensa de Monreal ha publicado fotografías de estos manifestantes. Entre los letreros que llevaban las pancartas en francés y en inglés hemos leído: «Libertad al pueblo español, en conmemoración del acto de gracias», «Justicia y democracia para España», «Un millón de muertos encima de la conciencia de Franco... si la tiene», esta pancarta llevaba un dibujo del Valle de los Caídos.
No debo terminar estas noticias sin hablar de un llamamiento hecho por ese grupo de demócratas españoles previniendo contra la asociación franquista llamada «Asociación Española de Canadá», controlada por el Consulado. Tenemos noticia, y la prensa la ha recogido ya, de haberse fundado una asociación llamada «Liga Democrática Española». Un gran número de estos demócratas está formado por españoles que han salido recientemente de España con permiso y contrato para trabajar en el Canadá.
Sobre una cacareada «subida de nivel»
Es probable que cualquier refugiado tenga resistencia a admitir, aunque fuera cierto, que en la España de Franco, durante nuestra ausencia -es decir, sin nuestro concurso- se ha realizado progreso alguno hacia lo bueno. Yo por mi parte tengo en cuenta ese sentimiento, prejuicio o como quiera llamársele, para así prevenido tratar de ser en lo posible objetivo.
En España se habla mucho de progreso, presente y futuro. Dejando a un lado la prensa, que constantemente se ocupa del mejoramiento que ha habido en todo, y de grandiosos proyectos de irrigación y demás, son numerosos los que afirman, en diferentes clases sociales -aunque a menudo se quejen los mismos del coste de la vida, lo bajo de los sueldos, etc.- que, en general, el «nivel de vida» ha mejorado «enormemente» desde los tiempos de la República. Y casi todos, para resultar más convincentes, suelen agregar que ello no se debe a los méritos del Movimiento, sino al progreso general de los tiempos que corremos. La ayuda americana, en relación con ese mejoramiento de las condiciones de vida, no la menciona nadie.
Más que estas vagas afirmaciones me impresionó lo que me dijo un economista que tiene fama de ser uno de los más capacitados expertos de la economía española actual. Es, sorprendentemente, un ex refugiado, que tiene hoy un alto puesto como técnico en un banco. Me habló confidencialmente, en casa de otro ex refugiado, conocido adversario del régimen y sobre el cual pendía un proceso. Además, pese a su posición actual, y aunque algo hubiera cambiado de ideas (él no me dijo que hubiera cambiado), era persona a quien yo conocí bastante bien, cerca de Alberti y otros, en los tiempos de la guerra... Pues bien, él me aseguró que a pesar de muchas pifias, falsedades y demás, el desarrollo económico de España en los últimos años era un hecho; y que aunque de momento iba a ser muy difícil la incorporación de España al mercado común europeo, íbamos camino de «europeizarnos», debido a un aumento en la producción, cuyos frutos serían palpables en unos años.
Por otro lado, persona tan poco sospechosa hoy día como Ridruejo, refiriéndose a un cambio en la estructura económica de España (aumento de la población obrera, urbana, por ejemplo; disminución de la población campesina) me aseguraba, poniendo su esperanza en el futuro inmediato, que España no iba ya a ser la misma que fue; que el Ejército, debido a la mentalidad de los nuevos oficiales, procedentes de otras clases que antes, no iba a ser ya lo que era...
Si este cambio fuera verdad me parece, en efecto, que ello sería cosa importantísima. Tal vez no se frustraran ahora, como antes, como siempre, los esfuerzos de los reformadores. Aunque no creamos que la economía es base de todo, no cabe duda que ésta afecta de un modo radical a la mentalidad y actitud de un pueblo. Y así la esperanza de un cambio, de un progreso económico real, es esperanza de una España distinta a ésa del cacique, el cura y la guardia civil; ésa del requeté, el campesino embrutecido y el señorito, que todos hemos conocido.
Pero es aún muy pronto para cantar victoria. ¿Es cierto, en primer lugar, que se está realizando tal cambio, tal progreso? Las dudas que ya tenía en España, pese a lo que dijeran esos bien informados amigos (debidas seguramente estas dudas, en parte, a mi terquedad de refugiado; pero también a lo que, por otro lado, oía decir, y veía, de despilfarros, abusos, corrupción, ineficacia y demás), han aumentado muchísimo ahora, después de mi regreso, al leer, no sólo en IBÉRICA, sino en Time y otras publicaciones, noticias sobre la aguda crisis económica que España está pasando. ¿Es acaso esta crisis de ahora algo pasajero que nada tiene que ver, o que no está en contradicción al menos, con ese básico progreso a que se referían el distinguido economista y Ridruejo, y al que se han referido también el muy honesto y bien informado periodista americano H. L. Matthews (The Yoke and the Arrows) y otros? No lo sé yo, naturalmente. Y por eso aquí dejo la cuestión.
Pero de lo que sí puedo hablar es de lo que vi, y ve cualquiera; de lo que salta a la vista a todo observador aunque no sea un experto financiero. Habiendo recorrido casi todas las provincias de España (ciudades, pueblos y no pocas aldeas) con rapidez, pero muy atento -lugares, casi todos, que antes ya conocía-, y dejando ahora el prejuicio aparte, creo que se nota, sí, un cierto cambio, y en algunos aspectos alguna mejora; pero desde luego menos cambio y menos mejora de lo que corrientemente ahora se dice en España. Me pareció, sobre todo en Madrid, viendo el enorme número de lujosas -relativamente lujosas- casas nuevas, casas que se venden por pisos, y viendo los escaparates de las tiendas, que ha aumentado bastante el número de miembros de lo que podríamos llamar burguesía próspera, o nuevos ricos. Pero la gran mayoría de la gente vive como antes. Algunos tal vez un poco mejor, aunque trabajando más; y muchos, me parece, viven peor, con más apuros que nunca aunque trabajen mucho más.
Basta observar que los precios son, o eran cuando yo estaba allí, de diez a quince veces, por lo general, lo que eran antes de la guerra, y que los sueldos en cambio casi nunca llegaban a ser diez veces lo que antes eran, y muy frecuentemente resultaban ser sólo cuatro o cinco veces mayores. Esto nadie lo negaba, cuando yo decía que no había tal mejora; pero insistían todos siempre en que ahora muchos tenían dos empleos, que a menudo trabajaban también la mujer y los hijos, que obreros y empleados gozaban, lo mismo que militares y otros, de «bonos», «puntos» y privilegios especiales, asistencia médica y demás. Yo, terco, indicaba que la jornada de dieciséis horas, que muchos tenían, con sus dos empleos, no parecía ser gran avance. Pero a esto me respondían que muchos trabajaban ahora más para poder costearse lujos y diversiones que antes no tenían, y a los que ahora se habían acostumbrado. Algo, o mucho, de verdad puede haber en esto, en bastantes casos.
Pero lo que es evidente, lo que yo pude repetidamente comprobar, y oí decir con frecuencia a las personas afectadas, es que no todos tenían ni podían tener esos dos famosos empleos, que muchos no tenían mujer ni hijos que les ayudasen, y que muchísimos en suma, aun trabajando tanto o más que antes, apenas ganaban lo bastante para subsistir, sin lujo alguno y con toda clase de dificultades. Las casas baratas, de las que mucho se habla, y se ven bastante, eran sólo -decían- para unos pocos paniaguados. Y en cuanto a puntos y bonos, muchos gozarían de ellos, pero otros no. En todo caso jamás había yo oído (y oí mucho, en mis andanzas con las «Misiones Pedagógicas», del 31 al 36, y durante la guerra) a tanta gente quejarse tanto y tan amargamente, de un modo constante y obsesivo, de las privaciones que tenían que sufrir; lo inaccesible de los precios, la fatiga de la lucha diaria por la vida.

