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Dr. Francisco Alonso y Rubio, La mujer
bajo el punto de vista filosófico, social y moral: sus
deberes en relación con la familia y la sociedad,
Madrid, Establecimiento Tipográfico a cargo de D. F. Gamayo,
1863, p. 236: «En efecto: no hay nada en la mujer comparable a
la virtud: es la prenda de más estima que puede poseer y
presentar como legítimo y valedero título, para
merecer el respeto y consideración de la
sociedad»
. E. Pardo Bazán, «La
educación del hombre y la de la mujer», en op.
cit., pp. 79-82:
«Puede decirse que la intensidad de la educación moral
femenina se concentra en una sola virtud, o más bien en el
arte de aparentarla: virtud no impuesta a la serena luz del
imperativo categórico venerado en el templo de la
conciencia, sino como ídolo social».
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A este respecto Concepción Arenal afirma que «observando con atención e imparcialidad no es posible desconocer la superioridad moral de la mujer» (La mujer del porvenir. La mujer de su casa, en Obras completas, vol. IV, Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, 1929, p. 29).
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G. Sobejano, op. cit., pp. 26-27.
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La defensa del amor libre es interpretada por H. Gold (op. cit., p. 205) como un símbolo de la emancipación de la tiranía de las leyes y las costumbres, y no como un fin en sí: es una manifestación de inconformismo, y no de liviandad.