Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
IndiceSiguiente


Abajo

El nuevo don Juan

Adelardo López de Ayala



portada



PERSONAJES
 
ACTORES
 
ELENA.SR. LAMADRID.
PAULINA.SRA. BAGÁ.
DIEGO.SR. J. ARJONA.
JUAN.SR. OSORIO.
SEGUNDO.SR. BENETI.
GIL.SR. MARTÍNEZ.
SERENO.
EL PORTERO.
Señoras1.
Caballeros.
 

La acción es contemporánea y dura menos de veinticuatro horas.

 




ArribaAbajoActo I

 

Sala de paso en casa de DIEGO, adornada con elegancia y sencillez. Dos puertas a cada lado. La primera, inmediata al proscenio y a la izquierda del actor, conduce a la habitación de ELENA; la segunda a la calle. La segunda de la derecha conduce al despacho de DIEGO y al interior de la casa. La primera al gabinete que ocupa PAULINA en el segundo acto. En el fondo un magnífico armario de roble. En el centro, y un poco inclinada a la derecha del actor, una mesa con tapete largo. Los dos espacios que median entre las cuatro puertas laterales pueden ocuparse el de la derecha con un reloj de sobremesa y el de la izquierda con un buró. La decoración que debe ser elegante y armónica es inmutable.

 

Escena I

 

DIEGO, ELENA, GIL. Vienen de misa. DIEGO entrega a GIL el bastón y el sombrero.

 
ELENA
En fin, ya sabes... Aquí

 (Señalando el armario.) 

lo pones todo. Completa
el neceser.
GIL
¿Va maleta
o saco de noche?
ELENA

 (A DIEGO.) 

Di...
¿Vuelves pronto? Yo te ruego5
que apresures...
DIEGO
(El aleve
hasta en la iglesia se atreve
a perseguir...)
ELENA
Pero Diego...
DIEGO
¿Qué ocurre?
ELENA
¿Estás en Belén?
¿Cuántos días voy a estarme10
sola?
DIEGO
(Y tener que ausentarme...)
ELENA
Responde.
DIEGO
Salgo en el tren...
ELENA

 (Alzando la voz.) 

Cuándo vuelves te pregunto.
DIEGO
No grites.
ELENA
Si desvarías...
DIEGO
Ya sabes..., dos o tres días...15
ELENA
¡Ay, qué humor!...

 (A GIL.) 

El saco.
GIL
Al punto.
ELENA
Ven, llévate de camino
allá dentro...

 (Le entrega la mantilla y el devocionario.) 

DIEGO
(Y hace plaza
de la iglesia: él tiene traza
de un infame libertino20
Cuando sorprendo el afán
con que la mira, el bribón
finge que está en oración,
mirando a San Sebastián.
Pero a través de su encanto25
contemplativo, yo noto
que es más ardiente devoto
de mi mujer que del santo.)
ELENA
Ya pronto estará dispuesto...
¿Estás en el mundo?
DIEGO
Di.
30
ELENA
Tu equipaje.
DIEGO
¿Crees que así
me voy a marchar más presto?
ELENA
¡Jesús! Te ocurren extraños
dislates.
DIEGO
Si no me voy
hasta la noche...
ELENA
Si hoy
35
celebro mi cumpleaños.
¿Olvida usted lo que pasa?
Vendrán nuestros convidados
y exigirán los cuidados
de la dueña de la casa.40
¿Quieres, si no me anticipo,
que andemos luego con priesa,
o que yo de sobremesa
me ponga a hacerte el equipo?
¿No pudieras otro día45
ir a Alicante?
DIEGO
Mañana
saldrá con rumbo a la Habana
el barco que está en bahía.
Mi hermano se embarca en él.
Quiero que lleve instrucciones50
y venda las posesiones
que tenemos...
ELENA
¡Es cruel
la coincidencia!
DIEGO
¿No es digno
este asunto de atención?
ELENA
Hombre, sí, tienes razón;55
y por eso me resigno.
¡Vaya que estás hoy galán
conmigo! Di, ¿qué tenemos?
DIEGO
Nada.
ELENA
¿Nada?
DIEGO
No volvemos
a misa a San Sebastián.60
ELENA
Pero, ¿hay motivos?...
DIEGO
Y graves,
cuando así lo determino.
¿No los sabes?
ELENA
Ni adivino
cuáles son.
DIEGO

  (Con sorna.) 

¿Que no los sabes?...
¿De veras?
ELENA
¿No lo has oído?
65
DIEGO
Estas cosas la mujer
siempre las llega a saber
primero que su marido.
ELENA
¡Diego!
DIEGO
En la calle me acosa
y hasta en la iglesia me apura...70
Pero mi esposa asegura
que no ha notado tal cosa.
ELENA
Pero, ¿quién...?
DIEGO
Y si te digo
que tú...
ELENA
Dirás mil sandeces.
¿Qué?
DIEGO
Le has mirado dos veces.
75
ELENA
¿Yo mirar?...
DIEGO
Y yo testigo.
ELENA
Pero, hombre...
DIEGO
Sigo su pista
siempre con ojo avizor,
porque mi mismo rencor
en él me clava la vista,80
y dos veces he notado
en su semblante el chispeo,
la bobera, el regodeo
del que mira y es mirado.
ELENA
¿En su rostro has sorprendido85
mi imagen? ¿Sí?
DIEGO
Pues es claro.
ELENA

 (Riendo.) 

