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La historia del descubrimiento y de la conquista de lo que ahora es República del Ecuador, es la misma historia del descubrimiento y de la conquista del Perú; pues la tierra ecuatoriana fue descubierta por los españoles, que en busca del Perú vinieron con Pizarro a estas partes del continente americano, y la conquista del Reino de Quito se llevó a cabo por Benalcázar, a nombre y por comisión de Pizarro, dentro de los términos de cuya gobernación estaban incluidas las provincias, que actualmente componen nuestra República. Por esto, las fuentes de la Historia general del Ecuador en este período son las mismas que las de la Historia del Perú.
Sobre Balboa y el descubrimiento del Océano Pacífico pueden consultarse los escritores siguientes, en cuya autoridad se apoya nuestra narración en este punto:
HERRERA, Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del Mar Océano, década primera, y década segunda (Libro nono, capítulos 1.º, 2.º, 3.º, 6.º, 7.º y 13.º. Libro décimo, capítulos 1.º (en éste refiere Herrera el descubrimiento del Pacífico), 2. º, 3.º, 4.º, 5.º, 6.º, 7.º, 9.º, 11.º y 14.º).
OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, Libro XXIX, (Capítulos 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º, 6.º y 12.º).
ANGLERÍA, Pedro Mártir, De rebus oceanicis et Orbe Novo, (en la década segunda, Libros 2.º, 3.º y 4.º).
QUINTANA, Vidas de españoles célebres, Vida de Balboa.
IRVING, Viajes y descubrimientos de los compañeros de Colón (Vasco Núñez de Balboa).
MARCH Y LABORES, Historia de la Marina real española, (Libro segundo, capítulos 5.º, 6.º, 7.º y 8.º).
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Respecto del descubrimiento y de la conquista del Perú, nuestra narración se funda, principalmente, en los escritores antiguos de las cosas de América, como son:
HERRERA, en la obra citada, (década cuarta y década quinta).
OVIEDO, en la obra antes citada, (Parte tercera, libros 5.º, 6.º, 7.º y 8.º). El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo fue coetáneo de los sucesos que refiere.
GÓMARA, Historia general de las Indias, (en la Primera parte).
JEREZ, Verdadera relación de la conquista del Perú y provincia del Cuzco.
ZÁRATE, Historia del descubrimiento y de la conquista del Perú, (el Libro primero).
ANDAGOYA, Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila en las provincias de Tierra firme, y de lo ocurrido en el descubrimiento de la mar del Sur y costas del Perú y Nicaragua (se halla en la Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles, publicada por Navarrete, Tomo 3.º).
PIZARRO, Pedro, Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, (Colección de documentos inéditos para la Historia de España, Tomo 5.º).
RUIZ NAHARRO, Relación de los hechos de los españoles en el Perú, (en la misma colección: Tomo 26.º).
RELACIÓN de los primeros descubrimientos de Francisco Pizarro, y Diego de Almagro, (en la misma colección, Tomo 5.º).
INFORMACIONES hechas en Panamá. La primera en 1526 y la segunda en 1531, sobre los servicios de Pizarro y de Almagro: se recibieron a petición de los mismos conquistadores (en el Tomo 26.º de la colección ya citada).
En la expresada Colección de documentos inéditos para la historia de España se imprimió solamente el interrogatorio y un corto resumen de estas curiosas e interesantes informaciones; pero nuestro muy querido e inteligente amigo, el señor don José Toribio Medina, las ha publicado íntegras en el Tomo cuarto de su Colección de documentos inéditos para la historia de Chile, (Santiago de Chile, Imprenta Ercilla, 1889), en el cual también han salido a luz otras piezas notables relativas a la época de la historia del Perú, en cuya narración nos ocupamos en el presente capítulo.
QUINTANA, Vida de Francisco Pizarro.
PRESCOTT, Historia de la conquista del Perú, Libro primero, (la traducción castellana).
LORENTE, Historia del Perú, (el descubrimiento y la conquista, Libros 1.º y 2.º).
GARCILASO DE LA VEGA, El Inca, Comentarios reales del Perú (el libro primero de la Segunda Parte).
Las obras de Gómara, Jerez y Zárate han sido nuevamente publicadas en la Biblioteca de Autores españoles de Ribadeneyra, en los dos volúmenes consagrados a los Historiadores primitivos de Indias: citaremos esta edición, por ser la más común, aunque, también tenemos a la vista la de Barcia.
