Ibérica por la libertad
Volumen 6, N.º 2, 15 de febrero de 1958


IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
Directora:
- VICTORIA KENT
Presidentes de Honor:
- SALVADOR MADARIAGA
- NORMAN THOMAS
Consejeros:
- ROBERT J. ALEXANDER
- ROGER BALDWIN
- CLAUDE G. BOWERS
- FRANCES R. GRANT
- JOHN A. MACKAY
- VICTOR REUTHER
IBÉRICA is published on the fifteenth of every month, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19th St., New York 3, N.Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1958, by Ibérica Publishing Co.
Price: Single copy, 25c. Year's Subscription $ 3.
Second Class Mail Privileges Authorized at New York, N.Y.
IBÉRICA
ÍNDICE DE MATERIAS
VOLUMEN 5, ENERO-DICIEMBRE 1957
Editoriales
- Política aldeana
- Punto crucial
- Ni ilusiones ni pesimismos
- Franco y la OTAN
- Dudas y preocupaciones
- Signo de la represión
- Sin equívocos
- Tras un nuevo apoyo
- Al margen de la entrevista
- Contradicciones aparentes
- La ley para el hombre
Mirando a España
- El futuro de España (Manuel de Irujo)
- Menéndez Pelayo: La confusión y la conspiración (Ramón Sender)
- España espera su hora. I: Los puntales del régimen se quiebran (Rodolfo Llopis)
- España en un futuro europeo (Rafael Sánchez-Guerra)
- La transición española. I. (Julián Gorkin)
- España espera su hora. II. (Rodolfo Llopis)
- La hora de la gana española (José Ma. de Semprún Gurrea)
- La transición española. II. (Julián Gorkin)
- Nuevo diálogo de las Españas (Fernando Valera)
- Detrás de la Cruz, el diablo (Miguel Sánchez-Mazas)
- El centralismo factor de la decadencia peninsular (Eduardo Ortega y Gasset)
- Catolicismo y libertad. I: El sentimiento religioso (Rafael Sánchez-Guerra)
- Crónicas de Francia (Antonio Otero Seco)
- Carta abierta al Pretendiente al trono de España (Miguel Sánchez-Mazas)
- Catolicismo y libertad. II: La República española y la Iglesia (Rafael Sánchez-Guerra)
- El satélite. Franco y Kruchev (Víctor Alba)
Desde España
- Descomposición. Sin permiso de la censura: Febrero ¿Crisis de gobierno o crisis de régimen? Sin permiso de la censura: Marzo (Telmo Lorenzo)
- Treinta días después. Sin permiso de la censura: Abril (Telmo Lorenzo)
- Cinco botas y cuatro votos. Sin permiso de la censura: Mayo (Telmo Lorenzo)
- ¿Quién manda aquí? Sin permiso de la censura: Junio (Telmo Lorenzo)
- «Con la Iglesia hemos topado» Sin permiso de la censura: Julio (Telmo Lorenzo)
- Informe sobre la situación del catolicismo español
- La herencia del 18 de julio. Sin permiso de la censura: Septiembre (Telmo Lorenzo)
- Intermedio diplomático. Sin permiso de la censura: Septiembre (Telmo Lorenzo)
- Llamamiento a los obreros católicos
- Astucias gallegas. Sin permiso de la censura: Octubre (Telmo Lorenzo)
- No hay mal que por bien no venga. Sin permiso de la censura: Noviembre (Telmo Lorenzo)
- España está en Europa. Sin permiso de la censura: Diciembre (Telmo Lorenzo)
La juventud española
- Apelación a los estudiantes universitarios (Eduardo Ortega y Gasset)
- Nuestra encuesta. Contestación de «juventud Progresista» de España
- Unos días con jóvenes españoles (N. Molins Fábrega)
- La juventud española y el franquismo (Declaraciones del R. P. Laburu)
- Manifiesto de la Unión Democrática de Estudiantes
- Carta abierta a algunos españoles jóvenes y demócratas (José Ma. de Semprún Gurrea)
Encuesta de Ibérica
- La España de mañana: Encuesta
- Contestación de Don Salvador de Madariaga
- Contestación de Don Arturo Ortega
- Contestación de Don Manuel de Irujo
- Contestación de «Juventud Progresista» de España
- Contestación de Acción Democrática Ibérica
- Contestación de Don Manuel Serra Moret
Relaciones internacionales
- España en un futuro europeo (Rafael Sánchez-Guerra)
- Protestas contra la entrada de España en la O.T.A.N.
- El reto del día (Salvador de Madariaga)
- El satélite, Franco y Kruchev (Víctor Alba)
- La ciénaga (Alicio Garcitoral)
- El Comité de Libertad de la O.I.T. condena la legislación social del actual Régimen español
Libertad Política
- España en un futuro europeo (Rafael Sánchez-Guerra)
- Dictaduras: comunismo puro (Salvador de Madariaga)
- La hora de la gana española (José Ma. de Semprún Gurrea)
- Manifiesto de la Unión Democrática de Estudiantes
- Carta abierta a algunos españoles jóvenes y demócratas (José Ma. de Semprún Gurrea)
- Los versos y los huesos de los poetas (Eduardo Ortega y Gasset)
Libertad religiosa
- «Con la Iglesia liemos topado» Sin permiso de la censura: Julio (Telmo Lorenzo)
- Informe sobre la situación del catolicismo español
- Detrás de la Cruz, el diablo (Miguel Sánchez-Mazas)
- La juventud española y el franquismo (Declaraciones del R. P. Laburu)
- Catolicismo y libertad. I: El sentimiento religioso (Rafael Sánchez-Guerra)
- Astucias gallegas. Sin permiso de la censura: Octubre (Telmo Lorenzo)
- Catolicismo y libertad. II. La República española y la Iglesia (Rafael Sánchez-Guerra)
La República dominicana
-
La era de Trujillo (Jesús de Galíndez)
- V. El «anticomunismo» de Trujillo
- VI. Crítica y oposición
- VII. Conclusiones
Arte y literatura
- Pío Baroja, «El hombre malo de Itzea» (Antonio Otero Seco)
- Menéndez Pelayo: La confusión y la conspiración (Ramón Sender)
- Gabriela Mistral (Victoria Kent)
- El credo de Gabriela (Victoria Ocampo)
- Carta de España sobre arte y literatura (Juan de Toledo)
- Lecturas: The Yoke and the Arrows (Claude G. Bowers)
- Prólogo de «Los cinco libros de Ariadna» (Ramón Sender)
- Carta de España sobre arte y literatura (Juan de Toledo)
- Los versos y los huesos de los poetas (Eduardo Ortega y Gasset)
- Algo sobre «Platero y yo» (Victoria Kent)
- Los premios Nobel y España (Antonio Otero Seco)
ÍNDICE ALFABÉTICO DE AUTORES
- ACCIÓN DEMOCRÁTICA IBÉRICA: Contestación a Nuestra encuesta
- ALBA, Víctor: El satélite, Franco y Kruchev
- BOWERS, Claude G.: Lecturas: The Yoke and the Arrows
- GALÍNDEZ, Jesús de: La era de Trujillo
- V. El «anticomunismo» de Trujillo
- VI. Crítica, oposición
- VII. Conclusiones
- GARCITORAL, Alicia: La ciénaga
-
GORKIN, Julián: La transición española
- Por qué no creo en la solución monárquica
-
IRUJO. Manuel de: El futuro de España
- Contestación a nuestra encuesta
- JUVENTUD PROGRESISTA: Contestación a nuestra encuesta
-
KENT, Victoria: Gabriela Mistral
- Algo sobre «Platero y yo»
- LABURU, R. P. Enrique María de: La juventud española y el franquismo
- LORENZO, Telmo: ¿Crisis de gobierno o crisis de
régimen? Sin permiso de la censura: Marzo
- Treinta días después. Sin permiso de la censura: Abril
- Cinco botas y cuatro votos. Sin permiso de la censura: Mayo
- ¿Quién manda aquí? Sin permiso de la censura: Junio
- «Con la Iglesia hemos topado» Sin permiso de la censura: julio
- La herencia del 18 de julio. Sin permiso de la censura: Septiembre
- Intermedio diplomático. Sin permiso de la censura: Septiembre
- Astucias gallegas. Sin permiso de la censura: Octubre
- No hay mal que por bien no venga. Sin permiso de la censura: Noviembre
- España está en Europa. Sin permiso de la censura: Diciembre
-
LLOPIS, Rodolfo: España espera su hora. I
- España espera su hora. II
-
MADARIAGA. Salvador de: Contestación a
nuestra encuesta
- Dictaduras: comunismo puro
- El reto del día
- MOLINS FABREGA, N.: Unos días con jóvenes españoles
- OCAMPO, Victoria: El credo de Gabriela
- ORTEGA, Arturo: Contestación a nuestra encuesta
- ORTEGA Y GASSET, Eduardo: Apelación a los estudiantes universitarios
- El centralismo factor de la decadencia peninsular
- Los versos y los huesos de los poetas
- OTERO SECO, Antonio: Pío Baroja, «El hombre
malo de Itzea»
- Crónicas de Francia
- Los premios Nobel y España
- SÁNCHEZ-GUERRA, Rafael: España en un
futuro europeo
- Catolicismo y libertad. I: El sentimiento religioso
- II: La República española y la Iglesia
- SÁNCHEZ-MAZAS, Miguel: Detrás de la Cruz,
el diablo
- Carta abierta al Pretendiente al trono de España
- SEMPRÚN GURREA, José Ma. de: La hora de la
gana española
- Carta abierta a algunos españoles jóvenes y demócratas
- SENDER, Ramón: Menéndez Pelayo, la confusión y la conspiración
- Prólogo de «Los cinco libros de Ariadna»
- SERRA MORET, Manuel: Contestación a nuestra encuesta
- TOLEDO, Juan de: Carta de España sobre arte
y literatura
- Carta de España sobre arte y literatura
- UNIÓN DEMOCRÁTICA DE ESTUDIANTES: Manifiesto
- VALERA, Fernando: Nuevo diálogo de las Españas
El 23 de enero último, una de las más funestas dictaduras de la historia americana, la de Pérez Jiménez de Venezuela, se derrumbó. Durante más de una década se ha alimentado con el petróleo, blandiendo las armas más poderosas en América Latina. Parecía invulnerable. Durante esta misma década la repelente persona de Pérez Jiménez iba hinchándose más y más.
Pero ese mismo 23 de enero, a la manera de todos los dictadores, que al final quedan reducidos a su propia medida de cobardía, Pérez Jiménez, con algunos de sus partidarios, escapó a la República Dominicana. De atrás de él quedaron sus sádicos policías para hacer frente a la furia del pueblo de Venezuela. Poco tiempo después huía también su huésped y consejero Juan Perón.
El día que termina un dictador es un día feliz y los que, como nosotros, hemos trabajado por el resurgir de la libertad en las Américas, nos regocijamos. Pero, además de eso, es un día para la reflexión y para tomar resoluciones. Porque la dictadura es más que la repugnante persona de un Pérez Jiménez o de un Perón, ellos son solamente síntomas de un mal profundo. La dictadura es una enfermedad contagiosa que puede empezar en los tejidos enfermos de un país lejano, como la dictadura de Franco en España, y sus tentáculos pueden extenderse a otros países, próximos o lejanos, y a continentes enteros y finalmente al mundo.
No es mi propósito en este corto comentario sobre la caída de Pérez Jiménez, hacer un análisis general del terrible fenómeno de nuestro tiempo: la dictadura política. No deseo tampoco revisar los aspectos económicos, sociales y políticos que hacen tan fértil el terreno para los dictadores en América Latina. Prefiero analizar nuestras propias responsabilidades en la larga década de violaciones de los derechos humanos por las dictaduras, como la hemos sufrido en nuestro hemisferio desde 1948. Solo por este honesto análisis podemos quizá llegar a acelerar la liberación de países aún sometidos al yugo de la dictadura y prevenir futuros brotes.
La responsabilidad de apoyar estas dictaduras, en parte, no afecta solamente a las acciones políticas del gobierno de los Estados Unidos, sino también a las omisiones de los gobiernos democráticos de América Latina.
Para mi propio país hay una gran lección en la caída de Pérez Jiménez y en la de otros dictadores que le han precedido y es ésta: que la ayuda moral, económica y militar a los dictadores es tan improductiva como indigna. Hemos nutrido estas dictaduras negras por la política equivocada de que así fortalecemos nuestra defensa contra la dictadura roja. Debiéramos habernos dado cuenta de que históricamente era una política miope, una revisión de la historia de nuestra revolución nos lo hubiese mostrado. A la larga los ejércitos son destruidos por los pueblos -los pueblos indignados. Al fin los ejércitos son vencidos. Una gran parte del dinero que hemos concedido, teóricamente para el desarrollo de los países, sirve para incrementar el ahorro de los dictadores, ahorros que son situados en bancos suizos esperando la llegada de un mal día, como ocurrió el 23 de enero.
Nuestra política inter-americana de los últimos diez años se ha fundado en un concepto de miedo basado en la guerra fría, en lugar de aquel llamamiento enérgico prodemocracia que animó nuestras relaciones interamericanas en los días de la segunda guerra mundial y que ganó para nosotros el más cálido afecto y admiración que hemos tenido en América Latina desde nuestra guerra de Independencia. Esto me conduce a una reflexión sobre el concepto de nuestra responsabilidad respecto a América Latina y respecto al mundo.
Históricamente es cierto que el curso de la democracia en América Latina asciende y desciende con la nuestra. Las grandes corrientes de ascenso o retroceso en este país, país dominante del hemisferio, corren a través de toda América y hacen ascender o descender las aguas políticas del sur. Si la década desde 1948 ha sido una década de depresión para las libertades en América Latina, debemos admitir que también ha sido para nosotros una época de retroceso democrático. La época de McCarthy en los Estados Unidos está descendiendo y la democracia en América Latina está asciendo. El contagio de nuestro pensamiento político es siempre una realidad vital. Nuestra responsabilidad consiste en sostener en alto el estandarte de nuestros ideales democráticos que también significan la resistencia a toda clase de dictadura y una negativa a transigir con toda clase de tiranías. Si hubiéramos tenido perfecta unión entre las acciones y las palabras hubiéramos dado valor moral a las fuerzas democráticas del sur y les hubiéramos robustecido suficientemente a esos pueblos cautivos para salvarse, hace ya mucho tiempo.
Sin embargo eso no absuelve en nada a los gobiernos democráticos de América Latina en sus responsabilidades en estos últimos diez años. Desde 1948 la Asociación Inter-Americana por la Democracia y la Libertad y la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, asociaciones consultivas de las Naciones Unidas, han presentado proyectos tras proyectos a dicha organización sobre la supresión de los derechos humanos en los países sometidos a dictadura en América Latina. Quizá por un erróneo acuerdo común o por algún sentido equivocado del «decorum» internacional, ningún gobierno de América Latina, ni el más democrático, se aventuró a levantar su voz públicamente sosteniendo esas protestas frente a los organismos intergubernamentales, sin embargo muchos representantes de esos gobiernos han formulado indignadas protestas contra las represiones comunistas. Aplaudimos las protestas contra las represiones comunistas, pero ¿por qué se hace el silencio frente a las represiones igualmente odiosas en las dictaduras de España y América Latina? El silencio frente a la injusticia es virtualmente aquiescencia.
Cierto que es un momento para la reflexión, pero también lo es para la resolución. Frente a lo que parece ser la víspera del fin de las dictaduras es necesario estar prevenidos contra futuros brotes posibles.
El camino no parece demasiado difícil, porque los países democráticos de América Latina constituyen hoy una decidida mayoría en la Organización de los Estados Americanos. Esta organización regional debe dar un paso audaz, el puede conducirle a ser un ejemplo de asociación mundial: estableciendo métodos de protesta y de ejecución al menos podemos crear un cauce de apelación para los pueblos bajo la dictadura. Debemos también, sin demora, acometer el proyecto de un Tribunal Inter-Americano de Derechos Humanos con poderes propios que den fuerza a sus decisiones. Así la protección de las libertades civiles y políticas en nuestra América podrían llegar a ser una realidad y un ejemplo para el mundo.
¿No sería posible también a esta Organización Inter-Americana, aprovechando la ola creciente de la democracia, volver a examinar y definir el concepto de soberanía nacional que tan a menudo es sinónimo de inmunidad para injusticias internas? El nuevo mundo debe resolverse a demostrar ante el viejo mundo que está creando un nuevo orden internacional, donde la protección del hombre, la garantía de sus libertades sociales, económicas y políticas sean la razón de la existencia de la cooperación internacional. Así el hemisferio americano podrá convertirse en el arquetipo de una verdadera Comunidad de Pueblos encaminada a una más amplia soberanía, cuyo último interés es la libertad del espíritu humano.
FRANCES R. GRANT
En la España oficial -que es la integrada por todos los beneficiarios del régimen actual- continúan imperando alegre o desesperadamente el tópico más abusado y la ficción más abusiva. La falacia sigue estando a la orden del día, convertida ya en un hábito impuesto por la doble necesidad de engañar a los demás y de engañarse a sí mismo. En todo caso se diría que en esa España oficial todo se ha vuelto cartón, por lo que suena horriblemente a falso. Y mientras tanto, la España real prosigue desintegrándose, deshaciéndose, jamás alcanzaron mayor actualidad aquellas palabras de Ortega y Gasset que figuran en su España invertebrada: «Hoy ya es, más bien que un pueblo, la polvareda que queda cuando por la gran ruta histórica ha pasado galopando un gran pueblo».
Afortunadamente, tras un largo -tal vez demasiado largo- proceso de evolución, en el que fue menester apagar definitivamente no pocos rescoldos dejados por la guerra civil y revisar bastantes dogmas de carácter político heredados del pasado, unos cuantos hombres de la denominada España peregrina y otros tantos de la España aherrojada, todos ellos plenos de buena voluntad, lograron vencer la terrible incomprensión que se había levantado entre los españoles de dentro y de afuera. Este hecho, que a algunos puede antojárseles intrascendente, representa a mi modo de ver lo más importante de cuanto ha acontecido desde que en 1939 España se partió resueltamente en dos. No es casual, ni mucho menos, que los dignatarios de la España oficial hayan hecho y hagan aún lo imposible por impedir todo diálogo. Esa gente precisa de la discordia para su supervivencia, lo mismo que el pez necesita del agua para existir. Basta leer la prensa española -más sometida que dirigida, dicho sea para vergüenza de los que en ella escriben- o escuchar los discursos de los jerarcas franquistas, lo cual viene a ser la misma cosa, para comprender hasta qué punto prefieren convertir la historia de España en una inacabable desventura antes de que los españoles de las dos Españas dialoguen y se entiendan.
Cierto es que la escisión española es casi una forma permanente del vivir hispano. Pero no es menos cierto que ninguna nación puede subsistir como tal en perpetuo desgarrón. Y que España está hoy tan desgarrada o más que lo estuvo durante la guerra civil es hecho que nadie ignora, ni siquiera el propio Franco, aunque en última instancia no debe de importarle gran cosa, puesto que sabe que si el régimen es perecedero también lo es su persona. Al igual que aquel Luis XV de Francia, debe de exclamar para sus adentros: «¡Ya durará esto tanto como yo! ¡Después de mí que venga el diluvio!» Mas el resto de los españoles piensa de manera harto distinta, aunque el llamado Caudillo se crea que España se ha convertido en patrimonio suyo por la gracia de Dios y por obra de su espada. De esto el deseo de los hombres del interior de escapar a esa especie de sonambulismo que se les ha impuesto como forma de existencia. Ellos, al igual que nosotros, quizás por causas distintas pero con idéntico fin, han sentido la necesidad imperiosa del diálogo para intentar colmar definitivamente el abismo abierto por una lucha fratricida en la que todos hemos resultado vencidos.
Ese diálogo, aún apenas esbozado e iniciado, debe de extenderse y profundizarse para bien de todos, no obstante los mil obstáculos con que se tropieza y se tropezará. Para ello hay que acabar de una vez para siempre con la incomprensión, es decir, con la cómoda y falsa catalogación que convierte a los demás en adversarios; con el sectarismo, o sea, con la intolerancia que es el vicio máximo de los españoles. El objetivo a lograr para mañana, cuando el franquismo haya pasado de realidad viva a recuerdo muerto, es el de una convivencia nacional dentro de una pluralidad de ideas u opiniones. «La convivencia nacional -escribió Ortega y Gasset en el citado libro- es una realidad activa y dinámica, no una coexistencia -pasiva y estática como el montón de piedras al borde de un camino.» Mas como la vida es todo lo contrario de las Kalendas griegas, el propósito primero, el más imperioso, el que ya no admite demora alguna, es el de acabar con el régimen actual. Creo que toda idea de diálogo, venga de donde venga, ha de implicar ineluctablemente el concepto de un cambio inmediato de régimen. España y los españoles tienen derecho bien ganado, hoy día reconocido incluso a las antiguas colonias, a marchar al mismo paso que los demás países del Occidente.
Ahora bien: este diálogo necesario, imprescindible, no puede ni debe de ser reemplazado por la imposición a priori de un régimen político determinado. En estos tiempos últimos, por ejemplo, de manera harto insistente se ha tratado y se trata de convencernos, no ya de la necesidad táctica o incluso de la inexorabilidad histórica de una restauración monárquica -lo que Dionisio Ridruejo denominó, en sus sonadas declaraciones a la revista Bohemia, «una fatalidad de la España inminente»-, sino de que no existe ni puede existir otro futuro inmediato que el de la Monarquía, por ser el pueblo español monárquico en su casi totalidad. Hasta el pretendiente D. Juan que debe de pretender muchas cosas, salvo la de poner un punto final a sus apacibles vacaciones en Estoril e instalarse en el palacio de El Pardo lo proclamó así hace unas cuantas semanas desde las columnas del diario parisiense Le Figaro. Ignoro en que pueden basar ese supuesto, dado que en la España actual no existe posibilidad alguna de pulsar debidamente a la opinión pública. ¿No será más bien que toman sus deseos por realidades?
Si las cosas discurrieran así, si los monárquicos se aprovechasen de ciertas circunstancias particulares para imponernos sus propios destinos como intrínsecamente nacionales, entonces se habrá cometido un fraude imperdonable. Y el gran problema español -el de una convivencia nacional- quedaría una vez más sin resolver. En efecto, la solución no sería, a final de cuentas, una tal solución. Por tal motivo, para evitar que España continúe invertebrada y en disolución, el diálogo a que nos venimos refiriendo deberá de ser lo más abierto posible y no aparecer encasillado en tal o cual política o afecto a tal o cual régimen. Todo diálogo verdadero supone libertad de expresión, alteza de miras y visión íntegra de las necesidades nacionales. Y sólo la democracia -que no obstante sus defectos continúa siendo la forma política más elevada de que disponemos- puede dirimir las diferencias fundamentales que puedan subsistir. Quiero decir que el futuro régimen político español, para resultar viable y ofrecer las suficientes garantías de convivencia nacional, tiene que surgir de unas elecciones generales con participación de todos los españoles. Lo contrario, resultaría continuar enzarzados en lo provisional.
No se trata de empecinamiento propio de banderizo, ni tampoco afán de lanzar exclusiones o poner vetos. La cuestión es muy otra, desde luego infinitamente superior a no importa que interés personal o de grupo: el futuro de España. Va siendo ya hora de saber si entre los españoles todos existe o no un buen grupo de hombres capaces de tener una visión íntegra de los verdaderos intereses nacionales y de obrar en consecuencia. Pocas veces se ha presentado en la historia de nuestro país un momento tan crítico y decisivo.
IGNACIO IGLESIAS

Así la titulamos, a conciencia de la responsabilidad que conlleva la afirmación. Una novela española no es la que se refiere a un aspecto de la vida nacional, sino la que, aun incidiendo sólo en ese aspecto, encierra el devenir espiritual de todo el pueblo. Novelas españolas son, en ese sentido, Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós; Peñas Arriba, de José María Pereda; La Aldea Perdida de Armando Palacio Valdés; Paz en la Guerra, de Miguel de Unamuno; Zalacaín «el Aventurero», de Pío Baroja; Romance de Lobos, de Valle Inclán; A.M.D.G. de Ramón Pérez de Ayala; El Intruso, de Vicente Blasco Ibáñez; El Obispo Leproso, de Gabriel Miró, y otras que escapan al recuerdo mientras tecleamos estas líneas. En ellas alienta el ser de España dentro de la particularidad de los temas, y la partícula de vida española la vemos integrada en la totalidad del drama español, de ayer o de hoy. No está toda España en sus páginas, pero sí lo español esencial. Cosa que no sucede en otros novelistas con deliberado propósito de llegar a la interpretación total del alma española, como en el caso de Ricardo León. Y adelantándonos a una presumible malicia, decimos que no logró su propósito no por católico, pues católicos fueron José María Pereda, Armando Palacio Valdés y Gabriel Miró, sino porque su intención brotaba supeditada a un preconcepto comprometido con una visión parcial de la vida del hombre, negadora de la libertad. Y el respeto a la libertad de las criaturas es condición fundamental de todo artista.
Es sorprendente la pobreza de la novelística española contemporánea en lo que a temas españoles se refiere, es decir, no a temas españoles por fatalidad de lugar y tiempo, sino a temas que planteen al lector el problema del hombre español. Sí, cierto es que las imprentas vomitan diariamente títulos de novelas con propaganda de premios nacionales, pero no aparece la novela que expresa el drama de hoy de nuestro pueblo. Carmen Laforet se desvaneció en la nada después de su novela Nada, y Camilo José Cela sigue repitiéndose en su influencia barojiana buceadora de larvas humanas.
La escisión de España en dos estados espirituales discrepantes, obligados a escindirse también en la convivencia terrígena, por imperativo del totalitarismo franquista que padece España, determina la pobreza de la literatura española contemporánea. Y puede afirmarse, que si algo se ha producido novelísticamente como valor perdurable ha sido por dos novelistas españoles en el exilio, Arturo Barea con su trilogía La Forja de un rebelde y Ramón Sender.
A Ramón Sender nos referimos hoy después de haber leído su novela Los Cinco Libros de Ariadna2. Una novela que se enfrenta con la gran herida de España: la guerra. Los escritores españoles han rehuido y rehúyen el gran tema. A lo más les ha servido para ofender a los contrarios. No ya en las polémicas periodísticas, posición explicable porque en la prensa se escribe siempre con la punta de lanza del temperamento. La literatura de los escritores al servicio del franquismo se ha rebajado a términos de nauseabunda procacidad al juzgar al pueblo español, que fue y continúa siendo antifranquista.
Ramón Sender no necesita del halago o del resentimiento para acercarse al alma de los hombres. Lo tiene bien demostrado con Imán, novela de la guerra marroquí; Los siete Domingos Rojos, novela de los días de convulsión social de la República; Mister Witt en el Cantón, novela del antecedente desvertebrado de España, y luego, misionero en América, con su novela Epitalamio del Prieto Trinidad. Es, pues, un hombre escritor acostumbrado a la visión panorámica retroactiva, acostumbrado a vencer la soledad implacable de las cuartillas para llenarlas de esencias humanas perdurables.
En su última novela se hacen patentes dos influencias. Una, a nuestro entender negativa, la barojiana, con el afán de llevar a planos de entidad artística la creencia de lo que el hombre es, supliendo con la imaginación lo que la realidad no nos ha permitido conocer de cerca, o mejor en la convivencia. Baroja es una impotencia burguesa de alcanzar plenitud de vida literaria, al enfrentarse con realidades infrahumanas que él no alcanzó a vivir. Otra influencia es la de Valle Inclán, a nuestro entender positiva, la magia por la que el destino del hombre se convierte en tragedia. No se trata de un realismo retórico por el que se quiere compensar con gestos la falsedad de una interpretación, como en el caso de Baroja, sin o de la trascendencia de una interpretación iluminada de la vida del hombre. Pero el estilo mágico de Sender no es solo influencia literaria, sino posición ante la vida y ante el hombre. En el prólogo a su novela dice: «Por un azar que a veces me sorprende a mí mismo todavía, a pesar del panfilismo del que hablaba, he estado como casi burgués o casi proletario en el centro de casi todos los acontecimientos importantes de la vida de mi país y en ellos he tomado naturalmente el lado del pueblo por una cierta inclinación a lo noble. Allí donde se alzaba la protesta, allí estaba yo. La vida era fea y alguien tenía la culpa».
Por esa inconformidad temperamental e inclinación espiritual hacia la justicia, Sender probó rutas. En una de ellas tropezó con los comunistas, trató con ellos y su dignidad y respeto al hombre sacó una deplorable experiencia. He aquí cómo lo expresa en el mismo prólogo: «El único argumento con el que los rusos solían taparnos la boca era el siguiente: En Rusia todo el mundo trabaja y no hay injusticias como el paro obrero. En los últimos años se ha demostrado que hay algo peor. La población no asimilada por la economía del país es convertida en un subproletariado que trabaja catorce horas por solo la comida, es decir en una esclavitud peor que la de la Edad Media. En esas condiciones están veinte millones de trabajadores rusos. Los hechos son más tozudos que todas las propagandas».
La novela comienza con un llamamiento: «Al Campo de Marte. Vayan ustedes al abadiado del Campo de Marte. En las tareas preliminares de la OMECC estará presente la infanta de Murviedro. También asistirá el marido de la testigo áulica que va a informar hoy ante la asamblea lo que dará al acto una dimensión inusual. Acudan todos a la XXVII asamblea mundial de la OMECC en el campo de Marte. Las tareas comenzarán a la diez de la mañana».
Se han terminado las guerras, todas las guerras. El mundo ha recuperado la facultad del diálogo y los hombres hablan para decir la verdad. La aventura nacionalista de cada pueblo se ha convertido en comunidad de aventura hacia la comprensión. La testigo áulica y su marido, españoles, hablan de lo que fue la guerra española. Un pueblo sacrificado, el hombre ultrajado, la libertad vencida, en realidad porque a los Estados poderosos nada les importaba la dignidad de los pueblos y los hombres, y empleaban la palabra libertad como señuelo en la captación de incautos, en las maniobras estratégicas del espíritu para cercar al enemigo.


El clásico mito de Ariadna con su hilo conductor para liberar a Teseo del laberinto de Creta, se convierte en la narración de Sender en el hilo conductor para llegar a la comprensión de la compleja alma española. ¿Qué es el español como realidad política? ¿Cómo es en cuanto entidad humana? ¿Cuál su actitud ante la vida y la muerte? Porque mucho se habla del alma española, pero pocos son los que se paran a auscultarla para comprenderla.
En la novela, el ruso-estadounidense Mikhail habla a un grupo de españoles remontados, preparándose para la guerrilla, de que -no recordamos la exactitud de las palabras pero sí su significación- «con los españoles uno acaba por encontrarse a sí mismo». Esto obedece al hecho de que el español no es espíritu de lugares intermedios sino de principios y fines. Los dos puntos cardinales de la orientación española son la vida y la muerte. Dos interrogantes que el español se hace continuamente. Adonde el hombre va, allí va la muerte, dice el saber popular español. Y además, la soledad. ¡Cuán falsa esa visión del español bullanguero, extravertido, cuando en realidad vamos a la convivencia par a encontrar nuestra soledad! Dice Sender:
Pero la guerra española no sólo fue una posibilidad de encontrarse el hombre a sí mismo y un situarse el hombre ante los imperativos históricos del momento, fue también una relación internacional, una polémica de Estados en torno a los principios normativos de la convivencia humana. Y los principios se convirtieron en enormes mentiras. Y la mayor de las mentiras de entonces, y de ahora, la de la ayuda rusa para la emancipación de los pueblos. En la novela aparecen los agentes rusos traficando con su mentira, acaso víctimas ellos mismos de la gran mentira de Moscú, que empleaba a sus agentes como instrumentos condenados al sacrificio en cumplimiento de planes con miras a la esclavitud del hombre. Nunca se han empleado palabras más sugestivas para la libertad del hombre, convertidas luego en mentiras conducentes a su embrutecimiento espiritual y a su esclavitud.
La Guerra Internacional en España planteó los términos dialécticos de la guerra o la paz, pero fueron subvertidos los principios y la guerra tomó posesión de la humanidad. Nunca se debe despreciar a los pueblos, por pequeños que sean. Sin embargo, la historia se repite. Ayer con España, hoy con Hungría. En octubre de 1956 el enemigo estaba ametrallando al hombre en Budapest; sin embargo, la aviación anglo-francesa se entretenía bombardeando El Cairo. Pero esto, aunque capítulo de la misma historia, es otra historia. Sender, en una poética evocación sobre los sueños, recuerda aquella frase con la que los rufianes del siglo XVI amenazaban a sus rivales: «Me vais a soñar».
Si algún día los pueblos sintieran turbado su dormir por la presencia en sueños de las grandes mentiras defendidas, de las traiciones consentidas, de las defecciones alentadas, y sintieran remordimiento por ello, demostrarían que el hombre aún es capaz de redención.
Pero de lo que estamos seguros es que si algún testimonio puede alentar esa evocación de sueño, indudablemente lo es la novela de Ramón Sender, Los Cinco Libros de Ariadna. Libro sin odio, con aliento de justicia, de una gran compasión por las vidas enviadas al sacrificio y aún, todavía, una gran esperanza en el porvenir del pueblo español, escrito con la idea de que: «un momento cualquiera es toda la vida. O toda la muerte». De ahí la importancia de que el hombre viva todos los momentos como si de ellos dependiera toda la vida o toda la muerte.
F. FERRÁNDIZ ALBORZ
JOSÉ MIAJA: EL DEFENSOR DE MADRID
El general D. José Miaja, que vivía exilado en México desde la terminación de la guerra en España, murió el 13 de enero.
El general Miaja era una figura militar conocida y admirada por el mundo entero, la heroica defensa de Madrid le acreditó como genial estratega militar y como hombre de una integridad ejemplar.
Era Gobernador Militar de Madrid cuando, el día 6 de noviembre de 1936, el gobierno presidido por D. Francisco Largo Caballero marchó a Valencia ante el peligro de que cayera Madrid, él quedó para defenderle. Llevó la dirección de la defensa militar y el sostenimiento del orden público. A partir del día 7 (fecha en que los franquistas habían dado la orden de echar al vuelo las campanas para celebrar la toma de Madrid) marcharon sobre la capital cuatro columnas al mando del general Varela, que disponía de tropas excelentes, con la orden de atravesar el río Manzanares y apoderarse de Madrid. Un grupo de moros se apoderó de la Ciudad Universitaria, pero a partir del 21 de noviembre el general Miaja desató una serie de ataques que desanimaron a Varela.
A partir de esos momentos los ataques de los franquistas fueron contestados por los contraataques del general Miaja. Brunete, pueblo cerca de Madrid, es uno de los lugares donde se desarrolló la gran epopeya de Madrid, alrededor de este pueblo se desencadenaron luchas feroces durante más de un año.
Teruel cae en manos de los franquistas, Aragón cae, Barcelona se rinde en enero de 1939, pero en Madrid las fuerzas republicanas siguen luchando. El Sr. Negrín, jefe del Gobierno en esos momentos, nombra una serie de jefes militares todos ellos comunistas y en ese instante los otros partidos, presididos por el general Miaja, con el coronel Casado y D. Julián Besteiro, organizan una junta de Defensa en la que había representantes de los republicanos, de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y de la Unión General de Trabajadores (UGT). Se entabla una lucha entre los partidarios de Negrín y las fuerzas de la junta de Defensa en la que lograron vencer estos últimos.
El general Miaja era partidario de una negociación con los rebeldes para la rendición de Madrid mientras que Negrín era partidario de seguir la resistencia por creer que el conflicto internacional iba a estallar. Madrid fue defendido de los asaltos de las tropas franquistas durante 28 meses. Considerando imposible continuar la resistencia sin municiones y sin armas, y habiendo marchado al extranjero el gobierno de Negrín, el general Miaja marchó al destierro a mediados del mes de marzo de 1939, el 30 de ese mismo mes los franquistas entraron en Madrid.
El general Miaja no perteneció nunca a ningún partido político, fue militar leal a sus juramentos al Gobierno legítimo de España y hombre demócrata y liberal. La figura del general Miaja quedará entre los españoles como figura legendaria y su recuerdo como militar, como ciudadano y como hombre será imperecedero.
V. K.
La guerra de Ifni-nueva «guerra de África» en la sensibilidad dolorida, durante medio siglo africano del pueblo español-es un motivo de inquietud y de dolor para todos los españoles, sin distinción de matices políticos. Para los adversarios del régimen porque otra vez vuelven a abrirse, cuando todavía no se habían secado, las fuentes de lágrimas de las madres españolas. Y para los franquistas porque ven y tocan de cerca el fracaso de una política insensata que echa a la calle a sus hordas para que reclamen Gibraltar a grito pelado y vacía sus cuarteles para que los soldados defiendan a sangre y fuego el viejo sonsonete de «la España Imperial» y «Por el Imperio hacia Dios».
Cuando los marroquíes han pensado que también su patria tenía derecho a ser «una, grande y libre», la divisa falangista incorporada al nuevo escudo oficial español ha pasado a ser, para el franquismo, su creador, una consigna comunista.
Porque, según las autoridades y la prensa del régimen, la agresión del llamado «Ejército de Liberación» a las posiciones de Ifni no es otra cosa que un ataque comunista. Primero hablaron de unos submarinos soviéticos que habían sido vistos, pocos días antes de comenzar las operaciones, en aguas próximas a Santa Cruz de Mar Pequeña: luego, de unos barcos de pesca, de la miseria nacionalidad, sin que las autoridades ni los folicularios se tomaran el trabajo de dar detalles de esos barcos, de sus movimientos o de su posible ruta. Y, por fin, ya clara y francamente, la acusación se hizo más solemne en boca del Ministro de la Guerra, general Barroso, en su informe ante las llamadas Cortes Españolas el día 21 de diciembre. Para el ministro la cosa no ofrecía dudas: «Los turbios planes de los enemigos de la civilización occidental convirtieron la agresión en objetivo inmediato, instigando a ciertos elementos extremistas a turbar el orden del país, primero; y a la cobarde agresión, más tarde. Baste para comprender esta afirmación -siguió diciendo el ministro- la frase ingeniosa y cínica que, publicada en la prensa mundial, se ha atribuido a uno de sus personajes más representativos: "somos musulmanes y tenemos el derecho de ser bígamos. Podemos, pues, casarnos con el Este y con el Oeste"».
El ministro de Franco no se daba cuenta, por lo visto, de que la frase ingeniosa y cínica tenía, también, una honda raíz franquista. Porque diez y siete días antes -el 4 de diciembre- el diario de Barcelona La Vanguardia Española, publicaba el siguiente suelto:
Así da gusto. La maquinaria -y algo más- del Oeste. Y el carbón para alimentarla, del Este. Y eso que en España, incluso en los tiempos de «libertinaje republicano» la bigamia fue siempre considerada como un delito.
Sin duda el señor Barroso pensaba como aquel médico rural que, después de haber ensayado con éxito un remedio en un cliente suyo menestral, se le aplicó a otro con un rotundo fracaso y anotó en su agenda: «Lo que es bueno para los carpinteros es fatal para los albañiles».
* * *
Los elementos «extremistas» y «comunistoides» a que alude el ministro de la guerra -la alusión es clara y la prensa se ha encargado de remacharla, dando nombres- son los del partido gubernamental marroquí del Istiqlal, cuyo jefe, Allal El-Fassi , ha sido en reiteradas ocasiones el huésped y el personaje mimado de Madrid, donde era recibido cordialísimamente por las más altas jerarquías del régimen: o del general García Valiño, último Alto Comisario español en Tetuán, durante el tiempo en que este partido combatió sañudamente a Francia, mientras se encontraba exilado en Madagascar el actual rey de Marruecos. Entonces «los extremistas», «los irresponsables», «los comunistoides» de hoy entraban y salían tranquilamente por la frontera francoespañola de Marruecos, hacían de Uxda la plataforma donde estrechar fraternalmente las manos de los militares españoles o encontraban en tierra española o del Protectorado español la tranquilidad de un refugio seguro y complaciente.

La prensa francesa habló entonces, reiteradamente, de notas oficiales de protesta, de gestiones de su Residente General, de contrabando de armas por la zona española, que el general García Valiño se apresuró a desmentir: «No es cierto -decía- que por la zona española pasan armas, ni que oficiales españoles se dediquen a «entrenar» a los elementos del «Ejército de Liberación». Y cuando se encontraron en poder de los rebeldes fusiles y cartuchos de la fábrica española de armas de Trubia, el hallazgo, según la versión de Valiño, carecía de importancia.
Ahora la prensa franquista destaca, para quejarse amargamente, que gran parte de las armas empleadas en la agresión a Ifni son de fabricación española. Y un corresponsal de la gran revista francesa París-Match -que no es extremista, sino que, por el contrario, está situada en una zona de muy templado derechismo, con una tirada de más de millón y medio de ejemplares- recordaba hace unos días que el «Ejército de Liberación» que ataca hoy a los españoles fue de fabricación franquista para atacar a Francia. «Nació -dice- en 1955, por obra de los mismos españoles, en tiempos en que el general Valiño recibía a sus jefes en territorio del Rif para darles instrucciones y suministrarles armas con objeto de preparar el lanzamiento contra el protectorado francés...» «Después de los legionarios franceses "masacrados" por sorpresa en los puestos rifeños de Bured y de Tiai Uzli, en octubre de 1955; son los propios legionarios de Valiño los que caen bajo el fuego de las mismas armas».
A propósito de contrabandos de armas, he aquí la noticia que, entre otros periódicos franceses, publica el diario de Toulouse La Depêche du Midi -republicano moderado- el 30 de diciembre pasado en un telegrama de Madrid que los españoles desconocen porque ningún periódico español ha publicado la noticia:
* * *
Una breve evocación histórica: al empezar el siglo VIII el Conde don Julián trajo a España a los berberiscos que acabaron con el poder de Don Rodrigo. Casi ocho siglos le costó a España la reconquista de su suelo. Cuatro siglos y medio después volvieron a España traídos por el general Franco, para combatir a la República. Llegaron a la Península como adalides de la «cruzada», con un escapulario en el que podía leerse «detente bala que el Sagrado Corazón está conmigo», que las piadosas señoras de la defensa de la civilización les colgaban al cuello. Entre esos moros que atravesaron el Estrecho de Gibraltar para defender a la religión, a la patria y a la civilización occidental «amenazadas por la República», figuraban muchos indígenas de Ifni. Algunos quedaron para siempre en tierra cristiana. Otros volvieron a sus cabilas a saborear sus recuerdos de revanchas satisfechas en carne española y de botines consentidos, a la sombra de una media luna que había recobrado el brillo que perdió en Lepanto. La prensa española ha hecho ahora el recuento de unos y otros, después de reprochar a los supervivientes su ingratitud por los beneficios recibidos del franquismo. Según este cómputo, los tiradores moros reclutados por Franco el 18 de julio de 1936 en Ifni, cuya población apenas sobrepasa los 30.000 habitantes, formaron parte de las columnas que marcharon sobre Madrid e intervinieron en los combates de la Ciudad Universitaria y de la Casa de Campo; en Segovia, Albarracín, Brunete, Zuera, Belchite, Teruel y el Ebro; cabeza de puente de Balaguer, bolsa pirenaica de Bielsa; en la batalla de Cataluña y en el frente de Aragón. Sus bajas pueden resumirse en 1.200 muertos, 3.795 heridos y 881 mutilados.
Ahora Franco ha asacado soldados de todas esas regiones para enviarlos a pelear a Santa Cruz de Mar Pequeña.
¿Cuántos españoles murieron entonces y cuántos han muerto -o morirán- ahora por las balas de los indígenas de Ifni? He aquí dos grupos de españoles -de muertos españoles- víctimas del franquismo, que han podido hacer, más allá de la laguna Estigia la unidad que el franquismo les prohibía desde hace más de veinte años.
Las madres, las viudas, los huérfanos de los españoles muertos en Brunete o en Ifni tienen la misma nacionalidad que las balas matadoras.
Nadie sabrá cuántos españoles han caído en Ifni. El ministro de la Guerra, en una nota facilitada a la prensa el día 9 de diciembre, tras afirmar que en Ifni había desaparecido toda resistencia rebelde organizada, prometía: «Próximamente, este ministerio, que desde el primer momento viene facilitando en sus notas una información exacta y precisa del desarrollo de los acontecimientos en Ifni y Sahara español, sin más limitaciones que las naturales que pueda imponer, momentáneamente, el secreto militar durante las operaciones en curso, hará pública, para general conocimiento, la relación nominal de las bajas habidas durante las operaciones».
