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Ibérica por la libertad

Volumen 9, N.º 7-8, 15 de julio-agosto de 1961

Portada



Ilustración

Hacia el buen puerto

IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.

IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.

IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.

Directora:

  • VICTORIA KENT

Presidentes de Honor:

  • SALVADOR DE MADARIAGA
  • NORMAN THOMAS

Consejeros:

  • ROBERT J. ALEXANDER
  • ROGER BALDWIN
  • CLAUDE G. BOWERS1
  • FRANCES R. GRANT
  • JOHN A. MACKAY
  • VICTOR REUTHER

IBÉRICA is published monthly on the fifteenth of the month, except July-August when bimonthly, in English and Spanish editions, by the Ibérica Publishing Co., 112 East 19 th St., New York 3, N. Y. All material contained in this publication is the property of the Ibérica Publishing Co., and may be quoted, but not reproduced in entirety. Copyright 1961, by Ibérica Publishing Co.

Price: Single copy, 25 c. Year's subscription: $ 3.

Second Class Mail Privileges Authorized at New York, N. Y. Second Class Postage Paid at U. S. Post Office, New York, N. Y.






ArribaAbajoEl consejo ibérico hace recomendaciones

Dando comienzo al cumplimiento de una de las finalidades para las que ha sido creado el Consejo Ibérico, su Comité Ejecutivo se reunió en New York el 17 de mayo último. Dicho Comité y los miembros del Consejo acordaron por unanimidad hacer al gobierno de los Estados Unidos las recomendaciones que copiamos a continuación:

«Considerando que está próximo a terminarse el tiempo en que puede ser posible una transición a un gobierno constitucional en España, el Gobierno de los Estados Unidos debe realizar los mayores esfuerzos para utilizar este período ayudando a España a escapar del totalitarismo de derecha como del de izquierda. Por ello el Consejo Ibérico recomienda:

a) Que las relaciones diplomáticas con los dictadores de la Península Ibérica sean correctas, no amistosas.

b) Que toda ayuda económica a España sea condicionada a las reformas políticas y económicas suscritas por España en el Acuerdo de Ayuda Económica firmado con los Estados Unidos en 1953, que vincula "el establecimiento de una sana economía" a "las libertades individuales, libres instituciones y verdadera independencia".

c) Que los Estados Unidos expresen su preocupación por las violaciones de la libertad de prensa, de palabra, de reunión y culto; las persecuciones de la oposición política al régimen y los malos tratos frecuentes a los presos políticos, así como contra la supresión de partidos políticos y organizaciones libres de trabajadores.

d) Que el personal de la Embajada de los Estados Unidos esté en contacto con todos los sectores de la opinión española.

e) Que la propaganda comunista en España, procedente de los estados comunistas, tiene que ser contrarrestada por las emisiones en lengua española, presentando puntos de vistas democráticos y liberales de los Estados Unidos y otros países democráticos, incluyendo los exilados españoles y otros que han salido recientemente de España. Recomendamos también que la Voz de América recoja acontecimientos de España.

f) Que el gobierno de los Estados Unidos anime a las Universidades y Fundaciones para que ofrezcan más ayuda a los estudiantes e intelectuales españoles en los Estados Unidos. Estas ayudas deben ser concedidas basándose estrictamente en los méritos y deben estar abiertas a todos los individuos, tanto de dentro como fuera de España, sin tener en cuenta la actitud del gobierno.

g) Que el Presidente cree una comisión para revaluar en su totalidad el problema de las relaciones con España y Portugal, y haga recomendaciones al gobierno sobre la administración de los asuntos ibéricos, sobre todo en el Departamento de Estado. En el caso de España, la revaluación debe enfocarse hacia el valor de las bases navales y aéreas conjuntas de los Estados Unidos y España, con referencia especial a los cambios de armamentos, la estabilidad del régimen de Franco, el probable carácter del futuro gobierno, la actitud del pueblo español y el impacto de la semi-alianza de los Estados Unidos con Franco en sus relaciones con otros países de Europa, África y América Latina.

h) Que los Estados Unidos no hagan más esfuerzos en ganar España para la OTAN. Hacemos esta recomendación porque dicho esfuerzo daña seriamente el crédito del papel de los Estados Unidos como líder del mundo libre y porque el carácter dictatorial, arbitrario y opresor del régimen de Franco lo descalifica para ser miembro de la OTAN, que señala en el texto de sus estatutos fundacionales -El Tratado del Norte del Atlántico- que todo miembro de dicha organización queda obligado a salvaguardar la libertad, la democracia, las reglas del derecho y a fortalecer las instituciones libres.»




Mr. Norman Thomas, Presidente del Consejo Ibérico, envió al Presidente John F. Kennedy y al Secretario de Estado Dean Rusk el texto original de las recomendaciones que anteceden.




ArribaAbajoLa «Unión de Fuerzas Democráticas»

MADRID, 27 junio, Ibérica: -Un escrito dando cuenta de la formación de la «Unión de Fuerzas Democráticas», fue entregado ayer a los representantes de la prensa extranjera en Madrid. El texto a que nos referimos lleva fecha 24 de junio y está firmado por Izquierda Democrática Cristiana, Partido Socialista Obrero Español, Acción Republicana Democrática, Unión General de Trabajadores de España, Partido Nacionalista Vasco, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Trabajadores Vascos y Esquerra Catalana. Reproducimos a continuación el texto del acuerdo:

«Las fuerzas políticas democráticas del país, conscientes de que sólo una acción común de los distintos grupos puede precipitar la caída de la dictadura totalitaria que padece España y evitar una situación de caos que engendraría una nueva dictadura de cualquier signo, convienen en contraer un compromiso que ha de basarse en los postulados siguientes:

"1) Se ejercerá una política de total oposición al actual régimen negándosele toda colaboración y combatiéndole por cuantos medios eficaces sean posibles.

2) Se aceptará como único sistema político la democracia. Para ello preconizamos que a la desaparición del régimen franquista se establezca una situación transitoria con un Gobierno provisional sin signo institucional definido, que otorgue una amplia amnistía, restaure las libertades políticas y convoque elecciones para que el pueblo español, con absolutas garantías, opte por el régimen que prefiera y que todos los españoles estarán obligados a acatar.

3) Con un firme propósito de paz civil, las fuerzas democráticas contribuirán a modelar las futuras estructuras políticas del Estado y, entre ellas, las correspondientes a los pueblos que lo integran, cuyos derechos han de ser respetados, abriendo para ello cauce a sus aspiraciones autonómicas mediante la libre expresión de su voluntad y disponiendo oportunamente las medidas propias al natural desenvolvimiento de su respectiva personalidad durante la situación provisional prevista en el apartado segundo.

4) Reafirmando la abierta oposición a toda clase de dictaduras, las fuerzas firmantes del presente acuerdo no aceptarán coalición alguna con fuerzas de signo totalitario, sea comunista, sea fascista.

5) La política exterior de España habrá de orientarse en el sentido de afirmar una solidaridad con todos los pueblos libres del mundo y muy especialmente con los países europeos e hispanoamericanos, con los que se intensificarán las relaciones espirituales y económicas en el máximo grado que pueda lograrse.

6) Se mantendrá una firme colaboración entre los grupos signatarios de este acuerdo que durará por lo menos hasta que se consiga derrocar la dictadura, liquidar con la mayor serenidad y energía todas las responsabilidades contraídas por la misma y en el plazo más breve posible establecer las normas que permitan la convivencia de los españoles dentro de una auténtica democracia.

7) Los partidos y organizaciones signatarios conservarán sus respectivos programas y ejercerán su acción política independientemente por sus propios medios, pero acuerdan constituir un instrumento de colaboración que se denominará 'Unión de Fuerzas Democráticas' al cual se someterán para su estudio y resolución los proyectos y decisiones que cada uno considere convenientes para el logro del programa común. Los partidos y las organizaciones signatarios se prohíben en tanto dure la vigencia del acuerdo cualquier alianza marginal a éste que no sea aprobada en común.

8) Podrán ingresar en la U.F.D. los grupos manifiesta e inequívocamente democráticos que acepten los puntos fundamentales de este compromiso. También podrán colaborar las personas que cumplan las mismas condiciones."

Esta declaración confirma las coincidencias manifestadas en las conversaciones celebradas el cinco de abril de mil novecientos sesenta por las fuerzas políticas y sindicales signatarios. Si, pese a lo acordado, se produjera una situación de hecho que no correspondiera a la prevista en este documento los firmantes se reservan el derecho de adaptar su actitud, llegado el caso, a la significación y conducta de la situación que hubiese sido establecida».






ArribaAbajo Neofranquismo

Rafael Medina2


«Robespierre provoca la muerte de los realistas en la guillotina y muere poco después de la misma enfermedad».

Esta curiosa afirmación, recogida por un periodista francés en un cuaderno de deberes escolares, es sin embargo inverosímilmente cierta y real en lo que a la política con España se refiere. No a la política de España sino a la política con España. Era necesaria esta primera aclaración; no existe una política de España. Cualquier observación, por elemental que sea, de los veinticinco años de vida del régimen del general Franco revela que la «política de continuidad» que tan a menudo citan los portavoces del Régimen, no es más que una «política de orden público»', y si la política es «el arte de gobernar y dar leyes» el orden público no puede constituir nunca, por si mismo, un arte de gobernar.

Veinticinco años revelan en lo económico la doctrina de la autarquía más feroz, del nacionalismo más reacio a toda intervención del capital extranjero; después la apertura, la defensa de métodos radicalmente contrarios justificándolos con los mismos argumentos, la liberalización, la estabilización, la repulsa del liberalismo y el reconocimiento del liberalismo. Eso en sus líneas doctrinales generales. En la práctica, un carrusel de disposiciones y contradisposiciones, de proyectos, órdenes, ayudas, impuestos, supresión de impuestos y ayudas, más toda la subsidiaria legislación que hace imposible poder analizar un Régimen, que si de algo alardea es de su ordenada continuidad frente a la anarquía de la República, en un cuadro coherente de política económica.