Con todo es cierto que las tiendas están repletas, como los cafés -y también esas nuevas heladerías y lecherías con pasteles, muy caras, que llaman ahora «cafeterías»-, y que hay gente, más gente seguramente que antes, que come bien, gasta y se divierte. Ha aumentado, creo yo, el desnivel, entre unos y otros, en vez de disminuir como sucede en casi todos los otros países. No se ven en casi ninguna parte, a primera vista, esos harapos y caras demacradas que quizás el refugiado esperaba encontrar. Pero bajo el aspecto decente, trabajosamente conservado, a menudo se encuentra si no la miseria sí la máxima estrechez. Se nota en algunos lugares, en ciertas cosas y en ciertos sectores, a veces, una cierta mejora. Hay más bicicletas y motocicletas que antes, por ejemplo, más hoteles y restaurantes de lujo. Las carreteras principales, aunque casi siempre tienen poquísimo tráfico, son mejor de lo que uno esperaba. Pero no se ve en ninguna parte esa extendida prosperidad y bienestar, ese cambio radical a que tanto se alude en España. La miseria fue grande y casi general hace aun muy pocos años, y así la mejora es relativa a ese empeoramiento. Se vive y se respira mejor, sin duda, en relación a como se vivía y respiraba después de la guerra. Y hay síntomas de un crecimiento, de un desarrollo económico que quizás se esté realizando. Mas, en general, la vida española es muy parecida a como era en tiempos de la República, y con menos esperanzas para los más desgraciados.
El nuevo nacionalismo
Creo que hoy en España, bajo el peso del régimen, por la educación frailuna y sólo frailuna, o por lo que sea, es más frecuente que antes, y se encuentra en los medios en que antes no se encontraba, sobre todo entre los jóvenes, una actitud «patriótica» que me pareció un síntoma alarmante.
Como el «patriotismo» español no se basa en el legítimo orgullo ante algo conseguido, ni tampoco en la contemplación extasiada de lo que nos legaron nuestros antepasados, como todos esos patriotas en el fondo tienen conciencia de lo hundida que está nuestra España desde hace mucho, resulta que el «patriotismo», cuando no va unido a una fuerte ansia de cambio y mejoramiento, es sólo una actitud vacía, alimentada por el resentimiento, la ceguera y el necio orgullo de afirmar que lo nuestro, aunque sea malo, está bien porque es lo nuestro.
Encuentra hoy uno en España, o tratando españoles que vienen de España, muchos que no ven, o no les molesta como a nosotros, lo que nosotros veíamos y vemos. Parecen muchos más conformes o resignados con nuestras lacras. No detestan como nosotros, nietos del «98», esa España que embiste y que bosteza, «devota de Frascuelo y de María»; esa de la «pobretería y locura», que decía Moreno Villa; la de la beata, la pesetilla al empleado, el cuartelillo de la Guardia Civil, la oratoria y la cursilería. Tienen una idea desmedida de nuestros valores y una tendencia a ignorar nuestros muchos males.
El patriotismo de «banderita, tú eres roja, tú eres gualda», en que también a nosotros nos educaban, lo dejábamos nosotros pronto, con desprecio, para cadetes y píos lectores de El Siglo Futuro. Era el patriotismo de «la España tradicional», de la muerta, que detestábamos. Hoy, poco remozado, vemos que ése es el patriotismo de personas incluso inteligentes e incluso antifranquistas. Tal vez nosotros nos excedíamos en nuestras críticas, pero hoy se peca de lo contrario. Nosotros queríamos otra España, sin que dejara esencialmente de ser ella, y para eso, siguiendo una larga tradición, de Larra a Unamuno y Baroja, insistíamos en poner el dedo en la llaga. Hoy diríase que hay poco que corregir, porque no se habla -no en la prensa, por la censura, pero tampoco mucho en privado-, como se hablaba, de que España es un país enfermo. Hoy como antes hay en España, en abundancia, mentira, oquedad, pretensión, apariencia, flato. Pero menos personas que antes, al parecer, se dan cuenta de ello. El cinismo tiene, frente a la pretensión y la mentira, un valor ético, como observaba una vez Antonio Machado. Cínico es el que dice la cruda verdad, y en España hoy faltan cínicos. Falta el látigo del sarcasmo barojiano frente a esa pomposidad patriótica que está entonteciendo a los jóvenes.
Claro es que todavía, por fortuna, esa reconocida capacidad de los españoles para criticar lo propio no ha desaparecido del todo; pero mezclada a ella, o junto a ella, se encuentran hoy unos brotes de altanería que lleva implícito el conformismo; una nueva estimación de lo «castizo», aunque podrido; y un desconocimiento tal de la realidad y valores de otros países, que espantan e irritan a menudo al refugiado que vuelve ahora a España.
Y también sin volver. He observado que jóvenes inteligentes que salen ahora de España, y que no son partidarios del régimen actual, piensan que es poco patriótico hablar mal de Franco y describir la realidad española en público. Creen por lo visto que todo ha de ser odas, y que los trapos sucios deben lavarse dentro. Pero nosotros -con más experiencia que ellos en el asunto- sabemos que nunca será respetada España porque se guarde un prudente silencio, oponiendo a la curiosidad de otros una actitud defensiva y ambigua de reserva y noble orgullo. Sólo admitiendo nuestros defectos, evidentes para tantos, serán creídos los valores españoles que sinceramente, y con razones, defendemos y proclamamos; del mismo modo que un profesor de literatura española en el extranjero, sólo admitiendo que Campoamor, por ejemplo, es un mal poeta, llega a convencer que Jorge Manrique o San Juan de la Cruz, Machado o Juan Ramón Jiménez, son poetas tan grandes como cualesquiera otros, en su tiempo. Y poniendo la culpa de muchos de los males de España no en el pueblo, sino en quien gobierna, despertaremos una simpatía y comprensión hacia España que es algo muy superior a esa aquiescencia cortés e irónica que suele encontrar el nuevo patriota, fuera de España, cuando dice muy serio que todo marcha muy bien.

El patriotismo «nuevo» que digo consiste a menudo, simplemente, en cerrar los ojos a la realidad, en dar por gigantes los molinos, para sentirse uno así engrandecido, o menos empequeñecido. Es saludable en este caso poner la dura realidad delante de las narices de los ilusos. Tuve que recordar por ejemplo, más de una vez (con visible disgusto de los oyentes, que sonreían con sonrisa de conejo), que es necedad suponer que España, en su alianza con los Estados Unidos, tiene una posición privilegiada, más «digna» que la de otros países europeos, ya que conserva, en las bases alquiladas, su «soberanía». Vender hasta la camisa, por miseria, pero conservar el cuello de pajarita o el «plastrón», para figurar: he ahí algo tan viejo y español como el hidalgo de El Lazarillo. Tal vez ondee la bandera española en las bases americanas, pero el que la iza, como el señor de banda al pecho, entorchados y voz de trueno, que representa allí la «soberanía española», indudablemente no pinta nada. Es el muchachote de Kansas, el técnico que sabe más, cobra más, da propinas y, aunque lleve sólo camiseta, está respaldado por un verdadero poder, el que manda, decía yo, no el generalito hispano que aprendió en la Academia militar los nombres sonoros de Otumba, San Quintín y Lepanto, y ahora, cuando ya no hay «rojos» españoles que matar, se dedica beatíficamente a negocios sucios.
No pocos españoles creen o parecen creer que España cuenta hoy en el mundo, en la política internacional, literariamente, en los deportes o en lo que sea mucho más de lo que es la verdad. Quien vive en los Estados Unidos sabe bien que, por desgracia, España cuenta bien poco. Es muy comprensible que muchos españoles, que no se avienen a la insignificancia, quieran que España sea otra vez una gran potencia, aunque esto sea difícil; y serían muy respetables los que, venciendo obstáculos, hiciesen algo porque, en efecto, llegase a ser militarmente importante; pero pretender que se es sin serlo; ese triste quiero y no puedo, sin hacer nada más que perorar; ese hacer como si se fuera importante, es algo ridículo, y más corriente hoy día, creo yo, que era antes. Por lo menos antes, frente a esa chusma de cursis, hacían ruido algunos con el látigo del cínico. Ahora éstos están callados, o muertos.
Más realista que esos «respetuosos de la tradición» me pareció un ex-refugiado, al que antes aludí, que me decía que la salvación de España no podrá lograrse sino incorporándola, a toda costa, a Europa; uniéndola a los destinos, problemas y economía de Europa. Pero ni esto es fácil, decía ya el economista, y se repite ahora. Mas si esa unión llegara a realizarse, aparte otras muchas dificultades, habría que superar ese nuevo nacionalismo que hoy domina en España, habría que dejarse de humos y ser capaces de aceptar, con humildad, el puesto que nos correspondería, a la cola, muy a la cola de la comunidad europea.
