El proteico Gide
Ricardo Gullón
No, no se agota el tema Gide. Cuando parece declinante, vuelve a surgir con estruendo; unas veces por la publicación de textos inéditos del escritor y otras por la de revelaciones y testimonios más o menos interesados en torno a su persona o a su obra (con mayor frecuencia en torno a la persona).
La gran personalidad de Gide aparece cada día más rica de contrastes, más compleja y matizada; lo corriente es detenerse a examinar sus aspectos fundamentales, pero en esta ocasión nuestro propósito es muy limitado. Queremos, simplemente, subrayar la afición del autor de Los monederos falsos por cuentecillos y chascarrillos, y para mostrar sus preferencias nos pareció indicado traducir dos de los varios que transcribe -y según los cuenta- en su libro póstumo: Ya no va más o Así sea.
Uno de actualidad, en torno a las depuraciones stalinistas: