41
Manuel Machado, «Los poetas de hoy» (1911), en La guerra literaria, ed. de M.ª del Pilar Celma y Javier Blasco, Madrid, Narcea, 1981, 99; Rubén Darío, prólogo a El canto errante, Obras completas, tomo V, 946.
42
Contribución a la historia de las teorías métricas..., especialmente 25-26.
43
«La música en la lengua castellana (Discurso pronunciado en la Real Academia Española de la Lengua)», La España Moderna, 40 (15 abril 1892), 146-160. Fue contestado por Marcelino Menéndez Pelayo, ídem, 41 (15 mayo 1892), 167-178.
44
A ello se refiere en «El peso de las palabras (capítulo traspapelado de mi libro El ritmo», incluido en la tercera edición de El cielo alegre, Biblioteca Selecta 79, Valencia, Pascual Aguilar, s. a. [¿1910?], 159-166.
45
Lenguas de fuego. Cantos al Misterio, al Hombre y a la Vida, Madrid, Imp. de José Rueda, 1908, 157.
46
La guerra literaria, 99.
47
«La juventud de España», nota aparecida en La Gran Vía, núm. 102 (9 junio 1895), s. p.
48
Me refiero a P. Gener, Literaturas malsanas. Estudios de patología literaria contemporánea, Barcelona-Madrid, J. Llordachs-F. Fe, 1894, y José M.ª Llanas Aguilaniedo, Alma contemporánea. Estudio de estética (1899); hay una excelente edición preparada por Justo Broto Salanova, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1991.
49
Julio Cejador añade otro texto titulado Mi estética, indicando su publicación en Mercurio de Nueva Orleans (Historia de la lengua y literatura castellana, IX, ed. facsímil, Madrid, Gredos, 1972, 369), que no he podido localizar. Podría tratarse de la carta que, con el mismo título, dirige Rueda a Julio Casares hacia 1917. Esta carta es reproducida parcialmente en el artículo de Arma W. Ashhurst «Rubén Darío y Salvador Rueda» (Cuadernos Hispanoamericanos, 298 [1975], 177-189) y mencionada también por Fogelquist y otros autores. En ella Rueda insiste en similares argumentos a los expuestos hasta ahora: «[...] antes de que ninguno, ni uno sólo de los poetas y literatos que han vivido y viven hicieran modernismo, yo había dado a luz mi obra El ritmo [...]»
(Vid. Ashhurst, especialmente pp. 185-189. Cita de la página 186).
50
Especialmente en mi libro El poeta y el burgués (Poesía y público, 1850-1900), 171 y ss.