¡Jesús, qué espejo tan raro
me regala mi marido!
DIEGO
Vamos, chica, no te rías.
¿Por no defenderte lo echas90
a risa?
ELENA
Ya tus sospechas
van despertando las mías.
Tus celos tal vez fingidos
recuerdan y con razón
lo que en más de una ocasión95
ha llegado a mis oídos;
que me apuras la paciencia
para que así distraída
no indague, sepa e impida
tu oculta correspondencia100
con la que quiso casarse
contigo, con doña Paz.
DIEGO
¡Elena! (Y Paz es capaz
de fingirlo, por vengarse.)
¡Por Dios, Elena del alma!...105
¿Ves como yo no me río?
No turbe tal desvarío
tu calma.
ELENA
Pues si mi calma
te interesa...
DIEGO
Bien se ve.
ELENA
¿Por qué me ofendes y alteras?110
DIEGO
¡Ay, mujer, si tú supieras
lo que es Madrid!
ELENA
Bien, ¿y qué?
DIEGO
¿Tendré paz cuando contemplo
esa turba de perdidos?
ELENA
Sí, pues también los maridos115
a fe que dan buen ejemplo.
DIEGO
En la iglesia hay quien se mete
diablo con frac o levita
y ofrece el agua bendita
para entregar un billete.120
ELENA
Pues hay jamona que atrapa,
mal parecida y coqueta,
al novio de la discreta
y al marido de la guapa.
DIEGO
Y como encuentran hechizos125
muchas en tales acciones...
ELENA
Y como sois los varones
tan blandos y quebradizos...
Estas jamonas traviesas
a pares os tienen presos.130
DIEGO
Pero, por Dios, ¿soy yo de ésos?
ELENA
Y, por Cristo, ¿soy yo de ésas?
DIEGO
¿No has visto los galanteos
del hombre que me encocora?
ELENA
Yo no soy atisbadora135
de licenciosos deseos.
Juzgo que nadie repara
en mí, pues siempre he creído

  (Con dignidad.) 

que el amor de mi marido
lo llevo escrito en la cara.140

 (Cambiando de tono.) 

Tal vez sin causa te irrita
ese hombre: Paulina es
muy guapa, fuimos los tres
a la iglesia y...
GIL

  (Que ha estado poniendo en el armario ropa y avíos de viaje.) 

¿Señorita?
ELENA
¿Has hecho algún disparate?145
GIL
Mire usted.

 (Mostrando lo que ha puesto en el armario.) 

DIEGO

 (Mirándola con ternura.) 

(¡Si es una alhaja!)
ELENA
Pon en la cesta de paja
bizcochos y chocolate.
Los bizcochos necesito
que estén frescos.
GIL
Luego iré...
150
ELENA
Y el chocolate...
GIL
Ya sé.
ELENA
Del que toma el señorito.
 

(Sale GIL.)

 
Paulina, nuestra vecina,
se pone cerca de mí
y...
DIEGO
¡Sí, que estando tú allí
155
se va a fijar en Paulina!
ELENA
¡Hola! Me has dicho un requiebro
sin querer.
DIEGO
Ya lo sabía.
ELENA
Pues no olvides que es el día
solemne.
DIEGO
Yo lo celebro.
160
ELENA
Hoy nos casamos.
DIEGO
¡Hoy hace
tres años, tres!
ELENA
¿Te dan pena?
DIEGO
¡Qué pronto han pasado, Elena!
¿Es verdad?
ELENA
Y eso me place.
DIEGO
A mí no. Si de esta suerte165
los años dan en pasar,
pronto me voy a quedar
sin tiempo para quererte.
ELENA
Pues aprovéchalo.
DIEGO
¡Oh!... Sí.
ELENA
Quiéreme mucho y aprisa.170
DIEGO
¿Más aún?
ELENA
Y antes de misa,
¿dónde fuiste?
DIEGO
¿Dónde fui?

 (Saca un estuche.) 

Sube esa manga.

 (Le pone una pulsera.) 

ELENA
¿Pulsera?
¡Qué linda!
DIEGO
Pulsera, no:
ésta es cadena que yo175
le pongo a mi prisionera.
¡Vaya si estás guapa!...
ELENA
¿Sí?
DIEGO
Me inquieta tanta hermosura.
ELENA
Pues, simple, ¿y eso te apura?
Tanto mejor para ti.180
DIEGO
Ea...
ELENA
¿Vas ahí junto a jugar
tu tresillo dominguero?
DIEGO
Hoy soy tuyo.
ELENA
Así te quiero.
DIEGO
Voy corriendo a despachar
unas cartas; las remito185
y libre vuelvo a tu lado.
ELENA
¿Sabes que estoy con cuidado
porque mi madre no ha escrito?
DIEGO
Si no hace mucho... Y mi esposa,
¿qué me da?
ELENA
Yo... Una cadena
190
de oro puro.
DIEGO
Si es tan buena...
ELENA
No sé.

 (Le da un abrazo.) 

¿Qué tal?
DIEGO
¡Deliciosa!
ELENA
Y a más...
DIEGO
Oye: mis quimeras
olvida.
ELENA
Pues no volvamos...
DIEGO
Ya nunca... El domingo vamos195
a misa donde tú quieras.


Escena II

 

ELENA.

 
ELENA
¡Éste es amor verdadero!...
Algo celoso... Mejor,
que en la mesa del amor
los celos son el salero.200
Pero ser tan suspicaz
conmigo... ¡A veces machaca
tanto!... Mas luego se aplaca
en nombrando a doña Paz.
Pues es verdad, al oír205
su nombre, cambia tan presto...
Ya sé el remedio... Mas esto,
¿qué es lo que quiere decir?
¡Quia!... No es capaz... Si yo encuentro
inalterable su amor.210


Escena III

 

ELENA, GIL.

 
GIL
Señora, aquí hay un señor
que quiere colarse adentro.
ELENA
(No es capaz...)
GIL
¿Pasa o no pasa?,
que aguarda en el pasadizo.
ELENA
Y ¿quién es?
GIL
Es... primerizo.
215
ELENA
¿Quién?
GIL
Digo, nuevo en la casa.
Viene de Cádiz y entiendo
que en nombre de la señora.
ELENA
¿De mi madre?
 

(Señal afirmativa de GIL.)

 
Sin demora,
que entre.
GIL
Trae carta.
ELENA
Corriendo.
220


Escena IV

 

ELENA, DON JUAN.

 
ELENA
¡Al fin escribe! No en vano
dije yo...
GIL

  (Mirando a DON JUAN.) 

(Ya sé quién es.)
DON JUAN
Señora, estoy a los pies
de usted.
ELENA
Beso a usted la mano.
DON JUAN
Su madre de usted me envía.225
ELENA
Siéntese usted.
DON JUAN
Gracias.

 (Tomando una silla.) 

ELENA
Ya
el silencio de mamá
cuidadosa me tenía.
A Diego le hablaba ahora...
DON JUAN
¿No le ha escrito a usted?...
ELENA
Hoy no.
230
DON JUAN
Yo soy carta viva.
ELENA
Y yo
lo agradezco.
DON JUAN
Pues, señora,
no hay recompensa que cuadre
a ser yo la carta viva,
sino que usted me reciba235
como a carta de su madre.
 