En cuanto a una doctrina política propiamente dicha, España ha sido un estado totalitario -según su propia denominación-, neutral, no beligerante, más tarde neutral nuevamente pero con neutralidad cambiada de objetivo, nacional-sindicalista, democracia nacional, democracia orgánica, monarquía social, monarquía representativa...

Ha execrado de los ingleses -recordemos «la pérfida Albión»-, de los franceses -«ese país femenino, la ramera de Europa» se ha dicho tantas veces-, de los norteamericanos ¿qué no han dicho de este país y de su «democracia podrida»?

Falange ha sido la columna del Régimen; ahora ve suprimidas sus milicias, descuartizadas sus organizaciones, arrinconado su uniforme, prohibido el brazo en alto y eliminada, por fin, en sus juventudes la camisa azul ¡tan vital para José Antonio «el azul mahón como la ropa de los trabajadores»!

Se ha sido antieuropeo y europeísta. Ahora Franco abraza al representante del gobierno de «la pérfida Albión», los ministros de «la ramera de Europa» entran y salen en España en perfecto acuerdo con los hombres que aplaudieron a Laval... para después entregarle para ser fusilado. ¿Y de los norteamericanos y su «podrida democracia»? Se les insultó por Puerto Rico, se recordó a Panamá con lágrimas en los ojos, se injurió a Truman ferozmente, se recitó emocionadamente a Rubén Darío en aquella oda en la que se apostrofaba a Roosevelt «... y pues lo tenéis todo, sólo una cosa os falta, Dios».

España ha sido la amiga y madre, bien que un tanto huraña a ratos, de los países africanos. Pero un cambio de humor respecto a Europa condiciona de tal manera su amor de madre que repudia la independencia del Congo y no sabe a ciencia cierta si es Francia, la ramera, o Argelia, la amada tierra africana, la que en definitiva debe llevarse su afecto aunque entre col y col permita la lechuga del general Salan conspirando a todas horas en el Hotel Princesa de Madrid. Marruecos, Ifni, el Sahara, son capítulos de una falta de continuidad no reconocida y que incluso trata de hacerse pasar precisamente como continuidad y clarividencia; como lo son Gibraltar y Angola, como la monarquía con don Juan, sin don Juan, con el hijo de don Juan o con el hermano de don Juan; príncipe que también mueve la cola en este inmenso perol de carpintero.

Ilustración

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¿Qué ha hecho, pues, el régimen del general Franco en estos veinticinco años? Coherentemente una sola cosa: resistir. Y el arte del puñetazo, la ley del encarcelamiento; en una palabra, la política del orden público.

Falange se resigna a perder una guerra que creyó haber ganado. Monárquicos liberales, monárquicos tradicionalistas, jerarcas de la Iglesia, generales, el Opus Dei, se mueven agitadamente subiendo o bajando en la Bolsa del Poder, según es necesaria una política u otra para sostener «la continuidad del Movimiento». Y está sirviendo de supuesta armazón en teoría y de «partida de la porra» en la práctica a un régimen de feroz capitalismo decimonónico y de señoritismo propietario no sólo de toda clase de bienes de producción sino incluso de las vidas humanas que a cambio de jornales y sistemas coloniales de trabajo se entregan cada día en esas aun pavorosas Andalucía y Extremadura.

Resistir: esa es la única conclusión y la única consigna, se resiste en un pueblo sin sentido social ni cívico, en medio de la más alucinante corrupción, de la más pavorosa apatía. Pero se resiste sólo en la medida que se es empujado. Luego el hecho es no sólo que Franco, gobernando en ese sentido de vicario, lleva 25 años de delirantes incoherencias para mantenerse, sino que nada, ni del interior ni del exterior, le ha empujado suficientemente como para quebrantar su resistencia.

Y eso es lo que debemos llamar el Neofranquismo, al menos su producto; palabra que no pretendo hacer pasar por mía sino que la he tomado de un artículo de Servan-Schreiber en L'Express relativo a las fechas tristes de la Francia de 1958.

El Neofranquismo puede establecerse en el mundo occidental. ¿Y qué es exactamente? Desde luego no una doctrina política que pueda ser enunciada intelectualmente y con un articulado doctrinal conforme a cualquier metodología típica en la historia de las ideas. El Neofranquismo es, por una parte, una táctica, y, por otra, un estado de ánimo.

Repásese la acción política de los gobiernos de occidente o su falta de ella; repásese el estancamiento vital de la acción gobernante; es lamentable considerar que eso que definimos como occidente ha ido en los diez últimos años, por arterioesclerosis en sus mecanismos dinámicos, renunciando a todo lo más trascendente por lo que murieron, en nombre y en las filas de las democracias, millones de hombres, entre los que estaban, para nuestro honor, y vergüenza de quienes lo olvidan con sus debilidades, los miles de republicanos españoles que murieron en África o entraron en París formando los batallones selectos del general Leclerc. ¿Millones de muertos inútiles? El reconocimiento del Salazarismo, la política norteamericana de ayuda a las «dictaduras rentables» de América; Dulles en España, Eisenhower en España en las mismas fechas precisas en que se reproducía la persecución contra los demócratas españoles y se estaban celebrando los famosos consejos de guerra contra ellos: Butler en España -y sus famosas declaraciones-, Lord Home en España también; el mantenimiento del recién asesinado Trujillo con el comentario del senador Capehart «Trujillo era amigo de Norteamérica y un bastión del anticomunismo» -le basta eso a Capehart; los muertos, las depredaciones, los asesinatos, Galíndez, la gigantesca corrupción, las persecuciones a la oposición, la ausencia total de libertad, no le importa nada a Capehart; los españoles tomamos nota de la curiosa postura democrática del senador americano. El Neofranquismo es además un estado de ánimo. Franco y Capehart lo han definido suficientemente. Un estado de ánimo que consiste en admitir, sin mayor ni más honrado análisis, que tras de toda dinámica política, tras de toda acción de los pueblos en busca de posturas más cómodas para su digno caminar histórico, tras de toda reivindicación y crítica, está siempre el comunismo agazapado, sin ver otras soluciones.

El editorialista de un periódico español decía hace muy poco algo revelador. Tras una larga enumeración de lo que según su criterio «Occidente no quiere comprender» terminaba con «... tras el anticolonialismo y la persecución a los alemanes por supuesto antisemitismo, está también el comunismo internacional». Esto en España se dice pero en todos los países inficionados del Neofranquismo se actúa según tal módulo. Eichmann es pues una víctima del comunismo, y el anticolonialismo es una obra exclusivamente comunista. Entonces, la reacción es clara para los pueblos; si quien se preocupa de castigar a un asesino a escala de genocidio, si quien se preocupa de que se libere los pueblos de color con siglos de dominación a sus espaldas, es el comunismo, he aquí las excelencias máximas, y bien publicitadas, de esa doctrina, y si hay también algo evidente es que el Neofranquismo conducirá al comunismo. Pero el Occidente alienta esta postura oficial española que llamamos «Neofranquismo».

Es preciso no engañarse. El desprestigio de los norteamericanos en España es grande. El viaje del ministro inglés del interior con la boca llena de alabanzas al Régimen de Franco, el silenciamiento de emisoras como Radio París -frente a la constante Radio España Independiente comunista ¿qué tenemos los demócratas más que el silencio?- los sucesivos actos de simpatía a la España oficial, ¿cómo dejan al mundo occidental ante el pueblo español? En las cárceles españolas hay un demócrata por cada diez comunistas. ¿Por qué les persiguen más a ellos? Que cada uno se engañe con su juguete favorito. Que los hombres que viven en España desde el exilio, que sabemos doloroso y por ello reconocemos su generosidad, lo crean si quieren. No es un reproche, es una consecuencia del alejamiento y la perspectiva. Pero la verdad es que hay que hacer verdaderos equilibrios dialécticos, malabarismos de oratoria para explicar donde está el apoyo, o el respaldo simplemente, de Occidente a los demócratas que luchamos contra el Régimen de Franco.

Hace unos días la prensa española publicaba una noticia curiosa. La Fundación Rockefeller ha contratado a un novelista español, José Luis Castillo Puche, para que se traslade a Norteamérica donde escribirá una novela sobre los pastores vascos en ese país, novela que después será llevada al cine.

La noticia parece que no tiene importancia y sin embargo ha resultado desoladora. Porque Castillo Puche es un hombre de siempre de la Falange; de camisa azul por lo menos hasta antes de ayer, brazo derecho del siniestro Juan Aparicio que en diez años desde la dirección general de Prensa castró ferozmente todos los brotes de inquietud, toda apariencia de disconformidad. Aparicio refinó con un cierto sadismo intelectual la escuela de periodismo para hacer de ella un elemento exclusivamente político; y desde El Español atacó constante y burdamente a las democracias, Norteamérica no sólo incluida sino «favorecida». Y Castillo Puche fue su cercano colaborador. Puche es el que ha insultado a Baroja, el camarada de la «democracia podrida», la «ramera de Europa» y «la pérfida Albión», el entusiasta fervoroso del nacismo alemán, uno del grupo de hombres que negaron siempre la existencia de campos de concentración en Alemania; petainista en Francia, fascista en Italia, de los convencidos de que Eichmann es una víctima del judaísmo.

Si supiera Norteamérica, si supiera Inglaterra, si supieran Francia, y Bélgica y Holanda..., la inmensa pena que nos dan los millones de muertos inútiles. Los millones de hombres muertos en la más trágica, sangrienta y gigantesca broma que pueda imaginar un maestro del «humor negro»...

Como decía el niño francés en su cuaderno de deberes, Robespierre murió de la misma enfermedad que provocó. Quiera Dios que al mundo Occidental no se le contagie también demasiado virulentamente la enfermedad que, en su caso, combatió.

