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Ibérica por la libertad

Volumen 7, N.º 12, 15 de diciembre de 1959

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Ilustración

¡De sorpresa en sorpresa!



IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.

IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.

IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.

Directora:

  • VICTORIA KENT

Presidentes de Honor:

  • SALVADOR DE MADARIAGA
  • NORMAN THOMAS

Consejeros:

  • ROBERT J. ALEXANDER
  • ROGER BALDWIN
  • CLAUDE G. BOWERS1
  • FRANCES R. GRANT
  • JOHN A. MACKAY
  • VICTOR REUTHER

IBÉRICA is published monthly on the fifteenth of the month, except July-August when bimonthly, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1959, by Ibérica Publishing Co.

Price: Single copy, 25 c. Year's subscription: $ 3.

Second Class Mail Privileges Authorized at New York, N. Y. Second Class Postage Paid at U.S. Post Office. New York. N. Y.






ArribaAbajo Carta abierta de los españoles al presidente Eisenhower2

A Su Excelencia el Presidente
de los Estados Unidos de América
The White House
Washington, D. C.

Señor,

Quienes os dirigimos esta carta, con una osadía sólo justificada por la justicia de nuestra causa, somos un grupo de demócratas españoles que solicitamos la comprensión de V. E.

Sabemos por la prensa que habéis aceptado, señor, la invitación del General Franco para permanecer varias horas en Madrid el 21 de diciembre próximo.

Nos sentimos contentos ante el pensamiento de que podréis contemplar personalmente un trozo de nuestro país. Es la primera vez que un Presidente de los Estados Unidos de América ha de visitar España. Pero al mismo tiempo nos causa profunda angustia saber que vos, representante de una de las mejores formas de Democracia que ha conocido la historia, vais a realizar esta visita en unos momentos en que en España no existe la libertad. Comprendemos las razones de alta política internacional que os han compelido a aceptar la invitación del General Franco, pero se nos hace muy duro saber que el recuerdo de la primera visita a España de un Presidente de los Estados Unidos quedará unido para siempre con la dolorosa memoria de esta época de mal gobierno y de dictadura. Estamos seguros de que éste no es sólo nuestro sentimiento personal, sino también el de amplios sectores del pueblo español.

El día 21 de diciembre llegaréis, Señor Presidente, a un país cuyo pueblo está privado de las más elementales libertades políticas, en el que el espíritu y la práctica de la Democracia están prohibidos o sustituidos por una ficción, y en el que los ciudadanos que tienen el valor de proclamar su esperanza en una vida pública regida por el ejercicio de los derechos del hombre, se ven perseguidos por las autoridades.

Sin duda hallaréis quienes os justifiquen la actual dictadura, aduciendo situaciones históricas que hace ya más de veinte años que han sido superadas, y que en todo caso eran corregibles en un clima de libertad; mientras que el presente y continuado abuso de un poder oligárquico, en provecho exclusivo de una minoría, no puede ser normalmente corregido si no es recurriendo al desorden, que ningún español responsable desea.

Para todos cuantos en España amamos la libertad y la democracia, puede vuestra visita ser motivo de desolación o de esperanza. Desolación si os limitáis a proclamar la amistad entre dos gobiernos, lo que de hecho constituiría el respaldo de un gobierno tiránico. De esperanza, si con vuestros actos y palabras, como rector del Mundo libre, recordáis en Madrid que la verdadera democracia está ya definida en la fórmula de vuestro gran antecesor, Abraham Lincoln, como el gobierno del pueblo por el pueblo, sin ninguna separación entre el poder y el pueblo. Vuestro historial y vuestro honor nos hacen confiar en V. E.

Por último, Señor Presidente, os informamos que existe una vieja tradición española, según la cual el anfitrión se obliga a atender un deseo del huésped. Cuando converséis con el General Franco, os rogamos que le pidáis, en méritos a esta tradición, la libertad de quienes en las cárceles de nuestro país sufren reclusión por el sólo delito de haber proclamado, con sus actos, y a veces únicamente con su pensamiento, su voluntad de restaurar algún día en España la democracia.

Muchas gracias, Señor Presidente. Estamos seguros de que al hacer esa petición al General Franco, contaréis con la generosa comprensión de todo el pueblo americano, y con el agradecimiento de muchas familias españolas.

Dios guarde vuestra vida muchos años.

Grupos democráticos españoles
de estudiantes, universitarios y
trabajadores.

Madrid y Barcelona
Noviembre, 1959.




ArribaAbajo Las ideas del profesor von Oben3

Salvador de Madariaga


En un viaje reciente por Alemania conocí a un sociólogo que aspira a revolucionar los estudios sociológicos con ideas de suma originalidad. Como sucede con frecuencia con los genios, le gusta el misterio y la anonimidad, y sólo permite que se aluda a su obra de modo indirecto. Cediendo, pues, a este deseo le llamaré el Profesor von Oben. Se trata de un gran científico, y por lo tanto, de un gran medidor, porque ya se sabe que sólo hay ciencia de lo que se mide. El Profesor von Oben comienza, pues, por expulsar de la sociología todo lo que no es susceptible de medición; y tan escrupuloso es en esto, que prefiere llamar su ciencia sociometría. En efecto, el vocablo sociología recuerda al logos, que nosotros traducimos por verbo; ¡y vaya usted a medir un verbo! Es cosa que no lo puede hacer ni el gramático más pintado.

Pero las reformas del Profesor von Oben en materia de ciencia sociológica no se limitan a cambiar el nombre de la sociología, rebautizándola sociometría. Su aporte más original consiste en sentar un principio nuevo: que todas las vicisitudes de la vida de una nación se pueden deducir mediante cálculos matemáticos a partir del peso medio de los individuos de cada clase y profesión. En su laboratorio de... -bueno, me encargó que no diera detalles- digamos en su laboratorio de Alemania, el Profesor von Oben ha constituido sendos ficheros estadísticos donde consta el peso medio de cada clase y profesión de cada país de Europa y de América y aun de algunos de Asia; labor de benedictino, construida sobre sólidas bases estadísticas, e ilustrada con numerosa documentación gráfica y técnica (fotografías, ábacos, curvas y ecuaciones).

Según el Profesor von Oben, tanto el valor absoluto del peso medio individual de cada clase y profesión, como el valor relativo de este peso de una clase a otra tienen su importancia; pero siempre dentro de un coeficiente nacional que tenga en cuenta la estatura media. Por ejemplo, nuestro sabio calcula que el volumen medio de un alemán es de unos 200 decímetros cúbicos o litros; mientras que el de un español, griego o italiano no llega a 150. Por lo tanto, al calcular los pesos respectivos óptimos de las clases dominantes y de las dominadas en cada país hay que tener en cuenta estas diferencias de volumen medio nacional. Así nos lo explicaba a sus dos visitantes, pues conmigo había venido a su laboratorio otro europeo de un país que no quiero puntualizar por razones que luego se verán.

Ilustración

Con esta reserva, el Profesor von Oben estudia para cada país el peso óptimo individual, no precisamente desde el punto de vista higiénico, es decir, de la salud de la persona en cuestión, sino desde el punto de vista sociológico, o como él dice, sociométrico; esto es, el peso que cada cual debe tener para desempeñar su función con eficacia y para mantener la paz social. «Por ejemplo -nos decía en su laboratorio-, aquí tienen ustedes una fotografía de un ama de cría. Está gruesa, pero no tanto como conviene a su función. Aquí tienen ustedes en cambio un general (y se volvió hacia mi compañero de visita) de su país de usted, por cierto. ¿Ve usted? Funcionalmente, demasiado grueso. Este volumen corresponde a un peso muy superior al óptimo para una labor militar eficaz.»

Objetó a esto el aludido que un general podía ser grueso y buen militar. Pero el Profesor von Oben meneaba la cabeza: «Mire usted -argüía-, un militar grueso es un militar de oficina y no de campo. Los militares de campo son delgados. Fíjese en el Mariscal Montgomery. (Y como por magia, sacó de no sé dónde una fotografía del vencedor de Alamein que enseñaba a mi compañero de visita.) ¿Ve usted este perfil seco y musculoso? ¿No se parece al del gran héroe del país de este señor? -decía esto señalándome con el dedo-. El General Montgomery tiene figura de Don Quijote. Pero este General de su país de usted tiene figura de Sancho, y no necesito recordarle el apellido que Cervantes le dio. Los generales de campo están delgados porque andan siempre de maniobras y no de intrigas».

Yo, claro está, aguzaba el oído, por si a lo mejor resultaba que algo pudiera aplicarse a mi propio país. El Profesor continuaba su demostración concentrando su atención en mi compañero. «Ahora verá usted la importancia que todo esto tiene en lo concerniente a la paz social». Y de súbito le asestó esta pregunta a quemarropa: «¿Cuáles son las clases dominantes en su país? ¿Los banqueros, no?» El visitante vacilaba: «Yo diría que los banqueros están a lo que hay y a lo que venga. En mi país hoy las clases dominantes son los generales y los obispos». Excitadísimo, el Profesor puso en movimiento con rapidez las diez palanquillas de sus dedos, que recorrían vertiginosamente los ficheros. Consultó fotografías, gráficos, ecuaciones; se puso a reflexionar, con el pulgar en los labios, y el entrecejo cada vez más fruncido. «¿Está usted seguro?» -le preguntó-. «¿De qué? -repreguntaba el otro-. De que sean los generales y los obispos...» -«Absolutamente». «Pues entonces, su país de usted va muy mal. Mire usted: aquí están mis cálculos y mis estadísticas. Los generales y los obispos son las profesiones más gruesas del país de usted. Esto es funcionalmente deplorable. Sobre la obesidad de los generales, lo dicho, y algo más. Vd., para un caso así como el del país de este señor -resulta fatigoso mandar soldados desde un caballo, tanque o autogiro-, prefiere mandar paisanos desde una mesa. De modo que a generales obesos dictadura militar». El visitante objetó: «Pues en mi país no hay dictadura, ni militar, ni civil». El Profesor von Oben no se arredró: «Pues la habrá. No le quepa duda. La sociometría es una ciencia exacta... En cuanto a sus obispos, mire usted... -el Profesor le enseñaba a mi compañero de visita un gráfico en colores-. ¿Ve usted?, índice de obesidad episcopal máximo de todas las profesiones. ¿Qué revela esto en lo funcional? Falta de ascetismo y de espíritu religioso. Poco sacrificio y mucha buena vida. De modo que: incapacidad profesional».

