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  —38→  
Romper la realidad,
desplumarla en desconocidos trozos,
y esperar
el tiempo exacto:
igualdad escondida desde siglos.  5
Conocerse en los otros,
estar amoratada, atada a los silencios,
fibra nutrida sólo
por su propia savia.
Mujer amortajada, germinal,  10
ahogada sin término
en pensamiento quieto;
quisieron (hoy y tantos)
que olvidemos.

  —39→  

a G. R. H.



Para llegar al fondo,
(donde la célula,
médula del universo,
está dormida para ser desgarrada),
ayer mordí tantas amargas voces.  5
Resquebrajada veo
ahogar los ríos,
perpetuar
esta dicha falseada.
A fin de juego,  10
mi antiguo yo
en dos,
en tres,
—40→
en cuatro,
bajo ahogados puños.  15
Hoy, insomne, pongo de nuevo los pedazos
de este rompecabezas de mi espera.

  —41→  
En mi revés de dicha,
dubitativa soledad,
llegas, como tramposa hazaña.
Tu deliberado signo
es advertencia  5
de mis pesadillas,
de mis ambiguos monstruos.
Vierto tantas angustias
en la mirada del otro:
universo casual  10
de imagen y tumulto
que abarca la humanidad
y determina.
—42→
Con placer invisible
imagino  15
remotos territorios
y en ellos me diluyo.

  —43→  
Salto al espejo del otro,
lentamente me fundo
hasta llegar a ti
con el lastimero ramillete de recuerdos,
con el incomprensible hoy  5
que me amortaja.
Me rodeo
me toco
me meto hasta la isla
explorándome toda...  10
y me salgo despacio.
Lentamente enumero mis gemidos,
frágiles agonías,
desperezo memorias,
amordazo y sojuzgo mi silencio.  15

  —44→  
El eco singular recoge el pensamiento
envolviendo el olvido
que hoy estreno.
Me ejercito en silencios
para no descubrir que, enmascarada,  5
tengo necesidad de un tiempo
indefinidamente abierto y esperado.
Obstinada, descanso el peso de mi vida
sobre mi propio yo,
satisfago mi soledad, pobreza y desesperanza,  10
orden en el desorden apoyado.
Sin resistencia entrego el tiempo a mis quehaceres,
aprendiendo, ensayando
esta exigencia nueva:
esta soledad con que amordazas.  15

  —45→  
Dualidades vitales.
Tal vez desesperanza.
Dedicar la vida
a extrañas metas.
Frente a la ternura postergada,  5
los logros ríen
en ritual cansado,
cuando sólo quisiera
un conocido puerto agudo y silencioso
y respirar de veras  10
en tu desnudo aliento.

  —46→  
Levantarse
como en la mañana primera,
desperezar el caos, la tristeza,
planchar el optimismo
para verte.  5
Algo siempre me aguarda,
regalo de la mente,
envoltura de manos pegada a tu costado.
Desenvuelvo tus dedos
y bebo la sorpresa de tus palmas.  10
Recibo tantas cosas:
lenguas en punta, lanza y fuego.
Regreso,
visitante de la pequeña roca,
y te veo partir  15
hacia otras noches.

  —47→  
¿Dónde el lugar para el hombre
y su desconcertado descontento
frente al caos errante
de esta tierra?
Tanta muerte sin sangre,  5
tanto silencio provocado.
Angeles desesperanzados,
buscamos
en noches de caída
la madrugada de la vida.  10

  —48→  

In memoriam
Albert Camus



Meursault con el sol en los ojos,
y la humanidad.
Confrontación,
dicotomía,
todo desde el lejano prisma:  5
el suicidio y el resto.
Imposibilidad,
indiferencia,
mutilación de miedos, culpa, sueños:
rito  10
diario y preciso.
El mismo final, pero no más allá,
y el día tan radiante.

  —49→  

I Y de nuevo siento vivir
los dormidos nervios
muertos por antiguas manos.
¿Cuándo aprenderán los hombres
a no...? El corazón despellejado  5
y la espera.

II ¿Cuándo
la marcada cita?
Hundirme en el maduro
fresco nudo de tu boca  10
y nacer bajo
demoradas ternuras.

  —50→  

para C. R. C.,
en Trafalgar Square



La música del agua:
vienen las palomas,
ritual de la tarde.
Baten alas casi enloquecidas,
suben brazos, torso, nuca  5
de transeúnte ausente
o acaso confundido.
Turistas, forasteros sorprendidos,
son el amigo casual,
por una tarde.  10
A las ocho se alejan las palomas
dejando solo a Nelson
y sus leones.

  —51→  
La pequeña ciudad
se despereza, boca arriba, al sol,
las columnas extendidas
como catedral rusa con plaza al fondo.
Viejitos aldeanos con pasos diminutos,  5
o tal vez un granjero sonriendo
entre sandías gigantescas.
Codiciosos arbustos extienden
sus miembros a la brisa,
y tu pelo oliendo a lana dormida,  10
con semáforos amarillos hacia la felicidad.

  —52→  

a Ch. Mc C. y J. Mc C.



Y aquella tarde de música,
colores y palabras,
preparamos el festín
y fue el regreso.
Recorrer los lugares, los sonidos-  5
algunas cosas ayer,
otras ahora-
y la blancura dentro,
a pesar del frío.
Manos grandes, extendidas  10
como alfombra diciendo bienvenido,
mirada rota por almenas,
el tiempo detenido
cubriendo todo Gales.

  —53→  

In memoriam
Picasso
a S. G. S.