RAFAEL MEDINA

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ArribaAbajoCarta de España sobre literatura

Los desastres de la guerra civil


Juan de Toledo


Por fin José María Gironella ha publicado Un millón de muertos, una novela de la guerra civil española, la última, en la que trabajaba denodadamente, desde hace más de seis años. De esta novela se ha hablado en nuestro país durante todo ese tiempo. La verdad es que la gente andaba preocupada con esta realización del autor de Los cipreses creen en Dios. La propaganda no cejaba en su misión comercial. En distintas ocasiones, José María Gironella ha ido haciendo sus manifestaciones a los periodistas. Con sus cuadernos en las maletas, sus archivos y sus fotocopias, sus personajes y los croquis de las batallas, nuestro escritor viajaba por Europa en busca de un clima propicio para trazar su gran reportaje. Se puede decir que todos los españoles estaban pendientes de esta vasta obra de novecientas páginas con que se quería expresar todo ese orbe heroico y grotesco que fue nuestra guerra civil. Las pretensiones de José María Gironella eran enormes: aspiraba a ejecutar un amplio fresco de nuestra contienda, como documento definitivo de la misma, y le guiaba el sano propósito de corregir, enmendar y superar todo lo que hasta ahora se había hecho. El novelista lo ha afirmado muchas veces a los corresponsales de Prensa nacional y extranjera que lo han querido oír: «todos los libros que se han publicado sobre la guerra civil han sido tendenciosos, lo mismo La esperanza de André Malraux, que Por quién doblan las campanas, de Hemingway, Un testamento español, de Koestler, Los grandes cementerios bajo la luna, de Bernanos, y La llama, tercera parte de la Forja de un rebelde, de Arturo Barca. Estos libros, aparte los valores literarios que puedan contener, no resisten un análisis profundo. Parcelan a menudo el drama de nuestra patria, rebosan de folklore y en el momento de enfrentarse resueltamente con el tema esconden el rabo. A menudo pecan de injustos, arbitrarios, y producen en el lector enterado una notoria sensación de incomodidad». José María Gironella, como cualquier maestro de escuela pretencioso, ha querido dar unos azotes a todos esos escritores de renombre internacional, mandándolos al rincón de la clase, y hasta ponerles unas orejas de burro de castigo. José María Gironella ha tenido la terrible osadía de intentar escribir la Guerra y Paz de nuestra lucha fratricida y se ha quedado tan tranquilo.

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La psicosis comercial y periodística que precedió a la publicación de Un millón de muertos ha sido amplia, eficaz y explosiva. Después de la publicación las cosas han variado mucho. El libro se ha vendido intensamente en España. Los vencedores, todavía existen, porque ya sabían de qué se trataba. Ellos hacían de Abel y los otros de Caín. Los vencidos porque esperaban que fuera cierto la cacareada objetividad de que presumía su autor. Se ha recomendado la compra de la novela en muchos círculos oficiosos y oficiales. Es gracioso observar la cautela con que se ha mostrado la crítica, una cautela casi de carácter diplomático. Se ha andado con pies de plomo en el enjuiciamiento de la obra. Claro está, surgieron los «hinchas», naturalmente, pero los críticos responsables por muy comprometidos que estén con la situación política, han procedido con mucho tiento, por que se han dado cuenta de que Un millón de muertos es un a novela mala, y no quieren pasarse de la raya, perdiendo la ecuanimidad de su apostolado. La aparición de esta crítica ha sido lenta y se ha movido a regañadientes. Hoy, en el mundo de las letras y las artes, el crítico aspira a mantenerse un poco alejado de los contubernios políticos. Así se debe afirmar que el libro no ha tenido buena prensa. Aún no han hablado las revistas literarias como Ínsula, Papeles de Son Armadans, Índice, Destino o Cuadernos Hispanoamericanos. No sabemos qué dirán. Presumimos lo que nos contará Índice o Tierra firme. La Codorniz, un semanario humorístico de Madrid, se ha permitido colocar a José María Gironella en la «cárcel de papel» y se le ha condenado a varios meses de prisión correccional por algunos errores, falta de estilo y contradicciones que han encontrado en la obra. El juicio de ABC, de Melchor Fernández Almagro, es cauteloso, frío y precavido. Mucho más encendido es el que este mismo crítico ha tributado en estos días a Las ciegas hormigas, de Ramón Pinilla, último premio Nadal. Todo esto quiere decir que la obertura de cornetín con que se inició esta feria, no se ha coronado con el éxito que se esperaba.

La primera impresión que da Un millón de muertos es de ser una novela vista y escrita en la zona republicana de la guerra civil, con la experiencia vivida de esta mitad de España, pero alimentada de los recortes de los periódicos de la zona «nacional». Querernos decir que en esta obra se narran los acontecimientos de nuestra guerra, los de un lado y los del otro lado, pero el autor sólo permanece en uno de ellos, donde asienta su cuartel general de novelista, y desde allí, a través de algunos personajes, logra sus informes sobre la España de Franco. La diferencia es sobresaliente. De una parte, los sucesos son experimentados personalmente en Gerona, Barcelona, Madrid, y de otra parte, el autor se contenta con las cosas que oye, le cuentan o le pasan de contrabando. José María Gironella nos habla vivamente de los crímenes rojos, los de las masas obreras desbordadas por la impotencia de los gobiernos republicanos y de la aparición de los clanes depuradores, pero se olvida de lo acaecido en el resto del país, Badajoz, Sevilla, Málaga, Santander y más tarde en Cataluña después del avance nacionalista, con la otra clase de terror negro. Una que otra vez se nos habla de algo anormal, de cualquier barbaridad o de la venganza de un resentimiento más o menos personal. Pero no se pasa de ahí. La vida de la España de Franco es casi ejemplar, a pesar de la aparición a lo largo del libro de alemanes, italianos o rusos, cada cual jugando sus cartas, como es bien sabido. Se ignora con mala fe el valor épico que pusieron las clases populares al lado del gobierno de Madrid, se pasa por alto el sentido grandioso de la defensa de la Capital y se desconoce los resortes sociológicos, morales y económicos de todo este acontecer. José María Gironella presume de dar a su novela un contenido histórico indudable. De hecho, Un millón de muertos es una novela histórica, una clase de novela totalmente desaparecida, que ahora nuestro escritor trata de resucitar. Mas no se puede hacer historia sin poner las bases políticas de su existencia, porque entonces sólo nos encontramos con un reportaje periodístico, o con un archivo de hechos y personas, o un documento frío e insoportable. Con respecto a nuestra guerra civil no es difícil dar un sentido, buscar razones y establecer un significado profundo del por qué de aquel acontecer dramático. Todo esto lo desconoce completamente José María Gironella, no sabemos si con buena o mala intención o debido a sus escasas fuerzas creadoras. Él va arrastrado por los sucesos que va narrando, nutrido por las estadísticas, los boletines oficiales y los reportajes de ocasión. Todo esto se constituye en el verdadero tractor de la novela.

Los sucesos de esta guerra le pueden a José María Gironella. Él va detrás de los sucesos. Ingenuamente, nuestro autor ha pensado que basta con que todos los incidentes de la lucha estén dentro de la obra para sentirse tranquilo. Y, efectivamente, todos están dentro. Los hechos y los personajes de los dos bandos, hombres de gobierno, generales y empresarios. Pero ignora o se olvida adrede, que no lo creemos porque él sabe arrimar el ascua a su sardina, que todos estos materiales no suponen nada si no se les da una vida, un contenido existencial, un sentido histórico. José María Gironella ha sabido rellenar cada uno de aquellos hechos con su especial simpatía. Es verdad que una novela imparcial de esta guerra es muy difícil de conseguir, si no imposible. Todas estas novelas en que se narran acontecimientos tan próximos tienen que estar escritas con pasión, sin duda. Y ya sabemos que la pasión oscurece la verdad. Lo ideal sería fundir pasión con verdad, pero hasta hoy, los anales literarios no lo demuestran así, esta fusión no es fácil de concebirla. Ante esta situación lo único que podemos exigir al novelista es que vierta su obra en una forma de arte noble y trascendente. Lo que hizo Tolstoi en Guerra y Paz, Zola en La debâcle o Galdós en sus Episodios. Incluso siendo tendenciosa o partidista la novela, encontraremos en ella seres vivos y veraces, escenas humanas de fuerte relieve y un mundo repleto de realidad, alma y poder creador. Y esto no lo hallamos en Un millón de muertos. La prosa de José María Gironella es opaca, vieja y cansina, los personajes son tópicos, almidonados y fruto de un idealismo trasnochado, y los hechos que se nos describen se nos aparecen como adobados por cualquier periodista del montón. Esta novela que comentamos no llega a la de Malraux, ni a las de Hemingway, Bernanos, Barea o Koestler. Y no digamos si la relacionamos con esos relatos o frescos novelescos que han compuesto Ramón Sénder o Max Aub, vivos, emotivos hasta un grado máximo, bien escritos por cualquier lado que se les mire. Todos han sido estructurados con pasión y con el afán trascendental de descubrir la verdad, aun cuando sea una sola verdad.

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Para novelar nuestra guerra civil nos sigue faltando un Galdós. Ya aparecerá. No lo es José María Gironella. No sabemos si Ramón Sénder o Max Aub, o alguno de los que viven en España podrán escribir algún día esta novela excepcional, que no llegará nunca a confundirse con esta historia que nos cuenta José María Gironella en Un millón de muertos. En la España nacionalista de estos veinte últimos años no se ha publicado ninguna novela seria de la guerra civil. Algunos episodios aislados se han presentado. Se ha aludido al impacto de esta guerra en las conciencias más jóvenes o se la mostró simplemente como un telón de fondo inofensivo. Ya sabemos cuantas novelas de la segunda conflagración mundial se han redactado en Francia, Estados Unidos o Alemania. En España, no. Las razones son poderosas. Los escritores del régimen fueron impotentes para llevar a cabo una obra de arte seria, bajo este santo y seña. Y los disidentes no la podían realizar a su gusto. Como este tema era un tema virgen, José María Gironella creyó llegada la hora de su revelación, de campar a sus anchas y ponerse al mundo por montera. Se ha publicado Un millón de muertos, la crítica y el ambiente general sobre el libro han resultado adversos. Porque, a pesar de todo, hoy no es posible escribir una novela si no se tiene la libertad necesaria, por muy apoyado que se esté por la política oficial de una nación. Para escribir una buena novela no basta la objetividad, la buena fe y la habilidad de un buen compadre. Una novela no es sólo esto. Una novela supone un talento creador previo, un espíritu de síntesis y de análisis profundos, una fantasía despierta para configurar los héroes, un talante poderoso para la narración moderna, que es distinta de la antigua, y un estilo a la altura de nuestro tiempo. Estas virtudes no las atesoró nunca José María Gironella que fue siempre un escritor de segunda o tercera fila. Ramón Sénder y Max Aub, los dos exilados, han hecho novelas hermosísimas de nuestra guerra civil, como Réquiem por un campesino español o Campo de sangre. Camilo José Cela, Ignacio Aldecoa.