Mi acompañante miraba al gráfico, confuso, y el Profesor seguía hablando: «En cuanto a la paz social, en sociometría hay un teorema que he descubierto yo y que lleva mi nombre. Este teorema dice que la paz social requiere un mínimo de diferencia de peso entre la clase dominante y la dominada. Ahora bien, fíjese usted -los dedos otra vez moviendo fichas-, fíjese usted: la clase obrera de su país es la de peso mínimo de toda Europa. De modo que la máxima diferencia de peso entre dominantes y dominados se da hoy en su país de usted. Esto es tan infalible como con las nubes. Si la tensión eléctrica pasa de cierto mínimo, hay relámpago. En sociometría, si el coeficiente de diferencia de peso medio entre dominantes y dominados pasa de cierto mínimo, hay tormenta social».

Calló él Profesor. Callamos todos. Y al fin, como nadie decía nada, pregunté yo: «¿Y qué recomienda Vd. para un caso así como el del país de este señor?» «Sencillísimo -me contestó el Profesar- sencillísimo. Que el pueblo coma más y que los generales y los obispos coman menos». Y me miraba con ojos cándidos de descubridor de verdades eternas.

SALVADOR DE MADARIAGA





ArribaAbajo Los poderes de Eisenhower y los poderes de Franco

Steparius


En su Mein Kampf Adolf Hitler escribió una norma muy importante para dirigir la propaganda en un país totalitario: «Cuanto más grande es una mentira, mayores probabilidades tiene de ser creída». Esta opinión de Hitler respondía a una actitud subjetiva a priori: el desprecio de Hitler por las masas (y en particular por las masas que él consideraba no conscientes de su pertenencia a un ente político superior: comunidad racial, Estado, etc.). A las masas no organizadas ni conscientes, había que nutrirlas, pues, con mentiras bien grandes, explotando así su ingenuidad o su capacidad de corrupción.

Tanto la base subjetiva apriorística como la consecuencia táctica de ella derivada, eran lógicas en un hombre del tipo de Adolf Hitler. Incluso podría afirmarse que eran lógicas respecto del destinatario de la propaganda a base de mentiras bien grandes: la parte más déclassée del pueblo alemán.

Los españoles hemos leído con estupefacción el discurso que el Ministro de Hacienda franquista, Sr. Mariano Navarro Rubio, pronunció en la neoyorkina Universidad de Fordham el 5 de octubre último. El Teniente Coronel Navarro Rubio tiene unos antecedentes ideológicos y una educación muy distintas de las de Hitler. Y el público que era destinatario de sus palabras no era una masa déclassée e inconsciente, sino nada menos que el público de los Estados Unidos en general, y el de una importante universidad privada en particular. Sin embargo, sería difícil hallar un ejemplo más exacto de aplicación de la célebre máxima de la propaganda hitleriana. «Franco ejerce menos poderes que Eisenhower»... «En España... las libertades que pudiéramos llamar vitales, tienen una expansión que en la mayoría de los países libres no se consiente». Y así, otras frases por el estilo.

Los ciudadanos españoles estamos ya curados de espanto, y como sabemos que no hay modo de impedir que cada mañana, al recibir el periódico a la hora del desayuno, nos tomen el pelo, hemos desarrollado una filosofía entre cínica y divertida que es un seguro resorte psicológico para no enloquecer. Pero el pueblo de los Estados Unidos cree todavía en la verdad. Las publicaciones americanas -sean populares o académicas- están acostumbradas a desenmascarar al mentiroso. Hay en el país una tradición de rigor y de honestidad intelectuales. ¿Toleraría por segunda vez la Universidad de Fordham, un nuevo discurso del Teniente-Coronel Navarro Rubio? Los que tenemos fe en los Estados Unidos debemos creer que no.

Para dar una idea de la magnitud del abuso que el Sr. Navarro Rubio ha hecho de la hospitalidad americana, pongamos nada más unos ejemplos. Equiparar, como si tal cosa, los poderes constitucionales del Presidente Eisenhower, o de cualquier presidente de los Estados Unidos, con los poderes vagamente definidos en diversas Leyes, que ejerce o puede ejercer el General Franco, supondría, en el terreno de los hechos, lo siguiente: Que el Presidente de los Estados Unidos pudiera elegir, nombrar y deponer a los gobernadores de todos y cada uno de los Estados de la Unión; que el Presidente de los Estados Unidos pudiera por sí mismo elegir y nombrar, mediante designación directa, a cerca del 25% de los miembros del Senado y de la Cámara de Representantes, y mediante sistema indirecto a más de los ⅔ de los miembros del Congreso; que el Presidente de los Estados Unidos pudiera elegir, nombrar y deponer a los alcaldes de las ciudades más importantes de la Unión, incluyendo todas las capitales de Estados; que el Presidente pudiera elegir, nombrar y destituir a la persona que hubiese de ejercer la jefatura de la organización sindical AFL-CIO; que el presidente pudiese suspender, mediante una simple medida administrativa, la vigencia de las enmiendas a la Constitución americana que forman el Bill of Rights (como de hecho se han suspendido en España varias veces los derechos civiles del «Fuero de los Españoles» mediante un simple decreto insertado en el Boletín Oficial); que el Presidente de los Estados Unidos pudiera otorgar poderes ejecutivos al secretario de prensa de la Casa Blanca para que éste, a sugerencia suya, designase los directores de periódicos de cierta importancia, digamos el New York Times o el Washington Post; y en fin, para no alargar la lista, que el Presidente de los Estados Unidos pudiera crear nuevos títulos de nobleza hereditarios, en las personas de militares o financieros amigos suyos, títulos que, buscando una analogía con los concedidos por el General Franco, podrían ser los de Marqués de West Point o Conde de la General Electric Co.

En cuanto a la existencia en España de mayores «libertades vitales» (Sr. Navarro dixit) que en los países libres, habría que convenir en ello siempre que concretáramos esas libertades en unos cuantos y simbólicos ejemplos. En España, por supuesto, el laboratorio farmacéutico puede libremente elaborar y expedir una penicilina, destinada al Seguro Obrero de Enfermedad, que es sólo una quinta parte eficaz comparada con una penicilina extranjera; en España el lechero tiene libertad para aguar la leche; las Compañías monopolistas de servicios públicos disponen de una vitalísima libertad para expoliar al ciudadano, incapaz de defenderse social ni jurídicamente; los Consejos de Administración de las grandes sociedades anónimas tienen libertad para hacer elegir hombres de paja como representantes de los obligacionistas; y las entidades bancarias pueden, también con libertad muy vital, vulnerar las normas de ordenación bancaria emanadas del propio Ministerio de Hacienda; y los miembros de las clases privilegiadas tienen asimismo plena libertad para omitir, o enmascarar y falsear sus declaraciones del Impuesto sobre la Renta... Y en fin, en la actualidad en España hay la muy conveniente libertad, para las entidades fabriles o mercantiles propiedad de miembros de la oligarquía del Régimen, de seguir disfrutando de crédito bancario, en unos momentos en que el Plan de Estabilización, con sus rígidas medidas restrictivas del crédito, ahoga la vida de las empresas pequeñas y medianas ajenas al círculo privilegiado de la oligarquía...

Sin duda todas estas libertades son «muy vitales»; pero se trata de libertades que favorecen exclusivamente a los elementos negativos para una sana y progresiva vida de la comunidad; libertades para el explotador; libertades para el monopolio, y para el privilegiado, y libertades, en definitiva, para aquél que ya es más libre, pues dispone, sea por nacimiento o por acontecimientos históricos, de las oportunidades que da la posesión de influencia y de dinero.

Señalemos, por último, la paradoja de que un ministro de Hacienda, responsable de todo un Plan de reestructuración de la economía española, hable en los Estados Unidos de temas políticos y filosófico-constitucionales, con preferencia a los temas económicos que son de su competencia. La aparente paradoja queda aclarada si pensamos que en términos económicos era mucho más difícil, para el Teniente Coronel Navarro Rubio, engañar a su auditorio, so pena falsear cifras y datos; en cambio, podía dedicarse con cierta impunidad, a sorprender la buena fe y las convicciones democráticas de sus oyentes. Y en este terreno, todas las tácticas eran buenas, incluso las de Adolf Hitler.

STEPARIUS




ArribaAbajo España al volver

Impresiones de un refugiado (Conclusión)


Antonio Sánchez Barbudo


Antiamericanismo variado

Otra de las novedades que encuentra el viajero es un floreciente antiamericanismo. Aunque ello sea cosa corriente en muy diversos países, no deja de sorprender en España, donde no es común que se sienta animadversión contra nadie, a no ser contra los mismos españoles.

Tal vez el antiamericanismo de los españoles de hoy no sea tan general como en otros lugares, y seguramente no es tan visible. Eso hace creer a algunos que no existe. En una información publicada recientemente en el New York Times decía una optimista señora que no lo había en absoluto. Pero quien ha estado ahora en España, habla bien el español y escucha lo que la gente dice, no puede tener duda al respecto.

Los motivos de ese antiamericanismo pueden dividirse, creo yo, en dos grupos: unos que son más o menos los mismos que se alegan con mayor o menor fundamento en todas partes, o que no se alegan, pero que son la causa real (sentimiento de humillación nacional, de dependencia; temor de la bomba atómica, de ser arrastrados a la guerra; ostentación, ignorancia e «ingenuidad» de los americanos; simple envidia, etc.), y otros motivos que pudiéramos considerar propiamente españoles, que surgen debido a características y situaciones españolas, aunque algo parecido pueda también encontrarse a veces en otras partes.

Este antiamericanismo más puramente español procede en primer lugar de los dos extremos: de la minoría gubernamental y de la minoría que rabiosamente, aunque sea sólo con gestos y palabras, se opone al régimen. Es decir, hay por un lado el antiamericanismo de los «carcas», que han odiado siempre la democracia, los que temen que España pierda su religión «castiza» y se protestantice, esos que se escandalizan de la libertad de maneras, trajes y costumbres de los americanos. Son los que consideran a Estados Unidos un obstáculo para los sueños imperiales de la Hispanidad, y temen que nuestras «sanas tradiciones» se esfumen al ponerlas en contacto con los vientos de fuera. Resulta, sin embargo, que todas esas personas son precisamente las que más se benefician del dinero americano, las que se sostienen en el poder gracias a los Estados Unidos, y por ello su antiamericanismo, aunque bilioso y hondo, es disimulado, hipócrita y revestido de servilismo.

