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761

La otra parte del alma, extendida por todo el cuerpo, está sometida a la inteligencia y se mueve a tenor de esta potencia suprema. LUCRECIO, III, 144. (N. del T.)

 

762

Pues que Dios se halla en toda la tierra, en el amplio mar y en el inmenso cielo, e infunde el soplo de la vida a todo ser que nace; así al hombre como a todas las especies animales. Estos seres sufren después transformaciones hasta que vuelven al punto de origen: la muerte no existe. VIRGILIO, Geórg., IV. (N. del T.)

 

763

La virtud de tu padre se ha transmitido a ti. (N. del T.)

 

764

Un hombre esforzado nace de otro hombre esforzado. HORACIO, Od., IV, 4, 29. (N. del T.)

 

765

¿Por qué, en fin, trasmite el león su ferocidad a sus cachorros, la zorra su astucia y el ciervo su timidez y su ligereza? Proviene esto sin duda de que justamente con el cuerpo el alma desarrolla las cualidades y energías que recibidas por herencia permanecen en ella en germen. LUCRECIO, III, 741, 746. (N. del T.)

 

766

Si el alma se une con el cuerpo cuando éste nace, ¿por qué no recordamos esta vida precorpórea ni conservamos ningún vestigio de los hechos que en ella tuvieron lugar? LUCRECIO, III, 671. (N. del T.)

 

767

Puesto que si las facultades del alma se transforman hasta el punto de perder en absoluto el recuerdo de su anterior existencia, esta transformación difiere muy poco de la muerte. LUCRECIO, III, 674. (N. del T.)

 

768

Percibimos que nuestro espíritu nace simultáneamente con nuestro cuerpo, que se desarrolla juntamente con él y que decae al mismo tiempo que él. LUCRECIO, III, 446. (N. del T.)

 

769

Vemos que el espíritu puede curarse, como un cuerpo enfermo, con el socorro de la medicina. LUCRECIO, III, 509. (N. del T.)

 

770

El alma es sin duda alguna de naturaleza corpórea, puesto que es sensible a la impresión de los objetos corporales. LUCRECIO, III, 176. (N. del T.)