(ELENA se sonríe.)

 
ELENA
¿Y queda buena?
DON JUAN
Tan buena
y tan ágil todavía,
y llorando de alegría
cuando recuerda a su Elena.240

 (Mirándola fijamente.) 

Motivos tiene su amor
para ser tan expresivo.
ELENA
Es mi madre; ¿qué motivo
puede encontrarse mayor?
DON JUAN
Yo pienso, aunque usted colija245
que el ser madre es lo bastante,
que es circunstancia agravante
ser la madre de tal hija.
¡No es mucho que sus pestañas
el placer inunde en lloro250
al recordar el tesoro
que ha tenido en sus entrañas!
No es mucho...
ELENA
¿A usted ha entregado
alguna carta?
DON JUAN
Sí tal.

 (Se registra el bolsillo y saca una.) 

Sí, con esta credencial255
su madre de usted me ha honrado.
Y en el estilo que emplea
me hace sobrada merced.
ELENA
A ver...
DON JUAN

 (Con timidez.) 

No quiero que usted
en mi presencia la lea.260
ELENA
¿Por qué?
DON JUAN
Hace elogios de mí
que no merezco en verdad.
ELENA
¡Oh, qué excesiva humildad!
DON JUAN
Señora, yo soy así.
ELENA

 (Insistiendo.) 

Pero...
DON JUAN
Hasta el punto en que parta
265
no la entrego.
ELENA
No importuno.
DON JUAN

 (Guardándola.) 

(Así no dirá ninguno
que entrego pronto la carta.)
ELENA
¿Y está por fin decidida
mi madre a venir acá?270
¿Usted sabe?
DON JUAN
Sí vendrá,
a no ser que se lo impida
alguna causa forzosa.
ELENA
¡Quiera Dios que la recobre
pronto!
DON JUAN
Vendrá; si la pobre
275
no sabe hablar de otra cosa.
Cuántas veces me decía:
«¡Si viera usted lo que vale
mi Elena! No hay bien que iguale
la paz de su compañía.280
Cuando con cándida fe
manifiesta su alma bella,
se va transformando en ella
el que la escucha y la ve.
La luz en sus ojos arde285
con que el alba resplandece;
 

(ELENA baja los ojos.)

 
cuando los baja, parece
que va cayendo la tarde.
Ella tuvo mis sentidos
tan dulcemente despiertos,290
que al irse dejó desiertos
mis ojos y mis oídos».
ELENA
¡Ah, madre!... No lo diría

 (Disimulando su emoción.) 

de ese modo.
DON JUAN
Sí, señora.
ELENA
¡Válgame Dios, qué habladora295
se me ha vuelto mi mamá!
DON JUAN
Yo le prestaba atención
y a que hablase la incitaba,
creyendo que en ella hablaba
mi propia imaginación.300
Tan bien me dio a conocer
a su Elena, que antes creo
que he visto a usted y la veo
sin sorpresa y con placer,
así como el alma ufana305
sale al encuentro y se entrega
al dulce amigo que llega
de alguna región lejana.
ELENA
Pues es muy raro...
DON JUAN
¿Por qué?
ELENA
Porque nunca aconteció310
que el ser que se imaginó
corresponda al que se ve.
DON JUAN
Verdad que pierden presentes
los seres imaginados,
mas los hay privilegiados315
que jamás están ausentes;
que iluminan los abismos
de la ausencia, si se alejan,
porque en cada pecho dejan
una parte de sí mismos.320
Y empieza a estimar su sombra
aun el corazón más seco
solamente por el eco
con que la ausencia los nombra.
Y el alma se lanza en pos325
de presagio tan felice...
ELENA
¡Jesús!... Y eso, ¿quién lo dice,
mi madre o usted?
DON JUAN
Los dos.
ELENA
¡Oh! No tiene tal encanto
su estilo... Venga la carta330
si no...
DON JUAN

 (Levantándose.) 

¿Es decirme que parta,
señora?
ELENA
No he dicho tanto.
DON JUAN
Dije a usted que la daría
al irme.
ELENA
Pues no hay motivo...
DON JUAN
Con su permiso me privo335
de su grata compañía.
ELENA
La casa y nuestra amistad
son de usted.
DON JUAN
Gracias. Entrego
la carta.

 (La da.) 

ELENA
La leeré luego,
respetando su humildad.340
DON JUAN

 (Dándole la mano.) 

Soy su amigo y no hay un hombre
que estime en más la merced
de serlo.
ELENA
¿El nombre de usted...?
DON JUAN
En la carta está mi nombre.


Escena V

 

ELENA, DIEGO.

 
DIEGO
Ya estoy listo... ¿Quién será?345

 (Viendo salir a DON JUAN. Al llegar a la puerta, DON JUAN se vuelve y saluda a ELENA. DIEGO asombrado.) 

¡Él!...
ELENA

 (Respondiendo al saludo de DON JUAN.) 

Abur.
DIEGO

 (Bajando rápidamente.) 

¿A qué ha venido?
ELENA

 (Asustada.) 

¡Hombre!...
DIEGO
¡Pronto!
ELENA

 (Dándole la carta.) 

Ésta ha traído
de mi madre.
DIEGO

  (Tomando la carta.) 

Venga acá.

 (La abre y lee.) 

«Digna concha de tal perla
será su madre: convengo;350
mas yo, señora, no tengo
el honor de conocerla.
 

(DIEGO y ELENA se miran estupefactos.)

 
Sólo a usted he conocido;
con su trato quiero honrarme,
y usted no puede negarme355
que su casa me ha ofrecido.
Gracias. Honor tan ansiado,
estimando como debo,
irá a ponerse de nuevo
a sus pies Juan de Alvarado».360

  (DIEGO conteniendo la ira mira con recelo a su mujer.) 

¿Qué tal?...
ELENA
Suspende la fiera
sospecha que en ti ha nacido.
DIEGO
Pues si estoy más suspendido
que si colgado estuviera...
¿Qué es esto?...
ELENA
Dijo al criado
365
que mamá...
DIEGO
Le enviaba acá.
ELENA
Entró, y al irse...
DIEGO
Mamá
se llama Juan de Alvarado.
¡Oh!...

 (Dirigiéndose a la puerta por donde salió DON JUAN.) 

ELENA

 (Asustada.) 

¡Diego!...
DIEGO

 (Conteniéndose.) 