Ana María Matute, Juan Goytisolo o López Pacheco y algún otro también pudieron haberla escrito, claro está, sin intentar enmendar la plana a Galdós, Zola o Tolstoi. Un millón de muertos no ha alcanzado ninguna de estas metas. Se ha quedado ahí en lo que es, una novela del montón, de 900 páginas, es verdad, pero carente fundamentalmente de ese espíritu universal que une, restaña y estimula, y sólo poseída de un cierto espíritu de guerra civil, de facción, de mala fe.

JUAN DE TOLEDO


El futuro de la monarquía

Bajo el título que encabeza estas líneas inserta el boletín mensual La Documentation Française del 31 de mayo, la información que copiamos a continuación, ella amplía las noticias que sobre el mismo asunto publicamos en nuestro número del 15 de abril. La agencia Associated Press y el semanario monárquico parisién La Nation Française han dado cuenta de la audiencia concedida, en el mes de marzo último, por el pretendiente al trono de España en su residencia de Estoril a unos 250 oficiales de los antiguos Tercios de Requetés, con ocasión de la fiesta de los Mártires de la Tradición.

Por su parte La Nation Française publicó los párrafos esenciales del mensaje de adhesión firmado por 700 antiguos oficiales de los Requetés y en nombre de muchos miles de combatientes de la última guerra civil. Copiamos los párrafos principales:

«Los oficiales de Requetés que lucharon con el glorioso ejército español al lado de otros buenos españoles, bajo el mando del generalísimo Franco hasta la victoria, pensando solamente en la salvación de la patria, vienen a rendir a Vuestra Majestad, en el día de la fiesta de los Mártires de la Tradición, este homenaje sincero y ferviente de los que han contribuido a escribir la gesta de España y a forjar su espíritu».

«Reconociendo lo que es la institución monárquica para la patria rendimos esta adhesión al que encarna sus derechos históricos». «Nuestro amor a España nos hace desear que la contribución histórica de nuestros antepasados, actualizada y revivida en la maravillosa avalancha de julio de 1936, sirva a la instauración de la Monarquía sobre los principios esenciales que orienten una legislación, ordenando la sociedad actual según las reglas de la civilización cristiana, resolviendo los problemas sin injusticias ni egoísmos, haciendo compatibles los intereses del capital y del trabajo con arreglo a las sabias orientaciones pontificias. Aspiramos a que el porvenir de España se modele restaurando las instituciones tradicionales adaptadas a las circunstancias presentes, respetando la constitución natural y orgánica de la sociedad, los derechos inalienables de la persona y los derechos históricos de las diversas regiones que con sus cartas y sus libertades se integren en la unidad sagrada de la patria».



El Conde de Barcelona respondió a la lectura de este mensaje de adhesión con una alocución de la que copiamos también algunos párrafos.

«No somos reaccionarios, ni somos retrógrados; queremos para la monarquía constituciones nuevas a la medida de los problemas de nuestro tiempo, tan duros hoy, que la humanidad desorientada se vuelve hacia los que tienen la intención generosa de reunir y de vivificar las fuerzas espirituales del cristianismo que nos ofrece la Iglesia católica».

«Creo con confianza que el sentido de la responsabilidad y el patriotismo que presiden al régimen actual permitirán comprender que el mayor mal que pudiera recaer sobre nuestra patria sería que se abriera un período de carácter constituyente que pronto llegaría a ser catastrófico y por tanto encontrar una evolución natural que dé a España un régimen tradicional, profundamente español, con su fisonomía propia».

«Desde el puesto de observación en que me encuentro recojo los ecos de diversas corrientes nacionales de opinión española. En todos ellos encuentro el patriotismo, la moderación y el deseo de resolver en la paz los grandes problemas de España. Los españoles parecen dispuestos a que, por encima de las pasiones, predominen la razón y el interés común. Es por esto por lo que os animo a abrir vuestro espíritu a la esperanza...»




La democracia «social cristiana»

El ex-ministro de la C.E.D.A. en el Gobierno de la República presidido por don Alejandro Lerroux el 1934, y diputado a Cortes por Salamanca en las elecciones de febrero de 1936, don José María Gil Robles ha presentado recientemente a los Nuevos Equipos Internacionales las Bases de la Democracia Social Cristiana Española, pidiendo su admisión en dicho organismo internacional.

Dichas Bases contenían subtítulos dedicados al Reconocimiento y Garantía de los Derechos de la Persona Humana, Unidad de la Patria y Soberanía del Estado. Participación del pueblo en las tareas del gobierno, Estructura de la sociedad española, Economía, Enseñanza y Educación, Justicia, Cooperación Internacional y Forma de Gobierno.

Entre las particularidades dignas de mención se encuentran las siguientes: Adhesión de España a la Declaración europea de los Derechos del Hombre; ilegalidad de todo grupo político y social de concepción totalitaria, y de manera específica del partido comunista; unidad intangible de la patria e independencia del Estado de toda ingerencia extranjera, reconocimiento de la personalidad de las sociedades naturales y comunidades históricas, municipios y regiones, y en cuanto a estos garantía de las esferas de acción que correspondan a su personalidad, costumbres y características naturales, culturales, económicas y lingüísticas; libertad e independencia de la Iglesia católica en los límites de su propio marco y autorización para el culto privado de las restantes confesiones religiosas, concordato libremente otorgado.

Derecho de sufragio ejercido por los ciudadanos en su doble calidad de individuos y de miembros de organismos o sociedades naturales; desaparición de la actual división de clases de la sociedad española que facilitan el favoritismo y el privilegio; categoría social basada en el trabajo y en los servicios rendidos a la colectividad, libertad de empresa, comercio y circulación de bienes, coordinación industrial por el Estado y transformación del actual sistema de empresa capitalista en un sistema que facilite la armonización del capital y el trabajo, y la justa distribución de la renta nacional.

Reconocimiento a la Iglesia católica del derecho a la enseñanza, misión inspectora confiada al Estado, enseñanza libre y gratuita en todos los grados, derecho en las regiones bilingües para enseñar en castellano y en su idioma maternal y prohibición en la enseñanza de hacer la apología de doctrinas o programas de una tendencia de cualquier partido; afirmación del Estado de derecho o independencia del Poder judicial con el máximo de unidad jurídica; cooperación internacional y europea, integración de España en pleno derecho en las empresas europeas comunes.

Restauración de la monarquía en la persona de don Juan de Borbón, entendiendo que «cualquier ensayo que tenga por finalidad afirmar la monarquía sobre instituciones alejadas de los principios democráticos pondría en grave daño la permanencia y consolidación del régimen y podría comprometer los fundamentos sobre los cuales se basa su aceptación y su defensa».




ArribaAbajoSin permiso de la censura

Información de nuestro corresponsal en España


¿Ante una maniobra?

Las gentes de edad madura que conservan sus recuerdos de «los años veinte» saben que había un coronel legionario ducho en la guerra maniobrera del Rif, en servirse de unas cábilas contra otras, en parlamentar con unos mientras atacaba a otros: se llamaba Francisco Franco.

Este militar tuvo que resolver otros problemas bélicos que conocía más por la teoría que por la práctica; las batallas de Brunete, Teruel, el Ebro, fueron episodios de guerra moderna, que sólo pudo resolver gracias a una superioridad de reservas y de armamento -facilitados por un complot internacional- después que había perdido indefectiblemente la primera fase de cada una de ellas.

El militar llegó a gobernante y, como lo que se aprende en la juventud es lo que queda más lozano, la táctica maniobrera de experto en las lides rifeñas fue su pauta de hombre de Estado.

Y en esas estamos. No considero inútil el proemio que antecede, porque la coyuntura política española en el verano de 1961 se presta a maniobras tácticas que pudieran desconcertar a observadores ingenuos o superficiales. Entremos, pues, en situación: el Caudillo y sus incondicionales parecen inquietos desde hace meses porque creen, con razón o sin ella, que en ciertos medios del mundo occidental se «conspira» contra el régimen de España. Es decir, a los estadistas españoles se les puede aplicar burla burlando la frase aquella de Anatole France: cuando no oprimen se consideran oprimidos, cuando no cuentan con todo género de apoyos incondicionales creen que se conspira contra ellos. Es el caso que desde el pasado mes de enero hay razones para creer que la administración norteamericana no está dispuesta a creer que el Caudillo es infalible, inmortal, etc., etc. Nada más, pero nada menos. Que hay un embajador cuyas primeras palabras han parecido menos halagüeñas que las habituales del famoso Mr. Lodge, que se cree saber en Madrid que personalidades de la oposición española han sido consultadas por funcionarios norteamericanos... Es mucho más de lo que el Caudillo está acostumbrado a soportar. Además, él veía venir otro golpe -nadie pretende minimizar la importancia de sus servicios de información-. Y éste ha llegado: la reducción de «la ayuda para la defensa» dada por Estados Unidos, reducida a la mínima cantidad de cinco millones de dólares.

Esto sucede al mismo tiempo que se precisan los propósitos de la oposición conservadora, empeñada en provocar una «transmisión de poderes» a Don Juan de Borbón, con la intención de evitar un estallido revolucionario si el actual jefe del Estado falleciese sin haber dejado otra solución que la que pueda dar su Consejo de Regencia.

