1
Nota a la edición: Nuevas canciones vio la luz en 1924 (Madrid, Editorial Mundo Latino, Imprenta de G. Hernández y Galo Sáez). Su primera inclusión en las Poesías completas se produjo en la segunda edición de estas (Madrid, Espasa-Calpe, 1928), pero fue en la tercera (Madrid, Espasa-Calpe, 1933) donde, salvo algún añadido posterior -«A Julio Castro»-, el libro quedó fijado en sus líneas generales. Aquí se reproduce el texto tal como aparece en la cuarta edición de Poesías completas (Madrid, Espasa-Calpe, 1936), última en vida de Antonio Machado. Son escasísimos los problemas textuales, para cuya dilucidación he recurrido al cotejo con ediciones precedentes. El libro arrastra de partida, sin embargo, cierta confusión organizativa, incrementada al ir creciendo en las sucesivas salidas. Ello se debe, sobre todo, a la alternancia de poemas autónomos, aunque algunos consten de varias partes numeradas, con series de poemas bajo un título común. En este segundo caso, a veces resulta evidente que se trata de una sección homogénea, cuyas composiciones solo tienen una autonomía relativa; así, «Canciones de tierras altas», «Proverbios y cantares» o «Viejas canciones». Otras veces, en cambio, un único título en las ediciones cuidadas por el autor encabeza varios poemas independientes, como sucede en «Sonetos». El título de «Glosando a Ronsard» en la edición de 1924, conjunto de tres sonetos de tema unitario, en las últimas Poesías completas se transforma en «Glosando a Ronsard y otras rimas», en que a los materiales ronsardianos se adscriben otros que iban sueltos, en buen número sonetos dedicatorios a diversos personajes, sin que quede netamente especificada la compartimentación estructural. Entre estas «otras rimas» figura, como si se tratase de un poema más, «Los sueños dialogados», cuatro sonetos que, partiendo de la evocación elegiaca de la esposa muerta y el paisaje castellano, se abren temáticamente hacia motivos más enigmáticos y existenciales. He procurado aclarar la ordenación del libro con leves ajustes en índice y encabezamientos, bajo el principio de una intervención mínima, y eliminando la numeración de las Poesías completas, que ayuda menos de lo que confunde. Se han respetado grupos consonánticos en desuso («obscuro»), que no obstaculizan la lectura, y se ha actualizado la acentuación. La separación de estrofas y series métricas, que en Poesías completas se marca con sangrado en el verso inicial de cada una, además de con doble espacio interlineal, aquí se transcribe sin sangrado y con el doble espacio interestrófico, desaparecido en muchas ediciones modernas. La intervención del editor, siempre conservadora, solo se ha permitido cierta libertad en la puntuación, buscando acomodarse a los usos hoy vigentes.
Ángel L. Prieto de Paula