Por otro lado está el antiamericanismo de los antifranquistas, que insisten en afirmar que, sea por lo que sea, el caso es que Franco está hoy en el poder sólo gracias a los Estados Unidos. Y su rencor es el odio violento de todo amante frustrado. Todos esos antiamericanos liberales de hoy son a menudo los mismos que soñaron con el triunfo de los aliados, los que esperaron de ellos la salvación, los que oían clandestinamente la radio y se exponían a palizas y cárceles por ir a recoger o propagar el boletín de prensa que repartía la Embajada americana. Este antiamericanismo agudo que digo -en más de una ocasión pude observar cuán virulento es- se concentra sobre todo entre los intelectuales y la gente más culta, es decir, entre los más articulados y decididos enemigos del régimen.

Se juntan, pues, franquistas y antifranquistas en su hostilidad, abierta o no, hacia los americanos; y a ellos se suma, en diferente grado, según los lugares, personas y circunstancias, el antiamericanismo de la gran masa, motivado por las razones generales que antes dije, y porque acusan a los americanos de originar la carestía de la vida, aprovecharse de la pobreza de España, etc. Pero quizás, en el fondo, la causa básica de la popular hostilidad sea otra: que no ven a los americanos, considerados en conjunto, en general, como amigos. Los ven como representantes del gobierno americano, y como tales aliados y favorecedores del gobierno, no del pueblo. Cierto que individuos aislados, que han tenido trato personal con americanos, con frecuencia muestran simpatía y hasta cariño hacia ellos. Pero aun éstos hacen una distinción entre sus amigos personales y «los otros». En Madrid muchos se refieren a «la ciudad maldita», o sea el barrio nuevo llamado de la Concepción, en el que viven muchos americanos. Y mi amigo el maestro, tan bondadoso, reconociendo los beneficios de la presencia de los americanos en España, me hablaba de «la tirria» que la gente les ha tomado.

Ilustración

Había antes una gran admiración y simpatía hacia los Estados Unidos, que muchos identificaban con los sueños de libertad y progreso, de reforma y mejoramiento en España. Por eso creo que el día en que los Estados Unidos vuelvan a representar lo que representaban, o al menos dejen de representar lo que hoy, claramente para unos y de un modo oscuro para otros, representan -es decir, el sostén de la tiranía-, la animadversión irá desapareciendo. Hay otras causas que la provocan, pero ésta me parece es la principal en España. Y es que por naturaleza los españoles, en su gran mayoría, no son antiextranjeros, como quizás lo sean los franceses, por ejemplo. Esto lo saben bien muchos turistas, incluso americanos.

Católicos liberales e intelectuales antifranquistas

Entre los signos esperanzadores hoy en España, está la aparición de un nuevo tipo de católico liberal. De ello se habla ya fuera, y se habla mucho dentro de España. Constantemente la gente hace referencias a curas jóvenes, dominicos y jesuitas, liberales, tolerantes, y que a menudo se declaran, más o menos abiertamente, en oposición al régimen. Se dice que muchos afirman ser partidarios de la justicia social, de reformas, de la separación de la Iglesia y el Estado, e incluso a menudo anticlericales.

Que los hay no cabe duda, dado el testimonio de tantos, aunque yo no llegué a encontrarlos. Cierto que no los busqué tampoco. Ahora bien, cuán numerosos son éstos, cuántos de ésos entran en docena, es algo que no sé, y sobre lo que tengo gran duda. Sospecho también que hay en lo alto, en lo alto de la jerarquía eclesiástica, quien cree prudente jugar a la vez, para más seguridad, con las fichas rojas y las negras, con esos católicos remozados, que pudieran un día ser útiles, y con los otros, los vulgares, los castizos que son, por lo pronto y mientras dure, quienes tienen la sartén por el mango. De la sinceridad de muchos de esos jóvenes religiosos no he de dudar, sin embargo. Después de todo, era ya hora de que algunos religiosos pensaran que esas quemas periódicas de iglesias y conventos en España deben tener tal vez alguna razón honda, aparte la travesura de ciertos maleducados y bulliciosos mozalbetes. Y si es verdad que brota hoy en algunos grupos en España, con más vigor y autenticidad que antes, el sentimiento religioso, es natural que éste se quiera separar de la política, sobre todo de una sucia política, y de los intereses de los ricos. Ojalá crezcan y lleguen a hacer en España la religión cosa más respetable de lo que era. Y ojalá podamos así entendernos con ellos. Pero como sé poco sobre el asunto, en concreto, nada más digo.

Ilustración

Lo que sí me encontré fueron jóvenes de la clase media, liberales en el fondo de su corazón, moderados; opuestos al régimen, o al menos que verían con gusto un cambio si no se originaban trastornos, y que se declaraban católicos. Su catolicismo es, creo yo, fruto de su educación, del régimen; y su moderado anticlericalismo y antifranquismo es la natural reacción ante lo que ven. Este tipo de joven no es el que nosotros conocimos en los tiempos de la F.U.E., o cuando se organizaron las milicias, en julio de 1936; pero, en fin, con ellos podríamos entendernos, y son también un signo esperanzador.

Y hay por último los intelectuales. Dejando aparte unos cuantos tránsfugas, los del Opus y algunos servidores fieles del régimen, que en general no tienen calidad ni prestigio alguno, vemos que hoy en España, por primera vez desde hace mucho, hay, entre otros grupos, uno compacto, valioso, con prestigio e influencia, de intelectuales católicos, procedentes de diversos campos, pero en los cuales lo dominante sería la moderación, y que son hoy sinceramente liberales, partidarios de la concordia de los españoles, de la tolerancia, y desde luego todos ellos opuestos al actual régimen, aunque tengan aún algunos puestos en las universidades, dirijan revistas que paga el gobierno, sean académicos y demás. Son un grupo de personas muy conocidas, bien relacionadas, y los nombres de algunos de ellos han aparecido a veces en Ibérica y en otras partes, entre los refugiados. Pero yo prefiero no nombrarlos. Hablé con varios de ellos, y todos me trataron sin reserva, con la mayor confianza. A algunos los conocía personalmente de antes de la guerra, a otros no.

Hay que decir enseguida que éstos no son todos los intelectuales de España, ni tampoco los más jóvenes. Ya que son un grupo de personas de gran calidad, y que han llegado a la madurez intelectual, su importancia es grande. Pero ellos no son todo. Hay entre los jóvenes poetas y novelistas, sobre todo entre los poetas -la actual poesía joven en España es en conjunto excelente, como ya advirtió Juan Ramón- muchos que, sobre todo hace unos años, hablaban a menudo de Dios en sus poemas; pero esto, cuando no era moda «tremendista», de desgarramiento, de angustia y búsqueda, era una sincera expresión lírica de su soledad, de su ansia muy humana de Dios. Y eso poco tiene que ver con el catolicismo. En todo caso, ahora como antes, muchos son clara y decididamente anticatólicos, o indiferentes. El panorama, entre los intelectuales, en cuanto a creencias religiosas se refiere, ha variado en general mucho menos de lo que parece. Con la excepción del grupo que digo, que está formado casi exclusivamente por miembros de la que podríamos llamar «generación de 1936».

En este grupo hay poetas, pero también críticos, ensayistas y filósofos, y profesores varios. El catolicismo de todos ellos no es nuevo; pero, seguramente, bajo otro régimen, de haber continuado bajo la República, no aparecería tan en primer plano. No dudo de su sinceridad, pero creo también que el catolicismo resulta en varios de ellos, además de místico dardo, una especie de coraza. Son en general, en el fondo, gente más bien de derechas, pero a quienes la tiranía actual les resulta insoportable. Y la ignorancia, mala fe y peores propósitos de muchos católicos españoles típicos es algo que les parece intolerable. Se indignan cuando frailuchos rencorosos tratan de condenar a un Ortega, Machado o Unamuno. Ellos, por sentimiento de responsabilidad, por vergüenza, por no querer ser identificados con los bárbaros, y por otros motivos análogos, es decir, por ser sobre todo intelectuales, tienen como misión defender a las grandes figuras del «98», y sucesores, de las embestidas de los otros, sus correligionarios, que resultan ser los del Opus. Éstos son para ellos la bête noire. Por eso cuando se habla del Opus como posible movimiento liberal en España, el embrión posible de una democracia cristiana española, se ponen todos frenéticos. Los del Opus les pagan con la misma moneda. Los ataques a Ortega, por ejemplo, son en realidad ataques a ellos, destinados a mostrar que los ídolos de esos «malos católicos» son muy perniciosos. Lo que tratan es de desplazarlos; de desacreditarlos ante «las autoridades». Pero desplazarlos no es fácil, por su prestigio, conexiones, moderación, y porque todo o mucho de lo que hacen, incluso la defensa de Ortega, aparentemente lo hacen en nombre de un catolicismo bien entendido, sabio y prudente, más piadoso, y basándose en un conocimiento más hondo y directo de Santo Tomás que los otros.

Ilustración

A muchos de nosotros, desde fuera, estas escaramuzas nos parecerán sin sentido. Pero vista la cosa desde dentro se comprende que la actitud de ellos es valiente, noble; que son nuestros amigos, que con ellos es posible desde luego entenderse; y que se hace una injusticia enorme al suponerlos simplemente gente del régimen, vendida al régimen. Yo mismo he pecado de ello, y me arrepiento.

En general, los intelectuales están mucho más cerca de nosotros de lo que pensamos. No nos separan los abismos que yo creía. No me sentí yo entre ellos más en desacuerdo que me sentía hablando con otros refugiados, viejos amigos míos, que fui encontrando en Roma, París o Ginebra. Por eso yo aconsejaba a todos los refugiados, y me permitiría aconsejar desde aquí a otros amigos dispersos, o a aquellos a quienes no conozco, que entren en contacto con ellos, que no tengan escrúpulo en colaborar con ellos, bajo cualquier membrete, en cambiar ideas e impresiones con ellos. Esto será bueno para todos. La separación que hemos mantenido, y de la que se lamentan, no es necesaria, justificada, ni beneficia a nadie. A menudo ellos nos hacen más justicia que nosotros les hacemos. Uno cree desde aquí que están «al otro lado», irremisiblemente separados de nosotros. Pero no es así. Están donde estamos, la gran mayoría al menos; nada más que ellos sufren aquello y están hastiados, humillados, aplastados y con poca esperanza.

Desarraigamiento del refugiado

Como final de este largo artículo he de decir algo que no es ya información sobre España, sino personal; algo que me ocurrió, y que tal vez haya ocurrido u ocurra a otros refugiados que vuelvan ahora a España.

Al salir de ella, como al entrar, en todo momento, sentí que esa España ya no era la mía. Iba preparado para la sorpresa, pero sin embargo me sorprendió el encuentro. Aunque ella fuera la misma, yo no la veía ya, ni la sentía, del mismo modo. Antes la miraba desde dentro, siendo de tal modo parte de ella, que no me daba cuenta estuviera allí, y más que verla la vivía. Ahora sobre todo la contemplaba -era yo todo ojos-, y aun entendiéndola, me sentía lejos, distante. Todo me traía recuerdos, todo me hablaba al corazón; y sin embargo eso no era ya propiamente lo mío.