Como si todo sucediese por casualidad, el Caudillo visita las provincias andaluzas y empiezan a correr versiones de «muy buena tinta» sobre lo impresionado que se quedó el hombre ante tanto tugurio y tanta miseria. Una de las versiones es que antes de inaugurar las nuevas viviendas populares en Sevilla, alguien de su séquito se las arregló para que todos se metieran de rondón en un barrio de chabolas, lleno de mugre y de chiquillos astrosos. Y entonces surge la santa cólera del Caudillo: «¿Cómo? ¡Esto no me lo habían dicho!» Así, como si a los veintidós años de «reinado» pudiera uno hacerse de nuevas ante un problema de base y endémico por añadidura).

En Sevilla y Córdoba las multitudes que le aclaman son menos numerosas y entusiastas que otras veces, pese a que los servicios del Movimiento pusieron buen cuidado en reclutar gentes pagándoles el día y trasladándolos en camiones. Por último, en Córdoba, surge el cartelón de «TENEMOS HAMBRE» que el Caudillo finge no ver.

Ahora bien, la conversación con Girón había tenido lugar antes y no después del viaje a Andalucía. En otras palabras, la inquietud «social» estaba prefabricada y no procedía de crisis de conciencia inventadas por propagandistas vergonzantes. Pero hay más: ¿puede nadie creerse que en dos semanas la «inquietud social» había corrido tanto hasta el punto de concretarse en proyectos de reforma agraria, nueva ley sindical, etc.? Lo «social» tiene varias razones de ser y entran dentro de una táctica hábilmente preparada: entre dichas razones se cuentan las siguientes: a) la oposición conservadora cuenta con el apoyo de bastantes nobles y de algunos financieros; b) la inevitable renovación ministerial no es posible sino dando mayor importancia al grupo neo-falangista; c) la operación «reforma agraria y espíritu social» pudiera ser capaz de distraer la atención de la población trabajadora, porque si se produce la conjunción de las tres oposiciones, la conservadora, la de los intelectuales y la de los trabajadores, los días del régimen estarían contados.

Signos de la maniobra

Estamos, pues, con toda probabilidad, ante una maniobra de envergadura de quien es maestro en la guerra maniobrera desde hace más de cuarenta años. ¿Cuáles son sus primeros signos? La campaña por la reforma agraria y por la nueva ley sindical (integración de campesinos y cooperativas en la Organización sindical pero sin patronos aunque estos seguirían en los sindicatos y hermandades actuales, nuevo sistema de elecciones sindicales, mayor autonomía de la organización sindical) cuyo peso está llevado por los directivos sindicales y falangistas, pero con la cooperación de otros sectores que ya han recibido consignas sobre el particular. En segundo lugar, la promulgación de una ley de información y prensa que, so pretexto de acabar con la censura, será del más puro estilo totalitario, partiendo del argumento fascista de que, como la libertad de prensa es una mentira al servicio de los plutócratas más vale que sea el Estado quien, en nombre del bien común, controle y oriente la información «que es un servicio público».

En otros aspectos, la tendencia en auge se manifiesta por los artículos anti-americanos sobre todo en Arriba y SP, en los groseros ataques al New York Times y en la revalorización de las «gestas» falangistas. Un buen ejemplo de lo último lo tenemos en la concentración de 8.000 voluntarios de la División Azul (ya serán algunos menos) que se prepara en Zaragoza para el mes de octubre. Los divisionarios ofrecerán un manto de oro a la Virgen del Pilar con un escudo que llevará cuatro cruces laureadas y cuatro cruces de hierro hitlerianas, «representando a las 4.000 que se concedieron a latinidad en las distintas categorías». No sabemos si esos divisionarios de Valladolid que al presenciar hace poco las películas sobre los horrores nazis se convencieron de que habían luchado de buena fe al servicio de unos asesinos, se sumarán a esta manifestación. En cambio, estarán de acuerdo las personas que como el Sr. Suevos, nuevo director de Teatro y Cine, defienden a Eichmann y quienes como don Rodrigo Royo llegan a sostener que no hubo cámaras de gas.

Ahora bien; donde verdaderamente empieza la maniobra es en el alcance limitado de todo lo que se proyecta. Y esto ya se ha hecho muchas veces: cuando salió Serrano Suñer del poder en 1942, cuando entraron los representantes de Acción Católica en el Gobierno, en 1957 cuando se predijo la liquidación de la Falange.

Imposibilidad de reformar

Hay muchas razones, incluso de orden sociológico, para comprender que el régimen, a la altura que ha llegado, no puede acometer ninguna reforma social en profundidad. En primer lugar, no le es posible -aun en el supuesto insólito de que quisiera- cambiar sus bases sociales, porque aquellas de raigambre popular que hubiera podido ofrecerle la Falange se deshicieron enteramente. Hace pocos días, don Javier Martín Artajo ha escrito un artículo en Ya para decir «lo que no debe ser la reforma agraria». Las primeras líneas valen la pena de ser reproducidas: «Otra vez la reforma agraria está en candelero. Afortunadamente, no hay ningún motivo acuciante que obligue a resolver un problema tan complejo, a rajatabla y ante una presión revolucionaria. En el campo español hay paz y prosperidad y ello permite que el problema social de la tierra se plantee con serenidad para encontrar soluciones que estén conformes con la justicia y que no contradigan las leyes inexorables de la economía agraria». El Sr. Martín Artajo añade que «la reforma agraria no debe hacerse contra nadie» y sobre todo «no hay que acabar con las fincas de señorío, como lo pretendió hacer la reforma agraria de la República dando suelta a un excitado rencor de servidumbre». ¿Quién dice esto? ¿Quién es don Javier Martín Artajo? ¿Acaso un indocumentado? Nada de eso, el dirigente supremo laico de la Acción Católica, el hombre que participa en múltiples consejos de administración y en muchos de los del Instituto Nacional de Industria, precisamente por designación gubernamental. Su hermano, que también frecuenta los Consejos de Administración, además de efectuar una labor diplomática en favor del régimen, acaba de ser nombrado vicepresidente de la comisión de Cortes encargada de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno. El Presidente de dicha comisión es nada menos que el Conde de Vallellano, representante de todo cuanto hay de conservador y terrateniente en España. ¿Con esos hombres en los puestos del Estado y en los grupos de presión se va a hacer una reforma agraria? El Sr. Girón, una vez que sea ministro de Agricultura, despotricará contra los terratenientes recorriendo las provincias andaluzas y extremeñas en mítines demagógicos de dudoso gusto, con ello creerán en los medios oficiales que han contenido el crecimiento de la extrema izquierda que se observa en el campo andaluz. A lo sumo, entretendrán durante algún tiempo a los más simples de espíritu y el problema volverá a plantearse con mayor gravedad dos años más tarde.

Como adelanto a la tremenda revolución agraria que se avecina ya se dice que piensan «transformar los latifundios en arrendamientos y aparcerías«. ¡Genial idea! Ingresos saneados para los terratenientes que no tendrán que preocuparse de los riesgos de empresa ni -lo que más les molesta- hacer las inversiones que tanto necesita el campo.

No. No habrá tal «revolución»; y el viraje «social» del régimen lo es sólo para cuatro papanatas o para cuatro «vivos». Incluso desde el punto de vista de la estructura institucional que ahora le interesa al Caudillo defender: ¿cómo es posible que se preparase una legislación y un equipo ministerial que chocarían con la mayoría conservadora de los procuradores en Cortes? Se me dirá que el Caudillo puede cambiar decisivamente la composición de las Cortes; es cierto. Pero, fíjense que casualidad: acaban de ser designados los nuevos procuradores, incluso los de nombramiento por el jefe del Estado, nada hace prever ese giro «social» del que hablan incluso algunas agencias de prensa extranjeras que parecen deseosas de complacer al Caudillo secundando sus maniobras.

La situación agraria y otras cuestiones

La verdad es que el Gobierno, el actual o el que venga, tendrá que hacer frente a una situación económica agraria catastrófica. Se calcula que la cosecha de trigo de este año apenas llegará a treinta millones de quintales. Si esa cifra se confirma, el déficit sería por lo menos de doce millones de quintales y la catástrofe sería igual a la de los años «negros»: 1940, 1941 y el de la sequía, 1945. Jamás en todo lo que va de siglo, durante la Monarquía o durante la República, cayeron tan bajo las cifras de producción triguera. La catástrofe parece que será análoga en la producción de cebada y de avena, si así ocurre habrá que matar ganado a falta de piensos. Como diría el Sr. Martín Artajo, todo es «paz y prosperidad» en el campo español. Y no vale que, como siempre, se eche la culpa al régimen de lluvias, lo que pasa es que nadie abona ni selecciona semillas: en las regiones de minifundio porque los campesinos no pueden hacerlo y en las de latifundio porque a los terratenientes no les da la real gana de hacerlo. Las inversiones agrícolas siguen siendo bajísimas... Y venga de «planes» Badajoz, Jaén, etc.

Se sabe ya que la Misión de la Banca Internacional de Reconstrucción y Desarrollo va a señalar en su informe tres cuestiones esenciales a resolver: la primera, la infraestructura de transportes, y particularmente los tendidos de líneas férreas, que deben renovarse en más del 50%, y el material móvil que debe aumentar en otro tanto. La «broma» resultaría por la pequeñez de unos 700 millones de dólares. La segunda cuestión es la de los regadíos agrícolas, no a pasitos como ahora, para que el Caudillo o un ministro hagan discursitos, sino en proporciones tales que cambien la producción agraria en pocos años. Es otra «broma» de 400 a 500 millones. Por último, se cree que la Misión propondrá una transformación de la explotación del turismo. Lo que está fuera de duda es que la Banca Internacional no puede financiar sino una mínima parte de estos proyectos. Es verdad que el Tesoro dispone ahora de 600 millones de dólares en reservas, que seguramente el Sr. Girón va a proponer que se gasten, pero los ministros técnicos no aceptarían dicha proposición.

¿Que por qué hablo así del Sr. Girón, que hoy es tan solo un procurador en Cortes y consejero de la sociedad del «Gas Butano«? Porque todo Madrid habla de la reorganización ministerial que se considera como inminente.

