Francisco Carrasquer, Imán y la novela histórica de Sender, London, Thamesis Books, 1970, p. 186.
Ramón J. Sender, Ensayos del otro mundo, Barcelona, Destino, 1970, p. 77.
Marielena Zelaya Kolker contabiliza 13 obras de tema americano (del Norte y del Sur, ya que Sender a partir de 1942 vivió en el suroeste de Estados Unidos, tierra de substrato maya-español, por lo que su exilio en tierra anglófona no significó nunca un total apartarse del mundo hispánico). No incluye en su lista La cisterna de Chichén-Itzá e incluye los Ensayos del otro mundo (1970).
Ignacio Soldevila Durante, La novela desde 1936, Madrid, Alhambra, 1980, p. 71.
Ramón J. Sender, «Antes de comenzar», en Tupac Amaru, Barcelona, Destino, 1973, p. 9.
La novela, sin añadir nada al perfil literario de Sender, evidencia en el paratexto («Antes de empezar» y «Prólogo que el lector se puede saltar») y en el texto (en la proliferación documental que sin duda le quita calidad literaria, y en algunos párrafos metanarrativos) los mecanismos de creación que han permitido la escritura de las obras más significativas en este campo, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre y Jubileo en el zócalo: «Hay dos clases de verdades: las que suceden en la vida y las que se sueñan. Estas últimas son las verdades de los poetas [...]; un día un hambre letrado y con buena retórica escribirá algo sobre lo que estamos haciendo ahora. Y añadirá y quitará sucesos según las reglas del arte. Así, pues, todo será al mismo tiempo verdad y mentira, según como se mire» (Ramón J. Sender, Tupac Amaru, cit., p. 181).
Cuando Sender escribe esta novela ya el movimiento uruguayo de los tupamaros era un hecho concreto y en el «Prólogo que el lector se puede saltar» se pregunta si hay realmente correspondencia entre los dos movimientos. No podemos descartar que ésta, como toda novela histórica, esté escrita con la mirada hacia el pasado así como hacia el presente, y que Sender quiera también subrayar la distancia y las diferencias que median entre la realidad histórica, el mito y su utilización por parte de los revolucionarios uruguayos.
A Enriquillo, el exiliado Jesús de Galíndez, dedicó una de sus Leyendas del trópico, «El Bohoruco».
Cfr. mi «La veridica storia di Lope de Aguirre dalle cronache al cinema», en Actas del Congreso Literatura y cine en América Latina (Napoli-Pagani-Salerno 1999), Caracas, La Casa de Bello (en prensa).
Ramón J. Sender, Proclamación de la sonrisa, Madrid, Juan Pueyo, 1934, p. 166.