Mi padre el inmigrante
Vicente Gerbasi
Mi padre, Juan Bautista Gerbasi, cuya vida es el motivo de este poema, nació en una aldea viñatera de Italia, a orillas del Mar Tirreno, y murió en Canoabo, pequeño pueblo venezolano escondido en una agreste comarca del Estado Carabobo.
—57→
- I - | ||||
| Venimos de la noche y hacia la noche vamos. | ||||
| Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores, | ||||
| donde vive el almendro, el niño y el leopardo. | ||||
| Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos, | ||||
| con volcanes adustos, con selvas hechizadas | 5 | |||
| donde moran las sombras azules del espanto. | ||||
| Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses, | ||||
| solos en la tristeza de lejanas estrellas. | ||||
| Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan | ||||
| ráfagas seculares. | 10 | |||
| Atrás quedan las puertas quejándose en el viento. | ||||
| Atrás queda la angustia con espejos celestes. | ||||
| Atrás el tiempo queda como drama en el hombre: | ||||
| engendrador de vida, engendrador de muerte. | ||||
| El tiempo que levanta y desgasta columnas, | 15 | |||
| y murmura en las olas milenarias del mar. | ||||
| Atrás queda la luz bañando las montañas, | ||||
| los parques de los niños y los blancos altares. | ||||
| Pero también la noche con ciudades dolientes, | ||||
| la noche cotidiana, la que no es noche aún, | 20 | |||
| sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas | ||||
| o pasa por las almas con golpes de agonía. | ||||
| —58→ | ||||
| La noche que desciende de nuevo hacia la luz, | ||||
| despertando las flores en valles taciturnos, | ||||
| refrescando el regazo del agua en las montañas, | 25 | |||
| lanzando los caballos hacia azules riberas, | ||||
| mientras la eternidad, entre luces de oro, | ||||
| avanza silenciosa por prados siderales. | ||||
—59→
- II - | ||||
| Venimos de la noche y hacia la noche vamos. | ||||
| Los pasos en el polvo, el fuego de la sangre, | ||||
| el sudor de la frente, la mano sobre el hombro, | ||||
| el llanto en la memoria, | ||||
| todo queda cerrado por anillos de sombra. | 5 | |||
| Con címbalos antiguos el tiempo nos levanta. | ||||
| Con címbalos, con vino, con ramos de laureles. | ||||
| Mas en el alma caen acordes penumbrosos. | ||||
| La pesadumbre cava con pezuñas de lobo. | ||||
| Escuchad hacia adentro los ecos infinitos, | 10 | |||
| los cornos del enigma en vuestras lejanías. | ||||
| En el hierro oxidado hay brillos en que el alma | ||||
| desesperada cae, | ||||
| y piedras que han pasado por la mano del hombre, | ||||
| y arenas solitarias, | 15 | |||
| y lamentos del agua en cauces penumbrosos. | ||||
| ¡Reclamad, gritando hacia el abismo, | ||||
| el mirar interior que hacia la muerte avanza! | ||||
| En nuestras horas yacen reflejos de heliotropos, | ||||
| manos apasionadas, relámpagos del sueño. | 20 | |||
| ¡Venid a los desiertos y escuchad vuestra voz! | ||||
| ¡Venid a los desiertos y gritad a los cielos! | ||||
| —60→ | ||||
| El corazón es una secreta soledad. | ||||
| Sólo el amor descansa entre dos manos, | ||||
| y baja en la simiente con un rumor oscuro, | 25 | |||
| como torrente negro, como aerolito azul, | ||||
| con temblor de luciérnagas volando en un espejo, | ||||
| o con gritos de bestias que se rompen las venas | ||||
| en las calientes noches de insomnes soledades. | ||||
| Mas la simiente trae a la visible e invisible muerte. | 30 | |||
| ¡Llamad, llamad, llamad vuestro rostro perdido a orillas de la gran sombra! | ||||
—61→
- III - | ||||
| Relámpago extasiado entre dos noches, | ||||
| pez que nada entre nubes vespertinas, | ||||
| palpitación del brillo, memoria aprisionada, | ||||
| tembloroso nenúfar sobre la oscura nada, | ||||
| sueño frente a la sombra: eso somos. | 5 | |||
| Por el agua estancada va taciturno el día, | ||||
| doblegando los juncos hacia barcas de olvido. | ||||
| El alma silenciosa en las violetas tiembla. | ||||
| ¿No somos un secreto guardado por las horas? | ||||
| Mirad cómo en el césped de la tarde | 10 | |||
| la mirada es un brillo de azahares, | ||||
| cómo se esconde el ser | ||||
| en el suspiro leve de las frondas. | ||||
| Algo se cierra siempre en torno a nuestra frente. | ||||
| El frío de las piedras corre por nuestra sangre. | 15 | |||
| Un susurrar de nardo desciende por los valles. | ||||
| Y siempre el hombre solo, bajo el sol y los truenos, | ||||
| perseguido por voces y látigos y dientes. | ||||
| El hombre siempre solo, con su mirada, suya, | ||||
| con sus recuerdos, suyos, y con sus manos, suyas. | 20 | |||
| El hombre interrogando a sus calladas sombras. | ||||
| Escucha: yo te llamo desde mis soledades, | ||||
| —62→ | ||||
| desde mis suspirantes comarcas de palmeras, | ||||
| abiertas a los signos luminosos del cielo. | ||||
| El viento se te enreda con nieblas siderales, | 25 | |||
| y te detiene al pie de negros abedules. | ||||
| Venados de la luna van corriendo | ||||
| por la antigua memoria, | ||||
| y en tu silencio caen llamas del corazón. | ||||
—63→
- IV - | ||||
| 1 | Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena, | |||
| cerca de algún retrato, del hilo y del salero; | ||||
| lo que escucho en mi sangre como un rumor del día, | ||||
| cuando una mariposa de la noche | ||||
| viene a besar la sombra de nuestro corazón; | 5 | |||
| lo que escucho en mi sangre como acordes de luto, | ||||
| cuando todo se apaga y todo es un ayer, | ||||
| con rostros, con cenizas y manos en la sombra; | ||||
| lo que escucho en mi sangre como grano que cae | ||||
| en la penumbra de los aposentos, | 10 | |||
| donde el espejo de hundida confidencia | ||||
| destruye vanamente las máscaras del hombre: | ||||
| lo que escucho en mi sangre como flautas del sol, | ||||
| cuando mis hijos danzan en torno a mi existencia | ||||
| como en una lejana colina de vendimias; | 15 | |||
| cuando el pensamiento transforma mis secretos en abismos de yedras, | ||||
| y reclino mi frente sobre el vino nocturno; | ||||
| cuando siento mis pasos en la tierra, | ||||
| y cuando digo: tierra, | ||||