Posibles cambios en el gobierno

El día 17 de julio, el Caudillo va a conmemorar el 25 aniversario del comienzo de la sublevación militar en Marruecos (seguramente tiene razones para estar satisfecho de su obra providencial en estos cinco lustros). Y si se da crédito a las personas «bien informadas», a quienes están en todos los corrillos, en las redacciones, en las tertulias e incluso en los ministerios, el cambio de gobierno tendrá lugar para entonces. ¿Quiénes se irán y quienes vendrán? En un régimen como el de España, aunque ese señor de El Pardo asegura que sus poderes son menores que los de cualquier presidente americano, nadie puede predecir nada, y todas las listas de probables ministros pueden cambiar de arriba a abajo en el último momento. A trueque de hacer el ridículo, y advirtiendo que repito lo que se dice en medios afectos al régimen, aventuro algunos nombres: saldrían el general Alonso Vega, el ministro de Educación Sr. Rubio, el de Trabajo Sr. Sanz Orrio, el de Hacienda Sr. Navarro... Entrarían... el Sr. Girón al ministerio de Agricultura (claro que también saldría el inefable don Cirilo Cánovas), el general Martín Alonso a Gobernación. Don Blas Pérez, repuesto ya de los disgustos de 1956 (por cierto que ha guardado con él ciertos archivos de Gobernación) se dice que ocuparía un puesto importante en esta combinación ministerial. El equipo «social» estaría integrado fundamentalmente por los Srs. Girón (Agricultura), Solís (Trabajo) y un viejo falangista como Ministro Secretario General. El Sr. Ullastres seguiría en el gobierno y es posible (pero no probable, acuérdense de esta calificación en el Fútbol) la entrada del Sr. Ruiz-Giménez.

En resumen, si este rumor se confirma, asistiremos a una de las maniobras habituales del régimen, y a un nuevo gobierno «dosificado»: el equipo falangista volvería a tener la importancia del período 1951-56, pero tampoco más (no es mucho para hacer esa «revolución social»), el «Opus» guardaría sus representantes, los militares su poder y... aquí no ha pasado nada.

Naturalmente, si esto sucede la oposición monárquica se llamará a engaño mientras Don Juan hará a lo sumo una de esas declaraciones sibilinas de las que ya va teniendo la especialidad.

Estrategia internacional y doméstica

En el orden internacional, un gobierno así no cambiaría nada. Pero, ¿es que nadie sensato puede pensar que cambie la política internacional del Caudillo? Su política es una apuesta sobre la hecatombe internacional, una esperanza concreta en «guerras pequeñas», un apoyo al colonialismo portugués y a cualquiera que se le presente a mano, y un deseo creciente de entenderse con Alemania: todo ello bajo la advocación del sector integrista del Vaticano, personificado, por ahora, en el cardenal Ottaviani. Con un gobierno así, el Caudillo dejaría la mano suelta a los falangistas para que atacasen a los Estados Unidos, pero él y sus diplomáticos seguirían asegurando a los gobernantes norteamericanos que son el único baluarte contra el comunismo (lo que es uno de los mayores mitos del régimen).

Aquí se trata de durar y para ello todas las estratagemas son buenas. Y el régimen descubre su faz auténtica cuando se trata de reprimir a la oposición. Hace unos días comenzó un proceso insólito; el de los jóvenes que hace cinco años cometieron el tremendo delito de convocar un Congreso de Jóvenes Escritores Universitarios, que estaba patrocinado por el Rector de la Universidad, que hacían este trabajo a la luz del día y desde una oficina de la Ciudad Universitaria. Entre los procesados figuran los Srs. Julián Marcos, Sánchez Dragó, López Campillo (exilado en Francia), el conocido poeta y novelista Jesús López Pacheco... La vista se suspendió el primer día por enfermedad de Julián Marcos; ahora ha sido reanudada y el fiscal pide para este universitario nada menos que la pena de trece años de prisión. Para los demás penas de tres años. Cuesta trabajo creer que el tribunal acepte dichas peticiones fiscales. Además, ya hemos señalado que los tribunales militares están juzgando estos días a numerosos campesinos de las provincias de Málaga, Córdoba y Jaén, acusados de «subversión comunista».

En cuanto a la «magnanimidad» oficial con el Sr. Amat Maíz es la siguiente: nadie se ha atrevido a juzgar a este señor después de haber sido detenido hace casi tres años. Y ahora se le pone en «prisión atenuada», es decir, para que permanezca en su casa, sin poder salir de ella. Una situación semejante es la que tiene el Dr. Santos en San Sebastián, si bien se le permite ejercer la profesión. Pero estos señores son víctimas de la mayor arbitrariedad, puesto que en realidad no se sabe de que se les acusa.

La «unión de fuerzas democráticas»

En los medios de la oposición se habla en estos momentos de la constitución de una «Unión de Fuerzas Democráticas» que jugaría un papel opuesto al de «Unión Española» negándose a aceptar la monarquía si es restaurada de «facto» o sobre la base de las instituciones políticas del régimen actual, pero aceptándola si revistiese un carácter auténticamente democrático. La unión, al parecer, está integrada hasta ahora, por el partido socialista, la izquierda demócrata-cristiana, la Acción Republicana Democrática Española y los núcleos de Esquerra Catalana. En verdad, sólo los dos primeros grupos tienen fuerza organizada en el interior del país. Es todavía muy pronto para aventurar un juicio sobre las posibilidades y eficacia de esta «Unión Democrática»: los pactos son necesarios, pero su finalidad principal es coordinar la acción; por eso hay que reservar el juicio hasta saber si esta última va a producirse.

Los rumores aumentan, las gentes critican (un artículo de ABC la semana pasada señala la crítica «como una de las principales características de los tiempos que vivimos»), pero el experto maniobrero está a dos dedos de rematar una de las empresas en que es maestro. Falta saber lo que va a pasar dentro de unos meses cuando la situación económica se agrave. ¿Resolverán el porvenir de España los Srs. Girón, Solís, Blas Pérez, Ullastres, Artajo y unos cuantos generales? Sin meternos ahora en sus intenciones, hace veintidós años que vienen dando pruebas de su incapacidad para hacerlo. Y ya va siendo hora de que les ponga un buen cero el único examinador posible: los treinta millones de españoles.

TELMO LORENZO

Madrid, 28 de junio de 1961






ArribaAbajoEditorial

Síntomas esperanzadores


En un país sometido a una férrea dictadura, los movimientos que con signo contrario pueden apreciarse desde el exterior reclaman toda la atención. Respecto a España estamos frente a uno de esos momentos. Dos actitudes debemos analizar, la del general Franco y la de la oposición.

En los medios oficiales se ha lanzado anuncios precursores de una reforma agraria y de la creación de una clase media campesina: estos anuncios han sido hechos corno consecuencia -se dice- de la impresión recibida por el general Franco en su viaje a Andalucía cuando le pusieron delante de miserables viviendas de campesinos, espectáculo que, al parecer, fue una sorpresa para el General que, por lo visto, no se había dado cuenta en veinte años de reinado de la situación del campesino español. Probablemente la escena fue preparada para facilitar la segunda parte, esto es: el anuncio de esa reforma agraria hecho por el mismo Franco, repetido por los dirigentes de las organizaciones sindicales y por el señor Ullastres.

Se habla de la tendencia social por la que hoy el Caudillo desea entrar, de la reforma de los Sindicatos y se anuncia la posible vuelta de representantes de los descontentos de Falange a puestos de mando, mientras lanzan noticias oficiosas sobre un cambio de gobierno. Esto por parte de las autoridades del Estado español.

De otro lado señalemos que la oposición antifranquista ya da señales de vida en el interior. El 24 de junio se ha lanzado un manifiesto firmado por todos los grupos de fuerzas políticas democráticas de oposición (manifiesto que insertamos) en el que se comprometen a ejercer una política de total oposición al régimen actual de España -dice expresamente el manifiesto- «a fin de evitar una situación de caos a la caída de la actual dictadura».

Debemos tener en cuenta que desde hace más de un año se vienen celebrando conversaciones entre representantes de los diversos grupos con el propósito de llegar a un acuerdo para una acción determinada. El acuerdo existe, y no es una fantasía pensar que los servicios informativos del general Franco estaban más o menos al corriente de algunas de esas actuaciones de la oposición, por lo que podemos señalar que con los anuncios oficiales de esas reformas, que nunca se llevarán en efecto, los elementos oficiales han querido salir al paso de ese acontecimiento que significa la publicación del manifiesto de los grupos democráticos de oposición. Es decir, adelantarse a ofrecer modificaciones democráticas en el sistema, inmóvil por naturaleza, de la dictadura franquista, lo que pone de manifiesto que no se minimiza la importancia del paso dado por esa «Unión de Fuerzas Democráticas».

En efecto la tiene por haber llegado con esa unión a simplificar el panorama del movimiento antifranquista y a presentar en un solo bloque los elementos de la oposición: la tiene también por el momento en que esas fuerzas se manifiestan dispuestas a la acción. Las pretendidas innovaciones de Franco bien pudieran significar también la evolución del franquismo hacia un período neofranquista.

El manifiesto tiene sus puntos débiles, pero hemos de aplaudirlo aunque no sea más que por esta razón: pone de manifiesto que la dictadura franquista tiene una articulada oposición democrática y que hay otros horizontes para España que «Franco o el comunismo».

Parece bien orientado que se acepte por esos grupos como único sistema político la democracia, pero hubiésemos querido leer en ese manifiesto la necesidad de un período de libertad y práctica democrática antes de llegar a las elecciones libres. España necesita, y lo repetiremos mil veces, acostumbrarse a la práctica de la democracia, de la que está ausente hace veinticinco años: un gobierno que restaure las libertades políticas y convoque a elecciones libres no es todo lo que necesita la España actual. Los españoles necesitan gozar de las libertades individuales y saberlas ejercer, convivir por un período, cuyo término lo ha de señalar la vida ciudadana misma, dentro de la democracia. Llegar a un régimen político sin haber pasado por ese período, es un grave error. El deshielo de veinte años de dictadura necesita ser gradual, gradación de convivencia dentro de la libertad de prensa, de palabra, de asociación; período en el que cada partido político muestre con claridad meridiana su programa de reforma del país, las posibilidades y los obstáculos para llevarlos a la práctica y en el que quede cerrado el paso a los discursos brillantes y vacíos, a las promesas sin posibilidades: en suma, a la propaganda política demagógica.

