41
En 1332, un mercader barcelonés efectuó en Valencia una declaración notarial sobre cierto alumbre que pretendía transportar por vía marítima del «gradu maris Valencie apud Flandres»
(D. IGUAL LUIS-G. NAVARRO ESPINACH, «Relazioni economiche...» cit., p. 91). Mientras, en 1336, los pañeros locales Joan Bonfill y Guillem Crespí acordaron establecer una comanda valorada en más de 1.400 libras valencianas para viajar también «apud partes Flandis»
y comprar allí paños (J. BORDES GARCÍA, «Los pañeros valencianos durante la primera mitad del siglo XIV»; en: XVII Congreso de Historia de la Corona de Aragón, Barcelona-Lérida, 2000, en prensa).
42
Los tratos de los gallegos constan en E. CRUSELLES GÓMEZ, «Jerarquización...», cit., pp. 87-88. Éstos corroboran la cronología de penetración de la marinería gallega en Valencia que ofreció en su día E. FERREIRA PRIEGUE (Galicia en el comercio marítimo medieval, Santiago de Compostela, 1988, p. 687), quien asegura la dificultad de retrotraerla mucho más allá de 1381.
43
Los seguros de Jaume Salvador han sido examinados por E. CRUSELLES GÓMEZ, Comercio y mercado en tiempo de crisis (Los mercaderes valencianos y su Mediterráneo frente a la época de los Descubrimientos), Trabajo de investigación, Universidad de Valencia, 1991, pp. 113-125. Corresponden a los años 1488, 1492, 1495 y 1499, y suman para cada fecha, respectivamente, 36, 15, 20 y 19 transportes asegurados en la ida hacia el norte de Europa. Los fletes contratados por italianos están analizados en D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia..., cit., pp. 314-318.
44
M. DEL TREPPO, Els mercaders catalans i l'expansió de la corona catalano-aragonesa al segle XV, Barcelona, 1976, pp. 27, 85-91, 93, 104 y 120. Partiendo asimismo de noticias notariales, este autor computa para el período 1428-1440 una media de 3'4 viajes anuales entre Barcelona y Flandes; para 1441-1453, 1'2 viajes; y para 1454-1463, 3 viajes. Entre 1465-1485 contabiliza en total un único viaje en 1478, mientras que entre 1490-1500 localiza un conjunto de 5 viajes en siete artos documentados. Véase también la síntesis de estos datos que se ofrece en A. RIERA I MELIS-G. FELIU I MONFORT, «Activitats econòmiques»; en: Historia de Barcelona, vol. III, dir. por J. SOBREQUÉS I CALLICÓ, Barcelona, 1992, pp. 216-221.
45
Por ejemplo, desde Barcelona, y entre otras muchas noticias documentadles al respecto, la compartía mercantil de los Viastrosa concertó en 1499 un seguro sobre una banca para realizar este viaje: Roses; Barcelona, Tarragona o Salou; Valencia; Denia; Alicante; Málaga; Cádiz o Puerto de Santa María; y Flandes (M.ª T. FERRER I MALLOL, «El comercio catalán...», cit., p. 441). Sobre Mallorca, tanto el carieggio datiniano de finales del XIV (C. CUADRADA-M.ª D. LÓPEZ, «Comercio atlántico...», cit., pp. 126-127) como los libros del notario mallorquín Antoni Contestí entre 1403-1433 (A. SANTAMARÍA ARÁNDEZ, «La reconquista...», cit., pp. 84-89) corroboran la frecuencia de trayectos en los que el recorrido Mallorca-Flandes se ejecutaba previo paso por Valencia, Denia o Jávea.