Entre la gente, aun entre amigos, me sentía un poco como gallina en corral ajeno. No había yo sufrido las humillaciones y temores, las torturas que ellos. Tampoco tuve que claudicar, fingir, colaborar -y avergonzarme en secreto- como otros. Resulta que uno no entiende los chistes, ni comprende por qué les parece tan importante el cambio de un ministro. Hemos vivido durante muchos años separados. El tiempo ha pasado. Uno mira en torno y ve ya en todos los amigas canas, dulces sonrisas; y ve el paisaje, que es el mismo. Veía yo el paisaje mejor, creo, con el ojo experto del que ha visto ya muchos paisajes. Y reconocía el paisaje de antes, el que vi, pero ya no lo sentía como lo sentí. Pensaba en la guerra, en la epopeya del 36; pero observaba que a nadie le importaba ya, que nadie quiere recordar esa tragedia.

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Los desterrados pensamos muy a menudo en España. Al cabo de los años llega a parecer imposible que uno pueda volver a poner el pie allá, no por otra razón sino por la misma que parece imposible que pueda llegarse a poner realmente el pie en el mundo de los sueños. Cuando uno se encuentra al fin allí, con el alma en vilo, se tiene desde luego la sensación de milagro que se esperaba. Durante todo el recorrido sentí yo encanto parecido al que sentiría un niño que creyese estar recorriendo un país de hadas. Pero me acompañaba también la sensación de soledad y la melancolía de voces del pasado. Y, con todo ello, sentía que esa vieja España que pisaba ya no era la mía.

Quizás tenía razón mi amigo, el maestro. Nos habíamos ido a la sierra para tomar el aire y charlar más libremente. Me contaba lo que en el otoño de 1936 ocurría en algunas cárceles a hombres que no habían cometido más delitos que ser tibiamente republicanos. Contaba con minuciosos detalles, como si tuviera aquellas imágenes clavadas en su mente. Hablaba con lentitud, y rebosaba amargura; mas, por pudor, había a veces en su cara una mueca, una extraña sonrisa, y su voz adquiría sorprendentes entonaciones, como si contara algo grotesco y divertido. Y de pronto yo sentí asco, horror, pena, y más que odio a ellos, vergüenza, una especie de culpa. Pensé en los crímenes nuestros, los que se habían cometido por la misma fecha en nuestro lado. Por primera vez quizás sentía la tragedia de España como un todo. Más que en los verdugos, para odiarlos, pensaba ahora en las víctimas. Pero comprendí a la vez que si sentía así era porque me impresionaba el recuerdo de la tragedia, sí, y sentía vergüenza, culpa, como español y como hombre; mas, en cierto modo, me sentía ya desligado, si no del conflicto y de las causas de él, sí un poco de esa tierra en que se había producido. Se lo dije a mi amigo y él respondió: «Otro de los crímenes de éstos es que, seguramente, os hemos ya perdido a vosotros para siempre».

Tal vez tenía razón. Uno, al volver allí, siente que, siendo la misma persona, ya no es el mismo que era. Uno no se siente aquí en lo suyo, y allá siente, o al menos yo sentí, que aquello ya no es tampoco lo suyo. El refugiado vive, sabido es, desarraigado. Tal vez quedándose allá por más tiempo, tal vez si las cosas cambiaran un poco, se vería todo de otro modo. Mas yo, estando en ella, sentía a España lejana; siendo ella muy real, la sentía como un fantasma, un fantasma amado y combatido.

ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO

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ArribaAbajo Miscelánea de la vida cultural

Juan de Toledo


La vida cultural española, vigilada con el mayor cuidado por el estado totalitario de Franco, es muy difícil de clasificar o definir, y ante ella no puede establecerse ninguna relación o semejanza con la de cualquier país libre. El movimiento literario o artístico de Francia, Inglaterra o los Estados Unidos se produce con independencia completa de la vida política. Esto no quiere decir que una y otra no se influyan desde lejos. En estas naciones existe, sin duda, una censura que endereza la convivencia o la inmoralidad o la falta de respeto a las instituciones. Pero en España la cosa cambia de tono y aun cuando todos presumen, nos referimos a las fuerzas dirigentes, de que nuestra normalidad es igual a la de las democracias citadas, todos también saben que esto no es así. Una de las características más ostensibles de esta vida es la del equívoco. Esta situación, creemos, es completamente peculiar de España. No se asemeja en nada a la de Rusia, cuyo arte dirigido es de todos bien sabido. El realismo socialista, la interpretación marxista de la historia y la patriotería menuda se han constituido como base de todas las actividades del espíritu. Es decir, que allá nada se puede llamar engaño y todo está claro. En los países occidentales hay una libertad amplia de criterio e interpretación de los hechos, lo mismo en el campo religioso que en el estético o moral. Las ideas más diversas conviven más o menos educadamente o polémicamente. En España, no. Nos disfrazamos de gente liberal ahora, bajo el mandato norteamericano, pero todo el mundo sabe que esto es una mojigata de carnaval, porque la realidad nacional nunca podrá ser presentada sino de modo equívoco, anfibológico o alusivo. El escritor o el artista se sienten en todo momento vigilados por una terrible policía cultural.

El equívoco es una de las formas más acabadas de nuestra existencia literaria. Por ejemplo, todos los diarios gastan sus energías y su tinta en cantar al régimen que ocupa hoy militarmente la nación. Desde la primera página a la última, en ABC, Pueblo o La Vanguardia, pasando por toda la Prensa, todos entonan a cualquier hora del día su admiración por el Caudillo, emiten sus poemas en prosa de reconocimiento de nuestro bienestar y proclaman la seguridad de nuestro destino. La nueva transformación económica que sufre ahora la Península Ibérica, que es exactamente la realización de todo lo contrario de lo hecho hasta ahora y la conciencia de un fracaso político también totalitario, sólo ha servido para tributar al gobierno del yugo y de la flecha los mayores elogios. Los españoles que estamos dentro de España sabemos a ciencia cierta que esta nueva situación no corregirá nada, que todo seguirá igual y que dentro de un año los millones de dólares ahora cedidos sólo habrán ampliado el marco de la miseria nacional robusteciendo el partido único del dictador.

Ilustración

Hablábamos de la reglamentación de la prensa española, pero también nos referíamos al equívoco cultural en que nos movemos. Nuestras revistas literarias son un exponente muy definido de este equívoco. Destino, de Barcelona, Ínsula, de Madrid, y Papeles de Son Armadans de Palma, de Mallorca, son revistas perfectamente reconocibles y de inspiración liberal que han luchado siempre con enormes dificultades. Algunas de ellas fueron suspendidas y su vida transcurre un poco enmascarada, con fuertes sacrificios y una heroicidad desmedida. Pero tenemos otras, como una que hace poco ha aparecido, Punta Europa, que se publica en Madrid, que es un verdadero alarde de confusión, mal entendido y metáfora Opus Deísta. No sabemos cuál es el centro político de esta revista, tratándose exactamente de una revista grandemente política. Está muy bien disfrazada, pero desde el momento en que ha empezado a hablar con su voz y su lenguaje de carnaval, con su sonido aflautado, suasorio y empalagoso, le hemos reconocido el santo y seña que la mueve: se alimenta de los detritus del fascismo español, del cómodo, del que ocupa puestos, o del que ha formado en estos tiempos la «hermandad de alféreces provisionales», una institución muy difícil de definir y completamente maquiavélica, más ese catolicismo nacional que sigue amparando nuestro gastado totalitarismo. Pues bien, en su último número Punta Europa publica un artículo denunciando el caso de una revista universitaria del SEU, Acento, a la que carga con el sambenito de marxista. Hay que pensar que esta acusación nefanda supone una mala intención manifiesta y delincuente. Acento ha dejado de aparecer.

En nuestro país no se puede jugar con estas cosas, ya que peligra la seguridad y la libertad de las personas. Sin duda, Acento era una revista atrevida que presumía de un cierto paradojismo intelectual y que cuando dedicaba un número de homenaje a Antonio Machado lo empezaba con una brillante crónica de circunstancias de Adolfo Muñoz Alonso, director general de Prensa y uno de los últimos «pensadores» seguros que le quedan al Caudillo, más un estudio de un famoso Dámaso Santos que escribe párrafos tan sentidos como estos: «Todo lo que dure esa utilización de su claro nombre para finalidades ajenas a la poesía y al entendimiento sereno de España en una etapa reciente de su historia que merece, por lo menos, respeto: no quieren ver que Antonio Machado es de todos los españoles y no de una circunstancia». Estos trabajos dirigidos contrabalancean los muy importantes comentarios sobre nuestro poeta de nuevos escritores de procedencia universitaria muy afectados por la dialéctica de la historia.

El equipo de Acento es claramente disconforme. Pero lo que tiene una cierta desfachatez es que Punta Europa, no sabemos a qué aludirá esta «Punta», cuando se trata de descubrir a Acento lo hace siempre desde un punto de vista liberal y burgués, muy europeo, como quien no quiere la cosa. Entonces, se enfada con que Acento defienda el teatro del dramaturgo comunista alemán Bertold Brecht y ataque al de Ionesco, ponemos por caso, que se ha declarado últimamente antimarxista, o que sienta simpatía por el realismo socialista en el arte.

Todo equipo literario que pretenda presentarse frente a la razón de Estado, la que defiende Punta Europa, corre peligro. Nosotros después de lo que pasó con don Ramón Menéndez Pidal, con motivo de su viaje a Mallorca para asistir a las jornadas de intercambio intelectual de Formentor, no sabemos qué pensar. Nuestro gran don Ramón, que viajaba en avión, fue escoltado por cinco reactores españoles de construcción norteamericana. Suponemos que todo este aparato fue dispuesto por el gobierno de Franco, como homenaje de las armas a las letras. Pero todos en nuestro país saben asimismo que las conversaciones de Formentor fueron vigiladas por un equipo de policías, enviado especialmente a las Baleares para cuidar de las manifestaciones y movimientos de los escritores y artistas que allí asistieron.