| y sé que estoy aquí iluminándome, | 20 | |||
| amándola y oyendo su mandato, que es el existir, | ||||
| —64→ | ||||
| es lo que desciende en secreto hacia mi muerte: | ||||
| rumor que me sostiene y me dibuja | ||||
| en mi retrato antiguo, | ||||
| con un halcón sobre el hombro, | 25 | |||
| en la penumbra de tus olivares: | ||||
| marco de la conciencia, | ||||
| enigma de viejos muros, | ||||
| caída de la luz en la tristeza, | ||||
| heno en la tarde, nubes de soledad, | 30 | |||
| higueras de la noche en forma de esqueletos, | ||||
| mirada hacia la sombra del jaguar. | ||||
| No somos habitantes de la luz. | ||||
| Hay lenguas de tiniebla y signos ardorosos | ||||
| danzando en torno nuestro. | 35 | |||
| Se nos cae la mirada en anillos de luto, | ||||
| en juncales de miedo, en estrellas de plata. | ||||
| La frente va perdida, como ráfaga fría | ||||
| por la humedad nocturna de los espantapájaros. | ||||
| ¿Cuándo sale de ti mi oscuro andar? | 40 | |||
| Atrás quedan abismos en que mis ojos caen. | ||||
| El hombre es de la noche que lo sigue, | ||||
| sueño que el sol defiende, | ||||
| paréntesis de incierta maravilla, | ||||
| imagen que derriba la tiniebla. | 45 | |||
| Aún mi madre contempla tu retrato | ||||
| y en su cabello blanco se hace un lejano resplandor. | ||||
| Aquí en la tierra estoy, aquí en la tierra, | ||||
| —65→ | ||||
| y en tu muerte, disperso en mis sentidos. | ||||
| Y persisten los ojos, las brasas del peligro, y el hábito de andar por los sonidos, | 50 | |||
| por la humedad, la risa, las tinieblas, donde las lumbres danzan | ||||
| como reminiscencias de muertos familiares. | ||||
| Y todo avanza en mí y todo cae, y todo es un rumor, | ||||
| un acercarse y afinar, y un sufrir por lo amado, | ||||
| y un llevarlo todo al sueño | 55 | |||
| y hacer de la tierra un sueño. | ||||
| Y es lo que viene ardiendo, sonando como un trueno | ||||
| sobre un niño, | ||||
| desde tu vida dura, desde tu muerte sola, | ||||
| tu muerte semejante a una llanura, | 60 | |||
| donde curva la noche su lentitud de estrellas, | ||||
| con un rumor de cascos, de piedras, de esqueletos, | ||||
| con guitarras caídas junto al corazón, | ||||
| con una copla del diablo, | ||||
| con el azufre del Tirano Aguirre | 65 | |||
| danzando en las colinas, | ||||
| y lejanos relámpagos antiguos | ||||
| en un denso horizonte con sombras de diluvio, | ||||
| y el viento que resuena sobre el sordo tambor de la tierra caliente, | ||||
| del agua del caimán y el venenoso diente. | 70 | |||
| Padre mío, padre de mi huracán. Y de mi poesía. | ||||
—66→
- V - | ||||
| A veces caigo en mí, como viniendo de ti, | ||||
| y me recojo en una tristeza inmóvil; | ||||
| como una bandera que ha olvidado el viento. | ||||
| Por mis sentidos pasan ángeles del crepúsculo | ||||
| y lentos me aprisionan los círculos nocturnos. | 5 | |||
| Venimos de la noche y hacia la noche vamos. | ||||
| Escucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra, | ||||
| donde caen las sombras, donde el silencio cae. | ||||
—67→
- VI - | ||||
| El velero lustroso de la muerte | ||||
| pasea tu silencio por mis mares sombríos, | ||||
| entre brillos de un agua negra en ondas, | ||||
| donde cantan marinos de otro tiempo, | ||||
| ahogados en la noche, rendidos a las algas | 5 | |||
| que transportan las sombras. | ||||
| Y siempre vienes a mí desde el olvido, | ||||
| aventurero terrestre de barbas seculares. | ||||
| Tus zapatos aún suenan sobre los ladrillos | ||||
| y sobre las arenas de bahías desiertas, | 10 | |||
| con baúles desenterrados y monedas, | ||||
| y con rocas lejanas donde los astros caen, | ||||
| donde avanzan temblando las auroras, | ||||
| en medio de las sombras de los fríos, | ||||
| y de pinos del mar, | 15 | |||
| y signos y colores espectrales, | ||||
| y las sombras de madres de barqueros, | ||||
| llamando entre sus paños y sus cabellos, | ||||
| y sus voces confundidas, | ||||
| y sus lágrimas perdiéndose en la arena, | 20 | |||
| y gaviotas en fila, volando hacia otro mundo, | ||||
| hacia distancias cárdenas y negras, | ||||
| —68→ | ||||
| hacia un día del misterio, | ||||
| donde grita el hombre a su muerte. | ||||
| Te sigue un perro grande, | 25 | |||
| el perro fiel y lento de nuestra lejanía. | ||||
| En tu penumbra brillan barcas abandonadas. | ||||
| Con las ráfagas gimen tus hondas soledades | ||||
| y entre las algas tiembla el grave amanecer. | ||||
| Te alejas en tu viaje como llovizna leve, | 30 | |||
| como el rumor del finar en los caracoles. | ||||
| En mi soledad guardo tus hondas soledades. | ||||
| De ti vienen los días | ||||
| sonando en las guitarras del olvido. | ||||
| Por ti yo soy el hombre, el portador del fuego. | 35 | |||
| Por ti mi mano levanta el espejo que refleja la montaña. | ||||
| Hacia mí venían tus huellas, tu fábula y tu clima, | ||||
| y aún te veo llegar desde la muerte, | ||||
| padre del remo, padre del pesado saco, | ||||
| padre de la cólera y el canto. | 40 | |||
—69→
- VII - | ||||
| Tu aldea en la colina redonda bajo el aire del trigo, | ||||
| frente al mar con pescadores en la aurora, | ||||
| levantaba torres y olivos plateados. | ||||
| Bajaban por el césped los almendros de la primavera, | ||||
| el labrador como un profeta joven, | 5 | |||
| y la pequeña pastora con su rostro en medio de un pañuelo. | ||||
| Y subía la mujer del mar con una fresca cesta de sardinas. | ||||
| Era una pobreza alegre bajo el azul eterno, | ||||
| con los pequeños vendedores de cerezas en las plazoletas, | ||||
| con las doncellas en torno a las fuentes | 10 | |||
| movidas rumorosamente por la brisa de los castaños, | ||||
| en la penumbra con chispas del herrero, | ||||
| entre las canciones del carpintero, | ||||
| entre los fuertes zapatos claveteados, | ||||
| y en las callejuelas de gastadas piedras, | 15 | |||
| donde deambulan sombras del purgatorio. | ||||
| Tu aldea iba sola bajo la luz del día, | ||||
| con nogales antiguos de sombra taciturna, | ||||
| a orillas del cerezo, del olmo y de la higuera. | ||||