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Este contrato tiene la fecha del diez de marzo de 1526: puede verse este documento entre los apéndices con que Prescott ilustró su Historia de la conquista del Perú, y también en el citado Tomo 4.º de la Colección de Documentos inéditos para la Historia de Chile, que ha publicado el señor Medina.
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Se cuenta que oculta dentro de un ovillo de hilo hicieron llegar a Panamá una representación dirigida al Gobernador, firmada por muchos, al fin de la cual se leía esta redondilla:
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Las capitulaciones de Pizarro con el gobierno español para la conquista del Perú, pueden verse en Herrera, (Década cuarta, Libro sexto, Capítulo quinto).
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Estos religiosos fueron Fr. Alonso Burgalés, Fr. Pablo de la Cruz, Fr. Juan de Yépez, Fr. Vicente Valverde, Fr. Tomás de Toro y Fr. Reginaldo de Pedraza, a quien se le dio el nombramiento de Vicario de la provincia de Túmbez. Relaciones geográficas de indias, (Apéndices, Número primero, en el Tomo primero).
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La anécdota relativa a las esmeraldas encontradas en Coaque, y echadas a perder por el astuto consejo de Fr. Reginaldo de Pedraza, se funda en el testimonio del conquistador Pedro Pizarro, quien se expresa de la manera siguiente: «En las esmeraldas hubo gran yerro y torpedad en algunas personas, por no conocellas; aunque quieren decir que algunos que las conocieron las guardaron; pero finalmente muchos hubieron esmeraldas de mucho valor; unos las probaban en yunques dándolas con martillos, diciendo que, si era esmeralda, no se quebraría: otros las despreciaban, diciendo que era vidrio; el que las conocía se las guardaba y callaba, como dicen que hizo un Fr. Reginaldo, que se las hallaron en Panamá yendo que se iba a España, dominico, que murió». Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, (página 211, en el Tomo quinto de los documentos inéditos para la Historia de España).
Herrera refiere la historia del hallazgo de las esmeraldas en Coaque, de este modo: «Tomaron más de veinte mil castellanos en plata, oro y muchas esmeraldas finas, que en todas partes valieran gran tesoro en aquel tiempo; y así se perdieron muchas, porque Fr. Reginaldo de Pedraza, de la Orden de Santo Domingo, afirmaba que la esmeralda era más dura que el acero, y que no se podría romper, y probándolo algunos, las rompían con martillos: aunque no faltó quien dijese que el fraile las guardaba, y otros hubo que lo hicieron también». (Década cuarta, Libro séptimo, capítulo noveno). En el testimonio de Herrera podemos reconocer la autoridad de Cieza de León, cuya Crónica del Perú suele copiar literalmente Herrera en sus Décadas.
ZÁRATE habla de la prueba hecha con las esmeraldas, pero ni siquiera mienta al P. Pedraza: el mismo silencio guarda López de Gómara. Quintana no ha dado entero crédito a la noticia relativa al consejo de Fr. Reginaldo, calificándola de murmuración soldadesca. (En una nota a la Vida de Pizarro).
Dos son los puntos, que debemos examinar respecto de la conducta de este religioso, cuando el hallazgo de las esmeraldas en Coaque. Si él fue quien aconsejó a los soldados que las sometieran a la prueba del yunque y del martillo: si él se guardó las suyas, sin querer someterlas a experimento. De la relación de Herrera se deducen ambas cosas; pero no así de la de Pizarro; y aun el mismo Herrera no lo afirma como cierto, escribiendo: «aunque no faltó quien dijese que el fraile las guardaba».
Bien examinado, pues, el asunto creemos que no se puede manchar el nombre de este padre, poniéndole la tacha de codicioso. Los muertos tienen un derecho sagrado a la honra; y así, no sólo rectificamos nuestro modo de pensar, sino que corregimos lo que acerca de Fr. Reginaldo de Pedraza escribimos en nuestra Historia Eclesiástica del Ecuador.