Al entrar aquí,
¿no conociste quién era?370
ELENA
¿Cómo, si por vez primera
esta mañana lo vi?
DIEGO
Niegas aún la ansiedad
con que te sigue y acude...
ELENA
¿Es ése?... Dios no me ayude375
si no he dicho la verdad.
DIEGO
Es... la mariposa fiel
que en torno de tu luz gira;

 (Conteniendo la ira.) 

el que se afana y suspira
porque repares en él;380
el que anda todos los días
contándote las pisadas
y buscando tus miradas
y sorteando las mías.
Y va siempre dando indicio385
de vencedor, que parece
que en su cara resplandece
el favor de todo el vicio.
Y fija con una calma
su mirada torpe y leda,390
como quien dice: «No queda
ningún pudor en mi alma».
El que hoy por verte asistía
a misa muy reverente;
¡cómo que estaba en su mente395
rezando este Ave María!
ELENA
Pues yo, Diego...
DIEGO
¿En ti no ha habido
nada que le anime?
ELENA
¡Oh, calla!
¿Porque me ofenda un canalla
me ha de insultar mi marido?400
¿Tendré yo que defenderme?
¿Yo misma no te entregué...?
DIEGO
¿Qué venganza tomaré
que pueda satisfacerme?
¿Qué medios?...
ELENA
Todos son malos.
405
El mejor medio...
DIEGO
¿Cuál es?
ELENA
El desprecio.
DIEGO
¡Oh, sí! Después
que esté derrengado a palos...,
el desprecio... ¡Golpe recio
para un alma antojadiza!410
Después de una gran paliza
caerá muy bien el desprecio.
ELENA
Cálmate, Diego. ¿Quién toma
a pechos un incidente
que es... una broma insolente,415
pero en fin es una broma?
Vuelve a casa, no le admites
y basta.
DIEGO
¡Broma!... ¿De veras,
eh?
ELENA
Bien, será lo que quieras
con tal de que no te irrites.420
DIEGO
Voy a contestar.
ELENA
¿Qué?
DIEGO
Voy
a bromearme con él.
Yo contesto a su papel
en nombre tuyo. Le doy
esperanzas.
ELENA
Ten prudencia.
425
DIEGO
Él al momento me adorna
la respuesta, vuelvo, torna...
¡Verás qué correspondencia
tan salada! De este modo
yo puedo hacerme querer.430
ELENA
Pero, hombre...
DIEGO
Pero, mujer,
¿quieres arramblar con todo?
Harto te acosan a ti
con amorosas porfías...
Deja siquiera unos días435
que me enamoren a mí.


Escena VI

 

Dichos, GIL.

 
DIEGO
Voy...
ELENA
Y he de sufrir que él crea...
DIEGO
Pero si al fin se propala...
GIL

 (Anunciando.) 

Don Segundo...
ELENA
Abre la sala.
GIL
Y otros...
DIEGO
¿Otros?... ¡Ah, qué idea!
440
GIL
Otros varios han venido.
DIEGO
Di que esperen, que voy presto.


Escena VII

 

ELENA, DIEGO.

 
DIEGO
Oye, Elena; y lo que es esto
lo has de hacer.
ELENA
¿Qué te ha ocurrido?
DIEGO
Mira, esa chusma sublime445
el ridículo punzante
es el arma que constante
contra nosotros esgrime.
Yo quiero en esta ocasión
demostrarles a su modo,450
aparte lo infames, todo
lo ridículos que son.
ELENA
Pero y ¿cómo?... ¿De qué suerte?...
DIEGO
Gil a buscarle saldrá.

  (Tira de un llamador. A poco se presenta GIL y espera en el fondo.) 

ELENA
¡Diego!...
DIEGO
Le dice... Él hará
455
que en seguida venga a verte.
Tú le acoges con temor,
como diciendo muy triste:
«¡Ay cielos!... ¿Y quién resiste
a un hombre tan seductor?».460
ELENA
¡Y yo he de fingir...!
DIEGO
O callas,
no tienes necesidad...
Que en su propia vanidad
se enredan estos canallas.
Y esos íntimos amigos465
que tenemos convidados,
a estas puertas asomados
serán del lance testigos.
Y cuando tierno te mire,
y se arrodille amoroso,470
y se juzgue victorioso,
y se relama y suspire,
yo, completando la escena,
salgo con mis camaradas
y en sonoras carcajadas475
le damos la enhorabuena.
Y aun será muy oportuno
que en venganza merecida
le aplique por despedida
un puntapié cada uno;480
y así sabremos después,
si con acierto le dan,
qué cara pone un don Juan
con cuarenta puntapiés.
ELENA
Pero, hombre, ¿quieres que venga?485
DIEGO
¡Venga! ¡Si no hay sufrimiento,
si es urgente un escarmiento
que subordine y contenga
a estos padres del ardid,
perseguidores de oficio,490
propagandistas del vicio
y zánganos de Madrid!
ELENA
¿No miras...?
DIEGO
Resuelto estoy.
¿Qué, te duelen las ofensas
del don Juan?
ELENA
¡Oh!... Si eso piensas,
495
haz lo que quieras.
DIEGO
Pues voy
a que entren en el convenio
todos los recién venidos.
¡Venga!... ¡También los maridos
solemos tener ingenio!500

  (Vase riendo y hace a GIL una seña para que se vaya con él.) 



Escena VIII

 

ELENA, PAULINA.

 
ELENA
¡Tal locura!... Y si combato
su plan, dirá que me agrada
el... ¿Quién?... Paulina.
PAULINA
Me alegro
de hallarte sola.
ELENA
En la sala
me esperan...
PAULINA
Si no han venido
505
las señoras.
ELENA
Voy...
PAULINA

 (Deteniéndola.) 

Aguarda,
que tengo que revelarte
un secreto. Mas ¿qué pasa?
Chica, estás inquieta. ¿Ha habido
celitos? ¡Vaya una gracia!510
No hagas caso... Mas el pobre
¡qué ha de hacer, si eres tan guapa,
tan hermosa!

 (La besa.) 

ELENA
¡Ay, qué contenta
debes estar!
PAULINA
No te engañas.
ELENA

 (Maquinalmente.) 