| En sus muros de piedra las horas detenían | 20 | |||
| sus secretos reflejos vespertinos, | ||||
| y al alma se acercaban las flautas del poniente. | ||||
| —70→ | ||||
| Entre el sol y sus techos volaban las palomas. | ||||
| Entre el ser y el otoño pasaba la tristeza. | ||||
| Tu aldea estaba sola como en la luz de un cuento, | 25 | |||
| con puentes, con gitanos y hogueras en las noches | ||||
| de silenciosa nieve. | ||||
| Desde el azul sereno llamaban las estrellas, | ||||
| y al fuego familiar, rodead o de leyendas, | ||||
| venían las navidades, | 30 | |||
| con pan y miel y vino, | ||||
| con fuertes montañeses, cabreros, leñadores. | ||||
| Tu aldea se acercaba a los coros del cielo, | ||||
| y sus campanas iban hacia las soledades, | ||||
| donde gimen los pinos en el viento del hielo, | 35 | |||
| y el tren silbaba en lontananza, hacia los túneles, | ||||
| hacia las llanuras con búfalos, | ||||
| hacia las ciudades olorosas a frutas, hacia los puertos, | ||||
| mientras el mar daba sus brillos lunares, | ||||
| irás allá de las mandolinas, | 40 | |||
| donde comienzan a perderse las aves migratorias. | ||||
| Y el mundo palpitaba en tu corazón. | ||||
| Tú venías de una colina de la Biblia, | ||||
| desde las ovejas, desde las vendimias, | ||||
| padre mío, padre del trigo, padre de la pobreza. Y de mi poesía. | 45 | |||
—71→
- VIII - | ||||
| Cuando tú venías, venías hacia la muerte, | ||||
| porque así son nuestros pasos en los días: | ||||
| hacia las montañas detenidas en los crepúsculos; | ||||
| hacia las ciudades que esperan la noche con luto y alegría, | ||||
| tostando el pan, preparando dramas en los aposentos, | 5 | |||
| derramando rojo vino en las penumbras; | ||||
| hacia los puertos donde las barcas dan descanso a los vagabundos; | ||||
| hacia los pequeños caminos rojos, | ||||
| donde nos duele el cuerpo del asno, | ||||
| donde nos duelen los pies del mendigo, | 10 | |||
| donde nos duele el canto de la triste quinquina; | ||||
| hacia nuestra futura vivienda, | ||||
| con el susurro leve del naranjo | ||||
| a cuya sombra estaremos en la mirada del hijo, | ||||
| como en una hora de l cielo, | 15 | |||
| del presentimiento y de la angustia. | ||||
| Tú venías, y el mundo estaba debajo de tus pasos, | ||||
| y debajo de tus noches, y debajo de tus soledades. | ||||
| Sí, tu existencia había creado sus cielos huracanados | ||||
| sus aguas tumultuosas, sus nubladas lejanías, | 20 | |||
| y las tempestades agitaban los mares de tu corazón | ||||
| —72→ | ||||
| con truenos y estrellas caídas | ||||
| en las oscuras soledades del alma, | ||||
| con naufragios y voces de mujeres | ||||
| perdidas en la extensión de las olas y los países. | 25 | |||
| Soñabas con fantasmales buques en la sombra, | ||||
| esos que llevan banderas de luto | ||||
| y viajan hacia los puertos de podridos aceites | ||||
| y antiguos desperdicios. | ||||
| Y la furia levantaba ondas en la oscuridad de tu muerte, | 30 | |||
| perseguida por brillos lunares, | ||||
| como una oleaginosa superficie negra | ||||
| con vuelos de lentas aves relucientes, | ||||
| ahí donde los astros gotean sus azules licores, | ||||
| en ese espacio del misterio devorador, | 35 | |||
| con islas iluminadas en nuestra soledad. | ||||
| Tu juventud llamaba a las ciudades del mundo, | ||||
| a los vientos que soplan contra viejas murallas, | ||||
| a la gente que vive en las oscuras minas, | ||||
| a marinos que yacen bajo cruces del mar. | 40 | |||
| Tú, el viajero, el insomne, el descontento, | ||||
| el que levantaba las manos hacia los relámpagos, | ||||
| el que veía pasar las bahías | ||||
| como la orilla serena y brumosa de la tristeza. | ||||
| Sabías soportar las lejanías, siempre tan del corazón. | 45 | |||
| Sabías llegar. | ||||
| Y eras ahí el anónimo, el oscuro, el devorado, | ||||
| tendido en las noches calientes, | ||||
| —73→ | ||||
| como los sacos, como los barriles, | ||||
| a la orilla de los grandes navíos. | 50 | |||
| Un campesino te daba una copa de aguardiente. | ||||
| Y aún era la noche oscura como un tambor, | ||||
| salvaje como las patas, las mías y los dientes del tigre. | ||||
| La noche, la noche llena de rumores de tamarindos, | ||||
| de cocoteros movidos por una brisa | 55 | |||
| que te devolvía a otro tiempo, | ||||
| al tiempo de tu aldea con campanas, | ||||
| de tus mares del verano | ||||
| con barcarolas cerca del amanecer. | ||||
| Tú estabas dormido bajo las estrellas de otro mundo. | 60 | |||
| Padre mío, padre de mi universal angustia. | ||||
| Y de mi poesía. | ||||
—74→
IX | ||||
| Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo. | ||||
| Adoro las ventanas que tiñen los crepúsculos, | ||||
| contemplo las estampas de algún campo del norte, | ||||
| elevo las aldeas a nevadas del cielo | ||||
| y un reno silencioso se yergue en mi silencio. | 5 | |||
| Muero contra los pinos por ráfagas heladas, | ||||
| a mis manos se acercan pájaros del invierno, | ||||
| y un aire de mendigos difunde coros tristes. | ||||
| No sé si alguna hora de copos solitarios, | ||||
| esos que a veces caen en grises cementerios, | 10 | |||
| sobre harapientas sombras, en plazas vespertinas, | ||||
| me espera en algún sitio lejano de la tierra. | ||||
| Por ti, que caminabas con tus ropas pesadas, | ||||
| entre los esqueletos vegetales del frío, | ||||
| Yo vago por la orilla de un lago taciturno, | 15 | |||
| oyendo una campana de antiguos molineros. | ||||
—75→
- X - | ||||
| ¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno, | ||||
| cayó sobre tu frente cuando viste esta tierra? | ||||
| Pasaron costas negras, arbustos inflamados, | ||||
| barcas con piñas, cocos, bananas, chirimoyas, | ||||
| sobre un mar tenebroso con medusas y anémonas. | 5 | |||
| Y pasaron caminos, zamuros, caseríos, | ||||
| y viste un asno ciego atado a tina ventana, | ||||
| y un niño sin parientes pasar por la llanura, | ||||
| y un vaquero llamando la sombra del ganado. | ||||
| Una puerta caliente se abrió para tu vida. | 10 | |||
| Te llamaron las aguas con sus lenguas oscuras, | ||||
