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Bulmer Thomas, Víctor: «La crisis de la economía de agroexportación (1930-1945)», en Acuña Ortega, Víctor Hugo (editor): Historia general de Centroamérica, tomo IV, Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario/FLACSO, 1993, p. 363. Recuérdese que Guatemala estaba bajo el poder del dictador Jorge Ubico, El Salvador era gobernado por el dictador Maximiliano Hernández y Honduras por Tiburcio Carías, que había sustituido al presidente Vicente Mejías (1929-1933). En Nicaragua, José María Moncada gobernó de 1929 a 1933, Juan Bautista Sacasa de 1933 a 1936; en 1936 hubo dos presidentes de manera muy efímera: Rodolfo Espinoza y Carlos Brenes, y ya en 1937 se instala plenamente en el poder el dictador Anastasio Somoza García; en Costa Rica los gobiernos estuvieron a cargo de Cleto González (1928-1932), Ricardo Jiménez (1932-1936) y León Cortés (1936-1940) que habían sido nombrados mediante elecciones libres.
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Jorge Ubico durante su gobierno favoreció abiertamente los intereses de la oligarquía guatemalteca y de los Estados Unidos. Más allá de la realidad política, Carlos Fuentes destaca que el universo narrado por Ramírez es «un verdadero microcosmos de la América Central, pues aunque situada en León, la acción reverbera en Costa Rica y Guatemala. De todos modos, estamos, más que en cualquier otra novela que yo haya leído, en Centroamérica, y estamos allí dentro de un abrazo tan húmedo y sofocante como el clima mismo y los atributos pueblerinos que lo acompañan: la cursilería empalagosa, la mojigatería más hipócrita, la violencia más impune». Véase: Fuentes, Carlos: Geografía de la novela, Madrid, Editorial Santillana, 1993, p. 106.
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Ramírez, Sergio: Castigo divino, Managua, Editorial Nueva Nicaragua, 1988, pp. 29, 38, 294 y 441. Las siguientes citas de esta obra se harán indicando únicamente el número de página entre paréntesis. Todos los datos corresponden a esta edición.
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Nicaragua fue ocupada por los Estados Unidos en 1912.
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En las novelas Un baile de máscaras (1995) y Margarita, está linda la mar (1998) este hecho se trata con mayor amplitud.
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Ramírez, Sergio: Mariano Fiallos, op. cit., p. 50. La novela es fiel a las fechas en que ocurrieron dichas muertes, sin embargo, modifica el nombre de las víctimas.
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Jorine Muiser apunta que este es un rasgo fundamental de la nueva novela histórica, la cual no solo se interesa por la narración de grandes hechos y por la vida de personajes heroicos. Véase: Muiser, Jorine: «Castigo divino y la nueva novela histórica», en Memoria del IV Congreso Costarricense de Filología, Lingüística y Literatura, San José, Universidad de Costa Rica, 1990, p. 297.
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En este proceso de investigación Sergio Ramírez tardó alrededor de cinco años, revisando materiales de la prensa y consultando diversas fuentes sobre toxicología, venenos y criminología, con el fin de crear una narración basada también en criterios científicos. Véase: Acevedo, Ramón Luis: Los senderos del volcán, Guatemala, Editorial Universitaria, 1991, p. 162.
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McMurray, George: «Sergio Ramírez's Castigo divino as documentary novel», en Confluencia. Revista Hispánica de Cultura y Literatura, vol. 5, núm. 2, 1990, pp. 155-156. De acuerdo con McMurray, la obra tiene un trasfondo histórico muy claro y el empleo de fuentes documentales está en función de crear una ilusión de verdad que garantice la verosimilitud textual.
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Según Jorge Lozano, el documento es fundamental para la investigación histórica, sobre todo la que se ubica en la escuela positivista: «El diálogo entre el documento y el historiador constituirá así el fundamento del trabajo histórico». Véase: Lozano, Jorge, El discurso histórico, op. cit., pp. 66-67.