Suponer que dado nuestro pasado, carácter y grandeza propia tenemos una misión especial que cumplir -cosa que yo, como otros, creí en un tiempo- es fantasmagoría peligrosa. No hay más misión, por lo menos de momento, que ponerse más gordo y quitarse roña de encima. Si seguimos creyéndonos elegidos por Dios, caeremos otra vez, como hemos siempre caído, en garras del cura montés y bajo la bota del bigotudo y pundonoroso militar.
Hay que continuar nuestra historia. Bien está enorgullecerse del pasado, y que éste nos sirva de inspiración en lo que tenga de bueno; pero hay que evitar que la sombra de ese pasado nos aniquile, nos esclavice y entontezca. Hay que ser fieles a lo que es entrañable, hondo y vivo en nuestra tradición; pero no enmascararse, no engañarse, alucinarse con los tristes ecos y los restos muertos de una historia ya pasada. Eso dijo Unamuno en En torno al casticismo. Y era lección que habíamos aprendido muchos, y que saben aún no pocos. Ella indica el camino para una conciliación verdadera entre tradición y progreso. Mas ahora en España en muchas ocasiones parece eso olvidado, como tantas cosas. Se habla de progreso; pero, con más frecuencia que antes, se vive y se piensa de acuerdo con la vieja tradición, la tradición muerta. Parecen hoy un poco «tradicionalistas», suenan a veces a tradicionalistas, incluso los que no lo son. Este fue uno de mis más tristes hallazgos. No odian como nosotros, no tanto como antes, la España carcomida. Han perdido bastantes su facultad de indignarse, de tanto escuchar el bobo clarín del Imperio, Movimiento, Hispanidad, Catolicidad y otras zarandajas huecas.
ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO
(Continuará)
El Premio Nobel de Medicina de 1959 ha recaído este año en el Dr. español Severo Ochoa de Albornoz, conjuntamente con el norteamericano Arthur Kornberg. El Premio ha sido otorgado por las investigaciones sobre la acción biológica de los ácidos nucleicos en el mecanismo de la vida y de la herencia -sea dicho esto en lenguaje llano-.
La importancia del descubrimiento fue señalada por la Sociedad Norteamericana del Cáncer que anunció con gran alborozo, en 1957, la extraordinaria labor de estos dos especialistas en Bioquímica, declarando que ese descubrimiento vertería gran luz sobre la fundamental química de la vida, normal y anormal, considerando, además, que era un gran paso en el estudio de crecimientos anormales como los que se registran en el proceso del cáncer.
Frente a la intencionada confusión lanzada en la prensa española, nos interesa hacer la luz sobre la personalidad del español laureado, desconocido en España hasta ayer.
D. Severo Ochoa de Albornoz nació en Luarca (Asturias) en 1905, cursó sus estudios de bachillerato en Málaga, hizo su doctorado en Madrid durante su permanencia en la Residencia de Estudiantes. «El contacto con la obra de Cajal, las enseñanzas del Dr. Negrín, profesor de Fisiología y las lecturas por él recomendadas -dice el Dr. Ochoa- hicieron cristalizar definitivamente mi vocación. Más tarde, pensionado por la junta de Ampliación de Estudios, completé mis estudios en Berlín y en Londres. Volví a Madrid en 1933 y fui profesor auxiliar de la Facultad de Medicina y seguí trabajando en el laboratorio de Negrín».
En 1935 asumió la dirección de la sección de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas de la Ciudad Universitaria de Madrid. La Guerra Civil interrumpió su labor y en noviembre de 1936 se trasladó a Alemania, luego a Inglaterra donde estuvo hasta 1940, en que se trasladó a los Estados Unidos, donde trabajó adscrito a la Universidad de Saint Louis (Washington), pasando luego a la sección de investigaciones de la Universidad de Medicina de New York, de la que fue profesor de Bioquímica. Más tarde fue director y profesor del departamento de Farmacología y en 1952 le nombraron para el mismo cargo en el departamento de Bioquímica, que continúa desempeñando.
El Dr. Severo Ochoa de Albornoz es ciudadano norteamericano desde 1954, le hemos oído proclamar la generosidad de Norte América con los extranjeros y las facilidades que ha encontrado aquí para sus trabajos. No es refugiado político, es «refugiado científico». Va a España ahora de visita alguna vez durante sus vacaciones, con su pasaporte norteamericano.
Una brecha en el baluarte
De todos es sabido que España es un baluarte. ¿Qué digo yo? ¡Una torre roquera! Esto es, al menos, lo que dicen los voceros del régimen que no hablan sino de almenas, atalayas y otras zarandajas. Claro que si en verdad no es baluarte de Occidente, sí que lo es de algunas castas sempiternas usufructuantes de la nación y de unos cuantos aprovechados que engrosaron la bolsa de doblones en los últimos veinte años. Pues bien: ese baluarte, a despecho de sus policías y de su guardia civil, tiene abierta una brecha que no puede cerrarse por la simple acción de las «fuerzas del orden». Se trata de una brecha económica. Todo el mundo sabe que la integración de España en la OECE, la devaluación de la peseta, la aceptación de préstamos y una relativa liberación de importaciones eran necesidades apremiantes para no ir a la quiebra, pero en ningún modo soluciones definitivas. Evitada la quiebra, a los antiguos problemas se acumulan los derivados de la política de «austeridad». La restricción de créditos y la disminución del poder de compra (a causa, primero, de la elevación de precios de servicios oficiales y artículos importados y aún domésticos; segundo, por efecto en cadena, de la crisis de producción) ha acarreado situaciones difíciles, sobre todo en Cataluña y Guipúzcoa. En Barcelona y su provincia hay unas ciento cincuenta empresas textiles de tipo medio o pequeño que trabajan solamente tres días por semana (24 horas en total). La mayoría de los «gordos» no quieren dar esta campanada; además, la Delegación del Trabajo pone todo género de obstáculos a esta semisuspensión de actividades. Sin embargo, hay grandes empresas obligadas a hacerlo: «La España Industrial», que tuvo que suspender pagos, al verse privada de un crédito de 50 millones a raíz de la estabilización. Hoy, la restricción de su producción afecta a 1.870 obreros privados de primas y horas suplementarias. Entre las empresas importantes que se encuentran en la misma situación, pueden citarse la de Serra Balet (también suspendió pagos) con 1.000 obreros, las dos de Llobet Gurí que suman 1.445 obreros, la de Valet Vendrell con 860 obreros, la de Montané Font con 550... en total hay unos 48.000 obreros afectados por esta situación, y reducidos al salario de base cuyo promedio es de 350 pts. semanales para los hombres y 205 para las mujeres. La situación se hace tensa, tanto entre patronos como entre obreros, aunque por razones diferentes. Y en la última reunión que tuvo Solís con los representantes de las Secciones Sociales de los Sindicatos, oyó algunas palabras desagradables de los de la industria textil.
En la edificación, las cosas tampoco andan bien, pues al suspenderse los créditos se acaban las obras empezadas sin emprender otras nuevas (y a pesar de eso el cemento se está vendiendo de estraperlo). Aquí el problema viene doblado por la saturación del mercado de casas caras, únicas que interesaban a la empresa privada. Solamente dentro del perímetro de Madrid había declaradas el 30 de septiembre sesenta mil viviendas o pisos construidos y sin alquilar (¡y todavía hay chabolas!). Entre los albañiles madrileños hay inquietud por esta situación. Aunque todavía no puede hablarse de verdadero paro, pero en cambio, como se trabaja mucho en «chapuzas» y hay menos obras grandes, los obreros pierden mucho tiempo (varios días por mes) buscando trabajo de una obra en otra. En varias ocasiones se han quejado a la Sección Social del Sindicato Vertical, cuyo jefe es el Sr. Santiago, teniente-alcalde de Carabanchel, pero los resultados de sus protestas han sido nulos hasta ahora.
