Más datos sobre epigrafía ibérica
Celestí Pujol i Camps
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Al solo objeto de añadir un letrero más á la colección de los epígrafes ibéricos, haré mención del que aparece en un anillo que ahora encuentro, y que, con el afán de guardarlo bien, he tenido perdido en casa durante mucho tiempo. En 1881 lo adquirí de primera mano en el lugarejo de San Martín de Ampurias, sitio donde en lo antiguo florecieron las poblaciones 'Indix/h y 'Empo/rion.
El anillo es de
oro y muy diminuto, hasta el punto, que solo puede encajar en el
dedo de un niño: por esto es de pensar que se usó
como sello. Su diámetro solo alcanza á 11
mm. y
su peso á 1,28 gramos. No hubo en él engastada piedra
alguna, sustituyéndola en la alhaja una superficie plana en
la que está abierto á punzón el rótulo
ibérico
.
Forzando el
ingenio, pudiera sostenerse que la inscripción es latina
leyéndose FELIX: mas
para ello fuera necesario transformar la primera letra en
y suponer que la cuarta es una
L mal trazada, unida
á una I; pero es
insostenible esta lectura, pues observando atentamente el letrero
con el auxilio de la lente, toda duda queda disipada. La primera
letra es sin duda una l
ibérica (
), cuyo trazo vertical
preséntase sin travesaño alguno, no
interrumpiéndose la línea, siquiera con un punto, que
pueda dar lugar á sospechar que se quiso escribir una
F. En cuanto á la
tercera letra, no cabe vacilación en leerla H, aun cuando se presente caída
la línea horizontal que une los dos palos, pues no es raro
encontrar la H escrita en
forma descuidada, según puede comprobarse observando los
epígrafes numerarios que han visto la luz en este tomo,
Informe, pág. 321,
leyendas números 24-65, a, b, d, g y 149 b.
La leyenda no cabe duda que está escrita con caracteres ibéricos, dándonos noticia de un personaje llamado LEOD, cuyo nombre habrá que añadir al pequeño catálogo de los personales que de aquellas razas conocemos.
No es fácil
determinar la época en que el anillo fué hecho. Los
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únicos criterios de que puedo valerme para
precisarla, he de encontrarlos en la cronología
epigráfica, pero la inscripción es tan corta y tan
mal trazada, que solo permite fijarse en la
; forma arcáica de la
, que parece denotar que el
anillo es contemporáneo de las primeras acuñaciones
de las monedas ibéricas; pero como quiera que se repite el
extraño hecho, bien comprobado, de que en las últimas
emisiones de algunos pueblos, como sucede en las de los ilergetes,
se repiten las formas paleográficas del primer
período, de aquí que no es posible asegurar, respecto
á este corto letrero, en cuál de las dos
épocas se escribió, aun cuando me inclino á
pensar que lo fue en la primera, dada la forma irregular con que
está trazada la H.
La restauración de las letras arcáicas en las últimas emisiones de bronces ilergetes, no tiene fácil explicación; pero, repito, que el hecho está plenamente comprobado. Cuantos quieran verificar la certeza de mis afirmaciones, no tienen más que observar, en monedas originales, la epigrafía del abundante dinero de Lérida ibérica, y no limitándose al que se batió con el solo rótulo de los ilergetes, sino también aquel, que tampoco es raro, en que el nombre de dichas gentes va unido al de los indígenas de Tarragona, ó sea el pueblo que hasta ahora había llamado cosetano, y cessetano Hübner, y por él advertido en carta que acabo de recibir, me he convencido que lleva la razón, según me demuestra el códice pliniano escurialense, que en esmerada copia fotográfica posee el Sr. Fernández-Guerra y se ha servido mostrarme.