Añadamos que desde hace bastante tiempo recorren toda España conferenciantes que -aun cuando no se dice de dónde proceden, toda la gente sabe que se nutren de las ideas oficiales del Ministerio de Información y Turismo- nos hablan del estado de nuestra literatura, especialmente de la novela, piedra de toque de todas las preocupaciones estéticas y morales de la nación. Estos conferenciantes exaltan nuestra producción artística con la «buena» voluntad de destacar lo que se ha hecho durante el régimen de Franco, la importancia de los premios concedidos y el cuidado que ha puesto el gobierno en amparar las creaciones de nuestros escritores. La labor de estos propagandistas va siempre apoyada por las revistas más o menos ortodoxas, siempre por toda la Prensa y por las muy entretenidas estaciones de radio de todo el país. En estas conferencias se habla muy bien de los éxitos de nuestros novelistas y poetas, pero al mismo tiempo se lanzan a voleo un montón de buenos consejos para encarrilar todas nuestras manifestaciones literarias.

El más importante es el que se refiere a la conveniencia de componer narraciones y poemas que presenten un cierto optimismo de la vida, un rosado bienestar y un sentido reconfortador del mundo. La novela negra, gris o roja es combatida duramente, pero de forma muy casuística, y a veces se le llega hasta aplicar los peores epítetos, desde su extranjera hasta su mala intención deformadora. Libros como La colmena, Las últimas horas, Juego de manos, Con el viento solano y últimamente Nuevas amistades y tantos otros que son exactamente los que han dado el tono al moderno arte español del relato, quisieran ser suprimidos de las preocupaciones de los hombres actuales. Y no digamos lo que se afirma de esa poesía social o política que se ha puesto de moda aquí, como la de Blas de Otero, Gabriel Celaya y Victoriano Crémer. Salmos al viento es el primer libro de versos que ha publicado Luis Goytisolo-Gay, uno de los más jóvenes y espléndidos líricos que tenemos en la actualidad. Casi todo el poema está escrito con ese acento y esa visión moral que tanto es castigada por la palmeta oficial. A pesar de ser uno de los más hermosos libros que hemos leído últimamente, la crítica lo ha dejado un poco al lado, salvo en los círculos intelectuales y en algunas revistas.

Con respecto a la situación de nuestra literatura, en el primer coloquio internacional sobre la novela que se celebró en Formentor, bajo los auspicios de la «Biblioteca Breve» de Barcelona, los escritores españoles se atrevieron a manifestar sus preferencias.

Frente a la tendencia francesa e inglesa, menos comprometida y más abstracta, los novelistas de nuestro país expresaron su deseo de mantenerse dentro de una línea realista y social. A pesar de las dos tendencias que aquellos pusieron de relieve, todos coincidieron al menos en un mínimo punto de apoyo: el de destacar el valor de testimonio, denuncia o compromiso que ha de presentar la literatura contemporánea. No sabemos el porqué, o mejor, sí lo sabemos. Es muy difícil que el novelista de nuestros días pueda apartarse hedonísticamente o gratuitamente de lo que ve, vive u observa. En este coloquio de Formentor se ha rechazado el arte de propaganda, con muchísima razón. Pero todos también convinieron en la responsabilidad ineludible que tiene todo artista de manifestar su visión del mundo de manera crítica e independiente.

JUAN DE TOLEDO




ArribaAbajo Sin permiso de la censura

Anverso y reverso


En varias ocasiones hemos señalado la contradicción entre la fachada del régimen y la sórdida realidad de sus habitaciones interiores, entre la política de «prestigio» -que no excluye hacer almoneda del interés nacional- en el exterior y la política del trancazo en el interior. Cabe afirmar que este contraste entre el anverso y el reverso del «reino católico, tradicional y social» del Caudillo ha sido particularmente agudo en el mes que termina.

Los gobernantes de El Pardo no creen en el apoyo popular ni en la opinión pública. No les interesan y, para mantenerse en el poder o realizar «ajustes de cuentas» entre sus grupitos, sólo se piensa en la ayuda extranjera, en no descontentar a los militares, en que no se agoten las arcas del Tesoro, etc. Es decir, sólo en los medios, porque el único fin es ir tirando.

Este mes había que librar ruda batalla en el «frente» exterior. Lo primero, conseguir que el presidente Eisenhower desistiese de su propósito de volar sobre España sin detenerse en El Pardo. Esto era cuestión de vida o muerte para el Caudillo. Y luego, con esta baza en la mano, que Castiella se diese una vueltecita por Berlín, para invitar al canciller Adenauer, amén de satisfacer ciertas vanidades personales y arreglar unos asuntillos económicos de los que hablaremos a continuación.

La «espontaneidad» organizada

Se logró lo primero. Toda la máquina de propaganda del régimen se desvive ahora por aprovecharse de lo que consideran como el espaldarazo de un gran jefe de Estado y gran demócrata al régimen del Caudillo. Según las últimas noticias éste quiere movilizar cerca de un millón de personas que con la «espontaneidad» habitual en estos casos aclamen al presidente Eisenhower y le muestren que Franco es amado de su pueblo. Ya se han enviado instrucciones a numerosos gobernadores civiles y jefes sindicales, se han dispuesto créditos de los fondos, más o menos secretos, para trasladar a Madrid una multitud de gentes. Viajes gratis, dietas, hoteles... Todo con mucho cartelón y mucho ¡viva! Infinitamente mejor que lo hacía el viejo Primo de Rivera cuando traía los alcaldes de Real-Orden a Madrid. Claro, que todo tiene sus «pegas» y una de las cuestiones que hoy atormenta a la diplomacia española, y que está siendo objeto de discusiones arduas con los representantes norteamericanos es nada más y nada menos que el horario de la visita. Estaba previsto que el presidente norteamericano llegaría a Torrejón a eso de las seis de la tarde. ¡Ay! El día 21 de diciembre es el más corto del año y a las seis es ya de noche. Se trataba, como el lector debe saber, de cenar en El Pardo con el Caudillo, dormir en el Palacio de la Moncloa (no quisiera equivocarme, pero me parece recordar que ahí paró también Trujillo) y salir a la mañana siguiente para Rabat. Pero Franco quiere que cierre el comercio, que las banderolas se vean bien, que Eisenhower recorra Madrid en pleno día. ¿Logrará este nuevo intento? No me atrevo a decir que no; aquí, en Madrid, entre los medios de la oposición, se empieza a creer que el gobierno norteamericano no le niega nada al Caudillo. Es posible que en Norteamérica crean que la oposición española cuenta poco y que, desde luego, no es ella quien puede disponer de las bases. Lo que yo puedo decir es que esta oposición está profundamente disgustada y que quienes siembran hoy vientos no deberán quejarse mañana si recogen tempestades.

Otros viajes en competencia

Ya con el anuncio de la visita de Eisenhower se fue Castiella a Bonn, para convencer a Adenauer de que si esta primavera quiere venir a España no le criticarán demasiado. Al fin y al cabo a quienes hace quince años apaleaba la brigada político-social no eran a los que tenían un parte alemán de guerra sino un parte norteamericano. Pero es que además el Sr. Castiella se «pirraba» por hacer este viajecito. Desde hace tiempo viene tascando el freno, porque mientras Ullastres viaja de lo lindo, Solís se recorre Europa, él, con todo lo ministro de asuntos extranjeros que es, se quedaba en el Palacio de Santa Cruz. Vino el viaje por Inglaterra y Francia y nuestro Castiella se contentó un poquito. Pero ahora este viaje a Alemania, la visita a Berlín donde recordó que había sido «divisionario azul», lo amplio de las negociaciones (algunas de ellas de la competencia de Ullastres) le colmó de satisfacción. En realidad, había un feo asunto a saldar aún con Alemania, que era el de los bienes alemanes incautados después de la guerra. Desde luego, los españoles se habían apresurado a poner hombres de paja, fieles al nazismo, a la cabeza de las empresas más importantes; tal es el caso del Sr. Carceller en el Banco (Alemán) Trasatlántico. Pero todo no era fácil, y los alemanes decidieron pasar a las represalias: negativa a ceder la explotación de patentes alemanas. Nuevamente retrocedieron los españoles y ahora Castiella ha ido a darles plena satisfacción. Se ha hablado de posibles inversiones alemanas en la industria española, del Mercado Común, de la OTAN y..., de lo mucho que el Vaticano quiere a ambos interlocutores. Los resultados no han sido muy concretos.

Los problemas interiores

Pero entremos ahora dentro del edificio que es España para contemplar el reverso, las paredes agrietadas y sucias de la mansión que luce enjalbegados y oropeles en su fachada hacia el mundo libre. Lo de la «estabilización» sigue igual, es decir, sin que nada se estabilice. No quiero decir con esto que la situación sea completamente catastrófica, no. Hay algo de paro obrero y sobre todo reducción del nivel de vida por reducción de primas y horas de trabajo. Hay dramas sin solución en las empresas marginales... Eso es todo. Pero al mismo tiempo, nadie está seguro. El capital sigue reacio. Los banqueros vascos se quejan casi tanto como los industriales catalanes. La Bolsa anda remisa.

La recesión creada por la «estabilización» ha tenido consecuencias importantes primero en Guipúzcoa, donde el mayor golpe ha sido encajado por la industria papelera, y en las últimas semanas se ha extendido a Álava. En cuanto al paro, se calcula ahora en los medios oficiales en cerca de 90.000 (obreros industriales, el campo aparte). El subsidio que se acaba de crear supone que los obreros que sean despedidos por cierre de establecimientos o reducción de plantillas «por causa de crisis» recibirán durante seis meses el 75% de su salario. Los patronos tendrán que pagar una cantidad equivalente al 0'5% del conjunto de salarios. Con esto se crea un fondo para hacer frente al paro de 90.000 hombres durante seis meses. ¿Y si hay más parados? ¿Y si después de seis meses no se ha reabsorbido el paro? En los medios oficiales son optimistas, pero la realidad económica no autoriza tales alegrías. Que los créditos recibidos, la recesión industrial, la disminución del poder de compra, la contracción de la circulación y del crédito hayan evitado la catástrofe, no quiere decir que se haya salido del barranco. En el mes de octubre todo lo que se ha logrado en la balanza de pagos es un superávit de 16 millones de dólares, determinado tan sólo por el corte brutal de la exportación de divisas. El problema queda en pie.

Opiniones de algunos economistas

El economista don Mariano Rubio, en un reciente estudio, plantea valientemente que la solución tiene que venir del ahorro nacional y no de ayudas e inversiones extranjeras:

«La entrada de capitales extranjeros -dice- es muy ventajosa, y en algunos casos imprescindible para aliviar la penuria de divisas, pero en manera alguna puede esperarse que sea lo suficientemente grande como para solucionar el problema global de la capitalización». Señala después cómo «es un poco iluso pensar en una avalancha de capital extranjero sobre España», ya que esos capitales buscan países con inmensas riquezas para obtener fuertes rendimientos o con grandes mercados y ninguna de esas circunstancias concurre en España. Añade que «las perspectivas de préstamos o donaciones estatales de Norteamérica tampoco son muy brillantes. Pueden servir para aliviar nuestra balanza de pagos, pero nada indican que vayan a aumentar en el futuro». Y concluye que «la tarea de sacar a un país del atraso económico tiene que ser obra de los propios nacionales».