Si pasamos a considerar la situación de la minería, es en el ramo hullero donde la «austeridad» está creando serios problemas. La demanda es menor este año en proporciones que van del 20 al 30%. Muchas minas pequeñas de Asturias y León se han visto obligadas a cerrar. Los llamados cupos libres del carbón han sido suprimidos y los cupos oficiales son pagados a bajo precio. Al parecer, es la RENFE y las grandes empresas siderúrgicas quienes se oponen al establecimiento de un precio único para el carbón. Por si faltara poco, la circunstancia de haber llovido mucho este año ha hecho que las centrales hidroeléctricas trabajen más y las térmicas menos, con la consiguiente reducción de la demanda carbonera.
A quiénes afecta la situación económica
Sin embargo, la impresión dominante estos últimos días es que van a autorizarse nuevos créditos bancarios. El problema de la «austeridad» ya había suscitado una seria discusión en el Consejo de Ministros de hace dos semanas; luego, en la reunión de la Comisión intergubernamental de Asuntos Económicos, presidida por el Caudillo, Solís volvió a la carga. El ministro-secretario, al igual que todos quienes tocan los medios sindicales, conoce los verdaderos alcances del paro y el peligro de una tensión social más grave que nunca. Por eso, aunque nada hay aun decidido sobre el particular, no sería extraño que los bancos fuesen autorizados a «echar un salvavidas» a numerosas empresas textiles y de construcción. Claro, que la crisis afecta también a otras industrias. Por ejemplo, puedo citar el caso de una fábrica de vidrios y cerámicas de los alrededores de Madrid, donde se han suprimido primas y horas. Para calmar a los obreros se les aumentó 14,05 pts. al día, pero al mismo tiempo la supresión de primas y horas extraordinarias les hacía perder unas 23 pts. por día.
Las dificultades económicas no sólo afectan a los obreros, sino también a patronos y a clases medias. Síntoma de ello es la baja de precios en el mercado de automóviles de ocasión, hasta ahora muy elevados en España. En fin, la subida de precios, difícilmente contenible (véase el cuadro de alzas de precios enviado aparte) constituye un impacto en la vida de todas las familias. Una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (a pesar de las irregularidades de su confección, que conocemos de fuente fidedigna) confiesa que las familias de clases media y obrera gastan más de la mitad de sus presupuestos en alimentación (signo de bajo nivel de vida que sólo comparten Portugal y Grecia en Europa Occidental) y eso consumiendo menos de kilo y medio (1 kg. 400 gr.) por mes de carne (y ¡qué carne!) y ¡16 huevos por persona y mes! Un detalle: la encuesta en cuestión está hecha a base de familias cuyos ingresos son de 4.466 pts. en las capitales y 3.519 en las zonas rurales. ¿Qué ingresos tienen las familias de decenas de millares de obreros de la industria textil, de la edificación, o simplemente de empleados de banca y compañías de seguros? Además, y por lo que a los obreros se refiere, las empresas, como todavía no han sido autorizadas a despedir, hacen ahora contratos solo por tres meses que pueden ser prorrogados. Con este truco, el patrón no paga los «puntos» de la ayuda familiar, parte importante del salario de los obreros casados, ya que para cobrar dichos «puntos» se precisa la permanencia de un mínimo de seis meses en la misma empresa.
Reacciones contra la «estabilización» y «enchufes» a granel
Claro es; los empresarios reaccionan contra la «estabilización» recabando el derecho a despedir los obreros de que no tengan precisión y los obreros reaccionan defendiendo sus derechos adquiridos. La Cámara de Industria de Guipúzcoa se ha dirigido al Consejo Superior de Cámaras de España pidiendo: 1.º libre rescisión del contrato de trabajo, es decir, libertad de despido; 2.º implantación oficial del Subsidio de Paro Obrero. El escrito está muy razonado, desde el punto de vista de las dificultades de los empresarios, aunque añade párrafos curiosos como aquel de: «en todos los países de economía industrial ... existen obreros parados, y el paro, más o menos agudizado, tiene carácter endémico».
Lo curioso es que ciertas reacciones obreras expresadas a través de los enlaces sindicales (cuyo origen pudiera estar en los grupos de oposición al régimen) reclaman también dicho Subsidio. Pero si éste ha de ser pagado por el Estado se llegaría al caso de que los patronos se descargaran en la totalidad de los españoles para hacer frente al problema.
Y el Estado no quiere ni puede aumentar sus gastos. Con la desfachatez habitual en los medios oficiales se ha suspendido la aplicación de los seguros sociales a los trabajadores agrícolas, que había sido legislada a bombo y platillo de los propagandistas oficiales. Dos millones aproximadamente de trabajadores son afectados por esta medida. El Tesoro no está dispuesto a hacer este gasto, pero también se temía recabar la participación de los trabajadores. Por contraste, el Estado se ha hecho cargo de Manufacturas Metalúrgicas Madrileñas (después de una junta de Accionistas donde el Consejo de Administración, presidido por el «hermanísimo» don Nicolás Franco, se presentó con el 55% de acciones y aplastó las protestas de quienes representaban las acciones de participación obrera) cuyo déficit es superior a lo que representaban los gastos iniciales de la seguridad social agraria. Y aun hay más; ese dinero sí que lo hay para los que fueron oficiales en la «Cruzada»: se ha dispuesto el retiro de los oficiales sin título académico que participaron en la guerra. Se calcula que son unos cuarenta mil y, hasta ahora, constituían una especie de tapón en medio del escalafón que impedía el ascenso de los oficiales jóvenes salidos de las Academias. Se les ha retirado con tres cuartas partes del sueldo, pero como parecía poco se les buscan algunos «enchufes». Un ejemplo: en la nómina del Instituto Nacional de Estadística se ha colocado un centenar (50 en Madrid y 50 en provincias) con 2.000 pesetas mensuales.
Vemos, pues, que la brecha económica que se ha abierto en el baluarte del régimen, no es sólo porque los bajos niveles (el de vida y el de producción y utillaje) hacen imposible que se llegue a la estabilidad sin que cruja el edificio social, sino también por las vacilaciones para pasar de la antigua política de intervención y compadrazgo a la del conservadurismo, también de derecha, pero más serio. Obsérvese, por ejemplo, que España promete liberar de entrada el 50% de importaciones, pero que ese porcentaje se establece sobre el comercio exterior de 1950. Una simple ojeada al Anuario de Estadística nos revela que se importó aproximadamente la mitad que en 1958; luego, lo que se libera es el 25% de las importaciones.

En fin; el Sr. Navarro Rubio ya dijo, con ocasión de la reunión del Fondo Monetario Internacional, que España necesitaba nuevos créditos oficiales para seguir adelante. Se espera para fines de año la visita de una comisión de la OECE; y para primeros de 1960 la del Sr. Black. Se espera, en puridad, créditos para hacer frente a los presupuestos del año próximo y para una «recuperación» económica tan artificial como la de 1951-56. Por encima de estos problemas se ha presentado a última hora el de la exportación de naranjas: la cosecha es magnífica, pero Francia quiere contingentar las importaciones. Según los exportadores valencianos, Francia quiere dar preferencia a las naranjas marroquíes y del norte de África que son propiedad de franceses. Desde hace días se discute con los franceses en el Ministerio de Comercio, antes de firmar el acuerdo comercial de este año. Puede que las cosas se arreglen pues, como veremos más adelante, son muchos los intereses comunes que hoy comparten los gobiernos de España y Francia.
El arma de la represión
Lo más duro para el régimen es que, para salvar una dificultad económica, no puede contar con el apoyo de la opinión, sino con el arma habitual de la represión. Precisamente, las primeras manifestaciones de ésta contra las protestas que origina la situación económica han sido las detenciones de estudiantes y nacionalistas vascos acusados de propaganda contra el régimen: cinco jóvenes estudiantes, dos industriales (los Srs. Uzquiano y Trifón Echevarría), dos empleados y, según se dice, algunos otros más. Han sido interrogados por el coronel Manzano y han pasado a la jurisdicción del coronel Aymar de «represión del comunismo y el extremismo». Se sabe que varios de ellos han sido maltratados, en particular, el industrial de Bermeo, Sr. Elguezóbal.
