1
Véase el artículo inmediato.
2
Lástima es que hubiesen casi desaparecido del lenguaje poético tantas voces bellas y expresivas como lucen en los escritos del siglo décimo-sexto, tales como relazar, abastar, desamorado, encruelecerse, enseñorearse, anhélito, graveza, conhortar, descaído, braveza, porfioso, retejer, riente, esplender, enseña (por estandarte), restribar, escombrar, repastar, rebramar, concento, reluchar, cuidoso, devanear, boscaje, sombroso, rimbombe, retumbo, dejativo, pensoso, espejarse, hazañoso, colorar, desambrido. (Martínez de la Rosa. Poet. Notas al canto II)
3
La diéresis o disolución de diptongo y la dislocación de acento, como licencias esencialmente prosódicas se mencionarán en el arte métrica. La sinalefa que algunos cuentan como libertad poética, está tan lejos de merecer este nombre que es una regla necesaria y obligatoria, de modo que existe verdadera licencia en los pocos casos en que deja de cometerse.
4
La doctrina de los diptongos que hemos esquivado como puramente gramatical, se halla muy expuesta en el Manual de Gramática castellana de D. Juan Illas y Vidal.
5
Conviene que los principiantes acostumbren su oído a la candencia o compás propio de cada verso, aunque sea preciso dislocar los acentos. Así para medir estos versos de 8 sílabas.
| De noble madre nací | |||
| En la corte de Moscovia | |||
| Que según fue desdichada | |||
| Debió de ser muy hermosa, |
Podrá pronunciarse como primer ejercicio:
| De noble ma | dre nací | |||
| En la corte | de Moscovia | |||
| Que según fue | desdichada | |||
| Debió de ser | muy hermosa. |
6
El excelente prosodista Sr. Maury compara el verso endecasílabo a una barra horizontal cuyo equilibrio se conserva o dándole un apoyo en el centro (la 6.ª sílaba), o en dos puntos equidistantes de los extremos (sílabas 4.ª y 8.ª). La comparación es más ingeniosa que exacta. En primer lugar es falso que para conservar el equilibrio de una barra apoyada en dos puntos, sea necesario que estos disten igualmente de los extremos; y aun cuando así fuese, no son dos puntos solos los que cumplen esta condición. ¿Por qué pues en el verso endecasílabo no bastará acentuar las sílabas 2.ª y 10.ª, las 3.ª y 9.ª, o las 5.ª y 7.ª, que no menos que la 4.ª y 8.ª equidistan de los dos extremos del verso, 1.ª y 12.ª?
7
Véase la pregunta 2.ª de la colocación de los acentos.
8
Fácilmente se advertirá que cada una de estas letras indica un verso y que la repetición de una de ellas significa la correspondencia de los consonantes. Cuando en el mismo metro entran versos de diferentes números de sílabas, señalamos con mayúscula el de mayor número y el del menor con minúscula.
9
Esta combinación debida a los italianos fue al parecer introducida por Meléndez en su traducción de Metastasio, Merced a tus traiciones &c.
10
Señalamos con (') los versos agudos.