El catedrático don Emilio Figueroa, hablando en la «cátedra Pío XII», llega a la misma conclusión: «La solución no está en la inversión privada internacional que sólo tiende a concentrarse en actividades de exportación, sino en el ahorro interno dirigido a inversiones productivas». En una palabra, el ahorro nacional que está, como ustedes se figuran, en los beneficios exorbitantes de la gran Banca, de los dignatarios del Estado y del INI, en algunos aristócratas. Y eso sólo puede arreglarlo un sistema de impuestos radicalmente opuesto al actual. Eso no se le puede pedir al Caudillo porque sería pedirle que renunciase a lo que ha hecho posible su régimen y la subsistencia del mismo.

Sordas luchas por el poder

Aquí se trata de «ir tirando», y mientras tanto los grupitos que merodean en torno a los organismos oficiales afilan sus armas. Por un lado está el Sr. Solís y sus amigos, por otro el Opus Dei y en el horizonte la democracia cristiana «colaboracionista» (Herrera-Artajo-Ruiz Jiménez). Cada vez se ve más claro que Solís se prepara para ser el árbitro de la situación y desembarazarse del Opus. Tiene sus hombres de confianza en ministerios, gobiernos civiles y embajadas (agregados laborales). Pretende controlar la política económica exterior en detrimento de Ullastres y mantiene relaciones directas con la patronal de diversos países. Su sueño es convertirse en «un hombre de la patronal moderna», como ciertas personalidades francesas y alemanas que frecuenta. El obstáculo es que algunos de sus colaboradores creen todavía en ciertos tópicos falangistas. Por eso conserva uniformes y gestos de «Vieja Guardia». En una reciente reunión de gobernadores sólo dos (Galindo el de Las Palmas, y no sé cuál otro) se presentaron sin el uniforme y fueron abucheados. Solís tiene en cuenta esto, pero se prepara para ser el «hombre eficaz» que salve la situación. Su política es, no lo olvidemos, el franquismo a ultranza. Hace cinco o seis días ha dicho en Castellón: «No aceptaremos la invitación a debilitar el espíritu del 18 de julio ni a hacer borrón y cuenta nueva...». Qué diferencia con las palabras valientemente pronunciadas por el diplomático don Julio Cerón ante sus jueces militares: «No me siento incurso en las acusaciones del ministerio fiscal porque pertenezco a una generación que ha superado el espíritu de guerra civil».

Pero el otro grupo, el de Opus Dei, no parece superar tampoco ningún odio ni rencor. En sus altas esferas se sabe que los ministros del Opus están gastados, pero ya se preparan los hombres de repuesto, y ronda la idea en esos medios de procurar que el Caudillo pasase a una Regencia honorífica, mientras que los hombres del Opus tomarían verdaderamente el poder. En ese sentido pueden interpretarse las palabras del «opusdeísta» Pérez Embid a uno de sus amigos: «Los ministros del Opus son un equipo de la segunda división». El Sr. Pérez Embid que, por designio del famoso instituto secular mantiene estrechas relaciones con los monárquicos, suele saber lo que se dice.

Mientras tanto, el Opus no ceja en su empeño de aplastar cualquier brote liberal, entendiendo por esto hasta la Compañía de Jesús. Sus hombres creen que sólo a ellos les corresponde realizar la integración de España en la «Europa cristiana». Cada vez están más activos y en estas semanas, después de haber comprado una importante revista francesa, preparan un número especial para dar una falsa imagen de España al público internacional. Vicente Marrero, Vázquez Dodero y algunos «empollones» del Estudio de Pamplona se afanan en esta empresa donde colaboran monárquicos como González de la Mora y Sáinz Rodríguez. Un signo más del acercamiento entre Opus y monárquicos «juanistas».

Tela de fondo

Como tela de fondo están los sempiternos generalotes con alma de polizontes, a los que unos y otros piensan tener contentos para «que sacudan leña». El general Rodrigo, que lanza bravatas contra Franco en cualquier cafetería de Madrid, acepta contento la misión de exigir que se agrave la condena de Cerón, Díez Yagüe, Ovejero y Ortega. Y luego, el ex seminarista Arias Salgado que, según dicen, accedería a suprimir la censura si se promulgase una ley de prensa que permitiese encarcelar a cualquier periodista o escritor atrevido (¡ni aun así me lo creo!).

En fin, el citado grupo Artajo-Ruiz-Jiménez estima que es a ellos a quienes corresponde integrar España en la «Europa cristiana» y parece más activo que nunca. En el fondo, la XIX Semana Social celebrada en Madrid les ha proporcionado un tema de propaganda, partiendo de la Carta enviada por la Secretaría de Estado del Vaticano. En dicha carta se citan también las palabras de Juan XXIII: «Existen todavía demasiadas desigualdades, demasiados motivos de lucha entre sector y sector, a causa, muchas veces también, de una concepción imperfecta o no justa del derecho de propiedad, debida a la tenaz resistencia del egoísmo y del individualismo». El propio cardenal primado, Pla y Deniel, echó «su cuarto a espadas», refiriéndose al pecado de no practicar la justicia social, aunque protegiéndose inmediatamente al decir que «siempre habrá clase obrera», lo que es algo parecido a aquello de «siempre habrá pobres y ricos». Pero un minero, don Jacinto Martín, de las HOAC de Oviedo, fue mucho más explícito: «La lucha de clases -dijo- no es una fantasía, sino una tremenda realidad. ¿Puede excluirse en la ordenación de la sociedad a la clase obrera que es la que le da más hijos, más brazos, más votos y más soldados?». Y agregó: «Las instituciones actuales, en vez de servir al obrero para elevarse a Dios, tiran de él hacia abajo».

Sin duda alguna, no es esta intervención de la XIX Semana Social la que Castiella, Solís y el Opus airean en sus salidas a Europa. Ni tampoco la manifestación de doscientas personas que aplaudieron a Cerón y sus amigos al llegar a la Audiencia militar para ser juzgados. Como ese obrero, piensan los veinte sacerdotes que permanecieron en dicho juicio de nueve de la mañana a medianoche para respaldar moralmente a los acusados, y el padre jesuita Díez-Alegría que declaró en testimonio notarial haber asistido a reuniones del FLP con el Sr. Cerón y estar de acuerdo con las doctrinas manifestadas, «que concuerdan con las doctrinas pontificias», extrañándose de no ser procesado al mismo título que los encartados. Cuando el Sr. Cerón ha dicho ante el tribunal militar que su caso «no es el de un católico aislado, sino compartido por numerosos jóvenes, incluso miembros del Clero, que quieren trabajar por una España más justa», no ha hecho sino expresar el sentimiento que se manifiesta, aunque en otros más tímidamente, a cada ocasión propicia.

Eisenhower no oirá la voz de España

Esa voz de la España auténtica no resuena en el concierto internacional y mucho nos tememos que tampoco se deje oír, cuando el presidente Eisenhower pase por Madrid. A propósito, me dicen que en la sesión que celebró hoy el Ayuntamiento de Madrid se han tomado medidas, a) para montar una iluminación especial en las calles que recorra el presidente de Estados Unidos, b) erigir un monumento de homenaje en la plaza de España, c) «invitar» al pueblo de Madrid a que se sume a las manifestaciones. Ya se sabe lo que es esto. ¡Y desgraciado del que no vaya! Por su parte, toda la brigada político-social recorre ya las casas de las calles en cuestión, interroga a «sospechosos» y se dispone a movilizarse en verdadero dispositivo táctico. Se dice que se «movilizarán» también soldados y guardias civiles vestidos de paisano.

La España auténtica no es tampoco ese reverso de la moneda, compuesto por neofalangistas, «opusdeístas», nobles con nostalgia de saraos regios, servidores del Vaticano, militares bravucones y amigos de prebendas, que se disputan sórdidamente, entre bastidores, las sinecuras del poder, sin hacer caso de una España que, en apariencia, está tan «sin pulso» como cuando Silvela dijo su célebre frase. Y sin embargo, esos 29 millones de españoles, hoy despreciados, aún darán mucho que hablar. ¡Al tiempo...!

TELMO LORENZO
Madrid, 28 de noviembre de 1959.






ArribaAbajo Editorial

Nuestro comentario al viaje


El objetivo del viaje del Presidente Eisenhower ha sido claramente definido: llevar un mensaje de paz y amistad a los pueblos incluidos en su periplo. Demos a las palabras el valor que tienen, mensaje de paz y amistad.

En esta amalgama de países incluidos en el programa del Presidente figuran aquellos en los que el mensaje llegará como corresponde, es decir, el mensaje de paz y amistad podrá ser recogido por aquellos pueblos que están en disposición de recogerlo, a otros no llegará.

En el terreno particular no establecemos o reiteramos una amistad con los contrarios a nuestra moral y a nuestra concepción de la vida, y a veces hasta llegamos a elegir nuestras amistades, si somos exigentes en nuestra ética, entre aquellas personas de hábitos y costumbre similares a los nuestros. En realidad esta selección no la hacemos de manera razonada sino instintiva, con ese formidable acierto de nuestras fuerzas ancestrales. Pues bien, un razonamiento simple, elemental, nos induce a establecer este axioma: si convenimos en que las amistades requieren ciertas exigencias, las que se tratan de establecer en un orden superior las requieren en grado máximo. Claro que, entre las razones que mueven a los jefes de Estado hacia sus relaciones con otros países, entran otras de carácter práctico, realista, o simplemente de recurso de urgencia. En esto hemos de convenir, así como estamos seguros también de que entre estas visitas proyectadas por el Presidente Eisenhower unas le serán más gratas que otras.

Ahora bien, ¿qué razones existen para justificar la visita de Eisenhower a Franco? A nuestro juicio no existen ni razones de carácter práctico inmediato ni realismo político ni razones de urgencia. En la mente del lector salta este razonamiento: las bases establecidas en España. Nuestra contestación es que esa realidad cae fuera del propósito de este viaje. Las bases están establecidas mediante un pacto, pacto que Franco ha aceptado como mayor beneficiario, de otro lado un pacto de esa naturaleza no obliga ni puede obligar a una visita de amistad del jefe de la más auténtica democracia mundial al más cínico dictador mundial, al mismo personaje que tomó parte en la Segunda Guerra Mundial contra los aliados, al que, ametrallando las instituciones legales de su país, se erigió en jefe de una nación sobre un millón de muertos, de compatriotas.