En Madrid se espera de un día para otro el proceso contra don Julio Cerón Ayuso y 16 católicos más. Pese a las gestiones hechas por numerosos sacerdotes (entre ellos los jesuitas RR. PP. Llanos y Díez-Alegría) y por personalidades católicas de España y del Extranjero, en las altas esferas se han dado órdenes terminantes de que el juicio sea por los tribunales militares. El abogado civil del Sr. Cerón, Sr. Álvarez de Miranda (secretario del Movimiento pro europeísta de España) se ve imposibilitado de actuar. Numerosos militares se han negado a defender a los procesados, a causa de las presiones recibidas; por fin, tres abogados militares se encargarán del simulacro de defensa de los 17. El procedimiento sumarísimo no admite testigos en el juicio oral; no obstante, en el sumario constan los testimonios de los RR. PP. Sopeña, Maldonado, Llanos, del ex rector Laín Entralgo y de otras personalidades católicas. Hace ocho días que el juez instructor cerró el sumario y se cree que se les quiere juzgar por sorpresa.
El creciente movimiento de protesta contra este proceso en Francia, Inglaterra e Italia principalmente tiene verdaderamente encolerizados a los ministros de Asuntos Extranjeros y del Ejército. Además, la campaña del diario La Croix de París ha suscitado de nuevo la indignación de Muñoz Alonso y de los medios de «Opus Dei». Es curiosa esta situación de quienes se llaman católicos, tratando de hundir en la cárcel a otros católicos, con más saña que a marxistas, ateos o laicos. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha dado instrucciones a las representaciones diplomáticas para que intenten presentar a los procesados como comunistas. Inútil intento; los testimonios llueven por centenares. Por un lado de los medios católicos, por otro de las organizaciones no comunistas de la oposición quienes recuerdan que: «en el llamamiento a la huelga pacífica que hizo el Frente de Liberación Popular había una actitud coincidente, pero no pactada ni común, con el partido comunista. Julio Cerón creía sinceramente que se trataba de una huelga justa y este es un derecho reconocido por la doctrina pontificia».
Si todos los procesos, sin distinción de ideas de los procesados (Cimadevilla, Alonso Novo, Solano, Sánchez Montero, Elquezábal, Múgica, el que se intenta ahora contra 28 catalanes acusados de reorganizar la «Esquerra»), son odiosos, en éste se ve aun más claro el designio del régimen de saltarse a la torera toda legalidad. La privación de abogado defensor y de prueba testifical contradice el art. 6.º de la Declaración europea de Derechos del Hombre y el art. 11.º La ley de marzo de 1943, que se aplica a los procesados, es una ley de excepción, para casos excepcionales de guerra, etc. Es más; la ley reciente de Orden Público establece para el «estado de urgencia» los Tribunales de Urgencia, que son civiles. ¿Qué extraña confesión es ésta de juzgar a los acusados de actividades políticas oposicionales por una ley militar de excepción y calificar sus actos de «rebelión militar»? Esta ley de 1943 fue derogada por la promulgación posterior del Código de Justicia Militar (y así ha sido reconocido por la jurisprudencia). Pero en junio de este año, dándose cuenta de que semejante derogación privaría al gobierno de su mejor arma represiva, se puso una disposición adicional a la Ley de Orden Público dejando la posibilidad de aplicar la ley de Marzo de 1943. Todo esto no tiene más que un nombre, aunque suene mal: ¡indecencia! Y estos émulos de José María el Tempranillo disfrazados de diplomáticos, economistas y generales son acogidos con todos los honores por los organismos internacionales, por los gobiernos de naciones que se dicen libres y civilizadas. ¿Qué quieren ustedes que los españoles piensen de todo eso? ¿Se vendrán ustedes a quejar después, a gimotear, cuando haya una explosión de cólera de esas que estallan en España cada veinticinco o treinta años?
Pero sigamos nuestro relato. La persecución no se limita a los policías y tribunales. También se expande por el ramo de la cultura. El joven escritor Castillo Puche, antiguo seminarista, que recorrió América de Norte a Sur, diciendo al oído de sus interlocutores que él también era muy antifranquista, se dedicaba hace meses, en sus colaboraciones en Pueblo, a injuriar a Goytisolo, Camilo José Cela, López Pacheco y otros escritores «descarriados». Hoy tenemos la explicación: el Sr. Castillo Puche ha sido nombrado censor de primera. Como decía un colega: «censor de primera y escritor de tercera». En su labor literario-policiaca es ayudado no solo por Juan Aparicio, sino también por un rumano emigrado al servicio del «Opus Dei» llamado Horia Stamatu. Este individuo, que hace «heroicamente» anticomunismo a miles de kilómetros de su país, instalado en la residencia universitaria de la calle del Pinar, fue quien denunció a la revista Acento y provocó la destitución de sus redactores. Utilizando la revista del «Opus», Punta Europa, denuncia ahora a José Luis Cano. Las actividades de este miserable es necesario que se conozcan en todas partes.
Los pasos de la política exterior
Como el lector verá, la crónica de hoy no es de tintes muy gratos. Seguramente lo sentimos más que nadie quienes por fuerza nos debatimos en las tinieblas del país. Pero la verdad no admite tergiversaciones. Lo mismo ocurre con la triste política exterior del Caudillo. Hace unos días, su ministro Sr. Castiella se reunió en el Bidasoa, concretamente en la Isla de los Faisanes, con su colega francés Sr. Couve de Murville. Se ha dicho que la fiesta fue un poco folklórica y que las conversaciones fueron superficiales y generales. Puede que sea verdad, pero también es probable que bajo esta «superficialidad» se quieran cubrir conversaciones entabladas hace ya tiempo. Los datos ofrecidos por observadores nacionales y extranjeros nos permiten sugerir que la diplomacia española desea todo lo siguiente de la francesa: 1.º apoyo y coordinación en África (Marruecos, Sahara) y mayor contacto entre los Estados Mayores; 2.º entrada en la OTAN; 3.º política de unidad europea con Alemania e Italia, es decir, de gobiernos sometidos al poder temporal y político del Vaticano; 4.º medidas represivas contra los exilados españoles. El Sr. Castiella no se ha privado, en la Isla de los Faisanes, de atacar «la hospitalidad excesiva» de Francia a los refugiados republicanos. Claro es, la situación actual de Francia obliga a este país a buscar ayudas incluso en España, por ejemplo, para lo que se refiere a los nacionalistas argelinos, y también para realizar un sueño de alianza franco-hispano-germano-italiana con la que poder alzar la voz ante los tres Grandes de verdad. El caso es que el comisario de la brigada social Sr. Polo ha estado varias semanas en París en contacto con sus colegas franceses y que se espera en Madrid la visita del Director general de Seguridad del vecino país al que, si pudiesen, los Barroso, Castiella, Solís y compañía pedirían la piel de los refugiados. No hay que olvidar el martirio de Companys y Zugazagoitia. Algún moralista recordará que las mismas autoridades que hoy se disponen a recibir al jefe de la Seguridad francesa recibieron en los mismos lugares al siniestro Himmler, asesino de decenas de millares de franceses. Pero esa evocación es cosa de moralistas. Nosotros, por nuestra parte, cumplimos con nuestro deber anunciando al mundo libre lo que se trama.
TELMO LORENZO
Madrid. 29 de octubre de 1959
UN OBSERVADOR DE LOS EU A ESPAÑA
Mr. Roger Baldwin, Presidente de la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, ha declarado que la Liga tiene el proyecto de enviar a España un observador con la misión de asistir a la vista de la causa que ha de celebrarse en Madrid contra D. Julio Cerón Ayuso y otros 16 más.
«Según información recibida de España, de fuentes fidedignas -dijo Mr. Baldwin-, el sumario se ha dado por concluso el 21 de octubre. El interés de la Liga en esta causa se deriva del hecho de que los acusados serán juzgados por un tribunal militar, en el que los encartados no pueden ser asistidos por sus defensores ni pueden presentar testigos, garantías estas esenciales en un juicio normal».