Repetimos que aplaudirnos el manifiesto por patentizar que existen fuerzas de oposición dentro de España, y que esas fuerzas están reunidas con una finalidad común, pero los que se aprestan a la lucha en España no deben olvidar que las armas políticas más eficaces hoy son los programas de reformas de las estructuras vigentes.




ArribaResumen de noticias

¿Cambios en el gobierno?

PARÍS, 29 junio, Ibérica: -El periódico Le Monde de hoy comenta los rumores que circulan por Madrid respecto a posibles cambios en el Gobierno. Según dicho diario se dice en la capital española que se espera próximamente una nueva combinación ministerial, pero estos rumores se propagan periódicamente en España cuando se aproxima el 18 de julio, que este año es el 25 aniversario del comienzo de la guerra civil.

Con toda reserva, a título de simple información, los nombres de las personalidades de las que se viene hablando son: Blas Pérez sería nombrado Presidente del Consejo de Ministros, puesto hasta ahora inexistente y que, según se dice, el general Franco está dispuesto a crear; el Sr. Girón, antiguo ministro del Trabajo, iría al ministerio de Agricultura; el actual delegado de los Sindicatos, Sr. Solís, pasaría al ministerio del Trabajo llevando con él la organización Sindical; el Sr. Ullastres, ministro de Comercio, pasaría al ministerio de Hacienda, y el actual ministro de Hacienda, Sr. Navarro Rubio, sería nombrado presidente del Consejo de la Economía Nacional.

Se dice también que el Sr. Muñoz Alonso, Director General de Prensa, podría ser nombrado ministro de Educación Nacional. La dimisión del actual, D. Jesús Rubio, es inminente dados los incidentes de la Facultad de Ciencias Económicas y Políticas.

Si se confirman estos rumores, el nuevo gabinete se diferenciaría muy poco del actual. En verdad, la única cosa de la que se puede estar seguro es que, aun imaginando un completo cambio ministerial, nadie piensa en España que el general Franco está dispuesto a modificar en nada su política.


Comentarios al discurso de Franco

MADRID, 14 junio, Ibérica: -Entre los comentarios al discurso pronunciado por el general Franco ante sus Cortes, los hay de muy distinta naturaleza, señalamos, entre otros, los siguientes:

1: A la desconfianza ante las potencias occidentales va unido el temor que sienten los medios oficiales por los intentos y maniobras de monárquicos y conservadores para facilitar la sustitución de Franco por un rey que asegure los privilegios de las clases superiores. Tan inexplicable como pueda parecer, estos intentos tienen la colaboración de individuos que se dicen «monárquicos accidentales» y de hombres de convicción liberal.

2: Otro comentario es el siguiente: Franco, en su discurso, ha dejado ver la preparación de un nuevo gobierno, probablemente con Girón y otros falangistas, y también la negativa, por el momento, a la integración europea, lo que puede llevarle a indisponerse con medios afectos al Vaticano.

3: La intención de ayuda a Salazar podría muy bien traducirse en el envío de fuerzas a la región de Angola.

4: La posible adopción de medidas espectaculares en favor de sectores campesinos de Jaén y Córdoba, sin que esto lleve a una verdadera reforma agraria.

5: Se cree en ciertos medios que Franco prepara un sucesor en potencia que no sea un miembro de familia real. Podemos asegurar que este último rumor ha sido confirmado por persona muy próxima al ex-ministro Blas Pérez, que sigue gozando de buenas relaciones con el Caudillo.


La alianza sindical

TOULOUSE, 14 junio, Ibérica: -Recibimos del Secretario General de la UGT la siguiente comunicación: «En reunión celebrada el 12 del pasado mes de mayo en el domicilio social de la UGT (Toulouse), por las representaciones de ésta, de la CNT y de STV, se llegó a un acuerdo en virtud del cual se reconstruye y pone en marchar la Alianza Sindical, formada por la Unión General de Trabajadores, Confederación Nacional de Trabajo y Solidaridad de Trabajadores Vascos.

»Como consecuencia de este acuerdo, la actividad de dichas organizaciones -dentro y fuera de España- será coordinada, fijándose sus objetivos tendentes a propiciar el derrocamiento del régimen franquista que permitirá el restablecimiento de las libertades, la organización de la vida nacional y poner término a las injusticias que sufre en la actualidad el pueblo español.

»Los acuerdos adoptados se darán a conocer por la prensa y por circulares de régimen interno por las respectivas organizaciones, tan pronto como hayan sido ratificados por los organismos directivos de las mismas.»


Se reduce la ayuda americana

El New York Herald Tribune del 24 de junio publicó el siguiente despacho procedente de Washington: «En los medios bien informados se decía ayer que la ayuda económica que prestarán los Estados Unidos a España en el año fiscal que comienza el 1 de julio, ascenderá solamente a cinco millones de dólares, lo que supone una reducción de treinta millones comparado con la que se le ha prestado en el año fiscal que termina ahora.

»En los citados medios se ha alegado que la Administración americana se ha decidido a conceder esta cifra tan reducida a causa del mejoramiento experimentado en el balance de pagos español, como consecuencia de las recientes medidas económicas y financieras implantadas en España.»


Ante el 18 de julio

BARCELONA, 19 junio, Ibérica: -Corren noticias por esta ciudad referentes a una campaña para liquidar las secuelas de la guerra civil y rendir homenaje, con motivo del 18 de julio, a todas las víctima de la guerra civil, de cualquiera de los dos bandos. Circulan varias octavillas y se habla de organizar manifestaciones silenciosas a los cementerios.


Contratos entre España y Rusia

El New York Times del 25 de junio publicó una información de su corresponsal en Madrid de la que insertamos a continuación algunos párrafos:

«El comercio de España con los países del otro lado del Telón de Hierro se va acrecentando, lenta pero constantemente, a pesar de la rabiosa oposición anti-comunista del gobierno de Madrid en cuanto se refiere a establecer relaciones diplomáticas con los regímenes del Este europeo.

»El último acuerdo hecho público esta semana, según se afirma en los círculos de negocios de Madrid, es un intercambio de 40.000 toneladas de combustible soviético, para motores diésel, por 2.000 toneladas de fibras sintéticas de fabricación española.

»El valor del citado combustible en el mercado internacional asciende a poco más de 700.000 dólares.

»Noticias del mismo origen indican que España ha vendido a la URSS frutos agrios y otros productos por valor de 424 millones de pesetas, o sea unos 7 millones de dólares. Y ha adquirido a su vez en dicho país mercancías por valor de unos 222 millones de pesetas, algo menos de 4 millones de dólares, siendo en su mayor parte, productos celulósicos.

»El acuerdo de ahora parece probablemente destinado a compensar el favorable balance comercial obtenido por España en sus operaciones con la Rusia soviética.

»Al no existir relaciones diplomáticas entre España y la URSS, el comercio entre ambos países se realiza a través de tercero. Las negociaciones para la operación de ahora parece haberlas llevado a cabo la casa Latino Maris, integrada de manera preponderante por capital belga.

»Los medios oficiales se muestran reacios a hablar de este asunto y no parece saberse cuándo se llevará a cabo la operación. Sin embargo, en algunos círculos comerciales españoles se hace notar que en enero de 1960 se desembarcaron en el puerto de Bilbao 159 tractores procedentes de la URSS.

»Los tractores fueron conducidos por el buque alemán "Schwennan" y la operación de trueque se refería entonces a 2.000 toneladas de fibras sintéticas, también de la FEFASA enviadas a Odesa (Mar Negro).

»El total del comercio español con el bloque comunista asciende anualmente a unos 17 millones de dólares en el capítulo de importaciones y a 10 millones las exportaciones, lo que no es importante si se compara con el total de las importaciones efectuadas el año pasado, que estuvieron valoradas en 755 millones de dólares.

»Pero los responsables del comercio exterior español tratan recatadamente de ampliar tal tráfico para asegurarse el aprovisionamiento de materias primas y ampliar las posibilidades de su habituales exportaciones, principalmente frutos agrios y productos agrícolas.»




Los marinos españoles en libertad

El 24 de junio han salido del aeropuerto de Idlewild para México los dos marinos españoles que habían desertado de dos buques de guerra españoles y se encontraban detenidos en New York. México les había concedido el visado de entrada.

El Departamento de Estado, en circular número 431 de 22 de junio, ha comunicado lo siguiente:

«El Gobierno de España ha informado al Departamento de Estado que ha decidido abandonar el derecho que tiene sobre los dos marinos desertores españoles, Juan Pérez Varela y Manuel Martín Prieto Alba, para hacerles volver a España, según el Art. XXIV del Tratado de Amistad y Relaciones Generales, establecido en 1902 entre España y los Estados Unidos. El Departamento de Estado había reconocido previamente la obligación internacional de los Estados Unidos de devolver los marinos a petición del Gobierno español.

»La acción voluntaria del Gobierno español de renunciar a su derecho en el caso de los dos marinos españoles ha sido tomada en consideración como consecuencia de una petición dirigida al Jefe del Estado firmada por los marinos mismos. Esto no altera lo previsto en el Tratado para otros casos similares.»




Don Augusto Barcia

En la ciudad de Buenos Aires ha fallecido don Augusto Barcia Trelles. Fue en la República Española jefe del Gobierno, ministro de Asuntos Exteriores y ministro de Hacienda.

Anterior al período republicano, el Sr. Barcia era un eminente abogado internacional cuyos informes rindieron gran servicio a la Sociedad de Naciones. Militó en esa época en el Partido Reformista y al advenimiento de la República se unió al nuevo régimen incondicionalmente.

