1
«Hacia una métrica estructural», RSEL, 1, 1971, pp. 299-333.
2
Madrid, 1967.
3
Op. cit., p. 84: «Los textos que al tratar del núcleo sinaléfico quedan anotados atestiguan que el hecho lingüístico de la sinalefa es un fenómeno totalmente general, en la constitución de la cadena rítmica castellana, y que sólo deja de producirse por la presencia del acento rítmico en alguna de los vocales contiguas (§§ 17-18). Y aun en ese caso -numéricamente insignificante- la existencia del hiato responde a principios fonológicos generales. No parece propio, por ello, llamar licencia a la sinalefa, y desvalorar así el efecto estilístico general de la trabazón fónica, que se funda en el núcleo sinaléfico.»
4
Cf., p. ej., el de A. Sena y R. Llatas, Barcelona, s. a.
5
Cf. Balbín, op. cit., pp., 67 y 69-71.
6
Nuevamente me creo dispensado de repetirme, remitiendo, a propósito de los testimonios explícitos del gramático M. Plocio Sacerdote en su De sinalifa acerca de las pronunciaciones menincepto y monstrhorrendum por mene incepto y monstrum horrendum, al artículo citado en la nota 1. Para la postra contraria, cf. últimamente J. Soubiran, L’élision dans la poésie latine, París, 1966, y L. E. Rossi, «La pronuntiatio plena: sinalefa in luogo d’elisione», RFIC 97, 1969, pp. 433-447. Agradezco gustoso el haberme llamado la atención sobre estos trabajos a mis colegas doctores Correa Rodríguez y González Rolán, respectivamente.
7
Me parecen especialmente significativos al respecto los siguientes pasajes (los destacados son míos):
P. 67: «Es un núcleo espiratorio, distinto de la sílaba, y denominado sinalefa, cuya mayor amplitud en el espacio acústico -por extenderse a unidades léxicas separadas y diversas- permite la coexistencia sin pérdida de perceptibilidad de dos articulaciones vocálicas plena, que nunca coexisten como tales en la sílaba castellana.»
P. 68: «En el texto de J. L. Hidalgo abundan más las sinalefas, y junto al núcleo espiratorio del v. 3, que se forma con vocales idénticas, pueden registrarse otros núcleos espiratorios extraléxicos o sinalefas, que agrupan fonemas átonos, en combinación muy diversa (v. 1, -o_e-, -o_i-; v. 2, -e_i-, -o u-).»
P. 69: «Dejando aparte las sinalefas del v. 1 (y-e-); del v. 2 (-e e-; -o-e; -a_e-) y del v. 4 (-e_e-; -e_e-), puede observarse que el v. 3 de B. del Alcázar, tiene dos grupos espiratorios extraléxicas: el primero (-o_e), constituido por dos vocales desiguales abiertas y átonas, y una artantación consonante n-, en posición explosiva. Y configura además este v. 3 otra sinalefa más amplia y compleja (-u_a_I).»
P. 70: «El v. 1 de Alarcón, registra una sinalefa (-a_a_A_u-) de tres vocales abiertas, flanqueadas por vibrante -r- en posición explosiva y semivocal -u, en implosiva. Quintana configura el núcleo sinaléfico en su v. 3, mediante la agrupación de cinco fonemas (-c-i_a a ho), y sitúa en posición explosiva la interdental c- y la semiconsonate -i-. En el terceto de E. Florentino Sanz, el v. 2 forma forma sinalefa (-e_a_o-) con tres vocales abiertas, desiguales y átonas.»
8
Cf. mi «Valor fonemático de los diptongos en latín clásico», Helmantica, 25, 1957, pp. 17-30.
9
Op. cit., p. 70.
10
Al corregir pruebas, cúmpleme anotar que los nuevos puntos de vista académicos (Esbozo de uno nueva gramática de la Lengua española, Madrid, 1973, pp. 57-60) corroboran buena parte de lo sostenido en la segunda porción de este trabajo. Desaparecida la distinción de «fuertes» y «débiles», se admite explícitamente que grupos entre dos de aquéllas pueden emitirse según los casos como hiatos o como diptongos.