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1

H. Arens, Sprachwissenchaft der Gang ihrer Entwicklung von der Antike bis zur Gegenwart, Freiburg/Munich, 1955, 1-28. Hoy tradución española: La Lingüística, Gredos, 1978.

H. Koller, «Die Anfläge der griechischen Grammatik», Glotta 37 (1958), 5-40.

 

2

R. H. Robins, Ancient and mediaeval grammatical theory in Europe, Londres, 1951, capítulo 3.

M. de Wulf, History of medieval philosophy (tr. P. Coffey), Londres, 1909.

 

3

R.H. Robins, Breve Historia de la Lingüística, Madrid, 1974, páginas 14 y ss.

 

4

Con la invención de la imprenta se normalizaron las ortografías y, al observar las relaciones entre ortografía y pronunciación, surgió el problema de la reforma de la escritura de las palabras, cuestión perenne desde entonces.

 

5

Además de estos objetivos, la creación de lenguajes universales podría conseguir otros no menos importantes como: la simplificación del comercio, la unidad de las ciencias protestantes y el desarrollo de la ciencia criptográfica. Esta ciencia estuvo también íntimamente relacionada con la taquigrafía o «characterie», que floreció en Inglaterra desde el reinado de Isabel II. Los métodos estenográficos ya fueron usados por los romanos, pero se perdieron en el período medieval.

 

6

R.H. Robins, Op.cit. página 115.

 

7

La matemática tiene un sistema de simbolización puro, independiente de cualquier lengua, aunque no posee el alcance semántico ni la fuerza expresiva de una lengua natural (el término «lenguaje» aplicado a las matemáticas está usado en sentido amplio y no guarda relación de univocidad con el término «lenguaje» cuando se refiere a la palabra).

 

8

Se pensó en esta época que los caracteres chinos representaban «ideas» (ideográfico, es todavía el término común que se usa para hablar de un caracter chino). Pero esto no es así; la lengua escrita de la literatura china puede ser leída y comprendida por las personas cultas hablantes de distintas variedades del chino. Pero este hecho no significa que cada área dialectal no posea sus propias leyes fonéticas e incluso ortográficas. Su comprensión por hablantes de otros dialectos sólo es parcial, en oraciones breves y transparentemente evidentes. Este hecho no fue comprendido en la Europa de los siglos XVI y XVII; el estudio serio del chino comenzó más tarde, en los siglos XVIII y XIX.

 

9

Joaquín Carreras y Artau, De Ramón Lull a los Modernos Ensayos de Formación de una Lengua Universal, C.S.I.C., Barcelona, 1946, página 7.

 

10

Manuel Mourelle de Lema, La Teoría Lingüística en la España del siglo XIX, Prensa Española, Madrid, 1968, página 147.