31
XIV, vv. 122-130; XVII, vv. 508-511. (N. del A.)
32
XVI, vv. 409-433. (N. del A.)
33
XXIV, vv. 191-198. (N. del A.)
34
Recuérdese el coloquio de Penélope con el heraldo Menón (canto IV) donde la esposa hace una bella y conmovedora evocación de su marido. (N. del A.)
35
Vid. los lugares oportunos en las obras de M. Loefer, Le symbolisme des contes de Fées. París, 1949, y A. Teillard, Il simbolismo dei sogni. Milán, 1950. El valor simbólico de Penélope dura siempre: García Márquez, en Cien años de soledad, edic. 1971, p. 227, recurre al viejo recuerdo al que da un nuevo contenido:
(N. del A.)
36
Dirá a Eurímaco, uno de los pretendientes con mayor decoro: «mi valor, mi belleza y mis gracias me las destruyeron los dioses cuando los aqueos partieron para Troya llevando con ellos a mi esposo Ulises» (XVIII, 251 -253). (N. del A.)
37
«Tu corazón es siempre más duro que la roca!» (XXII, v. 103). (N. del A.)
38
«[Penélope] tiene hierro en vez de corazón» (XXII, v. 172). (N. del A.)
39
Citaré La tejedora de sueños por la «Colección Teatro», nº 16. Madrid, 1970. Era esta la última edición cuando elaboré mi trabajo (abril de 1974). Sin embargo, Buero Vallejo me hizo saber que en 1952 puso unos Comentarios a la obra, que después suprimió. Comentarios importantísimos y con los que voy de acuerdo más de una vez; los aduzco en nota para apoyar mis afirmaciones. El haber coincidido con el dramaturgo, sin conocimiento previo, creo que da consistencia a lo que pueda haber de acierto en mis notas. (N. del A.)
40
Algo de esto fue entrevisto por Milosz, el gran poeta húngaro, cuyo poema La charrette fue estudiado por Jean Bellemin-Noël (Le texte et l'avant texte. París, 1972, p. 29). (N. del A.)