¿Sí? (¿No ha de haber entre tantos515
alguno que le disuada?
Si voy, dirá...)
PAULINA
¿No me escuchas?
ELENA
¿Conque dices que te hallas
contenta?
PAULINA
Mira, lo he dicho
muy pronto. Siento en el alma520
un placer que causa pena,
una pena que me halaga
y una inquietud tan sabrosa
que vale más que la calma.
ELENA
¿Quién es él?
PAULINA
¡Jesús, qué pronto!...
525
ELENA
Pícara... ¿Y eso callabas?
PAULINA
Si yo misma no sabía...
Si hace poco... Y seré franca:
¡buen trabajo me ha costado
callártelo!
ELENA
¿Y por qué causa?...
530
PAULINA
Aguardaba que llegase
tu cumpleaños...
ELENA
¡Ah! Vaya...
PAULINA
De esta manera he querido
solemnizarlo. ¿Qué alhaja
mejor que el primer secreto535
de mi pecho?
ELENA
¡Oh! ¡Dios te haga
feliz!... Conque ya la niña
ha caído.
PAULINA
Caen murallas.
ELENA
¿Y toda aquella soberbia
de: «No hay un hombre que valga540
mi tranquilidad»?
PAULINA
Ya sabes
que la soberbia es muy mala.
ELENA
Vete con tiento, no llores
después...
PAULINA
¿Qué dices?
ELENA
Que es ardua
la senda...
PAULINA

 (Con sencillez.) 

Fácil ha sido
545
para ti que estás casada.
ELENA
Del amor al matrimonio
¡si vieras cuántas naufragan!
PAULINA
¡Jesús, me afliges!
ELENA
Perdona.
Eres nueva en las batallas550
de amor y juzgo prudente
picar tu desconfianza
un poquito.
PAULINA
Mas no tanto.
ELENA
¿Quién es?
PAULINA
Él es... Tiene fama
de calavera; mas dicen555
que éstos después que se casan...
ELENA
Quien tiene buena opinión
suele salir buena alhaja;
el que no...
PAULINA
Tal vez se enmienda.
ELENA
Tal vez.
PAULINA
¿Sabes? Ya entra en casa.
560
ELENA
Mejor. ¿Diego le conoce?
PAULINA
No, los dos nos acompañan
a diversas horas. Tiene
alguna noticia vaga...
ELENA
¿De tu novio?
PAULINA
Y no muy buena.
565
ELENA
¿Cómo?
PAULINA
Una tarde que estaba
jugando al tresillo, oyó
que no sé quién dijo en chanza
que un calavera famoso
mis balcones acechaba.570
Diego al oír calavera
dijo cosas tan amargas,
que mis tíos desde entonces
reciben con mala cara
a mi... Y no es justo. Conmigo,575
¡si vieras qué delicada
es su conducta!... ¡Si vieras
los respetos que me guarda!
Y ya ves, en quien ha sido
tan audaz, es prueba clara580
de enmienda. ¿No te parece?
ELENA
Me parece... que le amas.
PAULINA
Y es verdad; mas yo no acierto
a explicarte... Son tan varias
mis sensaciones... Percibo585
que nuestras almas se enlazan
poco a poco y yo me dejo
llevar de esta fuerza blanda,
que a un mundo desconocido
dulcemente me arrebata.590
Y cuando soy más dichosa,
siento unas corazonadas
así..., como si soñase
una súbita desgracia.
Si me habla de amores, caen595
sus palabras en mi alma,
estremeciéndola toda,
como la piedra en el agua.
Cuando está delante, vivo
en él; no sé qué me pasa.600
Se marcha y, ¿quién lo creyera?,
soy más dichosa. Me embarga
un éxtasis tan... Parece
que el corazón se regala,
escuchando todavía605
el eco de sus palabras.
Y cuando pienso que yo,
casi niña y sin más armas
que mi ternura, consigo
que un hombre venza sus malas610
costumbres y entre en la senda
del bien..., entonces doy gracias
a Dios, que me hace instrumento
de obra tan buena y se arrasan
mis ojos y... yo procuro615
ser mejor. Si alguna falta
sorprendo en mí, «¡si él me viese!»
me digo, y para evitarla
siempre imagino que estoy
delante de sus miradas.620
ELENA
¡Si es un ángel!...
PAULINA
¡Ay, Elena!...
¡Qué bello es ser la esperanza
de un hombre!... Yo no sabía...
¡Oh, qué bella es la alborada
del corazón!...
ELENA
No me has dicho
625
quién es.
PAULINA
Y es verdad: se llama
Juan de Alvarado.
ELENA
¡Ah!
PAULINA
¿Qué dices?...
ELENA
¿Juan de Alvarado?
PAULINA
Di, habla...
ELENA
¡Ah! ¡Pobre niña!... ¡Hija mía!
¡No, no le escuches!
PAULINA
Me espantas.
630
ELENA
Figúrate que has tenido
un mal sueño.
PAULINA
¡Oh, Dios!...
ELENA
Arranca
de tu pecho la memoria
de ese vil, como una mala
semilla.
PAULINA
Por Dios, ¿qué dices?
635
¿Qué sabes de él?
ELENA
Que te engaña,
que te pierde, que es indigno
de tu amor.
PAULINA
Pero, ¿qué causa...?
Él dice que le calumnian...
ELENA
¡Calumnian!... En esta estancia640
hoy, yo misma he sido objeto
de su cinismo y audacia.
PAULINA
¿Tú misma, Elena?
 

(Carcajadas de gente que se acerca.)

 
¿Qué es esto?
ELENA
Oye.
DIEGO

 (Dentro.) 

Os convido a la caza
del don Juan.
PAULINA
Don Juan... aluden...
645
ELENA
Sin duda. (Y yo repugnaba...)


Escena IX

 

Dichas, DIEGO, SEGUNDO, Caballeros y Señoras.

 
SEÑORA 1.ª
¿Elena?...
ELENA
Adiós...
 

(Se saludan.)

 
PAULINA
(No me puedo
sostener.)
SEGUNDO
Si se propaga
este sistema de mutua
protección, esta alianza,650
veréis cómo sufre el gremio
menos derrotas.
CABALLERO 1.º

 (Entrando.) 