Pero la «desorganizada resistencia rebelde» no solo sigue resistiendo sino que, desgraciadamente, contraataca. Y la prometida lista de bajas «para general conocimiento» no se ha publicado. En su lugar, el 24 de diciembre, quince días después de la promesa ministerial, apareció en toda la prensa española esta nota, como un macabro regalo de Navidad para muchos hogares españoles: «El Ministerio del Ejército ha comunicado a nuestra redacción que las listas nominales de las escasas bajas que han sufrido las tropas españolas en el Sahara español y territorio de Ifni han sido remitidas a los gobernadores militares de cada provincia, a donde podrán dirigirse cuantas personas deseen ser informadas, a partir del día 26 del actual».
El 25, no. Porque era día de Navidad, y había que santificar las fiestas. O, porque al franquismo le pareciera una consigna comunista de nuevo cuño el «gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» con que los ángeles saludaron el nacimiento del Señor.
* * *
De los cuarenta y ocho mil millones de pesetas del presupuesto de gastos del Estado español nacional-sindicalista aprobado recientemente para el año de 1958, unos diez y seis mil se destinan a las fuerzas armadas y a la policía. Es decir: el 33 por ciento. Todos los presupuestos del franquismo han ofrecido esta misma -o mayor- proporción con los gastos generales que contrasta con la miseria destinada a Instrucción Pública. Por eso resulta interesante reproducir sin comentarios, porque no hacen falta, el suelto del diario derechista París-Presse, publicado el día 9 de enero:
* * *
Pero, en fin, no todo ha de ser escribir censurando a Franco. Un amigo nuestro, madrileño y castizote, nos ha escrito una carta contándonos muchas cosas españolas de los últimos días, algunos de cuyos párrafos: pueden servir de colofón a estas notas.
ANTONIO OTERO SECO

Se buscan conservadores
Social y políticamente el régimen español ha emprendido definitivamente la ruta del conservadurismo, sobre todo a partir del cambio ministerial de hace un año. Pero encontrar apoyos sólidos, por muy conservadores que sean, no es tarea fácil para un sistema gastado material y espiritualmente. ¿Qué hacer? Por un lado lanzar «globos sondas» al tradicionalismo (este sentido tuvieron unas gestiones del Sr. Solís hace más de un mes), eliminar a los últimos falangistas «inquietos» del aparato estatal para sustituirlos por conservadores de vieja cepa, amigos de las buenas digestiones y si se quiere (o se puede) con alguna estrella en la bocamanga. El ministerio de Asuntos Exteriores no es ajeno a esta operación y continúa centrifugando a los «rebeldes» con riguroso método. Y las cartas credenciales de embajador en un país perdido de América del Sur para Giménez Caballero tienen la misma significación.
Sin embargo, esa política exige su complemento; golpear hacia la izquierda tratándola de «extrema izquierda» con lo que al mismo tiempo se paralizan -por temor- las fuerzas de derecha descontentas. Esto es lo que se llama «matar dos pájaros de un tiro». En verdad, resulta más que inaudito que un hombre y su régimen personal lleven especulando más de veintiún años con el mito del «comunismo» en España. La tragedia comienza alzándose contra un «comunismo» representado por 14 diputados sin ninguna influencia oficial en el país, representantes de una exigua minoría de la población. Pues bien; el argumento tiene trazas de no estar gastado cuando en 1958 se detiene a más de cuarenta universitarios bajo la misma acusación y se pretende engañar a la opinión mundial (porque a la opinión nacional, a esa no la engaña ninguna nota de la Dirección de Seguridad ni ningún editorial de ABC) hablándole de un comunismo que paradójicame me estaría formado y dirigido por estos muchachos procedentes, en su mayoría, de familias no solo burguesas sino aristocráticas.
La marcha de los acontecimientos
Pero, vayamos por partes, que quiere decir, tomemos el hilo cronológico de los acontecimientos.
La concentración carlista en Monte-Jurra (40.000 hombres según los entusiastas, 10.000 según los escépticos), la virulencia de la hoja clandestina carlista que aparece en Madrid, el descontento de algunos jefes militares por razones diversas (de lo que hablaremos luego), preocupaban más de lo común al Caudillo cada vez más deseoso de poder continuar sus días de gobierno encontrando un apoyo en la derecha clásica. ¿No se había llegado a decir que elementos del «Opus» coqueteaban con los Requetés con miras a futuros cambios de situación?
Cuando esta preocupación tomaba cuerpo aparece la entrevista de Estoril -pocos días antes de Navidad- entre Don Juan y una nutrida representación del Carlismo que, abjurando de D. Javier de Borbón y Parma, acataban la legitimidad del Conde de Barcelona. Debo confesar sin rebozos que las versiones del acuerdo carlista monárquico son tan diversas, y todas ellas emanando de personas «autorizadas», que uno se queda perplejo para poder deducir sus consecuencias. Fuerza será señalar las hipótesis principales. La más extendida que proviene de los medios monárquicos liberales y también de algunas fuentes de izquierdas, es que D. Juan aceptó la adhesión aunque insistiendo en su deseo de ser el rey de todos los españoles. Pero hete aquí que días después el semanario «tradicional-Opusdeísta» llamado Reino publica en separata unas manifestaciones atribuidas a Don Juan según las cuales sus ideas sobre la Monarquía tradicional y sobre las excelencias de un régimen sin partidos políticos serían muy poco diferentes de las del Sr. Calvo Serer y... de las de cierto general domiciliado en El Pardo. Los monárquicoliberales dicen inmediatamente que se trata de un manejo del Conde de Ruiseñada para desnaturalizar la importancia del pacto de Estoril. Hasta aquí la primera versión. En cuanto a la segunda (también de fuente de izquierda puesto que ningún «opusdeísta» ha tenido a bien comunicarme sus impresiones -la triste realidad sería que Don Juan había apartado a sus consejeros más liberales y estaría dispuesto a una transacción. La hoja carlista aparece más conformista. ¿Quién posee la verdad? Difícil es saberlo, aunque no cabe duda que las apetencias de poder en ciertos medios conservadores pueden ser incentivo para numerosos «cambalaches». Sin embargo, un hecho real, acaecido en los primeros días del año, demuestra que si el Caudillo puede utilizar ciertas declaraciones de Don Juan, reales o inventadas, está muy lejos de aceptar ninguna modificación que tienda a limitar su poder personal. Los hechos son los siguientes y de su autenticidad hay fuentes casi de «primera mano» como suelen decir los historiadores:
Se celebraba Consejo de Ministros. El Sr. Iturmendi, ministro de Justicia -y tradicionalista- expresó sus deseos de hacer una sugerencia «con todos los respetos debidos a Su Excelencia,» etc., etc. La respuesta de la primera personalidad del Estado fue algo así como, «naturalmente, para eso están ustedes.» Tomo la palabra el Sr. Iturmendi -que estaba previamente concertado con otros ministros- y esbozó si no sería conveniente pensar en las ventajas de instituir la monarquía tradicional de una manera estable. Al terminar sus palabras, el jefe del Estado le rogó que se trasladara inmediatamente a su domicilio en calidad de detenido hasta nueva orden. Nadie se atrevió a alzar la voz. Salió el Sr. Iturmendi con su correspondiente escolta. Tres días duró su «gripe».
¿Qué relación puede haber entre este incidente y la entrevista de Estoril? «Averígüelo Vargas», decían nuestros antepasados.
Asustar a la derecha dando palos a la izquierda
Pero para que la derecha esté seriecita hay que asustarla con el Coco de la izquierda y si el Coco es «comunista» con viajes a la capital moscovita y todo, pues miel sobre hojuelas. La «operación» se preparaba desde hacía tiempo y el tristemente famoso comisario Conesa había prometido al Ministro de Gobernación la captura de peces gordos, emisarios, etc. Dicen que dicen, que el coronel Aymar y sus servicios se mezclaron de por medio. El caso fue que unos muchachos sin color político determinado tenían unas pistolas con las que difícil es creer que pensaran asaltar la residencia de El Pardo o el Ministerio del Ejército. Chácharas e imprudencias motivaron su detención que hubiera quedado ahí si no hubiera estado en relación con ellos cierto pintor joven a su vez amigo de miembros activos de la oposición universitaria. Únase a esto las pistas seguidas a los veraneantes de Moscú cuya filiación y movimientos estaban perfectamente establecidos por la Dirección de Seguridad desde hacía cuatro meses. Mezclándose todos estos ingredientes se fabricó un «tenebroso complot comunista» y en pocas horas fueron detenidos más de doscientas personas en su mayoría jóvenes universitarios, y entre ellas algunos artistas de renombre a quienes la policía no se atrevió más que a interrogar sin privarles de libertad.
La noticia corrió como un rayo por los medios universitarios, políticos y periodísticos de Madrid, aunque los organismos oficiales se encerraban en un mutismo total. Solo una semana después la Dirección General de Seguridad publicó la lista de 44 detenidos seguida de un comunicado rocambolesco. La Dirección General de Prensa obligó a todos los periódicos a que publicaran editoriales (que lo mismo podían haber sido escritas en 1936 o en 1942) como si el Kremlin estuviera amenazando la existencia de España. (De nada hay que extrañarse, ¿no ha escrito hace unas semanas en el citado Reino el general Díaz de Villegas, que el gobierno de la República, entre 1931 y 1936, recibía órdenes directas de Moscú?). ¿Qué ocurría mientras tanto en el ya siniestro caserón de la Puerta del Sol? Muchos estudiantes, precisamente entre los más jóvenes, fueron apaleados y torturados. Uno de ellos fue obligado a poner las manos en un hornillo eléctrico que se las abrasó. La inmensa mayoría de los detenidos respondían con gran entereza. El interrogatorio de Javier Pradera, teniente jurídico del Aire (nieto de Víctor Pradera la primera figura del tradicionalismo español y yerno del franco -falangista Rafael Sánchez Mazas) fue dirigido por el coronel Aymar y el comisario Conesa en persona. Este último llegó a decirle exasperado: «Te advierto que aquí tenemos procedimientos para hacer hablar a los que se callan como tú». Sin inmutarse, Pradera respondió: «Pues me gustaría conocerlos, porque entre mis compañeros del Cuerpo jurídico se habla mucho de los procedimientos de la Policía para hacer hablar a los detenidos».
El botín recogido
En resumen, el botín oficial se redujo a unas máquinas policopistas y a ciertas hojas de propaganda universitaria. Como contrapartida, la indignación crecía en Madrid y no ya en los medios populares, sino en los medios conservadores y en las familias de la «buena sociedad» cuyos hijos se encontraban detenidos y apaleados. Se da el caso que el estudiante Muguerza pertenece a una familia de solera tradicionalista, ocho de cuyos miembros perecieron en zona republicana durante la guerra. El Sr. Terrón, profesor auxiliar de Historia, de filiación católica, fue puesto en libertad. En cuanto al teniente Pradera dio lugar a un conflicto de jurisdicciones que no sabemos aun como terminará. El general Rodrigo, capitán general de la Primera Región, al conocer el caso dijo: «Si el teniente Pradera es comunista y de ello hay pruebas, yo le formo inmediatamente Consejo de Guerra; pero en caso contrario yo no puedo tolerar que esté preso y mucho menos procesado». Acto seguido envió un pelotón de soldados de aviación que sacaron a Pradera y lo condujeron a Prisiones Militares donde aun continúa. Ahora bien, el sector intransigente del Gobierno (Alonso Vega, Barroso, etc.) ha conseguido una decisión del Consejo de Ministros otorgando el conocimiento de toda la causa al Tribunal especial contra la masonería y el marxismo que preside el coronel Aymar, con dependencia del Ministerio del Ejército. No es posible saber como terminará este conflicto de jurisdicciones que va mucho más allá de una disputa bizantina. El general Rodrigo no oculta su deseo de contrariar los designios de todo cuanto se elabora en El Pardo. Por otra parte, la Dirección de Seguridad no se lleva demasiado bien con los servicios del coronel Aymar, los cuales practicaron muchas de las detenciones, sin mandato judicial de procesamiento ni de registro, en violación flagrante -¡una vez más!- del «Fuero de los Españoles».

