91
Curiosamente, esta decisión del Banco de España respecto a la definición de la base monetaria aparece registrada por primera vez en el Boletín Estadístico de diciembre de 1989 (y no cuando se produjo el cambio de regulación, como quizá cabría esperar). (N. del A.)
92
Por ejemplo, Mastropasqua, Micossi y Rinaldi (1988) reportan coeficientes comprendidos entre -0,3 y -0,8. (N. del A.)
93
Un ejemplo de esta línea de trabajo es Herring y Marston (1977a), caps. 5 y 6. (N. del A.)
94
Estos cambios están documentados en Olarra (1976). (N. del A.)
95
Utilizando en este caso el índice de producción industrial desestacionalizado ponderado por el índice de precios industriales como variable que aproxima de la renta nominal. (N. del A.)
96
La normativa de control de cambios y las perspectivas de liberalización son descritas en toda su prolijidad en Álvarez-Pastor y Eguidazu (1988) y Ortega (1989). (N. del A.)
97
Véase Hodrick (1987) para una excelente panorámica sobre esta rama de la literatura. (N. del A.)
98
Estos pesos son modificados periódicamente. La última modificación, posterior a la aquí considerada, se recoge en las páginas de notas del Boletín Estadístico del Banco de España de junio de 1990. (N. del A.)
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Se utilizan ponderaciones decrecientes hacia atrás 0,4, 0,3, 0,2 y 0,1. Se ensayaron también especificaciones alternativas del filtro. (N. del A.)
100
A partir de (6), C se obtiene como 1/l veces el cociente entre el coeficiente estimado de la tendencia y el de BCACUMt. Es sabido que aunque se cumplan las condiciones para la estimación consistente y eficiente de estos coeficientes, su cociente no tiene por qué estimar correctamente el verdadero valor del cociente; pero dejaremos a un lado este tipo de consideraciones y tomaremos el resultado como una primera aproximación al problema, ya que en cualquier caso hay otras razones para interpretar con precaución los resultados obtenidos, como se discute más abajo. (N. del A.)