| los pájaros con gritos, y animales dolientes | ||||
| que lloran largamente en el alto follaje. | ||||
| Y llegaste a la puerta de la casa del brujo, | ||||
| de cuyo tecleo cuelgan gruesas hojas moradas, | 15 | |||
| semillas venen osas, corazones de pájaros. | ||||
| Y viste la melaza correr en los trapiches. | ||||
| Y el toro que en la tarde avanza hacia la muerte, | ||||
| atado a dos caballos. | ||||
| Y viste la serpiente de agua, retorcida, | 20 | |||
| que en la penumbra ahoga a la vaca sedienta. | ||||
| Y anduviste de noche entre las mariposas | ||||
| —76→ | ||||
| de luto, que visitan los ranchos tenebrosos, | ||||
| donde habita la fiebre de labios amarillos. | ||||
| Y viste danzar llamas, las llamas del Tirano, | 25 | |||
| seguido por el canto del aguaitacamino, | ||||
| que avanza, misterioso, junto al paso del hombre. | ||||
| Y dormiste entre hormigas, arañas y escorpiones. | ||||
| Y grandes flores lilas, con brillos siderales, | ||||
| se abrieron en tu sueño de encendidos diamantes. | 30 | |||
—77→
- XI - | ||||
| Por ti sé que el remo que regresa del horizonte, | ||||
| y el hacha que al contacto del árbol | ||||
| llena de resonancia el día, | ||||
| y el martillo que aplasta el hierro | ||||
| y lo moldea como una llama densa, | 5 | |||
| y la mano que amasa el barro para la vivienda, | ||||
| y amasa la harina para los hijos, | ||||
| y para los hijos de nuestros hijos, | ||||
| y el escalpelo que transmite sangre a la piedra, | ||||
| elevando su suave gesto en la penumbra, | 10 | |||
| y la frente inclinada sobre la maravilla, | ||||
| hacen la conclusión de la jornada. | ||||
| Por ti sé que el paso de cada uno es solitario, | ||||
| como un recuerdo, como un instante, | ||||
| como la muerte de cada uno. | 15 | |||
| Por ti sé que el amigo es sagrado, | ||||
| y que más vale un árbol con frutos | ||||
| que brillantes monedas de oro. | ||||
| Pero aquí estoy debatiéndome con sangre, imagen y lamento, | ||||
| recogido en mi gesto como habitante que sale de la noche. | 20 | |||
| Por ti me alejo de las ruedas del lujo, | ||||
| de la serpiente de oro, de la araña de cristal pulido, | ||||
| —78→ | ||||
| de la cortina de azules mariposas. | ||||
| La tierra nos reclama más cerca de sí misma, | ||||
| más cerca del sueño en que la vemos. | 25 | |||
| Ráfagas solitarias se acercan a mi frente, | ||||
| donde la noche mora temblando en los jazmines. | ||||
| Fugaces resplandores pasan entre mis huesos, | ||||
| mientras voy escuchando mis pasos en el polvo. | ||||
| Avanzo, clamo, caigo, y yo mismo levanto | 30 | |||
| mi cuerpo abandonado. | ||||
| Agítanse las sombras al golpe de la sangre, | ||||
| con el trueno que enluta barrancos y montañas, | ||||
| y en la humedad enciende cuchillos, ojos, cuerpos | ||||
| y manos que socavan la soledad oscura. | 35 | |||
| Camino por escombros, recojo un niño herido | ||||
| que interminablemente llama hacia las paredes. | ||||
| Busco un pan, me persiguen | ||||
| y mis rodillas sangran por largas madrugadas. | ||||
| Padre de mis huellas, | 40 | |||
| padre de mi tristeza nocturna. | ||||
| Y de mi poesía. | ||||
—79→
- XII - | ||||
| Siempre te encuentro, oigo tu voz, | ||||
| en mi hora más secreta, cuando refulgen las gemas del alma, | ||||
| como heridas por la luz de los sentidos; | ||||
| cuando el tiempo me convoca a los acordes del día, | ||||
| y enciende en torno a mi ser flores silvestres; | 5 | |||
| cuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo, | ||||
| como batallas del paraíso o anunciaciones sagradas; | ||||
| cuando el campo se lamenta en sus animales; | ||||
| cuando la madre llora y sobre su cabeza | ||||
| la noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas; | 10 | |||
| cuando siento entrar por la ventana, | ||||
| a la quieta soledad de la tristeza, | ||||
| el aire de los árboles cercanos. | ||||
| Tu vida y tu muerte, tuyas para siempre, | ||||
| como es para sí el niño que se ahoga en un pozo perdido, | 15 | |||
| en mí se juntan y me difunden en la tierra, | ||||
| en ese instante que se detiene iluminando la memoria, | ||||
| igual al relámpago que enciende un horizonte sagrado, | ||||
| en el momento en que el día y la noche se juntan, | ||||
| plenos de profundidades de lo eterno, | 20 | |||
| en una densa agitación de oscuros caballos celestes | ||||
| que se agigantan para el engendro de un poderoso enigma, | ||||
| —80→ | ||||
| sobre las montañas, sobre las ciudades | ||||
| y las frentes pensativas. | ||||
| Padre de mi soledad. | 25 | |||
| Y de mi poesía. | ||||
—81→
- XIII - | ||||
| 1 | ||||
| ¿Quién me llama, quién me enciende ojos de leopardos | ||||
| en la noche de los tamarindos? | ||||
| Callan las guitarras al soplo misterioso de la muerte, | ||||
| y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar. | 5 | |||
| Ellos son los habitantes de la noche, | ||||
| cuando el silencio se difunde en las estrellas, | ||||
| y el animal doméstico se mueve por los corredores, | ||||
| y los pájaros nocturnos visitan la iglesia de la aldea, | ||||
| por donde pasan todos los muertos, | 10 | |||
| donde moran santos ensangrentados. | ||||
| Por las sombras corren caballos sin cabeza, | ||||
| y las arenas de la calle van hasta el confín, | ||||
| donde el espanto reúne sus animales de fuego. | ||||
| Y es la noche que ampara la existencia a solas, | 15 | |||
| en el niño insomne, en el buey cansado, | ||||
| en el insecto que se defiende en la hojarasca, | ||||
| en la curva de las colinas, en los resplandores | ||||
| de las rocas y los helechos frente a los astros, | ||||
| en el misterio en que te escucho | 20 | |||
| como una vasta soledad de mi corazón. | ||||
| Padre mío, padre de mis sombras. | ||||
| Y de mi poesía. | ||||
—82→
- XIV - | ||||
| Áspero cuero de tigre, | ||||
| estrellada lentitud de arqueado lomo, | ||||
| fuerte cabeza insomne, | ||||
| dientes detenidos en la sombra. | ||||
| Un viento vegetal lame las peñas, | 5 | |||
| húmedas lumbres vagan por el río, | ||||
| y tensos pasos hunden | ||||
| las flores de la noche en la memoria. | ||||
