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La Poesía popular española, cap. II, Revista de España, Junio, 1877. Agricultura expectante y agricultura popular, p. II, Revista de España, Octubre, 1877.

Véase la parte primera de este libro, y el tomo I de la «Biblioteca económica» Agricultura armónica.

 

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Ideas análogas ha hecho públicas recientemente el ilustre Ingeniero de Montes Sr. Marqués de Camps, del cual son las siguientes:

«A 10 kilómetros cúbicos asciende el arrastre mundial de tierra vegetal que las aguas de lluvia depositan anualmente en el mar, y a esta enorme masa contribuye España con una parte alícuota crecidísima. Para dar idea de ella basta fijar la atención en nuestro sistema orográfico.

»La superficie del terreno hispano es de unos 504.507 kilómetros cuadrados, de los cuales 238.000 alcanzan de 0 a 500 metros de altitud; 160.000, de 500 a 1.000 metros, y los 106.000 restantes pasan de los 1.000 metros de altitud, hallándose en su mayor parte desprovistos de toda vegetación permanente, ya que sólo el 21 por 100 está cubierto de bosques, un 20 por 100 son prados y pastizales, un 39 por 100 son tierras de cultivo y el 20 por 100 restante son terrenos improductivos, y por esto el efecto de las aguas, sobre todo otoñales, es devastador, de empobrecimiento continuo anual y constante del solar español.

»¿Cómo colocar esta desagregación del territorio?

»Sólo vistiendo las cuencas altas de los ríos de vegetación herbácea, leñosa o arbórea, según los casos, podrá defenderse el suelo productivo de la Patria.

»Es la repoblación, en suma, el primer deber de la generación actual española.

»Sin ella España será un inmenso yermo.»

 

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Los datos que han servido para este trabajo, son debidos a la inteligente intervención de D. Jaime Lloret, D. Guillermo Cifré (antes Coll), D. Eduardo Soler y D. Juan Lloret, principalmente, quienes en Villajoyosa, Pollensa y Relleu, han logrado vencer con suma habilidad las grandes dificultades con que se tropieza siempre que se trata de resolver a conciencia, en el terreno de los hechos, un problema de economía rural entre labradores que no llevan ningún género de contabilidad. Han contribuido también a este trabajo, contestando interrogatorios sobre los diversos extremos que abraza, D. Miguel Domenge (Manacor), D. Miguel Fluxá (Palma de Mallorca), y D. Ramón Obrador (Felanitx).

En la oposición entre marina y sierra, regadío y secano, tomamos como tipos, respectivamente, a Villajoyosa, población situada a orillas del mar, y Relleu, distante del mar unos 14 kilómetros en línea recta y a 520 metros de altitud poco más o menos. En esta última localidad prospera muy bien el almendro en secano: las auranciáceas fructifican en exposiciones meridionales, pero no lo bastante para que puedan explotarse industrialmente. El almendro se cultiva en aquella sierra hasta los 800 metros de altitud, merced a la propiedad que tienen las variedades «pestañeta» y «marcona» de no florecer hasta el mes de Marzo: todavía, sin embargo, se hiela cada cinco años, por lo cual, resulta su cultivo poco económico, y le sustituyen con ventaja la vid y el olivo. Se le encuentra aún a los 1.000 metros de altitud, pero ya como árbol maderable o de adorno, siendo tan escaso el fruto que produce (1.000 pies, medio hectolitro de almendra) que no entra en el cómputo del arrendamiento.

 

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En Relleu, 100 reales por hectárea: en Villajoyosa, 160.

 

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Como caso excepcional, se cita un almendro del Tros dels Capellans (Villajoyosa) que daba cada año 17 barchillas de fruto, o sea, de 260 a 340 reales producto bruto por año.

 

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Cavanilles dice que en la Hoya de Castalla (reino de Valencia) distinguían los naturales cinco variedades: pestañeta, bal-le, blancal, mollar y comuna.

 

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Según los datos que han reunido y me han facilitado D. Jame Lloret, Villajoyosa; D. Pascual Más, Nucis; D. Juan Álvarez, Gandía; don Eduardo Soler, Valencia, y D. Fermín Pelegrín, Puebla Larga.

 

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Lassala, Memoria sobre la producción y comercio de la naranja en España, Valencia, 1873.

E. Abela, El naranjo y demás árboles con familiares, Madrid, 1879.

F. Bou Gascó, Estudio sobre el naranjo, etc, Castellón, 1879.

 

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Calcúlanse en más de cien mil arrobas de frutas y verduras las que durante la pasada semana (27 Mayo a 4 Junio 1882) se exportaron de Gandía, en esta forma:

Por el ferrocarril 545000 kilogramos. 43600 arrobas.
Por mar 213600 -- 17100 --
Por carros y caballerías 526200 -- 42100 --
Total.... 1284800 kilogramos. 102800 arrobas.

Los tomates, que se pagan de 6 a 8 reales arroba, son tan abundantes, que durante dicha semana se vendieron en el mercado de hortalizas de dicha ciudad 24.300 arrobas, viéndose además 8.200 arrobas de judías verdes; 6.600 de cebollas tiernas, y en menor proporción las demás hortalizas.

 

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Esto es, de 62 a 71 reales por hectárea, equivaliendo la fanega a 64 áreas y media próximamente.