¿Qué zambra
es ésta?
SEGUNDO
¿Tú no has oído...?
CABALLERO 1.º
Si ahora llego. Dime...
DIEGO
Nada,
nada, que el señor don Juan655
de Alvarado...
CABALLERO 1.º
¿Tú le tratas?
DIEGO
Casi.
CABALLERO 1.º
¿Quién le ha presentado?
DIEGO
Nadie. Pues ésa es la gracia.
Sabrá que voy los domingos
al cuarto de enfrente, a casa660
de la niña, y entró aquí
creyendo que Elena estaba
sola. Anunció una visita
de mi suegra y una carta.
La carta entregó al marcharse;665
entro yo, la abro y declara
en ella el señor don Juan
que no conoce ni ganas
a mi suegra; que conoce
a mi mujer y le basta.670
SEÑORA 1.ª
No es tonto.
 

(Las Señoras disimulan la risa.)

 
DIEGO
Y ya que han mediado
las ofertas de ordenanza,
volverá. Y eso queremos,
que vuelva.
SEÑORA 1.ª

 (A PAULINA.) 

¿Te pones mala?
PAULINA
¿Yo?... No.
ELENA

 (Aparte a PAULINA.) 

Ten valor.
CABALLERO 1.º
¿Y quieres
675
que vuelva?
DIEGO
Sí. Ya le aguarda
Elena. Ya le aguardamos
todos. Oiremos la plática.
CABALLERO 1.º
¡Qué gusto!
DIEGO
Y sólo con darle
el parabién de su hazaña,680
gozaremos de un don Juan
convertido en un Juan Lanas.
CABALLERO 1.º
¡Bravo!
DIEGO
Contamos el lance
y le echamos una calza
que le distinga.
CABALLERO 1.º
¡Bravísimo!
685
El ridículo es el arma
más cruel.
SEGUNDO
Y así sabremos
de qué modo las atrapa.
PAULINA

 (A ELENA.) 

Por Dios, haz tú que no venga.
¿No es mejor?
CABALLERO 1.º

 (A DIEGO.) 

¿Vendrá?
DIEGO
Gil anda
690
en su busca.
PAULINA
(¡Ah!)
DIEGO
Si le dice
lo que le he dicho, no marra;
traga el anzuelo.
SEGUNDO
Pues mira
que es un pez...
SEÑORA 1.ª

 (Aparte a ELENA.) 

Oye, esa trampa
a todas nos perjudica695
muchísimo.
ELENA
¿Por qué causa?
SEÑORA 1.ª
No conviene desahuciarlos
así... tan a rajatabla.
El amor de los maridos
se aumenta con el fantasma700
de los celos. Si aun celosos
son así... ¿Quién los aguanta
seguros?
ELENA
No necesita
mi Diego.
SEGUNDO
Dime, ¿le guardas
rencor porque tuvo amores705
con Paz?
DIEGO
¡Hombre!... Lo ignoraba.
SEGUNDO
¿De veras?
DIEGO
Lo que es por eso...
SEGUNDO
Pues como dicen que aún andas
detrás de ella...
DIEGO
¡Yo!
SEGUNDO
Pues ella...
DIEGO
Es el diablo en forma humana.710
Por vengarse...
SEGUNDO
Dice a toda
su tertulia que tú...
DIEGO

 (Señalando a ELENA.) 

Calla...
Conque don Juan ha logrado
que Paz...
SEGUNDO
¡Toma, si las caza
al vuelo! Es atroz.
DIEGO
(Y aquella,
715
aunque coqueta, era brava.)

  (Se queda pensativo.) 

SEGUNDO
Vecinita...
ELENA
Don Segundo...
SEGUNDO
¡Gran combate se prepara!
ELENA
¿Quiere usted ponerme miedo?
SEGUNDO
No, señora. Si las gracias720
vencen siempre. Así lo dice
don Juan.
ELENA
Es autorizada
la cita.
SEGUNDO
¿No ha leído usted
sus versos?
ELENA
¿También se jacta
de poeta?
SEGUNDO
Sí, señora,
725
y no vulgar. Dio a la estampa
un libro que se titula
Suspiros.
ELENA
¡Ay, qué monada!...
SEÑORA 1.ª
Pues mira, a sus versos debe
el amor de una gallarda730
condesita.
DIEGO

 (Cada vez más alarmado.) 

(¡Otra!)
ELENA
Y acaso
a mí me tendrá apuntada
ya en su lista.
SEGUNDO
Pues el libro
es tan meloso, que ablanda
las piedras.
ELENA
No soy golosa.
735
SEGUNDO
Yo lo traeré.
DIEGO

 (Aparte a SEGUNDO.) 

No lo traigas.
PAULINA
(Parece que están jugando
con mi corazón.)
SEGUNDO

 (Aparte a DIEGO.) 

Repara
en Paulina.
DIEGO
¡Pobrecilla!
Está triste...
SEGUNDO
¡Chist!... Se abrasa
740
por don Juan.
DIEGO
(¡Diablo! Ese hombre...)
SEÑORA 1.ª
Pues no lo tomes a chanza.
También se mofaba mucho
de sus ardides la Juana
y luego buenos escándalos745
dio con él.
ELENA

 (Con ira.) 

(¡Oh!)
DIEGO
Si es contraria
mi Elena..., si ella no quiso
que viniese.
SEGUNDO
Pues es cauta
precaución. Jugar con fuego
es peligroso y quien ama750
el peligro en él perece.
Y en fin hay horas menguadas...
ELENA
¿Sí?
SEGUNDO
Y el mejor de los dados
es no jugarlos.
DIEGO
Pues nada.
Tú no quieres... Yo diré755
que no reciban...
ELENA
¡Oh, calla!
Venga don Juan. Si antes quise
impedir..., ya tengo ansia
de verle, de que me hable,
de someterme a su magia760
invencible. Y sepa usted,
don Segundo, que esas almas
de última moda, esos vicios
poéticos, esas mansas
culebras que se deslizan765
en derredor de las damas
y manchando las alfombras
por los salones se arrastran,
brindando siempre bajeza
por deshonra, en mí no hallan770
calor; y si antes mi instinto
su presencia repugnaba,
no es por temor, es... por asco
que siento al pisotearlas.
VARIOS
¡Bravo!
CABALLERO 1.º
¡Que venga!
DIEGO
¡Bendita
775
sea tu boca!
SEGUNDO
(¡Qué bizarra
es mi vecina! Aunque soy
del gremio, ¡si me guiñara
un ojo!...)


Escena X

 

Dichos, GIL.