—83→
- XV - | ||||
| Sí, la noche sostenida en las grandes hojas espesas, | ||||
| en las lianas que bajan hasta las aguas negras, | ||||
| como lentas serpientes encantadas por los brujos, | ||||
| en los brillos que huyen como soplos azules, | ||||
| dando un temblor fugaz a las ocultas flores, | 5 | |||
| te dio el secreto antiguo de mi ardorosa tierra. | ||||
| Tocaste las raíces, las piedras y las frutas, | ||||
| abrazaste los árboles, corriste por pantanos, | ||||
| penetraste en las cuevas, heriste el armadillo, | ||||
| que semeja un cruzado de bruñidas corazas, | 10 | |||
| perdido en la penumbra de la selva y el río. | ||||
| Viste las madrugadas de las lluvias calientes | ||||
| y oíste el murmurar de árboles y animales, | ||||
| ese reclamo eterno de la tierra en la noche | ||||
| que a veces llora y grita y ronca en la pantera. | 15 | |||
| Y viste el estallido de las grandes semillas, | ||||
| y el nacer de la hoja y el abrir de la flor. | ||||
| Y hablaste, circundado por venados atónitos: | ||||
| «¡Ampárame, oh tierra maravillosa! | ||||
| Yo me estaré contigo adorando tus peñas | 20 | |||
| que en la penumbra tienen rostros de nuevos dioses. | ||||
| —84→ | ||||
| Yo vengo de los puertos, de las casas oscuras, | ||||
| donde el viento de enero destruye niños pobres, | ||||
| donde el pan ha dejado de ser para los hombres. | ||||
| Yo vengo de la guerra, del llanto y de la cruz. | 25 | |||
| ¡Ampárame, oh tierra maravillosa!» | ||||
—85→
- XVI - | ||||
| Todas las colinas ondulaban hacia el sitio que buscabas. | ||||
| Los árboles ondulaban, ondulaban en la soledad de tu alma, | ||||
| como un recuerdo de los siglos en el viento, | ||||
| como un recuerdo de las soledades del mundo, | ||||
| cuando el fuego bajaba por el pecho de las montañas | 5 | |||
| y los reptiles miraban las flores sudorosas. | ||||
| Ondulaban, ondulaban en el silencio de tu alma. | ||||
| Ondulaban, ondulaban en el silencio de la tierra roja, | ||||
| donde el hombre se esconde | ||||
| para dar muerte al tímido animal. | 10 | |||
| Ondulaban, ondulaban en la atmósfera ardiente del colibrí, | ||||
| que gira, y gira, y huye y gira en su vuelo tornasol. | ||||
| Ondulaban, ondulaban, murmurantes, | ||||
| en las anchas soledades, | ||||
| donde canta la guacharaca anunciando la lluvia. | 15 | |||
| Ondulaban, ondulaban, y corrían los toros y los caballos, | ||||
| espantados por el resonante viento del fuego, | ||||
| hacia un desolado atardecer. | ||||
| Ondulaban, ondulaban, y caían reflejos rojos | ||||
| en las oscuras aguas de la selva, | 20 | |||
| donde beben la ardilla, la lapa y el tapir. | ||||
| —86→ | ||||
| Ondulaban, ondulaban, los árboles en tu vida, | ||||
| aquí, en la tierra, aquí, en tu afán, | ||||
| aquí, donde algún hombre solitario, | ||||
| entre carbones de árboles incendiados, | 25 | |||
| siembra la yuca y el banano, | ||||
| busca el veneno en la hojarasca, | ||||
| y conoce el misterio de los vegetales. | ||||
| Y era un lento ondular el día, | ||||
| un ondular hacia las márgenes de los ríos | 30 | |||
| con lentas barcas y caimanes en las aguas amarillas. | ||||
| Un lento ondular hacia el horizonte, | ||||
| donde la noche congrega a los hombres con sus guitarras, | ||||
| entre sus viviendas de ennegrecida palma, | ||||
| bajo el silencio solitario de las estrellas. | 35 | |||
—87→
- XVII - | ||||
| Ahí te acogían, y ahí estaba tu noche. | ||||
| Tú venías, venías con tu vida y tus recuerdos, | ||||
| con tu voz y tus pequeños papeles amarillos, | ||||
| con tu alegría y tus angustias, | ||||
| pero nadie sabía de dónde venías. | 5 | |||
| Sonaban las guitarras en la sombra de tu corazón, | ||||
| y había aguardiente en conchas de fuertes frutas, | ||||
| el aguardiente que incendia las venas | ||||
| con forma de relámpago sobre un turbio galopar de caballos. | ||||
| Y el joropo en el arpa te agitaba una nueva melodía, | 10 | |||
| y había una nueva tristeza para ti, y una nueva alegría. | ||||
| Aquella gente era tu gente. | ||||
| Un día te ibas con ella en el fragor de una guerra civil. | ||||
—88→
- XVIII - | ||||
| Llegaba el día del agua verde, | ||||
| espesa como un lienzo oscuro con flores. | ||||
| El agua estancada con gérmenes de fiebre, | ||||
| el agua solitaria, perdida, abandonada, | ||||
| donde la garza inmóvil se mira en su tristeza. | 5 | |||
| Y era el día sin pan, el día sin respuesta. | ||||
| El día de los campesinos muertos sobre la yerba reseca. | ||||
| Y tu vida era de nuevo un regresar, | ||||
| un regresar hacia días y noches, | ||||
| hacia el sitio que buscabas en tu desesperación. | 10 | |||
—89→
- XIX - | ||||
| Te señalo en el mediodía de la angustia, | ||||
| entre árboles y espinas y cigarras, | ||||
| entre lenguas de fuego bajo el sol, | ||||
| ahí donde un caballo anda por nuestra tristeza, | ||||
| y cae, y muere, con los ojos abiertos hacia el cielo. | 5 | |||
| Te señalo en la soledad de danzas ilusorias, | ||||
| de corrientes perdidas, de sutiles serpientes, | ||||
| cuando la hora tritura sus cristales y espejos, | ||||
| y las aves huyen del gran pozo de fuego, | ||||
| donde estalla la fruta, la espiga, la corteza, | 10 | |||
| donde la calavera brilla sonoramente | ||||
| en su amarilla frente que lamen aguas tibias, | ||||
| que llaman voces roncas, ecos de las cavernas. | ||||
| Y todo cae en el silencio de la tierra, | ||||
| de la tierra roja con grandes hormigas rojas, | 15 | |||
| que lentamente avanzan por sus claras ciudades, | ||||
| con su pesada carga de circulares hojas. | ||||
| Y todo es un temblor de láminas livianas, | ||||
| de mercurio caliente, | ||||
| y la curva de las colinas se hace adusta, | 20 | |||
| —90→ | ||||
| grave, resplandeciente, | ||||
| bajo el vuelo circular de los gavilanes, | ||||
| lentos, casi inmóviles en la atmósfera caliente, | ||||
| como sostenidos por el viento de los siglos. | ||||
| Te señalo en la hora del canto de la paloma torcaz, | 25 | |||
| escondida en la extensión reverberante, | ||||
| citando el toro muge en medio de nuestra lejana melancolía, | ||||
