Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

51

Vid. acto segundo, p. 35. (N. del A.)

 

52

Théorie de d'information et perception esthétique. Paris, 1958. (N. del A.)

 

53

No se olvida fácilmente la identificación del padre, cuando el hijo todavía no puede creer: «Créeme. Soy tu padre; el que te ha costado tantas lágrimas y angustias y por quien padeces los ultrajes de esas gentes. Al decir esto besaba a su hijo. Y desde sus mejillas caían al suelo las lágrimas que hasta entonces había sabido contener» (XVI, 187-191). (N. del A.)

 

54

En el canto XVI, Telémaco se los enumera a Ulises: cincuenta y dos príncipes de Duliquio, veinticuatro de Samé, veinte de Zante, doce de Ítaca... En La tejedora treinta, para que sean el mismo número que el de jefes de Troya; veintiuno de ellos marcharon antes de comenzar la obra (p. 41). No es de este momento discutir la intertolación del canto XVI de la Odisea donde se enumeran los pretendientes (vv. 247 y ss.). (N. del A.)

 

55

Penélope hace de él un acabado retrato que termina así:

«¿No es un sacrilegio urdir la desgracia de otro? ¿Ignoras que un día tu padre buscó refugio aquí, huyendo de su pueblo y temiendo sus furores porque, aliado con los piratas tafios, había atacado a nuestros amigos los tesprotos? Pedían su cabeza; querían matarle y apoderarse de sus bienes, codiciados por todos. Pero Ulises intervino y contuvo su cólera... ¡Hoy, en pago, destruyes su casa, cortejas a su mujer y quieres matar a su hijo!»


(vv. 424-532).                


(N. del A.)

 

56

Cuando Ulises ha hecho pasar su flecha por los ojos de las hachas, comienza la carnicería:

«En aquel momento, Antínoo iba a levantar su hermosa copa de oro; tenía entre sus manos las dos asas y se disponía a beber. Su alma pensaba en el vino y no en la muerte. ¿Quién hubiera creído que en pleno festín, y en medio de aquella concurrencia, un solo hombre, por valiente que fuera, vendría a arrojar sobre él la sombra de la Parca?»


(XXII, 8-14).                


(N. del A.)

 

57

Los padres y hermanos de Penélope lo veían como un buen partido, «por aumentar cada día la dote ofrecida» (XV, 16-18). (N. del A.)

 

58

En la Odisea (XXIII, 294) aparece sin ningún perfil: hijo de Evenor, es muerto por Telémaco de unas lanzadas en el vientre. (N. del A.)

 

59

Es citado en el canto XIX, ofreciendo unas joyas; en el XXIII se le juzga entre los valientes. Muere a manos del boyero Filetio. (N. del A.)

 

60

No niego el valor estético de Dione; si no lo tuviera, la obra quedaría frustrada, y no este el caso. Lo que pretendo aclarar es, simplemente, que Dione actúa como personaje intermedio entre el mensaje poético y el público que lo recibe. Lo que me interesa señalar es cuánto ha potenciado Buero Vallejo a esa figura, bella, sí, pero desvaída del Anfino odiseico (vid. Comentarios, p. 80 y 84). (N. del A.)

Indice