Nadie puede tomar en serio la especie que se ha hecho circular de que el general Franco ha amenazado con denunciar el pacto establecido con los Estados Unidos en el caso de que el Presidente Eisenhower no le rindiera visita. Y no se puede admitir la especie por dos razones: la primera, porque es él, el general Franco, el que saldría perdiendo con esa decisión, y la segunda, más fuerte aún que la primera, porque Eisenhower no hubiese tolerado una imposición semejante. Pero, además, ¿qué valor representan ya unas bases para el lanzamiento de proyectiles? En el estado en que se encuentran las realizaciones atómicas y las de proyectiles teleguiados, en corto plazo, ningún valor estratégico revestirán las bases establecidas en España o en cualquier otro país.

Seguramente razones otras que la inclinación personal llevan al Presidente Eisenhower a visitar al general Franco, pero en verdad que no se nos alcanzan. Se nos argüirá que también proyecta visitar a la Rusia soviética, pero Rusia es un rival de proporciones gigantescas, tan gigantescas casi como las de los Estados Unidos, y la guerra o la paz han de surgir del entendimiento o no entendimiento de los dos colosos. De la España franquista no tienen los Estados Unidos nada que esperar ni nada que temer.

Lo que justificaría este viaje a España del Presidente Eisenhower sería que pudiera ponerse en contacto con el pueblo español y le expresara el valor de la libertad y de la democracia, tal como se practica en los Estados Unidos. De otro modo quedará esta visita como una cortesía al único superviviente del nazismo.




ArribaResumen de noticias

La visita de Eisenhower

Telegrama al Presidente Eisenhower

El telegrama que copiamos a continuación fue enviado al Presidente el 20 de noviembre:

President Dwight D. Eisenhower
Augusta, Georgia

Noviembre 20, 1959

«Su anunciada visita a Madrid está siendo interpretada por la prensa española como una aprobación de los Estados Unidos a la dictadura de Franco.

Para contrarrestar esto suplicamos a usted que durante su visita a Madrid se dirija al pueblo para insistir en que los Estados Unidos continúan creyendo en los principios de libertad y verdadera democracia, y le comunique el mensaje de buena voluntad del pueblo americano.

De éste modo podrá usted cumplir la magnífica política seguida por su Gobierno propugnando más estrechas relaciones entre los pueblos, puesta en práctica por el Vicepresidente Nixon en su viaje oficial a Suramérica y Rusia Soviética, así como la política basada en las recomendaciones del Dr. Milton Eisenhower».



Firman este telegrama las siguientes personalidades americanas:

NORMAN THOMAS, Presidente de Honor de Ibérica.

JAMES A. PIKE, Obispo de California (Iglesia Episcopal).

O. A. KNIGHT, Presidente del Comité de Asuntos Interamericanos del AFL-CIO; Presidente de la Unión Internacional de Trabajadores del Petróleo, Químicos y Energía Atómica, y acaba de ser nombrado por el Presidente Eisenhower miembro de un Comité que tiene por misión el estudio de las mejores relaciones entre los EE. UU. y la América Hispana.

ARTHUR P. WHITAKER, Profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Pennsylvania. Es autor del capítulo sobre «Los Estados Unidos y España» en el estudio sobre la política extranjera preparado para el Comité del Senado sobre Relaciones Extranjeras.

WILLIAM EBENSTEIN, perito en gobiernos autoritarios y totalitarios y autor de varios trabajos sobre filosofía política. Ha permanecido un año en España, subvencionado por el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Princeton, de la que es profesor de Ciencia Política.

Contestación de la Casa Blanca

Nuestro Presidente Norman Thomas ha recibido la siguiente carta que traducimos e insertamos a continuación:

The White House
Washington

Diciembre 9, 1959

Querido Mr. Thomas:

En nombre del Presidente deseo contestar al telegrama que Vd., el Obispo Pike, Mr. Knight y los profesores Ebenstein y Whitaker le han dirigido en relación con su viaje al extranjero.

Ustedes ruegan que, cuando visite España, el Presidente aclare al pueblo español que América continúa creyendo en los principios de la libertad. Yo sé que el Presidente quería que yo les agradeciera el interés de Vds. al hacerle esta sugestión.

En su visita a España el Presidente espera poder demostrar, de una manera personal, nuestra amistad hacia el pueblo español, acrecentar las relaciones con los Estados Unidos y la buena voluntad hacia nuestro país.

Sinceramente,
GERALD D. MORGAN
The Deputy Assistant to the President

Mr. Norman Thomas
112 East Nineteenth Street
New York 3, New York




Comentarios

Palabras francas a Madrid

Con este título (Straight Talk for Madrid) ha publicado un editorial el diario The Christian Science Monitor, de Boston, en su edición del 27 de noviembre, que traducimos e insertamos a continuación:

«Cuando Mr. Nixon fue a Moscú se le encargó estableciera sus conversaciones sobre la libertad con el pueblo soviético y con sus líderes en términos amistosos. Y lo hizo.

Cuando se convino la entrevista Eisenhower-Khrushchev el mismo consejo fue dado, tratar el tema de los gobiernos libres en terreno amistoso. El consejo fue oído.

Ahora cinco prominentes americanos -líderes de grupos de trabajadores, de grupos culturales y religiosos- han pedido al Presidente Eisenhower siga el mismo plan en su próxima visita a España. Quizá pueda ser, y por muchas razones, idénticamente aplicado este principio cuando visite Moscú.

Nadie aconseja esquivez, sino claridad. El Presidente puede estar seguro del caluroso recibimiento que le ha de dispensar el pueblo español. Es cierto. Pero no debe dudar en recordar, aunque sea brevemente, que los Estados Unidos continúan sosteniendo el ideal de la máxima libertad individual y un mínimo de control del Estado, tanto con sus aliados como con sus opositores.

El viaje de Mr. Eisenhower es un viaje de amistad. Desde luego, no se le puede pedir que sea hostil con ningún anfitrión. Pero una declaración de América será provechosa a toda España. Después de tres siglos de aislamiento y retraso sobre el progreso del Oeste de Europa, parecía como si las fuerzas de reforma por evolución pudieran realizar lo que la trágica guerra civil no ha podido traer. Pero ahora un tradicional ultraconservadurismo y un autocrático control ponen otra vez en peligro la esperanzadora dirección.

Acontecimientos como la visita de Eisenhower y la posibilidad de la entrada de España en la OTAN se utilizan por el gobierno de Franco presentándolos como aprobación del Oeste de ese represivo status quo. Eso es lo que el Presidente debe cuidadosamente desaprobar, expresando al mismo tiempo sus sentimientos de amistad hacia el pueblo español».



Resolución de la C.I.O.S.L.

El presidente de la AFL-CIO criticó la visita de Eisenhower a Madrid:

Bruselas, 2 de diciembre: -En una reunión del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Sindicatos Libres, celebrada en Bruselas el 2 de diciembre, Sr. Meany criticó la visita del Presidente Eisenhower a Madrid. Dijo que su grupo consideraba un deber protestar contra esa visita. Añadió que había enviado una carta a la Unión General de Trabajadores española en exilio prometiendo el apoyo de la Federación Americana del Trabajo en la lucha contra el generalísimo Francisco Franco.

El Comité Ejecutivo adoptó una resolución en la que se expresa «sorpresa e indignación ante el hecho de que el jefe de un Estado democrático haga una visita oficial a un dictador».

George Meany preside en Bruselas el sexto Congreso de la C.I.O.S.L., al que asisten 300 representantes de non-comunistas asociaciones de trabajadores de cincuenta y una región.

Opinión de Walter Reuther

Estocolmo, 25 nov., Ibérica: -Walter Reuther, uno de los principales líderes sindicales norteamericanos, presidente del Sindicato de Obreros de la Industria Automovilista y vicepresidente de la AFL-CIO, ha permanecido en Estocolmo unos días; de paso para Bruselas en donde se ha de celebrar el Congreso de la C.I.O.S.L., de cuya organización internacional es vicepresidente. A su paso por Estocolmo ha recibido a los periodistas en los locales de la Unión de Organizaciones Sindicales de Suecia (LO), adherida a la C.I.O.S.L., y cuyo presidente, Arne Geijer, lo es también de la Confederación internacional.

Al hacer alusión, durante la conferencia de prensa, a la próxima visita del Presidente Eisenhower a Madrid, Walter Reuther declaró: «La dictadura nazi, la comunista y la de Franco son en el fondo una misma cosa: las cadenas sólo tienen diferentes marcas de origen. Nosotros, los del mundo libre, odiamos toda dictadura y toda tiranía, ya sea comunista, nazista o fascista de Franco».

Comentarios suecos

Estocolmo, 22 nov., Ibérica: -El diario Dagens Nyheter, liberal, dice en una nota editorial:

«Como se ha anunciado, el general Franco va a ser honrado con la visita del Presidente Eisenhower, inmediatamente después de la conferencia de las potencias occidentales en París, en diciembre. No es necesario decir que el dictador español se apunta con ello un importante éxito internacional y refuerza su prestigio personal, tanto en el interior como en el exterior. Para toda persona de ideas democráticas, la visita de Eisenhower a Franco -con su secuela de declaraciones de amistad y comprensión mutuas- debe aparecer como algo profundamente repugnante, aunque hay que conceder que con el visiteo entre Oriente y Occidente se ha roto ya la valla».



El diario Aftonbladet, social demócrata, dice en el comentario editorial:

«Durante su largo viaje en el mes navideño, Eisenhower visitará también Madrid. El presidente de la más grande democracia del mundo no siente seguramente ningún vehemente deseo personal de encontrarse con el dictador Franco, pero París, como es sabido, valió, una vez, una misa, y lo mismo seguramente se considera que valen las, desde el punto de vista estratégico, valiosas bases de que las fuerzas armadas norteamericanas disponen en territorio español.

Con la visita de Eisenhower refuerza Franco, indudablemente, su prestigio en el interior, cosa que le es necesario. Se extiende cada vez más la sensación de que ya van quedando pocos granos en el reloj de Franco. Es ya un hombre viejo y enfermo del hígado, que no es de esperar pueda realizar ya grandes hazañas. Incluso su antigua partidaria, la iglesia católica, se distancia prudentemente de él y trata de adivinar lo que le reserva el porvenir al volver de la esquina».




Detalles del juicio sumarísimo de los 17

Madrid, 20 nov., Ibérica: -El proceso Cerón y 16 más parece todavía inacabado. El Capitán General de Madrid don Miguel Rodrigo no está conforme con la sentencia y la ha remitido al Consejo Supremo Militar para que sea revisada.