| cuando nos interrogamos: «¿quién me responde ahora?», | ||||
| cuando en la vivienda de barro y palmas | ||||
| la gente calla cabizbaja en el humo del tabaco, | 30 | |||
| en el sopor de su oscura pobreza | ||||
| entre tinajas, cenizas y cucharas de palo. | ||||
| Cuando junto a nosotros el río arrastra vegetales sombríos, | ||||
| como residuos de nuestros sueños luctuosos, | ||||
| en que negras barcas atraviesan luces, ondas, gritos. | 35 | |||
| Te señalo sobre la tierra, en medio de tu propia voluntad. | ||||
| La hoja aceitosa y morada del tártago, | ||||
| la flor amarilla y espesa del guanábano, | ||||
| la fruta velluda del guamo, | ||||
| la araña cobriza y lenta, | 40 | |||
| el insecto de plata y de veneno, | ||||
| están aquí en tu silencio, | ||||
| en tu silencio profundo como el día, | ||||
| donde posan los valles | ||||
| como en la reminiscencia de una leyenda. | 45 | |||
| Está aquí lo que tú querías allá entre los pastores, | ||||
| cuando los deshielos daban música y espuma a los riachuelos, | ||||
| —91→ | ||||
| y florecían las violetas y maduraban las fresas en torno tuyo, | ||||
| alrededor de tu aldea con muros medioevales | ||||
| y vuelo de palomas en las tardes. | 50 | |||
| Está aquí el fuego lamiendo la tierra, | ||||
| el agua lamiendo las raíces, | ||||
| los animales lamiendo a los animales. | ||||
| Y tú estabas aquí con el sudor de tu frente, | ||||
| el solitario, el vestido de paño de hilo, | 55 | |||
| el erguido en medio de la comarca de las tempestades, | ||||
| el que iba gritando hacia adentro, | ||||
| buscándose las manos y la frente en su existencia, | ||||
| buscando el sitio donde poder decir: | ||||
| «Aquí yo vivo, aquí yo soy el hombre». | 60 | |||
| Sí, tú ibas, paso a paso, con tus pies pesados, | ||||
| tus pies que hacían correr los animales, | ||||
| volar las aves hacia celestes puentes crepusculares. | ||||
| Tú eras el que contestaba sin que nadie te llamara. | ||||
| ¿Quién te llamaba? ¿Acaso ibas entre fantasmas? | 65 | |||
| ¿O estaba tu memoria poblada de fantasmas? | ||||
| ¿O huías de algo tuyo, de algo que dentro de ti aborrecías? | ||||
| Insectos peludos se acercaban a tus piernas, | ||||
| víboras, escorpiones, gusanos como pájaros | ||||
| recién salidos del huevo, | 70 | |||
| animales con llanto, dientes con fuego. | ||||
| Pero eras el que marchaba, el resistente, | ||||
| mudo en la nostalgia de susurrantes olivares, | ||||
| de serenas colinas con manzanos que iban hasta el atardecer, | ||||
| —92→ | ||||
| hasta los últimos céspedes, donde una luz angélica se fuga, | 75 | |||
| moviendo brillos del paraíso en las frondas lejanas del alma. | ||||
| Estabas aquí en medio del vaho caliente | ||||
| que asciende de las hirvientes aguas estancadas, | ||||
| del espeso limo verde con ranas | ||||
| y redondas flores lilas entreabiertas, | 80 | |||
| de la fruta y de la hoja que se pudren | ||||
| con huevos de insectos y reptiles. | ||||
| En medio del vaho que asciende entre los juncos, | ||||
| entre las lianas y las amarillas frutas de la fiebre. | ||||
| En medio del vaho que humedece nuestras espaldas | 85 | |||
| nuestros hombros y nuestra frente. | ||||
| En medio del vaho que aguarda la noche | ||||
| para mover sus visitantes azules, | ||||
| entre los ojos del leopardo y del búho. | ||||
| Tú estabas aquí, solo, devorado, mudo, | 90 | |||
| con tu garrafa de aguardiente para la noche, | ||||
| con tu perro y tus estrellas de otro mundo. | ||||
| Padre mío, padre de mi sangre. | ||||
| Y de mi poesía. | ||||
—93→
- XX - | ||||
| Aquí la noche deja los juncales | ||||
| con sangrientos reflejos, | ||||
| con ondas purpurinas en penumbra | ||||
| y escamas aceradas. | ||||
| Un profundo combate | 5 | |||
| hiere cuerpos perdidos en la sombra. | ||||
| Es un agua de olvido, jadeante, | ||||
| de limpio cielo ardiente, | ||||
| que descansa en relámpagos hundidos | ||||
| sobre babosas ramas de tembloroso limo. | 10 | |||
| Es un agua de lentos círculos de agonía, | ||||
| con ojos en el sueño, | ||||
| de flor amarga abierta entre las piedras. | ||||
| Es el agua de alma solitaria, | ||||
| del hombre que soporta los confines, | 15 | |||
| dando a la tierra huellas, brasas del corazón, | ||||
| voces a la llanura donde un demonio canta, | ||||
| por donde avanza el día con humedad caliente, | ||||
| con altas y sonoras geometrías | ||||
| de pájaros acuáticos, | 20 | |||
| que figurando van rojas costas celestes. | ||||
| En el canto lejano del turpial, | ||||
| —94→ | ||||
| entre las flores de cercano brillo, | ||||
| entre las ranas que semejan hojas | ||||
| y cierran en la luz sus ojos verdes, | 25 | |||
| vaga un humo tenaz; y se oye que alguien dice: | ||||
| «Las sombras incendiaron el maíz». | ||||
| Y a lo lejos ulula la montaña de un dios. | ||||
| Aquí el hombre ve el año | ||||
| como una lenta furia de colinas, | 30 | |||
| donde el arbusto esconde su fruto y su veneno. | ||||
| Aquí la vida pasa cual un turbio verano, | ||||
| mientras el cielo lanza arcángeles de fuego | ||||
| sobre los yerbazales, | ||||
| donde el toro olfatea y resopla en la tierra, | 35 | |||
| y la escarba y se yergue como potente enigma, | ||||
| que muge contra el cálido resplandor de la roca. | ||||
| Aquí la luz congrega las hormigas | ||||
| que llevan bajo el sol granos de oro | ||||
| para dar brillo a los antiguos túmulos. | 40 | |||
| Aquí levanta el día convulsas arboledas, | ||||
| reclamos funerarios, | ||||
| barrancos como templos, humos lentos de tumbas. | ||||
| Pasa pesado un viento de oscuros gavilanes | ||||
| y en las viviendas arden | 45 | |||
| ramas de algún boscaje misterioso. | ||||
| En la selva Canaima huye en un denso soplo | ||||
| de tiniebla y de azufre, de pájaros negruzcos, | ||||
| y cuelga de las ramas como caucho quemado, | ||||
| —95→ | ||||
| y aprisiona a los hombres | 50 | |||
| en sus brazos quemantes de lianas malolientes, | ||||
| y grita con la muerte como una araña-mona. | ||||
| Ni el asno, ni el anciano, ni el niño, ni el conejo, | ||||