46
En 1396, el toscano Simone Bellandi, factor en Barcelona de la compañía de Francesco di Marco Datini de Prato, escribía que «ogni volta avete a mandare per di qua roba in Fiandra, sia più tosto a Maiolica e Valenza che qui (a Barzalona)»
y justificaba tal preferencia en motivos de índole fiscal (C. CUADRADA-A. ORLANDI, «Ports, trafics...», cit., p. 22). Pero, aparte de estas razones, también la copiosa oferta merceológica de la que disfrutaba el Mediterráneo valenciano facilitaba la convergencia en el mismo de numerosos itinerarios. De hecho, la insistencia que mostraban los mercaderes en recalcar la abundancia de productos que podían encontrar en Valencia es realmente notable a lo largo de las últimas centurias medievales (D. IGUAL LUIS, «La difusión de productos...», cit.).
47
Así lo reflejaba el viajero alemán Münzer tras haber visitado Valencia y Alicante en 1494. Aquí se fijó en los «abundantísimos frutos»
obtenidos de la tierra, entre los que destacaban las uvas pasas, las higos, el arroz, la miel, el azafrán, el anís, el hinojo, la cidra, el comino, las almendras y el vino, los cuales «se esparcen por toda Europa»
siendo fundamentales los cargamentos que, con estas mercancías, «desde Alicante [se] envían a Flandes»
. De hecho, en el momento de visitar el puerto alicantino, el alemán halló «veintiséis naves de Vizcaya, de Flandes, etc., que allí se cargan de vino y otras cosas»
(J. MÜNZER, Viaje por España y Portugal (1494-1495), Madrid, 1991, pp. 47-51, 61 y 63). Tan predominante llegó a ser esta tipología exportadora hacia Flandes que, desde Brujas, se organizó ya a finales del XIV una «tratta della frutta»
realizada por medio de una «nave della frutta»
con la que se negociaban intercambios en Valencia o Málaga (F. MELIS, «Malaga...», cit., p. 36; C. CUADRADA-A. ORLANDI, «Ports, tràfics...», cit., p. 15; J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, «Comercio exterior...», cit., p. 345).
48
La cita a «les naus de Flandes»
consta en J. HINOJOSA MONTALVO, «Alicante...», cit., pp. 94-95. Por otra parte, los rasgos de la ruta Valencia-Flandes que emergen de los registros del notario Salvador proceden de las mismas referencias de la nota 43 y, también, de J. Hinojosa Montalvo, «De Valencia a Portugal y Flandes. Relaciones durante la Edad Media», Anales de la Universidad de Alicante. Historia Medieval, I (1982) 149-168.
49
G. AIRALDI, «Le repubbliche marinare e l'espansione mediterranea di Genova e Venezia»; en: La Storia..., cit., vol. I, pp. 227-242; B. DOUMERC-D. STOCKLY, «L'évolution du capitalisme marchand à Venise: le financement des galere da mercato à la fin du XV.e siècle», Annales. Histoire, Sciences Sociales, 50, n.º 1 (1995) 133-157; J. C. HOCQUET, «Les routes maritimes du commerce vénitien aux XV.e et XVI.e siècles»; en: Atti del V Convegno Internazionale di Studi Colombiani. «Navi e navigazione nei secoli XV e XVI», vol. II, Génova, 1990, pp. 579-605.
50
Sobre las galeras vénetas, véase A. TENENTI-C. VIVANTI, «Le film d'un granel système de navigation: les galères marchandes vénitiennes, XIV.e-XVI.e siècles», Annales ESC, 16, n.º 1 (1961) 83-86; y F. C. LANE, «La marina mercantile della Repubblica di Venezia», en ID., Le navi di Venezia fra i secoli XIII e XVI, Turin, 1983, pp. 24-44. Sobre las toscanas, consúltese M. E. MALLETT, The Florentine galleys in the fifteenth century with the diary of Luca di Maso degli Albizzi, captain of the galleys, 1429-1430, Oxford, 1967. A las múltiples consecuencias indicadas del paso de estos convoyes por el espacio hispánico, siempre a partir de los datos del observatorio valenciano, hemos dedicado un análisis en D. IGUAL LUIS, «Las galeras mercantiles venecianas y el puerto de Valencia (1391-1534)», Anuario de Estudios Medievales, 24 (1994) 179-200. Contextualícense, pues, los dos conjuntos de factores que vamos a reseñar en el marco de la visión más global ofrecida en este último trabajo citado.