71
Y, también, según lo que se argumenta en E. FERREIRA PRIEGUE, Galicia..., cit., pp. 490 y 694. Esta autora resalta cómo las servicios de los patrones vizcaínos y gallegos (en tanto que transportistas acomodaticios -más los primeros que las segundas, como ya hemos anotado- con navíos de tonelajes medios que podían completar la carga en un plazo breve y admitir partidas modestas, y que hacían escalas donde se les requería) resultaron pronto atractivos tanto para unos estados italianos caracterizados por la posesión de unas flotas a veces poco regulares, rígidas en los calendarios de navegación y poco interesadas por escalas intermedias, como para unos territorios de la Corona de Aragón cuyas marinas locales no estaban siempre a la altura de las necesidades que se les pedían.
72
D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia..., cit., pp. 409-412.
73
ARV, Protocolos, n.º 2675 (1487-VIII-4) y 2006 (1489-XI-16); J. GUIRAL, Valencia, puerto mediterráneo..., cit., pp. 260-261 (noticias de 1494). Según esta última autora, «Lope de Vizcaya» era el apelativo que recibía un único personaje que, en las fuentes valencianas de finales del siglo XV, podía aparecer designado también como «Juan López de Navado» (o «de Narrondo» como identificamos en D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia..., cit., p. 384).
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J. GUIRAL, Valencia, puerto mediterráneo..., cit., pp. 544-545. Para enmarcar el importante significado del consulado vasco de Valencia en el seno de otros organismos de representación de las colonias extranjeras de la ciudad entre los siglos XV-XVI, véase D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia..., cit., pp. 243-246, e ID., «La confraria dels genovesos de València. Una associació interprofessional a les darreries de l'Edat Mitjana»; en: Organització del treball preindustrial: confraries i oficis, a cura de Ll. VIRÓS I PUJOLÀ, Barcelona, 2000, pp. 91-102. Por otra parte, la fundación de este tipo de instituciones fue habitual en el Mediterráneo de los siglos XIV-XV, como se resalta en E. FERREIRA PRIEGUE, «Cónsules de castellanos y cónsules de españoles en el Mediterráneo bajomedieval»; en: Castilla y Europa..., cit., pp. 191-240.
75
J. HEERS, «Le commerce des basques en Méditerranée au XV.e siècle (d'après les archives de Gênes)», Bulletin Hispanique, 57 (1955) 292-324, sobre todo 298-301, 306 y 308-316.
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J. HEERS, Gênes..., cit., p. 212. Entre las flotas afectadas en el XV por ciertas carencias, Heers cita a la catalana. Y es que los pabellones de la Corona de Aragón solían navegar entonces con demasiada lentitud y planteaban convenios rígidos, concentraciones de capital reducidas y contabilidades poco cuidadosas. Estos rasgos provocarían la subordinación de la marinería aragonesa a la de otros estados competidores, salvo en determinadas excepciones de navíos consistentes y dúctiles, bien organizados y veloces, que fueron los que se aventuraron en los prolongados ejes del comercio intercontinental. Sobre estas cuestiones, véase el balance que consta en A. RIERA I MELIS, «La construcció naval a Catalunya a les vespres dels grans descobriments geogràfics (1350-1450)», Revista d'Història Medieval, 3 (1992) 55-78, sobre todo 75-76; y en A. RIERA I MELIS-G. FELIU I MONFORT, «Activitats...» cit., pp. 190-197, donde se resumen y valoran las opiniones al respecto emitidas por Melis, Del Treppo o el propio Heers. Aparte, consúltense también otros trabajos más específicos, y de publicación relativamente reciente, que ejemplifican en casos concretos la organización de esta flota: M.ª T. FERRER I MALLOL, «La navegació de conserva a l'Edat Mitjana» Anuario de Estudios Medievales, 24 (1994) 453-464; A. GARCIA I SANZ-N. COLL I JULIÀ, Galeres mercants catalanes dels segles XIV i XV, Barcelona, 1994; P. F. SIMBULA, «Navigare nel Medioevo. Aspetti finanziari delle squadre navali: Il caso della spedizione per la liberazione di Maria di Sicilia», Anuario de Estudios Medievales, 24 (1994) 491-507; y A. UNALI, «Le flotte di Alfonso V d'Aragona destinate alle spedizioni nel Mediterraneo occidentale (1420-23; 1432): funzione, organizzazione, bottino», Bullettino dell'Istituto Storico Italiano per il Medioevo e Archivio Muratoniano, 97 (1991) 167-204.
77
F. BRAUDEL, El Mediterráneo..., cit., vol. I, pp. 801-803.
78
M. TANGHERONI, «Marinerie a confronto nel Mediterraneo del Quattrocento»; en: La Corona de Aragón y el Mediterráneo. Siglos XV-XVI, coord. por E. SARASA Y E. SERRANO, Zaragoza, 1997, pp. 29-40.
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De hecho, por ejemplo, las mismas fuentes que resaltan la presencia de la flota cantábrica en la Valencia del período transicional entre los siglos XV-XVI permiten vislumbrar, también, la participación en las negociaciones de esos otros grupos marineros citados. Así, entre los fletes que ya conocemos del notario Jaume Salvador de 1474 a 1513, un 16% fue acordado con patrones de la Castilla meridional atlántica (Huelva, Moguer, Palos de Moguer, Sevilla, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, Jerez y el Puerto de Santa María) y mediterránea (Cartagena, Almería y Málaga); casi un 19% correspondió a patrones valencianos, catalanes o de las Baleares; y sólo un escaso 1% fue acordado con expertas portugueses, de Viana do Castelo, Oporto, Lisboa, el Algarve, Lagos y Madeira (J. GUIRAL, Valencia, puerto mediterráneo..., cit., pp. 254-256). De manera parecida, también las fuentes malagueñas del mismo período (M.ª T. LÓPEZ BELTRÁN, El puerto de Málaga..., cit., pp. 67-71) dejan huella de las actividades marítimas portuguesas, aragonesas y, por descontado, andaluzas. Sobre la marinería andaluza y de la Corona de Aragón, consúltense más detenidamente varias de las referencias bibliográficas que constan supra en las notas 25 y 76. Sobre los portugueses, véase L. ADAO DA FONSECA, Navegación y corso en el Mediterráneo occidental. Los portugueses a mediados del siglo XV, Pamplona, 1978; y F. THEMUDO BARATA, Navegaçao, comércio e relaçoes políticas: Os portugueses no Mediterrâneo ocidental (1385-1466), Coimbra, 1998.
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Fue F. MELIS («Werner Sombart...», cit.) quien valorizó oportunamente en su momento la implantación entre los mercaderes europeos de este mecanismo, verdadera «revolución de las estructuras tarifarias»
cuya importancia a la hora de hacer comprensible el funcionamiento económico del transporte marítimo mediterráneo de la Baja Edad Media ha sido recordada hasta hoy, entre otros, por M. TANGHERONI (Commercio..., cit., pp. 459-462; y «Trasporti navali e commercio marittimo nell'Italia del Quattrocento», Revista d'Història Medieval, 3 (1992) 28-30), M. DEL TREPPO (Els mercaders..., cit., pp. 443-457) y P. IRADIEL MURUGARREN («La crisis...», cit., pp. 110 y 115).