| saben aquí el camino más leve hacia la tarde. | ||||
| Aquí el hombre soporta su frente, su mirada, | 55 | |||
| sus manos incendiadas, | ||||
| y entierra un gallo vivo hasta las alas, | ||||
| para decapitarlo con los ojos vendados | ||||
| y manchar con su sangre los muros del crepúsculo. | ||||
| Así tú viste el cielo abrazado a la tierra, | 60 | |||
| en un grave misterio de rojo resplandor, | ||||
| donde un jinete enlaza el toro de la muerte. | ||||
| Y fuiste interrogando en silencio los días, | ||||
| y una voz que salía del fuego de la tierra, | ||||
| te dijo: | 65 | |||
| «Destruye tus venablos contra el sol, | ||||
| haz que tu cuerpo sangre sobre la roza oscura, | ||||
| y entrégate a las llamas que surgen de las huellas, | ||||
| de la pira que América enciende noche y día | ||||
| al pie de la visión abismal de sus héroes». | 70 | |||
—96→
- XXI - | ||||
| Y siempre fue un nuevo regresar, | ||||
| un lento aproximarse de la noche, | ||||
| un duro avanzar de la existencia, | ||||
| un recobrarse a solas, un decirle a las sombras: | ||||
| «Esperad, esperad al hombre. | 5 | |||
| No le rechacéis, guardadle bien, que es vuestro hijo...». | ||||
| Suave lumbre de oro iluminaba tus tardes, | ||||
| y árboles redondos iban basta el confín, | ||||
| hacia brumas azules con reflejos ardientes, | ||||
| hacia el confín del toro y la nube de fuego. | 10 | |||
| Era la tierra roja, con peñas, con tardones, | ||||
| donde crece el tabaco | ||||
| de blancas flores como pequeños cálices. | ||||
| Dos mujeres había, dos mujeres junto al pilón. | ||||
| Había brisa caliente y las dos pilaban con los mazos del pilón. | 15 | |||
| Pilaban el maíz para el pan, | ||||
| como si tocaran un tambor, | ||||
| un gran tambor, | ||||
| en la tarde de tu inflamado corazón. | ||||
| Temblaban sus pechos al golpe del pilón, | 20 | |||
| y la brisa removía sus negras y ondulantes cabelleras, | ||||
| —97→ | ||||
| y levantaba las flores de su falda | ||||
| y ellas reían, reían, entre los golpes del pilón, | ||||
| reían hasta la noche, | ||||
| donde los venados corren por un delirio de oro | 25 | |||
—98→
- XXII - | ||||
| ¿Habías visto, acaso, cómo ardía la soledad de tu sangre, | ||||
| en medio del ancho mundo con océanos, llanuras y montañas? | ||||
| ¿Cuál era tu angustia, y tu afán y tu oscuro descontento? | ||||
| ¿No sabías, acaso, que deambulabas en tu propio drama, | ||||
| con tus harapos incendiados, huyendo a través de las sombras, | 5 | |||
| con tu boca, tus manos y tus sienes en el fuego, | ||||
| en la sombra, en la soledad, en la existencia, | ||||
| como aquel que se debate en su sueño anónimo y sombrío? | ||||
| Había una hora en las tabernas para ti, | ||||
| junto al marinero, y al beodo, y al abandonado, y al triste, | 10 | |||
| y junto a la prostituta | ||||
| que lucha con su corazón y sus recuerdos, | ||||
| y quiebra copas contra los muros del mundo, | ||||
| y ríe y canta, y ríe en la tristeza, | ||||
| y siempre ama con su extraño corazón. | 15 | |||
| Y había una hora a la sombra de un gran ceibo para ti. | ||||
| Y había una hora que no era de ningún sitio para ti. | ||||
| Tú eras un hijo de la tierra, | ||||
| moviéndote en la tierra, en las ciudades, | ||||
| en los campos, hundido en tus solitarios recuerdos, | 20 | |||
| bajo los vientos que barren los anchos arenales del crepúsculo. | ||||
—99→
- XXIII - | ||||
| Yo vengo de esa hora que soporta la tierra, | ||||
| donde estaba tu vida contra los huracanes, | ||||
| frente a las puertas selladas ante las bocas mudas. | ||||
| ¿Acaso, lloraste a veces bajo la medianoche, | ||||
| cuando las estrellas te llevaban a tu cielo? | 5 | |||
| ¿Acaso te arrepentías? | ||||
| ¡Ah, pero tus manos podían soportar toda tu soledad, | ||||
| y te daban el pan! | ||||
| Y entonces miraste en los ojos de los pobres, | ||||
| de los mendigos que guardan en los rincones de las ciudades. | 10 | |||
| ¡Ah, los mendigos!... ¡Ellos, los mendigos!... | ||||
| Tan parecidos a los viejos muros y a los santos... | ||||
—100→
- XXIV - | ||||
| De todo tu andar de antiguo caminante, | ||||
| de todo tu sufrir en desamparo, | ||||
| de soportar el peso del hacha o del saco, | ||||
| de asistir al herido y repartir el pan, | ||||
| sólo te quedó una casa, | 5 | |||
| a cuya puerta escribiste algunas palabras de la Biblia. | ||||
| Aquella casa fue mi casa. | ||||
| Mi casa pintada de cal, allá en mi aldea, | ||||
| escondida entre el café y el cacao. | ||||
| Otras casas había, rojas, azules, verdes, amarillas, | 10 | |||
| en mi aldea, que entre árboles | ||||
| jugaba con niños y caballos. | ||||
| Había una plaza con cabras y almendrones de apacible sombra, | ||||
| y una iglesia de donde salía un Cristo, | ||||
| en una urna de cristal, cuando la Semana Santa. | 15 | |||
| Yo nací en tu casa con palabras de la Biblia, | ||||
| y allí estabas callado, con tus libros, | ||||
| junto a mi madre y a mis pequeños hermanos. | ||||
| Allí estaban tus noches, | ||||
| todavía con las estrellas de otro mundo, | 20 | |||
| y allí tu amorosa soledad, tu vida, tus recuerdos. | ||||
| —101→ | ||||
| Y allí estaba yo como una angustia para ti, | ||||
| y tu trabajo y el sudor de tu frente; | ||||
| y el canto de los sapos en las sombras, | ||||
| y el tinajero en el corredor de la medianoche, | 25 | |||
| y las lluvias nocturnas que nos lanzaban a un oscuro amanecer. | ||||
| ¡Estábamos tan cerca de los árboles, del río y la montaña!... | ||||
| Yo con mi alegría donde cantaba el cristofué, | ||||
| tú con tu vida dura, con golpes y nostalgias, | ||||
| de pie ante los días de mi infancia. | 30 | |||
—102→
- XXV - | ||||
| Están en ti mis orígenes, | ||||
| mis dioses, mis resinas, mis sueños. | ||||
| En tu vida de ayer y en tu muerte de hoy, | ||||
| en el grave silencio que te guarda | ||||
| en un bosque de flores de elevados tallos | 5 | |||
| en la penumbra de la música y las luciérnagas. | ||||
| Vas por comarcas de iluminadas grutas, | ||||
| de reflejos violetas y de truenos azules, | ||||
| sin haber interrumpido la ascensión de tu ser, | ||||