 
GIL
Señor.
DIEGO
¿Le hallaste?
GIL
Ahí lo tengo.
DIEGO
Ya está en danza.
780
 

(Movimiento en todos.)

 
¡Silencio! ¡Chist! A su sitio
cada uno.
 

(SEGUNDO y los Caballeros por la primera puerta de la derecha inmediata al proscenio. PAULINA y las Señoras por la segunda. ELENA entra en su habitación. A ELENA.)

 
En esta sala
te quedas sola.
ELENA

 (Después de mirarse el traje.) 

No, antes...

 (A GIL.) 

Que entre y espere.
GIL
Voy...
DIEGO

 (Deteniendo a GIL.) 

Para.
Deja que se escondan todos.785
Sin bulla, de quedo. Anda.


Escena XI

 

GIL, DON JUAN. GIL, maquinalmente y procurando no hacer ruido, se acerca a la puerta, hace una seña a DON JUAN, lo trae al centro del teatro y le dice muy de quedo.

 
GIL
Espere usted, mi señora
ya saldrá.
DON JUAN

  (Alarmado y en voz baja.) 

¡Cómo!... ¿Está en casa
el marido?
GIL
No, señor.
DON JUAN

  (Alzando la voz.) 

Entonces, ¿por qué me hablas790
tan quedo?
GIL

 (Turbado.) 

¡Pst!... No hay motivo...
DON JUAN
¿Por qué?
GIL
¡Pst!... Tengo esa maña.
DON JUAN
(¿Qué es esto?) Pues bien, hablemos

 (Desde este momento, observa cada vez con más recelo el semblante de GIL.) 

de quedo si eso te agrada.

  (Pausa corta.) 

¿Está allí enfrente?
GIL
Sin duda.
795
DON JUAN
Juega al tresillo, acompaña
a mi novia. Sí, Paulina
es mi novia. (¿Qué pantalla
más bonita?)
 

(GIL quiere irse.)

 
Oye, al entrar
oímos cierta algazara800
aquí dentro. ¿Quién metía
tanta bulla?
GIL
¡Pst!... Las ratas
quizás; no hay gato...
DON JUAN
¿Sí? Dime...
Hombre, yo he visto tu cara.
GIL
Sí tal, yo he sido sereno.805
Y como usted trasnochaba
y andaba...
DON JUAN
¡Chist!... No recuerdes...
¿Sereno?
GIL
Junto a la Plaza
del Progreso.
DON JUAN
Sí, ya caigo...
¡El buen Gil!
GIL
Ésa es mi gracia.
810
DON JUAN
¡Bah!... Pues si somos amigos...
Hablemos, como se hablan
los amigos. ¿Quién? No sale...

  (Creyendo que viene ELENA.) 

Conque dime, en confianza:
tu señora...
GIL
Ya lo he dicho.
815
DON JUAN
Así que leyó mi carta...
GIL
Ya lo he dicho.
DON JUAN
Celebró
muchísimo la humorada.
GIL
Pues...
DON JUAN
Manifestó deseos
de verme; y como no estaba820
el marido... tú saliste
a buscarme...
GIL
Pues.
DON JUAN
Y ¿nada
más?
GIL
Nada.
 

(Pausa.)

 
DON JUAN
¿Sabes qué pienso?
GIL
¿Qué piensa usted?
DON JUAN
Que tu ama
debe ser una señora825
alegre, de vida airada.
GIL
¿De qué?
DON JUAN
De malas costumbres.
GIL

 (Lleno de ira.) 

¿Quién es el tunante...?
DON JUAN
Calla.
GIL
¿Quién...?
DON JUAN
¡Chist! Cuando tú me buscas,
ella estará acostumbrada830
a meter a escondidillas
los hombres dentro de casa.
GIL
Miente quien diga... ¡Tapujos
mi señora!
DON JUAN
Tú me llamas
porque ella...
GIL
Pues ni ella quiso
835
que yo... ni nunca...
DON JUAN
¿Qué?
GIL
Basta.


Escena XII

 

DON JUAN.

 
DON JUAN
¡Hola!... Su lealtad le vende...
¿Qué significa?...

 (Pausa.) 

La Juana
al principio de mi historia
me preparó una emboscada.840
Hay síntomas...

 (Se registra el bolsillo.) 

Sí, aquí vienen
mis armas. Ésta no es mala:

  (Sacando una carta.) 

sin fecha; escrita parece
hoy mismo.

 (La guarda.) 

Late con ansia
mi corazón. Siento el ruido845
de su traje... Mucha calma.


Escena XIII

 

ELENA, DON JUAN. ELENA no ha cambiado de traje, pero trae algún nuevo adorno que indique que viene del tocador.

 
ELENA
Don Juan...
DON JUAN
Señora...
ELENA

 (Con ironía.) 

Leí
la carta de mi mamá.
DON JUAN
¡Oh, mi locura será
mi mejor defensa!
ELENA
¿Sí?
850
DON JUAN
Y ya de alcanzar no dudo
perdón...
ELENA
¿Qué no alcanza un hombre
como usted?
DON JUAN
No, por el nombre
que me ha servido de escudo.
ELENA

 (Con ira.) 

¡Ah, pues quererse servir855
del nombre!...
DON JUAN
Señora...
ELENA
(¡Calma!
Pero si me enciende el alma
este hombre, ¿cómo fingir?...)
DON JUAN
(Vamos... Todo lo concibo
si ahora me planta en la calle.)860
ELENA

  (Mirando a las puertas, detrás de las cuales y cubiertos con las cortinas están los que escuchan la escena.) 

(Ya es fuerza... Yo haré que estalle
al momento.)

 (Afectando dulzura.) 

No hay motivo
ciertamente.
DON JUAN
Y a esas plantas
pedí perdón...
ELENA
Bien está.
DON JUAN
(¡Qué cambio!)
ELENA
Y usted tendrá
865
sus disculpas.
DON JUAN
Tengo tantas
que usted oír no ha querido
enojada con mi arrojo...
ELENA
Es verdad, pero este enojo,
don Juan, con usted no ha sido.870
DON JUAN
¿No?
ELENA
Conmigo misma fue.
DON JUAN
¿Cómo?
ELENA
Sí, me causa miedo
y enojo ver... que no puedo
enojarme con usté.
DON JUAN
(¡Demonio!)

 (Dando un paso atrás.) 

