91
Suma del cuadrado de las intervenciones dividido por el número de días en que el Banco de España interviene. (N. del A.)
92
Véanse para diferentes detalles sobre uno y otro fenómeno Escrivá, (1989, 1990) y Sanz, (1988). (N. del A.)
93
El objetivo cambiario se establecía en términos de un índice construido a partir de diferentes tipos bilaterales ponderados, entre otras cosas, por el volumen relativo de comercio con el país en cuestión. De hecho, han existido dos índices operativos, uno en términos de la CE y otro en términos de los países desarrollados, pero desde el ingreso en la CE en enero de 1986 el papel principal ha correspondido al primero. (N. del A.)
94
En Hevia, 1991 puede encontrarse otro refuerzo empírico en favor de este creciente peso del marco como moneda de referencia de la política cambiaria española. (N. del A.)
95
Véase Malo de Molina y Pérez, (1990). (N. del A.)
96
El autor agradece los comentarios de Gonzalo Rubio y Samuel Bentolilla a la versión de este trabajo, la ayuda financiera de EUROFORUM-INSEAD, y las valiosas sugerencias de Vicente Salas a la versión definitiva de este artículo. La responsabilidad sobre cualquier error que pueda contener este trabajo es del autor. (N. del A.)
97
Algunos de los comentarios que contiene este apartado corresponden a un período anterior a 1984-1988, para la cual se aportan las evidencias empíricas; por tanto, han de entenderse como comentarios cualitativos que no han sido objeto de una rigurosa contrastación econométrica. (N. del A.)
98
Segura et al. (1989), Novales (1989) y Chuliá (1990) presentan interesantes análisis descriptivos de la estructu re financiera de las empresas españolas durante estos años. (N. del A.)
99
Ver Saá (1990) para una rigurosa justificación utilizando la teoría de opciones. (N. del A.)
100
Novales (1989) presenta un interesante estudio que confirma la ausencia de significatividad en las diferencias intersectoriales entre los ratios de endeudamiento (autonomía financiera en su terminología). (N. del A.)