Debemos añadir a las noticias anteriores dadas sobre este asunto los siguientes detalles: A dicho juicio acudieron más de doscientas personas que aplaudieron a la llegada de los procesados al tribunal. Hubo cargas de la policía y unas cuantas detenciones que parece no se han mantenido. Unos veinte sacerdotes, entre ellos los padres Maldonado, Sopeña y Díez-Alegría, pudieron pasar a la sala donde se celebraba el juicio, en la que se apiñaron más de cien personas, pero dos tercios del público que deseaba acudir al acto no pudieron entrar por incapacidad de la sala y fueron despedidos con malos tratos por la policía.

El expediente estaba dividido en tres grupos: Frente de Liberación Popular, cuyo personaje más representativo era el señor Cerón, Nueva Generación Ibérica, en el que figuraba don Antonio Díez Yagüe y don Manuel Gómez Ovejero, y un tercer grupo de individuos políticamente indeterminado. El fiscal acusó al señor Cerón de haber celebrado entrevistas con el Sr. Vicente Girbau, exilado en Francia y a los señores Díez Yagüe y Gómez Ovejero de tener correspondencia con la directora de Ibérica y enviar informaciones para su publicación en la revista. Por estas y otras acusaciones puede juzgarse la justicia que se administra en España. Debemos recordar que la causa ha sido calificada de «rebelión militar». Huelgan los comentarios.


Parados y subsidios

Madrid, 20 nov., Ibérica: -Se ha instituido el subsidio obligatorio del Paro. De esta manera se admite disimuladamente la existencia de despidos obreros, pero bajo la denominación de «reforma o supresión de plantillas».

En los medios del ministerio del Trabajo se dice que el número oficial de parados hoy en España no llega al 1% del censo laboral, lo que equivale a unos 50.000 parados. Pero se añade que dicho número podría multiplicarse por 4 muy en breve, con lo cual el porcentaje de parados, que ya es superior al de Francia, sería doble del de Alemania y más del doble que el de Inglaterra.

Es importante señalar que este porcentaje está falsificado, por estas dos razones: I, no consta en esos cálculos la enorme masa de trabajadores agrícolas que sólo trabajan en la época de las cosechas o de algunas labores; 2, no figuran en el censo buen número de trabajadores que no tienen cartilla sindical. El censo laboral oficial no pasa de 5'5 millones y la población activa de España es casi 10 millones. Los funcionarios del ministerio del Trabajo no facilitan más que porcentajes. En Madrid se vienen produciendo despidos en el comercio de una manera continuada.


La diplomacia franquista

París, 14 nov., Ibérica: -El diario Combat de hoy publica una crónica de política internacional de Georges Andersen. Al final de su artículo, y refiriéndose a España, dice lo siguiente, bajo el título «Cuestiones indiscretas sobre España»:

«Abstracción hecha de las críticas que serán formuladas sobre la fecha de la conferencia con el señor Khrushchev, los representantes de los 'Cuatro Grandes' oirán observaciones mitigadas concernientes a la adhesión proyectada de España a la organización.

Los delegados de los países nórdicos no dejarán de plantear algunas cuestiones sobre este capítulo. A saber:

1.- ¿Es oportuno aumentar el número de miembros de la Alianza en pleno periodo de 'apaciguamiento internacional' y en vísperas de las conversaciones sobre el desarme?

2.- Ante las dificultades que encuentran los 'Quince' para ponerse de acuerdo y armonizar su acción, ¿se puede esperar que con la entrada de un decimosexto miembro irán mejor las cosas?

3.- ¿Se cree que los pueblos no engagés que constituyen desde ahora el fiel de la balanza del equilibrio mundial darán pruebas de mayor comprensión y manifestarán mayor simpatía por la causa occidental después de la incorporación de España a la Alianza?

Los partidarios de la prolongación de la cadena de defensa otanista más allá de los Pirineos, a cuya cabeza están los representantes de los Estados Unidos, de Francia y de la República Federal Alemana, aportarán sin duda aclaraciones y expondrán argumentos muy serios -a la vez estratégicos, económicos y estructurales- para sostener su tesis, en respuesta a las cuestiones de los 'antihispanistas'.

Eso les será tanto más fácil cuanto que ninguna decisión en este aspecto está prevista para un inmediato porvenir. Porque de aquí a 1961 ó 1962 pueden producirse cambios profundos no sólo en el seno de la OTAN sino en Europa y en el mundo, susceptibles de disminuir la importancia de las alianzas militares y de modificar de una vez para siempre la proporción entre las fuerzas y los valores».




Eisenhower no pensaba ir a España

París, 27 nov., Ibérica: -La revista Jours de France de tendencia marcadamente derechista, publica en su número correspondiente a esta semana la siguiente información:

«Eisenhower no había inscrito a España en su 'carnet' de ruta del gran periplo que debe llevarle, en diciembre próximo, desde las orillas atlánticas a las del Océano Indio a través del Mediterráneo. Pero Franco ha hecho saber que denunciaría el acuerdo sobre las bases norteamericanas en España si el Presidente estadounidense no honraba a Madrid con su visita. Y Ike, no obstante su repugnancia, se ha inclinado ante las altas razones estratégicas de las que el Pentágono y Herter, su Secretario de Estado, se han hecho defensores».




Protestas en Bonn

París, 12 nov., Ibérica: -Durante la visita del ministro español de Asuntos Exteriores, Sr. Castiella, a Bonn los estudiantes alemanes organizaron una manifestación antifranquista. Unos cincuenta estudiantes manifestaron frente al Ayuntamiento de Bonn enarbolando la bandera republicana de España y pancartas con estas frases: «¡Abajo Franco!», «¡No queremos fascistas en la OTAN!», «¡Ni fascismo ni comunismo!»

El incidente ha perturbado grandemente al ministro Federal alemán, tanto que se apresuró a darle disculpas al Sr. Castiella. El grupo de estudiantes estaba compuesto por universitarios pertenecientes al partido Socialista y al Social Demócrata.

La visita tiene por finalidad la discusión de problemas relacionados con las organizaciones económicas europeas y con los de las organizaciones políticas, así como los de la defensa del Oeste de Europa. Reservadamente han tratado ambos ministros de la futura admisión de España en la OTAN, pero se dice que Alemania no tomará la iniciativa de proponer a España, aunque puede contar con un asociado en la Alianza.


Acuerdo contra España en la OTAN

Ginebra, 16 nov., Ibérica: -Le Journal de Geneve de hoy publica la siguiente información:

«Bad Godesberg (DPA): Por aclamación se adopta el acuerdo de oponerse a la entrada de España en la OTAN.

El señor Heinz Kueh, presidente en ejercicio del Congreso extraordinario del partido Social Demócrata alemán, ha hecho una enérgica declaración contra la admisión de 'la España de Franco' en la OTAN. Y ha recordado que, en virtud del preámbulo del tratado de la Organización atlántica, los miembros de ésta se comprometen a defender la libertad y el reino del derecho y la dignidad humana. 'Y la España de Franco que debe su existencia a la alianza maldita con Hitler y Mussolini ha violado sin cesar desde que existe, esos principios'... Como nadie puede aliarse con los enemigos de los derechos del hombre, el Congreso del partido debe manifestar su decisión de no admitir a España en la OTAN.

Esta propuesta de protesta fue votada por, aclamación».




El Opus y la prensa

Madrid, 23 nov., Ibérica: -Noticias de muy buena fuente dan por segura la compra por el Opus Dei del diario de la noche Madrid y de una cadena de emisoras radiofónicas. Es sabido que el Opus, por medio del Banco Popular Español -que no es sino un testaferro- adquirió ya hace algún tiempo por ocho millones de pesetas la mayoría de las acciones de la agencia «Alas» de publicidad, destituyendo a los directivos que entonces había y poniendo otros. Tiene también parte importante en otra empresa de publicidad llamada «Ancema».


En Portugal

París, 16 nov., Ibérica: -Le Monde de hoy inserta:

«Aquilino Ribeiro, uno de los más célebres escritores contemporáneos, ha sido inculpado el sábado pasado por la audiencia de Lisboa de atentado al 'prestigio del país', instigación a atacar la seguridad del Estado y ofensas al Presidente del Consejo de Ministros, a los ministros y a la magistratura, y de injurias a la policía del Estado.

El acusado, que tiene 74 años de edad, ha sido dejado en libertad provisional bajo fianza de 60.000 escudos (aproximadamente 2.000 dólares) que han sido inmediatamente depositados.

El señor Ribeiro, que ha militado siempre en las filas de la oposición, ha sido perseguido por haber publicado una novela, Cuando los lobos aúllan, en la que describe las luchas de los campesinos contra el Estado que quiere desposeerlos de la tierra.

Es la primera vez que un escritor es acusado en Portugal por haber escrito una obra de ficción.

El señor Ribeiro corre el peligro de ser condenado a ocho años de prisión. El hecho de tener un hijo perteneciente a la magistratura es considerado como una circunstancia agravante».



Solidaridad de los intelectuales con Ribeiro.

París, 19 nov., Ibérica: -Una destacada personalidad de la oposición al régimen de Salazar, que se encuentra en París, ha manifestado a este corresponsal que el importe de la fianza exigida por los tribunales de Lisboa al ilustre escritor Aquilino Ribeiro fue recaudado en pocas horas entre un grupo de destacados intelectuales de Lisboa.


El viaje del general Delgado

El general Delgado no irá a Francia. París, 4 dic., Ibérica: -El general Delgado, en una conferencia de prensa celebrada en Amsterdam ayer, declaró que había renunciado a su viaje a Francia y Alemania occidental. El diario Combat de hoy publica lo siguiente:

«Curiosa coincidencia. El mismo día en que dos presos políticos se evaden en Portugal y se encuentran, verosímilmente, refugiados en una embajada de un país de América del Sur, el general Humberto Delgado, líder de la oposición, exilado en Brasil desde su fracaso en las elecciones presidenciales, suspende su estancia en Europa y renuncia a la conferencia de prensa que debía celebrar esta noche en París bajo el patrocinio de la Liga de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Delgado decide, al mismo tiempo, no poner sus pies en Francia. Razón oficial: motivos de salud».

Parece raro, sin embargo, que haya decidido tan bruscamente regresar a Río de Janeiro en el momento en que la situación política en el Brasil es más inestable que nunca».



Por nuestra parte debemos añadir que circulan rumores aquí de que el general Delgado ha renunciado a su viaje después de una «discreta gestión diplomática».



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