Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


160

Uno de los relatos más completos de esta expedición lo ofrece María del Carmen Díaz de Alda: «El viaje se organizó desde la Dirección General de Relaciones Culturales, cuyo responsable máximo era Ramón Sedol, y fueron invitados -junto con Panero, Zubiaurre y Rosales- Valverde y Gerardo Diego. Valverde desistió porque intuía -según dice- "ciertos disgustos y patatazos"; puede ser, aunque no parece suficiente razón, y no debió ser la única; y Gerardo Diego, que por su edad, al final no se decidió, ya que se preveía un viaje con un programa de actividades muy intenso. Fue en un segundo momento cuando se pensó incorporar a Foxá, que era entonces embajador en Argentina y pareció un poeta muy adecuado para este tipo de recitales. / Rosales como poeta consagrado, Zubiaurre que en aquel entonces escribía una extraordinaria poesía, aunque no reunida aún en forma de libro -camino que abandonó prácticamente a partir de 1951 al dedicarse a otros menesteres alejados de la literatura-, Panero, recién llegado del Instituto Español de Cultura de Londres, y Foxá, con toda su aureola de conde y su calidad de diplomático, fueron considerados un grupo idóneo para un viaje de estas características. En primer lugar, eran amigos, todos provenían del Instituto de Estudios Políticos, lo que aseguraba una buena convivencia durante los tres meses previstos para la gira americana, y al prestigio literario unían el tener una cierta representación en la vida política, social e intelectual del país; sobre todo, y creo que éste fue un factor decisivo de cara a la selección de los poetas y a la hora de valorar los resultados, todos ellos eran buenos conocedores (también Valverde lo era) de la cultura hispanoamericana». En María del Carmen Díaz de Alda Sagardía, La poesía de Luis Rosales (desde el inicio a La casa encendida): de la biografía a la poética, Madrid, Universidad Complutense, 1989, pp. 602-603.



 

161

Leopoldo Panero invitó al poeta peruano a pasar unas Navidades en Astorga, a lo que éste accedió, de acuerdo con el relato de Ricardo Gullón: «La proclamación de la República y el cambio de régimen produjo en la vida de Leopoldo pocos cambios. Sí los produjo la llegada a Madrid de César Vallejo. Le admiró como poeta y le estimó como hombre. Hablaba de Vallejo con entusiasmo y, un día, convocado por él, fui a la tertulia de la Granja El Henar, calle de Alcalá, donde el poeta peruano pasaba largas horas rodeado de amigos y correligionarios adoctrinándoles a su manera. Oscuro de tez, boca grande, vestido correctamente de gris y tocado con un sombrero de fieltro que no se quitó en el tiempo que permanecimos en el café, Vallejo habló poco y no pareció tan extraordinario como yo suponía. Lo mejor suyo, sin duda, estaba en la poesía. En Navidad, Leopoldo le llevó a Astorga. Vivió tres días en casa de los Panero y después se instaló por algún tiempo en la casa de huéspedes de la Morla». En Ricardo Gullón, La juventud de Leopoldo Panero, León, Diputación Provincial de León, 1985, pp. 63-64.



 

162

Leopoldo Panero, Antología de la poesía hispanoamericana. Desde sus comienzos hasta Rubén Darío. Tomo I, Madrid, Editora Nacional, 1944; Antología de la poesía hispanoamericana. Desde Rubén Darío hasta nuestros días. Tomo II, Madrid, Editora Nacional, 1945.



 

163

Luis Rosales, La poesía de Neruda, Madrid, Editora Nacional, 1978.



 

164

La publicación leonesa, en su número 39, primero de la etapa de «Poesía Total», incluyó en la contraportada un pequeño recuadro con la siguiente leyenda: «César Vallejo nació el día 6 de junio del año 1893 en Santiago de Chuco (Perú), y murió en París en día 15 de abril de 1938. / José Luis L. Aranguren, Antonio G. de Lama, Victoriano Crémer, Eugenio de Nora, Leopoldo Panero, Luis Rosales, José María Valverde y Luis F. Vivanco le recuerdan». En Espadaña. Revista de poesía y crítica, edición facsimilar, León, Ayuntamiento de León, 1978, p. 800.



 

165

María del Carmen Díaz de Alda Sagardía, op. cit., p. 605.



 

166

El estudio más completo sobre la polémica surgida en torno al Canto personal es el de Javier Huerta Calvo: De poética y política. Nueva lectura del Canto personal de Leopoldo Panero, León, Diputación Provincial de León/Instituto Leonés de Cultura, 1996.



 

167

Leopoldo Panero, Canto personal. Carta perdida a Pablo Neruda, Madrid, Cultura Hispánica, 1953, p. 20.



 

168

Panero y Rosales, pero sobre todo Vivanco, formaron parte del comité organizador de las Bienales. La monografía más importante sobre este tema es la de M. Cabañas Bravo, La política artística del franquismo. El hito de la Bienal Hispano-Americana de Arte, Madrid, CSIC, 1996. También son interesantes los libros de Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla: Diplomacia franquista y política cultural hacia Iberoamérica, 1939-1953, Madrid, CSIC, 1988 e Imperio de papel. Acción cultural y política exterior en el primer franquismo, Madrid, CSIC, 1992. Luis Felipe Vivanco es el responsable del volumen Primera Bienal Hispanoamericana de Arte, Madrid, Afrodisio Aguado, 1952.



 

169

Leopoldo Panero, Obras Completas. Volumen II. Prosa, edición de Juan Luis Panero, Madrid, Editora Nacional, 1973, p. 165.



 
Indice