111
Véase Rodríguez, Curbelo y Martín (1991). (N. del A.)
112
Una vez agotada la burbuja especulativa, recobran su importancia los factores de demanda a largo plazo, en concreto, el crecimiento demográfico, la formación de hogares, la renta permanente y los precios reales de los inmuebles. (N. del A.)
113
La obtención de unas conclusiones precisas acerca de los efectos de la inversión extranjera sobre los precios de los inmuebles es una labor muy difícil. Ante todo, no hay que olvidar que la IEI tiene muy diferentes componentes, por ejemplo, viviendas y fincas rústicas. Pues bien, ni los análisis teóricos efectuados (v. g. Eaton, 1988) obtienen unos resultados concluyentes acerca de los efectos sobre los precios de los inmuebles de alguno de los componentes de la IEI (en el caso citado de Eaton, la tierra) ni hay estudios empíricos rigurosos que tengan como objeto preferente estudiar esos efectos. Todo lo contrario de lo que ocurre con otras variables como, por ejemplo, el crecimiento demográfico (Mankiw y Weil, 1989). (N. del A.)
114
Como iremos viendo, el modelo que se trata de desarrollar está inspirado en aspectos parciales de otros conocidos modelos, construidos por sus autores con distintas finalidades: Kearl (1979), Poterba (1984) y Goulder (1989). (N. del A.)
115
En Muth (1960) y Olsen (1969) se diferencia con precisión entre el mercado de servicios de vivienda y el mercado de viviendas. En el primero se intercambia un bien de consumo duradero y en el segundo, uno de inversión. Nuestro modelo se refiere al primero de los mercados citados. (N. del A.)
116
Véase Escribano (1990). (N. del A.)
117
Las variables candidatas a formar parte de la relación de largo plazo deben ser integrables del misma orlen en sentido débil (véase Andrés et al., 1990). (N. del A.)
118
Cabe señalar que no sólo debe requerirse que las variables estén cointegradas en sentido débil. sino que además deben tener cotendencias (Andrés et al., 1990). (N. del A.)