En la mañana del día 2 de noviembre Mr. Baldwin envió un telegrama al ministro de justicia español que copiamos a continuación:
«A Su Excelencia Antonio Iturmendi
Ministro de justicia, Madrid
La Liga Internacional de los Derechos del Hombre, organización acreditada ante las Naciones Unidas, está interesada en el juicio que ha de celebrarse contra D. Julio Cerón Ayuso y otros encartados. En vista de que vuestro Gobierno concedió permiso a un miembro del Parlamento británico para asistir como observador en el juicio que se celebró el 3 de agosto de este año, le rogamos permita igualmente asistir a un observador de los EU al referido juicio de D. Julio Cerón, en representación de esta organización. Rogámosle nos participe la fecha del juicio».
ROGER BALDWIN
De ese espectáculo estilo nazi celebrado en el Bidasoa para orquestar el encuentro de los señores Castiella y Couve de Murville, lo que nos interesa es lo que va al fondo de esos movimientos de amistad hispanofrancesa. Una mirada atenta a la situación de España y a los problemas actuales de Francia puede llegar a entrever algo de lo que hay detrás de las bambalinas.
El Sr. Castiella, tan sensible al pasado español, habrá llevado tristes recuerdos a la isla de los Faisanes. Una sombra habrá empañado sus discursos, allí y en el palacio de Carlos V: aquel Tratado de los Pirineos de 1659, impuesto por el cardenal Mazarino, por el que España selló definitivamente la pérdida allende los Pirineos del Rosellón y la Cerdeña catalanes y en el norte el Artois, el Luxemburgo y otras plazas de Flandes; entregando, además, una infanta de España ni deseada ni respetada después por Luis XIV.
Bien. Esta vez el ministro español de Asuntos exteriores quiere desempeñar un papel más airoso que el que representó en aquella ocasión el duque de Haro, esta vez España desea obtener algo en reciprocidad de lo que ella modestamente pueda dar. ¿Qué puede obtener España de Francia? Por lo menos son tres sus demandas: una el apoyo francés en África, otra su entrada en la OTAN y otra, la última, pero no la de menor importancia, ganar la batalla entablada desde hace tanto tiempo contra los refugiados españoles en Francia, obteniendo del gobierno francés medidas drásticas contra esos refugiados. Este propósito ha sido señalado pública y solemnemente por el Sr. Castiella en el discurso pronunciado en la isla de los Faisanes aludiendo a una frase de Mazarino sobre el refugio que obtuvo en España el Gran Condé y añadiendo después por su cuenta que «el abuso de la hospitalidad no debe ser permitido por quien la da». Pero olvidó decir el ministro del general Franco que el príncipe de Condé era el vencedor de los españoles en Rocroi y después de estas hazañas el rey Felipe IV lo amparó en España como refugiado y le nombró jefe de los ejércitos españoles.
El Sr. Castiella lleva el ramo de oliva a Francia mientras hace encarcelar a sus propios colaboradores por el hecho de justificar una protesta pacífica contra la carestía de la vida, al propio tiempo que las fuerzas represivas de su gobierno torturan bárbaramente a hombres pacíficos.
El primer punto de estas demandas españolas que hemos señalado es viable porque a Francia le interesa desde otro ángulo; el segundo es un esfuerzo más sumado a los ya emprendidos en otros países con el mismo fin; el tercero significa el decidido propósito del régimen español de perpetuar, tanto como le sea posible, el espíritu de la Guerra Civil, empeño que subraya la potencia que significa para el régimen actual español los 150.000 refugiados actualmente en Francia.
Por parte de Francia vemos también detrás de ese abrazo intereses de largos alcances, tales como la pretendida alianza de los cuatro países de la Europa occidental (Francia, España, Italia y Alemania), propósito que ha sido señalado ya por la prensa alemana más cerca del Sr. Adenauer, presentando al Presidente De Gaulle como el portavoz del Oeste en política internacional, así como por la prensa francesa. Va también detrás de ese abrazo el deseo de poner fin al paso y facilidades otorgadas por España a los nacionalistas argelinos y algunos otros que pasan la frontera con turbios o criminales propósitos. Está pues dentro de lo probable que Francia trate de agradar en lo posible a su vecino español, su enemigo de ayer. Sobre Marruecos llegarán a entenderse ambos; sobre la OTAN se puede presionar, pero no está en el poder de Francia conseguir el ingreso de España si hay algún otro país que se sigue oponiendo a él; sobre los refugiados podrán extremarse más las medidas restrictivas aplicadas ya, pero esa batalla la pierde el régimen franquista. El general De Gaulle no puede renunciar a su pasado, ni ha de anular situaciones legalizadas por gobiernos franceses de la postguerra.

Declaraciones de Franco
MADRID, 3 noviembre, Ibérica: -Ante los miembros del gobierno, quinientos altos cargos de la administración, altos jefes militares, miembros del Consejo del Reino y representantes de provincias, reunidos en el domicilio de Falange, el general Franco ha pronunciado hoy un discurso, un gran discurso, como la prensa señala.
El general ha celebrado la victoria nacionalista de 1939 y ha declarado: «Nuestro movimiento tenía por objetivo la unidad de todos los españoles y cambiar la faz de España. Hemos realizado una revolución nacional y constructiva; hemos creado un clima que ha devuelto la confianza al pueblo. Hemos creado una democracia y unas organizaciones naturales en harmonía con el pueblo».
Después de haber hablado del plan de estabilización adoptado el verano pasado, hizo alusión a las reformas próximas sin especificar las medidas a adoptar. Señaló que las mayores dificultades de España eran las de su balanza de pagos. «Pero con el concurso de cada uno -continuó diciendo- hemos podido llegar al estado actual de plenitud. Si partiendo de un punto hemos podido llegar a nuestras realizaciones y esta plenitud, se podrá fácilmente imaginar lo que será España dentro de veinte años cuando, con la ayuda de Dios, venga a informaros de nuevo de esos veinte años de paz. Dentro de poco someteremos a la nación los planes y programas que deberán conducirnos a la realización de ese estado magnífico». Este corresponsal prefiere no hacer comentarios a este discurso, aquí es comentado en los términos que merece.
Justicia y cortesía
MADRID, 10 nov., Ibérica: -El cable enviado por Mr. Roger Baldwin al ministro de justicia el 2 de este mes rogándole le hiciera saber la fecha del juicio que había de celebrarse contra D. Julio Cerón y otros más, no ha tenido contestación, según informes fidedignos.
La vista del juicio se había señalado, en principio y de un día a otro, para el 3. Dos observadores franceses y un británico, Mr. Davies, miembro del Parlamento británico, habían ido a Madrid para asistir al juicio, pero fue aplazado indefinidamente. En vista de ello los tres representantes volvieron a sus respectivos países. De la noche a la mañana se fijó para el día 10, por lo que los observadores no han podido asistir por no tener noticia de la nueva fecha fijada.
El tribunal ha dictado sentencia condenando a D. Julio Cerón a 4 años de prisión, a D. Antonio Díez Yagüe y a D. Manuel Gómez Ovejero a 2 años. Entre los cargos hechos por el tribunal a estos dos últimos citados se señaló el haber sido «colaboradores de la revista IBÉRICA de Nueva York». Ocho de los acusados fueron condenados a penas de seis meses, otros que habían comparecido como acusados fueron absueltos.
Tenemos la convicción de que este interés internacional influye de manera positiva en la reducción de las condenas que se pretenden imponer en casos como este, en el que se juzga calificando de «rebelión militar» y ante tribunales militares, a ciudadanos cuyo delito ha sido considerar justa una demostración pacífica contra la carestía de la vida.
A la consternación sigue el júbilo
MADRID, 11 nov., Ibérica: -A la consternación causada en El Pardo y en el Palacio de Santa Cruz con el anuncio del viaje del Presidente Eisenhower y visita de nueve capitales sin que entre ellas se encontrara Madrid, ha seguido hoy un júbilo inenarrable ante el anuncio de que el Presidente de los Estados Unidos se detendrá en Madrid el día 21 de diciembre.
Se sabe que para conseguir el anhelado propósito se han puesto en práctica toda clase de gestiones por el gobierno y hasta se ha llegado a interesar el asunto a una alta personalidad eclesiástica de los EU.