| porque la muerte nos acoge en sus leyendas | 10 | |||
| y en sus graves dominios de cerezos en flor. | ||||
| Ella... Ella... La que nos devuelve la memoria | ||||
| doliente de la esposa, del hijo, del amigo, | ||||
| y acerca los perros a las tumbas, | ||||
| y agita mariposas en torno a nuestra frente, | 15 | |||
| y da suaves movimientos a los retratos en los aposentos. | ||||
| Ella... Ella... La que tan ardorosamente ignoramos. | ||||
| ¿Cómo he de aguardarla yo en mi angustia? | ||||
| ¿Qué anuncian los coros que a veces oímos | ||||
| más allá de las arboledas vespertinas? | 20 | |||
| ¿En cuál de nuestros oscuros sobresaltos | ||||
| ha estado junto a nosotros, mirándonos, | ||||
| —103→ | ||||
| desde su ventana de frío e inolvidables pinos, | ||||
| como en un espejo de sufrimientos | ||||
| y de hundido son de campanas, | 25 | |||
| en ese momento en que nos miramos el rostro con indiferencia, | ||||
| con recuerdos, y pensamos en el pan de todos los días? | ||||
| Venimos de la noche y hacia la noche vamos. | ||||
| Tú eres ya el habitante de los reflejos y los ecos, | ||||
| pero aún oigo tu voz y tu corazón y veo tu sonrisa | 30 | |||
| y tu barba blanca y tu mano fuerte. | ||||
| Tu mano, que un día, tuyo, y con palabras tuyas, | ||||
| de alguien se despedía desde un golfo perdido, | ||||
| en ese momento en que aprendías a estar solo, | ||||
| viendo los distantes navíos, los amantes en las playas, | 35 | |||
| los pescadores moviendo sus barcas hacia las olas. Eras el que sabía avanzar con su vida, | ||||
| entre las cosas que están aquí, | ||||
| para el hombre, para el que vive, para el que se debate. | ||||
| Las cosas que están aquí sobre la tierra, | ||||
| y pasan junto a nosotros para habitar en la memoria | 40 | |||
| y edificar nuestra existencia resonante. | ||||
| Vienen de ti mi afán y mis palabras, | ||||
| y es tu sangre la que dice con mis labios: | ||||
| hierro, pan, campana, frente, piedra, flor, caballo, | ||||
| casa, sartén, naranjo, césped vespertino, | 45 | |||
| romero, yerba, clavo, cayena y astromelia. | ||||
| Y está aquí mi existencia con hijos en las horas, | ||||
| con hijos que me llaman en las horas, | ||||
| —104→ | ||||
| buscándose a sí mismos en las horas. | ||||
| Y estoy aquí para llevarles pan, | 50 | |||
| y andar por la ciudad con mi destino, | ||||
| correr entre relojes con mi angustia, | ||||
| y contemplar los astros, y mirarme las uñas, | ||||
| y gritar hacia adentro y hacia el mar, | ||||
| y hacia la noche, y hacia mi madre, | 55 | |||
| y hacia los grandes estremecimientos del mundo. | ||||
| Y estoy aquí buscando las respuestas de mi sangre | ||||
| los signos solitarios que me hieren, | ||||
| mis huellas que me siguen en la tierra, | ||||
| mis huellas que vienen de tu vida, | 60 | |||
| padre mío, padre de mi pesadumbre. | ||||
| Y de mi poesía. | ||||
—105→
- XXVI - | ||||
| Aquí donde el caballo le da un trono al mendigo | ||||
| entre los tapices cárdenos de la tarde, | ||||
| aquí donde la hora sella labios malditos, | ||||
| levantando humaredas, viviendas fantasmales, | ||||
| aquí los gritos caen, las blasfemias, los llantos. | 5 | |||
| ¿Queréis ser los arrepentidos? | ||||
| Aquí ni la palabra ni el gesto nos sostienen, | ||||
| y los huesos encuentran su tenebroso espejo. | ||||
| Aquí sólo el misterio puede encender su lumbre | ||||
| y acoger nuestro fin con brillos de azucenas. | 10 | |||
| Mirad aquí los cráneos, | ||||
| las blancas calaveras que se enturbian, | ||||
| las frentes bajo los días de lluvia, | ||||
| las frentes rodando, | ||||
| esperando las guitarras y la danza. | 15 | |||
| Se apoyan a las piedras con su reír eterno. | ||||
| Miradlas. Tan parecidas a vosotros. | ||||
| ¿Recordáis vuestro aposento, | ||||
| vuestras oscuridades, vuestras monedas, | ||||
| vuestras manos ensangrentadas? | 20 | |||
| —106→ | ||||
| Miradlas con sus frentes de frío y de tiniebla. | ||||
| Bajo la noche. | ||||
| Ellas nos esperan en el temblor de la sagrada sombra, | ||||
| ante el que pasa indiferente al lado del mendigo. | ||||
—107→
- XXVII - | ||||
| Hijo desencadenado soy, | ||||
| furia reconquistada, | ||||
| ensoñación ante las puertas sagradas. | ||||
| El resplandor ha coronado mi frente, | ||||
| y la cumbre derrama sus hielos bajo el sol. | 5 | |||
| Oye mi soledad cuando te llamo | ||||
| desde los precipicios. | ||||
| Escucha las campanas siderales | ||||
| doblando sobre las aldeas crepusculares. | ||||
—108→
- XXVIII - | ||||
| Tú, que me lanzaste sobre la tierra y hacia la nada, | ||||
| desde el círculo incendiado de tus experiencias, | ||||
| desde todas las puertas cerradas, | ||||
| desde la calles perdidas, | ||||
| desde los perros que aúllan frente a los cadáveres, | 5 | |||
| desde los puertos que inflaman | ||||
| sus alcoholes en la noche, | ||||
| desde la pobreza que va huyendo por las callejuelas, | ||||
| desde las mañanas, desde aquel cielo de samaritanas, | ||||
| desde aquellos cerezos temblorosos, | 10 | |||
| a cuya sombra mi madre | ||||
| esperó que yo viniese de ti como el sencillo regalo de un pobre; | ||||
| tú, junto a ella, levantas mi sombra | ||||
| en los valles de mi propio corazón. | ||||
—109→
- XXIX - | ||||
| Arden puertas oscuras hacia el fondo | ||||
| de muros solitarios, | ||||
| hacia la escala antigua de Jacob. | ||||
| Resbalan las maderas, los metales, | ||||
| cayendo en las tinieblas como lenguas, | 5 | |||
| en la sangre que hierve, | ||||
| hacia rostros oscuros, | ||||
| y aquí, junto a mi alma, | ||||
| se abren flores azules | ||||
| en medio al resplandor. | 10 | |||
| Detrás están las llamas saliendo de la madera, | ||||
| detrás están los vientos de las constelaciones. | ||||
| Una espada, una espada, una espada que brilla | ||||
| derriba un árbol negro. | ||||
| Ahí va como un río el mármol por la noche, | 15 | |||
| y resuenan las voces | ||||
| de las almas que llegan al panteón nocturno. | ||||
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- XXX - | ||||
| Venimos de la noche y hacia la noche vamos. | ||||