1
Para la problemática de amos y criados en la época del precapitalismo barroco es fundamental el estudio de José Antonio Maravall, «Relaciones de dependencia e integración social: Criados, graciosos y pícaros», Ideologies and Literature, I, núm. 4, septiembre-octubre 1977, págs. 3-32.
2
Las indicaciones entre paréntesis, dentro del texto, remiten al capítulo (romanos) y a la página (arábigos) de: Leopoldo Alas, «Clarín», La Regenta, edición, introducción y notas de Gonzalo Sobejano, Madrid, Castalia, 1981, «Clásicos Castalia», vols. 110 y 111.
3
En su libro De
la sociedad aristocrática a la sociedad industrial en la
España del siglo XIX, Madrid, Edicusa, 1973, Luis
García San Miguel afirma que en La Regenta se
critica a la aristocracia por no ser una buena aristocracia, pero
no se dice que deba desaparecer y por eso se le hace «un daño muy relativo»
(pág. 244). Añade
el autor que el proletariado aparece de pasada, en el
capítulo IX de la novela, pero no como la clase capaz de
tomar el relevo histórico de la aristocracia, ya que
«nada hubiera estado más lejos
del espíritu de Alas»
(pág. 245). Si esto último es
cierto, no parece, sin embargo, que de la obra toda de Leopoldo
Alas se desprenda el más mínimo entusiasmo por la
nobleza titulada. (Incidentalmente: el libro de San Miguel, casi
todo él consagrado a Asturias, por lo que hace a la
servidumbre sólo invierte una página, la 136, en
recordar la cantidad de criados de que disponen los marqueses de
Vegallana).
4
En El
«Torso» (Cuentos morales, 1896;
edición de Madrid, Alianza Editorial, 1973) vuelve
Clarín al tema aquí insinuado. Por una parte, al
aludir al cambio introducido en las costumbres por el joven duque,
educado en Eton, respecto al trato igualitario de su padre, observa
que la casa parecía «una de esas
mansiones de los landlords que nos describe y pinta The Graphic de cuando en
cuando; allí todo era inglés; todo, como diría
don Juan, tieso, correcto,
frío»
(pág. 116). Pero, por otro lado,
cuando el joven heredero de don Juan empieza a notar la excesiva
discreción de los criados, apunta a una actitud no
importada, sino secular: «los criados,
según antigua costumbre, por disciplinaria tradición,
miraban en el duque al ser superior, feliz y sin flaquezas, por
derecho divino, por privilegio de la sangre y la grandeza; suponer
al amo necesitado de consuelo, de ayuda, pidiendo y solicitando,
con la mirada a lo menos, amparo, calor del corazón, era
absurdo, una irreverencia. Ningún criado de aquéllos,
ni el más sinceramente fiel, creía que entraba en el
cuadro de sus obligaciones tener lástima del señor,
pararse a pensar en que podía estar triste en aquella
soledad espantosa»
(pág. 118). Para las condiciones de la
servidumbre en la Inglaterra victoriana, véase: Frank Dawes,
Not in Front of the
Servants, Nueva York, Taplinger, 1973, y Pamela Horn,
The Rise and Fall of
the Victorian Servant, Dublín, Gill and MacMillan,
1975. Dawes recuerda que en la Inglaterra de los siglos XVIII a XIX
había ferias para contratar criadas, que se llamaban
«The Mop
Fair»
o «The Mop»
(pág. 101). En la novela
Pedro Saputo, de Braulio Foz, 1844, el protagonista
presencia la Feria de Graus, que recuerda un mercado, pues
allí acuden mozos para la labranza o el pastoreo, y mozas
«para criadas, niñeras, caseras
de curas, lo que les sale y según la persona»
(libro IV, cap. viii).
5
La clase obrera española a fines del siglo XIX, Madrid, Zyx, 1970, págs. 105-106. Se trata de la reproducción de la «Información oral y escrita, practicada en virtud de la Real Orden del 5 de diciembre de 1883 en Madrid. Comisión de Reformas Sociales. Publicación oficial».
6
Dice Fernando
Lázaro Carreter en su lúcido estudio introductorio a
Los intereses creados (Madrid, Cátedra, 1976):
«la bellaquería triunfante
quedará justificada por el amor, según un mecanismo
compensatorio habitual en todo su teatro, según el cual no
hay mal que no venga para bien, y que posee virtudes reconfortantes
para el público»
(pág. 31).
7
Petra, «like Mesía
and doña Paula, is one of the characters who most coldly and
cynically manipulate events and people, and most successfully
achieve what they want»
(John Rutherford,
Leopoldo Alas, La Regenta, Londres, Grant and Cutler
Ltd., 1974, pág. 15. Critical
Guides to Spanish Texts, vol. 9).
8
En el libro del mismo autor, Estudios literarios, Madrid, Gredos, 1976, págs. 177-211, especialmente págs. 208-209.
9
Robert M. Jackson, «Cervantismo in the Creative Process of Clarín’s La Regenta», MLN, 84 (1969), págs. 208-227. Stephen Gilman, «La novela como diálogo: La Regenta y Fortunata y Jacinta», NRFH, XXIV (1975), págs. 438-448.
10
Carolyn Richmond propuso de manera plausible la relación estructural de cierta escena del cuento clariniano Amor’ è furbo (1882) con otra de El curioso impertinente en su artículo «La ópera como enlace entre dos obras de Clarín: Amor’ è furbo y Su único hijo» (Ínsula, número 377, abril 1978, pág. 3).