La cosa no para ahí. Se sabe por fuentes diversas y todas fidedignas que el ministro de la Gobernación, general Camilo Alonso Vega, al darse cuenta de lo exiguo del botín montó en cólera y la emprendió contra el comisario Conesa. A éste le dio por tomarlo en trágico; se fue a su casa, tomó medio tuvo de «Veronal» y abrió la llave del gas. ¡Nada! Los socorros llegaron a tiempo y todo se redujo a un «lavado de estómago» en una clínica. Breves días después salía en viaje de estudios, por cierto para Estados Unidos, en unión de algunos colegas suyos.
El Sr. Martín Artajo protesta
Decía más arriba que los malos tratos infligidos a los estudiantes despertaron la indignación de personas nada sospechosas de «rojismo», entre ellas el ex-ministro Sr. Martín Artajo que escribió una encendida carta de protesta al ministro de la Gobernación. Por otra parte, la ridiculez de las notas oficiosas era tan grande, que los dos diarios menos serviles (Pueblo y Ya) han publicado artículos en el sentido de que se trata de muchachos engañados pero no de criminales natos. Rafael Sánchez-Mazas ha escrito en el ABC (periódico que se ha distinguido por su ferocidad y lo obtuso de sus «razonamientos») un artículo sobre los chicos «anglófilos», «rusófilos», etc., exponiendo que hace falta enseñarles la realidad y la verdad españolas, sin necesidad de perseguirlos cruelmente.
En fin, como nota pintoresca y para explicar los métodos que se han empleado, baste decir cómo se operaron ciertas detenciones en la Facultad de Filosofía y Letras. Los policías se personaron dentro de la Facultad encuadrando al estudiante Villamediel, previamente detenido; toda persona que se acercaba a saludarlo engrosaba inmediatamente el número de huéspedes de la Dirección de Seguridad.
Las cuitas del régimen
Las detenciones de estudiantes prueban que existe un movimiento creciente de oposición en las Universidades, que además no ha sido desintegrado por ellas. Han sido sobre todo un movimiento «político» para azuzar los temores de la derecha y desorientar sobre el verdadero carácter de la oposición. Es posible que el primer objetivo haya sido logrado; en cuanto al segundo, los españoles saben a que atenerse desde hace mucho tiempo.
Naturalmente, las cuitas del régimen no paran ahí. Si se ha concertado con Marruecos la retirada de la peseta, la cuestión de Ifni y de Río de Oro está lejos de ser resuelta. En la segunda de estas regiones ha habido dos encuentros de envergadura durante el pasado mes. Si esto es molesto desde el punto de vista diplomático, no lo es menos para la política interior. El patrioterismo de charanga y «Las corsarias» deja paso a ciertos tipos de descontento. Ha habido más bajas; algunas familias solo se han enterado de la muerte de sus hijos cuando han ido a preguntar al Ministerio del Ejército, pues los servicios de este no han comunicado las bajas a todas las familias. Por otra parte, el descontento en los medios militares se ha acentuado. Por un lado se critica lo que ellos llaman «dirección política de la guerra», esto es, estar acantonados a la defensiva, porque no se quiere agravar la tensión diplomática. Por otro, se trata de la carencia casi absoluta de municiones, del empleo de los viejos aviones «Heinkel», de las deficiencias del avituallamiento... Se da el caso de que los aviones han tenido que tirar bombas de mano por carecer de otra clase de explosivos. Cuando se sabe la influencia de las corrientes monárquicas y carlistas en los medios militares (por no hablar de otras) se comprende que en los medios oficiales no se vea el porvenir con demasiado optimismo. Se trata de durar en el poder, sea como sea, pero la empresa resulta cada vez más difícil. Las gentes fruncen el ceño por las más diversas cuestiones. El profesorado universitario está indignado por el proyecto de suprimir el carácter vitalicio de las cátedras, sustituyéndolo por contratos de tres años, lo que en unas Universidades de Estado (¡ y de que Estado!) como son las españolas equivaldría a consagrar la arbitrariedad. Los estudiantes de Medicina quieren ir a la huelga (de hecho ayer han comenzado los disturbios) contra un proyecto que les obliga a permanecer dos años como internos. La gente corriente y moliente no puede vivir ni comer y los comerciantes madrileños comprueban que la «cuesta de Enero» de este año ha sido más empinada que las de los anteriores, descendiendo más el nivel de sus ventas. Y por si faltara algo, lo ocurrido en Venezuela no ha hecho ninguna gracia a quienes detentan el poder, no solo por aquello de «cuando las barbas de tu vecino veas rapar...», sino porque el hombre de la calle se da cuenta de la posibilidad de acabar con las dictaduras.
En fin, y para acabar con una nota jocosa, ahí va lo publicado en primera plana por el semanario humorístico Don José, una de las publicaciones más leídas en España:
«Acertijo: Si un obrero gana novecientas noventa pesetas al mes y una gabardina cuesta mil doscientas cincuenta, ¿cuánto tiempo tendrá que aguardar el obrero a que escampe?» |
TELMO LORENZO
Madrid, 1 de febrero de 1958.
La inquisición vuelve
Son éstos días de júbilo para Venezuela, en cambio son días de terror para España. Nos llegan informaciones de universitarios españoles según las cuales 44 estudiantes han sido detenidos y encarcelados y varios centenares de personas detenidas también, interrogadas y puestas en libertad más tarde. El motivo alegado ha sido la participación de una delegación española en el Congreso Juvenil de Moscú hace unos meses y los intentos de reorganización del partido comunista español.
Nadie puede ser tan ingenuo que llegue a pensar que nos impresiona como cosa nueva estas detenciones en España. Detenciones de personas sobre las que no puede recaer una fundada acusación de oposición al régimen de personas inocentes, se efectúan cada día, lo que nos alarman son los procedimientos inquisitoriales que se han empleado ahora para obtener declaraciones de culpabilidad.
Las informaciones que poseemos señalan las torturas a que han sido sometidos los detenidos. En los sótanos del ministerio de Gobernación han sido apaleados muchos, otros han sido sometidos a la tortura de la quema de pies y manos y otros han sido hospitalizados a consecuencia de fracturas de costillas y miembros.
La Inquisición vuelve a imperar en España, pero esta vez no está en manos de la Iglesia, esta vez está en manos de la policía franquista. La Inquisición en manos de la Iglesia imponía tormentos para obtener la confesión de los que eran delatados, pero la Iglesia ejercía también el derecho de asilo.
La participación a un Congreso internacional, en Moscú o en cualquier otra parte del mundo, así como posibles actividades con vistas a la organización de un partido político no pueden ser consideradas como delictivas, no son consideradas como delictivas en ningún país del mundo libre. Ese es el motivo de nuestra alarma: la sustitución de los procedimientos de justicia por los procedimientos inquisitoriales de la Edad Media; en suma, la agravación de la situación social en España.
Lamentamos también la actitud de la prensa exterior que se limita a recoger las informaciones oficiales; un día ponderan los progresos realizados en las centrales eléctricas, otro se regocijan con la «liberación del régimen»: lamentamos así mismo las declaraciones de personalidades oficiales, representativas de gobiernos democráticos en España, en las que se alaban la «normalidad y progreso de la vida española». Alguien puede llegar a pensar que existe una conspiración internacional para ahogar el resurgir de la democracia en España.
Pero no somos nosotros los que nos dejamos llevar de esos pensamientos. Todos esos slogans los recojo la prensa de la información controlada que suministra España y nada de lo que dice la prensa o la radio española impresiona a los españoles. Respecto a las declaraciones de algunos personajes oficiales comprendemos muy bien el métier. Lo que nos inquieta profundamente es la pasividad de los pueblos democráticos ante el resurgir de la Inquisición española.
Lección y advertencia
La caída de la dictadura venezolana ha presentado características propias, aunque hayan influido también, claro está, circunstancias similares a las que han influido en la caída de otras que le precedieron, como la argentina, la peruana y la de Colombia.
Pero estas tres dictaduras estaban visiblemente amenazadas por una opinión difusa aunque creciente, por sectores militares previsores o patriotas y por una marcada oposición de los medios católicos. El derrumbe de la dictadura venezolana ha sido obra del pueblo, del pueblo democrático de Venezuela que se ha puesto en pie ante la mascarada de las elecciones.
La dictadura venezolana no mostraba síntomas de decadencia, el dictador continuaba su reinado sobre las mismas bases de control y represión sangrienta. A nosotros no llegaban otras noticias que las de la riqueza de Venezuela, la vida floreciente de la dictadura y los plácidos proyectos de suntuosas residencias para el dictador. Delante de él se presentaban, pues, cinco años más de reinado, protegido por las fuerzas armadas y bien aconsejado por su huésped, Juan Domingo Perón.
Lo único que olvidó Pérez Jiménez fue el pueblo de Venezuela, los ciudadanos de Venezuela, y tuvo la sorpresa de ver que el pueblo venezolano existía. El pueblo se echó a la calle dispuesto a tomar por su mano la libertad burlada, pisoteada por el dictador. Fue el pueblo unido, sin distinción de grupos o partidos, el que tomó la decisión heroica que le ha costado muchas vidas. Es a él al que cabe la gloria y el honor de haber terminado con la dictadura.
Y es que los dictadores lo prevén todo, cuidan y robustecen sus servicios policíacos, bien equipados para el empleo de «métodos eficaces» para sostener el orden; seleccionan el Ejército para su servicio y apoyo; edifican suntuosos edificios que embellecen las ciudades; construyen carreteras, fábricas; eligen cuidadosamente su burocracia, pero ¡ay! olvidan una cosa, olvidan todos una misma cosa: el pueblo. Y es el pueblo que puede dar y lo da, más tarde o más temprano, el golpe de gracia a la dictadura, a cualquier dictadura.
Esa es la gran lección de Venezuela a los pueblos que sufren regímenes tiránicos, lección que se tenía olvidada en estos años de triunfos totalitarios. Y esa lección para los pueblos es también una advertencia para los dictadores que creen tener asegurada su continuidad.
Claude G. Bowers
Hablar de Claude Bowers en estos momentos en que acabamos de perderle se hace difícil para nosotros. Fuimos sus amigos desde las horas trágicas de la guerra en España y hemos llegado a ser sus devotos admiradores. Nos une a él, pues, vínculos indestructibles, vínculos de amistad, vínculos de admiración y gratitud. Tratamos de no dejarnos llevar de nuestros sentimientos ante la pérdida del amigo y consejero insustituible, queremos rendirle el tributo que la trayectoria de su vida merece.