Entre las obras que tiene publicadas figuran: El genio político de Inglaterra, Un golpe de Estado Internacional, Mosaico Internacional, José San Martín.

Fue nuestro colaborador y en todo momento animó nuestra labor. Los republicanos españoles pierden una de sus figuras más valiosas y los españoles todos uno de sus más preclaros compatriotas.


No se está de acuerdo sobre Portugal

MADRID, 5 julio, Ibérica: -Hay divisiones de opinión sobre Portugal. Diplomáticos del régimen, y sobre todo los destacados en Francia y Estados Unidos, escriben a Castiella recomendando prudencia y no «embarcarse» en la aventura de Salazar que estiman condenada. «Un año de vida», dice uno de esos informes. Sin embargo, los militares «africanos» y algunos falangistas insisten en la necesidad de apoyar activamente a Oliveira Salazar.

Franco no ha dicho aún su última palabra, pero como se sabe, no tiene costumbre de adoptar actitudes de héroe.

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El conflicto de los estudiantes

MADRID, 21 junio, Ibérica: -Para ayer martes se habían convocado los exámenes en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, pero más de tres mil estudiantes pertenecientes a esa Facultad que continuaban en huelga se negaron a presentarse a los exámenes. Sosteniendo esa conducta los estudiantes protestan contra las nuevas disposiciones gubernamentales que conceden a los estudiantes de las Escuelas de Comercio los mismos derechos que a los de las Facultades. Al mismo tiempo protestan contra la destitución del decano Valentín Andrés Álvarez.

La tensión entre los estudiantes ha crecido como consecuencia de la reciente destitución del delegado sindical de la Universidad D. José María Benavides.


El discurso del embajador

BARCELONA, 22 junio, Ibérica: El primer discurso oficial pronunciado por el nuevo embajador de los Estados Unidos en España, Mr. Biddle, no ha satisfecho a los franquistas. El discurso fue pronunciado aquí, en la Cámara Norteamericana de Comercio. El Sr. Aznar, director de La Vanguardia, tan entusiasta del difunto Mr. Dulles, se ha creído obligado a dirigir un mensaje al nuevo embajador, en forma de editorial, «para ponerle en guardia contra los españoles que se le acerquen para convencerle de que es necesario acometer en España una revolución pacífica.»

Pero el embajador se ha expresado así en su discurso: «Estoy seguro de que cualquiera que pueda ser el efecto, el programa de ayuda a España y cualquiera que pueda ser la medida en que las formas existentes de ayuda sean sustituidas por las relaciones comerciales y de inversiones más normales, los objetivos fundamentales de la política americana seguirán siendo los mismos.»

La segunda llamada fue dirigida al régimen de intervención económica, y Mr. Biddle partió de una evocación histórica para afirmar: «Imaginad a un Cortés o a un Pizarro que vivieran hoy. Ponedle a elegir entre un mercado seguro, pero limitado, protegido de la competencia extranjera y de los competidores del propio país, una elección entre eso y los riesgos de la competencia. ¿Puede haber alguna duda sobre cual sería su elección?»

La alusión a la liberalización económica es evidente. Todo esto ha caído muy mal en los medios oficiales.


Manifiesto catalán

BARCELONA, junio, Ibérica: -Firmado por la «Acció Cívica per la Llibertat i per la Pau» se ha difundido por toda Cataluña el siguiente manifiesto:

«Ciudadanos: El 18 de julio se cumplirán 25 años del comienzo de la guerra civil. Durante tres años: millares y más millares de hombres y mujeres inocentes cayeron en los campos de batalla o en la retaguardia víctimas de bombardeos y de asesinatos, del hambre y de la miseria. Siempre fueron las guerras civiles las peores soluciones de los problemas políticos y sociales. Pero ningún país de cuantos hayan sufrido esta plaga, presenta a los 25 años un balance tan desolador como el que se registra en la Península hoy en día. A cambio de tanta sangre vertida, ¿qué es lo que se ha obtenido?

»En el plano moral, el odio y las pasiones subsisten, la discriminación oficial entre vencedores y vencidos está tan acentuada como el primer día. En el plano material, el país vive miserablemente y ve ensancharse el foso que le separa cultural y económicamente de los restantes países de Europa. El mundo entero contempla con menosprecio las instituciones nacidas de una victoria militar obtenida gracias a la ayuda extranjera y que no ha tenido más objetivo que el mantenimiento de privilegios y desigualdades indignantes. Entre tanto, Cataluña sigue privada de sus derechos naturales y nuestra lengua continúa proscrita en la Prensa y en la Escuela.

»Es preciso terminar con esta situación. Un régimen que no ha tenido la habilidad ni la generosidad de superar la guerra civil, no merece sobrevivir. Mientras este régimen subsista, nuestro país estará condenado a la regresión en todos los órdenes y las reformas, y las "estabilizaciones" no harán más que consolidar los abusos y disminuir más aún el nivel de vida del pueblo. Más allá de las divergencias de opinión e independientemente de posiciones y de conductas del pasado, existe un deber que a todos se impone, terminar con el actual régimen. Nuestro pueblo menospreciado y esclavizado desde hace 25 años, tiene derecho a decidir su destino.

»Para obtener el restablecimiento de la concordia ciudadana, de la paz civil y de las libertades democráticas; para el desenvolvimiento natural, cultural y económico; para el respeto a la personalidad nacional de Cataluña y de los restantes pueblos ibéricos, pedimos que apoyéis nuestra acción.

»El próximo mes de julio, hagamos todos que el recuerdo que dedicamos indistintamente a todas las víctimas de la guerra y de la represión, hayan estado en el campo que hayan estado, exprese la voluntad de dar por acabada la guerra civil y de comenzar un nuevo período de convivencia interior, de relaciones normales con Europa y al mismo tiempo, de prosperidad y de paz.»




Neo-falangismo

MADRID, 19 junio, Ibérica: -Cada día se hacen más comentarios sobre los progresos del neo-falangismo. Los más recientes están motivados por dos conferencias pronunciadas por el Secretario General de la Organización Sindical, Sr. Giménez Torres, una en Castellón ante los representantes de las Cooperativas Agrícolas y la otra en el Colegio Mayor de San Pablo en Madrid.

Las líneas esenciales de estas dos conferencias han sido estas: el mantenimiento de los «principios del régimen» y la nueva ley sindical. Señaló en esas conferencias que «el traje jurídico de los sindicatos necesita reformas sustanciales.» Ha insistido sobre la necesidad de mayor autonomía de los sindicatos frente a la Administración y dentro de la propia organización política a que pertenecen; sobre la necesidad de un juego electoral más sencillo y menos complicado que el actual, para probar de esa manera, que «no somos un sindicalismo gubernamental y amaestrado.»

Sostuvo que hay que acabar al mismo tiempo con el latifundio y con el minifundio y que la nueva Organización sindical debe comprender las cooperativas agrícolas existentes y otras asociaciones agrícolas.

Todo esto es de una confusión total y da lugar a todo género de comentarios, sobre todo cuando se dice una y mil veces que el Caudillo se siente «social» y que va a cambiar su gobierno. El caso es que las dos conferencias de Giménez Torres parecen absolutamente teleguiadas, para dar la impresión de una evolución del régimen e insistir sobre estos temas: la reforma agraria, la democratización representativa de los sindicatos.

Creemos que sólo se trata de unas maniobras políticas de estos días, pero se sitúan en el centro de los comentarios.


Declaraciones del general Franco

En una interviú celebrada entre el general Franco y el periodista norteamericano Mr. Hearst, presidente de una gran cadena de periódicos, el general Franco ha hecho declaraciones que han sido publicadas en el Journal American de los días 14, 16 y 18 de junio. De ellas insertamos a continuación algunos párrafos.

«Esa campaña exterior de crítica constante contra una nación en pleno período de resurgimiento, que está en paz con todos y que no se mete con los demás, refleja una torcida intención y unos poderes ocultos que la mueven. En España no existe una dictadura. Cuando se terminó nuestra guerra se constituyó un Estado de Derecho y mis poderes como jefe de Estado fueron limitados por las instituciones básicas creadas», «mis poderes como Jefe del Estado son muy inferiores a los que ejercen los presidentes de la mayoría de los Estados americanos, y el que las leyes en vigor impidan la práctica del libertinaje no niega ni limita las verdaderas libertades».

«El progreso económico y social de nuestra nación está solamente iniciado. Sólo conociendo las bases de que partimos se puede apreciar la magnitud de la obra realizada. Ha habido que transformar toda la estructura de nuestra economía, sentando sus nuevas bases y creando los instrumentos para llenar en pocos años el vacío de un siglo».

«Los años más difíciles suelen ser siempre los primeros y en nuestro caso han sido afectados por nuestra Guerra de Liberación y la Guerra Universal. Hoy, creadas las bases y alcanzada la estabilización de nuestra moneda y restablecido el crédito exterior, el avance ha de ser considerable. Y al hablar de esto, quiero expresar el agradecimiento del pueblo español hacia la nación americana por la generosa ayuda recibida en los últimos años, que ya se está traduciendo en una aceleración de nuestro proceso de resurgimiento.»



Sobre el ingreso en la NATO, declaró el general Franco:

«España ha proclamado ya en numerosas ocasiones que sus necesidades militares están cubiertas por su propio esfuerzo y por los acuerdos de Cooperación militar que le unen a los Estados Unidos y a Portugal. Por ello no necesita de la NATO y nunca ha pretendido ingresar en esa organización, ni ha hecho ninguna gestión, directa o indirecta para ser incluida en ella.

»Sin embargo consideramos que la NATO es una valiosísima Organización defensiva del Occidente libre. Está bien claro que España no rehuye nunca sus responsabilidades en la defensa de Europa. Si los que están hoy dentro de la NATO le prestan la contribución militar que les corresponde, España no es necesaria; si no lo hacen, no deben pretender que España vaya a sustituirles.

»Nuestra nación se encuentra en una situación periférica de gran importancia estratégica, y como tal contribuye a la defensa general del Occidente a través de su acuerdo con los Estados Unidos y su inteligencia con los otros principales Estados del Occidente.»





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