ELENA
(A Roma por todo.)
875

 (Pausa.) 

(Pero... ¿por qué se refrena?)
DON JUAN
(¡Una mujer como Elena
incitarme de este modo!)
ELENA
Sentémonos.

 (Se sienta ELENA.) 

DON JUAN
(Su intención
es clara. Quiere arrastrarme880
y...)
ELENA
¿Don Juan?
DON JUAN

 (Sentándose.) 

(Voy a dejarme
querer.)
ELENA
¿Y qué explicación
tiene la extraña agudeza
con que usted...?
DON JUAN

 (Indeciso.) 

Señora...
ELENA

 (Acercando la silla.) 

Vamos...
DON JUAN
(¡Eh, valor!)
ELENA
Solos estamos;
885
hábleme usted con franqueza.
Mucho disculpa el ardor
con que arrastran las pasiones,
y un error en ocasiones
es disculpa de otro error.890
Explíquese usted, yo ofrezco...
DON JUAN
(¡Traidora!...)
ELENA
Conque...
 

(Se miran.)

 
DON JUAN
(¡Y qué bella!
Es un abismo; si en ella
me fijo, me desvanezco.)
ELENA
En fin...
DON JUAN

 (Como indicando que va a declarar su amor.) 

Con toda verdad
895
voy a explicarme.
ELENA
(Ya es mío.)
DON JUAN
Yo ha mucho tiempo que ansío
conseguir...
ELENA
¿Qué?
DON JUAN

 (Con frialdad.) 

Su amistad.
ELENA
¿Mi amistad?
DON JUAN
No he de obtener
nada más ni yo pretendo...900
ELENA
(¡Vaya, pues no estoy sintiendo
que no me llegue a ofender!)
DON JUAN
Y de amistad tan preciosa
codicioso, me di trazas...
ELENA
¿Amistad?
DON JUAN
(Ni con tenazas
905
me has de sacar otra cosa.)
ELENA
(¿Y ya qué hacer?) Tal afán,
tanto arrojo, no creí...
DON JUAN
(Ya entiendo.) Dios me hizo así,
señora...
ELENA
Pero, don Juan...
910
DON JUAN
El alma desengañada
de todo...
ELENA
¡Tanto rigor!...
(¡Jesús, yo haciendo el amor
a un hombre! ¡Estoy abrasada!)

  (Se levanta.) 

¿Conque tan osada acción915
no se disculpa siquiera
con el pretexto...?
DON JUAN

 (Con pasión creciente.) 

¡Oh! No fuera
pretexto en mí la pasión.
Una mujer en mi idea
fija está...
ELENA
¿Quién?
DON JUAN
Y no siento
920
latido ni pensamiento
de que ella móvil no sea.
Más que mucho, si en su ser
amor invencible habita
y hasta el aire que ella agita925
se estremece de placer.
Si...
ELENA

  (Interrumpiéndole con impaciencia.) 

Bien, bien, pero ese ardor
dígame usted, ¿quién lo inspira?
Ella ¿quién es?
DON JUAN
(Esto es ira
que se disfraza de amor.)930
ELENA
(¡Y no acaba!) En fin, le inflama
el amor...
DON JUAN
Y él me ha guiado.
ELENA
Conque usted enamorado.
DON JUAN
¡Ah, sí!
ELENA
¡Conque usted me ama!
DON JUAN
¡Señora! ¡Quién lo imagina!935
Yo respeto su decoro.
Es Paulina la que adoro.
PAULINA

 (Escondida.) 

¡Ah!
ELENA
(¡Qué vergüenza!)
DON JUAN
Es Paulina.
La amistad de usted me halaga
porque proteja mi amor.940
ELENA
(¿Qué me pasa?)
DON JUAN
Y si un favor
con otro favor se paga,
yo, para que usted intente
evitarlo, le diré
que su esposo...
ELENA
¿Cómo? ¿Qué?
945
DON JUAN
La engaña.

 (Saca una carta.) 

ELENA
¡Esto más!
SEGUNDO

 (A DIEGO.) 

Detente.
ELENA
¿Qué prueba...?
 

(DON JUAN le entrega la carta abierta.)

 
Su letra, sí.
DON JUAN
Escrita a Paz.
ELENA
¡Me ha vendido!
SEGUNDO

 (Deteniendo a DIEGO en la puerta.) 

Espera.
DON JUAN
Siento ruido.
Ya hablaremos.

  (Se dirige a la puerta de salida.) 

PAULINA

 (En el fondo, dándole la mano a DON JUAN.) 

¡Ah!
DON JUAN
¿Tú aquí?
950
 

(Salen todos.)

 
DIEGO

 (A ELENA.) 

Dame esa carta.
ELENA

 (Llena de ira.) 

No digas
nada, nada.

  (Se dirige a su habitación.) 

DIEGO

 (Siguiéndola.) 

Pero, Elena,
¿tú piensas...?
ELENA
¡Calla!
DON JUAN
¡De buena
me he escapado!

 (Sale.) 

 

(PAULINA baja al proscenio.)

 
ELENA
No me sigas.

  (Entra en su habitación.) 

DIEGO
Yo...

 (Disculpándose con SEGUNDO.) 

SEGUNDO
No es tan grande el oprobio.
955
¿Quién no tiene...?

 (Sigue a ELENA.) 

DIEGO

 (En medio de PAULINA y la SEÑORA 1.ª

Vive Dios
que no he escrito.
SEÑORA 1.ª

 (Con ironía.) 

¿Conque dos?...

 (Entra en la habitación de ELENA.) 

PAULINA
¿Y acusabas a mi novio?

 (Entra en la habitación de ELENA.) 

DIEGO
¡Qué es esto! ¿Qué infame lío?
¡Oh! Yo le voy a romper...960

 (Se dirige a la puerta por donde salió DON JUAN.) 

SEGUNDO
¡Agua!

 (Saliendo de la habitación de ELENA.) 

DIEGO
¿Pues qué?
SEGUNDO
Tu mujer
se ha desmayado.
DIEGO
¡Dios mío!

  (Entra en la habitación de su mujer. Las Señoras y Caballeros, que deben ser pocos, han estado en el centro cuchicheando y señalando a DIEGO en ademán de burla. Este final debe ser muy rápido, pero sin atropellamiento.) 



 
 
FIN DEL ACTO PRIMERO
 
 


IndiceSiguiente