Demócrata desde su juventud, brillante batallador en la prensa de Indiana, su país natal, fue más tarde redactor en jefe del diario de New York Evening World. En 1928 fue nombrado presidente de la Convención Nacional Demócrata. Sus obras The Tragic Era, Jefferson and Hamilton y Party Battles of the Jackson Period, afirman en cada lÍnea su profunda convicción democrática.
En 1933 el Presidente Roosevelt le nombró embajador en España, él tuvo el honor y sufrió el dolor de ser testigo de aquel dramático período de la vida española. Recorrió España en su extensión, se adentró en la tierra española para conocer el país, sus gentes, sus costumbres, y tuvo tiempo de comprobar en aquellos tres años anteriores al comienzo de la guerra civil que en el pueblo español, con los altos y bajos inherentes a un período de reconstrucción nacional, existía un fuerte sentimiento y anhelos democráticos. Indudablemente, fiel a su misión, él hacía una investigación cuidadosa, directa, discreta. Esta investigación le llevó a convicciones que no han podido hacer callar las frías conveniencias diplomáticas, ante las que ceden tantos hombres.
Comenzada la guerra en España Claude Bowers vio con mirada clara el fervor de un pueblo puesto en la defensa de su libertad, de sus instituciones democráticas y comprendió con su diáfana razón, con el alma limpia de convencionalismos, la verdad de la lucha entablada en España, y con la lealtad, que era una de las prendas de su carácter, con la lealtad que debía a su país y a su gobierno, expuso al Presidente Roosevelt la verdadera significación de la lucha entablada: las fuerzas totalitarias nazis y fascistas contra la democracia española.
Calló su verdad mientras consideró que lo debía hacer, pero retirado del servicio activo diplomático se consideró libre para dar publicidad a su actuación en España y explicar las razones que le asistieron para estar desde el primer momento al lado de los republicanos españoles y de su ideología democrática.
En el Prefacio de su libro Misión en España (My Mission to Spain) dice Bowers: «Antes de la guerra, la amenaza inmediata radicaba en el sector nazi y fascista del totalitarismo; desde que terminó la guerra, la amenaza inmediata provenía del sector comunista, y el peligro está en que, combatiendo a uno, podemos perder de vista la ideología antidemocrática del otro, que en manera alguna está muerto. Prefiero pensar que no retrocederemos a los días de confusión de antes de la guerra, cuando era popular en las altas esferas creer que para oponerse al comunismo debíamos seguir la línea fascista. Ambos sectores del totalitarismo tienden por igual al exterminio de la democracia v la libertad»
.
Pudo Bowers dejar archivadas, dormidas para siempre en el Departamento de Estado sus informaciones y no darlas a conocer al público, pero Claude Bowers era un hombre que se debía a una lealtad sin concesiones, a las obligaciones del hombre justo, y nos dejó el testimonio de ese libro en el que hay fidelidad para la Historia, lealtad para su país y amor a España, a la nobleza del pueblo.
Claude Bowers se marcha no dejando tras sí sino amigos, admiradores de su diáfano criterio y devotos de su conducta. Americanos y españoles están unidos en este homenaje al hombre justo, leal y demócrata incorruptible.
Protesta contra torturas de los estudiantes
El grupo antifranquista representado por IBÉRICA ha dirigido al Presidente Eisenhower el telegrama que traducimos e insertamos a continuación:
February 7, 1958
«Presidente Dwight Eisenhower
«The White House,
«Washington, D.C.
«Señor Presidente: Estamos informados de que el Gobierno de Franco en España ha solicitado otros 30 millones de dólares de vuestros Fondos de Emergencia, en adición a los 20 millones concedidos anteriormente. Con todo respeto nos permitimos llamar su atención sobre el hecho, que no ha tenido publicidad, de la brutal represión en España llevada a cabo en estos últimos meses.
Durante las últimas semanas unos 200 estudiantes universitarios, y trabajadores de Madrid, por la simple sospecha de ser opuestos al régimen de Franco y por la acusación infundada de ser comunistas, han sido detenidos y muchos sometidos a torturas. Al aumentar la ayuda financiera al dictador Franco intervenimos, en cierto sentido, en los asuntos interiores de España y somos auxiliares de esa represión. Por eso urgimos que se suspenda toda ayuda hasta que se ponga fin a esas brutalidades.
Estamos perdiendo a pasos acelerados las buenas relaciones con el pueblo por nuestro activo apoyo a una dictadura opresiva y necesariamente transitoria. Si queremos asegurar para el futuro el acceso a nuestras costosas bases estratégicas situadas en España, sería conveniente, tomar hoy mismo otro punto de vista en nuestras relaciones con el pueblo español.
respetuosamente,
Norman Thomas, -Victor Reuther, Frances R. Grant, Robert J. Alexander, Louise Crane, del Comité de la revista IBÉRICA.»
Finalidad de la ola de detenciones
El cotidiano de París, Le Monde, en su número del 5 de este mes, inserta un artículo de su colaborador Jacques Grignon Dumoulin titulado: «La ola de detenciones en España tiene por finalidad dividir los esfuerzos de los monárquicos». De este artículo insertamos a continuación los párrafos más importantes.
«Algunos detalles importantes acaban de llegar a nosotros respecto a la operación "anticomunista" violentamente lanzada a mediados de enero en la capital española, Valencia y Zaragoza. Cuarenta y cuatro personas -jóvenes en su mayoría- han sido acusadas de haber asistido al festival de Moscú e intentar sembrar la confusión y el miedo en el pueblo español». En los medios políticos oficiales como en los círculos privados interesados en estos asuntos están de acuerdo en señalar los motivos de esta ofensiva: la operación estaba destinada esencialmente, a poner freno a la actividad creciente de las fuerzas de oposición de la derecha y del centro, dando la impresión de que esas fuerzas estaban manejadas por elementos comunistas o comunizantes.
«Como Le Monde lo había señalado en un reciente artículo (18 de enero de 1958) la visita efectuada a Estoril el 20 de diciembre por los principales dirigentes carlistas, que han reconocido en la persona de D. Juan el único heredero legítimo al trono de España, no ha dejado de despertar en Madrid serias inquietudes.
«En el plan gubernamental creemos saber que la entrevista de Estoril ha provocado un conflicto entre el Caudillo y el ministro de Justicia. Sr. Iturmendi, representante de los carlistas en el seno del gobierno. El Sr. Iturmendi se dirigió al general Franco sugiriéndole que "la etapa de consolidación de los principios del régimen estaba quebrantada y que era necesario establecer instituciones estables". Como consecuencia de este incidente el Sr. Iturmendi ha estado detenido en su domicilio varios días.
«En cuanto a la ola de detenciones, aparece, en una cierta medida, como una operación de diversión»...
Informe del Consejo Federal Español del movimiento europeo
El Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, celebró una sesión el día 29 del pasado mes de enero dedicada exclusivamente al examen de la situación de represión ejercida en los medios universitarios y obreros.
De la información y discusión de la misma, se llegó a las conclusiones siguientes:
«Las detenciones en los medios universitarios suben a 44 detenidos y en los medios obreros a varios centenares. La mayor parte de estos últimos han sido sometidos a interrogatorios y puestos, posteriormente, en libertad. Las ciudades más afectadas han sido Madrid, Zaragoza y Valencia.
«El motivo alegado ha sido la participación de una delegación española en el Congreso Juvenil de Moscú de hace unos meses y los intentos de reorganización del Partido Comunista Español.
«Un gran número de los detenidos ha sido apaleado y torturado. Algunos de los detenidos han sufrido torturas, habiéndose quemado los pies y las manos en un brasero. Otros han sido hospitalizados debido a costillas fracturadas. Otros, en fin, se han vuelto locos a consecuencia de las palizas sufridas.
«El inspector del complot parece ser el agente de policía Conesa, harto conocido por su pasado de brutalidades, entre las cuales cabe destacar la muerte a palos del socialista Tomás CENTENO y de numerosos militantes antifranquistas.
«El complot aparece actualmente como una pura fantasía. Se dice, también, que la primera víctima de él ha sido el propio Conesa que, al parecer, ha sido destituido de su puesto.»
La guerra en Ifni
Por un decreto de la Presidencia del Gobierno, publicado el 14 del mes de enero último en el Diario Oficial, han quedado convertidas las posiciones españolas de Ifni y Río de Oro en provincias españolas, las que desde ese día; dependen del ministerio español de Gobernación.
El mismo decreto inserta los nombramientos de los generales Zamalloa y Héctor Vázquez como Gobernadores Generales de las provincias de Ifni y Río de Oro, respectivamente. Hasta ahora el general Zamalloa es el que ejerce el mando en las dos provincias. Este decreto indica la voluntad del gobierno español de defender la soberanía en esos territorios.
Comunicado español
Por la primera vez desde el 24 de diciembre, el ministerio del Ejército publicó un comunicado el 15 de enero último anunciando una violenta lucha en la zona de El-Ayum, capital de Sáhara español. Según este comunicado las pérdidas inflingidas a los rebeldes fueron: 241 muertos. Las pérdidas españolas las cifra el comunicado en 51 entre muertos y heridos, sin precisar.
Comunicado de Rabat
Un comunicado de Rabat de este mismo día 15 de enero, sallado por «El Ejército de Liberación» del Sáhara marroquí, daba cuentas de las pérdidas inflingidas a las tropas españolas en la región de El-Ayum entre los días 10 a 14 del mes de enero. Los combates, dice el comunicado, duraron 48 horas y las pérdidas del ejército español han sido de 600 muertos, de los cuales 20 eran oficiales y entre los que hay que señalar 3 capitanes y un coronel. El comunicado anota entre los naturales del país que hacían causa común con las tropas españolas.
España prepara el envío de grandes refuerzos
La reorganización decidida recientemente por Madrid colocando sus posiciones de Marruecos bajo el control militar, parece que no ha sido sino el prólogo de una serie de medidas para la acción.
España reagrupa sus defensas en los puestos importantes y está preparando el envío de importantes refuerzos a la zona del Sáhara con el propósito de aumentar sus fuerzas -hoy de 20.000- hasta 60.000 hombres. Estas medidas hacen pensar que Madrid se prepara para largas operaciones en el sur de Marruecos, (Combat-París 22-1-58)
La agencia Reuters transmitía el 6 de este mes desde Madrid un comunicado del Ejército español en el que se decía que el llamado «ejército de liberación» marroquí había sufrido, en la noche del miércoles 5, sesenta muertos y que las pérdidas españolas eran de 4 muertos y 11 heridos.
La misma agencia transmitía ese mismo día desde Rabat que un comunicado del Ejército de Liberación marroquí señalaba las pérdidas sufridas por las tropas españolas sumaban desde el 31 del mes de enero, 246 muertos. El comunicado seguía diciendo que los españoles habían hecho varios intentos para romper el sitio de la ciudad de Ifni. Las tropas de los irregulares han tenido cinco heridos.
Una información de L'Express
El periódico L'Express de París publicó en su número del 23 de enero, la siguiente información de su corresponsal en Madrid: bajo el título «El Ejército quiere su guerra» de la que insertamos algunos párrafos:
«El Ejército franquista preparaba una contraofensiva general destinada a perseguir los rebeldes hasta Marruecos independientemente cuando el general Taylor, jefe del estado mayor de las fuerza americanas, llegó a Madrid».
