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Los principales de estos trabajos son unos Discursos filosóficos de la lengua vascongada, cuyo manuscrito obra en poder de la Diputación general de Vizcaya, esperando que se proceda a su impresión, como lo tiene acordado el Señorío.

 

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Aquí Mr. Lande explica estas razones, que omito porque creo carezca de toda importancia, sobre todo en España, la averiguación de si nací a fines de 1819 o a fines de 1821.

 

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No todos se declararon contra la monarquía constitucional, sino la mayoría en número, que era minoría en riqueza e ilustración, como ha sucedido en la guerra que ha terminado al escribirse esta nota. Es de advertir que en 1812, como en 1820, los constitucionales, así que fueron Gobierno, se apresuraron a suprimir las libertades vasco-navarras, a pesar de que estaban aquilatadas en la experiencia secular y eran más amplias y más españolas que las decretadas y preconizadas por ellos. Éste es el gran error y la gran injusticia en que incurrió para los vasco-navarros la escuela llamada liberal desde el momento en que fue poder en España. Muchas lágrimas y mucha sangre han costado, así a los vasco-navarros como a los demás españoles, este error y esta injusticia, ¡y quiera Dios que no cuesten aún más!

 

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Introducción al Libro de los Cantares.

 

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En esto exagera un poco el discreto biógrafo, quizá porque yo he dado ocasión a ello con algunas afirmaciones desparramadas en mis escritos. Las gentes que llamamos del pueblo, contra la opinión de don Alfonso el Sabio, que dice: «Cuidan algunos que pueblo es llamado a gente menuda assi como menestrales e labradores, e esto no es ansi: pueblo es el ayuntamiento de todos los omes comunalmente de los mayores e de los menores»; las gentes que llamamos del pueblo tienen en todas partes muchos hábitos y costumbres que me son profundamente antipáticas. Si gusto del lenguaje sencillo y popular, es porque deseo ser comprendido a la par por ignorantes y sabios, como el mismo Mr. Lander hace notar más adelante.

 

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El libro de los Cantares.

 

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El libro de los Cantares.

 

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Allí permanecí nueve años, encontrando el periódico con una tirada de ciento veinte ejemplares autográficos y dejándole con una tirada de veinticinco mil tipográficos. De la buena voluntad con que trabajé, da testimonio una carta con que el director y propietario del periódico me obsequió al trasladarme a Vizcaya, diciéndome que siempre estaría mi plaza vacante por si yo la necesitaba. Dios ha dado al periódico tanta prosperidad como me ha negado a mí.

 

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Al escribir esta nota estoy preparando la publicación de los cuentos de mi octavo tomo de cuentos.

 

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Hoy pasa de veinte mil. Mr. Lande ha tenido presentes las primeras ediciones de mis primeras obras, que en este punto y otros contienen datos y apreciaciones inexactas, que he rectificado posteriormente con motivo de haber vuelto a residir en Vizcaya y haber estudiado mejor las cosas de aquel país.