En la Isla de los Faisanes
PARÍS 29 oct., Ibérica: -L'Express de hoy inserta el siguiente comentario: El ministro de Asuntos Exteriores, señor Couve de Murville, ha tenido una entrevista con su colega español, señor Castiella, la semana pasada en la isla de los Faisanes. La reunión ha atraído la atención de los observadores políticos que han tenido el privilegio de haber leído ya el tomo III de las Memorias del general De Gaulle sobre una frase en la que el autor expresa claramente su convicción de que Francia no puede esperar el tratar de igual a igual con los anglosajones y con los rusos si no reúne a su alrededor, en una gran alianza, a sus vecinos del Rin, de los Alpes... y de los Pirineos.
La entrevista Couve de Murville-Castiella es, en efecto, el primer jalón puesto prudentemente en el camino de una alianza franco-española. Nada está arreglado todavía, pero una serie de contactos preliminares tendrán lugar próximamente. Estos contactos se referirán a la actitud de España en relación con los dirigentes del F. L. N., quienes, hasta estos últimos tiempos, han podido permanecer libremente en territorio español, y a la suerte de los refugiados españoles en Francia. Ya la actividad de estos está limitada por recientes decisiones restringiendo la publicación de sus periódicos. Otras medidas podrán ser tomadas. El director General de Seguridad, M. Verdier, irá próximamente a Madrid para discutir precisamente estas cuestiones.
Detenciones en Vizcaya
BILBAO (OPE): -Desde hace varias semanas se encuentran encarcelados en Bilbao 12 hombres, bajo la acusación de haber cometido distintos actos de propaganda repartiendo octavillas clandestinas. Al parecer, las octavillas se referían a la crisis actual producida por la «estabilización». Todos los detenidos son católicos practicantes.
Todos han sido interrogados y procesados por el coronel Manzano y transferidos a la jurisdicción militar «de represión del comunismo y de la masonería». Tres de estos procesados han sido brutalmente maltratados hasta el extremo de que a las tres semanas de estos tratos no pueden andar con normalidad.
Ejecución capital
MADRID, 20 oct., Ibérica: -Aunque la prensa francesa ha dado cuenta de la ejecución capital sufrida por el condenado a muerte en las Islas Canarias, Juan García Suárez, y ha condenado esta ejecución llevada a efecto por el procedimiento llamado de «garrote vil», no se han dado los verdaderos antecedentes de este desgraciado caso. Y son estos:
Juan García fue soldado en el Ejército republicano español, era casado y natural de Telde (Canarias). Se encontraba huido desde el final de la Guerra Civil por temor a caer en manos de la policía; amenazado y perseguido por un individuo, carnicero de oficio, este hombre no se atrevía a bajar al pueblo. Pero tuvo conocimiento de que su perseguidor había abusado de su madre y de su hermana y su desesperación llegó hasta el punto de buscar a su perseguidor, el carnicero, y darle muerte. Ejecutado el hecho, huyó después y se escondió en el campo hasta que un día fue descubierto y no quiso entregarse y al defenderse causó la muerte de un guardia que le perseguía y, herido y maltrecho, fue apresado por la guardia civil. En 1947 se le condenó a muerte, en rebeldía, pero hasta 1958 la policía no consiguió dar con el paradero del fugitivo. Aquella sentencia de 1947 fue ejecutada el 19 de octubre de este año, y lo fue por procedimiento llamado de «garrote», esto es, el procedimiento por el cual se ata un hombre a un grueso palo (llamado «garrote» antiguamente en los pueblos españoles), se le ciñe un collar de acero al cuello y mediante un tornillo se aprieta cada vez más hasta conseguir la estrangulación del individuo por la fractura de las vértebras cervicales.
Según nuestras noticias ni los propios juzgadores tenían interés en que se ejecutara a este hombre, por entender que se reavivarían viejos sentimientos callados. El Obispo de la Diócesis, la Junta Diocesiana, intelectuales y gentes del pueblo, la misma mujer del guardia muerto cuando le perseguían y uno de los que fueron heridos con el mismo motivo habían solicitado por escrito la conmutación de la pena de muerte impuesta a este hombre, en consideración a las circunstancias que le llevaron a la locura de matar al ofensor de su madre y hermana. Estas peticiones no han sido atendidas y Juan García ha sido ejecutado por el bárbaro procedimiento del «garrote».
España y el Consejo de Europa
STRASBOURG, 14 oct., Ibérica: -El boletín oficial de información del Consejo de Europa, «Nouvelles du Conseil de l'Europe», correspondiente a este mes de octubre, inserta una amplia información sobre el informe preliminar de la Comisión Política y del discurso pronunciado en su exposición por el ponente M. Fernand Dehousse, representante de Bélgica.
En su discurso M. Dehousse al referirse a la parte del informe sobre una posible fusión del Consejo con la OECE, se refirió a España y dijo lo siguiente: «El problema planteado por España tiene dos aspectos: uno se refiere a la admisión de ese país en el Consejo de Europa. Yo le aparto. Aparte de cualquier pasión política nuestro Estatuto nos ofrece una respuesta objetiva. En efecto, el artículo 3 dispone que para ser miembro del Consejo de Europa hace falta respetar los derechos del hombre y las libertades fundamentales. Este no es el caso del régimen español actual. En consecuencia, ni directa ni indirectamente puede admitirse a la España franquista en el Consejo de Europa».
«Tampoco hay posibilidad -continuó el Sr. Dehousse- de ver a España introducirse en el Consejo de Europa por el rodeo de la convención-cuadro, a menos, evidentemente, que se viole esta convención o el Estatuto, pero esto es una perspectiva que nosotros no podemos, yo así lo creo, considerar».
«Queda el otro aspecto del problema... El Comité especial preconiza, en la espera de la fusión del Consejo de Europa y de la OECE -solución que necesitará cierto plazo-, la convocatoria de una conferencia... Y he de advertir que hasta ahora la invitación para participar en esta conferencia y discutir los problemas de la OECE se ha limitado a los representantes parlamentarios de Suiza y de Portugal. La invitación no ha sido enviada a España»...
Situación social en España
PARÍS noviembre 7, Ibérica: -El boletín mensual que, dedicado a España, publica La Documentación Francesa, dependiente del Secretariado General del Gobierno, dice lo siguiente respecto a la situación social de España (el número es el correspondiente a Septiembre-Octubre): Los meses de agosto y septiembre, en el curso de los cuales el jefe del Estado veranea en sus residencias de estío de San Sebastián y La Coruña, no han sido marcados, en lo que se refiere al plan interior, más que por la publicación de decretos precisando las modalidades de aplicación de las medidas económicas adoptadas durante el mes de julio.
El paso del régimen de control del Estado al liberalismo económico, las consecuencias de este cambio arrastran, en lo inmediato provocan inquietudes sobre todo en las pequeñas y medianas empresas y entre los obreros que temen, además de la subida de precios, los riesgos de despido y de paro.
Al secretario de Estado Christian Herter
La organización americana «Protestants and Other Americans United» ha dirigido al Secretario de Estado Mr. Herter, el 20 de octubre, una carta planteando el caso del predicador baptista D. José Núñez Moreno, que ha sido condenado a un mes de prisión y mil pesetas de multa sin proceso alguno, por haber abierto las puertas de su iglesia selladas por las autoridades españolas.
He aquí los párrafos más importantes de dicha carta: «Como representantes de una organización nacional interesada en la libertad religiosa en todo el mundo, nos dirigimos a Vd. sobre el caso del Pastor Gregorio José Núñez Moreno, cuya Iglesia, segunda en categoría, en Madrid, fue cerrada sin proceso legal alguno por la policía».
«Muchas iglesias protestantes han sido cerradas en distintos sitios de España sin proceso legal alguno, mientras nosotros continuamos ayudando al dictador Franco con el dinero americano. Creemos que los americanos tienen una gran participación en esta situación porque el dinero de los contribuyentes está sosteniendo las bases que han de ser usadas contra el comunismo y el dinero de los protestantes americanos es el que sostiene esas iglesias que Franco está suprimiendo».
