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Del mismo modo, resulta difícil la búsqueda de precedentes figurativos para las distintas versiones de las imágenes de las mansiones lunares del Libro de astromagia (Figura 18)59. Las mansiones lunares son una suerte de zodíaco lunar, según el cual el mes lunar se divide en veintiocho sectores, cada uno de los cuales ejerce su influencia sobre una imagen. En la corte de Alfonso X se ilustraron varios textos que describían las figuras talismánicas de las mansiones lunares, dispuestas a modo de círculo, como era habitual en los diagramas astrológicos. Un manuscrito persa fechado en el año 1272 d. de C. nos ofrece las figuras de algunos genios y ángeles relacionados con las mansiones lunares, pero hay que acudir a manuscritos posteriores para buscar una serie de imágenes talismánicas de las mansiones lunares en el mundo islámico60.

Detalle  de  una ilustración  del  primer decano del signo de Leo.

Figura 17. Imágenes del primer decano del signo de Leo. Georgius Zothorus Zaparus Fendulus, Liber astrologiae, París, Bibliothèque Nationale, MS lat. 7330, fol. 16v.

Detalle  de  una ilustración  del Libro de astromagia de Alfonso X.

Figura 18. Imágenes de las mansiones lunares. Alfonso X, Libro de astromagia, Biblioteca Vaticana, MS Reg. lat. 1283ª, fol. 23v.




ArribaAbajoEl hermetismo árabe y sus ecos visuales

El repertorio visual de las imágenes talismánicas alfonsíes plantea, por lo que hemos visto hasta ahora, la práctica inexistencia de fuentes visuales para el proceso de creación de talismanes. Por lo que parece, los artistas alfonsíes plasmaron en términos figurativos las descripciones de los textos, sin apenas apoyos visuales salvo en contados casos, como el citado de las figuras de las constelaciones, que incluyen las figuras zodiacales. Esta carencia de fuentes figurativas parece también la norma en el tercer paso del proceso mágico: las ceremonias de atracción del poder de los astros a través de la purificación del mago y de invocaciones, sahumerios, sacrificios y otros rituales dirigidos a los astros. Estas formas ceremoniales hunden sus raíces en el mundo antiguo, y no sería difícil hallar paralelos formales en los papiros mágicos griegos61, o incluso en imágenes del Próximo Oriente Antiguo. Por ejemplo, en un cilindro-sello conservado en el Museo del Próximo Oriente de Berlín encontramos la plasmación visual de una ceremonia de sacrificio ritual ante un zigurat, dirigida a un astro al que el sacerdote le dedica sahumerios que quema en un altar (Figura 19)62. El paralelismo con muchas de las escenas que se hallan en el Libro de astromagia puede resultar sorprendente (Figura 20), pero ello no debe conducirnos a pensar en un nexo directo entre ambas imágenes. No obstante, lo cierto es que la magia astral árabe que se traduce en el scriptorium alfonsí no deja de estar emparentada con los cultos astrales del Próximo Oriente Antiguo. El nexo de unión es una ciudad llamada Harrán, donde se levantaban unos templos planetarios en los que se preservó durante siglos la magia astral del Próximo Oriente Antiguo, contaminada por los contactos con la India y el mundo clásico63. En esta ciudad del Oriente Próximo se adoraban las estatuas de los planetas, cada una en su respectivo templo planetario, y especialmente el dios de la Luna, al que estaba consagrada la ciudad64. Los llamados «sabeos» de Harrán adoptaron a Hermes como profeta65, y constituyen el núcleo originario de la magia astral árabe que se recopilará y traducirá en la corte de Alfonso X66, especialmente el Libro de astromagia y el Picatrix, traducción de una obra andalusí que como sabemos ahora fue escrita en el siglo X por Maslama el cordobés67.

Detalle  de  un    cilindro-sello de la época de Tukulti-Ninurta.

Figura 19. Imagen de sacrificio a los astros en un cilindro-sello de la época de Tukulti-Ninurta I (Imperio medio asirio, 1244-1208 a. C.). Vorderasiatisches Museum, Berlín, n.º inventario: 5362. [Cilindro-sello e impresión actual]