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11

Cfr. Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo, «Una vida ejemplar: la estrategia de Recuerdos de provincia», en Ensayos argentinos (Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1983) sobre la formación intelectual del joven Sarmiento en San Juan.

 

12

Cfr. Edward W. Said para la construcción del «orientalismo» y su función en la creación de identidades en la modernidad occidental: Orientalismo, Barcelona, Libertarias/Prodhufi, 1990.

 

13

Domingo Faustino Sarmiento. Viajes por Europa, África y América (1845-1847) y Diario de Gastos (edición crítica; Javier Fernández, coordinador). Buenos Aires: Archivos, ALLCA XX y Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 3 (todas las citas posteriores se harán por esta edición con número de página entre paréntesis).

 

14

Cfr. la importancia de la mirada en la cultura occidental como forma principal de organización del saber en Michel Foucault Las palabras y las cosas. Barcelona, Planeta, 1984.

 

15

Él mismo reforzando sus lazos con la tradición europea, de la que se hace descender, dice: «Siéntome, sin embargo, que no soi el huésped, ni el estranjero, sino el miembro de la familia, que nacido en otros climas se acerca al hogar de sus antepasados, palpitándole el corazon con la anticipacion de las sensasiones que le aguardan, dando una fisonomía a los que solo de nombre conoce, i tomando prestados a la imajinacion, objetos, formas i conjunto, que la realidad destruirá bien pronto, pero que son indispensables al alma, que como la naturaleza, tiene horror al vacío» (pp. 76-77).

 

16

La cita completa es: «Arjel basta, con efecto, para darnos una idea de las costumbres i modos de ser orientales; que en cuanto al Oriente, que tantos prestijios tiene para el europeo, sus antigüedades i tradiciones son letra muerta para el americano, hijo menor de la familia cristiana. Nuestro Oriente es la Europa, i si alguna luz brilla mas allá, nuestros ojos no están preparados para recibirla, sino a través del prisma europeo» (p. 172).

 

17

Cfr. Iain Chambers (Migración, Cultura, Identidad, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1995): «Occidente, entendido como constructor y custodio de la historia tanto en términos geopolíticos como escriturales, era el lugar de la 'verdad'» (p. 174).

 

18

Cfr. el excelente libro de Thomas Richards, The Imperial Archive. Knowledge and the Fantasy of Empire (London and New York, Verso, 1993) para la relación saber-expansión imperialista en el siglo XIX. Roberto González Echevarría (op. cit.) desarrolla la relación Sarmiento-viajeros europeos.

 

19

Entendiendo al poder colonizador como una forma de auto-inscribirse sobre la experiencia de los otros (Cfr. David Spurr: The Rhetoric of Empire. Colonial Discourse in Journalism, Travel Writing, and Imperial Administration, Durham and London, Duke University Press, 1993).

 

20

Podríamos pensar en lo que Mary Louise Pratt llama «auto-etnografía» (Imperial Eyes): la instancia en que los sujetos de las zonas periféricas intentan representarse en modos que se ajustan a los términos del saber metropolitano.