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21

Ugo Gallo-Giuseppe Bellini, Storia de la letteratura ispanoamericana. Milano, 1958, 369. Claro que el cuadro termina con un esquema convencional, ajeno al espíritu de la obra: «Egli presenta come insanabile la divisione tra le classi sociali, tra i "rotos", i disperati, la classe media e la classe ricca che domina la vita nationale dalla complicata machina del potere e della finanza». Cp. más adelante en este capítulo pp. 31-32.

 

22

Cp. Barros Arana, 61-62.

 

23

MR, xii, 67. Cito por la 7ª ed. Santiago, Zig-Zag, 1956.

 

24

MR, xii, 80.

 

25

La verdad es que no siempre ocurre así; en ocasiones el narrador critica las características de su propio tiempo en el que persisten antiguos vicios.

 

26

Cp. W.T. Phillips, 399.

 

27

MR, i, 9. «A principios del mes de julio de 1850 atravesaba la puerta de calle de una hermosa casa de Santiago un joven de veintidós años. Su traje y sus maneras estaban muy distantes de asemejarse a las maneras y al traje de nuestros elegantes de la capital. Todo en aquel joven revelaba al provinciano que viene por primera vez a Santiago. Sus pantalones negros, embotinados por medio de anchas trabillas de becerro, a la usanza de los años de 1942 y 43; su levita de mangas cortas y angostas; su chaleco de raso negro con largos picos abiertos, formando un ángulo agudo, cuya bisectriz era la línea que marca la tapa del pantalón; su sombrero de extraña forma y sus botines abrochados sobre los tobillos por medio de cordones negros componían un traje que recordaba antiguas modas, que sólo los provincianos hacen ver de tiempo en tiempo por las calles de la capital».

 

28

Recuérdese que Lastarria apelaba ya en DG a esta teoría del amor de Stendhal.

 

29

Cp. Barros Arana, loc. cit. quien reprochaba al autor la falta de elaboración de los acontecimientos desde el punto de vista literario comparándolo con Sir Walter Scott, La cárcel de Edimburgo, en la representación de un motín. Para la relación de estos hechos véase B. Vicuña Mackenna, Historia de la jornada del 20 de abril de 1851. Santiago, Lima, Valparaíso, 1878.

 

30

Cp. R. Silva Castro, op. cit., 402-404; R.A. Latcham, 40.