MENDIBURU, Diccionario histórico-biográfico del Perú, (Tomo sexto). Las noticias que da acerca del P. Pedraza, están algún tanto equivocadas: Mendiburu sigue al P. Meléndez, quien se equivocó también al asegurar que el P. Pedraza hizo en compañía de Pizarro el primer viaje de exploración en las aguas del Pacífico. Asimismo no es cierto lo que escribe el autor de los Verdaderos Tesoros de Indias acerca de la permanencia del P. Pedraza en la isla del Gallo y en la Gorgona, junto con Pizarro. Finalmente ha incurrido también en estas mismas inexactitudes o errores históricos un escritor francés contemporáneo, el P. Roze, dominico, por haber copiado, sin el debido discernimiento crítico, las noticias equivocadas del antiguo cronista peruano de la Orden.- ROZE, Los dominicanos en América, París, 1878.- (En francés).
El P. Pedraza murió en Panamá en febrero del año de 1532.- Es indudable que en el primer viaje de exploración de Pizarro no le acompañó sacerdote ni religioso alguno: los conquistadores estuvieron solos.
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PAZ SOLDÁN, Mateo, Geografía del Perú. La primera población que los españoles fundaron en el Perú, recibió el nombre de San Miguel, porque la pusieron bajo la advocación del Santo Arcángel, a cuya protección atribuían el triunfo obtenido sobre los indios de la Puná. Tuvo cuando su fundación cincuenta y cinco vecinos.
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Conviene que indiquemos aquí cuál es el criterio histórico que nos ha guiado en esta parte de la Historia General del Ecuador. Uno de los puntos más inciertos y más oscuros de la historia del Perú, y por consiguiente de la historia del Ecuador en este período, es el relativo a la guerra civil entre los dos príncipes indígenas Huáscar y Atahuallpa; pues en las narraciones de los antiguos cronistas castellanos reina la más completa contradicción, pudiéndose decir con toda verdad que no hay ni siquiera dos que estén enteramente de acuerdo. Lo único que consta, y que puede asegurarse con toda certidumbre, es que hubo guerra civil, y que en ella quedó triunfante Atahuallpa, logrando sus generales tomar preso al mismo Inca Huáscar. Pero ¿cuál fue el verdadero motivo de la guerra? ¿De parte de quién estuvo la justicia? ¿Cuántas fueron las batallas que se dieron durante la guerra? ¿Quién la declaró primero? Nada cierto se puede asegurar acerca de estos puntos. Lo mismo decimos en cuanto al número preciso de soldados de que se componía cada ejército: ¿cómo pudo constar ese número redondo de millares que dicen algunos historiadores que tenía ya el uno ya el otro ejército?
Esta incertidumbre, estas contradicciones son tanto más sorprendentes, cuanto la guerra civil entre los dos Incas tuvo lugar inmediatamente antes de la conquista, y duraba todavía cuando los conquistadores se hallaban en el territorio del imperio, siendo por lo mismo más fácil averiguar los hechos y descubrir la verdad. Nosotros nos hemos apoyado en el testimonio de Oviedo, de Herrera y principalmente de Cieza de León, de Cabello Balboa y de Velasco, y con la autoridad de todos ellos, el conocimiento de los lugares y el ejemplo de escritores discretos, como Prescott, Lorente y Margall, hemos creído que no nos apartábamos de la verdad, tejiendo la narración histórica como la hemos tejido en el texto.
En los antiguos escritores de las cosas del Perú relativas a aquellos tiempos, hay no sólo divergencia sino hasta contradicción, respecto del testamento de Huayna Capac unos dicen que dividió el imperio; otros aseguran que lo dejó íntegro a su hijo Huáscar. Las pasiones de los historiadores han contribuido a hacer más densas las tinieblas de la historia en aquella época.
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Respecto de este punto, debemos distinguir dos cosas: primera, el combate que tuvo lugar entre las tropas de Huáscar y las de Atahuallpa cerca de la población de Tomebamba; y segunda, la prisión y la fuga de este último.
El combate es cierto, pues consta por el testimonio unánime de varios historiadores; pero la prisión y la fuga del Inca nos parecen hechos inverosímiles. Si el combate de Tomebamba fue el primero de la guerra, Atahuallpa salió entonces derrotado y se retiró a Quito, donde, reorganizado su ejército, volvió a presentar batalla a Atoco y lo venció en la provincia de Ambato. También se volvió a dar, como dice Balboa, una nueva batalla a las puertas de Tomebamba, y triunfó Atahuallpa. Lo de la prisión del Inca, lo de su fuga, horadando la pared con una barra de oro, carece de verosimilitud, atendidas las costumbres de los indios, y la manera de tratar a sus soberanos. Cabello Balboa niega terminantemente la prisión de Atahuallpa.