«Esperamos que el Gobierno de los Estados Unidos protestará contra la condena del Pastor Núñez. Y si se dijera que esa protesta puede constituir una interferencia en los asuntos de España, la reclamación no resiste al análisis. Estamos constantemente “interviniendo” en los asuntos españoles con grandes contribuciones que son usadas en ayuda de un régimen dictatorial. Podemos decir con seguridad que la actual política del gobierno de Franco con las minorías religiosas es de repugnancia ante todos los principios democráticos que nosotros sostenemos».
«Representantes oficiales de nuestra organización estarían encantados de poder conferenciar con Vd. sobre la situación española. Estimamos que, de hecho, es una situación delicada y participamos de sus deseos de no hacer nada que pueda herir los intereses americanos en la lucha contra las dictaduras comunistas en el mundo. Pero estamos también profundamente inquietos por el hecho de que mientras los millones americanos se pudren en España en beneficio del régimen de Franco, ese régimen suprime la libertad religiosa sin la menor protesta formal del Gobierno de los Estados Unidos. Esperamos que la condena del Pastor Núñez dará una oportunidad ideal para afirmar los principios americanos».
Precios y Plan de austeridad
MADRID, 29 oct., Ibérica: -Envío este cuadro de precios de antes y después de la «estabilización», todos ellos debidamente contrastados.
| Producto | Precio primavera 59 | Precio otoño 59 |
| Carne de ternera | 90 ptas. | 110 ptas. |
| Alubias blancas, Kg. | De 12 a 15 " | De 22 a 30 " |
| Merluza, Kg. | 70 " | De 80 a 90 " |
| Pescadilla, Kg. | 48 " | 68 " |
| Sardinas, Kg. | 12 " | 18 " |
| Melón, Kg. | De 3 a 4 " | De 6 a 8 " |
| Plátanos, Kg. | 9 " | 14 " |
| Pan: (no varía el precio sino los gramos del kilo «teórico») | 850 grms. | 775 grms. |
| Café | Suplemento de 12 ptas. | |
| Gasolina (ordinaria) litro | 6.50 ptas. | 9.50 ptas. |
| Ferrocarriles | Aumento del 40% | |
| Metro | 0.60 " | 0.80 ptas. |
| Autobús | 1.50 " | 1.80 " |
| Sellos urbanos | 0.60 " | 0.80 " |
| Sellos interurbano | 0.80 " | 1.00 " |
| Sellos extranjero | 3.00 " | 5.00 " |
| Teléfono (abono mensual) | 56.00 | 75.00 |
| Hoteles | Aumento del 40% |
Los obreros agrícolas y la Seguridad Social
MADRID, 13 oct., Ibérica: -El Consejo de Ministros celebrado el 9 de octubre aprobó un decreto por el que se suspende el beneficio de la seguridad social a los trabajadores del campo. Dicho decreto dice: «Decreto por el que se suspende, a propuesta del Ministro del Trabajo, para efectuar una información pública en el campo a través de la Organización Sindical Agraria, el decreto 1.355-59 del 23 de julio y la orden que aprueba los estatutos de la Mutualidad Nacional Agraria».
Entre tantas órdenes y decretos como se publican, éste puede parecer que no tiene importancia, pero significa que el 80% de los trabajadores del campo, temporeros y pequeños propietarios agrícolas quedan sin los beneficios de la seguridad social. Al parecer, esta decisión se debe a la fuerte oposición de los Sindicatos. Sostienen estos Sindicatos, que como es sabido representan tanto a la clase patronal como a los obreros, que las cotizaciones acordadas para los agricultores son demasiado elevadas, que el costo de todo el engranaje de la seguridad social costaría muy caro. Se dice también que el ministro de Hacienda era también contrario a que se extendiera el beneficio de la seguridad social a los agricultores por el coste tan alto que significaba, y teniendo en cuenta el programa de austeridad que se ha «impuesto España». La medida afecta a más de dos millones de trabajadores.
El FLN en España
MADRID, 21 oct., Ibérica: -La Audiencia de Toledo ha condenado a muerte a Luis María Esquerecocha, estudiante de 22 años, por haber dado muerte a la señorita Armanda Fueyo Fanjul, de 25 años. También compareció ante el tribunal el chofer argelino de la oficina madrileña del FLN, Akli Laken, acusado de haber sido el instigador del crimen. Este ha sido absuelto.
Luis María Esquerococha, hijo de un redactor del Diario Vasco de San Sebastián, y la señorita Armanda Fueyo eran alumnos de la Escuela de Periodismo de Madrid y ambos, además de seguir esos estudios en la mencionada escuela, trabajaban al servicio de los argelinos del FLN y se dice que la joven había tratado de convencer a Esquerecocha para que dejara de colaborar con el organismo nacionalista.
La joven pertenecía a la buena sociedad madrileña. Su cadáver fue encontrado en una zanja en tierras de Toledo, en él se apreciaban fuertes golpes en la cabeza y diez y ocho puñaladas en la espalda. Esquerococha ha sostenido que es inocente, reconoció que había salido en compañía de la señorita Fueyo a dar un paseo en automóvil con Akli Laken como chofer, pero afirmó que quienes asesinaron a la joven eran agentes de «La Mano Roja» que les seguían en otro automóvil.
Un pastor baptista condenado
GINEBRA, 19 oct., Ibérica: -Le Journal de Genève de hoy publica con este mismo título la siguiente información: «D. José Núñez Moreno, predicador baptista, acusado de haber penetrado, después de haber roto los sellos judiciales en su capilla que había sido clausurada por decisión de las autoridades, ha sido condenado a un mes de prisión y a una multa de 1.000 ptas. Sin embargo esta condena no será cumplida por la amnistía proclamada el año pasado con motivo de la elección del Papa Juan XXIII».
«La capilla del pastor Núñez, situada en un suburbio obrero, fue abierta en 1949 y cerrada por la autoridad, sin explicación, en 1954».
«En su proceso, celebrado el 3 de octubre, el pastor declaró ante el tribunal que no había recibido contestación a las cartas que había enviado a las autoridades preguntando las causas de esa decisión y protestando contra las medidas del ministro de Gobernación. Al preguntarle el fiscal por qué había vuelto a abrir la capilla en junio de 1956, donde había celebrado de nuevo el culto, respondió: “La capilla fue autorizada oficialmente en 1949 y por ello suponía que estaba permitida la celebración de los oficios divinos”».
El padre Riquet y el exilado español
PARÍS, 24 octubre, (OPE): -El 18 del corriente mes de octubre se celebró en París en el salón de fiestas del Hotel Lutecia el banquete de clausura del XXI Congreso de la Liga Antirracista. Asistieron al acto gran número de personalidades políticas francesas y numeroso público.
El discurso de clausura estuvo a cargo del R. P. Riquet (S. J.), elocuente orador sagrado que durante 10 años ha ocupado la cátedra de Notre Dame de París para predicar los sermones de Cuaresma. El Padre Riquet durante la segunda Guerra Mundial fue resistente contra la invasión alemana y estuvo en el campo de tortura de Mathausen. En su discurso condenó los odios raciales y políticos que borran en muchas almas el sentimiento cristiano de la caridad.
Con emocionadas palabras recordó su experiencia en el campo de concentración, donde la crueldad de los verdugos no pudo impedir que floreciese el milagro de la hermandad del dolor entre los concentrados. Entre esos concentrados recordó con especial afecto a los mal llamados «rojos españoles», subrayando que ya entonces él, el Padre Riquet, solía rectificar a los que los llamaban así, diciendo: «No; no son los rojos españoles, sino los republicanos españoles».
Un día en que se sentía desfallecer de hambre y fatiga, porque había sido castigado por la guardia del campo a un periodo de ayuno, entró a la hora del rancho a una barraca donde había varios desconocidos de diversos países. Uno de ellos espontáneamente, sin saber quién era, sin haber cambiado con él antes el saludo -dijo el Padre Riquet-, sin duda porque le vio todavía más flaco y más hambriento que él, tuvo el rasgo de ofrecerle su propia ración, que compartieron fraternalmente: aquel hombre era un republicano español. La asamblea interrumpió el discurso del ilustre jesuita con una emocionada ovación en homenaje de aquel republicano anónimo en quien todos los exilados se sentían representados.