«El general Taylor dijo al Caudillo que los Estados Unidos no tolerarían la menor provocación anti-marroquí y que era necesario enterrar el asunto de Ifni en espera de una negociación general con Mohamed V. Para recompensar a los españoles de su comprensión, el general Taylor se comprometió a hacer equipar cuatro divisiones blindadas con los adelantos modernos americanos.
«Simultáneamente los Estados Unidos sostendrán el curso de la peseta que estaba a punto de hundirse. Franco había obtenido un alivio.
«Pero ese alivio lo ha pagado caro. El sostén de los Estados Unidos cuesta al Caudillo el apoyo de su propio Ejército: el general Barroso, ministro del Ejército; el general Rodrigo, comandante de la región militar de Madrid, entre otros, creían obligar a Franco a defender en Marruecos el honor de su Ejército para el que África constituye la sola razón de existir y la principal fuente de promociones y medallas.
Evacuando Marrueco, en efecto, ¿para qué puede España necesitar este Ejército fabulosamente caro que cuenta con 4.000 militares de carrera y un número de generales igual al del Ejército soviético?
«Para Franco las hostilidades de los viejos generales es una fuente de preocupaciones graves. Si el ejército es ridiculizado y descontento, si falange moribunda trata de ganar algún crédito entrando en la oposición, ¿qué apoyos le quedaban aún al Caudillo? ¿Los monárquicos y la Iglesia?
«Los monárquicos justamente acaban de pasarse en bloque al campo de la oposición rehaciendo su unidad alrededor de la persona de D. Juan»...«La familia real no quiere que uno de los suyos tome el mando de un Franco con el acuerdo de éste. Pone por condición que Franco dimisione primero y confíe el poder a una junta de generales»
«La Iglesia? Sus organizaciones laicas, el Opus Dei y los demócratas cristianos acaban de aceptar conversaciones con los socialistas y con los dirigentes de la CNT (Confederaciones Nacional del Trabajo) clandestina, en vista de la coordinación de todas las fuerzas hostiles al régimen excluyendo a los comunistas.
«Hoy se oye por todas partes esta nueva divisa: "El régimen de franco nació en Marueco. Marrueco acabará en él".»
Dos informes sobre las bases
Informe del Senador Mansfield
Transcribimos del Informe del Senador Mike Mansfield sobre el estudio realizado en el norte de África y en los países del oeste del mediterráneo, presentado al Comité de Relaciones Extranjeras del Senado el 30 de enero del presente año, algunos párrafos del punto 7 que es el que se refiere a las relaciones con España.
«Desde el Pacto de 1953 España tiene una significación especial para los Estados Unidos en relación con el establecimiento de las bases aéreas de Morón, Torrejón y Zaragoza; con la de La Rota y los abastecimientos de petróleo en El Ferrol, Cartagena, y Mahon, en las Islas Baleares. En conexión con estos arreglos los Estados Unidos han facilitado a España 350 millones de dólares para equipos militares y ha sostenido el derrumbe de la economía con 721 millones suministrados para asistencia económica
«El peligro creciente de Wheelus, la base de Libia, ha hecho crecer la importancia estratégica de las bases españolas. Esto también esta sujeto a la inseguridad del futuro por el avance de las armas. Además, estos acuerdos, que implican tantos gastos, están limitados en el contrato original a 10 años con la posibilidad de poder prorrogarlo dos veces por cinco años más.
En este momento me parece que el lanzamiento de los sputniks y el progreso creciente del desarrollo de las armas teleguiadas intercontinentales, hacen las valiosas aun que antes esas bases en España para nosotros. Esas bases deben conservar su máxima importancia durante un período de 5 a 10 años, al menos hasta que las operaciones de los aviones de bombardeos queden anticuadas por el avance de las armas teleguiadas. Este período de transición es el período de mayor peligro. Por eso las bases españolas son de gran importancia en nuestro programa de defensa.
El general August W. Kissner, Jefe adjunto del grupo de los Estados Unidos en Madrid, y el embajador John Davis Lodge han tomado sus responsabilidades eficazmente. El embajador Lodge ha hecho mucho durante su estancia en Madrid para crear buenas relaciones entre los españoles y nosotros. Esto es de excepcional importancia para la buena marcha de nuestras instalaciones militares. Aunque las bases no tienen la total aprobación del pueblo, han sido bien recibidas por el gobierno español».
Dificultades en las bases
Un informe presentado al Congreso el 16 de enero último por la Oficina General de Cuentas para Europa, de los E.U., contiene interesantes detalles sobre las dificultades encontradas en el programa de bases en España.
Parece que estas dificultades fluctúan entre problemas puramente técnicos y cuestiones relacionadas con normas legales respecto a establecer contratos el Gobierno americano con empresas pertenecientes al Gobierno español a base de beneficios, y la inversión de fondos americanos en proyectos españoles no estrictamente relacionados con los Acuerdos de Defensa Mutua.
Problemas técnicos
Según este informe, se han encontrado grandes dificultades en Torrejón, porque la pista se encuadra exactamente en ángulos rectos con una pista comercial situada a cinco millas de distancia. Actualmente los aviones militares americanos tienen que ceder el espacio de vuelo a los aviones comerciales españoles.
Otros factores que contribuyen a las dificultades del uso de estas bases de Torrejón son la falta de agua y el ruido.
Una base para exhibición
La declaración más importante ha sido suministrado al Congreso americano el 4 de febrero por el jefe de la Oficina General de Cuentas Sr. Joseph Campbell, al declarar al Congreso que la elección de Torrejón como base aérea fue debida «principalmente a la iniciativa de las autoridades españolas que ya deseaban una base cerca de Madrid para su defensa y por ser un sitio muy bien situado para poder exhibir al menos una escuadrilla de aviones de propulsión».
Base de San Pablo inútil
Sr. Campbell continuó diciendo que no había ninguna necesidad de construir la base de San Pablo. Según él «esta base ha sido construida teniendo en cuenta consideraciones que no son militares».
La Aerofuerza Americana había decidido que esa base no era necesaria, pero el proyecto se puso en práctica por considerar que si se suspendían las obras causaría mal efecto en las relaciones hispanoamericanas.
Declaración del CIOSL
Se ha publicado una declaración hecha en nombre de los 55 millones de trabajadores que agrupa este organismo internacional, con motivo de la liberación de Venezuela. De ella tomamos el siguiente párrafo:
Refuerzo a D. Juan
El 20 del pasado mes de diciembre los principales dirigentes carlistas han tenido una entrevista en Estoril con D. Juan. A la prensa española no se le ha permitido dar la noticia ni hacer comentario alguno sobre esta entrevista, la que tiene importancia tanto por lo que respecta a la posición de D. Juan como a la de los carlistas mismos.
Esos jefes del sector tradicionalista han reconocido a D. Juan como único heredero legítimo al trono de España. Como se sabe este sector apoyaba como candidato al trono a D. Javier de Borbón Parma, que era el jefe de los carlistas desde después de la guerra de España, ahora, en esa entrevista han jurado su adhesión a D. Juan.
Ninguna consulta previa fue hecha al general Franco, el que se enteró de la noticia por sus servicios policíacos. El Caudillo se muestra muy descontento de la entrevista y sus resultados. Hay que recordar que los carlistas han venido gozando de una posición muy destacada en el régimen del general Franco, del que han recibido privilegios y distinciones en pago de la ayuda prestada a Franco al lado de los moros durante la guerra civil y que estaban integrados a Falange desde el año 1937 bajo la jefatura del general Franco.
La noticia, aunque no divulgada por la prensa española, ha corrido por Madrid y la gente se pregunta ¿es que D. Juan se acerca más a Franco y a la monarquía que él preconiza para un futuro incierto o será Franco el que ha de aproximarse a D. Juan y reconocerle como su heredero?
Nicolás Franco sustituido
D. Nicolás Franco, hermano del dictador español, que venía desempeñando el cargo de embajador de España en Portugal desde 1938, ha sido sustituido por D. José Ibáñez Martín, antiguo ministro de Educación Nacional. Este nombramiento fue hecho por el general Franco en un consejo de Ministros.
Según unos rumores esta sustitución es debida a las continuas complacencias del embajador en Portugal con el Pretendiente D. Juan y con las comisiones y particulares que iban a visitar al Pretendiente al trono de España. Según otros rumores D. Nicolás Franco interesado en extremo en empresas financieras españolas, como son la M.M.M. (Manufacturas Metálicas Madrileñas), la FASA de Valladolid (Empresas Renault), la FADISA de Ávila (Autos Diesel), entre otras, deseaba abandonar su puesto diplomático para dedicarse completamente a los negocios.
El Sr. Ibáñez Martín es conocido como un fiel amigo del Opus Dei, sociedad religiosa y política, como se sabe, partidaria de una monarquía autoritaria integral para España.
Durante su permanencia en el ministerio de Educación Nacional suprimió de los tribunales de oposición los tres especialistas que formaban parte de esos tribunales y que garantizaban la imparcialidad en la elección de los candidatos a becas o a cátedras. Por esta medida fue fácil ir colocando en las cátedras y concediendo bolsas de estudio a un importante número de individuos pertenecientes al Opus Dei o simpatizantes con él.
La retirada de la peseta en Marruecos
El acuerdo de la retirada de la peseta fue firmado en Rabat el 14 de enero último en el ministerio de Negocios Extranjeros entre una delegación marroquí y otra española. Aunque el acuerdo está firmado se desconoce la fecha exacta en que comenzará a aplicarse, aunque se ha dicho que será efectivo en este mes de febrero, pero la fecha y el tipo de cambio no será anunciado sino el día mismo en que comience la retirada.
Las pesetas que se retiren se emplearán en reembolsar los 2.300 millones de pesetas que Maruecos reconoce deber a España a consecuencia de los adelantos hechos por España durante sus 44 años de protectorado. El resto se pagará con exportaciones de mineral de hierro.
Arturo Barea
Arturo Barea, uno de los más recios escritores españoles ha muerto en Londres.
Nació de padres humildes, fue un autodidacta que llegó a alcanzar por su propio esfuerzo e inteligencia un primer puesto en el mundo literario internacional. Durante la defensa de Madrid, en la última fase de la guerra en España, fue jefe de la sección de Prensa Extranjera y Censura y tuvo a su cargo las emisiones de Radio Madrid, las que le dieron gran nombradía. Exilado en Inglaterra alcanzó gran popularidad desde la BBC de Londres, donde radiaba, para todos los países de habla española con el seudónimo de «Juan de Castilla». Pero lo que le elevó a escritor internacionalmente conocido fue su trilogía autobiográfica La forja de un rebelde, publicada primeramente en inglés una traducción impecable de su mujer Ilsa, que ha sido su colaboradora literaria y la que ha hecho posible la difusión de la obra de Barea y, por tanto, el prestigio que alcanzó fuera de su patria.
Barea deja publicadas varias obras, además de la señalada; entre ellas Las raíces rotas, sobre la España de hoy y estudios críticos sobre García Lorca y Unamuno. Por su labor crítica y su excelente interpretación de la literatura española contemporánea divulgada en el extranjero, le fue ofrecida una cátedra de profesor de Literatura en la Universidad de Pennsylvania en los Estados Unidos.
La obra de Barea sobrevivirá, su calidad literaria, su leal testimonio humano y su probidad intelectual le aseguran una permanencia no solo en las letras hispanas, sino en el mundo literario. Los españoles pierden una de sus grandes figuras.