En los aludidos
epígrafes se halla manifiesta la generación de dos
letras: una de ellas es la L, que dibujándose en todas las
antiguas acuñaciones
, se
convierte después en
,
volviendo á aparecer, aunque por excepción,
, en los ases de diámetro
rebajado y bárbara fábrica, producto de las
últimas emisiones de la moneda ilergete-cessetana. Las
modificaciones que en sus trazos adopta la Tz, según los tiempos, son
también muy notables. En un antiguo ejemplar se escribe
; dibújase comunmente
, hasta venir á parar en
la forma corriente
, para,
á lo último, aceptarse definitivamente la
. Los cambios de esta letra
fueron en gran parte advertidos por Zóbel que los anota en
la pág. 247 del tomo II de su
Estudio de la moneda antigua
española.
Por estas razones,
aun cuando el anillo proceda de Ampurias, no me atrevo á
fijar su época de un modo seguro, como lo hice en caso
semejante al publicar otra alhaja epigráfica en este
BOLETÍN, tomo XVI, pág. 177, pues en aquel letrero, aun
cuando la
y la
podían inducirnos á duda, la letra
resolvía la
cuestión, pues no aparece nunca en las modernas
acuñaciones.
De otro epígrafe ibérico puedo volver á tratar, el cual es de mucha mayor importancia que el de que acabo de dar noticia. Aludo á la leyenda ibero-bética de los iliturgenses, que no sin recelo de su acertada lectura y atribución, continué en mi citado trabajo de epigrafía numismática ibérica, impreso en este volumen (moneda y nota núm. 202.)
Sin haber podido
lograr ver un solo ejemplar de tan rara pieza, estudié las
transcripciones que de su leyenda dieron Delgado y Zóbel. El
primero, al catalogar la colección que perteneció
á M. de Lorichs, bajo el núm. 1.302, describió la moneda
y leyó en su rótulo
?
Posteriormente al ínclito maestro, el Sr. Zóbel de
Zangroniz, habiendo adquirido en París de M. Rollin otro
ejemplar, mal conservado según nos advierte, copió el
epígrafe
, núm. 698 de sus cuadros.
A esta transcripción hube de atenerme, y siguiendo á Zóbel, copié la leyenda en mis tablas; pero no sin advertir en mi aludida nota 202, que «cuando se descubrieran variedades bien conservadas de tan singular pieza, podría quizá intentarse atribución y lectura definitivas.»
No podía
sospechar al escribirlo, que en la colección de nuestro
ilustre compañero D. Aureliano Fernández-Guerra,
existía un ejemplar de la moneda, que ahuyentaba las
perplejidades que acerca de su clasificación y lectura
pudieran asaltarnos. Gravemente enfermo el Sr.
Fernández-Guerra, al contento de verle ya restablecido, pude
añadir ahora el serme posible estudiar su escogido
monetario, donde he visto dicha pieza en tan hermoso estado de
conservación, que da lugar á reunir dos importantes
convencimientos. Primero, el tipo de su anverso y la manera de
estar dibujado, si se compara con la pieza latina, de Iliturgi
núm.
1 de Delgado, ofrecen señales bastantes para comprender que
un mismo pueblo las produjo. Y segundo, —518→
que no cabe vacilación para poder asegurar que la
, antepenúltima letra del
epígrafe copiado por Zóbel, es una
en el original; como
también que la
, inicial
de la leyenda publicada por dicho autor, está escrita bajo
la forma paleográfica bética
, en un todo igual á las
ies de Iliberris
(números 201 a,
b, c, e, f, de mis tablas). La
inscripción ibérica de los iliturgenses es, pues,
.
Noticio á
los iberistas este descubrimiento, pues no quisiera que,
haciéndome el favor de seguir mis tablas, se continuara
leyéndose equivocadamente un rótulo tan escogido; y
ya en el camino de señalar errores, aun cuando parece que no
da lugar á dudas, advertiré que por errata del
grabador de dos de mis láminas, de las cuales no
recibí pruebas, ha salido incorrectamente copiada la vulgar
leyenda ausetana
(n.º 68, a, b y c), y también en las
partículas que acompañan á los denarios
oscenses (n.º 154, d, e) suprimió de ellas la
, cuando siempre la leyenda es
.
Otras erratas de menor interés he notado en las citas de mi trabajo, las cuales quedarán señaladas al final de este tomo.
Madrid 2 de Junio de 1890.