Las Damas de Avignon
bailan sobre el puente
en inquebrantable libertad.
(El arte no es verdad,
sino mentira que nos hace ver la verdad).  5
Formas sin peso, espacio eternizado,
tus mujeres tan vivas y brillantes
en sus celestes carnes,
mientras Dora Maar llora,
tus damiselas con sus vientres verdes  10
hacen así,
así me gusta a mí.

  —54→  
Empire State,
ciénaga del tiempo,
círculo del ponzoñoso eco.
Rito penitencial
de tal estirpe.  5
Cronología de quien tuvo que morir
para crearte.
Nos atrapas,
despojas
de bélicas hazañas y eróticos torneos  10
y en cambio exhalas
patriarcas colosales en invisible costumbre,
mito de centenarias estructuras
procreando fantasmas.

  —55→  
Morder
de las maduras frutas
de tu mano,
la perfecta,
rotunda, la anhelada.  5
Explorando
tu voz amanecida,
tus gemidos:
tibios deseos
despertando, dormidos,  10
los corceles antiguos,
los sedientos.

  —56→  
Buscar tu brújula,
ser copa, fruto, receptáculo,
sonido del amor
que se reúne en el agua y la tierra.
Tardías madrugadas  5
de tejer tu boca en mi almohada
(entre la madeja que recuerdo
y la que olvido).
Tersa despierto,
fecunda hélice perenne:  10
esta espiral acuática
que siempre posterga tu llamada.
Juego de tímpano y sonido
cargado de humedad y de colinas,
—57→
de lengua de deseo  15
o tensa honda.
Soy la tibia humedad
que no regresa,
soy el deseo que callado espera,
soy la otra que despierta al alba.  20

  —58→  
Extiendo la memoria
hasta tocar tu lengua,
donde otra boca
borra ya mi tacto.
En la soledad  5
que cae vertical en esta cama
espero, en callada humedad,
esa llamada, que fue
que no será,
pero que espero.  10
Me arrepiento del olvidado banquete
de tu cuerpo extendido
en esa cama blanca
que quedó intacta
—59→
a pesar del deseo,  15
a pesar de la noche,
del beso,
de tus manos.

  —60→  
Más profundo que la roja médula,
tu nombre grabado.
El resto, soledad.
El polvo masticado de los años,
clave para descifrar la vida,  5
oscurece la pupila.
Y comprenderme
sólo rompiendo relojes, calendarios.
Veo tu azulada voz
mirándome,  10
esperando.

  —61→  
Unas manos certeras
que detienen
el alocado jinete de mis senos,
y en las calladas nupcias
presenciamos tu cuerpo alargándose en el mío.  5
Brazaletes y párpados te ciernen,
quisieran retenerte
rompiendo noches en gritos y gemidos,
esperando del alocado néctar,
la cita diferida del minuto  10
para poder, tal vez,
vencer la muerte.

  —62→  
Qué pena que apenas.
Los salados huecos de tus manos
tocaron cuello, senos, corazón y alas,
pero faltaba tanto.
Cada geografía de abandonada isla  5
por descubrir,
penetrar, marcar el territorio,
que pudo
ser tuyo y mío,
que no fue,  10
que apenas.
Conocer, adivinar tus dientes, labios
demoradas ternuras
presentidas.
—63→
La redondez de cada dedo  15
hundido en boca melancólica
y a veces alejada.
Imaginar apenas
los murmullos, gemidos,
el secreto lenguaje del momento  20
que no fue,
que pudo ser.
Hoy te nombro:
qué pena,
apenas.  25

  —64→  
Y dame una amarilla siesta
de nervios encendidos,
de bocas desatadas,
de pasión taciturna
de hambre que despacio...  5
Para mí
ni la noche, y menos la mañana:
sólo tu isla y mi sediento mar
citando rompe la tarde.
La secreta nostalgia de la siesta,  10
la complicidad de las palabras
siempre, a media voz
cuando avanzan las horas.
—65→
Tus manos y tu boca
pueden navegar húmedas  15
cada oculto rincón sin conocer de prisas.
Y después las palabras:
qué tal, cómo te sientes
¿te acuerdas cuando éramos niños,
esa tarde?  20

  —66→  
¿Cómo atrapar este momento?
La dulce compañía de tu ausencia
lánguida se instala en mi pasado
y a veces se revela en el presente.
Cómo absorber la esencia del momento  5
en la desnuda isla que me aprieta,
en esta soledad que me acorrala.
Por momentos, a veces me acostumbro.
Sola, salgo de mí,
y a mí regreso  10
en multiplicidades de persona.
No escapo a mi presencia
en la unidad cerrada del silencio.
—67→
Me absorbo y dulce me enveneno,
reduciendo palabras, pensamientos,  15
a esta hora absurda, dilatada,
crecida de infinito.

  —68→  
Hoy hablamos.
No importan las palabras ni los gestos,
pero sí los espacios de silencio.
Azorada te escucho,
extendiendo mis comas y adjetivos,  5
acariciándote en puntos suspensivos,
anudándote, con un punto final
en cada frase.
Para que no escapes cuando espero,
tocando casi  10
ese silencio tuyo.

  —69→  
Cada árbol una flauta
y cada flauta una lanza.
Cada ruido sinfonía
y la sinfonía un grito de batalla.
(Quien quiera comprender  5
que comprenda).
En silencio y sola,
el bosque se enbandera de luna,
el corazón humano
se despoja de temblores y desmesuras.  10
En memoria de los malos días
-estoy segura-
saldré airosa del Juicio Final:
me lo han prometido
los antiguos dioses.  15